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domingo, 19 de enero de 2020

POR LA CREACIÓN DE REVOLUCIONARIOS PROFESIONALES

Tomado de Ocean Sur. Contexto Latinoamericano
Por Julio Antonio Mella

El satisfacer las necesidades sociales ha sido la causa de la creación de las profesiones. Algunas necesidades, artificialmente creadas por el actual régimen de opresión y desigualdades, serán consideradas por el hombre del futuro como inútiles. Más, otras perduran, perfeccionadas y acondicionadas al momento histórico. Siempre, por ejemplo, tendrán los humanos necesidad del obrero que domine a la naturaleza en la mina, en el mar o en el bosque, podrá ser, y es de desear, que el comerciante, el militar y el embrollador de la justicia, junto con otros varios, desaparezcan, como ya ha desaparecido el clásico patrón de esclavos, el agorero y otros  parásitos de épocas pretéritas. (Cierto es que estos han sido sustituidos por el burgués y por el sacerdote. Pero

viernes, 14 de septiembre de 2018

El Partido Comunista de Cuba, garante de la democracia

En Cuba la soberanía reside en el pueblo. Foto: Ricardo López Hevia
Los cubanos tenemos un solo Partido, es el partido de sus militantes y de los demás ciudadanos, es el partido de todo el pueblo, el partido de la Revolución Cubana, salvaguardia del poder popular, del Estado socialista de derecho.

Tomado de Granma
Por Raúl Antonio Capote

Máximo Gómez Báez, General en Jefe del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia de 1895 a 1898, anotaba en su Diario de Campaña, el 25 de agosto de 1898, refiriéndose a los interventores norteamericanos, «Quisieron borrar incluso la historia».1
Los ocupantes estadounidenses liquidaron las instituciones creadas por los patriotas cubanos: el Gobierno de la República en Armas, la Asamblea de Representantes, el Ejército Libertador y el Partido Revolucionario Cubano, partido que agrupaba a todos los patriotas, guía de la Revolución, garantía de la unidad necesaria, cimiento del sistema democrático que soñaban construir.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La Revolución de Octubre en el proceso revolucionario cubano hasta 1925 (I)


Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por Angelina Rojas Blaquier

El inicio del siglo XX en Américas Latina se caracterizó por el avance del capitalismo, especialmente con la implantación del sistema neocolonial del imperialismo, que tuvo su estreno en Cuba. A escala internacional afloraban los primeros enfrentamientos entre sistemas caducos y emergentes y la búsqueda de nuevas posesiones y riquezas. La Primera Guerra Mundial imperialista no tardó en estallar, pero, de su seno nació también la primera revolución socialista a escala mundial en la antigua Rusia de los zares. La Revolución Socialista de Octubre marcó, sin dudas, el advenimiento de una nueva etapa de luchas entre las clases portadoras de los intereses que contendían en las nuevas circunstancias. 

martes, 5 de septiembre de 2017

¿Una prensa sin ideología?

Resultado de imagen de ¿Una prensa sin ideología?
Tomado de La Pupila Insomne
Por Javier Gómez Sánchez

«Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad».
Julio García Luis
La aparición en Granma de entrevistas y textos de autores revolucionarios sobre el choque con la socialdemocracia importada ha despertado una evidente molestia en esa corriente ideológica.  

viernes, 18 de agosto de 2017

Por el bien común

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Tomado de Razones de Cuba.
Por Daily Sánchez Lemus.
Ciertas aquellas palabras de Fidel en 1968: “Ellos hubieran sido como nosotros, nosotros hubiéramos sido como ellos”, para ratificar la continuidad del proceso revolucionario cuando se refería a los héroes de las guerras por la independencia de Cuba. La Historia de nuestro país reseña elementos que parecen cerrar un ciclo pero que luego son retomados para completar la materialización de una idea, de una lucha. Las generaciones de cubanos una y otra vez beben de sus antecesores para continuar el camino hacia el futuro. Esa ha sido también la ruta del partido de los comunistas cubanos. Un camino lleno de momentos complejos, de matices y de mucho sacrificio.

jueves, 29 de diciembre de 2016

La Conceptualización del Modelo: Análisis de sus características y perspectivas (II)

1ro-mayo-2013
Tomado de Socialismo.cu
Fuente original: Granma
Por Jesús Pastor García Brigos.


III
En los nuevos documentos aprobados en el VII Congreso del PCC se precisaron tres aspectos fundamentales para la estrategia a desarrollar. Por un lado la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” resume los principios y las bases teóricas que informan el proceso de construcción del socialismo en las actuales condiciones de Cuba. Los “Lineamientos de la Política Económíca y Social del Partido y la Revolución 2016-2021” marcan la ruta de las acciones a emprender a corto plazo, en tanto que el “Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos” –cuya cuantificación se completara en 2017- fija los objetivos y las proporciones fundamentales para iniciar el proceso de desarrollo sostenible del país a largo plazo.[1]

Originalmente no se previó la discusión masiva de la Conceptualización y el Plan 2030 entre la militancia del PCC y otros niveles de dirección social, pero en el propio Congreso del PCC se informo que los mismos se aprobarían solo como proyectos en ese conclave y que posteriormente se recogerían los resultados de su discusión para su aprobación definitiva.[2]

Una breve valoración del contenido de estos documentos permite –no obstante- destacar algunos elementos de importancia para comprender la dirección de las transformaciones actuales del modelo económico y social cubano.

El documento de Conceptualización recoge en 330 párrafos y cuatro capítulos diferentes, importantes definiciones en torno a los principios que sustentan el modelo, las relaciones de propiedad sobre los medios de producción, la planificación y las relaciones sociales.[3]

Luego de exponer las fortalezas y debilidades con que se deben enfrentar las transformaciones a emprender, los elementos más destacables en el documento se refieren a las relaciones de propiedad. En ese sentido –y a diferencia de documentos anteriores- destaca el mayor detalle en cuanto al reconocimiento del mercado en los párrafos (94, 103 y 212)[4] en un marco de preponderancia de la propiedad estatal y la planificación (211 y 214), así como en lo referido a su regulación (246 a 250), aspectos que abordan un tema no resuelto satisfactoriamente en la experiencia del llamado socialismo real y que supone una transformación profunda en relación a la visión anterior sobre la decisión de no contar con el mercado en la construcción del modelo socialista cubano.

De igual modo, a partir de la definición del papel esencial de la propiedad estatal en modelo (122 y 123), se abre el análisis a la posibilidad de separar la propiedad de la gestión (136), sin que se opere una privatización o enajenación de los derechos del propietario (130), cuestión que constituye actualmente un punto de debate sobre cómo lograr su concreción. También se incluye a la cooperativa como una forma de propiedad social (159).

