Tira Cuba

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miércoles, 31 de julio de 2013

Un árbol y Antonio Gimeno, la amistad y la firmeza


Tomado de Radio Coco (del ICRT).
Por Gilberto González García.

Un roble blanco fue sembrado en la mañana de este lunes, 29 de julio de 2013, en el Callejón de Hammel, para festejar el aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el cumpleaños 59 de Hugo Chávez y en recordación del comunista español, amigo de Cuba, Antonio Gimeno.

La iniciativa partió de los escritores e investigadores Adys Cupull y Froilán González, la Sociedad Cultural José Martí y el artista de la plástica Salvador González, quien brindó el espacio en terreno del proyecto cultural comunitario Excilia Saldaña del Callejón de Hammel.

“Este roble se llamará precisamente El árbol de Antonio –dijo Froilán González– en honor a este  luchador que fue miembro del Comité Central  Partido Comunista Español, solidario con Cuba, que desde muy joven decidió que, al morir, sus cenizas fueran dispersadas en las aguas que rodean nuestra Isla y de esa manera simbólica defenderla de la agresividad imperialista.”

“Estamos presentes, algunos de los que tuvimos contacto más directo con Antonio, para rendirle este justo homenaje –continuó Froilán–. Nos acompañan: un importante escritor como Enrique Cirules, la combatiente de la Sierra Maestra, Mercedes Sánchez Dotre; Luis Toledo Sande, también escritor emérito cubano, estudioso de José Martí y que fue consejero cultural de la embajada de Cuba en España. Está Avelina, luchadora de todos los tiempos y educadora en la Sierra Maestra, Andrea Iznaga, directora del proyecto sociocultural comunitario Cantata Martiana y muy especialmente nos acompaña la hija de Herminia, amiga de Antonio, recientemente fallecida”.

“Queremos que este árbol represente también a todos los combatientes de nuestro municipio Centro Habana, que ya han fallecido”, continuó explicando Froilán y amplió que simbolizará la amistad entre los cubanos y los buenos españoles, “esos que mencionó Martí”.

La postura de roble que se sembró esta mañana fue traído desde San Antonio de los Baños gracias a la colaboración de María Cristina Matos, presidenta del club martiano del municipio.

Enrique Cirules, expresó que “este árbol es también símbolo de la unidad entre los combatientes de la Guerra Civil Española y los combatientes de la Revolución Cubana y los que ahora batallan contra las pretensiones del fascismo contemporáneo, que intenta aplastar no solo el proyecto social que se desarrolla en Cuba, sino de América Latina y el Mundo. Este árbol demuestra que estamos alertas y en pie de lucha.”

“Antonio Gimeno era un hombre muy bueno, y además de su bondad y su honradez, hay que destacar su capacidad para ser fiel a sus principios e ideales, aún viendo como España se desmoronaba a su alrededor y enfrentando sectarismo y otras corrientes perjudiciales –expresó el escritor Luis Toledo Sande, amigo personal del escritor y humanista español– Era como los cristianos honrados, que llevan 21 siglos vejados, aplastados, burlados y siguen defendiendo lo que ellos creen que es digno –y cerró su intervención con la idea de que “quienes desertan cuando las cosas se ponen malas nunca fueron firmes.”

Por su parte, el artista y promotor cultural Salvador González agradeció que se hubiera aceptado sembrar el roble en terrenos del proyecto que él dirige: “Más que un árbol, es una obra del arte, de la escultura, de la sociedad, y la política y el símbolo de la firmeza.”

El proyecto socio cultural comunitario Excilia Saldaña se constituyó hace alrededor de dos años para trabajar con niños de la comunidad de forma que desarrollen habilidades para las artes, especialmente el grabado, la pintura, la escultura, la cerámica y la literatura. “Es un proyecto ambicioso, es como hacer una pequeña escuela vocacional en el barrio”, concluyó Salvador.
 
