Tira Cuba

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martes, 15 de agosto de 2017

Amenazas de Trump: filosofía del despojo


Las amenazas lanzadas por el actual presidente de EEUU, Donald Trump, contra la República Bolivariana de Venezuela, donde dijo no se descartaba la posibilidad de una acción militar, es el reflejo de la cotidiana política de intervencionismo practicada por siglos por parte del imperialismo yanqui.

Toda acción o posicionamiento militar estadounidense ha sido para alcanzar objetivos estratégicos de geopolítica, de adueñarse de recursos naturales allende sus fronteras, de subyugar voluntades de otros pueblos y así sofocar, sea el caso, cualquier resistencia que afecte los intereses estadounidenses... ¡Sí!... Intereses estadounidenses.

¿En cuál campaña militar, el imperialismo ha liberado un pueblo de un opresor para dejarle el camino libre a dicho pueblo a escoger su propio camino? ¡Nunca! Siempre es para imponer un patrón político económico que responda a los intereses de sus grandes lobbies económicos.

Toda excusa imperialista para una guerra es para cumplir un objetivo: Poder: sobre los recursos naturales, sobre las preferencias económicas; pero para ello necesita imponer la fuerza sobre los manejos políticos.

Fidel dio la clave en la misma fauces del imperio, sacudió los cimientos del imperialismo en el gran salón de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960.

¿Es lejano ese discurso a la realidad de hoy? ¿Alguna diferencia en el comportamiento del imperialismo con las actuales amenazas de Donald Trump?

¿Operación de bandera falsa de la CIA contra embajada USA en la Habana?

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Tomado de Razones de Cuba
Por Percy Francisco Alvarado Godoy

En un artículo escrito por mí titulado “ El terrorismo y los nuevos escenarios entre Cuba y EEUU” reflexionaba hace dos años sobre las amenazas que debían enfrentar ambas naciones en su empeño por mantener relaciones diplomáticas, las cuales procedían de quienes trataban de obstaculizarlas o de atacar a cualquiera de ambas naciones por medios violentos. Al respecto, sugería:

1) Los nuevos desafíos que presenta la amenaza terrorista para vulnerar el proceso de acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos requieren de ambas partes urgentes medidas a adoptar. Algunas de estas debe realizarla cada nación por separado para garantizar su seguridad nacional, a la par que otras han de hacerse conjuntamente, sobre la base de una acción coordinada y con total transparencia.

2) La condición esencial para lograr un enfrentamiento eficaz ante el reto terrorista es la apertura inmediata de canales de comunicación seguros, transparentes y en tiempo real entre los órganos de enfrentamiento entre ambos países.

3) Cada parte ha de garantizar a su par el envío de información oportuna y con inmediatez para salvaguardar que las acciones terroristas en marcha sean desarticuladas a tiempo. Cuba, particularmente, ha cumplido decorosamente con este precepto, informando a los EEUU sobre cualquier acción que ponga en peligro su institucionalidad y seguridad ciudadana. EEUU debe empezar a hacerlo con honestidad.

4) Corresponde a la parte cubana estudiar detalladamente los nuevos escenarios a los que se enfrenta ante la apertura de una embajada norteamericana en su territorio. En esta dirección, las autoridades cubanas deben prestar total atención al desempeño del terrorismo internacional, particularmente al yihadismo radical, así como evaluar en qué medida su territorio puede ser usado para un ataque contra EEUU y sus objetivos.

5) El perfeccionamiento de la labor de monitoreo permanente del terrorismo internacional pasa a ser una cuestión de primer orden –tal como lo será la nueva actividad de inteligencia que desarrollarán en suelo cubano las agencias norteamericanas, ya que ha sido demostrado que la CIA, la NSA y otros espías a sus propios amigos–.

6) Tal desafío impone un replanteo del trabajo de seguridad en las fronteras cubanas, el intercambio de las bases de datos sobre grupos terroristas, el adiestramiento de las fuerzas, el estudio concienzudo de las vulnerabilidades, el compromiso de las masas agrupadas en los CDR en la vigilancia en la retaguardia, el desarrollo de una agentura más a tono con los nuevos peligros potenciales, así como una concientización interna de la incidencia de este fenómeno en el nuevo contexto.

7) A Estados Unidos le corresponde hacer por primera vez en su historia un serio estudio de los grupos terroristas anticubanos asentados en su territorio. El mismo debe combatir y neutralizar el compadrazgo de estos grupos con influyentes sectores de la ultraderecha en el Congreso y las élites de poder político y económico. La propia historia demuestra que estos grupos carecen de respeto por EEUU y acuden a la violencia como arma de su política anticubana. 8) Ambas partes, con entera transparencia y sin dobles raseros deben estar dispuestos a combatir el terrorismo en todas sus manifestaciones.

En otro artículo reflexionaba igualmente: “No es casual que la ultraderecha norteamericana mantenga una posición opuesta al diálogo soberano entre ambas naciones y, aliado a ella, se encuentren aquellos grupos e individuos que han sostenido durante décadas el uso de la violencia como método para derrocar a la Revolución, así como atentar contra aquellos que han propugnado un discurso de diálogo entre la emigración cubana y el gobierno, así como el acercamiento entre ambos pueblos.”

Y me preguntaba: ¿En qué medida esas oscuras fuerzas de la reacción anticubana pueden ser peligrosas para Cuba y los Estados Unidos en este nuevo escenario?

La respuesta es obvia.  Existen en los EEUU fuerzas que controlan los servicios de inteligencia vinculadas al deep state que se han visto involucradas en black ops no controladas ni por el Congreso ni por el propio Ejecutivo, encargadas de realizar operaciones negras, sobre todo aquellas que se manifiestas como operaciones de bandera falsa.

Advertía en este trabajo lo siguiente: “No tengo la menor de las dudas de que esas fuerzas tenebrosas de la derecha fascista en EEUU, aliada con sus peones terroristas de origen cubano y de otras nacionalidades, se preparan para realizar acciones violentas contra objetivos seleccionados para viciar y poner en peligro este acercamiento diplomático. De esta forma sembrarían recelos y frenarían deliberadamente este proceso”.

