Tira Cuba

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miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Una abstención estratégica de EE.UU o un fracaso declarado?

Resultados de la 25 votación en la ONU contra el Bloqueo.

#YoVotoVsBloqueo #SolidaridadVsBloqueo #ONUvsBloqueo #ONU191vsBloqueo
Por Gustavo de la Torre Morales

El resultado de este 26 de octubre de 2016, en las Naciones Unidas, donde se votó el Informe presentado por Cuba, en referencia a la Resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, es la muestra de una ardua resistencia del pueblo cubano, de la gran lucidez del gobierno revolucionario y de todo el tzunami solidario de la comunidad internacional.

Los representantes de los EE.UU durante todos estos 24 años se han mostrado con gran impertinencia y con ínfula de creerse con el pleno derecho de actuar con injerencia con referencia a Cuba (como comúnmente actúa en su política internacional con el resto de los pueblos).

Sin embargo, este 26 de octubre se ha dado un giro inesperado por parte del representante del gobierno estadounidense, cuando en la votación apretó el botón de abstención.

A primera vista es una actitud contradictoria, cuando lo que se ha votado es una condena a una política que su propio presidente, Barack Obama, ya en el 2014 dijo públicamente que era un fracaso. Lo más coherente sería que ya en el 2015 o en este año 2016, realmente no hubiese necesidad de estas votaciones, porque se debió haber derogado el bloqueo contra Cuba. Pero la lógica con la política imperialista se vuelve un proceso truculento y complicado.

La votación de abstención de EE.UU puede deberse a que de haber votado en contra, sin previamente levantar el bloqueo, sería condenarse a sí mismo; además, no puede votar en contra porque al final de todo, sólo el Congreso estadounidense tiene la “legalidad” (y lo entrecomillo) para decidir si se elimina esta medida de genocidio y ahogo, la cual viola leyes internacionales y que sólo se impone de manera autoritaria y hegemónica por parte de ese gobierno. Pero debe tenerse en cuenta que esta movida de la “abstención” no es más que un amago de mostrarse al mundo como “flexible” frente a las conversaciones que se están llevando a cabo con Cuba para la normalización de las relaciones_ de esta manera, el gobierno de los EE.UU se creerá en la posición de “tener” derechos para exigirle a Cuba que realice concesiones.

El gobierno de los EEUU simplemente busca, en este giro, mejorar su imagen internacional con referencia a su relación histórica con Cuba.

De todas formas, la abstención puede valorarse de positivo, aunque como ya ha dicho el Canciller cubano, Bruno Rodríguez, en su intervención en este día 26 de octubre, frente a la Asamblea de la ONU, “es necesario, por tanto, juzgar por los hechos. Lo importante y concreto es el desmontaje del bloqueo, más que los discursos, las declaraciones de prensa o, incluso, el voto de una delegación en esta sala”. Es decir, que no valen palabras ni intensiones que quedan en la nada, si por un lado manifiestan la realidad del fracaso de esta política agresiva y por otro lado se siguen adoptando medidas que dejan inmóvil el bloqueo.

El bloqueo sigue en vigor y causando privaciones al pueblo cubano, obstaculizando el desarrollo de la economía del país y entorpeciendo las relaciones con otros países.

Aún, cuando los hechos de la historia que afronta Cuba con su vecino del norte, en estos 57 años de Revolución (plena de agresiones y jugarretas políticas de todo tipo contra la nación cubana), le da el derecho a Cuba de mantener reservas, no es menos cierto que el cambio de voto, que la embajadora Samantha Power acaba de anunciar, es una señal promisoria. Tenemos la esperanza de que se refleje en la realidad”, como expresó el propio Canciller cubano.

Mientras, tanto el gobierno como el pueblo cubanos, seguirán construyendo su propio futuro, con la misma valentía frente al sacrificio de mantenerse firmes a sus principios humanitarios y solidarios; de continuar afrontando cualquier obstáculo por difícil que sea, si con ello sigue demostrando que hay alternativa posible a las leyes salvajes del fallido capitalismo.

Nosotros seguiremos apoyando a Cuba en la defensa de su independencia, en la demanda de respeto a su soberanía y autodeterminación de trazarse un camino propio, sin injerencias extranjeras; de seguir luchando por la justicia social y los derechos de los pueblos, manteniendo firmes sus compromisos de cooperación en igualdad de condiciones con los más necesitados.

Una vez más, el gobierno de Estado Unidos ha sufrido otro contundente fracaso; pero no uno estratégico, sino un fracaso total por su empecinada y agresiva política exterior.

La batalla no finalizará hasta que sea totalmente eliminado el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto contra Cuba; cuando sea cerrada la base naval de Guantánamo y devuelto esa porción de territorio usurpado ilegalmente, así como cuando se finalice con la política injerencista y aberrante, dirigida al cambio de “régimen”, cuando es al pueblo cubano, al único que le asiste el derecho de escoger el sistema político que determine. ¡Y esto último, ya lo ha hecho!

En esta batalla, la solidaridad seguirá, como siempre, al lado de Cuba.

