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viernes, 11 de julio de 2025

La hipocresía de la sangre pura


Tomado de la cuenta X @Spanish_Revo 

Hay algo especialmente repugnante en quienes abanderan una política de exclusión que no podrían soportar si se aplicara con rigor. Vemos a Hermann Tertsch, a Rocío de Meer y a Ignacio Garriga, dirigentes de Vox, una formación que propone deportaciones masivas bajo el eufemismo siniestro de la "remigración". Y sin embargo, ellos mismos tienen orígenes extranjeros o familiares directos que, bajo sus propios criterios raciales o nacionalistas, podrían haber sido considerados sospechosos, indignos, expulsables.

domingo, 15 de junio de 2025

¿"Los Ángeles en llama"?

 

Foto tomada de Reuters. Manifestación en solidaridad con las protestas en Los Ángeles contra las redadas federales de inmigración, en Austin, Texas.

Tomado de la cuenta de FB de Gustavo de la Torre Morales

El señor Trump, presidente de los EEUU, aprobó sacar a la Guardia Nacional y los Infantes de Marina, para aplacar las protestas en las calles de Los Ángeles.

Según el Sr. Trump, Los Ángeles es una ciudad "invadida y ocupada por inmigrantes ilegales y criminales", codificando tajantemente a la inmigración como delincuencia.

martes, 16 de enero de 2018

Del sueño de Martin Luther King a la pesadilla de Donald Trump

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Foto: quotesgram.com
Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información
Por Jesús Chucho García

Se cumple el 15 de enero un aniversario del nacimiento de líder de los Derechos civiles, en Estados Unidos, Martin Luther King (15-1-1929---4-4-1968), quien fuera asesinado en abril de 1968, en la ciudad de Memphis, Estado de Tennessee, donde había surgido el aparato terrorista racial conocido como Ku Klux Klan (KKK).

lunes, 18 de julio de 2016

EEUU: Los negros subversivos y la “Cumbre de cerveza” de Obama

Movimiento Black Lives Matter. Foto: Archivo.
Tomado de Público.es _ Punto y Seguido
Nazanín Armanian

BlackLivesMatter, la vida de los negros importa en español, es el lema del movimiento negro que hoy desafía al sistema en EE.UU. que, paradójicamente, lo dirige un presidente negro. Los últimos asesinatos de los jóvenes negros desarmados por la policía y el sentimiento de frustración que invade la comunidad negra por la inacción de Barack Obama, manifiestan una profunda tensión social.
Al final, Obama sólo encarnaba una lucha simbólica: el espejismo de que los negros habían tomado el poder, que devastó y neutralizó a las organizaciones negras. La primera Cumbre de cerveza puso fin a la ilusión de una América postracial: Obama, que recordaba al rey de España cuando pedía perdón por ir a matar elefantes cuando la crisis azotaba a sus súbditos, se bebió una cerveza en el jardín de la Casa Blanca con un policía blanco racista al que había reprochado por detener a un profesor negro cuando éste entraba en su domicilio situado en un barrio rico, confundiéndole con un ladrón. A partir de entonces, Obama ignoró el profundo racismo imperante en la sociedad, para salvarse de los brutales ataques racistas. No obstante, se equivocó.
Karl Marx trató el tema de la esclavitud racializada de EEUU y la creación de este Estado sobre la alianza entre los esclavistas y los capitalistas (¡los bancos, como J.P. Morgan, aceptaban esclavos como garantía de préstamos!), a la vez que Abraham Lincoln, el “salvador de los esclavos”, planeaba expulsarlos, enviándoles a Liberia: podrán ser iguales, pero fuera de EEUU.
La esclavitud abolida en 1899 fue sustituida por un Apartheid institucional, respaldado por la organización terrorista de Ku Klux Klan. Hoy hay más hombres negros en la cárcel y en libertad condicional de los que había esclavizados en el siglo XIX.
La construcción de una imagen negativa de África y sus gentes en EEUU fue una estrategia sofisticada: consiguió que los mismos afros sintieran desprecio hacia sí mismos, señaló Malkom X. Tanto que el cantante Mickel Jackson, desde el odio hacia su piel y sus rasgos, se sometió a la tortura de las máquinas blanqueadoras de última generación hasta morir. El control sobre los incivilizados negros será rotundo: en Ferguson, con el 60% de los vecinos afros, el alcalde y el jefe de la policía son blancos y sólo tres de los 53 policías son ciudadanos negros.
Los activistas negros pronto se percatarán de que los lazos de clase están por encima de los de raza, etnia y religión; Obama, como miembro de la burguesía, salvará primero los intereses de su clase; y la gestión del poder seguirá en manos blancas, aunque sean cubiertas con guantes negros. Colin Powell, Condoleezza Rice o Barack Obama no son más que servidores de un sistema que, tanto dentro como fuera del país, utiliza ataques preventivos contra las personas desarmadas de todos los colores, justificándolos con el argumento del choque de las civilizaciones.
Barack Obama, el Gatopardo, nunca propuso una reforma del sistema ‘semi apartheid multidimensional’ en el que viven los afroamericanos, es decir, el 13% de la población del país. Su desafío era a nivel personal, que no social: el hijo de un padre musulmán y además negro, había logrado entrar en una Casa Blanca, levantada por esclavas y esclavos negros. Y allí terminaba su misión, a pesar de que él mismo había sido objeto de duros insultos racistas. Si no, ¿cómo se explica que a pesar de tener el apoyo contundente de la sociedad y del mundo, Obama pidiera inacción a las víctimas del racismo y llegase a deslegitimar sus frustraciones? En vez de abordar el odio racial en EEUU, se centró tanto en los logros al respecto, que llegó a irritar a los líderes negros. A estas alturas, se sabía que la preocupación del matrimonio Obama por las niñas nigerianas secuestradas no era por solidarizar con las hermanas africanas: en 2014 cerca de 683.000 mujeres estadounidenses, en su mayoría negras y pobres, habían sido raptadas y/o violadas, sin preocuparles en absoluto.

Las cifras de la segregación.

El mapa genético de EEUU muestra que la violencia policial contra los negros es sólo uno de los barómetros de discriminación racial:
  • De los 50 millones de personas que viven bajo la línea de la pobreza, el 12,7% son blancos no hispanos, y los 26,2%, negros. Aquí, unas 200 familias, todas blancas, suman un patrimonio de 1,3 billones de dólares.
  • De entre las 18 millones de mujeres que viven en la pobreza, las negras doblan la cifra de las blancas. Luego, las de piel oscura, las ancianas y las del colectivo LGBT, se presentan como las más desheredadas de todas.
  • La pobreza infantil general se redujo en un 20% durante los años 2010 y 2013, pero el de los niños negros se mantuvo.
  • El ingreso medio de los hogares blancos es de 91.000 dólares, el de los negros 7.000.
  • El desempleo de los negros es doble que el de los blancos, a pesar de que tengan un mejor curriculum.
  • Cerca del 80% de las personas retenidas y cacheadas en la calle por la policía es negra.
  • Un hombre negro tiene seis veces más probabilidades de ir a la cárcel que uno blanco. Hay más jóvenes negros en la cárcel que en la universidad. Por el mismo delito, los negros pasan mayor tiempo en la prisión que un delincuente blanco.
  • Un chaval negro de entre 15 y 19 años, tiene 21 veces más probabilidades de ser asesinado por la policía que uno blanco.
  • Este país, con sólo el 5% de la población mundial, alberga el 25% de los presos del mundo. Y los afros, que sólo son el 13% de sus habitantes, componen casi la mitad de los presos. Uno de cada 15 varones negros (y 1 de cada 36 hombres latinos) están actualmente encarcelados. Lo cual significa que EEUU tiene más presos negros de los que tenía la Sudáfrica del Apartheid en proporción a su población.
  • Los menores negros son el 60% de los niños presos.
  • Aunque la esperanza de vida de los negros haya aumentado (como en todo el mundo, salvo en Afganistán, que ha caído de 44 a 41 años tras invasión de la OTAN), los negros aun viven seis años menos que los blancos.

