domingo, 22 de febrero de 2015

“El derecho de todos a Internet supone deberes en relación con su uso adecuado”

Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Miembro del Buró Político del PCC y Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros en la clausura del Primer Taller de Informatización y Ciberseguridad.


Por su importancia en el ámbito nacional e internacional,  les entrego la intervención de Miguel Díaz-Canel Ber­mú­dez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Primer Taller Nacional de Infor­matización y Ciberseguridad. La Habana, el 20 de febrero del 2015, “Año 57 de la Revolución”.

Compañeras y compañeros que presiden la clausura del Primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad;

Compañeras y compañeros miembros de la comunidad informática de Cuba:

Cómo emocionan esas imágenes que vi­mos al principio de esta sesión de trabajo, y creo que la causa fundamental está en que cada victoria genera nuevas victorias.

Sin duda hemos asistido a un taller nacional que ha propiciado un debate honesto y sincero, crítico y justo, amplio y participativo, serio y comprometido, realista y objetivo y también visionario, que ha devenido en un ejercicio democrático y público alrededor de un proceso complejo, retador, necesario, que tiene que ser abordado en la multi y la interdisciplinariedad, con visión de país y contando con la participación institucional y ciudadana, el cual debe abarcar transversalmente todos los escenarios y ámbitos de la vida política, económica y social del país, y constituir un imprescindible apoyo y soporte al perfeccionamiento integral de nuestra sociedad socialista, próspera y sostenible.

Hablamos, por supuesto, de la informatización en Cuba.

Una vez más se impone el método de la consulta y la participación masiva como algo esencial en nuestra práctica revolucionaria.

Elocuentes son los datos de participación en el evento. Este evento, que forma parte de un esfuerzo que viene realizando el país para asegurar el proceso de informatización de la sociedad, tuvo la participación —como aquí se expresaba— de más de 11 500 profesionales de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, a través de videoconferencias y de 21 auditorios a lo largo y ancho del territorio nacional.

Conocemos las prioridades para la informatización segura de la sociedad y los pasos que se implementan para la creación de la Unión de Informáticos de Cuba, cuyo comité organizador en las próximas semanas dará los pasos en cada provincia para dar a conocer la propuesta de estatutos, ir creando las organizaciones de bases, o sea, los clubes y las organizaciones territoriales y avanzar en un proceso que nos debe conducir posteriormente al congreso, donde se elegiría la dirección nacional.

Comento esto, porque sé que fueron de las cosas que se plantearon como inquietudes en el evento.

Durante tres jornadas, un grupo de expertos debatieron un total de 71 ponencias que impactan en estas esferas.

El foro-debate en la red, como se expli­caba, contó con la participación de más de 73 000 internautas, que emitieron 1 346 criterios con propuestas de solución asociados a la temática, que en su mayoría evidencian respaldo a las acciones que se desarrollan e identifican las inquietudes y expectativas en torno al tema.

Me daban también un dato que abarca la participación en las redes sociales, que se extiende a más de dos millones de participantes.

Las acciones de divulgación sobre el evento han permitido informar al pueblo la determinación de la dirección de la Revolución en llevar a cabo un proceso de informatización de la sociedad, masificando el uso de las TIC, satisfacer las necesidades crecientes de información y servicios, elevar el bienestar de la población y acelerar el desarrollo económico y social, y dar a conocer las razones de Cuba y nuestra verdad en la red.

El Taller nos deja también expectativas, insatisfacciones, y por esas razones, de he­cho, se impone su continuidad y sistemática alimentación con nuevas ideas y propuestas. Es, por tanto, solo el inicio de la continuidad de una inmensa tarea estratégica que vamos a construir y que ya estamos construyendo.

Hay muchas preguntas, preguntas inteligentes por responder, y las respuestas, por supuesto, llegarán con la implementación de la estrategia. Además, se han aportado propuestas que serán tomadas en cuenta.

El tema es complejo, no hay recetas ni una respuesta única y se necesita trabajar con visión de país y con la participación intersectorial, interdisciplinaria y abierta que permita construir una estrategia nacional que ponga esta tecnología y la infraestructura que debe acompañarle al servicio de la construcción del socialismo próspero y sostenible que se pretende.

Un tema como este no puede verse des­vinculado del resto de los grandes temas a los que se enfrenta el país, y existe la voluntad y disposición efectiva del Partido y el Gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner Internet al servicio de to­dos, facilitando una inserción efectiva y au­téntica de los cubanos en ese espacio.

