lunes, 2 de febrero de 2026

Intervención en el IV Encuentro Internacional de Solidaridad Europa por Cuba

 

Por Gustavo de la Torre Morales

Aquí dejo mi intervención en el teatro del Ayuntamiento de Marinaleda, como actividad parte del IV Encuentro Internacional de Solidaridad Europa por Cuba, el pasado sábado 31 de enero de 2026.

Por lo general, me expreso de forma espontánea, pero esta vez no me acogeré a esa "aventura" y traigo mis palabras escritas. Doy gracias a todas y todos ustedes por el amor y la solidaridad que brindan a mi Patria.

Me sumo a las palabras de mi compatriota, Patricia, dando honores a nuestros 32 compatriotas cubanos que defendieron con valentía, no solo la soberanía y dignidad de la República Bolivariana de Venezuela y la de Cuba, sino que cayeron defendiendo la dignidad de todos los pueblos del mundo.

Los 32 cubanos demostraron el coraje de los Maceo, la firmeza de los principios inculcados por la Revolución cubana liderada por el Comandante Fidel Castro, por el General de Ejército Raúl Castro y hoy día por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez. Esos 32 héroes supieron morir con dignidad, como José Martí, batallando sin miedo, poniéndole el pecho a las balas enemigas; pero esta vez, las balas son del imperialismo estadounidense.

Los pueblos de Nuestra América han sufrido la embestida del imperialismo estadounidense bajo la doctrina Monroe. En el caso particular de Cuba, lleva más de 6 décadas sufriendo los zarpazos de la política hostil y violatoria que aplican los gobiernos de EEUU: un diabólico y amplísimo diapasón de agresiones que marcan desde incursiones militares mercenarias, guerra biológica, campañas mediáticas, financiación de grupúsculos subversivos y delincuenciales (edulcorados como “disidencia”), hasta el retorcido laberinto de “leyes” y medidas coercitivas que componen el criminal bloqueo económico, financiero y comercial, cuyos objetivos demuestran su carácter genocida, porque viola flagrantemente los derechos del pueblo cubano, como diversas resoluciones de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Bajo el segundo mandato de Trump, vemos que este magnate del crimen impone su corolario, con la arrogancia de creerse el señor del universo y, con enfermizo ego, blanquea el genocidio contra Palestina y agredió a la hermana República Bolivariana de Venezuela, donde bombardeo, ametralló y secuestró a su presidente Nicolás Maduro y a la combatiente Cilia Flores.

El pedófilo de Trump, empujado por la camarilla de mafiosos que hacen de la agresión a Cuba un negocio, lanza con petulancia amenazas con el pueblo de Cuba y decreta un cerco total. Todos los voceros, mercenarios, plattistas_ hablando claro, gusanoides_ quedan descubiertos, porque el mismísimo Trump expone que no hay "embargo", sino un bloqueo económico que demuestra su carácter genocida.

Por ello, expreso mi condena rotunda a la política de barbarie que impone EEUU contra Cuba y rechazo las amenazas del Sr. Trump-etilla y su camarilla de fascistas. Condena y rechazo, que me atrevo a confirmar, también la expresa una gran parte de la comunidad cubana residente en el exterior.

Mienten al decir que Cuba es una amenaza, porque Cuba se mueve por principios de paz, colaboración respetuosa y solidaridad internacionalista, y ejemplo de ello son las brigadas médicas.

Estamos en el año del centenario del natalicio del Comandante Fidel Castro Ruz. Como lo calificó el poeta Juan Gelman, "Fidel, el gran conductor que encendió la historia" y estoy obligado a hablar sobre él y el componente martiano de toda su obra y desempeño que mostró con su ejemplo personal en todo momento.

Fidel supo llegar a todo ser humano que interactuó directa o indirectamente con él. Supo hablar con un lenguaje diáfano y que se alza a la altura de intelectuales y del pueblo en general, no solo del cubano, sino de cualquier rincón del mundo. Siempre sorprendió su capacidad de desarrollo en su oratoria, donde hablaba de diversos hechos y a lo largo de su discurso los interconectaba con la altísima maestría de su magisterio.

Su prodigiosa memoria e interés en conocer cada detalle, dejaba atónito a sus oyentes o interlocutores, porque ya venía con una gran carga de datos, que le permitía proyectar ideas, opiniones y razonamientos que superaba todo esfuerzo humano.

José Martí escribió “Quien tiene sucia el alma anda siempre retorciendo”.

Sin embargo, muy a pesar de los umbrales vergonzosos que el imperialismo trata de sembrar sobre Fidel, él fue y es respetado hasta por aquellos enemigos que trataron de asesinarlo en más de 600 ocasiones.