Lo que (no) hizo Obama por los negros.

Barack Obama, que padeció el síndrome de “la carga de la representación” de su raza, se negó a pronunciar la palabra negro, rodeándose de asesores blancos. Pudo reconocer los derechos de los homosexuales, pero no se atrevió a tratar con normalidad la lacra racista. Sabía que contaba con el respaldo incondicional de los afros, y decidió atraer la simpatía de los blancos o, al menos, no espantarlos. Con frases sin sentido como “debemos trascender la raza”, esquivó su deber de proponer medidas de discriminación positiva y programas especiales educativos, económicos y sociales para reducir la brecha entre las razas.
No hizo nada para reducir el impacto de la crisis de “ladrillo” en los hogares negros (e hispanas) de la clase media, por lo que la caída de su riqueza llegó a ser veinte veces mayor que la de los hogares blancos. Las políticas económicas de Obama permitió que los ingresos aumentaran un 10%, al mismo tiempo que los salarios se reducían para la mayoría. Así, la débil clase media negra recibió un golpe duro, y miles de sus integrantes fueron lanzados a la pobreza absoluta, beneficiando a los bancos que se quedaban con sus casas y sus sueldos.
Al final, Obama que perdió una gran oportunidad para conseguir una verdadera transformación social, se conformó con:
  • Los proyectos del ‘Guardián de mi hermano’, que pretende ayudar a la formación de jóvenes negros.
  • Visitar una prisión y conmutar las sentencias de 46 delincuentes por drogas no violentos.
  • Firmar el Acta de Sentencias Justas que limita los castigos severos que se promulgaron en la década de los 80 para delitos menores relacionados con droga, aunque no permitió que tuviera efecto retroactivo para que miles de negros y latinos, que seguirán perdiendo años de su vida entre rejas.
  • La Ley de Asistencia Asequible (Obamacare), lideró la cobertura de salud de 20 millones de estadounidenses (cientos de miles de afroamericanos) aunque unos 30 millones siguen sin tener un seguro de salud integral.
Obama no puede decir que no le dejaron: Amplió las competencias de la Casa Blanca para lanzar guerras imperiales por todo el planeta, mientras lo que hizo por los negros fue “demasiado poco, demasiado tarde”. Como si un presidente de piel oscura no hubiera pasado por la Casa Blanca.
Hoy, el movimiento negro debe cruzar el capitalismo racial y reflexionar sobre los valores de EEUU, impregnados de la supremacía de una raza, una clase y una religión.

viernes, 15 de julio de 2016

Extrema pobreza en un mundo rico

 Imagen: duckduckgo.com
Imagen: duckduckgo.com
Tomado de ALAI, Agencia Latinoamericana de Información
Por Carlos Ayala Ramírez
      Director de radio YSUCA, El Salvador.
Ha llegado a nuestras manos uno de esos libros que nos encaran con la pobreza extrema en la que sobreviven millones de seres humanos. Se trata de una investigación colectiva, coordinada por el periodista Salvador Frausto, que se ha publicado con el título Los 12 mexicanos más pobres. El lado B de la lista de millonarios. El estudio busca visibilizar la desigualdad que hay en México a través de 12 historias con nombres y rostros. Según los autores, cada año la revista Forbes publica la lista de los supermillonarios mexicanos, dando a conocer quiénes son, cuánto ganan, cuáles son sus gustos, costumbres, dónde comen y vacacionan; pero se sabe muy poco de la gente que vive en el otro extremo, el de la miseria. “Esos que viven con menos de un dólar al día, no comen a diario y, cuando enferman, toman agua hervida para paliar el dolor”. Esos que representan a más de 11 millones de mexicanos y que, a nivel mundial, sobrepasan las 700 millones de personas.
El estudio destaca los injustos e infames contrastes. Mientras que las fortunas de los 16 multimillonarios mexicanos pasaron de representar juntas del 2% al 9% del PIB en una década, la desigualdad en el país se ha profundizado. México se encuentra entre las 25 naciones más desiguales del planeta, solo superado por países africanos y algunos latinoamericanos como Haití, Honduras y El Salvador. El último informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social señala que el número de pobres pasó de 53.3 a 55.3 millones entre 2012 y 2014. El disfrute excluyente de la abundancia es tal que mientras el 1% de la población concentra el 43% de la riqueza del país, muchos viven sin luz ni agua.
En el libro se habla de dos hombres distanciados por un abismo de egoísmo e insolidaridad: Carlos Slim gana 50 millones de dólares al día y Antonio López, de Chiapas, un peso diario. Los estándares internacionales consideran que alguien padece pobreza extrema si vive con menos de un dólar al día. Los investigadores se toparon con gente que vive con un peso al día, que pasa dos días sin comer y que cuando lo hace se alimentan con tortilla y sal. Es el caso de Angelina Méndez. Cada día, ella teje entre uno y tres sombreros de paja, que vende a cinco pesos cada uno. Con el dinero, que equivale a menos de un dólar al día, compra las hojas de palma con las que fabrica las prendas y sal y maíz para su alimentación. Sorprende, concluye el equipo investigador, que en México haya pobres como en África y a la vez ricos como en Estados Unidos y Europa.
Este tipo de estudios, que abordan la pobreza desde los que la padecen, son racionales llamados de atención para revertir la inequidad en un mundo que parece ver como naturales semejantes disparidades También nos ayudan a comprender que la pobreza y el progreso deben medirse con variables que incluyan factores relacionados con la calidad de vida. Los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tanto a nivel local como mundial, han sido enfáticos en ese sentido. Por ejemplo, en el caso de El Salvadorutilizan una herramienta de investigación que revela las diferentes dimensiones de la pobreza. Los salvadoreños consultados describieron la pobreza en términos de las carencias más sentidas en sus vidas: tener grandes dificultades para alimentarse, no contar con vivienda digna, no tener un trabajo fijo, carecer de acceso a servicios de salud y no tener oportunidad de acceder a los niveles educativos requeridos para poder conseguir un empleo bueno y estable. También la caracterizaron como vivir al día, sin esperar nada del futuro. Junto a la escasez, otro sello distintivo de la pobreza es la inestabilidad, es “no saber si se tiene para mañana”.
El PNUD señala que la superación de la pobreza extrema pasa por la satisfacción de las necesidades ligadas al desarrollo de la vida: vivienda, alimentación, trabajo, diversión, salud, seguridad, educación e ingresos. ¿Quién sería tan obtuso de negar esto? La respuesta que da el Programa es interpelante: “En el papel, nadie. En la vida cotidiana, con actitudes y comportamientos, muchos”. Esto último es lo que es lo que más duele en la pobreza extrema: la indiferencia y falta de reconocimiento del otro. Eduardo Galeano, en su libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés, lo describe así:
En los extremos de los extremos, entre los ricos riquísimos, que aparecen en las páginas porno financieras de las revistas Forbes y Fortune, y los pobres pobrísimos, que aparecen en las calles y en los campos, el abismo resulta mucho más hondo. Una mujer embarazada corre cien veces más riesgo de muerte en África que en Europa. El valor de los productos para mascotas animales que se venden, cada año, en los Estados Unidos es cuatro veces mayor que toda la producción de Etiopía. Las ventas de solo dos gigantes, General Motors y Ford, superan largamente el valor de la producción de toda el África negra…
Finalmente, desde la ética política, podemos decir que las investigaciones sobre la pobreza extrema son necesarias, y tendrán más influencia si van acompañadas de una identificación personal y vital con el que sufre, con el que no tiene palabra, con el excluido.

