Tira Cuba

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martes, 31 de marzo de 2015

Fidel Castro, arquitecto de la soberanía nacional de Cuba

El líder revolucionario ha realizado el sueño del Apóstol y Héroe Nacional José Martí de una Cuba independiente y ha devuelto su dignidad al pueblo de la Isla.
Tomado de AlMayadeen
Por Salim Lamrani

El triunfo de la Revolución en Cuba el 1 de enero de 1959 engendró la más importante transformación social de la historia de América Latina. Al derrocar el orden y las estructuras establecidas, Fidel Castro puso en tela de juicio el poder de la oligarquía batistiana y de los conglomerados de dinero y ubicó al ser humano en el centro del nuevo proyecto de sociedad dedicando los recursos nacionales al pueblo.La principal conquista de la Revolución cubana es la independencia y la soberanía tan anheladas por el pueblo cubano desde el siglo XIX y por las cuales José Martí sacrificó su vida en 1895. Al poner fin a más de 70 años de dominio de Estados Unidos sobre la Isla, Fidel Castro devolvió a los cubanos su dignidad perdida durante la intervención estadounidense en la guerra de independencia de Cuba en 1898 y la ocupación militar que había transformado a la Isla en simple protectorado. El presidente John F. Kennedy no se equivocó: “Fidel Castro forma parte del legado de Bolívar. Deberíamos haber dado al fogoso y joven rebelde una bienvenida más calurosa en su hora de triunfo”[1].Para entender la importancia simbólica de Fidel Castro en la historia de Cuba resulta necesario remontarse a principios del siglo XIX, en el momento en que la isla empezó a suscitar las apetencias del “vecino pujante y ambicioso”.[2] En efecto, Cuba es una de las más antiguas inquietudes de la política exterior de Estados Unidos. En 1805 Thomas Jefferson evocó la importancia de la isla enfatizando que su “posesión [era] necesaria para asegurar la defensa de la Luisiana y de la Florida pues [era] la llave del Golfo de México. Para Estados Unidos, la conquista sería fácil”.[3] En 1823 John Quincy Adams, entonces secretario de Estado y futuro presidente de Estados Unidos, aludió al tema de la anexión de Cuba, elaborando la famosa teoría de la “fruta madura”: “Cuba, separada por la fuerza de su propia conexión desnaturalizada con España e incapaz de sostenerse por ella misma, tendrá necesariamente que gravitar en torno a la Unión Norteamericana y sólo a ella”. [4] Así, durante el siglo XIX, Estados Unidos intentó comprar Cuba a España al menos seis veces. 

Durante la Primera Guerra de Independencia, de 1868 a 1878, los insurrectos cubanos, afligidos por profundas divisiones internas, fueron derrotados por el ejército español. Estados Unidos brindó su apoyo a España vendiéndole las armas más modernas y se opuso resueltamente a los independentistas, persiguiendo a los exilados cubanos que intentaban brindar su contribución a la lucha armada[5]. El 29 de octubre de 1872 el secretario de Estado Hamilton Fish hizo partícipe a Daniel Edgar Sickles, entonces embajador estadounidense en Madrid, de sus “augurios de éxito para España en la supresión de la revuelta”. Washington, opuesto a la independencia de Cuba, deseaba tomar posesión de la Isla.[6]Durante la Segunda Guerra de Independencia entre 1895 y 1898, los revolucionarios cubanos, unidos en torno a su líder José Martí, tuvieron que enfrentar otra vez la hostilidad de Estados Unidos, que brindó su concurso a España vendiéndole armas y arrestando a los patriotas cubanos en su territorio que intentaban suministrar a los insurrectos.En 1898, a pesar de su superioridad material, España estaba al borde del abismo, vencida en el campo de batalla por los independentistas cubanos. En una misiva el presidente estadounidense William McKinley, con fecha del 9 de marzo de 1898, a Stewart Woodford, embajador en Madrid, le señaló que “la derrota” de España era “segura”. “[Los españoles] saben que Cuba está perdida”. Según él, “Si Estados Unidos quiere Cuba, debe obtenerla por la conquista”. [7]En abril de 1898, tras la misteriosa explosión del buque de guerra estadounidense The Maine en la bahía de La Habana, el Presidente McKinley solicitó el permiso del Congreso para intervenir militarmente en Cuba e impedir que la isla consiguiera su independencia. Varios parlamentarios estadounidenses denunciaron una guerra de conquista. John W. Daniel, senador demócrata de Virginia, acusó al Gobierno de querer intervenir para evitar una derrota de los españoles: “Cuando ha llegado la hora más favorable para una victoria revolucionaria y menos ventajosa para España, […] se asigna al Congreso a que entregue al presidente el ejército de Estados Unidos para ir a imponer por la fuerza un armisticio entre dos partes, cuando una de dos ya depuso las armas”.[8] Así, en tres meses, Estados Unidos tomó el control del país e impuso un Tratado de Paz a España, del cual los cubanos fueron excluidos, destrozando su anhelo de independencia. 

De 1898 a 1902 Washington ocupó Cuba y obligó a la Asamblea Constituyente a que incluyera la enmienda Platt en la nueva Carta Magna, so pena de prorrogar indefinidamente la ocupación militar. El texto redactado por el senador Orville H. Platt prohibía a Cuba que firmara cualquier acuerdo con un tercer país o que contratara una deuda con otra nación. También daba a Estados Unidos el derecho a intervenir en todo momento en los asuntos internos de Cuba y compelía a la isla a que arrendase indefinidamente a Washington la base naval de Guantánamo [9]. En un correo de 1901, el general Leonard Wood, entonces gobernador militar de Cuba, felicitó al Presidente McKinley: “Desde luego, bajo la enmienda Platt, no hay independencia –o poca– para Cuba y la única cosa que resulta importante ahora es buscar la anexión”.[10]De 1902 a 1958, Cuba tenía el estatus de República neocolonial, totalmente dependiente del poderoso vecino. Una librería estadounidense no se equivocó cuando difundió en 1902 un mapa de la isla bajo el título: “Nuestra nueva colonia: Cuba”.[11] El Tratado de Reciprocidad Comercial impuesto a Cuba en 1902 constituyó de facto una anexión económica.[12]Estados Unidos intervino militarmente en Cuba en 1906 e instaló al gobernador Charles E. Mangoon hasta 1909, recordando a los cubanos quién era el verdadero dueño de la isla.[13] En 1912, Washington se inmiscuyó otra vez en los asuntos internos de Cuba y mandó a sus fuerzas armadas, tras la revuelta de los Veteranos de Color, independentistas apartados del poder. El encargado de negocios estadounidense Hugh S. Gibson explicó las razones de esa sublevación: “Los cubanos que tomaron las armas por la causa española […] ocupan ahora los cargos públicos”.[14] Estados Unidos había tomado en efecto la precaución –recordaba Gibson– de colocar en puestos claves a “quienes habían tomado las armas contra la causa de la independencia cubana”.[15] 
 

