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miércoles, 3 de junio de 2015

Policía de EEUU ha matado a 385 personas en lo que va de año

Policia in Baltimore, Maryland.
Tomado de Cubadebate

La Policía estadounidense ha disparado y matado al menos 385 personas en lo que va de año, lo que supone la muerte de más de dos personas al día, según un análisis realizado por el diario The Washington Post.

El diario ha resaltado que esta cifra supone el doble de muertes por disparos que las recogidas en las estadísticas oficiales del Gobierno durante la última década, un número que las propias autoridades reconocen que es incompleto.

“Nunca vamos a reducir el número de tiroteos policiales si no empezamos a seguir de forma adecuada esta información”, ha afirmado Jim Bueerman, presidente de la ONG Fundación Policía, que tiene como objetivo mejorar la acción policial.

La publicación de este informe tiene lugar en un momento de debate nacional sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía contra las minorías, tras la muerte de varios negros desarmados que han llevado a protestas multitudinarias.

The Washington Post ha explicado que desde principios de año ha realizado una base de datos que recoge todos los tiroteos policiales en los que ha habido muertos, además del fallecimiento de agentes tiroteados.

El diario solo ha incluido en su estadística las muertes durante 2015 por disparos, excluyendo otras causas como puñaladas o fallecimiento de detenidos bajo custodia policial.

Mayoría de hombres

La gran mayoría de los muertos -hasta 365- eran hombres, mientras que 20 eran mujeres. 180 de los muertos eran de raza blanca, mientras que 105 eran negros y 57 de origen hispano. El rango de edad oscila entre los 16 y los 83 años.

Alrededor del 80 por ciento de los fallecidos estaban armados con objetos potencialmente letales, en su mayoría con pistolas, aunque también se han registrado cuchillos, machetes o con enfrentamientos en vehículos.

Ayuda en problemas domésticos

Otra de las cuestiones analizadas ha sido la causa del tiroteo que ha llevado a la muerte a alguno de los implicados. En la mayoría de ocasiones, la Policía estaba respondiendo a una petición de ayuda por problemas domésticos u otros problemas sociales.
La mayoría de los muertos eran de clase baja y tenían antecedentes policiales, principalmente por delitos menores. Además, 92 de los fallecidos, que suponen casi un cuarto del total registrado, han sido declarados por las autoridades o por sus familiares como trastornados mentales.

Responsabilidad policial

Según la ley estadounidense, la Policía tiene autorización para matar a un sospechoso cuando está en riesgo su vida o la de otras personas. Según los datos de este informe, en tres de los casos analizados un policía ha sido acusado de cometer un delito.

Varios policías, retirados y en activo, han afirmado al diario que las fuerzas de seguridad deberían rendir cuentas ante este tipo de muertes y han asegurado que muchas se podrían evitar con una mejor actuación policial.

“Tenemos que entender los fenómenos que hay detrás de estos sucesos fatales”, ha afirmado Bueerman. “Hay una necesidad social imperiosa para ello pero existe una falta de voluntad política para hacer que suceda”, ha lamentado.

Infografía: Telesur 
(Con información de Europa Press)

jueves, 12 de febrero de 2015

FBI espía también a escritores e intelectuales negros

El poeta Claude McKay, de Spring en New Hampshire, 1920. Foto: Wikimedia Commons.
El poeta Claude McKay, de Spring en New Hampshire, 1920. Foto: Wikimedia Commons.
Tomado de CubaDebate

La Oficina Federal de Investigación de EE. UU. (FBI, por sus siglas en inglés) ha espiado durante décadas las actividades de los escritores e intelectuales negros en EE.UU., reveló este martes el sitio estadounidense Raw Story.

La fuente añadió que estas actividades de espionaje se efectuaban bajo el auspicio del entonces jefe del FBI, Edgard Hoover, quien ordenaba vigilar las actividades de esos escritores y censuraba su trabajo.

