sábado, 29 de agosto de 2015

Los pecheros, multiplicando mentiras.



Gustavo de la Torre Morales.
"Mientras más grande es la mentira, más fácil es que la gente se la trague". Solo basta tener un poco de sentido común y cierto estudio, para saber que cualquier referencia de dicha frase apuntará a quien bajo el mandato de Adolf Hilter, trabajó para el Tercer Reich: Joseph Goebbels.

Los Principios de la Propaganda de Goebbels cayeron en manos imperialistas, una vez llegaba a su fin el imperio del nazismo alemán en 1945. Entonces, la propaganda y la propagación de mentiras, con objetivos estratégicos, reforzó el quehacer de la prensa yanqui: el instrumento principal de manipulación de la opinión pública.

Como otros países, Cuba fue víctima también del empleo de maquinaciones. ¿No recuerdan que el Maine fue la excusa para la intervención norteamericana en el conflicto hispano-cubano? William Randolph Hearst, magnate de la prensa y dueño del New York Journal, fue un artífice para exacerbar el furor por el conflicto.

Estando casi derrotada la metrópolis española por las tropas insurrectas mambisas y frente a la aparente pasividad de los acontecimientos, el artista Frederic Remintong le envía en enero de 1897 un cable a Hearst diciendo que volvería a casa; sin embargo, el magnate le respondió tajantemente: “Por favor, manténgase allí. Usted proporcione las imágenes y yo proporcionaré la guerra.” Y así fue.
The New Journal comenta sobre la explosión del buque USS Maine en Cuba
Cuba sufrió 62 años de subyugación a partir de aquel hecho. Pero la propaganda imperialista nuevamente se sentó en los dictados de una política agresiva por parte de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba a partir de enero de 1959. Y sigue activa hoy en día.

Durante más de medio siglo de construcción del socialismo, se ha puesto en marcha toda una maquinaria de manipulaciones y mentiras por grandes medios norteamericanos y de otras nacionalidades. Entre ellos podemos encontrar The Miami Herald, The Washington Post, NewsWeek, The New York Times, la CNN, The Magazine, The Foreign Policy, El País, La Vanguardia, Clarín, TeleCinco, Televisión Española (TVE), entre otros diarios, canales de televisión y radiales movidos por fuertes capitales.

Dicha política también cuenta con la participación de diversas universidades en Estados Unidos y España o de instituciones como Reporteros sin Fronteras o la Sociedad Interamericana de Prensa; así como otras empresas contratistas e intermediarias de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) que buscan tapaderas a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Es harto conocido y demostrado que la USAID ha efectuado pagos a diversos periodistas de España, Guatemala, Argentina, Chile, Israel, Rusia y República Checa (por citar algunos ejemplos) para esa labor de manipulación y creación de mentiras sobre la realidad cubana.

Al fardo manipulativo se han sumado la National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Democrático Nacional (NDI), Freedom House o la Development Alternatives Inc (DAI). Tampoco se quedan atrás la Iniciativa Europea para la Democracia, los Derechos Humanos, Comisión Europea, Fundación Caja Madrid, Centro Internacional Olof Palme de Suecia, The Open Society Institute-Cuba Study Group, Human Rights Watch (HRW) o la famosa Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que, entre otros más, son simples engendros de esa guerra fría que aún persiste, muy a pesar que se empeñan en negar bajo la excusa de no existir el campo socialista.

Todo un expediente se podría llenar con entidades privadas o gubernamentales que generan o exprimen cada dólar o euro para financiar la subversión, crear líderes opositores de gobiernos, fomentar campañas de descréditos, generar conflictos sociales, económicos, diplomáticos o bélicos.

¡Nada! Un amplio tubo por donde circulan de miles a millones de dólares o euros y que no producen bienes o servicios para los pueblos; sino el perpetuar el poder económico de una reducida élite, sobre todo intento por parte de cualquier masa popular de alcanzar el poder; de negarle a un pueblo, como el de Cuba, el derecho a la soberanía y la construcción de un camino propio.

Este clúster internacional del chismorreo y la mentira se encarga de formar o preparar los llamados “periodistas independientes”. Grupúsculos que hacen el trabajo de subversión ideológica, de manipulación de la realidad nacional y presentar a la opinión pública internacional un falso ambiente de caos dentro del ámbito nacional cubano.