Hablemos también de las premisas. Hay que referir cómo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el acto por el aniversario 15 del Palacio Central de Computación, el 7 de marzo del 2006, afirmó que “la informática se convertirá en una poderosísima fuerza científica, económica y política para Cuba”.

Muchos han sido los esfuerzos en estos años, que van desde la enseñanza de la compu­tación en las carreras universitarias y en el sistema general de educación, hasta el desarrollo del programa de los Joven Club de Computación, los cuales socializaron y pusieron al alcance de todos estas tecnologías.

En estos años se han creado otras instalaciones especializadas en la enseñanza de las ciencias de la computación, como son la Universidad de las Ciencias Informáticas y los politécnicos de esa disciplina y este propio centro, el CITI.

Se han incorporado en varias esferas productivas y de servicios modernas tecnologías. Son numerosas las instituciones que desarrollan software y aplicaciones, y está presente en el perfeccionamiento de los servicios de salud la incorporación de nuevas tecnologías para detectar y combatir enfermedades también con soluciones informáticas.

El enorme capital humano formado por la Revolución es innegable y constituye la principal fortaleza con que contamos para enfrentar los desafíos y retos futuros. Este evento ha visibilizado ese potencial.

El bloqueo a Cuba, aunque algunos no lo quieran considerar, ha limitado el acceso a fi­nanciamiento, tecnología, sistema, infraestructura, software y aplicaciones. El reconocimiento de su fracaso como política por parte del presidente Obama y el anuncio de realizar inversiones en el sector de las telecomunicaciones para que el pueblo cubano pueda ac­ceder a las mismas, es un reconocimiento de ello. El cambio de táctica, pero no de los ob­jetivos de la política del gobierno de Es­tados Unidos hacia Cuba, acentúa la necesidad de que avancemos más en el proceso de informatización cubano.

Por otra parte, en el ciberespacio hemos enfrentado la agresión para subvertir ideológicamente a nuestra juventud, como parte de su pretensión de formar una plataforma de restauración capitalista, neocolonial y neoliberal. Conocidos son los proyectos Pirami­deo y Zunzuneo, orientados a fomentar la desideologización y desmovilización revolucionaria en nuestros jóvenes. Por un lado, se apoya con medios, dinero, cursos, viajes, intercambios y tecnología a sus mercenarios; y, por otra parte, se le niega a un pueblo digno y heroico su derecho al desarrollo. De igual forma, se conocen los planes de espionaje a gobiernos y personas utilizando perversamente estas tecnologías.

La primera denuncia pública de este tema fue formulada por nuestro presidente, el Ge­neral de Ejército Raúl Castro Ruz, en la inauguración de la Segunda Cumbre de la Co­munidad de Estados Latinoamericanos y Ca­ribeños, CELAC, en La Habana, el 28 de enero del 2014, cuando expresó: “El año pasado fue develada la existencia de un sistema global de espionaje de las comunicaciones por parte del gobierno de Estados Unidos, del que fueron blanco indiscriminado jefas y jefes de Estado y de Gobierno, organismos internacionales, partidos políticos, empresas y ciudadanos de la región en flagrante violación del Derecho Internacional y de la soberanía de los Estados.

“Otro asunto que genera gran preocupación por sus potencialidades para provocar conflictos internacionales es el empleo encubierto e ilegal por individuos, organizaciones y Estados de los sistemas informáticos de otras naciones para agredir a terceros países. Algunos gobiernos han expresado incluso la posibilidad de responder a esos ataques con armas convencionales. El único camino para prevenir y enfrentar estas novedosas amenazas es la cooperación mancomunada entre todos los Estados, al igual que para evitar que el ciberespacio se convierta en un teatro de operaciones militares”, fin de la cita.

Estas verdades no pueden ser olvidadas, y cualquier análisis que las obvie es incompleto e injusto. Yo diría que contando con pocos recursos y mucha voluntad se ha hecho mucho, aunque no todo lo que necesitamos, ni de la manera más coherente y eficiente, y por estas razones hablamos de informatización y de ciberseguridad.

Es este, entonces, un marco propicio para, a partir de estos razonamientos, ratificar la voluntad política del Partido y el Gobierno cubanos para avanzar en un amplio proceso de informatización que garantice el uso seguro y amplio de Internet de manera inclusiva en función del desarrollo del país.

El Estado trabajará para que este recurso esté disponible, accesible y costeable para todos.