El académico Wiliam Maxwel analizó los expedientes del FBI, algunos con casi dos mil folios, sobre la vida de 51 destacados escritores negros.

Maxwel reveló que, bajo la dirección de Hoover y con la ayuda de informantes, la agencia policial revisaba sus obras antes de ser publicadas y hasta analizaba minuciosamente sus planes de viaje.

Asimismo el FBI proporcionaba informaciones al Gobierno de EE.UU., y le aconsejaba sobre si era recomendable conceder a ciertos afroamericanos trabajos en instituciones federales o, incluso, la autorización para visitar la Casa Blanca.

Entre las personalidades más destacadas vigiladas por FBI se encuentra el jamaicano Claude McKay, una figura clave en el movimiento literario negro, a quien la agencia considera un notorio revolucionario supuestamente vinculado a la Unión Soviética.

El excontratista de la NSA Edward Snowden, en junio de 2013, llamó la atención mundial hacia los programas de espionaje y vigilancia masivos de Washington, revelando miles de documentos clasificados de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés).

(Con información de Raw Story)

miércoles, 14 de enero de 2015

De Ayotzinapa a Ferguson: Historia de dos pueblos

Tomado de TeleSur
Por Anahi Rubin

Hasta hace seis meses pocos conocían a Ayotzinapa, pequeño pueblo del estado de Guerrero en México y seguramente otros pocos tenían idea del suburbio de Ferguson, Misuri, en Estados Unidos.

Pero dos acontecimientos terribles, pusieron a estos lugares en la primera plana de la media nacional e internacional.

Uno sucedió en Estados Unidos el 8 de agosto de 2014, cuando un policía blanco asesinó al joven afroamericano de 18 años Michael Brown. El otro suceso aconteció el 26 de Septiembre, en México, cuando 43 estudiantes fueron desaparecidos por policías, militares, y narcotraficantes.

Qué tienen en común estos dos lugares, además del asesinato de minorías, por parte del estado. Qué coincidencias políticas, históricas y sociológicas se desarrollaron para dar como resultado la muerte y desaparición de jóvenes inocentes.

Michael Brown había terminado su escuela secundaria, iba a entrar a la Universidad, tenía 18 años y sueños de progreso. Era parte de los 14.000 habitantes de origen negro de Ferguson que conforman el 25% de pobres y 47% de desempleados en dicha comunidad, según Pew Research Center.

A partir del 9 de agosto del 2014, cuando fue asesinado por el policía blanco Darren Wilson, entró a formar parte de las estadísticas dadas por el FBI: dos veces por semana un policía blanco ha asesinado a un afroamericano en los últimos 7 años. El 18% de esos jóvenes asesinados tenían menos de 21 años.
Un mes después ,26 de Septiembre, 43 estudiantes de la Escuela Rural, Raúl Isidro de Burgos, fueron desaparecidos por fuerzas combinadas pertenecientes al gobierno y al narcotráfico. Los estudiantes eran campesinos del estado de Guerrero, que ocupa el segundo lugar de pobreza del país; de cada 100 habitantes 31.7 sufren pobreza extrema. Las escuelas rurales son uno de los últimos vestigios de la Revolución Mexicana. Creadas a partir de la década de 1920, con fuertes componentes de transformaciones sociales; su ideario es ayudar a las comunidades indígenas a través de la educación.

No es la primera vez que estudiantes ruralistas son asesinados; sus ideales socialistas y de repartición de la tierra costaron la vida de muchos de sus referentes. Entre ellos Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas; quienes estudiaron magisterio en la escuela Isidro de Burgos y luego se erigieron en líderes populares y revolucionarios. Lastimosamente tuvieron el final que tienen muchos de los que pelean por causas del pueblo; Cabañas fue asesinado en 1974 por el ejército mexicano en una emboscada y Vázquez murió en un dudoso accidente en 1972.