 

Más fotos del Callejón de Hammel: hacer Click Aquí

Sobre el proceso de unidad comunista abierto en Catalunya


Tomado de la Célula de Solidaridad Internacionalista del PCC

“si es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es lo  importante."  Che Guevara
Tras una declaración política y la puesta en escena de instrumentos unitarios, el PCC y el PSUC-viu abren en Catalunya un proceso a la unidad a las fracciones , espacios y personas que se sienten comunistas, con el noble objetivo de construir un partido comunista fuerte, capaz de contribuir a derrotar al capitalismo. Algunos compañeros explican y escriben que el objetivo de la unidad es “refundar el PSUC y cerrar las heridas de los últimos treinta años”

En  mi opinión, esta afirmación presupone dos ideas que  pueden confundir más que ayudar a un proceso de convergencia: La primera acota implícitamente la unidad comunista a las familias de  tradición psuquera. La segunda sugiere que la  ruptura del PSUC fue un error  o consecuencia de debates no resueltos.

A pesar de que nunca milité en el PSUC,  puedo reconocerme en el Partido fundado en julio de 1936 como sección de la Internacional Comunista. Dicho esto, el problema radica en crear un imaginario colectivo sin ninguna base real. No podemos refundar aquel Partido porque cada momento histórico y cada espacio geopolítico ha alumbrado un movimiento revolucionario y un intelectual colectivo acorde con su tiempo. 

En 1905 los campesinos  y obreros  sublevados  y  los primeros soviets  fueron el crisol –junto con unos pocos marxistas rusos-  de un nuevo PSDR (bolchevique). Una década después, las trincheras de Europa se desangran y miles de trabajadores se movilizan reclamando  paz, tierra, trabajo...; aquellos lodos  forjaron decenas de partidos  -llamados comunistas y obreros- hermanados por un ideal común. La descomposición de los imperios asiáticos  levantó a los campesinos chinos en una marcha de miles de kilómetros. 

La lucha anticolonial y antiimperialista, la experiencia del movimiento guerrillero en la sierra y las huelgas estudiantiles en la universidad fueron las bases sobre la que se creó en 1965 el Partido Comunista de Cuba. Y así podríamos seguir…; es el movimiento el que crea el órgano y no al revés.

La sugerencia de cerrar las viejas heridas de los últimos 30 años, más allá de una buena intención, esconde muchas veces un error estratégico; confundir  la unidad comunista con la unidad del espacio de la izquierda que  representa la coalición ICV-EUiA, o enfrentarlo como un problema identidario. Esta confusión ha acabado siempre por debilitar a la izquierda y fracturar el espacio comunista. No me cabe duda que un espacio comunista fuerte puede ser resolutivo para  la formación de un nuevo referente sociopolítico  que aglutine a la   izquierda transformadora catalana. Pero sin apriorismo y situando el papel de cada espacio. Los partidos comunistas no pueden ser nunca rehenes  de los procesos  o coaliciones electorales; sencillamente porque su función es diferente.

 Por lo tanto el proceso de unidad no es una estrategia urdida para el reencuentro de una parte de los herederos (PSUC-viu,PCC,ICV ) del  PSUC, porque  su historia  de luces y sombras pertenece al siglo XX  (que según Hobsbawn va de 1914 a la década de los 90) y  hemos convenido que queremos constituirnos como un espacio comunista del siglo XXI. Y eso porque estamos ante un cambio de época donde el capitalismo pretende aumentar la ganancia arrasando el género humano y los recursos del planeta. Por lo tanto, lo que hoy está en discusión  es la re-fundación  de un nuevo paradigma revolucionario.
Acabo el tema del PSUC con una anécdota y con una referencia al PCE.

Sobre el PCE, también puedo decir que aunque no milité nunca en él, forma parte de la herencia biológica que me dejó mi padre. Algunos personajes están explicando interesadamente que el nuevo partido será  un satélite desvalido del PCE.  Más allá de las tensiones históricas entre el PSUC y el PCE, el proceso abierto para construir un partido comunista en Catalunya parte de la plena soberanía del sujeto  (el pueblo trabajador catalán) y de su relación histórica con otros sujetos. Esto forma parte de la tradición histórica PSUC-PCE, donde las tensiones nunca fueron en clave Catalunya-España sino por diferencias políticas o estratégicas. Ahora,  que yo sepa no se plantea ningún cambio en esa visión de hermandad de libre adhesión.