“¿Se ha pensado acaso que la embajada cubana en Washington y los consulados que se han de abrir en varias ciudades de EEUU pueden ser blancos de un reverdecimiento del terrorismo doméstico de los grupos terroristas de origen cubano, al estilo de Omega 7? Una acción contra los mismos pondría a EEUU sobre la palestra de un duro cuestionamiento por la parte cubana y viciaría las relaciones entre ambas naciones.”

“Por otro lado, las fuerzas de la ultraderecha bien podrían promover en suelo cubano acciones violentas contra la embajada norteamericana o empresas que en un futuro inmediato tengan representación oficial, haciendo uso de falsas banderas, con lo que se buscaría el mismo objetivo. En este sentido se debe pensar que el yihadismo radical pasa a ser un nuevo peligro para las fuerzas de enfrentamiento y prevención cubanas, ya que los objetivos norteamericanos están en su mira alrededor del mundo.”

Decía igualmente: “No es la primera vez que mediante el empleo de operaciones oscuras y falsas banderas Estados Unidos y otras naciones poderosas logran desestabilizar una nación y encuentran dudosos pretextos para planear invasiones a diferentes países. Usar manipuladamente las falsas banderas es un arte de la guerra silenciosa y una variante de planes desestabilizadores que debe ser estudiado en tiempo real.”

La actual investigación del Departamento de Estado y el FBI, conjuntamente con la que realizan las autoridades cubanas por su parte, sobre los ataques con dispositivos acústicos contra funcionarios diplomáticos norteamericanos en la Isla, parecen apuntar cada vez más hacia la total inocencia de Cuba y su repudio, al respecto quedó manifestado en la declaración realizada por el MINREX, dejando a los involucrados en la  indagación por determinar quiénes fueron los autores de dicho ataque. El MINREX cubano expresó: “El Ministerio enfatiza categóricamente que Cuba jamás ha permitido ni permitirá que el territorio cubano sea utilizado para cualquier acción en contra de funcionarios diplomáticos acreditados ni sus familiares, sin excepción. Asimismo, reitera la disposición a cooperar para lograr el esclarecimiento de esta situación.”

Tampoco Cuba permitió a nación alguna u organización extremista actuar con impunidad en estos eventos. Es justo aclarar que hasta el momento, salvo la torpe expulsión de dos diplomáticos cubanos en EE UU, el gobierno norteamericano ha sido cauto y mesurado, quedando la burda manipulación en manos de medios tendenciosos y en vulgares acusadores como el senador Marco Rubio.

Hasta el momento se pueden manejar algunas hipótesis sobre los hechos que provocaron daños similares a los síntomas de una conmoción cerebral, con secuelas en el sistema auditivo. Muchos medios occidentales han tratado de desentrañar antiguos supuestos hechos que involucraban a la URSS por ataques con bajos niveles de microondas y otros ataques electromagnéticos contra sedes diplomáticas norteamericanas en Moscú, en un claro intento de inculpar a Rusia por este reciente ataque en La Habana, enardeciendo aún más la histeria anti rusa promovida por los grandes medios norteamericanos como Associated Press, CNN, Newsweek y The Washington Post.

Otros medios especulan sobre la supuesta participación de algunos mandos cubanos en apoyo del ataque acústico por parte de especialistas rusos, lo que es absurdo totalmente. Lo mismo ocurre con la manipulación mediática de este hecho tratando de inculpar a naciones amigas como China e Irán.

Como consecuencia de estos hechos los EEUU adoptaron la irracional medida de expulsar a dos diplomáticos cubanos, ante el abandono de su misión –a consecuencia del ataque acústico– de dos funcionarios norteamericanos. Esto se hizo prematuramente bajo el burdo pretexto de que Cuba incumplió con su obligación de proteger a los diplomáticos acreditados bajo la Convención de Viena.

Las armas acústicas se han puesto en boga en los últimos tiempos como medio de represión de protestas, al emplear frecuencias de menor o mayor rango a las que percibe el oído humano –entre los 20 Khz hasta 300 Khz– y provocando en sus víctimas diversos daños que pueden causar mareos, cefaleas, perdida de orientación y audición, así como otras secuelas como la desestabilización del sistema nervioso. Entre ellas se destacan los llamados cañones acústicos LRAD, conocido como  Dispositivo Acústico de Largo Alcance y fue desarrollado por la empresa LRAD Corporation, con sede en San Diego, California, enfrascada en este empeño desde 1996.

Según Wikipedia este dispositivo circular con un diámetro de 83 cm y un peso de 29 kg, puede generar un rayo relativamente direccional y con poca dispersión, sin afectar a su operador. Existen versiones más pequeñas del mismo identificadas como MRAD y LRAD500.  La verdad es que su fabricación inicial corrió a cargo del Pentágono y ha sido usado abundantemente por las fuerzas policiales norteamericanas contra el movimiento Ocuppy Wall Street en ciudades como Chicago y Pittsburg, por las fuerzas sionistas en Gaza, por las fuerzas represivas yanquis en Irak y Afganistán, así como en naciones como Gran Bretaña, Francia, Colombia y otras.

A saber, Cuba no ha adquirido dispositivos de este tipo o los ha empleado públicamente en alguna oportunidad.

Por mi parte me inclino hacia la hipótesis de que este evento ha sido, a fin de cuentas, una operación de bandera falsa promovida por la CIA en contubernio con sectores de la extrema derecha norteamericana persiguiendo objetivos como mantener la histeria anti rusa, afectar las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. La CIA cuenta con amplia experiencia al respecto. Temo también que estas fuerzas estén tratando de vulnerar las directivas de la TSA y de intentar atentar contra aeronaves norteamericanas en las rutas entre Cuba y EEUU o crear falsas amenazas al respecto.

domingo, 13 de agosto de 2017

Fidel es un gigante que siempre fue ejemplo


Un 13 de agosto de 1926 nació un grande de la historia de Cuba, Latinoamérica y del mundo: un gigante en ser siempre ejemplo, del humanismo, la solidaridad, la lucha, la resistencia, la firmeza y sobre todo con un gran sentido de la sencillez y dignidad humana: ese es Fidel Castro Ruz.

Seguimos diciendo en este aniversario 91 de su natalicio:

¡Comandante en Jefe, Ordene!

Fidel Castro y la cultura de lucha y resistencia revolucionaria

Montaje por Gustavo de la Torre Morales
Por Dra. Olga Fernández Ríos. Instituto De Filosofía.

