Tira Cuba

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viernes, 16 de abril de 2010

Las artimañas del perro que se muerde la cola.

El 31 de marzo del presente año, Silvio Rodríguez, cantautor cubano, hizo público declaraciones ( ), donde incluía una pregunta que da alusión a Carlos Alberto Montaner, excombatiente del ejército rebelde y traidor, que pensó que la Revolución liderada por Fidel Castro sería un “quítate tú pa´ ponerme yo” (como hacía Batista con sus golpes de Estados) y se seguiría con las mismas penurias que padecía el pueblo cubano en los anteriores gobiernos de turno impuestos, y con el visto bueno, del imperio norteamericano; además, también Carlos Alberto Montaner se prestó a ser cómplice de atentados en La Habana, convirtiéndose en prófugo de la justicia revolucionaria.

Creo que dicha declaración de Silvio no estaba destinada a obtener una respuesta escrita de Montaner, sino a recurrir al último resquicio humano que pudiera tener este personaje para que actuara con justeza.

Sin embargo, Carlos Alberto Montaner no puede firmar tal carta, pues es parte de esa misma maquinaria que ha complotado tantos conflictos entre países, programado o sustentado tantos atentados y asesinatos a dirigentes y líderes mundiales, protege a criminales como Posada Carriles y Orlando Boch, inventa intrigas y crea guerras en lugares estratégicos de interés político o económico para después sostener la excusa de que levantan la bandera de la “libertad” y llevar a cabo una invasión: la CIA. Si Montaner realmente deseara criticar a su patrocinadora, deseara condenarla y tuviera la intención de firmar dicha carta, pues no pusiera condiciones a Silvio; supuestamente ya debería haberla hecho y firmado hace muchísimos años.

Sin embargo, y como siempre, en esta polémica, Carlos Alberto Montaner se cree que puede manipular la opinión de todos, aunque podrá engañar a algunos y otros se dejarán engañar; pero no será lo mismo con el pueblo cubano. Él cree que el sistema educacional cubano no ha funcionado para dar cultura al pueblo. Este individuo se atreve a manipular de manera sórdida las palabras de nuestro apóstol, tergiversando el verdadero significado de éstas.

Puede ser que en Cuba no haya tantas posibilidades de acceso a internet (por culpa de la política agresiva de los Estados Unidos, dejándolo claro) y de la cual él se vanagloria de gozar; pero en la Isla hay miles de bibliotecas que tienen las Obras Completas de José Martí y gracias al sistema educacional del país, cualquier cubano puede acceder a ellas fácilmente y comprobar la vil manipulación sostenida con las palabras del apóstol.

Es real que José Martí escribió un artículo sobre la obra “Cuentos de hoy y de mañana”, de Rafael de Castro Palomino y donde expresa la frase del apóstol citada por Carlos Alberto Montaner: “Pero los pobres sin éxito en la vida, que enseñan el puño a los pobres que tuvieron éxito; los trabajadores sin fortuna que se encienden en ira contra los trabajadores con fortuna, son locos que quieren negar a la naturaleza humana el legítimo uso de las facultades que vienen con ella.” (La América, Nueva York, octubre de 1883. En Obras Completas. Tomo 5. Páginas 109 a 111).

Pero el “ilustre intelectual” de Carlos Alberto Montaner no repara en que José Martí no se refiere a propietarios materiales ni a exitosos individualistas, sino de engrandecer el campo intelectual de todos (es decir colectivamente); donde evoca la necesidad de transformar la educación en un paso más alto en el nivel cualitativo humanamente y no se sea minimizada al proceso simple de instrucción productiva, sostenida por muchas escuelas de la época.

Sin embargo, Carlos Alberto Montaner omitió la línea que le continúa a la anterior y que esclarece el verdadero sentido de las palabras de Martí: “Pues, ¿querrán que nazca el hombre con inteligencia, con don de observación, con don de invención, con anhelo de sacar afuera lo que trae en sí, y que no los use? ¡Fuera como pedir que, siendo el Sol hecho de luz, no alumbrase el Sol!”