#CubavsBloqueo en la voz del mundo

Tomado de Siempre con Cuba

Por primera vez ningún país apoyó la criminal y genocida política de los gobiernos estadounidenses. El resultado de 191 votos a favor de la resolución cubana contra el bloqueo y solo dos abstenciones es un triunfo de la heroica resistencia del pueblo cubano. El mundo en la ONU vuelve a decir NO al bloqueo contra Cuba La Asamblea General de la ONU adoptó hoy con el apoyo de 191 de sus 193 miembros y dos abstenciones (Esados Unidos e Israel)una nueva resolución que reclama el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
Por vigesimoquinta ocasión consecutiva desde 1992, la comunidad internacional demanda en el principal órgano deliberativo de Naciones Unidas el levantamiento del cerco aplicado por Washington a la isla durante más de medio siglo.
Antes de la votación en sesión plenaria, diplomáticos de varios países, a nombre de organizaciones globales y regionales o en su capacidad nacional, abogaron por el cese del bloqueo.
Cuba denunció en voz de su canciller, Bruno Rodríguez, la vigencia de las sanciones unilaterales y extraterritoriales aplicadas por Estados Unidos, pese al acercamiento entre las dos naciones, que llevó en los recientes dos años a la reanudación de las relaciones diplomáticas, la reapertura de embajadas y la firma de acuerdos en sectores de interés mutuo.
Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la votación, al igual que Israel.

La política de bloqueo de EE.UU. hacia Cuba es más que un “factor irritante”


#Cubavsbloqueo #YoVotoVsBloqueo

Tomado de CubaVsBloqueo
Por Eugenio Martínez Enríquez, embajador de Cuba en España.

La candidez política y las contradicciones definen la Directiva Presidencial de Política del Presidente Obama titulada “Normalización entre los Estados Unidos y Cuba”. El Presidente no oculta lo que la mayoría piensa, como sintéticamente describe su propio texto: la política de bloqueo a Cuba está “desfasada”, “es una carga obsoleta” y “debe ser levantada”. Al mismo tiempo, a pesar de intentarlo con frases contundentes como que “nosotros (EE.UU.) no buscaremos un cambio de régimen en Cuba....
(...) Continuaremos dejando claro que los Estados Unidos no puede imponer un modelo diferente en Cuba porque el futuro de Cuba depende del pueblo cubano”, no se despoja de la tradicional política norteamericana de interferir en asuntos que sólo competen a los cubanos.
Detallar qué va a hacer una administración a la que no le quedan ni cien días de ejercicio, es un propósito retórico y poco realista, salvo que su texto se convierta en política de la nueva o nuevo inquilino de la Casa Blanca.
No basta que la Administración Obama como se lee en la Directiva “ha apelado repetidamente al Congreso para que levante el embargo” (SIC). Esa política de restricciones y sanciones permanece, a pesar de que abrumadoramente los Estados miembros de Naciones Unidas hace veinticuatro años adoptan una resolución que la considera una limitación a “la libertad de comercio y navegación internacionales”.
La Directiva enfatiza que EEUU no cesará de aplicar programas de intromisión en asuntos internos de Cuba, que llama “políticas y operaciones de migración y “los programas de democracia”, con un abierto desafío a los cubanos al recordar bien claro, que no tiene intenciones de cerrar la única base militar que EEUU tiene en territorio que ellos mismos consideran enemigo, lo que significaría abandonar los ciento diecisiete kilómetros cuadrados que EEUU ocupa contra la voluntad de los cubanos en Guantánamo y no tiene reparos para mencionar su firme apoyo a las transmisiones televisivas y radiales desde su territorio hacia Cuba, contrario a lo que establece la Unión In¬ternacional de Telecomunicaciones de que estas deben ser “un servicio nacional de buena calidad dentro de los límites del país de que se trate”.
La Directiva es, como gran parte de las decisiones tomadas por Obama hacia Cuba, un paso favorable. Asume un robusto reconocimiento al Gobierno cubano como interlocutor legítimo, útil, serio y necesario con el que deben establecerse - dice - “fuertes lazos diplomáticos”, “construir confianza” y buscar “una amplia participación en todo el gobierno cubano” para “confrontar los desafíos regionales” y para “fortalecer nuestro liderazgo en el hemisferio”.
Parecería que el Presidente de EE.UU. y sus asesores, por primera vez en el contexto norteamericano, no ignoran que al pueblo cubano la historia le ha conducido a un axioma permanente: soberanía plena o soberanía coartada y que sólo tras la Revolución de 1959 pudo disfrutar de la plena. Sin embargo, no llega a despojarse de la doctrina de política exterior, mediante la cual Estados Unidos asume el papel de responsabilizarse con conducir asuntos de pertinencia ajena.
Pero la gradualidad de su alcance, hacen que la Directiva y a otras quince medidas anunciadas paralelamente, unas muy limitadas, demuestren lo que Cuba viene diciendo: un Presidente de los EE.UU., a pesar de sus ataduras legales por las comúnmente denominadas Leyes Torricelli y Helms-Burton, puede hacer más hacia la normalización con Cuba.
¿Por qué permitir investigaciones conjuntas médicas Cuba-EE.UU. y no también en educación, industria y construcción, por ejemplo? ¿Por qué permitir ofrecer servicios de reparación, mantenimiento y mejoramiento sólo a “ciertas” infraestructuras en Cuba? ¿Por qué no autorizar importaciones de productos cubanos a EE.UU., más allá de los elaborados por el sector no estatal, si al mismo tiempo la Directiva invita a fortalecer los vínculos de EE.UU. con el Gobierno cubano y describe que “la política de los Estados Unidos ayuda a las empresas estadounidenses a ganar acceso a los mercados cubanos y estimular el crecimiento sostenible de la economía cubana”?
¿Por qué ahora un norteamericano que viaja a Cuba puede comprar una caja de tabacos y una empresa cubana no puede exportar la misma caja a los EE.UU.?