miércoles, 15 de junio de 2016

La (in)justicia en EEUU: linchamiento” y violación

Imagen tomada del sitio Weasr Your Voice.
Tomado de Democracy Now
Por Emy Goodman y Denis Moynihan.

Esta semana, la justicia de California emitió dos fallos, uno en un caso de violación y otro en un caso de “delito de linchamiento”, que fueron noticia en todo el mundo. En uno de los casos, un estudiante declarado culpable de agresión sexual recibió una sentencia leve, mientras que la declaración que su víctima leyó en el juzgado trascendió rápidamente y fue leída por millones de personas alrededor del mundo. En el otro caso, una joven afroestadounidense que fundó una rama local del movimiento Black Lives Matter y contra quien se habían presentado cargos por “delito de linchamiento" fue declarada culpable y sentenciada a prisión. Estos dos casos no podrían ser más distintos, ni podrían, conjuntamente, ilustrar mejor las numerosas desigualdades por raza y clase social que existen en el sistema judicial estadounidense.

Ambos casos derivan de hechos acaecidos en 2015. El 17 de enero de ese año una joven asistió a la fiesta de una fraternidad de la Universidad de Stanford con su hermana. Bebió demasiado alcohol y no recuerda lo que le sucedió después. Entrada la noche, dos estudiantes de posgrado vieron que se encontraba inconsciente y que estaba siendo sexualmente agredida detrás de un contenedor de basura. Llamaron a la policía universitaria y fueron detrás de Brock Turner, el agresor de la joven y estrella del equipo de natación de Stanford, hasta capturarlo. Turner fue luego arrestado.

El segundo caso involucra a la activista de Black Lives Matter Jasmine Richards. Ella misma describió su activismo en un video publicado en Internet el año pasado:

“Fundé Black Lives Matter Pasadena en enero de 2015. La razón por la que lo hice es que sentía que no había ningún programa comunitario ni nada que se estuviera haciendo en mi comunidad. Y había habido muchos jóvenes asesinados por la policía de Pasadena. Kendrec McDade es el joven por el que actualmente llevo adelante todas estas acciones. Leroy Barnes fue asesinado por la policía de Pasadena. Big homie, conocido como Big BA, también fue asesinado por la policía de Pasadena. Lamentablemente se conoce a nuestra policía por el hostigamiento que ejerce”.

El sábado 29 de agosto de 2015, Jasmine había organizado una marcha pacífica para llamar la atención justamente sobre ese tipo de hostigamiento policial. Y como era de esperar, después de la marcha, como lo documentan grabaciones de video, llegó la policía y los agentes se comportaron de manera abusiva, redujeron a una joven afroestadounidense y la arrastraron por el suelo para arrestarla. A Jasmine se le imputó el cargo de "delito de linchamiento" por intervenir e intentar salvar del arresto a la joven. Uno de los puntos centrales del movimiento Black Lives Matter es la premisa de que los jóvenes de color, en todo momento, pero especialmente cuando son arrestados o se encuentran bajo custodia policial, pueden ser asesinados o gravemente heridos.

La ley que establece el “delito de linchamiento” data de 1933 y fue redactada inmediatamente después del infame linchamiento público de dos hombres afroestadounidenses en San Jose, California. Fue adoptada para disuadir a las multitudes que irrumpían en las estaciones de policía a fin de sacar a los prisioneros para lincharlos. Luego de que otro dirigente de Black Lives Matter estuviera a punto de ser acusado de “delito de linchamiento” en 2015, legisladores consideraron que la palabra “linchamiento” era ofensiva en ese contexto e hicieron que fuera retirada de la ley. Pero los cargos contra Jasmine fueron presentados antes de que el cambio de nombre entrara en vigor.
Imagen tomada del sitio Wear Your Voice, como cortesía de Black Lives Matters
Nana Gyamfi, abogada de Jasmine, afirmó en el noticiero de “Democracy Now!”: “Lo que había eran niños en scooters y un par de adultos que estaban hablando acerca de la violencia amparada por el estado en Pasadena, acerca de que la policía mata a personas desarmadas en Pasadena. Se trata claramente de una persecución política tramada por la Oficina del Fiscal de Distrito de Pasadena, el Departamento de Policía de Pasadena y la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Pasadena, una acción a la que nos estamos refiriendo como el intento de linchamiento de Jasmine Richards”.

Respecto al otro caso, en el Tribunal Superior del Condado de Santa Clara, el juez Aaron Persky entendió en la causa contra Brock Turner, que fue declarado culpable de intento de violación, penetración sexual con un objeto extraño de una persona en estado de ebriedad y penetración sexual con un objeto extraño de una persona inconsciente. Turner se enfrentaba a un máximo de catorce años de prisión. La víctima leyó una declaración de 7.000 palabras profundamente personal en el juzgado. Sin embargo, parecería ser que el juez Persky se sintió más conmovido por una solicitud del padre de Turner en la que redactó que no creía que la vida de Brock debiera ser arruinada por “20 minutos de acción”.

Tras declarar que una “condena a prisión tendría un grave impacto sobre él”, el juez sentenció a Turner a solo seis meses de cárcel y a un período de libertad condicional. Al igual que Turner, el juez Persky fue un deportista estrella de Stanford. El juez enfrenta ahora una campaña que busca su apartamiento del cargo, organizada por la docente de derecho de Stanford Michele Landis Dauber.

Jasmine Richards fue sentenciada a 90 días de prisión, más tres años de libertad condicional. A Brock Turner, a pesar de haber sido condenado por cargos de agresión sexual, probablemente se le de crédito por buena conducta y deba cumplir en prisión aproximadamente el mismo tiempo que Richards. Mientras que, para la víctima de Turner, la condena será permanente. Como le dijo a Turner durante el juicio al leer su declaración como víctima, en la que describió el impacto de la agresión: "Se quedó conmigo, es parte de mi identidad, ha cambiado para siempre la forma en que me comporto, la forma en que voy a vivir el resto de mi vida".