En el prólogo del mismo libro de Rafael de Castro Palomino, José Martí escribió: “Por educación se ha venido entendiendo la mera instrucción, y por propagación de la cultura la imperfecta y morosa enseñanza de modos de leer y de escribir. Un concepto más completo de la educación pondría acaso rieles a esta máquina encendida y humeante que ya viene rugiendo por la selva, como que trae en sus entrañas los dolores reales, innecesarios e injustos de millones de hombres”. (Prólogo de José Martí a "Cuentos de hoy y de mañana" de Rafael de Castro Palomino. Obras Completas. Tomo 5. Páginas 101 a 108).

Por cierto, debemos decir que esta educación a la que hace referencia el apóstol, no es al sistema de enseñanza sometido al desigual campo del mercado capitalista, donde adquirir instrucción y/o educación están condicionados por las posibilidades de poderes económicos; sino, al sistema educacional (como el cubano) que llega gratuito a todos por igual, sin importar las propiedades que tengas bajo título personal.

Se debe reconocer que José Martí no fue un gran estudioso de las condiciones que dan origen a las formaciones económicas sociales, como lo fue Karl Marx; y por tanto, era partidario de lograr los cambios por vías pacíficas de entendimiento (algo que no era de interés, lógicamente, ni a la Metrópoli española ni a la hegemonía norteamericana de la época). Sin embargo reconoció el valor del trabajo realizado por el pensador alemán: “Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas, y más caras honradas que paños sedosos. El trabajo embellece. Remoza ver a un labriego, a un herrador, o a un marinero.”

Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.”
(Martí Pérez, José. "Karl Marx". En: Obras Completas. Tomo 9. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1975. págs. 388-389).

Además, el apóstol entendía que faltaban condiciones humanas para llevar a cabo un enfrentamiento; aunque era eminentemente necesario. José Martí comprendió rápidamente que la verdadera independencia de Cuba y Puerto Rico sólo se lograría a través de la lucha armada y con la organización de un frente político único como dirección ideológica: en el caso de Cuba, el Partido Revolucionario Cubano. Él fue el organizador principal de la Guerra Necesaria de 1895 y donde ofreció su vida por la independencia total del yugo español.

Algo más que ha olvidado el ilustre Montaner, es que el propio Martí dejó constancia de la responsabilidad humanitaria que entrañaba llevar a cabo una Revolución, pero sin que la misma se convirtiera en guante blando: “…, en la guerra y después de ella, y de ser piadosa con el arrepentimiento, e inflexible sólo con el vicio, el crimen y la inhumanidad. En la guerra que se ha reanudado en Cuba no ve la revolución las causas del júbilo que pudiera embargar al heroísmo irreflexivo, sino las responsabilidades que deben preocupar a los fundadores de pueblos”. (Martí Pérez, José. "Manifiesto de Montecristi". En: Obras Completas. Tomo 4. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1975. págs. 93-101).

Al triunfar la Revolución cubana de 1959, se fue consecuente con el enemigo. Se realizaron los juicios populares donde, como mencionó Martí, se fue solamente inflexible con los esbirros batistianos que sostenían un largo expediente de asesinatos y torturas, los cuales fueron condenados, con justicia, al paredón de fusilamiento.

Hay una parte de la respuesta de Montaner que da escalofríos, pues condena la realización de los tribunales populares que se realizaron al principio de la Revolución contra los criminales del régimen de Fulgencio Batista. Mencionemos ejemplos de esos que escaparon hacia los Estados Unidos, fueron recibidos con beneplácito y Carlos Alberto Montaner nunca se pronunció por enjuiciarlos debidamente:

• El coronel batistiano Esteban Ventura Novo, jefe de la Quinta Estación de Policía de La Habana y todo un profesional en las técnicas de torturas. Incluso, existía una frase que corría por la población, la cual decía que sus medallas chorreaban sangre. Este testaferro huyó de la justicia revolucionaria y fue acogido por las autoridades estadounidenses. Ventura se estableció con toda comodidad en Miami y se pavoneó tranquilamente por las calles.
• Pilar García, todo un militar batistiano del cual se decía que tenía “nombre de mujer y alma de hiena”. Instauró el llamado “Método García”: asesinar a los prisioneros por la espalda y autorizaba, sin consulta alguna, que los prisioneros de los carros de patrulla fueran asesinados.