El diapasón de “ilustrados” que ponen mano a la obra de criticar o denunciar al gobierno revolucionario, instituciones y líderes históricos abarcan un amplio diapasón que registra desde los simples mercenarios, capaces de hacer cualquier cosa por migajas, hasta quienes de una forma u otra buscan encontrar su nombre en la palestra literaria (aunque sea por medio de la propaganda anticubana).

Dentro del vicioso círculo de quienes han preferido poner sus esfuerzos “periodísticos o literarios” como alfombrillas a las campañas mediáticas contra Cuba, se pueden encontrar unos cuantos ejemplos: los cubanos Zoe Valdés, Carlos AlbertoMontaner (exagente de la CIA y prófugo de la justicia cubana) o CarmeloMesa-Lago; el uruguayo Mario Vargas Llosa o el catalán (ya fallecido en diciembre de 2012) Xavier Batalla i García (quien fue Corresponsal Diplomático de La Vanguardia).

Pero siempre aparecen nuevos “catedráticos” que con “originalidad” se pliegan a los dictados del Tío Sam para crear embustes contra Cuba u otro país latinoamericano. La estrella en esta ocasión es el monárquico, partidario del Partido “Popular”, simpatizante de los guerreristas y ex-presidentes de EE.UU Ronald Reagan y George W. Bush, pro-Israel y pro-sionista, devoto y aferrado religioso, devorador de comics de manga japonesa o animados de Marvel, fanático taurino, manipulador realidades, pro yanqui, antivenezolano, anticubano y férreo propagandista contra gobiernos latinoamericanos: el doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de dicha universidad, Rubén Herrero de Castro.

El “afamado” investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y de la Unidad de Investigación sobre Seguridad y Cooperación Internacional (UNISCI), en su neurótico arrebato contra el gobierno bolivariano de Venezuela, se le ha ocurrió decir en abril de 2013, en un programa de La Tuerca (minuto 56’), que Colombia era ejemplo de regeneración democrática, sin reparar un segundo que en ese país aun arrastra el fantasma del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, vinculado al narcotráfico, al paramilitarismo, con la responsabilidad de la desaparición y asesinato de dirigentes sociales, campesinos y líderes sindicales, falsos positivos que han servido para asesinar a civiles y pasarlos como miembros de la guerrilla (FARC o ENL).

El “ilustrado” catedrático, una “mente prodigiosa”, al parecer, no reparó que el gobierno Colombiano bajo la presidencia de Juan Manuel Santos logró un despegue en la economía del país por medio de la explotación minera, a costa de la destrucción de la flora y fauna de un país con una riquísima biodiversidad, desplazando forzosamente a indígenas y campesinos, método del Uribismo, para darles concesiones de explotación de la tierra a multinacionales como la Eco Oro, AUX Colombia, Sociedad Minera Calvista, Galway Resources Holdco y Leyhat.

Pero este “prestigioso” doctor en Ciencias Políticas y Sociología se quedó literalmente helado por la fulminante respuesta que le brindó Tania Sánchez Melero (en ese entonces diputada por IU en la Asamblea de Madrid) en ese mismo programa de La Tuerca.

Pero el “excelentísimo” Profesor de Relaciones Internacionales en un artículo reciente, donde vuelve con la adarga bajo el brazo para cargar contra Pablo Iglesias y recalca su atroz “inteligencia”, endilgó a Vladimir Ilich Lenin, líder comunista ruso, la frase: Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad; la cual, realmente pertenece a quien fue ministro para la Ilustración Pública y Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels.
Foto publicada por @SergioAPodio

Pero Rubén Herrero de Castro está haciendo honor a Goebbels, al intentar convertir en “verdad” esta gran falsedad. Otra más para tergiversar y confundir; otra más como las que dice contra Cuba o Venezuela.

Frente a tanta infamia, sólo me queda concluir que es un fariseo tratando de hacer que los demás sean más imbéciles que él mismo.

Cada uno de estos “catedráticos”, literatos del engaño, mercenarios de los grandes capitales, podrán adquirir suntuosos beneficios por sus maquinaciones; pero no son más que eso, monigotes de la falacia.

Pero como dijo José Martí, apóstol cubano, la verdad siempre sale a flote. La historia demuestra, en su momento, que estos personeros nos son más que pecheros del imperialismo, multiplicando mentiras.
Mentir es una vil traición a quienes confían en tu palabra. Por eso me remitiré a las palabras del escritor español Vicente Gómez Martínez Espinel (1550 y 1624): “La traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura.”

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