La anécdota: Un comunista que había sido el máximo responsable de la revista Mundo Obrero relataba la desaparición de la escena política del PSUC como una operación de taxidermista. Se trataba de clavarle un alfiler al coleóptero (PSUC) y dejar que con el tiempo se fuera muriendo por dentro, mientras su apariencia externa, a los ojos de la gente, no se alteraba.

A parte de mucha generosidad y humildad, el nuevo espacio comunista tiene como reto recoger la tradición del pensamiento materialista, de la dialéctica y de la filosofía de la praxis como análisis  para entender y transformar la realidad. Pero sobre todo tiene el reto de retroalimentar su bagaje cultural con las nuevas redes y movimientos sociales. 

Cuando la llamada crisis económica se ha transformado en una cuestionamiento sostenido del propio régimen pactado en la Transición: corrupción, sistema judicial, Estado autonómico, monarquía, bipartidismo, derechos sociales, libertades públicas…, el sentido de los comunistas es formar parte,  y alguna vez ser hegemónicos, de las mareas  que pretenden una ruptura democrática para abrir un nuevo proceso constituyente. Por lo tanto, el programa  de la mayoría es el nuestro. Ningún cambio social relevante  se hizo con un programa político que ocupara más de un folio.

Nuestro programa es el de la ruptura democrática para construir el socialismo, pero cuál es el papel del Partido. El papel del Partido también se define haciendo. Con todo, por mi experiencia en los últimos años creo que no podemos ser un lobby de poder de ningún referente electoral, sindical o institucional .El Partido es un Intelectual colectivo con capacidad propia y con independencia de cualquier poder.  Una de las funciones centrales ha de ser la lucha de ideas, constituir conciencia de clase para empoderar al sujeto revolucionario. No olvidemos que el objetivo constituyente de un partido comunista es hacer la revolución.

La democracia interna y el cómo nos organizamos  es un tema que requiere de una dosis de autocrítica y de debate importante.

Estamos ante un proceso que tiene que abrir las ventanas de todas y todos los comunistas; con un  único veto: a los arribistas y a los pesimistas históricos, y con un único objetivo: dar a la esperanza fundamentación científica.
Juan Medina
Comunista en el  PCC y sindicalista
26 de julio de 2013

Agentes de la CIA torturaron a diplomáticos cubanos en Argentina

Jesús Cejas Arias y Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, diplomáticos cubanos secuestrados y asesinados en Chile por la dictadura de Pinochet.

Dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) participaron en la tortura de dos diplomáticos cubanos durante la última dictadura militar en Argentina (1976-1983), según denuncia la agencia estatal de información jurídica, Infojus.

Tomado de RT Actualidad.



"En agosto de 1976 se ordenó el secuestro de los dos diplomáticos cubanos en Buenos Aires, para anotarse una estrella más en las acciones criminales contra la humanidad. No los querían muertos, los querían vivos. Los secuestraron y los llevaron a Orletti, donde los torturaron salvajemente. Vinieron a torturarlos, especialmente, un agente de la CIA que pertenecía a la DINA de Pinochet, Michael Townley, y otro agente de la CIA de origen cubano-americano, Guillermo Novo Sampol", ha comentado a Infojus la periodista y activista de derechos humanos Graciela Ramírez.

Ramírez, que vive en Cuba desde 1994, en su momento fue encargada de recoger testimonios para la Comisión Nacional de Argentina sobre la Desaparición de Personas. Detalla que para participar en la tortura, Novo Sampol llegó desde Miami y Townley lo hizo desde Santiago de Chile porque pertenecía a la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), la temible policía secreta de Augusto Pinochet. Según Ramírez, los datos sobre la involucración de los agentes de la CIA en la tortura de los dos cubanos están en los testimonios del chileno Juan Manuel Contreras Sepúlveda de la DINA, corroborados ante la juez argentina María Servini de Cubría, que los tiene registrados.