• Carlos M. Tabernilla fue piloto y Jefe de la Fuerza Aérea de Batista y después de su huída de Cuba fue miembro de la organización Hermanos al Rescate. Asesinó sin miramientos y acribilló familias enteras cuando autorizó los bombardeos contra los campesinos de la Sierra Maestra y de las ciudades de Cienfuegos y Santa Clara, cuando el poder batistiano estaba en sus últimas horas. Como Jefe del Ejército, su padre popularizó una frase que estremecía a sus propios soldados: “Darle candela al jarro hasta que suelte el fondo”: o sea, reprimir salvajemente reventando a los prisioneros y llevando la represión al grado máximo. Huyó a EEUU, donde prestó sus servicios a su nuevo país testimoniando contra Cuba en el Subcomité del Senado de Seguridad Interna.
• Conrado Carratalá, quien participó junto con Ventura y otros, en la masacre de presos políticos en la prisión del Castillo del Príncipe el primero de agosto de 1958, irrumpiendo en las celdas y ametrallaron a mansalva, simplemente porque los prisioneros decidieron cantar el himno nacional; pero Carratalá también fue partícipe de la matanza de otros once jóvenes revolucionarios que habían recibido asilo en la embajada de Haití en La Habana.
• Rolando Masferrer, cabecilla de una banda paramilitar batistiana llamada “Los Tigres de Manferrer y que con autorización del dictador sacaron de la cárcel a numerosos criminales para formar filas en su camarilla; entre ellos el famoso René Feria. Manferrer también publicaba un periódico que paradójicamente llamó “Libertad” y todo el que aparecía en sus líneas como desafecto a Batista, era encontrado posteriormente mutilado y asesinado. Este esbirro huyó a Miami el mismo primero de enero de 1959, pero antes de la huída, sus hombres mataron a 15 personas en Manzanillo, entre ellas a una familia de 9 miembros a quienes dieron candela dentro de su propia casa, ocasionando la muerte de 3 niños, uno de ellos de 18 meses. (Tomado de la Revista El Viejo Topo. René Vázquez Díaz: “Cuba 1958, una Revolución inevitable”).

Éstos, desgraciadamente, escaparon a la justicia de la Revolución y a pesar de las solicitudes de extradición llevadas a cabo por el gobierno revolucionario con el gobierno norteamericano, nunca se recibió respuesta alguna, pero sí el cobijo a los mismos por parte de las autoridades de Estados Unidos.

Crímenes cometidos por los gamberros de Batista.

¿Y aún Carlos Alberto Montaner cree que todos estos criminales y compinches (algunos afortunadamente procesados) merecían permanecer en libertad y con inmunidad por los crímenes que cometieron? ¿Se atreve Carlos Alberto Montaner a llamar asesinatos el derecho de justicia del pueblo cubano de pasar por los tribunales a los criminales del régimen batistiano? Al menos éstos pasaron por un tribunal, ¿Cuántos miles de cubanos no tuvieron ni esa posibilidad antes de ser ultimados cuando estos sicarios dominaban al país?

¿Olvidó Montaner las torturas a las que fueron sometidos muchos jóvenes, como Abel Santamaría Cuadrado (a quien golpearon salvajemente, le arrancaron un ojo y le quemaron las manos antes de asesinarlo) y a Boris Luis Santa Coloma (a quien golpearon y arrancaron los testículos) para que ambos delataran a sus compañeros participantes del movimiento revolucionario?

¿Olvidó Montaner que la situación imperante en Cuba y que llevo a jóvenes a realizar la Revolución?: existencia de latifundios, penetración de capital extranjero (principalmente norteamericano); predominio político, económico y social de las clases pudientes; el robo de tierras con el consiguiente desalojo de campesinos, dependencia económica total del mercado norteamericano por la imposición de tratados comerciales desventajosos para el desarrollo económico de Cuba; alto nivel de analfabetismo y la pobre inversión en la salud y la educación; el fraude electoral, la compraventa de votos y la corrupción política bajo la complicidad policial; el desinterés de los políticos por la precaria situación del pueblo, el alto nivel de desempleo y el uso del abuso, la tortura, el asesinato y las desapariciones como fórmulas para mitigar protestas populares.