¿Cómo es posible que la Directiva pida sobre las empresas estatales cubanas que pretende “fomentar reformas que hagan alinearse a estas entidades con las normas internacionales, en especial la transparencia? ¿Quiere EE.UU. que la empresa cubana imite la transparencia de Lehman Brothers?
En la página cuatro de la Directiva se reconoce que la política de los EE.UU. hacia Cuba es un “factor irritante de las relaciones con nuestros aliados y socios”. Es un reduccionismo valorar sólo esa consecuencia de una política de asedio y penitencia a un pueblo como el cubano, que no la merece.

No sólo irrita que en enero de 2016 a la empresa Medtronic se le prohibiera comercializar estimuladores cerebrales profundos para el tratamiento de enfermedades neurológicas al Instituto de Neurología y Neurocirugía, por tener su sede en La Habana. Entorpece, obstaculiza y discrimina, podría añadir el Presidente. Pero sí, es verdad, utilizando su propio lenguaje, por ahora y mientras haya bloqueo, EE.UU. continuará irritando a muchos, en especial a los cubanos, que no dejaremos de exigir su total eliminación.

Cuba y EE.UU. pueden funcionar como vecinos, que naturalmente somos, sobre el respeto a la igualdad soberana y al derecho internacional. ¿Qué queremos los cubanos? Seguir nuestro camino de desarrollo como hemos decidido; que nos respeten ese camino, no más que como han respetado a otros, porque no merecemos menos. Pedimos como escribió José Martí, el Héroe Nacional de Cuba: “Así es la revolución cubana, dispuesta a aceptar a todos los que la respetan”.

martes, 18 de octubre de 2016

Cuántos medios de comunicación tiene la CIA para atacar a Venezuela

En el año 1975 el Comité Church del Congreso estadounidense investigó una operación de la CIA que reclutó a cientos de periodistas y no menos de 25 compañías mediáticas.
Tomado de Misión Verdad

"El periodismo es una cubierta perfecta para agentes de la CIA", escribió Steve Kangas. Difícilmente haya alguien tan autorizado para dictar esa sentencia como Kangas, quien fuera agente de inteligencia militar y conoce el mundillo de la CIA aguas adentro, sobre todo sus conexiones con la clase pudiente estadounidense y los tentáculos corporativos, financieros y militares que financian sus proyectos.
El reclutamiento de agentes por parte de la CIA contemplan a los periodistas afínes a sus objetivos, cuestión sintetizada en la Operation Mockingbird (en inglés, Operación Ruiseñor) que comenzó cuando la institución era entonces laOficina de Servicios Estratégicos (OSS, por sus siglas en inglés). "La agencia quería que estos periodistas no sólo transmitieran cada información sensible que descubrían, sino que asimismo escribieran propaganda anticomunista y procapitalista cuando lo necesitara" la agencia, dice Kangas.
Para que se entienda: el sinsonte es un pájaro que imita los sonidos de otros animales. La CIA, en el marco de la guerra fría cultural, plegó a su nómina a infomercenarios dispuestos a repetir lo que la agencia estadounidense dictaba desde su cuartel general.
"Mockingbird fue extraordinariamente exitosa. En poco tiempo, la agencia había reclutado al menos 25 organizaciones mediáticas para diseminar propaganda de la CIA. Al menos 400 periodistas eventualmente se unirían a la nómina de la CIA, de acuerdo al testimonio de la agencia ante un aturdido Comité Church en 1975 (el Comité sintió que el número verdadero fue considerablemente mayor)". Kangas afirma que una conocida cohorte de periodistas, editores y dueños de medios dentro y fuera de los Estados Unidos se sumaron al proyecto.
No en balde en los EEUU se habla de presstitute (prensa prostituta) con relación al conglomerado mediático actual.

Una amplia nómina mediática

La concentración de medios en pocas corporaciones ha contribuido a la cartelización de la información por parte de quienes mantienen financieramente esos medios.
Los periódicos The Washington PostThe New York TimesWashington StarMiami HeraldNew York Herald-Tribune; revistas de la talla de TimeLife,Newsweek; ganadores del Pulitzer y cadenas de transmisión como CBS, ABC, NBC; y las agencias de noticias Associated Press (AP), United Press International, Reuters; forman parte de la nómina de la CIA.
Kangas pone el foco en uno de los periódicos más leídos de los EEUU: "Quizás no haya periódico más importante para la CIA como The Washington Post, uno de los diarios más derechosos de los Estados Unidos. Su locación en el capitolio de la nación habilita el papel de mantener valioso personal de contacto con figuras líderes de la inteligencia, políticos y hombres de negocios. A diferencia de otros periódicos, el Post opera con sucursales mediáticas alrededor del mundo, en lugar de depender de los servicios de cable de AP".
Katherine Graham tomó el volante del Post en 1963 debido al suicidio de su padre, Philip Graham, dueño del periódico. Seducida por el mundo de la realpolitik y el espionaje, expandió las relaciones del periódico con la CIA. En un discurso de 1988 ante oficiales de la CIA en Langley, Virginia (la sede de la institución), dijo:
Vivimos en un mundo sucio y peligroso. Hay cosas que el público en general no tiene que saber, y que no debería saber. Creo que la democracia florece cuando el gobierno puede tomar pasos legítimos para mantener sus secretos y cuando la prensa puede decidir si se imprime lo que sabe.
Lo que demuestra que detrás de los titulares del Post hay una agenda política.
The Washington Post publicó las investigaciones del Watergate no por altruismo periodístico y "en nombre de la verdad", sino como una jugada política que contribuyó a la presión para que la jugada que culminara con la renuncia de Richard Nixon de la presidencia de la nación norteamericana. El anónimo "Garganta Profunda" suministró información a los periodistas del Post que sólo podría tener la CIA y el ala de inteligencia del FBI. Que la lectoría saque sus conclusiones.
La nómina es extensa y allí se encuentra incluso la Gran Prensa de distintos países como en Chile, Cuba, Irán y Venezuela.

