Por Gustavo de la Torre Morales
Este inicio de 2026 deja atónito al mundo entero, porque la aberrante arrogancia del presidente de EEUU, en actitud petulante, llena de bravuconería de sofá, y con una prepotencia que se aboga para dejar en menos que la nada al Congreso de los propios EEUU, ordenó llevar a cabo el asalto a un país soberano, asesinar a personas y secuestrar a su presidente, elegido constitucionalmente por medio de un diáfano proceso electoral.
Esta agresión, por decisión unilateral y violando leyes estadounidenses y resoluciones internacionales, deja una profunda herida, imborrable, desgarradora, en el corazón y en la memoria de América Latina y, en especial, en los pueblos de la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba.
El mandatario estadounidense, ansioso por un Noble de la Paz, se premia a sí mismo con ser un psicópata guerrerista y va babeando alardes y amenazar con sus morritos, creyéndose con indiscutible derecho a la inmunidad y, por tanto, no le importa las consecuencias de sus actos; solo que se haga su endiosada voluntad.
Basta hacer un breve viaje por la historia, donde el imperialismo estadounidense ha masacrado, asesinado, violado y robado por todo el mundo, revuelve el alma y es inevitable sentir indignación.
Invasiones militares, injerencias, presiones económicas, chantajes diplomáticos, asesinatos selectivos y extraterritoriales, imposición de gobiernos títeres y la aplicación forzosa e ilegal de leyes estadounidenses en otras naciones. Objetivo: control de zonas o regiones geográficas y el robo y explotación de recursos ajenos. Todo en nombre de la demo-crack-CIA, la "libertad y los derechos"; aunque la historia demuestra que ningún país invadido ha conocido ni la libertad ni los derechos. Libia, uno de los países intervenido en los últimos años, con el "Nobel Obama", es un mercado de esclavos (la ONU también es culpable) y Siria está gobernada por un terrorista rebanacuellos de AlQaeda (organización creada y financiada por EEUU). Por no hablar de Afganistán, Puerto Rico y el largo etcétera de pueblos que hoy viven las miserias y los sufrimientos que trae el imperialismo.
El repugnante de Trump trae ese ADN en su enfermiza existencia y va de amo.
Ningún gobierno de EEUU inició una operación sin tener como excusa la "defensa de la seguridad nacional y sus intereses". Y el magnate de Trump acudió a la fórmula Noriega para sostener su beligerancia, montando la gran MENTIRA sobre el supuesto Cartel de los Soles y la culpabilidad de Nicolás Maduro como "cabecilla narcotraficante".
¿Ningún tribunal en EEUU acusará a Trump de indultar al condenado narcotraficante Juan Orlando Hernández, después de tanto balbucear, hasta dar asco, que "combate" el narcotráfico?
La muerte de camaradas venezolanos y compatriotas cubanos, a manos de una pérfida y vil operación militarizada estadounidense, me deja con una rabia incontenible por dentro, la indignación me domina. Me duele hasta el tuétano la muerte de nuestros hermanos.
Sin reparo ni un ápice de atino, empujado por el apoyo del mafioso y reaccionario Marco Rubio, ha vuelto a salir Trump a lanzar sus fanfarroneras intenciones de anexarse Groenlandia.
¿Qué hará la Comunidad Europea? ¿Seguirá siendo la sirvienta que barre, lava y pone la alfombra al Tío Sam o, por una vez en la vida tomará sus propias decisiones y dirá ¡No! al soberbio de EEUU?
En esa agigantada petulancia de deidad monroísta, Trump también lanza amenazas contra Colombia, Nicaragua y Cuba.
EEUU ganaría más si el Congreso estadounidense es capaz de parale los pies a Trump y su camarilla de hienas, aunque eso indique destronarlo, si lo ven necesario.
Es el pueblo estadounidense el que debería frenar esta escalada de agresiones y evitar que empujen a sus hijas e hijos a asesinar a otro pueblo o morir en el intento, sólo para satisfacer las ambiciones de un magnate que juega a ser presidente, mientras se enriquece a costa de recursos ajenos y por medio de operaciones militares que violan regulaciones internacionales y no responden a ningún objetivo de paz.
El ejército de EEUU no debería aceptar que se utilice como instrumento para masacres, latrocinio y violaciones del derecho internacional sobre otras naciones. Tenga claro cada soldado estadounidense que ni convirtiéndose en mercenarios, tendrán tranquilidad cuando dejen de ser "útiles" para el Tío Sam, porque serán desechados en nombre de una democracia que no tienen en los EEUU.
La economía de un país no se sostiene en la industria de la muerte. No se justifica el gasto de cientos de millones de dólares en guerras de rapiñas y para "defenderse" de un inexistente agresor, mientras hay millones de personas en ese país viviendo en la miseria y sin techo. Entre estos últimos hay cientos de miles de veteranos, supuestos "héroes" abandonados en la indigencia, sin cobertura médica, muchos empujados a la adicción y padeciendo de TEPT y enfermedades crónicas por exposición a sustancias tóxicas.
Esta senda guerrerista e invasora no llevará a EEUU a un buen final.
Es hora que dejen de mentir sobre que el socialismo o comunismo alimenta el antiamericanismo. Son los propios gobiernos y ejército estadounidenses, con sus actos imperialistas y colonizadores, los que han creado, promueven y alimentan ese rechazo de los pueblos del mundo hacia EEUU.
Los pueblos del mundo no son los enemigos de EEUU, pero EEUU sí se ha convertido en el mayor enemigo de los pueblos del mundo.
EEUU debería recordar muy bien lo que es el sabor de la derrota: Vietnam fue la prueba más cruda.
¡Se ve que este tipejo de Trump no sabe lo que es un Girón!
América Latina no promueve la guerra, sino una zona de paz. Promueve el diálogo, la cooperación respetuosa, la solidaridad; pero no se permite que se viole su soberanía e independencia, ni se violen los derechos alcanzados con grandes sacrificios, en tantos años de luchas emancipadoras.
Vergüenza deben sentir toda esa jauría venezolana y cubana, traidora y mercenaria, que alaba a Trump por su barbarie y llama a más muerte; mientras enmudecen servilmente frente a la cacería y deportaciones de sus coterráneos, producto de la política discriminatoria, racista, xenófoba y de creciente odio hacia toda persona inmigrante (creen que siendo siervos, el CIES no los tocarán_ ya veremos). Lamen la bota de quien les trata como, según el mismo Trump los ha denominado, "animales" y "delincuentes".
No hablaré en nombre de otros pueblos hermanos, sino que dejaré bien claro como mensaje, las palabras del Titán de Bronce, el Mayor General y Lugarteniente del Ejército Libertador, Antonio Maceo Grajales, las cuales forjaron un principio que late con fuerza inquebrantable en el pueblo del cual soy parte inseparable de sus raíces:
"Quién intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre sino perece en la lucha".
Por tanto, si no queda otro camino y Trump se atreve, como bien dijo Fidel Castro Ruz, esto será a ¡Patria o Muerte!.

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