Igualmente se reconoce a la propiedad privada de personas naturales y jurídicas nacionales y extranjeras (174), así como su papel complementario en el modelo (91) y se delimita claramente la diferencia entre la pequeña propiedad personal o familiar –el llamado trabajo por cuenta propia- de las pequeñas empresas o PYMES (181 y 182). A esto se añade la posibilidad de asociación entre la propiedad privada y cooperativa nacional con empresas estatales (169), como una nueva variante de propiedad mixta.

Por último, en lo referido a la propiedad no estatal, se establece que no se permitirá su concentración (104), asunto que deberá ser resuelto mediante la regulación del excedente o plusvalor que se genera en su gestión (134, 176 y 185).

A diferencia de los Lineamientos aprobados en el 2011, se destaca en este documento el peso y la importancia que se otorga a la participación de los trabajadores en la gestión económica (64, 65, 151, 153, 254 y 263), para lo que se subraya la importancia de la información y la comunicación (110 y 111).
El documento concluye reiterando la complejidad de los cambios a realizar, sin aplicar terapias de choque, por lo que los resultados solo se obtendrán gradualmente (315). Esta condición supone un análisis muy fino en torno a la velocidad de los cambios y su repercusión en la población, cuyas expectativas se centran en el logro de mejorías visibles a corto plazo.

Un análisis de los Lineamientos 2016-2021[5] permite acotar en el corto plazo algunos aspectos a concretar de la definición conceptual realizada. En este documento resalta la continuidad con los vigentes en el quinquenio que ahora concluye, ya que se mantienen o se modifican en alguna medida el 87,5% de estos últimos, lo cual se corresponde con la indispensable conclusión del 77% que quedo en proceso de implementación en 2016. A ello se añaden 50 nuevos lineamientos, para totalizar 274, cifra inferior en 39 a la versión precedente.

Algunos aspectos novedosos en la nueva versión del documento se refieren a: la necesidad de la emisión de una ley de empresas (10); la creación de una instancia nacional para la atención a las cooperativas (16); acotar y crear un mercado de deuda pública (44 y 45); ampliar el sector no estatal como una solución de empleo (141) y desarrollar una política de comunicación social (264).

En relación al proyecto de Plan 2030 se define la visión de nación que se desea alcanzar como soberana, independiente, socialista, democrática, prospera y sostenible. Como fuerzas motrices del plan se proponen seis ejes estratégicos que incluyen: Gobierno eficaz y socialista e integración social; Transformación productiva e inserción internacional; Infraestructura; Potencial humano, ciencia, tecnología e innovación; Recursos naturales y medio ambiente; y Desarrollo humano, justicia y equidad. En torno a estos seis ejes se establecen 22 objetivos generales y 106 objetivos específicos.

Finalmente, el documento recoge como sectores estratégicos para la economía cubana los siguientes, enfatizando en el próximo quinquenio: Construcciones; Electroenergético; Telecomunicaciones; Logística integrada de transporte, almacenamiento y comercio; Logística integrada de redes e instalaciones hidráulicas; Turismo; Servicios profesionales; Agroindustria no azucarera e industria alimentaria; Farmacéutico, biotecnológico y producciones biomédicas; Agroindustria azucarera y de sus derivados; e Industria ligera.

A estos sectores debiera añadirse la minería, especialmente la industria del níquel dado el peso que tiene como primer producto exportable del país.

En los sectores señalados se destaca el peso otorgado a los cinco sectores que aseguran la infraestructura necesaria para el desarrollo del país y que aparecen en primer orden. Por otra parte, -además del caso de la minería ya apuntado- se aprecia la ausencia de algunos sectores como el metalúrgico y el metal-mecánico que resultan de importancia para el aseguramiento de los sectores de apoyo a la infraestructura productiva y de servicios. De igual modo, la industria cultural o creativa merecería un destaque por su identidad propia y su potencial económico dentro de lo que pudiera ser la industria ligera considerada en un sentido más amplio.

Desde luego, el análisis del Plan 2030 deberá retomarse una vez que estén listos los cálculos que permitan una visión más precisa de los potenciales previstos, lo que se prevé concluya en el próximo año.

Para concluir el análisis, conviene examinar algunos elementos que incidirán en desarrollo de los próximos 15 años de la economía cubana.

Entre los factores externos cabría destacar:

–El impacto de la permanencia del bloqueo económico de EEUU contra Cuba. Desde que el 17 de diciembre de 2014 se planteó por la administración de Barack Obama la decisión de levantar esta medida punitiva contra Cuba, prácticamente poco o casi nada se ha hecho y las perspectivas para avanzar en este sentido son inciertas en estos momentos. En este sentido, tomando en cuenta que el bloqueo deberá ser levantado por acuerdo del Congreso de EEUU, la mayoría de los analistas no esperan que la supresión del mismo se produzca antes de 2018 o 2020, lo cual supone la continuidad de elevados costos para la economía cubana.

–La incierta evolución de la economía mundial en los próximos años, donde no se aprecian tendencias favorables para los principales rubros de exportación cubanos, entre otros aspectos.[6]

–La dinámica de las relaciones económicas internacionales del país, en las que se observa la permanencia de restricciones financieras –incluyendo la IED- y limitaciones comerciales con los principales mercados. Según análisis econométricos realizados[7] los limites para un financiamiento sostenible suponen –en relación al PIB- un saldo de cuenta corriente menor a -1%; una deuda externa no mayor del 40%; un déficit comercial menor a -2% y un crecimiento del PIB mayor del 4%.

Entre los factores internos pueden señalarse:

–La velocidad y secuencia de los cambios estructurales indispensables a realizar.[8]
–La reducción de la dependencia externa en referencia a que:

+ El crecimiento del 1% del PIB supone un incremento de 1,5 a 3% en las importaciones.

+ La capacidad de sustituir importaciones, así como la expansión de las exportaciones demanda mayores importaciones a corto plazo.[9]

–La aplicación de la ciencia y la técnica para el incremento de la productividad del trabajo.

–El papel que puedan jugar el sector privado y el cooperativo como fuentes de empleo y en la producción de bienes y servicios de baja intensidad de capital.

–La reducción de las tensiones socioeconómicas internas, especialmente en lo referido al ingreso de los trabajadores como elemento clave para el incremento de la productividad del trabajo.

–El papel de los factores de movilización política, en especial los niveles de participación y consenso de la población en la toma de decisiones.

Las proyecciones de crecimiento en los próximos cinco años elaboradas por analistas extranjeros [10] prevén tasas ascendentes de 4 a 5%, pero condicionadas por el levantamiento del bloqueo de EEUU. Sin ese condicionamiento, los estimados se sitúan en torno al 3 a 4%.

