martes, 23 de junio de 2020

Cuba en el libro de Bolton: Frustraciones de un halcón

El libro de Bolton retrata la confusa política de Trump hacia ...
Imagen de la Agencia EFE.
Tomado de Ocean Sur. Contexto latinoamericano
Por Rafael González Morales

Desde este martes 23 de junio, las principales librerías de Estados Unidos comenzaron a vender uno de los libros más esperados de este año. El texto ya a disposición del lector se titula: “La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca”. Su autor es el controversial y conocido halcón neoconservador John Bolton, quien en estos momentos está siendo considerado por Donald Trump y Mike Pompeo como un traidor, pues lo acusan de revelar información clasificada en las páginas de su libro.


La poderosa casa editorial Simon&Schuster ha sido la encargada de ponerlo a disposición del público a quien trata de cautivar con el siguiente slogan: «Este es el libro que Donald Trump no quiere que usted lea». Desde hace unos días se ha desatado una fuerte campaña publicitaria alrededor del texto, a la que ha contribuido especialmente el presidente estadounidense con sus tweets y con el despliegue de presiones para obstaculizar su publicación. En esencia, todo este espectáculo propagandístico ha sido muy favorable para Bolton debido a que está alineado con sus dos principales motivaciones: ganar dinero y notoriedad. No obstante, debe tener algunas preocupaciones por las posibles acciones legales que se desarrollen contra su persona en el futuro inmediato.

Ninguna de sus críticas a Trump está inspirada en cuestiones éticas ni pretende generar un debate que modifique la orientación de una política exterior desastrosa. Todas sus palabras están meticulosamente calculadas y atendiendo a sus antecedentes de manipulador, mentiroso e inescrupuloso no está muy claro cuáles de los hechos que revela ocurrieron de la manera en que lo está contando. Bolton ha insistido en que su libro se centra precisamente en los hechos para alejarse de cuestiones subjetivas debido a que desea que el lector saque sus propias conclusiones. Cuando ese planteamiento se contrasta con el capítulo titulado con muy poca creatividad: “Venezuela Libre”, nos percatamos que es una gran mentira al estar plegado de juicios, opiniones y calificativos contra Cuba y Venezuela.

En ese sentido, en el libro se refieren a “Cuba” o a los “cubanos” en 84 ocasiones, incluyendo las menciones que se reflejan en las notas al pie. En el capítulo mencionado anteriormente se recogen 48 menciones, lo que evidencia que el enfoque principal en el tratamiento del tema Cuba está vinculado estrechamente a Venezuela. Esta visión constituyó una de las prioridades del diseño de política que promovió Bolton cuando se desempeñó como Asesor de Seguridad Nacional.

La primera mención a Cuba está en el primer capítulo titulado: «La larga marcha a una oficina en la esquina del Ala Oeste». Haciendo referencia a la política exterior de Obama, el halcón neoconservador plantea: “nuevas amenazas y oportunidades estaban apareciendo de manera rápida y ocho años de Barack Obama significaban que había mucho que reparar”. En este contexto, menciona que en el Hemisferio Occidental una de las “amenazas” es Cuba y también califica de esta manera a Venezuela y Nicaragua. Por lo tanto, Bolton desde antes de ocupar su responsabilidad en la Casa Blanca ya tenía dentro de sus prioridades fundamentales empeñarse a fondo para construir el pretexto de la Isla como una supuesta amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La segunda mención está en ese propio capítulo y es precisamente para destacar sus vínculos con la comunidad cubanoamericana, pero evidentemente con un sector muy específico. Bolton se está refiriendo a que fue contemplado como uno de los candidatos para desempeñarse como Secretario de Estado durante la etapa de la transición presidencial. En este contexto, señala que había muchas personas promoviendo su candidatura y afirma que está “muy agradecido por el considerable apoyo que tuvo entre (…) los cubanoamericanos y los venezolanoamericanos”. En esencia, fue respaldado desde ese momento por la extrema derecha cubanoamericana, quienes ya se habían convertido en fuertes acreedores de Trump. También Bolton tenía su deuda con este sector, aunque su odio contra Cuba obedecía a razones ideológicas más profundas independientemente de sus nexos con la ultraderecha de Miami.

