martes, 16 de septiembre de 2014

Luz verde: que pase el amor

Gerardo Hernández y Adriana Pérez
Tomado de Radio Rebelde.
Por Liz Martínez Vivero



Iba por la calle, con tremendo estilo de Carilda, rogando que no se me muriera el canario. Tristísima iba, como la Hija Ilustre de Matanzas, todo lo triste que ella podía estar el día que pensó en ese poema. Los poetas casi siempre tienen muchísimos motivos para estados de crisis existenciales pero no soy poeta y a menudo me encuentro en esos lugares apartadísimos donde cabemos, exactamente y apretándonos mucho, mi soledad y yo. 

Entre las cosas que pueden ser publicadas, suspiraba por Gerardo y Adriana. Pensaba en lo complicada que es en sí misma la palabra injusticia que tacha de las listas de sueños, una pila de cosas que no podemos tener porque no nos tocan, al menos no en esta galaxia. Pero existen también un sinnúmero de privilegios que nos arrebatan y en otro saco, abultado igual, figuran elementos inmateriales que son parte indisoluble de lo que somos y por mucho empeño de las fuerzas de lo que conspira en contra nuestra contra NO NOS PUEDEN QUITAR (con mayúscula incluida). 

Gerardo y Adriana han burlado las barreras espaciotemporales. Ese tipo de obstáculo conspira en contra o a favor de uno, en dependencia de hasta donde le permitas llegar. Por culpa de lo que en su destino, afirmo y recontrafirmo no estaba escrito, llevan 16 años sin verse. Puede parecer poco o mucho tiempo, visto desde fuera a mí me parece una eternidad.
El dolor de sus corazones se multiplica por 200 mil en estas fechas señaladas donde millones de personas, de diferentes latitudes, unen sus voces en contra de un injusto encierro. Idéntico y malvado calvario el que sufren dos corazones que laten al unísono, a más de 90 millas de distancia. Y rectifico porque distancia es una palabra carente de significado real en el diccionario que consultan Adriana y Gerardo. 

Mi tristeza se reduce a la mínima expresión cuando recuerdo la historia de amor que se aleja de los cánones cinematográficos. Pareciera una versión de Romeo y Julieta, bastante mediocre y carente de sentido el papel de “las fuerzas de lo oscuro” que en vano intentan la disminución de un sentimiento. En esta galaxia, les toca unirse. 

Está escrito desde la era de piedra: el amor triunfa todas las veces.

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