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© 2016 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

domingo, 6 de diciembre de 2015

EEUU: la desigualdad y el poder corruptor de los multimillonarios

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Tomado de ContraInjerencia
Por Walter Goobar

La enorme desigualdad entre el 1% más rico y el resto de la ciudadanía, y el poder corruptor de esta clase multimillonaria estadounidense, que controla casi la mitad de la riqueza de la primera potencia mundial, está hoy en el centro del debate político y electoral.
Paralizado y privado del habla desde 1985, el astrofísico británico Stephen Hawking ha encontrado nuevas claves sobre el origen del Universo e incluso ha podido calcular que la Tierra desaparecerá recién dentro de 5.000 millones de años. Otra de las cuestiones que no resulta un misterio insondable para el autor de Una breve historia del tiempo, es el futuro del capitalismo y la desigualdad.
Hawking sostiene que, si las máquinas terminan por reemplazar el trabajo humano y produciendo todos nuestros productos, y continuamos la actual vía neoliberal, el mundo está en camino de convertirse en una plutocracia con una clase de grandes propietarios, con una riqueza inconmensurable, y una clase inferior de desposeídos –es decir, las masas– que vivirán en la pobreza extrema. En una sesión de “pregúntame lo que quieras” de Reddit Hawking escribió:“Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad”.
El descubridor de los origenes del cosmos y de los agujeros negros sólo ha puesto en palabras algo que el segundo hombre más rico de Estados Unidos, –el magnate Warren Buffett–, confesó en 2011 con una sinceridad brutal: “De hecho, ha habido una lucha de clases durante los últimos 20 años, y mi clase ha ganado”.
Esta declaración es la frase más honesta y precisa para resumir la coyuntura actual en Estados Unidos. No es una realidad oculta como en algunos otros países; está a la vista, de hecho, es exhibicionista: el auge de construcción de edificios residenciales de lujo está transformando el famoso perfil de Nueva York, las cadenas de tiendas, actividades, viajes, restaurantes y servicios para “el sector de lujo” no dejan de ofrecer sueños americanos para los que tienen mucho, y todos los indicadores comprueban que sólo el 1% de la población estadounidense está mejor que nunca.
Joseph Stiglitz, el economista Premio Nobel, escribió en 2011 que Estados Unidos se estaba volviendo en un país “del 1%, por el 1% y para el 1%”. Señaló que ese 1% concentraba casi 25% del ingreso nacional, y controlaba 40% de la riqueza total del país. Desde entonces, esta tendencia se ha acentuado.
A escala mundial, la tendencia es la misma. Según un informe elaborado por el banco Crédit Suisse divulgado la semana pasada, el 1% más rico ahora controla 50% de la riqueza total del planeta; los investigadores dicen que es algo que posiblemente no se ha visto en casi un siglo. Oxfam, al inicio de este año, proyecta que el 1% más rico del mundo tendrá más riqueza que el 99% de los demás para 2016.
El columnista del New York Times David Brooks señala que mientras los ricos buscan terapia para abordar sus problemas, uno de cada seis estadounidenses batalla con el hambre, unos 46 millones viven en la pobreza y las cifras crecen; millones trabajan por un salario mínimo que no logra cubrir la canasta básica para una familia, y la deuda de todos se multiplica. Mientras algunos ricos aparentemente tienen que ocultarse, millones de pobres son obligados a vivir como invisibles.
Nada ejemplifica mejor la tendencia a la concentración de la riqueza que la situación de los tres grandes fabricantes de automóviles –General Motors, Ford, Chrysler–, en comparación con las tres grandes empresas de tecnología de hoy en día. En 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses obtuvieron $ 36 mil millones en ingresos totales, y emplearon a más de un millón de trabajadores, en comparación con Apple, Facebook y Google hoy en día, que en conjunto consiguen más de un billón de dólares en ingresos pero, sin embargo, sólo emplean 137.000 trabajadores.
Y ¿qué ocurre con la industria manufacturera estadounidense en comparación con el sector financiero? Desde la década de 1950, el sector financiero ha pasado de alrededor del 10% de las ganancias de las empresas nacionales a cerca del 30% actual (con un máximo de 40% a principios de siglo), mientras que la industria manufacturera ha caído de cerca del 60% de los beneficios empresariales a alrededor del 20%. Pero lo realmente revelador son los puestos de trabajo en EE.UU. de cada sector. El empleo en la industria financiera se ha mantenido bastante estable en los últimos sesenta años, menos de un 5%, mientras que la manufactura se ha reducido de un 30% a menos del 10%. Esto tiene mucho que ver con la financiarización de la economía estadounidense, pero también con el aumento de la automatización. Y esta tendencia se va a acentuar. Según un estudio de la Universidad de Oxford de 2013, hasta el 47% de los puestos de trabajo podrían ser informatizados en los próximos 10 o 20 años. La clase media ha sido la más afectada en los últimos decenios, y lo continuará siendo duramente en las próximas décadas a este ritmo.En esta carrera electoral, el tema de la desi­gualdad y el poder corruptor de la clase multimillonaria están en el centro del debate político. Vale recordar que en una encuesta del Centro Pew del año pasado, los estadounidenses opinaron que la mayor amenaza en el mundo hoy en día es la creciente brecha entre ricos y pobres.
Brooks recuerda una vieja canción estadounidense de la gran depresión que fue resucitada y actualizada por Bruce Springsteen y Ry Cooder, que cuenta de los desastres económicos y los manejos engañosos de los poderosos, y concluye con el estribillo (y título de la canción): “¿Cómo puede un hombre pobre aguantar tales tiempos y vivir?”.
SPUTNIK

DerechosHumanos en los EstadosUnidos: Ley contra el indio

www.eladversariocubano.net
Tomado de Adversario Cubano
Por Raúl Capote.

(Versión)*
En los albores de la República, en 1778, las tribus Delaware propusieron lo que hubiera sido una alternativa racional a la guerra, la creación de un Estado indio que formaría parte de la Unión. Otras propuestas similares surgieron posteriormente, pero el Congreso siempre se negó incluso a considerar la idea. Durante la legislatura de 1789 de Massachusetts, se aprobó una ley que dejaría bien claras las intenciones con respecto a los indios. Esta ley  prohibía enseñarles a leer y escribir “bajo pena de muerte”.
La Ley de Desalojo de 1830 (Indian Removal Act), considerando a los indios inherentemente inferiores a los blancos, los despojó de sus tierras y los obligó a trasladarse a las reservaciones. El episodio más bochornoso de estos traslados (1838) se conoce como “El Camino de las Lágrimas” (“Trail of Tears”): 17,000 cheroquees fueron obligados por el U.S. Army a abandonar sus hogares en el norte de Georgia y trasladarse a Oklahoma. En el trayecto de 1,200 millas a pie, en lo más crudo del invierno, los despojaron de sus alimentos y mantas. Alrededor de 4,000, principalmente niños, mujeres y ancianos, murieron en el camino. Muchos políticos y militares, incluyendo el presidente Andrew Jackson y sus amigos, lucraban en negocios de especulación con las tierras de los indios. En 1842 los Seminoles fueron desalojados después de una larga y cruenta guerra. El robo de sus tierras a las  tribus fue una historia de horror sin precedentes.