Aunque el Doctor King fue asesinado en 1968, el motivo de su lucha todavía es válida, ya que lejos de terminar, se ha acentuado la desigualdad e índices de pobrezas para los ciudadanos afroamericanos (28.1% en una población de 44.5 millones).

En estos meses miles de ciudadanos mexicanos y norteamericanos salieron a las calles de sus respectivos países, por el asesinato de estos jóvenes.

Aunque hay supuestos culpables en cárceles, todavía no llegó la justicia en ninguno de los dos casos, ni en Ayotzinapa ni en Ferguson.

Lo que si asoma es la conciencia de muchos que recorren pueblos y ciudades en busca de un futuro mejor.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El Presidio Político en los Estados Unidos

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Susan Rosenberg, Silvia Baraldini y Alejandrina Torres
Tomado de Adversario Cubano.
Por Raúl Capote.


Las injustas y crueles condenas a los cinco héroes cubanos, cuatro de los cuales aún permanecen en las prisiones de Estados Unidos, constituyen el motor impulsor de estas denuncias. Considero que contribuir modestamente a que el mundo conozca los horrores del presidio político estadounidense es el mejor homenaje que puedo rendirles.

Introducción.
 
El encarcelamiento por razones políticas ha sido la norma no la excepción a través de la historia de Estados Unidos. Sin ir demasiado lejos en el tiempo para no aburrir demasiado al lector, recordaré que a partir de 1955, cuando el movimiento afro-norteamericano por los derechos civiles con el “Montgomery Bus Boycott” se convirtió en movimiento de masas, Rosa Parks fue encarcelada por violar las leyes segregacionistas de Alabama y, a partir de esa fecha, comenzó una nueva etapa en la larga lucha de los negros norteamericanos por ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad.

Hacia 1960, cientos de estudiantes negros fueron arrestados por su participación en “sit-ins” y en otras protestas masivas. El Dr. King y otros líderes del movimiento por los Derechos Civiles fueron golpeados y arrestados con frecuencia, numerosas iglesias en los barrios negros quemadas, miles de activistas despedidos de sus trabajos sin compensación alguna y muchos asesinados.

La violenta represión condujo al surgimiento de la auto-defensa armada y, posteriormente, de organizaciones revolucionarias. En la segunda mitad de la década del 70 la ola represiva adquirió mayor violencia y fueron asesinados Malcolm X, el Dr. Martin Luther King Jr., Fred Hampton, Mark Clark y muchos otros. Cientos de militantes y colaboradores del “Black Panther Party” y de “Republic of New Africa” fueron condenados a prisión.
 
En esa década del 70 estallaron rebeliones en numerosas prisiones de todo el país, la más notable fue la de septiembre de 1975 en Attica. George L. Jackson, asesinado por los guardias varias semanas antes de los sucesos se convirtió en bandera de los prisioneros afro-norteamericanos.

Actualmente, hay más afro-norteamericanos en prisión que nunca antes. Su tasa de encarcelamiento la crecido exponencialmente desde la Rebelión de Attica. De acuerdo con el Departamento de Justicia (2009) “Aproximadamente el 12-13 % de la población es afro-americana, pero conforma el 40.1 % delos 2.1 millones de reclusos en cárceles y prisiones.” Se ha señalado que la tasa actual de encarcelamiento de afro-norteamericanos es tres veces mayor que la que tuvo Sudáfrica en el apogeo del Apartheid.