En general, la creación de condiciones mínimas para que la economía cubana se encamine hacia una senda de desarrollo supone crecimientos entre 5 y 7% y la elevación de la tasa de inversiones a entre 20 y 25% sobre el PIB. Esto último demanda un crecimiento acelerado de la IED[11]. Por otro lado se requiere elevar la retribución y la motivación laboral en función del trabajo aportado, cerrar las brechas de equidad y elevar la inclusión social.

En general puede afirmarse que una de las mayores complejidades del proceso de actualización del modelo económico cubano es que supone costos inevitables, que no se corresponden con las expectativas a corto plazo de la población. Por ello se requiere alcanzar una información, una cultura económica y una participación en la toma de decisiones a un nivel elevado, con el objetivo de neutralizar los efectos que esta contradicción entre costos y expectativas supone.

A pesar de las dificultades, ello solo será posible bajo el socialismo, que sigue siendo condición para el desarrollo del país.

NOTAS

[1] En lo adelante estos documentos se referirán en el texto como Conceptualización, Lineamientos 2016-2021 y Plan 2030. Ver PCC (2016, 2016a y 2016b).
[2] Es de destacar que hasta el cierre del mes de julio habían participado en la discusión –que debe concluir en septiembre- 704 643 personas, las que habían realizado 95 482 propuestas. Aunque la discusión se realiza con grupos seleccionados, los documentos se encuentran a disposición del público que puede emitir sus criterios a través de diferentes vías.
[3] Ver PCC (2016).
[4] En lo adelante se refiere entre paréntesis el número del párrafo que recoge el planteamiento.
[5] Ver PCC (2016b).
[6] Ver Rodríguez (2016a).
[7] Ver especialmente Quiñones (2015).
[8] La compatibilización adecuada de medidas de corto plazo con elementos estratégicos de largo alcance es uno de los temas más complejos a resolver. Ver Hidalgo (2016).
[9] Ver Quiñones (2015) y también Hidalgo y Cribeiro (2015).
[10] Ver EIU (2016).
[11] Se ha planteado que la misma debe alcanzar entre 2 000 y 2 500 millones de dólares anuales.

BIBLIOGRAFÍA

-Castro, Fidel (2004) “Discurso pronunciado en la clausura del VIII congreso de la UJC el 5 de diciembre de 2004” en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2004/esp/f051204e.html
-Castro, Raúl (2015) “Discursos e intervenciones del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba General de Ejército Raúl Castro Ruz” en www.cuba.cu/gobierno/raul/discursos/index2.html
-Castro, Raúl (2016) “Informe Central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, 16 de abril de 2016” en periódico Juventud Rebelde, Especial, p. 5.
-Espina, Mayra (2012) “Retos y cambios en la política social” en Pável Vidal y Omar Everleny Pérez (Compiladores) “Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización”, Editorial Caminos, La Habana, 2012.
-Espina, Mayra (2015) “Reforma económica y política social de equidad en Cuba” en Mayra Espina y Dayma Echevarría (Coordinadoras) Cuba: los correlatos socioculturales del cambio económico, Ruth Casa Editorial y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2015.
-Fernández, Oscar (2012) “Rasgos esenciales del modelo de funcionamiento económico en Cuba. Limitaciones y retos de las transformaciones en marcha” Economía y Desarrollo Nº 1, Enero-Junio del 2012.
-García, Jesús, Rafael Alhama, Roberto Lima y Daniel Rafuls (2012) “Cuba: propiedad social y construcción socialista” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012.
-Hidalgo, Vilma y Yordanka Cribeiro (2015) “Estrategia de crecimiento y equilibrio macroeconómico en Cuba” revista Economía y Desarrollo, Nº 153, Edición Especial 2015.
-Hidalgo, Vilma (2016) “El modelo económico cubano: reflexiones desde una perspectiva macroeconómica” revista Economía y Desarrollo Nº 156, 2016 y http://www.cubayeconomia.blogspot.com Septiembre 4 2016.
-PCC (1976) “Plataforma Programática del Partido Comunista de Cuba. Tesis y Resolución” Departamento de Orientación Revolucionaria del CC del PCC, La Habana, 1976.
-PCC (1986) “Programa del Partido Comunista de Cuba” Editora Política, La Habana, 1986.
-PCC (1992) “IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Discursos y documentos” Editora Política, La Habana, 1992.
-PCC (1997) “Resolución Económica V Congreso del Partido Comunista de Cuba. La Habana, 8-10 de octubre de 1997” Editora Política, La Habana, 1997.
– PCC (2011) “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución” Abril 18 de 2011 en www.juventudrebelde.cu/file/pdf/suplementos/lineamientos-politica-partido-cuba.pdf
-PCC (2016) “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” VII Congreso del PCC, La Habana, abril de 2016 en http://www.cubadebate.cu
-PCC (2016a) “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos” VII Congreso del PCC, La Habana, abril de 2016.
-PCC (2016b) “Actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021 aprobados por el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba en abril de 2016 y por la Asamblea Nacional del Poder Popular en julio de 2016” en http://www.uschamber.com
-Piñeiro, Camila (2012) “Visiones sobre el socialismo que guían los cambios actuales en Cuba” TEMAS Nº 70, Abril-Junio del 2012.
-Quiñones, Nancy (2015) “El déficit externo de Cuba: una visión desde la sostenibilidad” Editorial UH, La Habana, 2015.
-Rodríguez, José Luis (2016) “Lineamientos para la política económica y social: Una mirada a su evolución 2011-2016” en La Jiribilla N° 770, Abril 9 al 15 de 2016 en http://www.jiribilla.cu
-Rodríguez, José Luis (2016a) “Complejidades y perspectivas de la economía cubana en 2016 y 2017 (I y II)” Cubadebate, agosto 2016 en http://www.cubadebate.cu
–The Economist Intelligence Unit (EIU) (2016) “Country Report Cuba” June 1st2016 en http://www.eiu.com

-Zabala, María del Carmen (2013) “Retos de la equidad social en el actual proceso de cambios económicos” en Omar Everleny Pérez y Ricardo Torres (Compiladores) “Miradas a la economía cubana. Entre la eficiencia económica y la equidad social” Editorial Caminos, La Habana, 2013.

lunes, 4 de julio de 2016

Cuba, democracia de alta intensidad

Tomado de La Jornada
Por Ángel Guerra Cabrera

Millones de cubanos dedican horas de su tiempo a la discusión y enriquecimiento de dos documentos de cardinal importancia para el futuro del país aprobados preliminarmente en abril pasado por el séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Uno es la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; el otro, el Plan nacional de desarrollo económico y social hasta 2030; propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos (PNDES/2030).

miércoles, 22 de junio de 2016

El primer voto popular por la unidad en la Revolución Cubana: un Partido único.