Entre las muchas leyes, disposiciones del Ejecutivo y regulaciones del BIA (Bureau of Indian Affairs) destinadas a destruir la cultura indígena, se destaca la Ley General de Reparto de 1887 (General Allotment Act o Dawes Act) que puso fin a la propiedad comunal de la tierra, distribuyéndola en lotes individuales entre las familias indias. Esta ley completó la destrucción de la organización tribal al separar áreas dentro de las reservaciones para su compra por el gobierno y venta posterior a colonos blancos. De esta manera, continuó el despojo aún dentro de las reservaciones. En poco tiempo, las tierras en poder de los indios se habían reducido en millones de acres.

La ley Dawes, que se promocionó cínicamente como beneficiosa por su influencia supuestamente civilizadora determinó, por el contrario, la fragmentación de las comunidades indias y su pobreza crónica, ya que la aridez de la tierra no permitía la subsistencia de las familias por separado, sin el apoyo de la organización comunal. Por otra parte, las tribus que habían sobrevivido, las que no fueron masacradas, disgregadas o asimiladas por la fuerza, la administración de justicia continuó considerándolas como entidades ajenas a Estados Unidos.

Desde los tiempos coloniales los indios han sido considerados por las clases dominantes de Estados Unidos como “una raza inferior”. Una joya de paternalismo racista fue una decisión de la Corte Suprema en 1894 (1): “Los Estados Unidos serán gobernados por consideraciones de justicia que habrán de controlar al pueblo cristiano en su tratamiento de una raza ignorante y dependiente”.

 El enfoque varía desde el paternalismo romántico o hipócrita hasta la atribución de los rasgos más crueles de la barbarie, pero todas las posiciones han sido racistas y discriminatorias. Los debates congresionales, las declaraciones presidenciales y las decisiones de las cortes de justicia, están llenas de opiniones que transpiran estereotipos peyorativos y prejuicios, cuyo telón de fondo es el criterio de que los indios no tienen los mismos derechos legales que el resto de los ciudadanos de Estados Unidos. De hecho, la Corte Suprema les negó en varias ocasiones la ciudadanía. No fue hasta 1924 que el Congreso reconoció su condición de ciudadanos (Synder Act) pero su derecho al voto no fue admitido en todos los estados hasta 1948.

Con frecuencia, la discriminación se disfraza con la intención benevolente de “humanizar”, “civilizar” o “cristianizar” a los indios. A pesar de que lo prohíbe expresamente la Constitución, el Congreso de Estados Unidos destinó fondos periódicamente para misiones de proselitismo religioso entre los indios, interfiriendo, con fondos del gobierno, en sus creencias religiosas. Con frecuencia también, el odio y la intolerancia se disfrazan de pragmatismo y se alega la necesidad de apartar a las tribus para que no estorben el progreso, justificando de este modo el genocidio.

Otras leyes, en las cuales subyace el criterio de que el gobierno sabe lo que es mejor para los indios y no necesita consultarles, fueron impuestas para implementar políticas educacionales obligatorias y racistas. Decenas de miles de niños indios fueron aislados de la influencia de la tribu y del hogar, se les asignaron nuevos nombres en inglés, sólo podían aprender lo que habría de ser útil en una sociedad de blancos, los vistieron con uniformes grises, se les cortó el pelo, se les prohibió comunicarse en sus idiomas maternos y se les obligó a participar en los cultos cristianos; todo ello acompañado de severas y con frecuencia crueles medidas de disciplina. El objetivo de estas escuelas federales era la asimilación forzosa, no la educación. El hacinamiento,  mala alimentación y condiciones higiénicas deplorables causaron incontables muertes. Muchos casos de abuso sexual están bien documentados.

La guerra contra los indios comenzó en Acoma, en lo que es ahora New Mexico, en 1599, y se puede considerar que terminó en 1890, el año en que los soldados del U.S. Army masacraron a los Sioux en la Reservación de Wounded Knee. Más de cuatro siglos de fiera y heroica resistencia indígena se ignoran casi completamente en los libros de texto de Estados Unidos. Nacida la República, todo el aparato jurídico y militar  del país se puso en función de desposeer de sus tierras y su cultura  a los pueblos indígenas.

De los millones de indios que poblaban el territorio de lo que es hoy Estados Unidos, quedaban en 1890 sólo 228,000 sobrevivientes sometidos a un proceso de aculturación destinado a destruir su identidad y robarles su idioma, sus tradiciones, sus costumbres, sus convicciones religiosas. Pero muchas tribus  se negaban tozudamente a desaparecer. Continuaban resistiendo y adaptándose a todas las adversidades.

En 1934, la ley Dawes fue, al fin, abolida, después de 57 años de oprobio. La nueva ley (Indian Reorganization Act de 1939) les devolvió el derecho a crear sus propias organizaciones de gobierno y prohibió (demasiado tarde) la venta de tierras en las reservaciones a personas o instituciones no indias. Por esa fecha, sólo quedaban a los indios 86 de los 138 millones de acres que tenían cuando se promulgó la ley Dawes y éstas eran, obviamente, las de menor valor agrícola (2). No obstante, los indios continuaron perdiendo las propiedades de sus tierras mediante trampas legales de los que se aprovecharon de su ignorancia, su indefensión y su pobreza. En 1960 sólo les quedaban 53 millones de acres, 1/3 del territorio original de las reservaciones, incapaz de sustentar la población india (3).

En el siglo XIX, las leyes del apartheid estadounidense confinaron a los indios en las reservaciones; en el siglo XX, otras leyes les arrebataron la mayor parte de los territorios segregados. Actualmente, más de la mitad han abandonado los ghettos y viven en los suburbios de los centros urbanos, muchos de ellos en la más absoluta miseria.

Una decisión de la Corte Suprema (1987) y una ley de 1988 (Indian Gaming Regulatory Act) establecieron que las leyes estatales contra el juego no son aplicables en las reservaciones. Esto permite a las tribus abrir casinos cuyos ingresos podrían proporcionar el dinero necesario para programas de salud, educación y vivienda, sobre todo si se tiene en cuenta que el desempleo en las reservaciones ronda el 70 % y pocos miembros de las tribus poseen propiedades y pueden pagar impuestos. Sin embargo, muchos dirigentes indios consideran –con razón- que los casinos estimulan el crimen, la prostitución, las drogas y la corrupción entre los jóvenes. Permitir en las reservaciones lo que se prohíbe fuera de ellas me parece una política aberrante que no puede justificarse por razones económicas. ¿Se permiten los casinos para ayudar a los indios o para acelerar su degradación?.