Los cubanos Jesús Cejas Arias y Crescencio Nicomedes Galañena Hernández llegaron a Buenos Aires en 1975 para desempeñar funciones en la embajada de su país. En agosto de 1976 fueron secuestrados en las inmediaciones de la sede diplomática. Tenían 23 y 26 años, respectivamente. Fueron trasladados al centro clandestino de detención Automotores Orletti, donde fueron torturados y asesinados. El secuestro de los cubanos fue realizado en el marco del llamado Plan Cóndor, en el que cooperaron las dictaduras de Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay para perseguir y eliminar a opositores políticos durante las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado. Solo en Argentina el número de desaparecidos durante la última dictadura ronda alrededor de las 30.000 personas.

En junio de 2012 en Virreyes, a orillas del Río de la Plata, fue encontrado un barril metálico con los restos de Galañena. Un año después, en la misma zona hallaron los restos de Cejas. Por el secuestro y desaparición de los dos cubanos la justicia argentina dictó condenas carcelarias a cuatro represores, entre ellos al general retirado Rodolfo Cabanillas quien había administrado Orletti. Sin embargo, los dos agentes de la CIA que abandonaron Argentina una vez terminaron con las torturas jamás comparecieron ante la justicia.

Fidel Castro envía carta a personalidades presentes en conmemoración

Tomado del portal Cuba.cu



La Habana, 28 jul (PL) El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, envió una carta a los jefes y vicejefes de las delegaciones que visitaron este país con motivo del aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

A continuación Prensa Latina transmite el texto íntegro de la misiva, publicada hoy en el periódico Juventud Rebelde.

He vivido para luchar

Queridos amigos:

El viernes 26 de julio se arriba al 60 aniversario del asalto al regimiento del Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Conozco que numerosas delegaciones piensan viajar a Cuba para compartir con nosotros esa fecha en la que nuestro pequeño y explotado país decidió proseguir la lucha inconclusa por la independencia de la Patria.

Ya entonces también nuestro Movimiento estaba fuertemente influido por las nuevas ideas que se debatían en el mundo.

Nada se repite exactamente igual en la historia. Simón Bolívar, libertador de América, proclamó un día el deseo de crear en América la mayor y más justa de las naciones, con capital en el istmo de Panamá. Incansable creador y visionario, se adelantó más tarde al sentenciar que Estados Unidos parecían destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Cuba sufrió, como América del Sur, Centro América y México con el territorio que le fuere arrebatado a sangre y fuego por el insaciable y voraz vecino del norte, que se apoderó de su oro, su petróleo, sus bosques fabulosos de sequoia, sus mejores tierras y sus más ricas y abundantes aguas pesqueras.

No estaré sin embargo con ustedes en Santiago de Cuba, pues debo respetar la obvia resistencia de los guardianes de la salud. Puedo en cambio escribir y trasmitir ideas y recuerdos, que siempre serán útiles, al menos para el que escribe.

Hace breves días, cuando observaba desde mi asiento en la parte media de un vehículo de doble tracción lo que fuera un viejo centro genético para la producción lechera, pude leer una brevísima síntesis de solo un párrafo del discurso pronunciado el Primero de Mayo del año 2000, hacía ya más de 13 años.

El tiempo borrará aquellas palabras en letra negra sobre una pared blanqueada con cal.

"Revolución, es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo."

Ahora se cumplen 60 años de aquel hecho ocurrido en 1953, sin duda valeroso y demostrativo de la capacidad de nuestro pueblo para crear y enfrentar a partir de cero cualquier tarea. La experiencia posterior nos enseñó que habría sido más seguro comenzar la lucha por las montañas, algo que planeábamos hacer si tomada la fortaleza del Moncada, no podíamos resistir la contraofensiva militar de la tiranía con las armas que ocupáramos en Santiago de Cuba, más que suficientes para vencer en aquella contienda y mucho más rápidamente que el tiempo invertido después.

Los 160 hombres escogidos para la operación fueron seleccionados entre 1 200 con los que contábamos, entrenados entre los jóvenes de las antiguas provincias de La Habana y el este de Pinar del Río, afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, en mayor o menor medida, influían en todos los rincones del país.