Los medios de la CIA con la intervención

Quizás lo más importante dentro de las guerras culturales sea la capacidad de los medios de imponer los relatos que convienen a los objetivos de sus pagadores.
Cuenta Kangas que en 1996, The San Jose Mercury News publicó un reportaje de investigación sugiriendo que la CIA había vendido crack en Los Angeles para financiar la guerra de los Contra en Centroamérica. "Un mes después, tres de los más importates aliados mediáticos de la CIA -The Washington PostThe New York Times y The Los Angeles Times- inmediatamente prepararon sus armas con respecto al reportaje y lo condenaron en un intento de desacreditarlo. ¿Quién escribió el artículo del Post? Walter Pincus, un viejo periodista de la CIA".
Las baterías que acumula la CIA a la hora de promover un golpe certero en el plano mediático se encuentran en varias partes del mundo.
Por ejemplo, Sig Mickelson fue agente de la CIA en todo el tiempo que estuvo como presidente de CBS News de 1954 a 1961. Luego fue presidente de Radio Libre Europa y Radio Libertad, dos grandes sucursales de propaganda de la CIA y que pelearon para el bando estadounidense en la guerra fría cultural contada por Stonor Saunders. Los peones mediáticos, para la agencia, son reutilizables.
La CIA es dueña del 14% del Rome Daily American en aquellos tiempos cuando los comunistas amenazaban con ganar las elecciones en Italia. Asimismo, la agencia estadounidense pagó un millón y medio de dólares para financiar la campaña del diario chileno El Mercurio contra Salvador Allende. La historia demuestra que esas operaciones financieras contribuyeron al éxito de los objetivos planteados.
En 1953, la CIA estuvo involucrada directamente en el golpe de Estado contra Mohammad Mossadegh, primer ministro iraní que en su momento nacionalizó la industria petrolera. Escribe el espía Donald Newton Wilber, arquitecto de la Operación Ajax que derrocó al líder persa: "La campaña de propaganda estaba en ascenso. Al dueño de uno de los periódicos iraníes se le concedió un 'préstamo personal' de 45 mil dólares mediante cheques al portador, en el entendido de que su órgano de prensa serviría a nuestros propósitos. A finales de mes se inició en Azerbaiyán una campaña de propaganda preparada (por la CIA) en contra de Mosaddegh y a favor del Sha".
Poco más que agregar, salvo que los medios que la CIA promueve con su amplia cartera desde los años de la guerra fría son los mismos que usa para hacer una feroz campaña contra Venezuela y que Misión Verdad ha investigado y reseñado ampliamente. De hecho, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) -de la que forma parte El Nacional, por ejemplo- es una alianza de medios cuya arquitectura se debe a la iniciativa de Jules Dubois y Joshua Powers, agentes estadounidense de inteligencia.
Por algo The Washington Post llamó "desesperadamente" a una intervención de Venezuela en un editorial de abril del presente año. Y la campaña sigue, porque la caja chica de la CIA es tan amplia como los bolsillos de George Soros.

Alto funcionario yanqui sigue con la retórica, después de la segunda ronda bilateral sobre DDHH

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Tomado de El Herando Cubano
Por Arthur González