Propaganda en la Revista Mella del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba
Tomado de CALIBAN, Revista Cubana de Pensamiento e Historia.
Por Felipe de J. Pérez Cruz.


Hace medio siglo, el 26 de julio de 1961, el pueblo cubano congregado para celebrar el 8vo. Aniversario del reinicio de la gesta revolucionaria cubana, con los asaltos a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, votó en asamblea pública por el Partido único de todos los revolucionarios cubanos.
En la intervención-diálogo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con los miles de cubanos que colmaban la Plaza de la Revolución aquel 26 de julio, expresó:
El pueblo ya está organizado. Cada hombre o cada mujer pertenecen aquí ya, a alguna organización de la Revolución. Por ejemplo, que levanten la mano los que pertenecen a la Milicia (GRAN PARTE DEL PÚBLICO LEVANTA LAS MANOS); que levanten la mano, ahora, los que pertenecen a los sindicatos (GRAN PARTE DEL PÚBLICO LEVANTA LAS MANOS); que levanten la mano las que pertenecen a la Federación de Mujeres (GRAN PARTE DE LAS PRESENTES LEVANTAN LAS MANOS); que levanten la mano los que pertenecen a los Comités de Defensa de la Revolución (GRAN PARTE DEL PÚBLICO LEVANTA LAS MANOS). Y ahora, que levanten la mano los que apoyan la unión de todos los revolucionarios en el Partido Unido de la Revolución Socialista (TODOS LOS ASISTENTES, INCLUYENDO AL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO, LEVANTAN LAS MANOS Y EXCLAMAN: “¡UNIDAD!, ¡UNIDAD!”) [1].
Este hecho permanece casi inédito para las generaciones actuales y a la evaluación de su trascendencia histórica no hemos dedicado suficiente atención. Ha sido tanta y tan sistemática la propaganda anticubana, que con frecuencia me encuentro compañeras y compañeros amigos de la Revolución que piensan que un buen día esta eliminó todos los partidos en Cuba, e impuso “totalitariamente” un solo partido. Para quienes nos quieren resulta esta “una mancha” que nos perdonan por cariño, para los que nos adversan es la prueba máxima del estalinismo que dicen persiste entre nosotros. Más interesante aún, en mis más recientes intercambios en Cuba he preguntado a públicos interesados, y el desconocimiento del hecho histórico que marcó ese 26 de julio resulta notable.
La historia del actual Partido Comunista de Cuba está estrechamente imbricada a la de la propia Revolución Cubana. Fidel explicó al pueblo que ese día no se iba a declarar la integración, que esta era un proceso que se venía produciendo, por la base, desde hacía meses: “el proceso de integración todavía no se ha concluido, se está llevando a vías de hecho, y en un momento determinado ya estará culminado ese proceso de unión de todos los revolucionarios en una organización revolucionaria (APLAUSOS PROLONGADOS), y que será la organización representativa del pueblo revolucionario de Cuba, esa organización producto de la unión de todas las organizaciones revolucionarias”.[2]
Agradezco que me permitan, de manera muy breve, rememorar mi perspectiva sobre los momentos más significativos de esta historia que nos pertenece.
El escenario de 1959
Al triunfo de enero de 1959 en el país se constituye efectivamente un multipartidismo revolucionario, formado por las tres organizaciones que llevaron el peso del enfrentamiento a la dictadura: El Movimiento Revolucionario 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular,[3] donde no estaban limitados de participar aquellos otros partidos burgueses que tardíamente habían retirado su apoyo a la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista.
Desde el propio enero, bajo el liderazgo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se intensificó en Cuba el proceso de unidad de las fuerzas y de todas y todos los patriotas que habían intervenido en la lucha contra la dictadura. El Ejército Rebelde cumplió un significativo papel como garante de la unidad alcanzada para la victoria, pues era la institución donde, en igualdad de méritos, estaban integrados todos los combatientes independientemente de su organización de procedencia, incluidos los elementos que desde las estructuras políticas burguesas habían participado en la lucha armada.
Los más populares líderes junto a Fidel, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro y Juan Almeida, conforman un núcleo de jefes guerrilleros que contaban con la experiencia, el poder real y el apoyo de masas, para ser garantes de lo hasta ese momento alcanzado. Sin embargo, la lucidez de Fidel en el propio triunfo percibe que el estallido cultural, político e ideológico que se ha producido “es un Amazonas de pueblo” que los rebasa.
El propio día 8 de enero, tras su entrada triunfante en la capital, Fidel, en el Campamento Columbia, argumentó la necesidad de una sola organización revolucionaria que apoyara las nuevas transformaciones sociales y contribuyera a enfrentar las acciones contrarrevolucionarias.[4]
Los primeros meses de la Revolución fueron tensos en todos los sentidos. Como alerta Fidel en el ya citado discurso del 8 de enero, los personalismos y las aspiraciones de poder, propias de la cultura política burguesa, dan sus batallas.
Los Estados Unidos, en alianza con la oligarquía, organizan y llevan a afecto numerosos planes para frenar el ímpetu revolucionario de las masas y frustrar la realización del programa revolucionario. Utilizaron para ello a los agentes sembrados dentro de las propias fuerzas de la Revolución, y a los elementos de derecha enquistados en las organizaciones revolucionarias, en el movimiento obrero y en las organizaciones cívicas que apoyaron la insurrección. Esta ofensiva, de fuerte matiz anticomunista, contó además con el apoyo del clero falangista que mayoritariamente regentaba la Iglesia Católica en Cuba, así como de las jerarquías de otras iglesias, la mayoría de matriz norteamericana.
Fue este un primer enfrentamiento de carácter ideológico, que la dirección revolucionaria cubana sorteó con acierto, sin dejarse colocar frente a los prejuicios anticomunistas sembrados en las masas. Martí era el ideólogo por excelencia del programa nacional revolucionario de “La Historia me absolverá”,[5] y con Martí por estandarte ineludible, Fidel encabezó el proyecto cultural revolucionario que educó en su seno, organizó y desplegó a las fuerzas que pondrían fin al capitalismo en Cuba. No es casual que el primer gran movimiento de naturaleza político ideológica que desata el líder revolucionario haya sido un movimiento educacional de masas,[6] cuya consigna central fue la sentencia martiana que define cómo ser cultos era la única manera de ser libres.[7]
Los conceptos martianos y marxistas de cultura y educación, unidos a la acción práctica revolucionaria, por transformar la realidad, se vinculan estrechamente al progreso social y al desarrollo y la formación gradual de la libertad que caracterizan de modo sustancial ese progreso. Martí, por demás, fue el creador del primer partido antimperialista en la historia del movimiento nacional liberador, partido de unidad, democracia y centralismo que hace trizas el paradigma demoliberal. Martí en su testamento político, de fuerte carácter antimperialista, había precisado que frente a tan poderoso enemigo había que ser precavidos y no proclamar abiertamente aquellos fines que podían levantar obstáculos insalvables a la causa. Y este legado no pasó inadvertido para Fidel Castro.
