Por Gustavo de la Torre M.
El capitalismo tiene sus estrategias para reciclarse y crear
su mayor producto: el pobre que vota a favor de partidos políticos cuya
ideología y programas están dirigidos a precarizar su vida.
¿Pero cómo crear ese sentido de sumisión, enajenación y conformismo con su pobreza?
Para ellos está la promoción de una subcultura de
desconocimiento, de limitar al máximo el poder de análisis, obstaculizar todo
desarrollo en la capacidad de aprender a discernir; incluso en el uso de un
lenguaje ambiguo, principalmente apropiado por los partidos políticos de línea
ideológica de la derecha y ultraderecha (también aquellos que se auto titulan
progresistas, pero son socialdemócratas). Esos espacios de esa prensa ¿libre? también
juegan su papel.
Veamos algunos ejemplos de cómo se juega con la semántica.
1.
Subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a los
pobres es populismo; pero si
se adoptan políticas que rebajen los impuestos a los ricos, se denomina
políticas económicas para fortalecer la base económica y posibilitar la
capacidad de “empleo”_ aunque esto último propicie el deterioro de los
presupuestos estatales para la gestiones públicas y por ende la pérdida de gestión
gubernamental frente a las grandes empresas.
2.
Facilitar subsidios a los pobres es que
automáticamente se conviertan en mantenidos,
es promover la vagancia. Pero cuando son los ricos los beneficiados, se le denomina
el dinamizar la inversión empresarial_ aunque esto último fomente el
enriquecimiento de una élite económica.
3.
Cuando el Estado invierte en la educación y la
sanidad, públicas, lo clasifican como la creación de gastos innecesarios que no ayudan a la economía del país;
pero cuando se financian universidades, colegios privados o centros sanitarios
privados, entonces se está hablando de la formación de una alianza
público-privada_ aunque esto último fomente fragmentación social y discriminación.
4.
Cuando se recortan los presupuestos públicos es
que se está gestionando el déficit económico,
pero cuando se privatizan esos servicios se enfoca como que es la vía de mejorar la eficiencia de los mismos y reducir costes para el
Estado_ aunque esto último aumenta la desigualdad y encarezca el acceso
para la ciudadanía.
5.
Cuando la mayoría social más desfavorecida
económicamente protesta es que son
violentos y promueven el desorden social; pero cuando esa presión llega a los escaños del
gobierno de la mano de las grandes empresas o fortunas, se convierte en la
demanda legítima y pacífica del lobby empresarial.
6.
Cuando se proyecta la construcción de parques de
habitaciones sociales, sean viviendas de
protección pública (VPP) o viviendas de protección oficial (VPO),
se califica como una gestión en
detrimento del libre mercado, la propiedad privada y la eficiencia
económica; pero cuando se trata de contractos a empresas privadas para la construcción
de grandes superficies, entonces es dinamizar la economía_ aunque esto último
conlleve a la construcción de aeropuertos, hospitales o bloques habitacionales
que nunca cumplen su función social, porque están en desuso: vacíos.
7.
Cuando un campesino invade tierras improductivas
o una persona invade una vivienda se convierten automáticamente en ocupa o delincuente y se recurre
a la violencia policial para el desalojo; pero cuando una multinacional acapara
cientos de miles de hectáreas, o son los fondos buitres los que se adueñan con
sucias jugarretas de grandes superficies habitacionales, se les cataloga como
adquisiciones legales y, además, se les otorgan exenciones tributarias.
8.
Si son los pobres los que se endeudan por el
alto índice de los precios
y el encarecimiento de la vida, se les acusa de irresponsabilidad financiera; pero
cuando son los bancos los que quiebran por sus nefastas inversiones, se
justifica que ello se debe a la crisis sistémica y, para más inri, hay que
rescatarlos con fondos públicos, los mismos que piden sean recortados y que una
vez son salvados, NUNCA devuelven.
9.
Cuando un trabajador exige mejores condiciones
laborales y salariales, se le señala como conflictivo;
pero cuando el empleador despide masivamente, se le califica como una herramienta de
flexibilidad laboral necesaria para la competitividad empresarial, que facilita la
adaptación de la empresa a cambios económicos, evitando el cierre de la compañía_
aunque esto fomente los contratos basuras, el despido improcedente, la
explotación laboral y la precariedad de la sociedad.
Has logrado comprenderlo lo claridad. De ser así, ya sabes
que cuando leas en esa prensa privada y utilitaria al capitalismo toda esa
verborrea que indigesta por sus simples confites, que proviene de partidos de
ideología fascista, pues ya comprenderás que te están vendiendo un puro bulo
para deteriorar tu vida.
Eso es el capitalismo.

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