Mientras la parte cubana ratificó su voluntad de tener relaciones civilizadas, de respeto y reciprocidad con Estados Unidos, Tom Malinowski, secretario de la Oficina de Derechos Humanos y Democracia del Departamento de Estado, declaraba a la prensa el 14.10.2016, que “los dos años transcurridos desde que Estados Unidos y Cuba anunciaron la normalización de sus relaciones no han supuesto avances en la situación de los derechos humanos en la isla, y la situación en esa materia sigue siendo bastante pobre”.
Dándole continuidad a las campañas tendenciosas que ellos mismos construyen contra Cuba, argumentó que “existe un aumento de las detenciones arbitrarias” de corta duración en el último año.
Los miembros de la contrarrevolución interna en la Isla, financiada con parte de los 20 millones que asigna anualmente el Presidente Barack Obama, para subvertir el orden interno en Cuba, este año han viajado constantemente a los Estados Unidos para recibir orientaciones precisas de cómo ejecutar más acciones en la vía pública, con el propósito de ser trasladados a las estaciones de la policía y a partir de ahí hacer propaganda de las supuestas “detenciones arbitrarias”.
La prueba de que esos mal llamados “disidentes” gozan de plena libertad de movimiento, reunión y de palabra, son sus viajes al exterior para difamar de la Revolución. La propia imagen que trasladan es de personas bien alimentadas y con alta solvencia económica, que le permite adquirir nuevas vestimentas en cada sesión de fotografías que les proporcionan los diarios al servicio de la CIA.
Malinowski señaló a la prensa que esa situación no le sorprendía, y personalmente dudaba que alguien esperara que el anuncio del deshielo en las relaciones diplomáticas entre ambos países pudiera en sí mismo conducir a algún cambio fundamental en Cuba.
Como parte del guion preparado en la Casa Blanca, para hacerle creer a la opinión pública que han modificado sus acciones contra Cuba, el secretario de la Oficina de Derechos Humanos y Democracia del Departamento de Estado, afirmó sin el menor pudor:
“Las nuevas políticas de Washington hacia la Isla desactivan cualquier argumento por parte del Gobierno cubano a la hora de culpar a EE.UU. de los problemas económicos del país caribeño”.
Era de esperar que así se pronuncien, y para calzarlo el presidente Barack Obama acaba de firmar la Directiva Presidencial de Políticas PPD-43, sobre la Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.
Todo conforma la nueva estratagema yanqui para empañar la imagen de Cuba, cuando próximamente se presente nuevamente el informe de condena al bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene desde hace casi 60 años contra el pueblo cubano.
La actual posición de EE.UU. recuerda las declaraciones del embajador estadounidense en la ONU en abril de 1961, quien ante las pruebas mostradas por el canciller cubano Raúl Roa, él negaba que aviones de su país hubiesen bombardeado los aeropuertos cubanos, en vísperas de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.
Días después no le quedaba otra alternativa que reconocerlo y defender el supuesto derecho de los Estados Unidos a no permitir un sistema socialista en Cuba.
Una prueba de que el apoyo que le brindan a la mal llamada sociedad civil y la estimulación desmedida al pequeño sector de los trabajadores no estatales fomentado por el gobierno cubano, fueron las palabras del funcionario norteamericano al asegurar que:
“A mi juicio, el cambio que se necesita en términos de respeto a los derechos humanos” solo puede provenir de dentro de la Isla, de una interacción entre el pueblo cubano y su propio Gobierno”.
Y para redondear la táctica que emplearán a partir de ahora añadió:
“Para que el pueblo cubano pueda beneficiarse de las medidas de relajación del embargo, (entiéndase Bloqueo) aprobadas por la administración Obama, será necesario que La Habana elimine las restricciones aún vigentes sobre la capacidad de los cubanos de relacionarse con EE.UU. y el resto del mundo, tanto en términos económicos como en vínculos entre los pueblos”.
¿Hasta dónde tendrá que aguantar Cuba con declaraciones deformadas como esas, cuando las acciones de injerencia en los asuntos internos se incrementan en vez de cesar?
Para no dejar lugar a dudas de las pretensiones de Washington en desmontar el socialismo desde adentro, Malinowski reiteró sin el menor ápice de sonrojo:
“Nuestra agenda en materia de derechos humanos trata de empoderar al pueblo cubano para que tome decisiones sobre su vida, para que sea capaz de expresarse, de beneficiarse del uso de internet, de viajar, de contactar con gente de todo el mundo. Esos pasos, son importantes a la hora de mejorar el respeto a los derechos humanos en Cuba y de que los cubanos vean cubiertas las expectativas creadas por el deshielo”.
Otros de los temas expuestos por la delegación estadounidense fueron sus críticas al sistema electoral cubano, el aumento en el último año de las detenciones arbitrarias y la base legal de esas actuaciones policiales, la libertad de asociación, los derechos de los cubanos a sindicalizarse y la legislación que regula la presencia de Organizaciones No Gubernamentales en Cuba, y que ellos consideran ilógicas, al no permitir a más de una ONG trabajar a la vez en el mismo ámbito.
Lo que realmente resulta muy difícil de entender es como después de esas posiciones imperiales que, a la vista de todos, pretenden derrocar a la Revolución mediante la estimulación y preparación de sus asalariados, los planes sostenidos de actividades sobre los jóvenes y las falsas acusaciones de que Cuba viola sostenidamente los Derechos Humanos, se puede calificar la reunión de “respetuosa”, por el simple hecho de que no se alzaran las voces.
Cada una de las acusaciones de la delegación estadounidense son una total falta de respeto al pueblo cubano, el que estoicamente resiste el más cruel y largo bloqueo económico de la historia de la humanidad, bien calificado por la CIA como guerra económica, unida con una guerra psicológica mediante cruzadas propagandísticas globales para satanizar a la Revolución.
Estados Unidos tiene el más amplio currículo de violaciones de los derechos humanos que va desde el lanzamiento de las dos bombas nucleares sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki, el apoyo sostenido al estado de Israel que masacra a mujeres, hombres y niños, la actuación de su policía contra los negros, hasta sus más recientes guerras imperiales.
La lucha será larga porque Estados Unidos nunca abandonará sus propósitos de ver derrocado el sistema socialista en Cuba y para lograrlo continuará con todos sus programas, violando lo normado en la Convención de Viena de 1961.
Los cubanos siempre recordarán a José Martí cuando expresó:
“Los pueblos perdonan a quien ahorra su sangre, y llegan a aborrecer a quien se la envenena”.