Más de 400 tratados con las tribus han sido sistemáticamente desconocidos o violados por los sucesivos gobiernos norteamericanos, y las leyes promulgadas para destruir su modo de vida constituyen probablemente el mejor ejemplo conocido de imperialismo cultural. Con su confinamiento en las reservaciones, muy alejadas generalmente de sus tierras ancestrales, los indios tuvieron que abandonar los cementerios donde habían enterrado a sus antepasados. De acuerdo con la Smithsonian Institution, los museos de Estados Unidos poseen miles de esqueletos indios y se niegan a devolverlos a las tribus para su entierro alegando que necesitan más tiempo para estudiarlos. Tampoco devuelven los objetos sagrados ceremoniales ocupados en gran parte como botín de guerra. Una ley de noviembre de 1990 (Native American Graves Protection and Repatriation Act) ordena a museos y otras instituciones científicas la devolución a las tribus de todos los objetos sagrados, pero la ley presenta muchos agujeros, entre ellos quién debe definir el carácter “sagrado” de los objetos.

Varias leyes, federales y estatales, han prohibido a los indios la libertad de culto. Condenas de hasta 30 años de cárcel se aplicaban a los líderes espirituales que practicasen su religión. No fue hasta l978 (American Religious Freedom Act) que se permitió a los indios celebrar de nuevo ceremonias religiosas. Pero la libertad de culto en todas sus manifestaciones no les fue otorgada hasta 1993 (Native American Free Exercise of Religious Act).

Actualmente, por supuesto, las expresiones públicas de racismo contra los indios no son permitidas ni, en general, aceptadas, pero el racismo y sus efectos persisten y se manifiestan sobre todo en los muy bajos niveles de pobreza, salud y educación. Los americanos nativos ocupan el primer lugar per capita en la población penal de Estados Unidos.

Es importante, por último, tener presente que la injusticia no sólo se manifiesta históricamente en las leyes promulgadas, vigentes o no. Leyes que conduzcan a la reparación y compensación por los daños sufridos y que aseguren el acceso de la población india a niveles adecuados de bienestar social no han sido promulgadas ni lo serán probablemente hasta que ocurran en Estados Unidos cambios estructurales profundos.

Este es el sistema de justicia de Estados Unidos, el que dio “solución final” al “problema indio” mediante el genocidio y la destrucción de un rico patrimonio cultural que contaba entre sus valores con las reglas de oro que permitían al hombre vivir en armonía con la naturaleza. Para la Confederación de Tribus Iroquesas del Nordeste, las leyes justas de buen gobierno eran las que dejaban como herencia a las nuevas generaciones, a los que aún no habían nacido, un mundo mejor. Las leyes injustas de Estados Unidos han dejado a los indios un mundo cada vez peor.

*Este trabajo forma parte de una serie publicada en el 2011 en este blog, con el título El sistema de justicia que condenó a los 5, dada su calidad y actualidad, presentamos una versión dedicada al 10 de diciembre, día de los derechos humanos
(1)   Missouri, Kansas, and Texas Railway Co. v. Roberts, 152 US 114, 117 (1894).
(2)   J. R. Kramer: “The American Minority Community”, N.Y.; T.Y. Cromell, 1970.
(3)   W.A. Brophy and S.D. Aberle: “Indian: Unfinished Business”, Univ. of Oklahoma Press, 1966.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Policías estadounidenses han matado a más de mil personas en lo que va de 2015

Foto
En imagen del pasado miércoles, Jeremiah Ellison, hijo del congresista Keith Ellison, confronta a oficiales durante una protesta frente al Departamento de Policía de Minneápolis por la muerte a tiros de Jamal Clark a manos de un agente policiaco el domingo pasado. Foto Ap
Tomado de La Jornada
Por David Brooks.

Policías en Estados Unidos han matado a más de mil personas en lo que va de 2015 contando las muertes de dos ciudadanos más, uno en Oakland y otro en Minneápolis, el pasado fin de semana.
En Oakland, agentes dispararon contra un hombre que se les acercó con lo que parecía ser una pistola, que resultó ser una réplica, cuando la policía dispersaba cientos de vehículos que participaban en un show ilegal realizando maniobras peligrosas. Aún no se identifica la raza de la víctima.
En Minneápolis, cientos de manifestantes obstaculizaron una carretera durante horas en protesta por un incidente en el que policías balearon a Jamar Clark, afroestadunidense de 24 años. Unas 51 personas fueron arrestadas en la protesta. La policía insiste en que Clark se enfrentó a los agentes que respondían al reporte de un asalto, pero testigos aseguran que los uniformados dispararon mientras el joven ya estaba en el suelo, sin moverse ni resistirse, y que ya estaba esposado cuando recibió un balazo en la cabeza.
En respuesta a las protestas, la alcaldesa de Minneápolis solicitó al Departamento de Justicia abrir una investigación. Los manifestantes exigen que la policía presente el video del incidente.
El Departamento de Justicia no cuenta con un registro oficial completo del uso de la fuerza por los miles de departamentos de policía en el país. Por lo tanto, The Guardian y el Washington Post, por separado, han hecho conteos independientes.
Según los cálculos de The Guardian, el incidente en Oakland marcó la víctima mil en 2015. De ese total, 883 murieron por balas disparadas por policías, otros 47 después de ser sujetos al shock eléctrico de un taser policiaco, 33 después de ser atropellados por un vehículo policiaco y 36 que fallecieron en detención. Según su análisis de estas estadísticas, la tasa de muertes de civiles a manos de la policía es actualmente de 3.1 cada día. El conteo hasta hoy alcanzó un total de mil 5.
Los afroestadunidenses, aunque representan sólo 13 por ciento de la población, son ultimados por policías casi dos veces más que los blancos.
A la vez, unos 44 millones de residentes (mayores de 16 años) han tenido por lo menos un encuentro directo con la policía entre 2002 y 2011, y 75 por ciento de los que padecieron algún uso de fuerza por la policía percibieron que eso uso fue excesivo, según un nuevo informe del Departamento de Justicia presentado la semana pasada. Más aún, según el informe oficial, los afroestadunidenses tienen más de dos veces la probabilidad de padecer fuerza no letal o la amenaza de fuerza de la policía que los blancos, reportó el Washington Post.
Las protestas en Minneápolis no son aisladas ni únicas. Desde los hechos en Ferguson, Misuri, en agosto del año pasado –cuando un policía disparó y mató a Michael Brown, afroestadunidense desarmado de 18 años de edad– las noticias sobre el excesivo uso de fuerza, incluida la letal, han generado protestas e ira en el país, sobre todo por la desproporción de casos en que policías blancos han matado a jóvenes afroestadunidenses. Eso generó un movimiento con perfil nacional llamado Black Lives Matter, a partir de una sencilla consigna que afirma que las vidas de negros importan.
Decenas de casos parecidos han alimentado un movimiento contra la violencia policiaca y la impunidad de las autoridades en estos casos. Esto ha contribuido al debate nacional, que ha llegado hasta la cúpula política, por promover una reforma no sólo de la policía, sino del sistema judicial penal, sobre todo por la inocultable injusticia racial que se evidencia desde la actuación de las policías en las calles, el proceso judicial y la demografía de la población más encarcelada del mundo.