Pero no son los afro-norteamericanos los únicos que han sido reprimidos y encarcelados sólo por ser diferentes o para mantenerlos sometidos al sistema. El presidio político de Estados Unidos se nutre también de indios, chicanos y otras minorías que luchan igualmente por sus derechos civiles; objetores de conciencia que se han negado a participar como soldados en las guerras imperiales; inmigrantes indocumentados cuyo único delito ha sido cruzar hacia la tierra que le fue robada a sus antepasados en busca de trabajo digno para sostener a sus familias; obreros sindicalistas; militantes de izquierda; puertorriqueños que sueñan con la independencia de su patria; miembros del movimiento “Occupay” que luchan contra la corrupción, el desempleo y las crecientes desigualdades sociales y económicas; etc.; a los que hay que añadir los secuestrados y torturados en violación flagrante de acuerdos internacionales y de las propias leyes de Estados Unidos, en Abu Ghraib, Guantánamo, Bagram, y en toda una red de cárceles secretas dispersas por el mundo.

Al sistema penal de Estados Unidos se le ha llamado “Prison-Industrial Complex” (PIC) debido a la creciente privatización de las instituciones y servicios penitenciarios y a las ganancias billonarias de las corporaciones involucradas en el pingüe negocio de privar de libertad a las personas. Un ejemplo es la “Arizona’s Kitchell Construction” que ha recibido contratos para la edificación de más de 70 instalaciones carcelarias. Los dueños de las cárceles privadas lucran a costa de los presos que se les asigna. Mientras mayor es el número de presos mayores son las ganancias.

En Estados Unidos el encarcelamiento se ha convertido en un sistema clasista de control social. Una ideología racista del castigo suplantó a la antigua política de rehabilitación. Una gran parte de los presos no lo están por haber cometido crímenes sino por no cumplir con leyes promulgadas para perpetuar el control sobre los sectores de la población que ocupan los peldaños inferiores en la escala social. Esta criminalización de los pobres y de las minorías convierte en prisioneros políticos a cientos de miles de los que componen la población penal de Estados Unidos, la mayor del mundo. 


El objetivo de la HSU era “…reducir las prisioneras a un estado de sumisión esencial para su conversión ideológica. Si esto falla, el siguiente objetivo es convertirlas en sus propias y eficientes antagonistas.

Valientes mujeres puertorriqueñas 

El mundo quedó horrorizado cuando supo de las atrocidades que se cometían en centros de detención diseñados para quebrar la voluntad de los prisioneros, como los de Abu Ghraib y Guantánamo. Sin embargo, los primeros ensayos de este tipo de instalaciones carcelarias habían surgido en Estados Unidos varias décadas antes.

Uno de los más diabólicos intentos de mezclar la humillación y la tortura con perversos recursos psicológicos, tuvo lugar en Kentucky con la creación de la eufemísticamente llamada “High Security Unit” (HSU), “unidad de control” experimental para mujeres, situada en la “Federal Correctional Institution” de Lexington.

La HSU fue inaugurada en 1986 durante la administración de Ronald Reagan. Constaba de 16 celdas de aislamiento subterráneas donde las prisioneras perdían la noción del tiempo, pues vivían bajo luces artificiales las 24 horas del día vigiladas por cámaras que registraban absolutamente todas sus actividades. La propiedad personal estaba prohibida. Con frecuencia se les sometía a un régimen de privación del sueño, despertándolas a intervalos cuando intentaban dormir. A menudo eran sometidas a humillaciones como el “chequeo de cavidades” que se convertía en acoso sexual al ser realizado por hombres.

Ya desde esa época se experimentaba con los métodos conocidos como “sensory deprivation” (privación sensorial) o “perceptual isolation” (aislamiento perceptual) que consiste en reducir o eliminar uno o más de los estímulos sensoriales, lo cual provoca efectos devastadores en los prisioneros, como ansiedad, alucinaciones y depresión. Efectos similares provoca el llamado “efecto Ganzfeld” en que, por el contrario, se utiliza un estímulo (luz, sonido, etc.) de manera constante y durante largos períodos.

En la HSU fueron internadas varias conocidas luchadora puertorriqueñas, militantes de organizaciones independentistas, clasificadas oficialmente como “high risk” (alto riesgo) aunque ninguna se había comportado de manera violenta antes de ser trasladadas a Lexington.