Cuba-EEUU: Derechos para quién

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Tomado de La Pupila Insomne
Por Iroel Sánchez.

El discurso sobre los Derechos Humanos ocupa un lugar central en la política exterior de los Estados Unidos. En el caso de las relaciones con Cuba, desde la desaparición de la Unión Soviética y la retirada de las tropas cubanas de África, ese tema pasó a ser la base para justificar el bloqueo económico, las transmisiones ilegales de radio y televisión y los llamados “programas de ayuda a la democracia” y su presencia se ha reforzado a partir del cambio de política hacia la Isla proclamado por la Administración Obama el 17 de diciembre de 2014. Consecuentemente, en la Directiva del Presidente Obama para las relaciones con Cuba, hecha pública este 14 de octubre y que contiene varios aspectos de carácter positivo, la expresión “Derechos Humanos” aparece once veces. 
Pero ¿casualmente?, la publicación de la directiva ocurrió el mismo día que en La Habana, altos funcionarios de Cuba y Estados Unidos sostenían por segunda vez -a propuesta de la parte cubana- un diálogo sobre Derechos Humanos que la publicación del importante documento presidencial desplazó absolutamente en los medios de comunicación. Según elcomunicado publicado por la cancillería cubana, en ese diálogo: 
“Como uno de los ejemplos del compromiso cubano con la protección de los derechos humanos, sus representantes resaltaron el alto nivel de ratificación por el país de los instrumentos internacionales en la materia, al ser Estado Parte de 44 de los 61 instrumentos internacionales reconocidos en el tema.  Contrastaron el hecho de que los Estados Unidos solo han asumido obligaciones con 18 de estos instrumentos.
“Asimismo, subrayaron que el bloqueo económico, comercial y financiero que sufre el pueblo cubano desde hace más de 50 años, constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de sus derechos humanos y que si el Gobierno de los Estados Unidos quiere realmente impulsar políticas que ayuden a los cubanos, lo imperativo es que elimine las restricciones en vigor para contribuir decisivamente a desmontar esta tenaz e injusta política.
“Por otro lado, la parte cubana trasladó preocupaciones por el respeto y garantía de los derechos humanos en los Estados Unidos, entre ellas, las documentadas violaciones del derecho a la vida a la luz de las muertes por armas de fuego y la brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana y la creciente inseguridad ciudadana.
“La delegación cubana mencionó igualmente otros fenómenos preocupantes de la realidad estadounidense, como la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, la discriminación de los migrantes y otras minorías, el bajo nivel de sindicalización de los trabajadores y las restricciones para ello, la falta de acceso a la seguridad social, los servicios de salud y educación de muchos estadounidenses, el trabajo infantil y las crecientes y graves manifestaciones de racismo y  discriminación racial.
“La representación cubana abordó también las violaciones de derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otras partes del mundo, sobre todo en el contexto de su llamada lucha contra el terrorismo. Destacó, en ese sentido, los actos de tortura cometidos en centros de detención y cárceles secretas, así como las ejecuciones extrajudiciales, incluyendo las muertes de civiles como resultado del uso de drones. Criticó en particular, la permanencia del centro de detenciones en el territorio ilegalmente ocupado de la Base Naval de Guantánamo y las torturas y graves violaciones allí cometidas.”
Entre los propósitos de la directiva presidencial sobre Cuba se señala continuar “el apoyo a los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión, religión, asociación y asamblea pacífica”, sin embargo informes de 2015 apuntan que durante el mandato de Obama: 
“el gobierno ha empleado una ley antigua contra el espionaje para fiscalizar y perseguir dos veces más personas en los últimos siete años que todos los regímenes anteriores combinados desde 1917. Los acusados son funcionarios y periodistas que buscaban dar a conocer al público violaciones de libertades civiles y abusos de derechos humanos por las autoridades. Una organización nacional de defensa de periodistas afirmó que las medidas de control de información por el régimen actual son las más agresivas desde hace 40 años, y periodistas veteranos de los principales medios acusan que es entre los gobiernos menos transparentes y de ataques sin precedente contra la prensa libre.
(…)
“en amplias regiones del país no se respeta el derecho a la sindicalización, se violan las normas de salud laboral y cientos de miles de menores de edad trabajan en los campos de cultivo sin derechos mínimos. Hay condiciones de esclavitud tanto en sectores agrarios como en maquiladoras urbanas.”
(…)
“el espionaje masivo a la ciudadanía ha sido denunciado como una violación de las libertades civiles fundamentales.”
Son consecuencias de una concepción clasista de los Derechos Humanos que, por solo citar un ejemplo, se ilustra muy bien cuando las fuerzas del orden norteamericanas actúan dentro y fuera de los Estados Unidos en situaciones de emergencia, como ocurrió durante el Huracán Katrina o el terremoto de 2019 en Haití: proteger la propiedad está por encima de proteger la vida humana. 
El Department of Homeland Security (DHS), encargado de coordinar esa vigilancia masiva y de proteger ese orden clasista, tiene también sus tareas en la directiva de Obama sobre Cuba, donde se expone con total claridad cuál es el comercio que protegerá con la Isla: 
“El DHS (Department of Homeland Security) reforzará la seguridad y la eficacia de las cadenas de abastecimiento y sistemas de viaje transfronterizos en apoyo de la participación entre personas y delcomercio autorizado de los Estados Unidos con el sector privado de Cuba”

lunes, 17 de octubre de 2016

Desde Cataluña y resto del Estado español nos levantamos en #SolidaridadVsBloqueo