El rescate de las propiedades y bienes malversados por Batista y sus secuaces, la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959 —con la recuperación de millones de hectáreas de tierra fértil que los monopolios estadounidenses prácticamente se habían robado— y los fuertes golpes económicos que recibieron la clase terrateniente y otros grupos de burgueses oligárquicos y explotadores urbanos, son las primeras victorias sustantivas que la Revolución logra acumular en su primeros seis meses de vida. Suficientes para ratificar la política contrarrevolucionaria de los Estados Unidos y acuñar las primeras campañas y acusaciones de comunismo.
El triunfo sobre la derecha política
Los fracasados forcejeos de la derecha en las dos crisis gubernamentales de febrero y julio,[8] y la derrota de la sedición del Comandante del Ejército Rebelde Huber Matos, jefe de la provincia de Camagüey,[9] en octubre de 1959, son los episodios más visibles de la lucha que dentro de la instituciones del Gobierno Revolucionario y el Ejército Rebelde realiza el nacionalismo de derecha y el oportunismo que acompañó al proceso revolucionario y logró insertarse en sus espacios gubernamentales. Fue la derrota de la “tercera fuerza”, hábilmente acariciada por los servicios especiales estadounidenses desde antes del triunfo revolucionario.
Los sectores de derecha del 26 de julio, junto con otras fuerzas anticomunistas al interior del movimiento obrero, fueron los que coparon los principales cargos de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) al triunfo de la Revolución. Estos sectores, particularmente su principal dirigente, David Salvador Manso, eran opuestos a la participación de los comunistas. La situación llega a su clímax con la celebración en noviembre de 1959 del X Congreso de la CTC. Circularon volantes anticomunistas. La prensa conservadora se involucró a fondo contra el sentido unitario propugnado por la izquierda del 26 de Julio y el PSP.
Fidel asiste al X Congreso de la CTC, y va al rescate revolucionario de la histórica organización sindical, critica la desunión y el espíritu de árida polémica que prevalecía. Remarcó además que, si la clase trabajadora quería constituirse en ejército para defender la Revolución, era absurdo pensar que tal ejército estuviera constituido por facciones.[10] La intervención del líder de la Revolución fue a la esencia del problema: no importaba si al ejecutivo de la CTC lo ocupaba un compañero procedente de una organización u otra, lo decisivo es que ese dirigente fuera revolucionario. Fidel promueve una candidatura unitaria, y, aun en conocimiento de las posiciones de derecha de Salvador Manso, solicita a los delegados un voto de confianza para que este fuera electo al frente de la CTC.
Paralelamente, languidecen hasta autoextinguirse los partidos políticos burgueses existentes al triunfo de la Revolución, que se convierten en siglas sin el más mínimo apoyo de masas, con directivas que marchan en masa al exterior para vincularse a la contrarrevolución. Así, la Revolución, que solo ilegalizó al partido del dictador Batista, avanza sin la menor oposición política de los partidos del sistema proimperialista. Los tímidos balbuceos de algunas figuras “independientes” terminan en la nómina pagada por la CIA. Toda la “oposición” a la Revolución desde entonces será mercenaria.
Frente al incremento de la agresión del gobierno de los Estados Unidos, de la burguesía oligárquica y sus secuaces de la hez del batistato, la crueldad de los atentados y ataques terroristas, la peligrosidad de la primera invasión militar en agosto con la pantalla del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo,[11] el cerco político y el inicio del bloqueo económico; la opción de la unidad resultó una necesidad asumida con plena responsabilidad histórica, por los combatientes de la Guerra de Liberación. Ello ocurre en medio de un clima de elevado entusiasmo, patriotismo y radicalización de las masas populares. En aquellas circunstancias, como ya se ha afirmado, las ideas libraron sus batallas junto a los acontecimientos.
Las derrotas del nacionalismo de derecha y del oportunismo repercuten al interior del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Las aspiraciones de minoritarios elementos de constituirse en partido político desde las Casas del 26, o las ilusiones del vanguardismo universitario que había primado en la Revolución de 1933, ceden ante la honestidad revolucionaria y el crecimiento ideológico de los combatientes. La historia debe reconocer a compañeros que por entonces resultaron claves en la unidad, entre los más destacados, Faustino Pérez, Armando Hart, Osvaldo Dorticós y Faure Chomón.
Con el predominio en el Movimiento 26 de Julio de la izquierda fidelista, con una clara orientación marxista y leninista, las relaciones con el PSP se consolidan rápidamente. Se regularizan las reuniones entre los principales dirigentes de ambas organizaciones, a las que se invita e incorpora la jefatura del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, y antes de que finalizara el primer año de la Revolución, existe ya una dirección de facto entre los líderes de las tres principales organizaciones.[12]
Muy lejos del pragmatismo, primó la generosidad frente a los recelos y prejuicios que se habían incubado desde la ideología anticomunista, la propaganda antisoviética, los errores tácticos, y las prácticas sectarias que habían afectado a todas las organizaciones revolucionarias. Así, en aras de la unidad, se postergaron muchos de los conflictos que latían entre los revolucionaros. Las organizaciones nacidas en la lucha antidictatorial y sus liderazgos se fortalecieron y elevaron su prestigio en este proceso, acercándose más a las masas.
La base para tal proceso de cambios a nivel ideológico cultural estaba en el intenso proceso de reconfiguración de las relaciones materiales objetivas en que vivía la inmensa mayoría de las y los trabajadores y campesinos cubanos al triunfo de la Revolución. La Reforma Agraria, la promulgación de la legislación laboral y social progresista, incumplida por los gobiernos burgueses tras la promulgación de la Constitución de 1940, y el rescate de la dignificación nacional frente al opresivo orden oligárquico neocolonial, constituyeron los motores del movimiento de radicalización y reafirmación ciudadana, que en su desarrollo dialéctico protagonizará el curso de los acontecimientos e impondrá su propia dinámica histórica, educándose y educando a la propia vanguardia del proceso.
La unidad se articuló en lo fundamental por el eje de la conciencia política y de los consensos nacionalistas, antimperialistas, de dignificación humana y justicia social, que eran consensuales en el movimiento revolucionario cubano. A nivel cosmovisivo-filosófico, se trataba de una unidad en definición de paradigmas, donde la desatanización del socialismo como “sistema” ideológico y social, y del marxismo y el comunismo como sus más fuertes y nucleares conceptos, aún estaba por concretarse, y que abrían —en un escenario revolucionario internacional donde rivalizaban posiciones polares sobre el marxismo y el socialismo—[13] retos adicionales a la unidad.
En el proceso masivo de tránsito político ideológico, Fidel desempeñó un papel fundamental. Sus discursos y comparecencias se convertían en ejercicios de aprendizaje colectivo, de intercambio y ratificación de saberes y convicciones, de ratificación y formación de nuevos valores. El líder revolucionario se convirtió —como lo apreciaría Paulo Freire— en un pedagogo de la Revolución.[14] Fue de forma firme, pero paciente y metódica, convenciendo a las masas de que el socialismo era el camino para alcanzar la verdadera justicia.