Alejandrina Torres, vinculada con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), fue arrestada en junio de 1983. Al igual que sus compañeras, Alejandrina asumió ella misma su defensa e informó a la corte de distrito que consideraba ilegal el procedimiento y que reclamaba ser juzgada por una corte internacional. Bajo el cargo de “conspiración sediciosa” para intentar derrocar el gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico, fue sentenciada a 35 años de prisión.

Alejandrina fue ubicada arbitrariamente en una prisión para hombres donde, como era de esperar, sufrió repetidos asaltos sexuales. Luego tuvo que sufrir durante dos años los horrores de la SHU hasta que, finalmente, fue trasladada a la prisión de mujeres en Danbury, Connecticut, donde fue liberada en septiembre de 1999 por el presidente Bill Clinton a instancias del Rev. Desmond Tutu y del ex presidente Jimmy Carter.
 Silvia Baraldini
Silvia Baraldini nació en Italia pero colaboró activamente con el “Black Power” y con el movimiento independentista puertorriqueño durante mucho tiempo. Silvia se negó a declarar ante el Gran Jurado que investigaba las actividades de los independentistas y fue condenada a 43 años de prisión en 1982. Transferida a Italia en 1999 para que cumpliese allí el resto de su condena, fue liberada el 26 de septiembre de 2006 gracias a una ley de perdón promulgada por el parlamento italiano.

Susan Rosenberg, poeta, escritora y veterana en las luchas por la justicia social, perteneció a muchos movimientos radicales y fue militante activa del movimiento por la independencia de Puerto Rico y del “May 19th Communist Organization”. Arrestada en 1984 se le acusó, entre otros cargos, de cómplice en la fuga de prisión de Assata Shakur. Fue sentenciada a 58 años de prisión, de los cuales cumplió 16. El 20 de enero de 2001, el ultimo día de su mandato, Bill Clinton le otorgó el perdón presidencial.

Después de su liberación, Susan Rosenberg trabajó como profesora adjunta de literatura del John Jay College de Manhattan pero, después de cuatro semestres, presiones políticas obligaron al centro universitario a rescindir su contrato. En 2011, Susan publicó sus memorias de la prisión con el título “An American Radical: A Political Prisoner in my Own Country” (Una americana radical: prisionera política en mi propio país).

El movimiento independentista puertorriqueño denunció vigorosamente el inhumano tratamiento de sus compañeras. La “American Civil Liberties Union” (ACLU), después de una visita a la SHU la clasificó de “living tomb” (sepulcro con vida). El Dr. Richard Kom, psicólogo clinico, a nombre de la ACLU concluyó en su informe que el objetivo de la HSU era “…reducir las prisioneras a un estado de sumisión esencial para su conversión ideológica. Si esto falla, el siguiente objetivo es convertirlas en sus propias y eficientes antagonistas.

Si esto falla también, la alternativa que resta es destruirlas logrando que se destruyan a sí mismas”. Un informe de 38 páginas de Amnisty International concluyó que la HSU estaba violando los estándares internacionales de tratamiento de prisioneros (1). De modo similar se pronunciaron otras organizaciones.

Tras una ardua campaña de denuncia de las atrocidades que se cometían en la HSU, un juez determinó “que las prisioneras habían sido ilegalmente clasificadas en base a sus afiliaciones políticas, declaraciones y credos políticos.” (2). El Buró Federal de Prisiones se vio obligado a cerrar la unidad en 1988, a sólo dos años de su inauguración, y a transferir las mujeres a otras prisiones.

NOTAS
(1) Rosenblatt, Elihu: “Criminal Injustice: Confronting the Prison Crisis”, South End Press, 1996, p.328.
(2) McGowan, Daniel: “Tales from inside the U.S. Gitmo”, Huff Post POLITICS, Sept. 12, 2013.
Susan Rosenberg, Silvia Baraldini y Alejandrina Torres.

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