La enmienda Platt, que legalizaba el intervencionismo estadounidense, ubicaba al gobierno cubano en una situación “de inferioridad humillante mediante un desprecio de sus derechos nacionales, causando su desprestigio en el interior y el exterior del país”.[16] Tales fueron las palabras del presidente cubano José Miguel Gómez. Este apéndice legislativo no dejaba de recordar al pueblo cubano que el destino de su patria se subordinaba a los intereses de la potencia neocolonial. Así, en 1917, el presidente Woodrow Wilson mandó varios buques de guerra a Santiago de Cuba y Camagüey cuando unos insurrectos tomaron las armas, bajo el liderazgo de José Miguel Gómez, contra el presidente Manuel García Menocal que deseaba mantenerse en el poder mediante un fraude masivo.[17] Temiendo una reminiscencia de la revuelta de 1917 durante las elecciones presidenciales de 1920, Washington impuso al Presidente Menocal la presencia del general Enoch H. Crowder, el cual se encargó de elaborar las nuevas leyes electorales y organizar el escrutinio.[18] Menocal hizo partícipe de sus reservas al presidente estadounidense: una supervisión de las elecciones cubanas por parte de Washington “lastimaría el orgullo cubano [y sería] una humillación” para toda la nación. [19] Woodrow Wilson rechazó con desprecio la observación y nombró al Procónsul Crowder presidente del Comité Electoral. Cuando en diciembre de 1920 el presidente Wilson envió a Crowder a Cuba para hacer frente a la grave crisis “política y financiera”, debida en parte al desmoronamiento de la cotización del azúcar, y salvar las inversiones estadounidenses de una quiebra de la economía cubana, ni siquiera se dignó a informar al presidente Menocal.[20] Ante las protestas de éste, la respuesta de Washington fue mordaz y recordó a La Habana, en términos bastante alejados de las costumbres de la diplomacia, quién era el verdadero dueño de la isla: “El presidente de Estados Unidos no considera necesario obtener la autorización previa del presidente de Cuba para enviar a un representante especial”.[21] 
En 1933, cuando el movimiento insurreccional que lanzaron los estudiantes contra la dictadura militar de Gerardo Machado tomó un giro revolucionario bajo el impulso de Antonio Guiteras, Washington intervino otra vez para imponer a un sargento estenógrafo llamado Fulgencio Batista. El gobierno “pentárquico” que dirigió Ramón Grau San Martín, que emprendió considerables reformas sociales, no fue del agrado de Estados Unidos. En efecto, bajo la égida de Guiteras, ése creó tribunales para sancionar los crímenes que se cometieron bajo Machado, llamó a elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, bajó el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de gas y electricidad, puso término al monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Compañía Cubana de Electricidad, filial de la American Bond and Foreign Power Company[22] El embajador Sumner Welles indicó la vía a seguir: “Ningún gobierno puede sobrevivir aquí por un periodo prolongado sin el reconocimiento de Estados Unidos y una falta de reconocimiento hundirá a Cuba en una situación aún más caótica y anárquica”.[23] Roosevelt no reconoció al nuevo poder y mandó varios buques de guerra a la isla. Las consecuencias fueron inmediatas: el Gobierno revolucionario fue derrocado por Batista -apenas había durado 127 días– el cual instaló en la presidencia al fantoche Carlos Mendieta, prefiriendo gobernar tras bambalinas. Welles expresó su satisfacción. Su acción había sido fructífera y lo explicó en una misiva al Departamento de Estado: “Estoy convencido de que los cubanos nunca podrán autogobernarse hasta que estén forzados a realizar que deben asumir sus propias responsabilidades”. Evidentemente, Washington se encargaría de dicha tarea, imponiendo a su hombre fuerte.[24]
 
Batista, sumiso a Estados Unidos, tuvo el poder real de 1933 a 1959, excepto el periodo 1944-1952. Su golpe de Estado de marzo de 1952 contra el presidente Carlos Prío Socarrás fue acogido calurosamente en Washington: “Bastita es fundamentalmente amistoso con Estados Unidos y su Gobierno sin duda no será peor que el de Prío e incluso probablemente mejor”.[25] El sargento, convertido en general, se comprometió a proteger los intereses económicos de Estados Unidos en detrimento de los del pueblo cubano, de lo que se felicitó el embajador Beaulac: “Las declaraciones del general Batista relativas al capital privado fueron excelentes”.[26] Fidel Castro, en nombre del pueblo cubano, se opuso inmediatamente a la dictadura militar y lanzó un movimiento insurreccional en las montañas de la Sierra Maestra. El líder del Movimiento 26 de Julio, retomando la antorcha de José Martí, se hizo muy popular entre la juventud cubana, que veía en él al redentor de una Cuba colonizada y humillada y el símbolo de la resistencia a la hegemonía estadounidense. Durante du discurso en Santiago de Cuba el 1 de enero de 1959, tras la huida de Batista, Fidel Castro advirtió a Washington de que en adelante Cuba sería libre y soberana: “Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder. No será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto […]. Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas. Esta vez sí que es la Revolución”.[27] John F. Kennedy fue uno de los pocos dirigentes de Estados Unidos que comprendió la importancia histórica de Fidel Castro. Lo explicó en un discurso de 1960 y reconoció el apoyo de Washington a Batista: “en vez de tender una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista, una asistencia que fracasó completamente en mejorar el bienestar del pueblo cubano”.[28] Agregó al respecto: Usamos la influencia de nuestro gobierno para promover los intereses y aumentar los beneficios de las empresas americanas privadas, que dominaban la economía de la isla. Al inicio del año 1959, las empresas económicas poseían cerca del 40% de las tierras azucareras cubanas, acaso todos los ranchos de ganado, el 90% de las minas y concesiones mineras, el 80% de los transportes y caso toda la industria petrolera […]. Nuestra acción daba la impresión demasiadas veces que nuestro país estaba más interesado en sacar dinero del pueblo cubano que en ayudarlo a edificar una economía autónoma, fuerte y diversificada. Era imposible no suscitar la animosidad del pueblo cubano[29]