Yo había tenido el privilegio de estudiar, y ya en la universidad adquirí una consciencia política a partir de cero. No está de más repetir lo que he contado otras veces, la primera célula marxista del Movimiento la creé yo con Abel Santamaría y Jesús Montané, utilizando una biografía de Carlos Marx, escrita por Franz Mehring.

El Partido Comunista, integrado por personas serias y consagradas de Cuba, soportaba los avatares del Movimiento Comunista Internacional. La Revolución reiniciada el 26 de julio recogió las experiencias de nuestra historia, el espíritu abnegado y combativo de la clase obrera, la inteligencia y espíritu creativo de nuestros escritores y artistas, así como la capacidad que yacía en la mente de nuestro personal científico, que ha crecido como la espuma. Nada se parece hoy a lo de ayer. Nosotros mismos, a los que el azar nos designó el papel de dirigentes, nos podríamos abochornar de la ignorancia que todavía muestran nuestros conocimientos. El día que no aprendamos algo nuevo será un día perdido.

El ser humano es producto de las leyes rigurosas que rigen la vida. ¿Desde cuándo? Desde tiempos infinitos ¿Hasta cuándo? Hasta tiempos infinitos. Las respuestas también lo son.

Por ello, aunque no las comparta, respeto el derecho de los seres humanos a buscar respuestas divinas, preguntas que pueden hacerse, siempre y cuando las mismas no tiendan a justificar el odio y no la solidaridad en el seno de nuestra propia especie, error en el que han caído muchas en uno u otro momento de su historia.

Aquel atrevido intento no fue sin duda un acto improvisado; admito sin embargo que a partir de la experiencia acumulada habría sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha por las montañas de la Sierra Maestra. Con los 18 fusiles que logramos reunir después del durísimo revés que sufrimos en Alegría de Pío, en parte por inexperiencia y el incumplimiento de las instrucciones recibidas por el Movimiento en Cuba, y también por la excesiva confianza nuestra en el poder de fuego de los expedicionarios armados con más de 50 fusiles con mirilla telescópica, y su entrenamiento en tiro. Atentos sin embargo a los vuelos rasantes de los aviones de combate del enemigo, descuidamos la vigilancia en tierra y nos atacaron en un pequeño cayo de monte a pocos metros de nosotros. Nunca más nos pudo sorprender de esa forma el enemigo.

En los combates librados después siempre fue al revés, y en las acciones finales, con menos de 300 combatientes, en 70 días de incesante lucha derrotamos la ofensiva de más de 10 mil hombres de sus fuerzas élites. En los combates librados durante dos años siempre los bombarderos y cazas del enemigo en solo 20 minutos solían estar encima de nosotros. No consta sin embargo que haya muerto un solo combatiente por esa causa en aquella dura lucha. Todo cambió en las décadas siguientes con la nueva tecnología desarrollada por Estados Unidos y sumadas a las fuerzas reaccionarias en América Latina y el mundo, aliadas a ellos. Siempre los pueblos encontrarán las formas adecuadas de lucha.

Ustedes estarán allí, en el escenario del primer combate.

Cuando, después de los hechos que se consumaron el 26 de julio, un último carro se acerca y me recoge, monté en la parte trasera del vehículo repleto del personal, otro combatiente se acerca por la derecha; me bajo y le doy mi asiento; el carro parte y me quedo solo. Hasta el momento que me recogieron por primera vez en medio de la calle, con la escopeta semiautomática Browning y cartuchos calibre 12 de balines, trataba de impedir que dos hombres usaran una ametralladora calibre 50 desde el techo de uno de los pisos del edificio central de mando del amplio campo militar; era lo único que podía verse del tiroteo generalizado que se escuchaba.

Los pocos compañeros que con Ramiro Valdés habían penetrado en la primera barraca despertaron a los soldados que allí dormían y, según me explicaron posteriormente, estaban en paños menores.

No pude hablar con Abel ni otros de su grupo que desde un alto edificio al fondo del hospital civil, dominaban la parte trasera de los dormitorios. Yo consideraba que era absolutamente obvio para él lo que estaba ocurriendo. Tal vez pensó que yo había muerto.