Él olvida estos detalles y monta su farándula en defensa de la camorra de Miami, donde muchos de ellos fueron copartícipes de esas ignominias cometidas contra el pueblo cubano con el gobierno de Fulgencio Batista o descendientes seguidores de esa política; la misma que festejaron cuando Bush daba, en su Plan para Democratizar a Cuba, días de gracia para aniquilar impunemente a tantos comunistas encontraran en su camino. ¿Se pronunció Carlos Alberto Montaner contra esto? Pero éstos son sólo ejemplos de las miles de barbaries cometidas por ese engendro del capitalismo que Montaner defiende como sistema idílico de democracia.

Para colmo, Carlos Alberto Montaner se atreve a citar como ejemplos “fidedignos de héroes” a disidentes y al archifalsario Armando Valladares; pero éste último ya está demasiado desprestigiado por sí mismo desde que fingió dolencias en su encarcelamiento en Cuba y se le desenmascaró clara y públicamente de todas sus mentiras.

También menciona al traidor Hubert Matos, a quien acompaña con la retórica del supuesto engaño de Fidel Castro al convertir la Revolución en “Comunista” y haber traicionado el ideario martiano. Sin embargo, Carlos Alberto Montaner no repara en que el apóstol nunca se proclamó (para su época) comunista; pero su ideario de independencia, libertad y que el hombre es lo más importante dentro del proceso revolucionario son pilares básicos dentro de los principios en la Revolución cubana desde su triunfo en 1959. De todas formas, la Revolución cubana no nació comunista, sino Democrático-Popular Agraria y Antiimperialista; sólo con el devenir del tiempo y a la misma actitud agresiva, injerencista y hegemónica de los gobiernos norteamericanos es que se proclamó en 1961 como Socialista; lo cual se ratificó en la Constitución de 1976 y en 2002 por todo el pueblo de Cuba, en referéndum. Sin embargo, hago énfasis que la ideología martiana se basa en el principio de la Unidad de acción y fuerzas para lograr la victoria, el mismo principio que sustenta hoy el Partido Comunista de Cuba y la Revolución cubana. Con la unidad Martí logró llevar la guerra por la independencia a todo un pueblo, Fidel también lo ha hecho con la Revolución del 59. ¿Hay traición en esto?

De la misma manera que Carlos Alberto Montaner nunca tuvo el valor ni la intensión de denunciar los desmanes de la CIA contra Cuba, tampoco se pronuncia en contra de los incumplimientos de la administración norteamericana en referencia a los acuerdos migratorios de otorgar las 20 mil visas al año o de la aplicación de la Ley de Ajuste Cubano (Pies-secos, Pies-mojados), que empuja a cubanos a perder la vida en el océano al cursar el estrecho en balsas rústicas o que delincuentes sin escrúpulos atentes contra la vida de inocentes al secuestrar aviones o barcos, utilizando hasta a niños como escudos para sus exigencias de huída.

De la misma manera de su desínteres en los anterior, no creo que a Carlos Alberto Montaner le haya interesado alguna vez la vida de los africanos que lucharon contra el Apartheid o de los cubanos participantes por la eliminación de ese régimen de discriminación racial; como tampoco le importa la vida de los cubanos sujetos al bloqueo, a la emigración ilegal y demás. Pero es evidente que Nelson Mandela no puede pensar como Carlos Alberto Montaner y el líder africano sí sepa honrar a las tropas cubanas en las páginas heróicas que escribieron en ese continente.

Es curioso cómo Carlos Alberto Montaner exacerba su simpatía con el sistema capitalista, el cual poliniza el predominio de la competencia desmedida en el individualismo y el egoísmo contra lo que él llama “colectivismo del socialismo”. Según Montaner simpatiza con las ideas de Martí, sin embargo el apóstol fue un ferviente crítico contra el imperio norteamericano por las intensiones de dominio, hegemonismo e injerencismo que aún hasta hoy han practicado las diferentes administraciones norteamericanas en su política hostil contra Cuba y el mundo entero.