El advenimiento de una revolución radical en Cuba era inevitable pues Estados Unidos, por su estrategia de dominación, negó a los cubanos toda perspectiva de emancipación verdadera, de independencia política y de progreso económico y social. El embajador Philip Bonsal evocó esta realidad: “En la Cuba pre-Castro, la presencia americana aplastante en términos geopolíticos era un permanente recuerdo de la naturaleza imperfecta de la soberanía cubana […]. Suscitaba rechazo ya que se consideraba una transgresión intolerable de la independencia y la dignidad del pueblo cubano”.[30] La intromisión constante del Vecino del Norte en los asuntos internos de la isla había dañado profundamente el sentimiento de orgullo nacional de los cubanos. El último objetivo de la Revolución era recuperar la soberanía de la nación y poner fin a la dependencia de Estados Unidos. Tal fue la misión de Fidel Castro.

Fidel Castro tomó el poder y puso fin a la tutela estadounidense que había aplastado al país durante más de sesenta años. La república neocolonial se desintegró con la huida de Batista. El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 permitió al pueblo cubano realizar finalmente el sueño de una patria libre y soberana, haciendo de Fidel Castro el emblema de la dignidad nacional y continental que supo oponerse a los designios hegemónicos de Washington en América Latina. Se acabó entonces la era del complejo “plattista”, en virtud del cual había que buscar soluciones estadounidenses a los problemas cubanos, con la llegada de Fidel Castro al poder.
Fidel Castro no sólo fue un hombre de discurso diáfano y directo; también fue un dirigente que participó junto a trabajadores de la caña en el corte, dando un ejemplo de sencillez al honrar el esfuerzo de los trabajadores del sector.

Fidel Castro también fue un eterno deportista y desde el inicio de la Revolución puso todo empeño para que la dirección del gobierno revolucionario creara una cultura de deporte para todo el pueblo.
También es un hombre que desde siempre supo dar el paso al frente para dar ejemplo de solidaridad. Cuando Perú fue golpeado por el terremoto de mayo de 1970, fue el primero en donar sangre para ese hermano país.
 *Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano. http://monthlyreview.org/books/pb4710/ Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

[1] Luis Báez, “Absuelto por la Historia”, Granma, 11 de marzo de 2014. http://www.granma.cu/granmad/secciones/fidel/ (sitio consultado el 23 de febrero de 2015).
[2] José Martí, «El Congreso de Washington», La Nación, 2 de noviembre de 1889.
[3] Antonio Beltrán Hernández, L’Empire de la liberté, París, Editions Syllepse, 2002, p. 78.
[4] Philip S. Foner, Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, La Havane, Editorial de Ciencias Sociales, tome I, 1973, p. 157.
[5] Philip S. Foner, La Guerra hispano/cubano/americana y el nacimiento del imperialismo norteamericanoop. cit., Volumen 1, p.16-17.
[6] Hamilton Fish, «Mr. Fish to Mr. Cushing», 6 de febrero de 1874, FRUS, 7 de diciembre de 1874, p. 859.
[7] Stewart L. Woodford, «Mr. Woodford to the President», 9 de marzo de 1898, FRUS, 6 de diciembre de 1898, p. 682-84.
[8] Philip S. Foner, La Guerra hispano/cubano/americana y el nacimiento del imperialismo norteamericanoop. cit., Volumen 1, p. 337.
[9] C. I. Bevans, Treaties and Other International Agreements of the United States of America, 1776-1949 (Washington D. C.: United States Government Printing Office, 1971), p. 1116-17.
[10] Fidel Castro Ruz, «El imperio y la isla independiente, primera parte», Cuba Debate, 14 de agosto de 2007. http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2007/08/14/imperio-isla-independiente-primera-parte/  (sitio consultado el 15 de agosto de 2009).
[11] Robert Merle, Moncada : premier combat de Fidel Castro, Paris, Robert Laffon, 1965, p. 34.
[12] Tomas Estrada Palma,  « Message of Tomás Estrada Palma, President of the Republic of Cuba, to the Congress of Cuba», 6 de abril de 1903, FRUS, 7 de diciembre de 1903, p. 356-57.
[13] Edwin V. Morgan, «Minister Morgan to the Secretary of State», 13 de octubre de 1906, FRUS, 1909, p. 489.
[14] Hugh S. Gibson, «Veteranista Agitation – Attitude of the United States. The American Chargé d’Affaires to the Secretary of State», 10 de noviembre de 1911, FRUS, (Washington Government Printing Office, 1919), p. 236-37.
[15] Hugh S. Gibson, «Veteranista Agitation – Attitude of the United States. The American Chargé d’Affaires to the Secretary of State», 16 de noviembre de 1911, FRUS, 1919, p. 237.
[16] José Miguel Gómez, « he President of Cuba to the President», 26 de mayo de 1912, FRUS, 1919, p. 248.
[17] Robert Lansing, «The Secretary of State to Minister Gonzales», 13 de febrero de 1917, FRUS, 1926, p. 356 ; William E. Gonzales, «Minister Gonzales to the Secretary of State», 15 de febrero de 1917, FRUS, 1926, p. 359 ; William E. Gonzales, «Minister Gonzales to the Secretary of State», 27 de febrero de 1917, FRUS, 1926, p. 369.
[18] Robert Lansing, «The Secretary of State to Minister Gonzales», 10 de marzo de 1917, FRUS, 1926), p. 382 ; Frank Polk, «The Acting Secretary of State to the Chargé in Cuba (Bingham)», 15 de enero de 1919, FRUS, Volume II (Washington Government Printing Office, 1934), p. 1-2.
[19] Rutherfurd Bingham, «The Chargé in Cuba (Bingham) to the Acting Secretary of State», 18 de enero de 1919, FRUS, 1934, p. 2. Véase el informe complete de Enoch H. Crowder sobre su estancia en Cuba: Enoch H. Crowder, «General Enoch H. Crowder to the Secretary of State», 30 de Agosto de 1919, FRUS, 1934, p. 29-77.
[20] Norman H. Davis, «The Acting Secretary of State to the Judge Advocate General, War Department (Crowder) », 31 de diciembre de 1920, FRUS, 1936, p. 41-43.
[21] Norman H. Davis, «The Acting Secretary of State to the Minister in Cuba (Long) », 4 de enero de 1921, FRUS, 1936, p. 671.
[22] Salim Lamrani, Cuba. Ce que les médias ne vous diront jamais, op. cit., p. 224.
[23] Sumner Welles, «The Ambassador in Cuba (Welles) to the Secretary of State», 10 de septiembre de 1933, FRUS, 1952, p. 417.
[24] Sumner Welles, «The Ambassador in Cuba (Welles) to the Secretary of State», 25 de septiembre de 1933, FRUS, 1952, p. 458.
[25] Edward G. Miller Jr., «Secretary Staff Meetings», 11 de marzo de 1952, lot 63 D 75, FRUS, 1983, p. 868.
[26] Willard L. Beaulac, «Memorandum of Conversation, by the ambassador in Cuba (Beaulac)», 22 de marzo de 1952, FRUS, 1983, p. 868.
[27] Fidel Castro Ruz, «Esta vez no se frustrará la Revolución», 1 de enero de 1959, Fondo Fidel Castro Ruz, n°, Archivo de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado (OAH-CE)
[28] John F. Kennedy, «Speech of Senator John F. Kennedy, Cincinnati, Ohio, Democratic Dinner», 6 de octubre de 1960.
[29] Id.
[30] Philip W. Bonsal, Cuba, Castro, and the United States, Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 1971, p. 9. 