1960: año de definiciones
El gobierno de los Estados Unidos arrecia su campaña para lograr la condena y el aislamiento de Cuba en el ámbito latinoamericano, al tiempo que aplica medidas punitivas contra el país por el “peligro comunista que representaba su gobierno”. El 13 de febrero de 1960 llega a Cuba la primera delegación de alto nivel del Gobierno de la URSS, encabezada por el vice-premier Anastas Mikoyan. Ante el boicot de los Estados Unidos, en el mes de abril de 1960 arriba el primer barco con combustible soviético y las compañías estadounidenses dueñas de las refinerías del país se niegan a refinar ese crudo, para iniciar una cadena de confrontaciones directas que trae por consecuencia las nacionalizaciones de las propiedades de esos monopolios.
La primera mitad de 1960 va a ser de fuerte lucha por hacer triunfar, en la conciencia de los sindicalistas, la necesidad de la unidad al interior de la clase trabajadora. Tras intentar en vano frenar la dinámica de radicalización, y ante el avance de los sectores de izquierda, Salvador Manso renuncia en abril.[15] Su salida facilitó la depuración de los elementos mujalistas [16] que se mantenían en posiciones directivas y franqueó la aceleración de la línea unitaria sindical.[17]
Entre el 16 y el 21 de agosto de 1960, el Partido Socialista Popular desarrolla la VIII Asamblea, a la que se invitó a los dirigentes de las otras organizaciones revolucionarias. Los militantes comunistas analizaron con especial atención el papel divisionista del dogmatismo y el sectarismo, y cómo este último solo servía para aplastar la Revolución.[18] El Informe Central de esta Asamblea concluía en la centralidad estratégica de la unidad de todos los revolucionarios, por la fusión de las fuerzas revolucionarias conscientes y radicales en un movimiento general único, bajo la dirección de Fidel Castro.[19]
En ese mismo mes de agosto, los Estados Unidos logran una declaración de condena a Cuba en la reunión de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) efectuada en San José, Costa Rica. La respuesta de la Revolución llega de forma multitudinaria, cuando el 2 de septiembre el pueblo aprueba la Primera Declaración de La Habana, presentada por Fidel, y en la que se hace una clara definición de que con Cuba había comenzado la segunda independencia de América Latina y el Caribe.
El gobierno de los Estados Unidos despoja a Cuba de la cuota alcanzada en medio siglo de relaciones con el mercado azucarero estadounidense, con lo que se inicia la escalada del bloqueo económico como medida coercitiva para rendir por hambre al pueblo cubano. Los capitalistas del Norte pierden todas sus propiedades en el país.[20]
La fuerte oposición del bloque oligárquico y las dificultades que crean a la economía nacional con sus sabotajes llevaron al Gobierno Revolucionario a promulgar la Ley 890 del 13 de octubre de 1960, que nacionaliza 382 empresas de capital nacional, incluye 105 centrales azucareros, fábricas, ferrocarriles, grandes almacenes, centrales eléctricas y otros importantes objetivos económicos. La medida da un golpe mortal a la base del poder de la clase burgués oligárquica.
La Ley 890 y el paso al Estado cubano, el 24 de octubre, de la totalidad de las propiedades norteamericanas ponen los principales recursos productivos de la nación en manos del Estado revolucionario, y crean con ello la principal premisa económica para el desarrollo socialista del país.
En septiembre de 1960 se crea la primera plataforma de unidad del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, con el Buró de Coordinación de Actividades Revolucionarias. Estas primeras praxis de unidad permitieron comenzar a limar asperezas y personalismos entre dirigentes de base, intermedios y nacionales, y lograr un trabajo más coherente y sistemático, entre las tres organizaciones, camino de crear las condiciones para la integración.
El 23 de agosto de 1960 ocurre la integración de todas las organizaciones femeninas revolucionarias en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En el Congreso de los Consejos Municipales de Educación, el 10 de octubre, Fidel señala la necesidad de organizar civilmente al pueblo en comités de vigilancia; idea de la que nacerán el 28 de septiembre, ante el crecimiento de los atentados terroristas, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Y como ensayo feliz de lo que debería ser el partido unido de todos los revolucionarios, el 21 de octubre se produce, con la directa participación del Comandante Ernesto Che Guevara, la integración del movimiento juvenil cubano, al fundirse todas las organizaciones existentes en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR).
La educación política se perfiló como una de las tareas centrales para hacer avanzar los esfuerzos unitarios en el concierto del multipartidismo revolucionario con que se había configurado. Precisamente desde el Buró de Coordinación de Actividades Revolucionarias, surge el primer organismo unificado, el sistema de escuelas partidistas. El 2 de diciembre, con la presencia de Fidel y Blas Roca, como base imprescindible para la constitución de un partido revolucionario, son fundadas las escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR) y la Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria Ñico López. Los secretarios de Educación del PSP y de Propaganda del Movimiento 26 de Julio, en cada provincia y a nivel nacional, tendrían la responsabilidad de orientar dichas escuelas.
Al finalizar 1960, la opción militar contra Cuba está bien adelantada [21] y el ablandamiento del teatro de operaciones se realiza a través de una ola de terrorismo contrarrevolucionario. Se extienden por varias provincias los actos terroristas en las ciudades, y las bandas contrarrevolucionarias armadas por Agencia Central de Inteligencia (CIA) en las zonas rurales siembran el crimen e intentan llevar el país a la inseguridad y el caos. En los últimos meses de 1960, se produce en particular un incremento de las acciones contrarrevolucionarias armadas en el Escambray.
Blas Roca
En el esfuerzo unitario, Blas Roca Calderío,[22] el máximo dirigente del PSP, dio un aporte trascendental al poner todo su prestigio y liderazgo a favor del joven revolucionario: “Fidel es ya el más alto dirigente socialista y obrero cubano”, declaró ante los dirigentes y militantes de su partido, y fundamentó que este nuevo comunista era ya, de derecho, el jefe indiscutido del PSP.
Las resistencias a la unidad que protagonizó Aníbal Escalante, la otra figura de indiscutido consenso dentro del Partido, junto a un grupo de cuadros intermedios, y la recurrencia de los fenómenos divisionistas y liquidacionistas en 1961-1962 con el sectarismo, y en 1966-1968 con la microfracción, adelantan la complejidad y fuerza de los prejuicios ideológicos y políticos que supo vencer Blas, para llevar a la mayoría de la militancia y a sus directivos del Partido y la Juventud Socialista, a ponerse de manera decidida bajo el mando de Fidel, y a ser, en definitiva, quienes con más razones de política y ética hicieron frente a los fenómenos divisionistas protagonizados por Escalante.
Las presiones que recibió Blas Roca no solo provinieron del interior del Partido, en el movimiento comunista internacional recibió no pocas sugerencias para “no entregar el Partido” a los nuevos dirigentes de procedencia “pequeñoburguesa”. Mao Zedong fue de los que intentó persuadir a Blas de abandonar su idea de disolver el Partido, y le recomendó que optara por la vía de la conformación de un frente único con Fidel, conservando la independencia política del Partido.[23]