Desde los años 80 del pasado siglo se ha generalizado el concepto “política de resistencias”, para expresar nuevas formas del accionar popular en el enfrentamiento a la ofensiva neoliberal y a las consecuencias del derrumbe del campo socialista. Al mismo tiempo en muchas ocasiones se ha repetido que la Revolución Cubana es un ejemplo de resistencia frente a las políticas del imperialismo norteamericano que incluyen el bloqueo económico, financiero y comercial, disímiles formas de acciones terroristas, junto con guerra mediática y de pensamiento.

Por supuesto que es válido expresar que somos un pueblo ejemplo de resistencia frente a muchos obstáculos y agresiones. Pero esa es una apreciación incompleta, si no se tiene en cuenta que la forma de resistir no se limita a acciones defensivas, sino que incluye la permanente ofensiva revolucionaria.

El hecho cierto es que en Cuba se ha desarrollado una cultura que integra dialécticamente lucha y resistencia, y su artífice ha sido Fidel Castro.  Su legado socio político demuestra que frente a las agresiones e injerencias del imperialismo norteamericano y sus lacayos no basta el rechazo defensivo, sino que debe involucrar la lucha y acción revolucionaria a partir de los intereses de la nación y la sociedad cubana, sin admitir imposiciones, ni condicionamientos.

Fidel demostró que la transformación revolucionaria a favor del socialismo ha sido el núcleo de la resistencia. Aquí radica uno de sus aportes a la teoría y práctica de la revolución social: enfrentar y desafiar los diversos intentos por subvertir la revolución y hacerlo a través de acciones transformadoras y de una cultura de lucha frente a las adversidades y agresiones.

Es un  concepto que tiene en cuenta las contradicciones externas y el antiimperialismo en los procesos hacia el socialismo. El tema se refuerza si se recuerdan los problemas enfrentados por Ho Chi Minh en Viet Nam y Salvador Allende en Chile, junto con Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela, donde hoy se está librando una heroica batalla por la soberanía y la independencia nacional. Son solo algunos ejemplos de contextos diferentes en los que la dialéctica lucha-resistencia ha tenido, y tiene, expresiones muy dramáticas.

Cultura de lucha y resistencia desde las perspectivas de Fidel se expresa en el despliegue de una praxis plagada de firmeza política, radicalidad, ética y acumulado simbólico y en un pensamiento crítico de la hegemonía imperialista, de los argumentos a favor del capitalismo y en una posición política desde los intereses del pueblo.

También porque Fidel transformó los mecanismos tradicionales del ejercicio de la política al propiciar el involucramiento consciente del pueblo en las acciones defensivas y constructivas que de forma integral deben desplegar los procesos revolucionarios como el cubano. De igual forma porque promovió el aprendizaje en el pueblo, lo que se convierte en una de las fortalezas para desafiar a las fuerzas contrarrevolucionarias internas y externas, superar los miedos a hacerlo y ganar batallas para preservar la soberanía nacional y continuar la construcción del socialismo en nuevos y complejos escenarios internacional e interno. 

Fidel tuvo conciencia de que la construcción del socialismo no es un camino recto o lineal, por lo que requiere de permanente renovación y descubrimiento de los nudos que pueden afectar su avance. El análisis de su obra y concepciones sociopolíticas muestra que  tuvo bien claro que se trata de un proceso contradictorio y plagado de desafíos que exige una permanente tensión creativa para evitar que decisiones coyunturales arriesguen los objetivos estratégicos.

Uno de los núcleos de la correlación entre creación revolucionaria y resistencia frente a las amenazas ha sido el reconocimiento de las tendencias del desarrollo social y del rol que tienen la subjetividad y la acción consciente de los seres humanos en la elaboración de la estrategia revolucionaria y en la implementación de las tácticas que cada momento requiere. Fidel lo reconoció utilizando el arma de la crítica para devaluar el sistema capitalista y para rechazar las concepciones dogmáticas sobre la nueva sociedad; y lo hizo desde una posición autocrítica a lo largo de  la Revolución Cubana.

El “sentido del momento histórico” le permitió adentrarse en importantes problemáticas que condicionan el desenvolvimiento de la revolución social: la salida del subdesarrollo; las vías al socialismo; la pluralidad del sujeto revolucionario; la revolución como movimiento de masas en correlación con el tema del poder político y la concepción de la revolución como proceso continuo.

Desde esas perspectivas resulta evidente que para Fidel la acción revolucionaria es la vía para enfrentar disímiles desafíos por lo que tiene que ser  creativa, permanente y progresiva. Debe basarse en los intereses del pueblo y del país; no puede estar condicionada por intereses y presiones foráneas. Para él ha sido el combate la vía fundamental de resistencia a las acciones imperialistas y a las pretensiones de cualquier variante de  reformismo antisocialista encaminado a  abortar el proceso revolucionario. Pero además debe tener al pueblo como protagonista.