Fuente: Especial y exclusivo para Al Mayadeen 
Fotos de archivo de internet incorporadas por el administrador de este blog. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Bloqueo: PayPal pagará casi ocho millones de dólares por violar sanciones contra Cuba

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Tomado de El Financiero

La empresa estadounidense PayPal Inc. aceptó pagar 7.7 millones de dólares y así llegar a un acuerdo con los reguladores de Estados Unidos, que acusaron a la empresa de violar las sanciones impuestas por la Casa Blanca a Irán, Cuba y Sudán.
 
La Oficina de Control de Activos en el Extranjero, dependiente del Departamento del Tesoro, anunció el miércoles el acuerdo civil con el procesador de pagos digital.

La OFAC, por sus siglas en inglés, indicó que PayPal, una división de eBay Inc., no reflejó adecuadamente las transacciones para que la agencia pudiera detectar a aquellas personas o entidades sujetas a sanciones contra esos tres países. La oficina indicó que esto ocurrió durante varios años hasta 2013.

PayPal, con sede en San José, California, informó en un comunicado que reportó voluntariamente a la agencia los pagos cuestionados que había procesado. Agregó que ha tomado medidas para mejorar el cumplimiento, como el escaneo de pagos en tiempo real.

La OFAC también informó que PayPal procesó 7 mil 091 dólares en transacciones en la cuenta de un cliente registrado como Kursad Zafer Cire, un individuo que aparece en una lista especial del Departamento de Estado por ser alguien que contribuye a la proliferación de armas de destrucción masiva. Pese a las banderas rojas del propio sistema de supervisión de PayPal, las transacciones continuaron desde octubre de 2009 hasta abril de 2013, indicó la agencia.

Estados Unidos define como Seguridad Nacional el garantizar sus intereses nacionales mediante su poderío e influencia en el mundo.

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Tomado de ContraInjerencia
Por Nestor García Iturbe.

El gobierno de Estados Unidos, con bastante frecuencia, lleva a cabo actividades, muchas de ella punitivas, en las que aduce como justificación a lo que están realizando, que se ha visto amenazada su Seguridad Nacional.
 
Cualquiera de estas actividades, lo mismo puede ser la invasión a un país, el derrocamiento de un gobierno, el asesinato de un grupo de personas, que la imposición de sanciones económicas a un país o alguno de sus ciudadanos.

En el mes de febrero del 2015, el Premio Nobel de la Paz firmó un documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional, donde establecía no solamente lo que Estados Unidos considera su Seguridad Nacional, sino además las acciones que están dispuestos a realizar con el fin de garantizar esta.

Como también recientemente, el propio Premio Nobel de la Paz declaró y firmó un decreto donde establecía que nuestra república hermana, Venezuela, era una amenaza para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, considero es conveniente entrar en el análisis de lo que considera su Seguridad Nacional el “gigante de las siete leguas”.

El primer concepto que se pone de manifiesto en el documento es que la Seguridad Nacional de Estados Unidos es necesario asegurarla mediante el dominio mundial, donde según ellos no, debe existir otro líder que Estados Unidos.

El documento dice textualmente: “La Estrategia de Seguridad Nacional permite a Estados Unidos garantizar su interés nacional mediante un liderazgo fuerte y sostenible. Esto es lo que establece los principios y prioridades para dirigir el poder de Estados Unidos y su influencia en el mundo…”

Como plantea el documento, al hablar de Seguridad Nacional, se habla de garantizar los intereses nacionales de Estados Unidos, no solamente los que pudieran situarse en el territorio de dicha nación, sino los que la misma se ha adjudicado en distintos países del mundo, hacia donde dirigen su poder e influencia.

“Estos tiempos complejos han dejado claro el poder y la centralización de lo indispensable que resulta el liderazgo de Estados Unidos en el mundo… Un fuerte consenso se mantiene a todo lo largo de nuestro actuar político, la pregunta no es cuando Estados Unidos será el líder, sino como es que actuaremos como líder con vistas al futuro.”