Debemos entender que derecho y responsabilidad coexistirán. Hay una responsabilidad del Estado y la sociedad para que esto se haga efectivo, pero también presupone la convivencia con otros derechos fundamentales: el derecho a la información, la comunicación, la participación, la rendición social de cuentas, unido a la responsabilidad individual y colectiva.

El derecho a Internet se acompaña, por tanto, de los deberes del ciudadano y de las organizaciones e instituciones para con la sociedad. Es, por tanto, totalmente responsable reconocer que el derecho de todos a Internet supone deberes en relación con su uso adecuado y conforme a la ley, y supone también la responsabilidad de velar por la defensa del país y su integralidad.

Internet debe ser una herramienta al servicio del desarrollo humano sostenible del país y su inserción efectiva en el concierto de naciones.

Internet y el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones en general ofrecen oportunidades para que las personas, las organizaciones y las comunidades puedan desarrollar su pleno potencial, promover su desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida.
Internet no resuelve los problemas por sí solo, pero puede ayudar a respaldar las estrategias en función del desarrollo social.

Son los problemas fundamentales de la sociedad, sus desafíos económicos, sociales y culturales los que deben estar en el centro de la estrategia y demandar su uso creativo e intensivo.

El desarrollo de la ciencia es inconcebible hoy sin Internet, y la participación de nuestros científicos en las corrientes principales de la ciencia está mediada por la capacidad de acceder a una Internet de calidad. La estrategia de acceso a Internet debe ser diseñada, desarrollada e implementada sobre la base de la más amplia participación y para contribuir y potenciar el desarrollo humano sostenible.

El acceso a Internet supone al mismo tiempo desafíos y oportunidades, pero constituye una acción necesaria para el desarrollo de la sociedad en las condiciones contemporá­neas. La estrategia a su acceso debe convertirse en un arma fundamental de los revolucionarios para lograr la participación social en la construcción del proyecto de sociedad que queremos, desde un diseño integral de país. En tal sentido, la estrategia de uso de esta herramienta para el desarrollo humano sostenible, de acuerdo con el modelo de sociedad cubano, tiene que ser liderada por el Partido y debe involucrar a todas las instituciones y a la sociedad para lograr el más pleno uso de sus potencialidades en función del desarrollo nacional.

Internet como medio de acceso a la información y a la comunicación, impone desa­fíos a las formas hasta ahora prevalecientes de organización y participación social.

El socialismo le otorga un lugar preferencial al derecho a la información como condición para el pleno ejercicio de la crítica y la participación del pueblo. Internet plantea de­safíos a las formas tradicionales de comunicación social, al uso de los medios de comunicación, al papel de los individuos en el espacio público y exige la existencia de políticas, normas y formas de funcionar nuevas que deben alinear infraestructuras, servicios y contenidos para garantizar ese derecho.

Internet, además de un espacio de acceso a la información, es un espacio para la comunicación social, la cooperación, la asociación y el trabajo en sus más variadas manifestaciones y como tal debe favorecerse.

Las regulaciones de Internet deben ser coherentes con las normas, principios y políticas sociales y deben ser transparentes para todos los ciudadanos, dejando claramente establecidos derechos y deberes. En tal sentido, las regulaciones y normas que rigen el acceso a Internet y su uso, deben ser coherentes con la legislación vigente y alinearse con los principios generales de la Constitución y demás leyes y ajustarse a las cambiantes necesidades del desarrollo social.

Internet es una herramienta al servicio de la identidad y la cultura nacional y de la inserción soberana y universal de los cubanos, incluida la soberanía tecnológica.

El fomento y universalización del acceso y uso de Internet deben formar parte del proceso de desarrollo cultural nacional en su más amplio sentido y deberá acompañarse del fomento de la producción cultural nacional, la promoción de sus valores y la más amplia difusión nacional e internacional. Es parte de la infraestructura básica para el desarrollo de las actividades económicas y empresariales del país y el desarrollo de las capacidades nacionales en este campo y al propio tiempo una actividad económica con alto potencial de desarrollo.

En este contexto deberá fomentarse la crea­ción de una infraestructura de Internet de acuerdo con nuestras posibilidades, que sirva de base para el desarrollo de las actividades económicas a todos los niveles: los estatales, las cooperativas y de los sectores cuentapropistas.