Desde la perspectiva del involucramiento del pueblo y de los trabajadores en particular, las medidas y transformaciones revolucionarias han sido decisivas en los escenarios más críticos. Han funcionado como la mejor forma para resistir agresiones o enfrentar desajustes internos. Incluso han influido en la  renovación del consenso político a favor de la revolución y se han convertido en oportunidades aprovechadas para una mayor democratización de las decisiones. Varios ejemplos dan fe de la existencia de una cultura política que combina lucha y resistencia, entre los cuales destacamos los siguientes:
  • Ante la huida del Dictador Fulgencio Batista, el primero de enero de 1959 se produjo un intento de golpe de Estado para crear una junta de gobierno que evitara el acceso del Ejército Rebelde al poder, y por ende usurpar el triunfo revolucionario. Resistir aquella maniobra golpista contrarrevolucionaria requería evitarla a través de acciones rápidas y coherentes con los objetivos de la naciente revolución, lo que se logró a través de una audaz acción política: el llamado de Fidel ese mismo día a una huelga general obrera. Aquella huelga se realizó exitosamente con un doble significado: evitar la acción golpista y reafirmar el carácter popular de la revolución con el protagonismo de los trabajadores.
  • El desarrollo de la educación y la cultura como vías para generar una consciente resistencia popular a las amenazas foráneas e internas y a la guerra de pensamiento a que ha sido sometida la Revolución Cubana. Muchas son las acciones desplegadas en este campo con vistas a elevar la cultura política y la formación ideológica del pueblo, principal actor de la resistencia a los intentos imperiales contra la revolución. Hitos en ese camino han sido la campaña de alfabetización en 1961, la preparación organizativa y cultural para el despliegue de la participación popular a través de canales estables y el acercamiento entre Estado y sociedad civil, junto con las políticas fomentadas por Fidel para lograr interacción y diálogo entre dirigentes y pueblo.
  • El marco sociopolítico del primer lustro de los años 60 en el que se realizó la declaración del carácter socialista de la Revolución en abril de 1961 en medio de la agresión militar de Estados Unidos que culminó con la invasión mercenaria por Playa Girón y ,más tarde, con la Crisis de los misiles en octubre de 1962 cuando Cuba ratificó su soberanía con relación al derecho a defenderse de las agresiones imperiales. Desde entonces Fidel desarrolló una concepción política para promover la democratización de la defensa del país como única vía para enfrentar las agresiones armadas y terroristas fraguadas por el imperialismo norteamericano contra Cuba. La creación de las milicias estudiantiles y de trabajadores a lo largo de todo el país, con hombres y mujeres, se convirtió en un recurso de extraordinaria capacidad defensiva que ha tenido variantes como por ejemplo el concepto de guerra de todo el pueblo desplegado desde los años 80 y 90 ante la intensificación de acciones contrarrevolucionarias.
  • Las consultas y ensayos para crear el sistema de órganos del poder popular que sucedieron al fracaso de la zafra azucarera de los 10 millones en 1970. Ante la incertidumbre que aquel fracaso produjo y la desestabilización que provocó en los objetivos de desarrollo económico del país, una de las repuestas constructivas fue la apertura a un proceso de institucionalización de la revolución y de nuevas formas de ejercicio democrático.
  • La reafirmación del socialismo en Cuba en los años 90 ante la crisis económica y los impactos del derrumbe del socialismo en Europa del Este y la URSS. En aquellas condiciones se amplió el involucramiento popular, se conformaron los parlamentos obreros y se modificó el sistema electoral con la clara intención de ampliar las formas de democracia directa, a partir de una reforma a la Constitución en 1992, entre otras medidas.
Entre los mecanismos políticos fomentados por Fidel se destaca la capacidad de crítica y autocrítica que con gran altura ética fue capaz de promover reflexiones y rectificaciones para enfrentar las amenazas externas e internas susceptibles de existir en el complejo proceso de transición socialista. Ejemplos de gran trascendencia e impacto social fueron la apertura de un proceso de rectificación de errores a partir de 1985 y  su intervención el 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana en la que intercambió con estudiantes y profesores acerca de la meritoria hazaña del pueblo que impidió que en Cuba se produjera el derrumbe del socialismo como ocurrió en otros países, a la vez que realizó un profundo análisis de problemas endógenos que podían arriesgar la continuidad de la revolución.

En todos los casos han sido escenarios adversos que debieron ser enfrentados con medidas revolucionarias y con educación política e ideológica. En esa combinación están las bases de la resistencia, junto con las bases para la continuidad de la revolución.

Ese es uno de los legados de Fidel que contribuye al avance de la revolución: el combate como resistencia a las acciones injerencistas, a la imposición de valores y patrones de conducta ajenos a la liberación nacional y al socialismo. Es también el legado de la Revolución Cubana y un arma para enfrentar las acciones contrarrevolucionarias y la guerra de pensamiento que hoy tenemos que librar contra el imperio del norte y sus acólitos de turno, los internos y los externos.

Venezuela llama a la defensa de la paz para frenar amenazas de EEUU

Tomado de Ciudad CCS

Ante las amenazas de corte militar de Estados Unidos, el gobierno de Venezuela llama a la comunidad internacional y a los pueblos del mundo a condenar ese ataque contra la paz y la estabilidad de América.

A través de un comunicado leído este sábado, el Ejecutivo considera que llegó el momento “en que las organizaciones internacionales y foros multilaterales de la región y del mundo reafirmen la vigencia de las normas del derecho internacional y pongan freno a la más agresiva acción del imperio estadounidense contra el pueblo venezolano en más de cien años.”

A continuación, el texto íntegro

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES

1. La República Bolivariana de Venezuela rechaza de la manera más categórica y contundente las declaraciones inamistosas y hostiles del Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, el 11/08/2017, en las que amenazó con una intervención militar contra nuestra Patria, las cuales son a todas luces violatorias de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y de las normas del derecho internacional, particularmente en lo que respecta al uso o amenaza del uso de la fuerza contra la independencia política de los Estados.

2. Las declaraciones belicistas del Presidente Donald Trump, claramente enmarcadas dentro de las agresiones sistemáticas de la administración estadounidense contra Venezuela, representan una amenaza directa contra la paz, la estabilidad, la independencia, la unidad territorial, la soberanía y el derecho a la auto-determinación de la República Bolivariana de Venezuela, a tan sólo un día de que el Jefe de Estado y de Gobierno venezolano, Nicolás Maduro Moros, hubiese renovado su llamado a entablar relaciones de altura, igualdad y cooperación con el Gobierno de los Estados Unidos de América, sobre la base del respeto mutuo.

3. La temeraria amenaza del Presidente Donald Trump pretende arrastrar a América Latina y el Caribe a un conflicto que alteraría permanentemente la estabilidad, la paz y la seguridad de nuestra región, declarada como Zona de Paz por los 33 Estados miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en 2014.

4. La República Bolivariana de Venezuela alerta una vez más a la comunidad internacional sobre las grandes amenazas que se ciernen cada vez con mayor intensidad sobre ella, en tiempos en los cuales la administración estadounidense reafirma su talante imperial y vocación neocolonial en Nuestra América, en claro desprecio del pueblo venezolano y su probada vocación pacifista y libertaria.

5. La República Bolivariana de Venezuela hace un llamado a los miembros de la comunidad internacional y a los pueblos libres del mundo, a que expresen su más clara e inequívoca condena a este peligroso atentado contra la paz y estabilidad del continente americano. Llegó el momento en que las organizaciones internacionales y foros multilaterales de la región y del mundo reafirmen la vigencia de las normas del derecho internacional y pongan freno a la más agresiva acción del imperio estadounidense contra el pueblo venezolano en más de cien años.