Ese movimiento se ha extendido a las universidades, con un enfoque más amplio sobre el racismo institucional que prevalece en este país, y miles de jóvenes han participado en una creciente ola de acciones con resultados sorprendentes, incluida la renuncia de rectores 
(Ver también: American Curios ).

lunes, 9 de noviembre de 2015

MUROS


Tomado de TeleSur


El 23 de junio de 2002 el gobierno de Ariel Sharon aprobó la construcción del muro israelí en Cisjordania, el cual está compuesto de 630 kilómetros de vallas, alambradas de espino, zanjas, zonas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de defensa y áreas restringidas de diversa profundidad.
A esos 630 kilómetros se le suman otros 70 de un muro de hormigón (de hasta siete metros de altura en algunas zonas). En esa extensión hay 84 puntos de paso, de los cuales solo 45 pueden ser atravesados por aquellos palestinos con los permisos adecuados. Más de la mitad del muro ya está terminado y se prevé que mida unos 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 metros de ancho una vez culminado.
Una barrera ilegal
El gobierno israelí ha sido acusado de crear una barrera ilegal basada en una iniciativa segregacionista. Sin embargo, éste se respalda en un supuesto mecanismo de defensa, pues afirman que el único propósito del muro es el de impedir la entrada de terroristas palestinos a núcleos de población israelíes y por lo tanto no está trazado con fines políticos o anexionistas.
Pero el muro no sigue en su totalidad el trazado fronterizo establecido en el armisticio árabe-israelí firmado en 1949 entre Israel, Egipto Siria y Transjordania, conocido como la “Línea Verde”, frontera reconocida internacionalmente entre el Estado de Israel y la Cisjordania ocupada. Al contrario, el 80% del muro construido está dentro del territorio de Cisjordania y solo el 20% se extiende a lo largo de la “Línea Verde”. Israel argumenta que ésta no es una frontera, sino una línea imaginaria que, según ellos, ha sido violada por Jordania en múltiples ocasiones.
Partidarios y defensores del muro sostiene además, a modo de exoneración de su responsabilidad, que el “Nuevo Muro de la Vergüenza” no se diferencia de los muros que otros países (como España o Estados Unidos) han construido para defender sus territorios.
Por su parte, un amplio grupo de detractores – conformado por organizaciones pacifistas y proderechos humanos tanto de Israel como internacionales – afirman que la construcción de este “Muro de la Segregación Racial”, así como tantas otras medidas llevadas a cabo por el gobierno israelí, impide la creación de un Estado palestino viable y degrada el nivel de vida de las poblaciones palestinas.
El gobierno palestino siempre ha criticado la construcción de la barrera: “es un muro ilegal” que “deja a los territorios palestinos como islas flotantes en el mar de las colonias israelíes, algo parecido al queso suizo, agujereado por todos sitios. De esta forma, se evita la formación de un Estado palestino”.
Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, ha calificado la barrera como “una acción poco civilizada e inhumana porque está siendo construido en los territorios palestinos”.
En 2003, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución, propuesta por Jordania, en la cual se instó a Israel a detener la construcción de la barrera y desmantelar la parte ya terminada por considerarla ilegal. El caso fue remitido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2004, la cual determinó que la barrera violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, y debía ser derrumbada. Como era de esperar, el gobierno israelí rechazó las recomendaciones de la CIJ.
Una resolución similar a la adoptada por la Asamblea General fue presentada anteriormente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no fue aprobada por el veto de Estados Unidos. Pese a esta acción reprobatoria de la ONU hacia el Estado de Israel, las Naciones Unidas siempre ha tenido serios perjuicios a favor del gobierno israelí.
Un muro segregacionista
Existe una batalla ideológica al respecto de dicha construcción. Mientras que su nombre oficial en Israel es el de “Valla de Seguridad”, los palestinos – víctimas del aislamiento – lo llaman “Nuevo Muro de la Vergüenza”, “Muro de la segregación racial” o “Muro del Apartheid”, éste último en referencia al antiguo régimen racista sudafricano.
Con el 80% del muro erigido dentro del territorio de Cisjordania, éste causa un daño grave en la vida de los palestinos, debido a que disminuye su posibilidad de habitar docenas de pueblos y comunidades. El muro también separa a los campesinos de sus tierras y de sus lugares de trabajo, centros educativos, de salud y otros servicios esenciales.
Según el Departamento de Asuntos de Negociaciones (NADPLO), dependiente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), aproximadamente el 47,6% de la Cisjordania ocupada (con aproximadamente el 88% de los colonos israelíes) será de facto anexionado por Israel, asegurando así no sólo la continuación de los asentamientos sino también su ampliación y alrededor de 249.000 palestinos quedarán atrapados entre el muro y la Línea Verde.
Los daños que causará el “Nuevo Muro de la Vergüenza” una vez terminado son inestimables. Se calcula que unos 60.500 palestinos residentes en 42 pueblos de Cisjordania vivirán entre el muro y la línea verde con Israel, alrededor de 31.400 palestinos quedarán completamente cercados por el muro, más de medio millón vivirá dentro de una franja de un kilómetro y unos 200.000 palestinos se verán afectados por la parte del muro construido en Jerusalén Oriental.
Las consecuencias del muro también suponen la destrucción de terrenos agrícolas fundamentales para la supervivencia de los palestinos. Más del 10% de la tierra palestina de Cisjordania (unas 57.518 hectáreas) quedará al otro lado del muro y decenas de miles de olivos y otros árboles, así como extensas áreas de tierras agrícolas ya han sido confiscadas y destruidas, y decenas de viviendas han sido demolidas.
Pese a estos cuantiosos daños a las vidas de los palestinos, el muro israelí de Cisjordania continúa edificándose y separando cada vez más a familias y comunidades enteras, quienes cada día arriesgan sus vidas para acceder a derechos básicos como centros de salud y educativos o llegar a sus lugares de trabajo.
El 7 de abril de ese mismo año, Francia abandonaba por completo la región y Marruecos, bajo acuerdos con España firmados en 1956 y 1958, recuperaba territorios antes controlados por el gobierno de la dictadura franquista. En 1958, los territorios de Río de Oro y Saguia-el-Hamra se unían para formar lo que se conoció como el Sahara Occidental o Sahara Español.
Control del Sahara Occidental