Blas fue educado en las concepciones del marxismo soviético y con esas armas peleó por el socialismo cubano. Con los instrumentos teóricos y políticos que poseía, y la valiosa experiencia que acumuló al frente de los comunistas, en innumerables batallas[24] encontraría un camino inédito para fundir la historia de lucha de su partido con la Revolución triunfante. Fue el primer dirigente de un partido comunista latinoamericano que supo reorientarse en el mundo de la segunda mitad del siglo XX, y resolver el conflicto antinómico entre las concepciones dogmáticas, sostenidas por el movimiento comunista internacional aliado a la URSS, y las condiciones concretas de un país de nuestra región, con sus tradiciones y ritmos.[25]. Y por primera, y única, vez en la historia del movimiento, después de haber surgido la III Internacional, un partido comunista aceptó otra dirección política en la lucha por el socialismo.
En sus polémicas de los años sesenta con varios compañeros de la Revolución que partían de otras apreciaciones del marxismo, aflora esa pertenencia de Blas a lo que se ha denominado “la ortodoxia”, pero sobre todo está plasmada en esas páginas, y en los mil hechos y anécdotas que lo acompañaron, su disposición al debate controversial, al trato honorable y directo de las diferencias. Después de los años sesenta, Blas realizaría importantes aportes a la Revolución, cuya atención no permite este breve recuento, pero, sin duda, en la historia del movimiento comunista hasta hoy, Blas Roca se inscribe como ejemplo fehaciente de honradez personal, modestia, lucidez y entrega revolucionaria.[26]
La declaratoria del carácter socialista
En enero de 1961 el gobierno de los Estados Unidos rompe sus relaciones diplomáticas con Cuba. Frente al cambio de presidente en los Estados Unidos todo el país se moviliza militarmente. El 5 de enero el maestro voluntario Conrado Benítez García, a días de cumplir dieciocho años, es asesinado junto al campesino que le acompañaba, por una banda contrarrevolucionaria.[27] Como denuncia Fidel, la posesión del carnet de la AJR fue prueba suficiente, y el joven es torturado y ahorcado por maestro, negro y comunista.[28] Conrado Benítez puede ser considerado el primer joven mártir del proceso de unidad revolucionaria que avanzaba en Cuba.
Contra las bandas terroristas se desplegó entonces una amplia ofensiva en los primeros meses de 1961, por fuerzas conjuntas de las milicias y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que logró derrotar y dispersar al grueso de esos grupos de asesinos.[29]
En las movilizaciones por el cambio de presidente en los Estados Unidos y en las campañas contra los bandidos, se prepararon y movilizaron como milicianos más de ochocientos mil cubanos y cubanas.[30] Frente al crimen contra Conrado Benítez, el magisterio revolucionario del país, y más de cien mil jóvenes, se inscribieron para partir el 15 de abril hacia los más intrincados lugares del país como maestros, activistas y alfabetizadores. Precisamente ese día, son atacados los aeropuertos cubanos como acción de guerra en la inminencia de la invasión al país: Los jóvenes alfabetizadores lejos de amedrentarse parten a cumplir su misión, con ellos marchan también el amor y la vergüenza de miles de familias cubanas, que con el apoyo a sus hijos ratifican de manera rotunda la confianza en la Revolución.
El 16 de abril, en el entierro de las víctimas de los ataques aéreos, Fidel declara el carácter socialista de la Revolución y el pueblo en armas vota por el socialismo.[31] Los soldados rebeldes y milicianos en estado de alerta a lo largo de la geografía del archipiélago, los que fueron a combatir a Girón, la multitudinaria retaguardia popular que les apoyó, lo hacen conscientes de la opción socialista. La trascendencia estratégica, cultural e ideológica de la batalla militar, fue percibida por Fidel con su extraordinaria sagacidad política; por tanto, la orientación precisa que impartió fue la de lograr una rápida y contundente victoria de las ramas revolucionarias, sin que se dejaran de realizar en el país, al unísono, las tareas de la educación y la producción.[32] Así, todas y todos compartieron la heroicidad de la resistencia y se constituyeron en masa y en individualidades decisivas para la victoria.
Después de Girón, el tema de la unidad en tanto principio y praxis quedó fuera de toda duda o discusión. Era ya un hecho político de masas. En esos días de resistencia y victoria frente a la invasión mercenaria, los más difíciles hasta entonces de la Revolución, quedó forjada la vanguardia política que se venía estructurando desde el multipartidismo revolucionario con que se arribó a la derrota de la dictadura. Girón sentó las premisas políticas para el tránsito socialista en Cuba.
La creación en mayo de 1961 de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) fue un paso decisivo para el avance de la política y la ideología revolucionarias en el seno del campesinado. A pesar de los radicales beneficios que otorgó la Reforma Agraria, la asociatividad como frente revolucionario no había avanzado en el campo cubano con la rapidez que se precisaba. No solo se trataba de la población de más baja instrucción y cultura política, sino que el escenario rural fue objeto de maniobras y tergiversaciones contrarrevolucionarias y de una persistente campaña anticomunista. Primero por un ministro de Agricultura, el Comandante Humberto Sorí Marín, opuesto al desarrollo democratizador de las organizaciones campesinas; luego con el empeño obstruccionista y conspirativo en Camagüey del Comandante Huber Matos Benítez, y, entre otras, por la confusión sembrada por Manuel Artime Buesa en algunas zonas de la Sierra Maestra. A las acciones de estos enemigos desde posiciones en la Revolución, se unían el caciquismo y, en consecuencia, el control político que ejercían algunas familias de terratenientes, ricos finqueros, sacerdotes y pastores anticomunistas.
En junio de 1961, las respectivas direcciones de las tres organizaciones revolucionarias acordaron autodisolverse y crear las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). Este recorrido histórico nos acerca al ya citado momento del voto popular por el Partido único de la Revolución.
Medio siglo después, el turbulento y hermoso pasado-presente, el inicio del proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, se nos revela en sus complejidades y certezas. Sin duda, el curso de Cuba fue muy singular e, inmediatamente después y hasta hoy, resulta irrepetible en sus especificidades y peculiaridades. Sin embargo, invito a percibir la universalidad que encierra. De aquel discurso fundacional del 26 de julio de 1961 no nos separa medio siglo, sus principios fueron formulados para el hoy y el mañana. Para las y los cubanos, patriotas y comunistas del mundo y de siempre. Fidel sentenció:
Es claro que el enemigo mayor de toda revolución es la división, que el aliado mejor de los enemigos de los pueblos es el divisionismo. Un pueblo debe marchar unido, un pueblo que quiera establecer un verdadero régimen de justicia debe marchar unido, como un solo pueblo. En la unión de ese pueblo está la fuerza, en la unión de ese pueblo está su invencibilidad, y la historia de esta Revolución prueba que un pueblo unido es invencible, ¡la historia de esta Revolución prueba que en la unión está la fuerza! (APLAUSOS), la historia de esta Revolución demuestra que el peor enemigo del éxito de una revolución y de un pueblo es el divisionismo (…).