Hacemos un llamado a todos los patriotas de Venezuela, sin distingo de colores o parcialidades políticas, a unirnos en la defensa de nuestro suelo sagrado, de nuestro pueblo sagrado, frente a la insolente agresión del extranjero.
“Independencia o Nada” – Simón Bolívar

Caracas, 12 de agosto de 2017

El periodismo necroterrorista contra Venezuela

Tomado de La Jornada
Por Gilberto López Rivas

Al día siguiente de la histórica elección de la Asamblea Nacional Constituyente, que tuvo lugar en la República Bolivariana de Venezuela el 30 de julio pasado, innumerables periódicos en el ámbito planetario, entre ellos, de México, exhibieron en sus primeras planas la fotografía del momento preciso en que es detonada una carga explosiva en una avenida del este de la ciudad de Caracas, dirigida contra una caravana de motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). En un video de la emboscada que circuló por las redes electrónicas, es posible observar la columna de motociclistas dar vuelta a una esquina, y de pronto, en el fondo de la calle, tiene lugar la detonación que causó la muerte de un joven integrante de este cuerpo militar y heridas graves a otros ocho.

Los medios de comunicación empotrados en los grupos fascistas que pretenden deponer al presidente constitucional Nicolás Maduro Moro, filmaron los detalles del ataque hasta su fatal consumación, e, incluso, en el video, es posible escuchar las exclamaciones de júbilo de los supuestos luchadores por la libertad, que celebran así el éxito de su atentado, que, de realizarse en cualquier ciudad de Europa o Estados Unidos, seguramente hubiera ocasionado una conmoción mundial.

Sin embargo, esta cobarde agresión preparada con premeditación, alevosía y ventaja, fue cabeceada con titulares de este tenor en los diarios: Maduro baña en sangre Venezuela en farsa electoral, Imponen la Constituyente, día de fuego y sangre, Maduro completa su giro autoritario en una Venezuela en pie de guerra, Maduro encubre con violencia y represión el fracaso de la constituyente, Maduro perpetra su golpe. El diario mexicano Milenio, con la misma portada, cabeceo: Imponen la Constituyente. Esto es, las víctimas son presentadas como victimarios y la fotografía de un acto terrorista es mostrada como prueba de las derivas autoritarias de una supuesta dictadura y de un ambiente de caos y guerra civil.

El reconocido experto en medios de comunicación, Pascual Serrano, analiza críticamente estas portadas de los diarios del estado español: ABC, El Mundo, La Razón, La Voz de Galicia, Heraldo, El Norte de Castilla. Sin embargo, la realidad de la jornada electoral en la que se eligieron los y las constituyentes fue totalmente distinta a la proyectada por el necroterrorismo mediático, que, por la uniformidad y sincronía de su mensaje, bien se puede suponer, sin entrar en la teoría de la conspiración, que hubo un director de orquesta en esta batalla por la narrativa de los militares estadunidenses especialistas en las guerras de amplio espectro. Lo que importa no es la verdad de lo que ocurre, sino la manipulación mediática a nivel masivo. Como bien lo denunció el ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Ernesto Villegas: “Contra Venezuela se está produciendo un mega fake news”. (Correo del Orinoco, 6/07/17)

Estuve en Venezuela días antes y durante el proceso electoral como parte de la observación internacional proveniente de ciudadanos de unas 20 naciones. De nuestros recorridos, entrevistas y testimonios pude observar un país en el que la violencia proviene fundamentalmente de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y sus brazos paramilitares y delincuenciales, y está localizada en puntos muy precisos y reducidos de la geografía venezolana. El resto del territorio vive la normalidad cotidiana de un país caribeño, con las características estructurales de una economía rentista en profundo cambio, pero, sobre todo, sometida al asedio oligárquico-imperialista, siempre omitido por los analistas, incluyendo quienes se autocalifican de izquierda. Partimos de la base de que el chavismo ha sido un verdadero terremoto sociopolítico que provocó una toma de conciencia de clase y de patria de millones de personas, por un lado, y, por el otro, la rebelión sediciosa, racista y clasista del grupo oligárquico que perdió el poder político y el apoyo de las fuerzas armadas, que, en este caso, obedecen al poder originario: el pueblo de Venezuela. De ahí que la burguesía busqué en Estados Unidos, la desprestigiada OEA y los gobiernos subalternos al imperio, la intervención por la vía de sanciones económicas y políticas y, la ansiada y demandada intervención militar. El fracasado ataque de civiles portando uniformes militares, al mando de un oficial subalterno que hace tres años fue separado de la institución por traición a la patria y rebelión, al Fuerte Paramacay, ubicado en Valencia, estado Carabobo, en la madrugada del 6 de julio, es otra prueba fehaciente de la apuesta de la derecha venezolana por la violencia golpista.

Para el necroterrorismo mediático no mereció atención la participación de más de ocho millones de venezolanos y venezolanas en el proceso electoral para elegir la Asamblea Nacional Constituyente y no obstante que varios acompañamientos, escrutinios y observaciones internacionales dieron cuenta de la constitucionalidad, legalidad y legitimidad de la elección, así como de la fortaleza tecnológica, logística y profesional del Consejo Nacional Electoral. En el informe presentado al final de la jornada electoral, los y las integrantes de este acompañamiento internacional, hicieron un llamado a respetar la decisión soberana y el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano, expresados en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

Asimismo, se consideró que esta elección estuvo fundamentada en el ordenamiento jurídico venezolano, y en la reafirmación del principio universal del ejercicio de la soberanía de los pueblos y de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Los y las acompañantes fueron testigos de cómo, cruzando ríos para evitar las trancas o retenes de los violentos, pernoctando en casas de familiares y amigos, y no obstante las campañas de terror entre la población: “Los venezolanos y las venezolanas en ejercicio de su derecho a la participación política, consagrado en el artículo 62 de la Constitución, han concurrido –de manera cívica y pacífica– a ejercer su derecho al voto, en una elección libre, universal, directa y secreta (…) El pueblo venezolano se pronunció por la paz, a pesar de las amenazas y acciones intervencionistas del gobierno de Estados Unidos de América y sus aliados,” y, añadiría, a pesar de la mega campaña del necroterrorismo mediático.

sábado, 12 de agosto de 2017

Guerra híbrida contra Venezuela (II): Trump, la CIA y los publicistas

Una sencilla muestra de las protestas "pacíficas" de la "angelical" oposición venezolana muy defendida por el imperialismo yanqui, sus cómplices europeos y algunos inmorales latinoamericanos. Foto: Ariana Cubillos / AP
Por Fernando Vicente Prieto.