Tras su entrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en noviembre de 1956, Marruecos reclamó el Sahara Occidental como parte de su soberanía. En 1967, el organismo internacional recomendó la descolonización del territorio cuando también Mauritania comenzó a reclamar porciones de la tierra que, en aquel momento, eran propiedad de España.
En 1975, España, ya en proceso de descolonización del Sahara, cedía la administración del territorio, pero no la soberanía, a Mauritania (noroeste de África) y Marruecos. De hecho, es por ello que el Sahara Occidental sigue siendo en la actualidad legalmente territorio español, aunque el desentendimiento por parte de la administración española respecto a dicho territorio ha sido, desde entonces, absoluto.
Para ahorrarse ciertas preocupaciones políticas España abandonó la región en 1976, tras la Marcha Verde de Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental, una estrategia marroquí que consistió en el envío de 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados para invadir el por entonces territorio español. Comenzó en ese momento la disputa por el Sahara Occidental que aún hoy continua y que tiene como principales protagonistas a Marruecos, que decidió anexionarlo sin que tal hecho haya sido nunca reconocido por la comunidad internacional, y la República Árabe Saharaui Democrática, deseosa de establecer un estado independiente en un territorio que considera tradicionalmente suyo.
Creación del muro
El muro empezó a construirse en 1980 y fue concluido en 1987. La construcción se llevó a cabo en varias fases, durante las cuales se produjeron numerosas confrontaciones armadas entre el ejército marroquí y el Frente Polisario, conocido como el Movimiento de Liberación Nacional del Sahara Occidental, que busca finalizar la ocupación marroquí desde hace 38 años y conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.
El “Muro Marroquí” en realidad consiste de 8 muros, los cuales están constituidos por 2.720 kilómetros de berma de arena – un espacio elevado y llano que divide en dos un espacio – que recorre el Sahara Occidental y el sudeste de Marruecos separando las áreas controladas por el gobierno de dicho país y la llamada Zona Libre del Frente Polisario; es decir, el territorio en el que trabaja el Movimiento de Liberación Nacional del Sahara Occidental (sucesor del Movimiento para la Liberación del Sahara).
El “Muro del Sahara Occidental” fue construido por el ejército marroquí con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita y de Estados Unidos. Esto explica que el muro tenga búnkeres, vallas equipadas con armamento estadounidense, saudita y francés, siete millones minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares y otros armamentos pesados. Todo esto con la finalidad de crear una línea divisoria entre los territorios ocupados por Marruecos y aquellos liberados por el Frente Polisario, impidiendo así la vuelta de los refugiados saharauis a su país.
También es el muro con mayor número de soldados: 180.000 soldados de infantería marroquíes se sitúan cada cinco kilómetros, divididos en compañías. Este conjunto de recursos logísticos, técnicos y humanos cuesta a Marruecos, cada año, el 4,6% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Este increíble despliegue de armamentos y soldados hacen del muro una agresión a los Derechos Humanos. Un ejemplo de esto es el anteriormente citado campo de siete millones de minas que atenta contra la vida de civiles sin distinguir entre niños o adultos, siendo numerosas las mutilaciones y muertes que provocan año tras año de forma indiscriminada.
Este muro es más que una simple barrera física, es el símbolo del desentendimiento absoluto por parte del pueblo español y la comunidad internacional, así como el símbolo de la ocupación y la agresión por parte del pueblo marroquí. Éste último anexionó el territorio de Sahara Occidental a la fuerza y sin reconocimiento internacional y lo dividió sin muchas razones aparentes salvo la de negarse a devolver un territorio a su más legítimo dueño, el pueblo saharaui.
La avaricia por las riquezas naturales (fosfatos, uranio, petróleo, gas, plomo, titanio, oro, zinc y la zona pesquera) son el verdadero motivo de la ocupación marroquí en Sahara Occidental y del silencio de las potencias que se benefician de esto: Francia y Estados Unidos. El muro es otro claro ejemplo de cómo los grandes imperios transgreden, ocupan y se adueñan de territorios para enriquecerse sin importar los daños causados a un pueblo entero.
Larga data de tragedias marca la historia fronteriza entre México y Estados Unidos y es que, día a día, un inmigrante intenta pasarlo con suerte. Cada día la búsqueda del sueño americano deja muertes terribles e innecesarias.
El Muro Fronterizo que Estados Unidos ha construido a lo largo de su frontera con México tiene la marca de ser el más mortal hasta la fecha.
Razones para construir el muro
Con el objetivo de impedir la entrada de inmigrantes mexicanos y centroamericanos hacia su territorio, Estados Unidos inició en 1994 la "Operación Guardián" – Operation Gatekeeper, en inglés – que, bajo el sobrenombre de “Operación Muerte”, propuso crear un cerco que habría de recorrer toda la frontera sur del país. No obstante, en la actualidad los únicos fragmentos construidos son los que dividen a California y Tijuana, Arizona y Sonora, Nuevo México y Baja California y Texas y Chihuahua.
Este cerco está compuesto de tres tapias sucesivas dotadas de diversos artefactos de la más alta tecnología: luces de extrema potencia, radares, detectores de movimiento, sensores electrónicos y cámaras de visión nocturna conectadas a la policía fronteriza estadounidense. Cuenta, además, con diversos comandos militares altamente capacitados y equipados con los las más recientes innovaciones tecnológicas que les permite una vigilancia constante desde tierra – con todo-terrenos – y aire – con helicópteros artillados.
En 2011, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que ya habían construido 1.044 kilómetros del Muro Fronterizo, el cual será ampliado hasta llegar a 1.120. La línea que divide EE.UU. y México es de 3.200 kilómetros.
Un largo historial de tragedias.
Desde el comienzo de su construcción en 1994 han ocurrido más de 10.000 muertes a causa del Muro Fronterizo, otro pernicioso símbolo de la segregación humana.
Pese a que el motivo inicial del Muro Fronterizo era disuadir la entrada de inmigrantes a Estados Unidos, las estadísticas indican que cada año el número de personas que intentan cruzar la frontera a los Estados Unidos se incrementa y, en consecuencia, los fallecidos. Por citar sólo algunas cifras, en 1996 se registraron 87 muertes y en 1997 hubo 149. Subió hasta 329 en 1998, 358 en 1999 y 436 muertes tan solo en 2000. Pero estamos hablando de cadáveres recuperados, muchos ni siquiera son encontrados.
El repudio por las pérdidas humanas, así como los daños sociales y ecológicos, que surgieron por la creación de este muro, no se hicieron esperar: el gobierno federal de México, así como intelectuales y ministros de América Latina, lo criticaron severamente, incluso el actual gobernador de Texas, Rick Perry, declaró al diario mexicano El Universal su oposición al bloqueo de la frontera.
También los granjeros y comerciantes de Texas manifestaron su preocupación por la construcción del muro, temerosos de que sus negocios se vengan abajo por la poca afluencia de inmigrantes, pero también por el bloqueo de las aguas del Río Bravo, del que dependen.
En cuanto a la reacciones de otros países, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, expresó sus más duras críticas respecto a la decisión de Washington (capital de EE..U.) aseverando que “las barreras inútiles entre los países pueden perjudicar al comercio y al turismo”.
Más allá de destruir el llamado “sueño americano”, el Muro Fronterizo es un símbolo de segregación y muerte, pues cada año cientos de inmigrantes estafados por “coyotes” (personas que cobran para ayudar a cruzar el muro) se pierden en el desierto sin agua y, usualmente, mueren de insolación en dos o tres días a sólo unas millas de la ciudad más cercana.
Es una simple cuestión económica. La inmigración ilegal seguirá existiendo mientras los inmigrantes desempleados en México y Centroamérica puedan encontrar mejores trabajos en Estados Unidos. La única solución reside en el Congreso estadounidense, el cual tiene la responsabilidad de legalizar a los millones de inmigrantes radicados allá y establecer un sistema de visas y residencia para que nadie tenga que tomar la ruta de los coyotes, el desierto y la muerte.
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Ver también Especial de TeleSur: Los otros muros.

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