En campaña nos levantamos hoy para decir #YoVotoVsBloqueo y que muchas voces desde Cataluña y resto del Estado español condenan enérgicamente el bloqueo de EE.UU. contra Cuba, demandan el cierre total de la Base Naval de Guantánamo y la inmediata devolución de esa porción de territorio usurpado de forma arbitraria e ilegal; además, solicitamos al gobierno de los EE.UU. que las relaciones bilaterales que se desean establecer entre los 2 países sean sobre pilares de respeto mutuo; principalmente a la soberanía cubana y se usen artimañas ni entresijos estratégicos con carácter subversivos.


jueves, 13 de octubre de 2016

World Learning, un instrumento de subversión

Resultado de imagen de no world learning
Por Gustavo de la Torre Morales

La política exterior de los gobiernos de Estados Unidos siempre ha estado marcada por una metodología descaradamente injerencista, de presión económica, militar e invasora. El objetivo imperialista es expandirse, crecer en poderío militar y económico y si en el camino hay resistencia, entonces ponen en práctica la “diplomacia” que muy bien Obama expuso sin reparo en su entrevista al portal Vox, en el 2015, al decir: "Tenemos el Ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países si no quieren hacer lo que queremos a través de métodos económicos, diplomáticos y a veces militares"; y también añadió: si no tuviéramos esa dosis de realismo no alcanzaríamos nuestros objetivos".

La penetración cultural y la guerra psicológica son métodos suaves que evitan “muertes” físicas por medio de las armas; pero sí el fallecimiento intelectual y la capacidad de raciocinio. El primero tiene como objetivo borrar todo vínculo con las raíces culturales, la historia autóctona y sembrar una conducta nueva y con ello se asuma una cultura prestada, alienante, ocupada en hacer creer que democracia es sinónimo de consumismo y libertad sinónimo de sensacionalismo y chismorreo propagandístico. Por ellos se ensalza la rebeldía crítica en defensa de lo banal, el protagonismo individualista, establecer la memoria del vive-el-presente, cortoplacista, en la cual se olvide totalmente las barbaries del pasado para que los dictadores y colonizadores sean aceptados como “heroicos” o “simples” personajes de la historia.

El segundo método, la guerra psicológica, genera directrices de trabajo para diversos sectores de la sociedad con el objetivo de manipular la consciencia a través del engaño, la confusión, el descrédito, la calumnia; como bien lo describió Allan Dulles, fundador y director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) en su libro “El Arte de la Inteligencia” (The Craft of Intelligence), al describir los objetivos de la guerra fría contra la otrora URSS: “crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado… (…) … La traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso, todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.”

Y, como se sabe, a largo plazo se logró el objetivo: la URSS se desmoronó. Lo mismo se busca para Cuba.

El arte de mentir tiene dos principios fundacionales, el primero es que la propaganda efectiva es la que consigue que el individuo actúe en la dirección esperada y que crea que sea por razones suyas propias; y segunda, es que toda forma de propaganda no parezca que lo sea.

La política exterior de Estados Unidos contra Cuba cuenta con un amplio portafolio de ataques militares, guerra bacteriológica, infiltración de bandas mercenarias, bloqueo económico (que aún se aplica) e intentos de asesinatos de los líderes de la Revolución; acciones que no dieron al traste con el deseado derrocamiento del proceso socialista; pero, a la vez, tampoco ha dado frutos la creación y financiación de una fuerza de oposición_ la llamada disidencia_ la cual se mantiene minúscula, alejada de la realidad del país, fracturada por los escándalos internos en la lucha por el protagonismo y apegada solamente a los beneficios económicos que se les proporciona con el presupuesto de 20 millones de dólares anuales; por cierto, fondos de los contribuyentes estadounidenses, el cual no es utilizado para resolver las reales y crecientes necesidades de esa sociedad.

El doble rasero de la política del gobierno norteamericano se hizo más evidente después que Barack Obama declarara el pasado 17 de diciembre de 2014, que era hora de un nuevo enfoque”, tomando en cuenta que todo lo que se puso en marcha fue un total fracaso. Pero como él mismo dijo, es un cambio de enfoque, porque el objetivo de derrocar a la Revolución sigue en la agenda.

Los fiascos de estos 57 años han obligado al imperialismo a cambiar sus estrategias, apostando más por el cambio generacional. Una vez más las palabras de Allan Dulles recobran vigencia en los objetivos de la CIA, los círculos de poder y sus instrumentos: “Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos".

Para esto se opta por la doble moral: esa política de “speak softly and carry a big stick”. La estrategia es utilizar mecanismos de fuerza y presión (como el bloqueo económico), que son operaciones no visibles físicamente a los ojos de la opinión pública; y al mismo tiempo, a la vista mundial, se resaltan los discursillos de buenos amigos y la aparente apertura a través de programas de beneficios a selectos sectores sociales, los más vulnerables a ser penetrados y reconducidos.