Según ellos mismos, resulta indispensable su liderazgo en el mundo, claro está, para poder mantener su presencia y aprovechamiento de los recursos de otros países en estos tiempos complejos, donde una serie de naciones se han apartado de la órbita de influencia estadounidense. Se pone de manifiesto la pérdida de liderazgo cuando algunos se preguntan cuando Estados Unidos será el líder, sin embargo la idea que se desarrolla en el documento de Obama es que ya son los líderes y deben actuar pensando en el futuro. Un pensamiento que pone de manifiesto un proceder hegemónico y prepotente, donde no se respeta la soberanía de otras naciones.

“Nosotros guiaremos utilizando todos los instrumentos de poder de Estados Unidos. Nuestra influencia es mayor cuando combinamos todas nuestras ventajas estratégicas. Nuestros militares siempre estarán listos para defender nuestro interés nacional, a la vez de dar una un nivel adecuado a nuestra diplomacia.”

Esto que plantea el documento no es nada nuevo, es la ratificación de la estrategia utilizada durante años para desarrollar las guerras de rapiña llevadas a cabo por Estados Unidos, donde se combinan todos los instrumentos con que cuenta el imperio, los militares, económicos, políticos, la subversión y la mentira.

La referencia a los militares y su permanente disposición combativa, lo cual es algo que todos conocemos, es una forma de justificar la gran cantidad de dinero que ese país destina al mantenimiento de las fuerzas armadas y las operaciones militares que realiza en todas partes del mundo.

Lo del nivel adecuado a la diplomacia, es un alerta para que el actuar de los militares no sea tan inhumano y criminal, que no deje espacio para que los diplomáticos defiendan y justifiquen las acciones que los mismos realizan.

“Estados Unidos utilizará su fuerza militar, unilateralmente si fuera necesario, cuando nuestros intereses lo demanden: cuando nuestros ciudadanos se vean amenazados, cuando nuestro modo de vida se encuentre en peligro y cuando la seguridad de nuestros aliados esté en juego.”

Realmente esta es la continuación de la llamada Doctrina Bush, fundamentada en atacar sin haber sido atacado. Es una declaración donde se omite todo tipo de consulta o decisión por los órganos correspondientes de Naciones Unidas. Atacarán unilateralmente cuando sus intereses lo demanden. Además serían ellos los que determinarán las circunstancias para justifica el ataque, es decir que el “cuando” no va acompañado de una decisión colectiva o de un órgano internacional.

Esto además ofrece una justificación para los propósitos intervencionistas de Estados Unidos. Todos recordamos que en el caso de Granada, dicho país consideró que un grupo de estadounidenses estaban en peligro, desembarcaron sus fuerzas y no solamente “salvaron” a los estadounidenses, sin que de paso derrocaron el gobierno establecido e implantaron otro en su lugar.

El modo de vida en Estados Unidos se ha visto amenazado, según el gobierno de dicha nación, cuando algún país productor de petróleo ha tratado de mantener una posición independiente y de beneficio a sus ciudadanos. Toda una serie de aventuras militares se han fundamentado en pretextos, como en el caso de Irak y las armas de destrucción masiva, que nunca existieron, para derrocar al gobierno, asesinar a sus líderes e implantar un gobierno que actúa acorde a los intereses de Estados Unidos.

Cuando nos referimos a la proclama del 9 de marzo, también firmada por el Premio Nobel de la Paz, donde declara que Venezuela representa un peligro para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, argumenta el planteamiento haciendo referencia a “ la erosión de las garantías a los derechos humanos, la persecución a los oponentes políticos, restricción a la libertad de prensa ,uso de la violencia y violaciones de los derechos humanos en respuesta a las protestas contra el gobierno, arrestos arbitrarios y detención de los que protestan contra el gobierno…”

Ninguno de estos argumentos forma parte de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, acorde al contenido del documento de febrero del 2015, salvo que el mismo tenga un anexo secreto, o una cláusula que no aparece en el mismo.

La proclama del 9 de marzo es una muestra más de la injerencia estadounidense en los asuntos internos de un país, fabricando pretextos y tergiversando situaciones, que ellos mismos se han encargado en crear utilizando a sus asalariados.

La respuesta del pueblo Venezolano, de los pueblos de América Latina y de los pueblos del Mundo es una muestra de que los tiempos han cambiado y la impunidad con que actuaba el gobierno de Estados Unidos ha pasado a mejor vida.

“Los árboles sean de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas”. José Martí. (Nuestra América)

viernes, 27 de marzo de 2015

La cultura del ser, para ganar la guerra cultural

Tomado de La Isla Desconocida
Por Enrique Ubieta Gómez

Transcripción de una intervención oral en un "Diálogos de generaciones", mesa de debates que organiza el Movimiento Juvenil Martiano
 
La percepción del problema de la subversión es compleja y es necesario apreciarla desde la dimensión de una guerra cultural. Lo primero, es identificar al enemigo, que erróneamente reducimos a un país. Arribamos a la independencia, precisamente, cuando el capitalismo transitaba de la etapa inicial a la imperialista. El capitalismo es un sistema en continua expansión de territorios y mercados. La primera y la segunda guerras mundiales fueron provocadas por disputas interimperialistas en torno al reparto del mundo. El capitalismo estadounidense, en la medida en que fue expandiéndose, conquistó territorios en el oeste y arrasando con las culturas originarias, para después usurpar más de la mitad del territorio mexicano. El conflicto histórico de Cuba con el imperialismo no se debe a una obsesión patológica de aquel país con el nuestro, o a que tengamos las tierras más hermosas o petróleo, que no tenemos, ni a sentimientos de envidia o de ambición mundanos, responde al carácter intrínseco del capitalismo.