De todas formas, debo aclarar que Cuba no promulga privilegios para “colectivos”, sino para toda la sociedad entera; aun cuando se encuentra sometida a un férreo bloqueo que le impone situaciones indeseadas de desigualdades: los que reciben remesas frente a los que no tienen familias en el exterior, los que reciben un porciento de su salario en divisas frente a los sectores que no han podido implementar el pago de la misma; así como de esos cientos que reciben apoyo financiero de la SINA y el exterior (para seguir atentando contra la Revolución) frente a los millones de cubanos que humildemente siguen aportando con gran esfuerzo su grano de arena para seguir desarrollando su sistema social socialista. Cuba no practica “libertades de grupos”; sino que la Revolución lucha y trabaja por una humanidad sin desigualdades, sin individualidades, y por el respeto y el entendimiento sin condiciones de fuerza de todos los pueblos del mundo.

Carlos Alberto Montaner critica al actual gobierno de Cuba por tener dentro de su dirección a dirigentes de la Revolución que pertenecieron a la generación del centenario, pero balbucea sin meditar que el Parlamento cubano está formado por el 56% de parlamentarios nacidos en la Revolución y que el mismo se ha estado conformando, en los 12 procesos electorales, en todo el período desde 1976 hasta el último en el 2007, con un promedio del 97.4% de participación de la población.

Para Montaner, tanto Fidel como Raúl Castro sostienen una incapacidad para aprender y cambiar. ¿Aprender a qué, a traicionar y cambiar para convertirse a Cuba nuevamente en el prostíbulo del imperialismo yanqui que era antes de 1959? Creo realmente que los que no alcanzan una pizca de capacidad para comprender, aceptar y cambiar, son aquellos que no desean reconocer que Cuba es diferente, la cual traza su camino sin el dictado injerencista de nadie, no baja la cabeza cuando el imperio chilla; no le debe sus conquistas en la salud, educación, en lo social y demás campos a ningún monopolio extranjero que se interese sólo por chupar los recursos del país. Tampoco aceptan esta Cuba que no es monigote de la OEA, ni del FMI u otra organización monitoreada desde el norte; a Cuba como referencia en el mundo entero y para los pueblos de la América del Sur y el África o que de los países integrantes de la ONU más del 95% de ellos condenen por decimoctava vez consecutiva el bloqueo criminal de los Estados Unidos contra la Isla. Pero lo que ni el propio Montaner tiene la capacidad de aceptar, es que hay miles de intelectuales en todo el mundo (algunos meritoriamente más renombrados que él) reconociendo a Cuba como ejemplo de lucha tenaz por mantener su independencia y autodeterminación; y además, es capaz de irradiar solidaridad sin cañones al resto de los países.

Montaner limita a Silvio a establecer las mismas condicionantes que se emanan desde la cúpula mafiosa de Miami con la campaña contra la Isla para su “democratización”, desde la sede donde se han refugiado todos los esbirros asesinos que huyeron de Cuba y se prestan para recrudecer la hostilidad del gobierno norteamericano contra el pueblo cubano (que según Montaner le interesa); sin embargo, cuando terminé de leer todas las respuestas de este deslucido ilustre me pareció ver al perro que se muerde la cola con tantas mentiras y artimañas manipuladas.

http://biblioteca.filosofia.cu/
http://gustavo67.blogspot.com/2009/08/su-conducta-inmoral-e-hipocrita-es-su.html
http://accjosemarti.wordpress.com/2010/04/05/sistema-electoral-cubano/

2 comentarios:

elcrit dijo...

Bravo, Gustavo, estupendo artículo!
Me gusta tu manera de escojer las palabras más adecuadas para describir cada uno de los hechos.
Me gusta tu manera de quitar máscaras. Me encanta tu forma de llamar a la Verdad por su nombre.
Gracias por sacar las telarañas del desván de la historia y abrir las ventanas para dejar entrar el sol, y que así se sepa lo que ocultan los viejos retratos.
Rosa Planas elcrit.wordpress.com

Pedro José Madrigal Reyes dijo...

Lo preocupante es que la “prensa libre”, la de los oligarcas, la de los “demócratas”, trata de equiparar a dos sujetos, uno Silvio que ha estado del lado del pueblo cubano, un revolucionario que entiende el cambio necesario como aquel que esté encaminado a propiciar una mayor igualdad entre sus conciudadanos, y el otro un sátrapa que sigue viviendo de sus mezquindades…

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