Ejemplo reciente está en las becas que ofrece la ONG World Learning, con sedes en Washington y en Vermont y representaciones en unos 60 países, ofrecidas a jóvenes cubanos, entre 16 y 18 años de edad (grados comprendidos entre secundaria y universidad), desde hace ya cerca de 2 años, las cuales se llevan a cabo en época de verano (julio-agosto), según dicen, para mejorar aptitudes en los jóvenes.

Pero es bien conocida la estrecha relación existente entre World Learning y la USAID (Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU), la cual aporta financiamiento a la ONG, además de otras partidas que recibe de diversas instancias del Departamento de Estado norteamericano. También es bien conocido el papel que juega la USAID en América Latina, la cual actúa con fachada humanitaria, mientras en las sombras presta suntuosos servicios a la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), recabando información de gobiernos y movimientos sociales, mientras corrompe sus filas con la distribución de millones de dólares denominados “ayudas humanitarias”. Igualmente es comprobado que la USAID ha sido trampolín para la introducción en Cuba de programas subversivos, operando bajo el paraguas de la sección 109 de la Ley Helms-Burton de 1996 y donde ha llegado a mover partidas superiores a los 139 millones de dólares para promover el “cambio de régimen”, la famosa “democracia” made-in-USA.

El verdadero objetivo de estas becas se encuentra en su trasfondo: el trabajo ideológico para crear líderes que puedan aglutinar una capa social que enfrente al poder estatal y frene el desarrollo del proceso revolucionario cubano.

Pero si no se desea caer en esa “paranoia” de la cual se nos acusa a quienes defendemos Cuba, cabe preguntarse ¿Si el objetivo es proporcionar opciones a jóvenes para que puedan ser útiles a la sociedad cubana, por qué la ONG World Learning no canaliza sus propuestas por las vías establecidas por el gobierno cubano y bajo los principios internacionales de cooperación?

El gobierno cubano no se niega a trabajar en conjunto con ONG’s, tampoco a propiciar facilidades al intercambio de conocimientos, al desarrollo académico e intelectual de la juventud, aunque sean programas que provengan de ONG’s, ya que el gobierno cubano siempre ha reconocido el papel social de las mismas; pero lo que sí rechaza rotundamente es que se ignore el papel rector de los ministerios cubanos, que se violen flagrantemente los principios de cooperación que se regulan a través de leyes internacionales y nacionales para este tipo de actividades, que se actúe de manera irrespetuosa y vulnere la soberanía nacional al no reconocerse la legitimidad de la instituciones cubana. ¿Cómo se pretende normalizar relaciones diplomáticas entre ambos países, si desde Estados Unidos se permite que sus instituciones actúen de tal manera?

Cuba ofrece a estudiantes extranjeros oportunidades de formación; pero siempre respetando lo legislado internacionalmente. Para el caso específico de Estados Unidos, Cuba facilita a estudiantes norteamericanos el acceso a estudios en Cuba y a cursos de ampliación profesional de manera transparente y por medio de las vías legítimas y ajustadas a los acuerdos establecidos entre los ambos gobiernos. ¿Por qué EE.UU no actúa igual?

Las becas de la ONG World Learning son parte de las conocidas operaciones de guerra psicológica, con el objetivo de crear división en la sociedad cubana y resquebrajar la unidad de la sociedad civil. Estas becas simplemente condicionan a los jóvenes cubanos a convivir bajo la injerencia de un gobierno extranjero y a formarse como instrumentos políticos para la subversión dentro de Cuba.

El proyecto Génesis, ZunZuneo, el Twitter cubano y el Piramideo han sido otros programas con objetivos similares.

Este tipo de acciones no genera confianza de la que se habla desde ambos gobiernos y sólo certifica que la “buena voluntad” mencionada por funcionarios estadounidenses, y hasta por el propio Presidente de EE.UU, se queda en el vacío.

Ya en el 2009, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) condenó las operaciones subversivas que se llevaban a cabo a través de viajeros que llegaban a Cuba en calidad de “turistas”, pero que realmente buscaban reclutar a posibles jóvenes en universidades y otros centros estudiantiles. En ese año, en un comunicado publicado por la UJC se expresó: "Qué poco nos conocen; somos una generación que obra con inteligencia e interpreta la realidad del mundo en que vive; que a pesar de carencias y limitaciones ha crecido al amparo de un Estado que hace todo cuanto sea posible por protegernos, educarnos e inculcar en nosotros las ideas más nobles y los valores más dignos, aquellos que el dinero nunca podrá comprar".

Una vez más, las recientes provocaciones tuvieron sus primeras respuestas en actos de denuncia realizadas en la Universidad de La Habana, la de Ciencias de la Informática (UCI) y en la Ciudad Univer­sita­ria José Antonio Eche­verría (CUJAE); las mismas serán secundadas por todas las brigadas estudiantiles, las facultades y universidades del país.

El pasado 24 de septiembre, en el patio del preuniversitario Manolito Aguiar, en La Habana, los jóvenes estudiantes del centro desplegaron un mural, en el cual, en nombre de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media, todos firmaron para certificar: “Tendría el imperialismo yanqui que ofrecernos mucho más de los que la Revolución Cubana nos ha proporcionado en estos 58 años”.

Los jóvenes cubanos, realmente, no necesita becas que los vuelva en monigotes de intereses foráneos; sino que de una vez se derogue el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por EE.UU a Cuba por más de medio siglo y se establezcan relaciones basadas en el respeto.

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