La tercera mención está en el capítulo tres titulado: «América descansa libre». Bolton señala que el día después del ataque de Estados Unidos contra Siria, acompañó a Trump a un evento cerca de Hialeah en la Florida con el objetivo de crear un clima positivo para determinados sectores de los negocios. Menciona que en la actividad se reunieron alrededor de 500 personas, en su mayoría cubanoamericanos y venezolanoamericanos. Durante el evento, Bolton explica que el senador Marco Rubio se refirió a la multitud sobre su reciente designación como Asesor de Seguridad Nacional al plantear: «Es un mal día para Maduro y Castro, y es un gran día para la causa de la libertad». De hecho, el legislador anticubano fue uno de los actores más influyentes en la designación de Bolton a partir de que su presencia le garantizaba una participación permanente y coordinada en la toma de decisiones hacia Cuba y Venezuela.

El resto de las menciones se concentran en el capítulo dedicado a Venezuela. Bolton comienza explicando que en el gobierno de Trump después de varios esfuerzos sin éxito para derrocar a Maduro, se abrió un fuerte debate y señala que participaron “especialmente miembros de las comunidades cubanoamericana y venezolanoamericana en la Florida”. Esta afirmación reconfirma el papel que siempre han desempeñado estos grupos de conjunto con el gobierno estadounidense en los intentos por desestabilizar el proceso bolivariano.

Varias menciones de Cuba en ese propio capítulo están orientadas a resaltar el manido argumento que Nicolás Maduro es capaz de mantenerse al frente del gobierno debido al “apoyo y presencia de los militares cubanos”. Bolton es reiterativo en este aspecto que convirtió en uno de los pilares de la campaña contra la Isla dirigida a justificar el recrudecimiento sustancial de la política anticubana, lo que todavía persiste como un elemento fundamental dentro de su estrategia. En este enfoque justificativo de la incapacidad el gobierno de Trump para derrocar la revolución bolivariana, también Bolton añade como actores claves a Rusia, China e Irán.

Otras de las referencias a la Isla, está vinculada a la formulación de Bolton sobre la denominada “Troika de la Tiranía”. Sobre este aspecto, en el libro se explica que Trump en una reunión el 15 de agosto del 2018 solicitó que le presentaran opciones militares contra Venezuela. Según Bolton, trató de persuadir al mandatario explicándole por qué esa no era la respuesta, especialmente, debido a la oposición del Congreso a esa variante. En ese sentido, el entonces Asesor de Seguridad Nacional decidió enfocarse con mayor fuerza en Venezuela pero desde una perspectiva más amplia que incluía sanciones contra Cuba y Nicaragua.

Una de las menciones a Cuba en este capítulo más ilustrativas del odio de Bolton contra la nación cubana y de su marcada agresividad es cuando explica su reacción ante el arresto del opositor venezolano Juan Guaidó a principios del 2019. El halcón señala que estaba seguro que sería acusado por Maduro de liderar un golpe de estado en Venezuela. En ese contexto, refiere  «empezamos a evaluar pasos que deberíamos adoptar de inmediato contra el régimen de Maduro y también contra Cuba y Nicaragua». Añade que se preguntaron: “¿Por qué no ir contra los tres a la misma vez? Las sanciones petroleras eran una opción natural, pero ¿por qué no declarar a Venezuela un país patrocinador del terrorismo, algo que sugerí por primera vez en octubre de 2018, y también retornar a Cuba a la lista que Obama había removido?”.

Posteriormente, se hacen referencias a decisiones contra la Isla como la cancelación del acuerdo con las grandes ligas, la implementación del título III de la Ley Helms-Burton y sobresale la siguiente explicación de Bolton haciendo referencia a Trump: “consistente con su amenaza pública de un bloqueo total y completo contra Cuba a partir de los envíos de petróleo entre Venezuela y Cuba, Trump también reiteradamente solicitó al Departamento de Defensa opciones concretas de cómo parar esos envíos, incluyendo la interdicción”. También aborda el discurso que realizó el 17 de abril en el Hotel Biltmore de Coral Gables cuando estuvo rodeado de miembros de la brigada mercenaria 2506. Con relación a este evento anticubano, destacó sus anuncios vinculados a la aplicación de los títulos III y IV de la Ley Helms-Burton.

Cuando se leen estas páginas desde una perspectiva objetiva, puede percibirse y sentirse que se está en presencia de alguien que no ha superado su amarga derrota. El profundo odio y frustración de Bolton hacia Cuba y Venezuela constituye la piedra angular sobre la que se erige toda la manipulación y tergiversación que se refleja en ese capítulo. Al halcón solo le queda continuar vociferando sus falsedades y tratar de sacarle más dinero a sus confesiones mezclando las mentiras con las infamias.

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