El imperialismo y sus secuaces no pudieron con él y Fidel partió físicamente, cuando a él, en diálogo con su naturaleza, le dio la reverenda gana. Y digo físicamente, porque su ejemplo, obra e ideario siguen vivos en el pueblo cubano y en la lucha de los pueblos del mundo.

Una precisa descripción la hizo el Comandante Ernesto Che Guevara, en su escrito publicado en el semanario Marcha, de Montevideo, el 12 de marzo de 1965, donde hablando sobre el papel que debe tener el dirigente revolucionario en interacción con las masas, expresa: “Maestro en ello es Fidel, cuyo particular modo de integración con el pueblo sólo puede apreciarse viéndolo actuar. En las grandes concentraciones públicas se observa algo así como el diálogo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Fidel y la masa comienzan a vibrar en un diálogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clímax en un final abrupto, coronado por nuestro grito de lucha y de victoria”... Así vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna_ no nos avergüenza ni nos intimida decirlo_ va Fidel, después los mejores cuadros del Partido, e inmediatamente, tan cerca que se siente su enorme fuerza, va el pueblo en su conjunto; solida armazón de individualidades que caminan hacia un fin común.”

Esas cualidades describen a Fidel, porque son el escudo moral que forjó gracias a su constante ejemplo.

Fidel fue un profundo martiano, porque reconoció que José Martí aportó un arsenal de ideas, enriquecedoras y con altísimo componente político, humano y ético.

Por eso Fidel lo cataloga como el apóstol de la Revolución cubana. José Martí avizoró el desarrollo de la consciencia del pueblo cubano, la cual se fortalecía con el sacrificio de sus hijos y se alzaba, bandera en mano, para cargar contra las hordas del colonialismo de la corona española.

Fidel supo aunar, nuevamente a Cuba, para alcanzar finalmente la victoria demandada y poner como Ley fundamental, la dignidad plena de las personas. José Martí se apoyó en el principio moral que sirvió de divisa y pilar fundamental de su proyecto: "Con todos y para el bien de todos".

Pero en ese principio democrático, el apóstol señaló que: "Para todos será el beneficio de la Revolución a que hayan contribuido todos", y en su declaración acotó que únicamente quedaban excluidos del honor e influjo de la Revolución quienes se autoexcluyan por arrogancia de señorío, por mezquino servilismo a intereses colonialistas foráneos.

Una máxima martiana también desarrollada por Fidel, sentenciada en su frase "Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada".

Ambos expusieron, con breves palabras, toda la fuerza del derecho humano y moral que le asiste al proceso revolucionario cubano a existir y al pueblo de Cuba a trazar su propio camino.

Ni el salvaje capitalismo ni la barbarie del imperialismo, ni la vil complicidad de desarraigados, enajenados y traidores, pueden impedir que la voluntad popular de la Nación ponga empeño en construir su presente y futuro.

Esa fructífera enseñanza antiimperialista fue también defendida por el Che, quien nos enseñó que "al imperialismo, ni un tantito así".

Los tres héroes, José Martí, el Comandante Ernesto Che Guevara y el Comandante Fidel Castro, demostraron el valor que tiene la UNIDAD como principio para la lucha emancipadora.

Tomando como bandera de lucha e identidad ese principio, hago un llamado a la comunidad cubana en el exterior a volcarse a defender a Cuba. No es un acto de solidaridad, sino un acto de compromiso con la Patria y con lo que nos ha aportado la Revolución como hijas e hijos de esa hermosísima tierra. Es un acto moral y de respeto a nuestras raíces y nuestro martirologio. Es un acto para demostrar, no sólo nuestra cubanidad, sino de alzar bien alto la firmeza de nuestra cubanía. Es un acto de rebeldía y resistencia, un acto humano con nuestros familiares, vecinos, con todas y todos nuestros compatriotas que están allí dentro batallando con coraje y afrontando los grandes sacrificios que imponen las carencias y necesidades que generan la criminal política imperialista de EEUU.

Tanto a nuestra comunidad que ama la Patria como a la gran familia de la solidaridad, les convido a promover manifestaciones de condena frente a las oficinas diplomáticas de EEUU o de empresas con capital estadounidense.

No hablo de hacer vandalismo, sino de llevar a sus sedes nuestras voces y que ellos sientan la firmeza de la solidaridad y también la vergüenza del crimen que lleva a cabo su gobierno.

¡Abajo el bloqueo a Cuba!

¡Abajo el imperialismo!

¡Viva la amistad y la solidaridad entre los pueblos!

¡Viva la Revolución cubana!

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

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