El enemigo de la Cuba que estamos construyendo es el capitalismo, y en un sentido histórico concreto, el imperialismo. La guerra que libramos incluye la percepción, la construcción de modos de vida diferentes, de modelos de vida, de conceptos de felicidad que se opongan, que nieguen los del capitalismo. Y los del capitalismo, los de la cultura del tener, son los hegemónicos en el mundo. Por eso hablamos del capitalismo internacional e insistimos en ese concepto, porque lo que pudiéramos entender como subversión debe analizarse desde dos perspectivas: una primera que pasa inadvertida, y que es el propio proceso de reproducción de valores del sistema por las llamadas industrias culturales, las que crean y reproducen un imaginario en torno a la cultura del tener. Las páginas sociales o del corazón de la prensa plana y televisiva, por ejemplo, cumplen una función ideológica: situar como héroes sociales a los millonarios (empresarios, príncipes, artistas ricos, etc.). Ese imaginario se renueva una y otra vez. Estamos hablando de una construcción de imágenes que se difumina por todas partes, que llega a muchos lugares; que ejerce una gran influencia en la gente. Esto es lo que llamo reproducción de valores del capitalismo, del imaginario capitalista: Hollywood, premios Grammy, Grandes Ligas, NBA: todo ese andamiaje reproduce el criterio de la cultura del tener, a través de su sistema de estrellas, de las que se destaca sobre todo el dinero que devengan y no sus cualidades esenciales. Es un sistema que se supedita al mercado y a través de él, hace ideología. Todo eso llega a Cuba, está en la Televisión cubana, en los paquetes que se distribuyen, está en Internet, pero no se hace solo para Cuba, sino más bien para que no existan otras Cuba.

Una segunda perspectiva, que es la que usualmente consideramos en el concepto de subversión, es moralmente más grave: es la que pudiéramos llamar «intervención programada». Ya no es la simple reproducción global de los valores del capitalismo, sino que es una intervención a la que se destinan millones de dólares, especialmente para derrocar un sistema opuesto ya establecido, como el nuestro, en un país concreto: lo que pasa por el otorgamiento de becas, la introducción de suspicacias, desencantos, divisiones, de programas que idiotizan, porque el capitalismo vende imágenes, ilusiones, pero jamás explicaciones, las elude, trabaja cómodamente con el analfabetismo funcional; en cambio el socialismo necesita que la gente estudie, se prepare, sepa discernir, tener una mirada crítica frente a todo lo que vea.

Esa intervención programada tiene como objetivo final el derrocamiento del sistema socialista —y no el simple cambio de Gobierno— porque el capitalismo no reconoce la posibilidad de que exista otra manera de organización social que no sea la suya: la que se fundamenta en la cultura del tener. En este sentido, tenemos una fortaleza, y es el legado de la obra de José Martí. ¿Cómo se empalma esa obra en nuestra realidad actual, en nuestras pretensiones de construir un camino alternativo al capitalista? En primer lugar está la definición de la praxis política de Martí: «con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar»; Martí opta por los más humildes y esta es una Revolución con los humildes, por los humildes y para los humildes. El marxismo no puede entenderse sino como instrumento al servicio de los humildes. Para ser revolucionario, tenemos que estar absolutamente comprometidos con los pobres de la tierra, no en el discurso, sino en la propia actividad política. Una persona que no haya militando nunca a favor de la justicia social —y no me refiero a que sea o no militante del Partido—, sino a que no participe de manera activa en la vida política y social del país, no será consecuente ni con el marxismo, ni con Martí, no podrá considerarse revolucionaria.

En segundo lugar, Martí apuesta por la cultura del ser y en contra de la cultura del tener; es el hombre que escribe la famosa carta a María Mantilla en la que dice que la belleza de un ser humano no radica en lo que lleva por fuera, sino por dentro. Martí engarza también por esta vía con el proyecto socialista; no hay que convertir a Martí en marxista, lo que no era, en un defensor del socialismo tal cual lo entendemos hoy; pero su percepción sobre la cultura del ser es la base del ideario anticapitalista. Y el ser en el socialismo debe recibir según lo que aporte, según su utilidad pública, porque no se trata de que rechacemos el tener, sino de que invirtamos la ecuación. Se vale por lo que se es, no por lo que se tiene. Martí hablaba de la utilidad de la virtud, llevaba el término utilidad, tan caro al pensamiento burgués, al plano ético, de la virtud. Podría añadir otras facetas del pensamiento martiano que hoy nos acompañan, como su antimperialismo y su percepción de la necesaria unidad latinoamericana; su idea de la unidad en la diversidad de fuentes y raíces, la aborigen, la africana, la europea; su exigencia en que seamos creativos. Esta es una guerra compleja, pero contamos con una fortaleza enorme, que es nuestra tradición cultural, aquella que se sustenta en Martí, la que nos condujo a la Revolución.

Sean Penn o Andy García ¿A cuál de los dos, crees usted, que los medios le dan cobertura cuando hablan de Cuba?

Andy García................................................ Sean Penn
Tomado de Cubainformación.
Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.

Dos famosos actores estadounidenses que acaban de estrenar película han realizado declaraciones acerca de Cuba.
 
Sean Penn, que promociona su film “The Gunman” (1), aseguraba a un medio norteamericano que el llamado “embargo comercial (de EEUU a Cuba) en la práctica es un bloqueo” y lo calificaba como una medida “arcaica”; destacaba “las consecuencias positivas de la Revolución cubana, como la alfabetización”; y consideraba que una hipotética normalización de relaciones entre ambos países no solo “traerán cambios fascinantes a la Isla”, sino que Cuba “también enriquecerá culturalmente a EEUU” (2).

Andy García, que presenta estos días su película “Enamorarse”, se mostraba, por el contrario, “muy enfadado con el (supuesto) final del bloqueo (y) el acercamiento del Gobierno de Barack Obama a la Cuba castrista”, leemos en el diario Faro de Vigo (3). “Cualquier ayuda que se le da a Cuba en realidad se le está dando al Gobierno cubano, es decir, al régimen castrista y a su represión”, aseguraba. Y negaba incluso, la propia existencia del bloqueo: “Eso del embargo es un cuento”, aseguraba al diario El País (4). “El embargo que tiene que levantar (el Gobierno cubano) es el embargo a los derechos humanos, que tanto les falta al pueblo cubano”, añadía.

Pero, ¿en qué medios creen que han aparecido las declaraciones de cada uno de estos actores? ¿Cuántas personas han podido leerlas, por tanto, en cada caso? Analicemos la gran prensa española. Los tres mayores diarios en tirada publican una entrevista, cada uno,... a Andy García. En las tres, el motivo de la entrevista es el estreno de su última película. Sin embargo, en las tres... el titular no hace referencia a ella, sino a la opinión política del actor sobre Cuba, país en el que –por cierto- no está ambientada dicha película.