Al propio tiempo, Internet propiamente dicha tiene un potencial generador de servicios y de actividades económicas que constituyen ellas mismas fuentes generadoras de empleos, recursos y crecimiento económico. Es esta una plataforma para el desarrollo na­cional que está sujeta al control social. Ade­más de garantizar una gestión efectiva de sus recursos, es imprescindible establecer mecanismos de rendición de cuenta que permitan verificar en qué medida el uso de este recurso está en función de las metas del desa­rrollo del país y del mejoramiento de la calidad de vida de los cubanos.

Es un deber y una responsabilidad administrativa controlar que los recursos puestos en función de metas sociales se usen en esa dirección y que el uso de los recursos disponibles se pongan en función de apoyar las metas prioritarias de la nación.

En el transcurso del evento y como parte de su intenso debate, hemos reconocido co­mo problemas existentes la ausencia de política, la implementación lenta y carente de integralidad, la fragmentación, la sectorialización, el marco regulatorio fragmentado, sectorializado y desintegrado, la ineficiencia de los servicios, una determinada desprofesionalización y dispersión de los recursos humanos, existencia de ilegalidades, centralización del desarrollo de la infraestructura, falta de transparencia en el uso de los recursos de la Internet cubana, limitaciones del acceso en las instituciones, dependencia tecnológica, insuficiente dinámica de desarrollo de servicios y contenido, complejidad en la aprobación del acceso a Internet de personas e instituciones, todas las cuales atentan contra el logro de una adecuada informatización de la sociedad.

Sería bueno también considerar como pro­blemas y desafío la capacidad de los centros de datos nacionales, la falta de dispositivos de acceso, la legislación nacional coherente con los principios ordenadores, la educación en Internet y sobre Internet, la educación a través de Internet, la gestión y acceso al conocimiento y la cultura general integral en In­ternet, los estándares libres y de código abierto, la participación on line en los asuntos pú­blicos, la protección de los consumidores en Internet, la salud y los servicios sociales en las redes, las soluciones jurídica y judicial de las actuaciones relacionadas con Internet, el te­ma audiovisual, que es hoy el código de co­municación fundamental con las nuevas ge­neraciones, y la automatización, que tiene que responder a las problemáticas que plantea la situación demográfica del país.

Y yo pido que siempre que hablemos de informatización le incorporemos la automatización, como una línea de desarrollo esencial para el país en los tiempos actuales.

La solución de los mismos debe ser contenido esencial de las bases, ejes estratégicos y prioridades de la estrategia de informatización y ciberseguridad de la nación cubana para definitivamente lograr un servicio de calidad en función de los objetivos supremos del país.

Antes de concluir, quiero sumarme al agradecimiento al CITI, a la CUJAE y a los organizadores de este evento, entre los que se encuentran el Ministerio de Comu­ni­ca­ciones, el Minint, las Fuerzas Armadas Re­vo­lucio­narias y el Ministerio de Edu­ca­ción Superior.

Compañeras y compañeros:

Este sistema de trabajo es dirigido por la máxima instancia del Partido, el Estado y el Gobierno, a través del Consejo de Infor­mati­zación y Ciberseguridad, creado hace dos años, con la misión de proponer, coordinar y controlar las políticas y estrategias integrales, asociadas al proceso.

En correspondencia con los riesgos y amenazas identificadas en el ciberespacio se diseñan acciones para proteger nuestra soberanía y afianzar la cooperación internacional en materia de ciberseguridad con otras naciones como China y Rusia, países con los cuales recientemente firmamos convenios de colaboración.

Las opiniones generadas del taller y el foro-debate en la red contribuirán a enriquecer las proyecciones de trabajo a corto y mediano plazo.

Solo la integración de la inteligencia colectiva, como el resultado de la formación del capital humano creado en estos más de 55 años de Revolución, permitirá alcanzar los resultados esperados.

La única forma en que Cuba puede integrarse soberanamente a Internet, es con una visión de nación y una infraestructura con servicios nacionales integrados que beneficien al universo de sus instituciones, organizaciones y ciudadanos. Necesitamos distinguirnos como país socialista por una Internet y por una informatización con todos y para el bien de todos.

No podemos temer a los desafíos que im­pone una red como Internet; no podemos renunciar al proyecto de una sociedad más justa, libre y democrática que sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre y que se haga efectiva en el contexto que nos ha tocado vivir.

La informatización e Internet deberán acompañar la oportunidad de todos los cubanos de participar de forma activa en la construcción del país socialista, próspero y sostenible que compartimos en nuestras aspira­ciones.

Trabajemos todos por lograr la necesaria informatización de la sociedad cubana: en esta batalla también venceremos.

Muchas gracias (Aplausos).

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