[1] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en la conmemoración del VIII Aniversario del ataque al Cuartel Moncada, en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, el 26 de julio de 1961; http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f260761e.html
[2] Ibídem.
[3] El primer Partido Comunista de Cuba se fundó en agosto de 1925. En 1944 adoptó el nombre de Partido Socialista Popular. Ver: Angelina Rojas Blaquier: Primer Partido Comunista de Cuba, Editorial Oriente, tomo 2, Santiago de Cuba, 2009, pp. 116 y ss.
[4] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, a su llegada a La Habana, en Ciudad Libertad, el 8 de enero de 1959, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f080159e.html
[5] La Historia me absolverá, recoge el alegato de Fidel Castro Ruz ante el tribunal que lo juzgaba por los acontecimientos del 26 de julio. Publicada clandestinamente por primera vez en octubre de 1954, en este documento se hará público el Programa nacional liberador. Ver: Fidel Castro: La Historia me absolverá. Edición anotada, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2008.
[6] Ver: Felipe de J. Pérez Cruz: La alfabetización en Cuba. lectura histórica para pensar el presente, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, pp. 87 y ss.
[7] José Martí: Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1965, tomo 8, p. 290.
[8] Ver: Luis M. Busch Rodríguez: Gobierno Revolucionario Cubano: génesis y primeros pasos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1999.
[9] Ver: Jorge Luis Betancourt: Victoria sobre una traición, Casa Editora Abril, La Habana, 2009.
[10] Evelio Tellería: Los Congresos Obreros en Cuba, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1984, p. 459.
[11] Ver: Andrés Zaldívar Diéguez y Pedro Etcheverry Vázquez: Una fascinante historia. La conspiración trujillista, Editora Política, La Habana, 2009.
[12] Felipe de J. Pérez Cruz: Las coordenadas de la alfabetización, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988, p. 86.
[13] Sobre el tema de los marxismos en los años sesenta ver: José R. Fabelo Corzo: “La filosofía y el socialismo en Cuba”, en Revista Cubana de Ciencias Sociales, La Habana, no. 36-37, julio 05-mayo 06, p. 143.
[14] Paulo Freire, Esther Pérez y Fernando Martínez: Diálogos con Paulo Freire, Colección de Educación Popular, Editorial Caminos, La Habana, 1997, p. 20.
[15] Ver: “Este y otros directivos de derecha, se vincularán a actividades contrarrevolucionarias. Detenido David Salvador cuando huía hacia Miami”, en Noticias de Hoy, La Habana, 6 de noviembre de 1960, p. 9.
[16] Eusebio Mujal Barniol fue el dirigente corrupto y propatronal impuesto a partir 1949 en la CTC.
[17] Salvador Morales Pérez: “Unidad: para un gran frente antiimperialista”, La Jornada. Michoacán, 11 de octubre de 2009.
[18] Angelina Rojas: Primer Partido Comunista de Cuba, tomo 3, Editora Oriente, Santiago de Cuba, 2010, p. 284.
[19] Partido Socialista Popular: VII Asamblea Nacional, informes, resoluciones, programa, estatutos, Ediciones Populares, La Habana, 1960, pp. 67-68.
[20] Se establecía la indemnización del 2 % anual de bonos que vencerían a los cincuenta años.
[21] Manuel Hevia Frasquieri y Andrés Zaldívar Diéguez: Girón preludio de la invasión. El rostro oculto de la CIA, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2006; Juan Carlos Rodríguez: Girón. La batalla inevitable. La más colosal operación de la CIA contra Fidel Castro, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2010.
[22] Ver síntesis biográfica en: María Caridad Pacheco González: “Blas Roca: maestro y conductor de revolucionarios”, Librínsula. La isla de los Libros, La Habana, Año 4, No. 169, Viernes, 30 del 2007.
[23] Jorge Enrique Mendoza: “Conversando con Blas Roca”, en Granma, La Habana, 22 de julio de 1978, p. 3.
[24] En 1959, Blas acumulaba veinte seis años al frente del primer partido comunista cubano.
[25] Ver: Lucilo Batlle Reyes: Blas Roca: continuador de la obra de Baliño y Mella, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, p. 120.
[26] Ver: Carlos Rafael Rodríguez: Blas Roca, en Letra con Filo, tomo III, Ediciones Unión, La Habana, 1987.
[27] Conrado Benítez García fue asesinado junto al campesino Heleodoro Rodríguez Linares. Ver: Revolución, La Habana, 24 de enero de 1961, p. 1-2
[28] Fidel Castro Ruz, “Saluda el Dr. Fidel Castro a los maestros voluntarios y rinde tributo a un mártir”, Obra Revolucionaria, no. 5, Imprenta Nacional de Cuba, La Habana, 1961, p. 34.
[29] Ver: Pedro Etcheverry Vázquez y Santiago Gutiérrez Oceguera: Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2008.
[30] Ver: Tomas Diez Acosta: “Frente a las amenazas agresivas Cuba preparó su defensa”, XX Congreso Nacional de Historia, Unión Nacional de Historiadores, La Habana, febrero de 2011.
[31] Ver: Fidel Castro Ruz: “Discurso de Fidel Castro tras el sepelio de las víctimas del bombardeo a la Habana”, Obra Revolucionaria, no. 15, La Habana. 16 de abril de 1961, p. 28.
[32] Fidel Castro Ruz: “Declaración de Estado de Alerta”, Revolución, La Habana, 17 de abril de 1961, p. 1.

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