Las acciones de guerra convencional siempre vienen precedidas por declaraciones y acciones político diplomáticas. En el caso de las potencias con escala imperial también son habituales las sanciones o los boicots económicos, dentro y fuera del país.

Todas ellas, a su vez, son anticipadas por operaciones de prensa que invariablemente se mantienen hasta el final y a cada momento realizan balances y proyecciones de cara a la opinión pública.

Por debajo de la trama más visible se encuentra una tarea decisiva, que tiene que ver con el conocimiento y la operación sobre el terreno y los diversos actores. En este plano actúan principalmente las oficinas de relaciones exteriores, las agencias de inteligencia y las fuerzas especiales de los diferentes componentes militares. Si hablamos de EEUU, las más conocidas son el Departamento de Estado, la CIA, aunque hay varias otras estructuras y unidades involucradas, como los SEALs y Fuerza Delta.

La guerra híbrida implica, básicamente, la combinación de todos los elementos mencionados hasta aquí, pero además le otorga un creciente peso relativo a las operaciones encubiertas. Es decir, a las que nadie reconoce como propias, porque la publicidad de estas acciones -tipificadas en el código penal de cualquier país como actos criminales- restaría legitimidad a los argumentos oficiales, que se refieren a nobles objetivos como promover la libertad y la democracia o atender crisis humanitarias.

En el libro Conflict in the 21st Century: The Rise of Hybrid Wars (2007), el teniente de marina retirado Frank Hoffman, con larga experiencia en academias de Defensa norteamericanas, es uno de los primeros en conceptualizar la nueva doctrina. “Las amenazas híbridas incorporan una gama completa de modos diferentes de guerra que incluye capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas con violencia e intimidación indiscriminada, y desorden criminal. (…) Estas actividades multimodales pueden ser realizadas por unidades separadas o por la misma unidad, pero generalmente son dirigidas y coordinadas (…) para lograr efectos sinérgicos en las dimensiones física y sicológica del conflicto”, sostiene allí.

La descripción cuadra exactamente con la situación que se desarrolla en Venezuela desde hace muchos años, y que tiene como momentos de máximo tensión al primer semestre de 2014 y a la actualidad.

Guerra económica, desconocimiento de las instituciones y llamados a la insurrección, sicariatos y acciones paramilitares, atentados con explosivos, destrucción del transporte público, entre otros, son ejemplos de acciones políticas encaminadas al mismo objetivo, que se realizan con el ocultamiento -o la justificación- de los medios más poderosos del mundo.

Esa es la base sobre la que se montan las declaraciones político-diplomáticas y en un extremo, cuando ya sea evidente o no quede ninguna otra opción, la declaración de guerra, convencional o como “fuerza de paz y estabilización”, que es lo mismo que la declaración de guerra pero con mejor cobertura, sobre todo si es asumida entre varias naciones y amparada por algún organismo multilateral.

¿Hasta dónde llegará Trump?

A la par de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y el debilitamiento en número (y crecimiento en violencia) de las protestas opositoras, en los últimos días se registró una intensificación de las amenazas de carácter militar por parte de EE.UU.

El 20 de julio, en el Aspen Security Forum 2017 realizado en esta ciudad estadounidense de Colorado, el director de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeo, aseguró que tenía que ser cuidadoso en sus palabras: “Estamos muy esperanzados de que pueda haber una transición en Venezuela”.

“Desde la CIA estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para entender la dinámica allí, para comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, como los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá la semana pasada, hablando sobre este tema, tratando de ayudarlos a entender las cosas que ellos podrían hacer para tener un mejor resultado en su porción del mundo y en nuestra porción del mundo”, dijo.

Pompeo no hizo más que blanquear algo que era bastante obvio, y que se puede observar a partir de la ofensiva que estos países, acompañados por Brasil, Argentina, Perú, Chile, Paraguay y Honduras, entre otros, desarrollan en la OEA, en el Mercosur y en todos los foros posibles.
En este contexto es significativo analizar una entrevista a Eric Vergara, presentado como ex agente de inteligencia norteamericana y “experto en seguridad nacional”, realizada el 27 de julio por el canal El Venezolano TV, que tiene sede en Miami y filiales en Madrid y en Panamá.

Vergara aseguró que tiene fluida comunicación con varias fuentes de la “comunidad de inteligencia” y que EE.UU. se apresta a realizar una intervención militar junto a “unidades de asunto civil” del Departamento de Estado.

“En 72 horas tenemos a Venezuela controlada, tácticamente y estratégicamente con control de su gobierno, junto al Departamento de Estado, el de Justicia de EE.UU. y asuntos civiles comenzamos a implementar control de los gobierno locales y a meter lideres”, alentó Vergara, quien considera que esa es la única solución para impedir que Venezuela se transforme en una nueva Cuba.

“(Después del ataque militar) lo primero que se hizo en Irak fue mandar unidades de asuntos civiles”, relató. “Luego se establece un gobierno intermediario y allí el Departamento de Estado empieza a trabajar no solamente con líderes de la oposición en Venezuela, sino también con los que están en el exilio, para implementar un gobierno temporario y (después de todo eso) tener elecciones libres”, dijo. Nadie mencionó que en los últimos 18 años en Venezuela se hicieron 21 elecciones y que el período presidencial en curso, según mandato constitucional, recién finaliza en abril de 2019.

Pero si faltaba algún elemento para preocuparse, lo ofreció el New York Times el 1 de agosto. En un artículo firmado por Nicholas Casey, el influyente periódico analizó que las elecciones de la Asamblea Constituyente representaron “un golpe dramático a la oposición venezolana”, que “no había estado en un punto tan bajo” desde el fallido golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002.