“Andy García: Lo que tiene que cambiar en Cuba es el embargo castrista de derechos humanos”, es el titular de ABC (5); “Andy García y su amada Cuba”, titula El País (6); “Andy García: EEUU perpetúa a los Castro”, encabeza El Mundo (7).

Por contra, ninguno de estos tres grandes diarios se interesa por las declaraciones –críticas con la política de EEUU, pero en absoluto “militantes” con la causa cubana- del actor Sean Penn. Ni uno solo de ellos.

El tratamiento en todas las entrevistas a Andy García es, además, de una más que empalagosa amabilidad. Algo chocante cuando este actor, cuya familia abandonó Cuba al caer la dictadura de Fulgencio Batista (8), defiende las posturas de la extrema derecha de Miami: es miembro honorífico de la Brigada 2506, formada por mercenarios que trataron invadir Cuba por Bahía de Cochinos (9); y ha participado en acciones públicas tan lamentables como el apoyo al secuestro del niño cubano Elián González, en 1999 (10).

La ideología de Andy García se hace evidente en la única película de ficción que ha dirigido, “La ciudad perdida” (11): un canto nostálgico a la sociedad burguesa de la Cuba de Batista, en la que el Che Guevara es un brutal asesino y de donde desaparecen las familias hambrientas, los niños de la calle, el campesinado sin tierra o los millones de personas analfabetas de la Cuba de antes de la Revolución (12). La agencia española EFE, en otra entrevista reproducida por varios diarios, describe esta película como “un drama familiar sobre el exilio cubano, inspirado en (la) propia historia” familiar de Andy García (13). Efectivamente, es una película que recoge la visión social y política -y los conceptos de justicia y de libertad- de una familia burguesa cubana de la época, como la de Andy García, propietaria de una importante industria de perfumes en La Habana (14).

Pero en absoluto la visión de la población campesina cubana de entonces –mayoritaria en el país-, que más del 47 % era analfabeta (15); más del 50 % no podía enviar a sus hijas e hijos a la escuela (16), o más del 85% carecía de agua corriente en sus precarias viviendas (17).

Esa es, al parecer, la Cuba “de la libertad” con la que sueñan extremistas cubanoamericanos como el actor Andy García... de la mano de entrevistadores amables.

EEUU: 32 personas mueren diariamente por armas de fuego

Cinco personas murieron y al menos 15 resultaron heridas en tiroteos desde la madrugada del domingo. Foto: Sputnik
Cinco personas murieron y al menos 15 resultaron heridas en tiroteos desde la madrugada del domingo. Foto: Sputnik
Tomado de CubaDebate.

La ciudad de Chicago, conocida por sus celebraciones del Día de San Patricio, vivió una escalada de violencia la víspera de la celebración.

Cinco personas murieron y al menos 15 resultaron heridas en tiroteos desde la madrugada del domingo, informó el Chicago Tribune. Por su parte, The Sun Times reportó 24 al finalizar la semana.

El último incidente involucró a tres hombres en el Dolphin Club de Bucktown este lunes. Dos personas murieron y una resultó herida después en una pelea dentro del club.

Elías Moore, de 41 años de edad, recibió un disparo en el pecho y Deonte Jackson, de 34, sufrió heridas de bala. La policía anunció la muerte de ambos en el propio acto.

En otro  incidente durante la tarde del domingo, dos hombres fueron asesinados a tiros en el barrio norte de Austin.

Carey Hollis, de 28 años de edad, y Andrew Chatman, de 23, conducían cuando un segundo coche se detuvo junto a ellos y el conductor disparó hiriendo a ambos, informó el Tribune.

Asimismo, Giovanni Matos, de 16 años de edad, fue llevado al Advocate Illinois Masonic Medical Center después de recibir un disparo. La policía cree que fue realizado por un miembro de una banda desde un vehículo de motor. Más tarde el joven fue declarado muerto.

Al menos dos docenas de las víctimas del tiroteo del fin de semana se encuentran en condición estable desde la tarde de hoy.

A finales de 2014, el Departamento de Policía de Chicago advirtió que la violencia armada había aumentado del 13% al 14% en comparación con el año anterior, indicó el Tribune.

Según la organización sin fines de lucro, Campaña Brady para la prevención de la violencia armada, 32 personas mueren diariamente en EE.UU. por armas de fuego y 140 son tratadas cada día en salas de emergencia por asalto con pistola.

(Con información de Sputnik / Traducción de Cubadebate)

 

jueves, 26 de marzo de 2015

¡Si esto es democracia, que Dios nos coja confesados!

Foto: El Confidencial


Por Gustavo de la Torre Morales.

La Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, llamada Ley Mordaza, propuesta por el Partido Popular (PP), se llevó hoy al Congreso. La misma fue aprobada contando con el respaldo del consenso mayoritario de un partido que siempre ha puesto sus servicios a favor de un minoritario sector beneficiado económicamente a base del robo, expolio y portazos que cercenan los derechos de la mayoría social. Un partido que favorecer el sector privado: los acaudalados que reciben la bonificación de tributar en un porciento mucho más bajo a las arcas públicas, les rebajan sus gravámenes por hacer “donaciones” a esas ONG’s que al final también los beneficia comercialmente, torpedea los servicios públicos para hacerse con los mismos y así continuar engrosando sus arcas, burla al fisco con cuentas en paraísos fiscales o, como se vivencia públicamente desde siempre, se ahoga en señalados casos de corrupción. 

Como respuesta encarnizada y justificativa, el portavoz del PP en la Comisión de Interior, Conrado Escobar, recordó al resto de los miembros de otras denominaciones políticas que la mencionada Ley era para asegurar la vida cívica de la sociedad de elementos violentos y la defendió con el aval de los informes del Consejo de Estado y el Consejo General del Poder Judicial, como la sustituta de la llamada "ley Corcuera" o "ley de la patada en la puerta" que hizo el Gobierno de Felipe González… otro que bien canta y baila y que ya ha abogado por la unidad entre el PP y el Partido socialista Obrero Español (PSOE) y viaja para defender a personajes pagados por la CIA con el objetivo de crear disturbios en la República Bolivariana de Venezuela.