Raúl, que estaba con el grupo de Lester Rodríguez, veía con claridad lo que estaba ocurriendo y pensaba que estábamos muertos. Cuando el jefe de esa escuadra decide bajar, toman el elevador, y al llegar abajo, le arrebata el fusil a un sargento que no hace resistencia, ni tampoco los soldados que iban con él. Toma el mando del grupo y organiza la salida del edificio.

Mi preocupación fundamental era en ese momento el grupo de compañeros que supuestamente había ocupado el cuartel de Bayamo y no tenía noticia alguna de nosotros. Por mi parte, contaba todavía con suficientes cartuchos y pensaba vender bien cara mi vida luchando contra los soldados de la tiranía.

De repente aparece otro carro: venía a buscarme; y de nuevo albergo la esperanza de ayudar a los compañeros de Bayamo con una acción en el cuartel del Caney.

Varios carros esperaban al final de la avenida donde yo pensaba tomar la dirección correcta hacia ese punto. Pero el propio compañero que conducía el vehículo que entró para buscarme no la tomó, siguió hacia la casa de donde partimos por la madrugada, allí se cambió de ropa. Yo cambié de arma y tomé un rifle semiautomático calibre 22 con punta de acero, con un poco de más alcance que la calibre 12 de balines, me puse alguna ropa y a varios pasos de allí cruzamos una cerca de púas con aproximadamente 15 hombres armados, uno de ellos herido. Otros dejaron sus armas y tomaron los vehículos tratando de buscar una salida. Conmigo iba Jesús Montané y algunos otros jefes. Caminamos horas aquella calurosa tarde por la falda norte de la Gran Piedra, una elevada montaña que trataríamos de cruzar para dirigirnos hacia el Realengo 18, un camino empinado del que Pablo de la Torriente, excelente escritor revolucionario, escribió que un hombre con un fusil podía resistir a un ejército. Pero, Pablo murió en España combatiendo en la Guerra Civil Española, donde alrededor de mil cubanos apoyaron a ese pueblo contra el fascismo. Lo había leído, pero nunca pude hablar con él, ya había viajado a España cuando yo estudiaba bachillerato.

Nosotros no pudimos ya proseguir hasta aquel realengo y permanecíamos al sur de la cordillera. La zona montañosa preferida por mí para la lucha guerrillera se situaba entre el santuario del Cobre y el central Pilón; planeé por ello cruzar hasta el otro lado de la bahía de Santiago de Cuba por un punto que conocía desde que estudié en el Colegio de Dolores, en la ciudad donde ustedes se reunirán. Gran parte de nuestro pequeñísimo grupo estaba agotado por el hambre y las fatigas. Un herido había sido evacuado y Jesús Montané que apenas podía mantenerse en pie. Otros dos, con menos responsabilidad pero más saludables, marcharían conmigo hacia el occidente de aquellas montañas. Pero los hechos más dramáticos y menos esperanzadores estaban todavía por llegar. En la tarde le dimos instrucciones al resto de los compañeros de esconder sus débiles armas en algún lugar del bosque y dirigirse aquella noche a la casa confortable de un campesino que vivía a orillas de la carretera que iba de Santiago a la playa, que disponía de ganado y tenía comunicación telefónica con la ciudad. Sin duda fueron interceptadas por el ejército. El enemigo de todas formas conocía el área cercana por donde nos movíamos. Antes del amanecer, una escuadra de la jefatura militar fuertemente armada, nos despertó con la punta de sus fusiles. Las venas del cuello, y el rostro de aquellos soldados bien alimentados, se veían latir deformadas por la excitación. Nos dábamos por muertos y en el acto estalla la discusión. Sin embargo no me habían identificado. Al atarme profundamente y preguntarme el nombre, irónicamente les doy uno que usábamos en bromas de la peor especie. No podía comprender que no se dieran cuenta de la verdad. Uno de ellos, con rostro descompuesto, vociferaba que ellos eran los defensores de la patria. Con voz fuerte le respondo que ellos eran los opresores, como los soldados españoles en la lucha de nuestro pueblo por la independencia.