El análisis, que no considera como posibilidad el establecimiento de un diálogo sobre la base del reconocimiento del chavismo y el respeto a la votación popular, plantea que las alternativas de la oposición son “limitadas”, pero sólo desarrolla explícitamente una: intensificar las protestas en las calles.

“Aunque dado que el gobierno comenzó a prohibir las manifestaciones callejeras el fin de semana de la votación constituyente -afirma falsamente-, no queda claro si esa opción siquiera será viable”. Así finaliza el artículo, dejando abierta la pregunta de cuál será entonces la opción que “le queda” a EE.UU. para derrocar el gobierno de Venezuela, como en las últimas semanas han exigido Pompeo, el secretario de Estado, Rex Tillerson y el propio presidente Donald Trump.

@FVicentePrieto

José Ramón Balaguer: “Fidel nos enseñó a ser revolucionarios”

José Ramón Balaguer. Foto de la autora / Cubadebate
Tomado de Cubadebate.
Por Bertha Mojena.

Hace apenas unos días concluyó en Managua, Nicaragua, el XXIII Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, en el participó una amplia delegación cubana encabezada por el Comandante José Ramón Balaguer Cabrera, jefe del departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

En cada escenario de debate y discusión de este encuentro, en cada pasillo, en cada taller y acto realizado, una palabra, una imagen, una voz se alzaba más viva que nunca: Fidel, ser humano y líder excepcional al que se le rindió tributo como al gran amigo y compañero, como al gran amigo, impulsor y artífice principal de la unidad y la integración regional, un luchador incansable por la humanidad.

A unas horas de conmemorarse el 91 aniversario del natalicio de nuestro Comandante en Jefe, compartimos fragmentos de la entrevista ofrecida por Balaguer antes de partir a Managua, y en la que reflexiona sobre el legado de nuestro Fidel.

Comandante Balaguer: ¿Cómo acercarnos al legado de Fidel?

El legado de Fidel está en el concepto de Revolución. Si tú te fijas y analizas punto por punto te darás cuenta de que – por lo menos yo lo considero así- es una autobiografía de Fidel.

Todas y cada una de esas cosas, porque ese legado plantea no solo lo que es Revolución sino está planteando cómo debe ser un revolucionario, cuáles son los valores que debe tener un revolucionario. La ética de Martí está presente en ese legado y en los valores que representa la ética para un revolucionario.

Sentido del momento histórico.


Cuando lo vuelvas a leer y veas el primer punto “sentido del momento histórico” te pones a pensar por qué Fidel tiene eso en primer lugar. Y entonces acuérdate de Cinco Palmas, ya, no digo más. Siete fusiles y “ahora sí ganamos la guerra”, contra la dictadura de Batista, contra sus militares y contra el imperio; y lo hizo.

Esa es una cosa que es importante para los revolucionarios: tener sentido del momento histórico. Y eso ha hecho la Revolución, ha hecho en cada momento lo que ha tenido que hacer, incluso, cuando desapareció la URSS y se hizo lo que se tuvo que hacer en ese momento histórico, a pesar de las dificultades, de la falta de recursos. Nos quedamos sin nada, sin comercio, sin nada y sin embargo, prevalecimos.

Cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Esa es la concepción dialéctica de la sociedad, los conceptos marxistas sobre desarrollo social y desarrollo económico en todo sentido y lo hemos estado haciendo.

Cuando tengan tiempo cojan los discursos de Fidel en los Congresos y no lean nada más que el análisis crítico que hace de nuestras deficiencias y nuestros problemas desde el primer Congreso y las cosas que se han hecho para modificar esto, cambiar esto, cambiar lo otro. Y ahora lo que se está haciendo después del 7mo congreso con los acuerdos.

La ética, la verdad, la solidaridad, la justicia para Cuba y el mundo

Y así todo lo demás, los valores éticos que hay: el problema de la verdad, el problema de la solidaridad. Un proceso revolucionario por un problema de concepción política de cualquier tipo si no tiene en sus fundamentos y en su conducta la solidaridad humana no tiene ningún provenir en beneficio del mundo y de la gente. Y eso está en ese pensamiento de Fidel y en su conducta.

En el mundo nadie puede hacer lo que hizo la Revolución Cubana: ir a África en la forma en que fuimos, ir a Angola. Y la solidaridad con nuestros médicos, con nuestro personal de la salud, no lo hace ningún país, no pueden. El sistema capitalista no puede, no tiene la voluntad, ni condiciones ni gente que tenga un sentimiento solidario grande para hacerlo. Y la Revolución lo ha hecho a pesar de nuestras carencias y nuestras dificultades.

Cuando habla de sus sueños de justicia para Cuba y para el mundo, él ha sido eso permanente: su vida, sus enseñanzas y la que nos ha transmitido a todos durante todo ese tiempo. Y cuando habla de patriotismo, de socialismo y de internacionalismo son tres cosas que están ahí.

Patriotismo.

El patriotismo como cosa principal. ¿Y qué cosa es el patriotismo? El patriotismo se asienta fundamentalmente sobre la solidaridad humana, solidaridad con nuestros compatriotas en todo momento y en todos los sentidos.

Y eso ha sido la Revolución gobernando todo el tiempo: un gobierno para la gente, para el ser humano, por eso los presupuestos más grandes que tiene el país son relacionados con el ser humano: la educación gratuita, la salud gratuita, el problema de la seguridad social, el problema de la cultura, el problema del deporte, el problema del conocimiento. Eso es esencial.

“El pueblo cubano vencerá”, ¿una despedida?

Esa expresión de Fidel fue una orden de combate. Nos está diciendo: “la única salida es el triunfo. Cuba triunfará”. Y ese es el espíritu que está reinando en este momento en la conducta, en la acción del Partido. Es decir, Fidel muere con el pensamiento y la confianza de que la Revolución triunfará. Fue una expresión de confianza para todos nosotros. Nos estaba diciendo: “Confío en todos ustedes. La Revolución no tiene otro camino que triunfar”.

Y, ¿sabes cuál fue la propiedad de Fidel al morir? Su uniforme, su gorra, sus grados de Comandante en Jefe y sus botas. Y que fue quemado con sus propiedades, las que se llevó. Y otra gran propiedad que se llevó fue el alma y el corazón nuestro. Fidel fue un ser extraordinario, extraordinario.