Sin embargo, no me llama la atención lo esperado de este resultado, como con otras medidas apoyadas por otros partidos de un corte derechista o medios mareados en la ola de la derecha; sino en que aun en la prensa alternativa se utiliza el vocablo “democracia” para señalar el proceso político actual del país, el cual ha sido producto de un “tránsito” que se llevó a cabo con el supuesto finiquito del franquismo (cosa que bien sabemos aún persiste en sus herederos: PP y PSOE).

La mayor parte de la sociedad, aun esa que se levanta en protestas contra las medidas de “austeridad” y privatización a golpes de imposiciones, se ha convertido en un ente ciego al tragarse que ese famoso período de transición los llevó a una “democracia”… muy bien han realizado el trabajo de alienación los grandes monopolios mediáticos, que hasta a los alternativos que se “ubican” en la izquierda, continúan usando los vocablos vendidos por la prensa sensacionalista.

El hecho de haberse creado, en un principio, un Estado de "Bienestar", sólo evitó otro colapso de explosión social y permitió algunas conquistas de beneficios sociales; pero eso no indica intrínsecamente el haberse alcanzado una democracia… ¡Perdón! Sin ofender lo que algunos “entienden” o se empeñan en "entender" como concepto de ello.

De todas formas, repasemos:

1-Se establece un Estado Monárquico, donde la monarquía vive del Estado (dinero público), amén que muchos de sus integrantes posean grandes fortunas por medio de negocios privados (además libres de tributaciones).

2-La elección gubernamental se lleva a cabo, obligatoriamente, a través de denominaciones partidistas, aunque estas son la identificación de sectores sociales específicos. Es decir, prevalece la división de la sociedad en clases. Esto limita que ese alto porciento social que no se identifica con los partidos existentes, se vea obligado (si tiene los recursos económicos) a crear un partido o votar por uno de los candidato que los partidos impongan. Es decir, se eligen gobiernos que responden a partidos y sectores sociales; no un gobierno que responda a toda la sociedad.

3-Se favorecen por los medios de información a los partidos con mayores recursos económicos, que pueden costear las campañas publicitarias para las diferentes elecciones: ejemplo de ello se muestra con el bipartidismo. Sólo en la actualidad, el único caso que “escapa” a ser encasillado de esta forma es el fenómeno Podemos (y lleva su análisis aparte).

4-Los Partidos, que hasta hoy alcanzaron la presidencia, han aprobado recortes sociales en los servicios públicos, han bajado las pensiones o se vanaglorian con subirlas en un porcentaje ridículo, han reducido presupuestos en programas científicos y educacionales. También han subido los precios y los impuestos a las rentas más bajas, han privatizado servicios públicos con la excusa que deben recortar en ellos y excusan su “salvación” precisamente en el sector privado, han salvado con el dinero público a bancos llevados al abismo por la quiebra, pero no establecen leyes que ayuden a quienes depositaron sus ahorros en dichos bancos. Así mismo,  socializan la deuda privada, salvando a este último sector con el coste de seguir manteniendo el ciclo de descalabro económico (llamado crisis) y las consecuencias que sólo pesan para la mayoría social.

4-Sin olvidar, que estos partidos, con la complicidad de otros de similares prácticas, han servido de paladines del gobierno de Estados Unidos, para aplaudir golpes de Estado en esos países latinoamericanos que buscan un camino propio o han dispuesto de fondos económicos para asistir a la llamada oposición (como ha sido en Cuba o Venezuela)_ No olvidemos el caso de Ángel Carromero en Cuba, como uno de los más recientes ejemplos, o el de Felipe González que se ha hecho ciudadano colombiano para poder moverse mejor en esa oleada contrarrevolucionaria venezolana y defender a Leopoldo López y a Ledesma, encausados por crear disturbios en ese país latinoamericano. ¿Por qué Felipe González no pone todo su empeño en defender a sus coterráneos de las injustas medidas de recortes de derechos que se están aprobando en su país natal?

5-Se “eligen” gobiernos que prometen mucho, aún sabiendo que sus “promesas” se basarán en los intereses que impongan los lobbies acaudalados (llamados eufemísticamente mercados financieros).

6-Gobiernos que se inclinan frente a la imposición yanqui de establecer bases militares en el territorio, las cuales también son puentes para vuelos secretos de la CIA en el traslado de prisioneros que no gozan del beneficio a un proceso judicial legal y quienes además han sido sometidos a la tortura.

7-Gobiernos con políticos que salen de sus funciones (sea cual sea el motivo) para terminar, casuísticamente, de asesores de grandes empresas que imponen sus condiciones de abuso a la sociedad: ENDESA, GAS NATURAL, MOVISTAR, SANTANDER, BANKIA, etc.

Pero para más inri, hoy jueves 26 de marzo de 2015, se aprueba en el Congreso una Ley que subordina mucho más los derechos ciudadanos a los intereses gubernamentales y posibilita a los cuerpos policiales practicar métodos represivos contra una ciudadanía sin derechos a entablar denuncia alguna.
Una vez más, incluyendo a muchos medios alternativos que se dicen de izquierda, comentan a través de sus espacios, que la aprobación de la Ley Mordaza es un paso atrás en la “democracia”.

¿Es democracia un sistema político que se basa en el beneficio a un minoritario sector, sostenido por fortunas logradas con el robo, expolio y portazos que cercenan los derechos de la mayoría social?

¡Si esto es democracia, que Dios nos coja confesados!

Por tanto, no creo que sea un retroceso en “democracia”, sino  otro paso atrás en este desigual sistema capitalista. Sugiero no seguir con la grosería de edulcorar al capitalismo salvaje que se sufre en este país. No se hagan eco del engaño que esparcen los grandes monopolios al servicio de los grandes capitales. Sólo así se alcanzaría concientizar mucho más a las masas de la realidad que se vive y padece... no se hagan eco de los vocablos y frasecitas de la derecha... porque de lo contrario no lograrán crear la cultura política necesaria para comenzar, finalmente, el cambio que tanto aspira la sociedad.

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