El jefe de la patrulla era un hombre negro que a duras penas podía mantener el mando. ¡No disparen!, les gritaba constantemente a los soldados.

En voz más baja repetía: "Las ideas no se matan, las ideas no se matan". En una de aquellas ocasiones se acerca a mí y con voz baja dice y repite: "Ustedes son muy valientes, muchachos". Al escuchar aquellas palabras le digo: "Teniente, yo soy Fidel Castro"; y el responde: "No se lo digas a nadie". De nuevo el azar se impone con todas sus fuerzas.

El teniente no era oficial del regimiento, tenía otra responsabilidad legal en la región de Oriente.

Más adelante se imponen de nuevo los hechos más importantes todavía.

A los compañeros que debían desmovilizarse les doy instrucciones de guardar las armas, y después los custodiaríamos hasta el punto donde debían hacer contacto con las personas del Obispo.

La opinión pública de Santiago de Cuba había reaccionado con energía frente a los horribles crímenes cometidos por el ejército batistiano contra los revolucionarios.

Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago de Cuba, había obtenido algunas garantías favorables a sus gestiones por el respeto a la vida de los revolucionarios prisioneros. A Sarría, sin embargo, le quedaba una batalla por librar contra el mando del regimiento que esta vez delegó la tarea al más connotado esbirro de la carnicería impuesta por el jefe militar de Santiago de Cuba, que le ordenó trasladar los detenidos al Moncada.

Por primera vez en nuestra Patria los jóvenes habían entablado una lucha semejante frente a lo que fuera hasta el Primero de Enero de 1959: una colonia yanki.

Al llegar a la casa del vecino junto a la estrecha carretera que une la ciudad con la playa Siboney, un pequeño camión esperaba. Sarría me sentó entre el chofer y él. Cientos de metros más adelante se topan con el vehículo del comandante Chaumont que demanda la entrega del prisionero. Como en una película de ciencia ficción el teniente discute y afirma que no entregará al prisionero, en vez de eso lo presentará al Vivac de Santiago de Cuba y no a la sede del regimiento. Es así como el hecho rememora una inusual experiencia.

Es imposible en tan breve tiempo expresarle a nuestros ilustres visitantes las ideas que suscitan en mi mente los increíbles tiempos que estamos viviendo.

No puedo pensar que dentro de 10 años, en el 70 aniversario, escribiría un libro. Desgraciadamente nadie puede asegurar que habrá un 70, un 80, un 90, o un centésimo aniversario del Moncada. En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de Río de Janeiro, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre. Pero entonces creía que sería cuestión de siglos. Ahora no soy tan optimista. De todas formas nada me preocupa; seguirá existiendo la vida en la inabarcable dimensión del espacio y el tiempo.

Mientras tanto digo solo algo, ya que cada día amanece para todos los habitantes de Cuba y del mundo:

Los líderes de cualquiera de las más de 200 naciones grandes y pequeñas, revolucionarias o no, necesitan seguir viviendo. Tan difícil es la tarea de crear la justicia y el bienestar, que los líderes de cada país necesitan autoridad, o de lo contrario reinará el caos.

En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.

No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear.

Estamos contra todas las armas nucleares. Ninguna nación, grande o pequeña, debe poseer ese instrumento de exterminio, capaz de poner fin a la existencia humana en el planeta. Cualquiera de los que tales armas poseen, dispone ya de suficientes para crear la catástrofe. Jamás el temor a morir, ha impedido las guerras en ninguna parte del planeta. Hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer imposible la supervivencia de la especie humana.

Un líder latinoamericano y mundial, al que deseo rendir hoy especial tributo por lo que hizo a favor de nuestro pueblo y a otros del Caribe y del mundo es Hugo Chávez Frías; él estaría aquí hoy entre nosotros si no hubiese caído en su valiente combate por la vida; él como nosotros no luchó para vivir; vivió para luchar.


Fidel Castro Ruz
Julio 26 de 2013
6 y 5 a.m.

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