Guerra híbrida contra Venezuela: ¿Hasta dónde llegará Trump?

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Foto tomada de El Mundo
Por Fernando Vicente Prieto.

Tras la masiva votación del 30 de julio y la creciente ilegitimidad interna de las violentas protestas opositoras, Estados Unidos incrementa la intervención en Venezuela. ¿Sanciones económicas y tambores de guerra en el horizonte?

Las amenazas venían sucediéndose desde hacía semanas y apenas habían pasado algunas horas de la elección para conformar la Asamblea Nacional Constituyente cuando la Casa Blanca anunció nuevas sanciones. En este caso, las represalias apuntan directamente al presidente Nicolás Maduro e implican más una medida de propaganda política que una penalidad económica real, puesto que se dispone el congelamiento de sus bienes personales (que se encuentren en territorio de EE.UU.) y la prohibición de realizar transacciones comerciales y financieras.

Al anunciar la medida el lunes 31 de julio, Herbert McMaster, asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, señaló que Maduro “se une a un club muy exclusivo”. Sólo cuatro presidentes en ejercicio fueron sancionados de esta manera. Los otros tres son Bashar Al Assad, presidente de Siria; Kim Jong Un, de Corea del Norte y Robert Mugabe, de Zimbabue.

Se trata de la primera sanción de estas características a un presidente de América Latina y el Caribe, lo cual da una idea del estado en que se encuentran las relaciones. Ni siquiera contra Fidel Castro fue emitida una orden similar. Además, otros dos ex presidentes fueron objeto de represalias similares, previo a la invasión de fuerzas militares de EE.UU. y Europa: Saddam Hussein (Irak) y Muamar El Gadafi (Libia). Hoy estos dos países se encuentran destruidos y con una guerra que parece lejos de resolver la “pacificación” de la OTAN, la alianza militar liderada por EEUU.

Junto a McMaster se encontraba el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien calificó las elecciones del 30 de julio como “ilegítimas” y a Maduro como “un dictador que ignora la voluntad del pueblo venezolano”. Hasta donde se sabe, ningún periodista le preguntó su opinión sobre la monarquía que gobierna en Arabia Saudita, uno de los mayores aliados de Washington en Medio Oriente, donde no hay elecciones de ningún tipo y hasta las tímidas protestas son reprimidas con crueldad. Tampoco sobre la situación en Brasil, donde Michel Temer no fue electo por voto alguno.

“Un vocero del emperador Donald Trump dijo que no reconocen la Asamblea Constituyente. ¿Qué carajo nos importa lo que diga Trump?”, había anticipado Maduro el domingo, luego de la elección. “Nos importa lo que dice el pueblo de Venezuela”.

¿Sanciones económicas?

Durante los días previos, todas las especulaciones anticipaban que Trump tomaría una decisión de mucha trascendencia: en un extremo, bloquear las importaciones de petróleo desde Venezuela; en una medida intermedia, “sanciones económicas” que no se precisaron pero que también estarían referidas a la industria petrolera. En concreto, los trascendidos difundidos el mismo domingo por The Wall Street Journal apuntaban a la prohibición de las exportaciones de productos refinados estadounidenses hacia Venezuela y a restricciones en el uso del sistema bancario y el tipo de cambio estadounidenses para PDVSA.

El propio vicepresidente Mike Pence había anunciado el 28 de julio que las represalias serían aleccionadoras, tras informar de una conversación telefónica con Leopoldo López, ahora nuevamente en la cárcel tras incumplir las condiciones de prisión domiciliaria.

Sin embargo, hasta el cierre de este artículo las medidas económicas no se efectivizaron. Sucede que una medida que afectará la industria petrolera podría convertirse en un búmeran, erosionando intereses del propio poder norteamericano. Expresión de estas contradicciones internas es el pedido explícito de la American Fuel and Petrochemical Manufacturers (AFPM), uno de los gremios empresarios más poderosos del país, para que las sanciones no incluyan las importaciones de crudo venezolano.

“Esto perjudicaría a muchas refinerías estadounidenses, en particular a las de las regiones de la Costa del Golfo y la Costa Este, que se han optimizado para utilizar los crudos ácidos producidos en Venezuela”, explicó Chet Thompson, presidente de la AFPM, en una carta enviada al presidente Donald Trump el jueves 27 de julio, en plena ola de rumores, amenazas y -seguramente- un intenso “tira y afloje” entre diferentes lobbys.

De todas maneras, todas las señales indican que la presión se agudizará. Y aunque es difícil prever la política exterior de Trump en detalle, el papel cada vez más influyente de figuras como el senador Marco Rubio no augura un clima de distensión, sino todo lo contrario.

¿Tambores de guerra?

El republicano Marco Rubio es uno de los nuevos halcones que tiene influencia directa sobre la política de Trump. Esta situación genera incluso críticas de publicistas del Departamento de Estado, como es el caso del operador de origen argentino Andrés Oppenheimer, quien en su última columna semanal -que replican los principales periódicos conservadores del continente- le pidió explícitamente a Trump que no “subcontrate” a Rubio para atender la política hacia el continente.

Rubio, junto a figuras como el demócrata Bob Menéndez y la republicana Ileana Ross Lehtinen, desde enero presiona en forma pública y privada para endurecer la política hacia el gobierno que encabeza Nicolás Maduro. Se trata de un sector de ultraderecha con sólidos vínculos con la CIA y la comunidad contrarrevolucionaria cubana que vive en el Estado de Florida.

En los últimos días, el senador Rubio actuó como un virtual vocero de Trump al señalar que el presidente está dispuesto a tomar las medidas “necesarias” si Venezuela avanzaba con la Constituyente. Por si quedaba alguna duda sobre el carácter de la amenaza, aseguró que “todas las opciones están delante del presidente y él está dispuesto a hacer lo necesario, sea lo que sea”.

Considerando la historia de EE.UU. en el mundo entero, y en nuestro continente en particular, difícilmente esas palabras no tengan un sustento concreto en cuanto a acciones de fuerza en el terreno. La guerra híbrida se caracteriza por la articulación de dispositivos de diferentes características: ideológicos, político diplomáticos, económicos, militares. En los próximos días veremos cuál es el camino que preanuncian estas amenazas.

@FVicentePrieto

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