Por Gustavo
de la Torre Morales.
Reeditado de escrito realizado en el muro de Facebook
La Revolución de independencia cubana contra la
metropolis española contó con la unidad armada y política de las fuerzas
independentistas y el pueblo cubano. José Martí nos dio la herramienta
fundamental para llevar adelante la gesta independentista, en la Guerra
Necesaria (1895-1898): un partido único para liderar la Revolución.
El proceso revolucionario cubano también contó con la participación activa de la comunidad patriótica residente en el exterior y la incorporación de muchísimos amigos de Cuba, en las duras y difíciles batallas gestadas en los campos y ciudades del país.
Son muchísimas las figuras extranjeras,
relevantes y anónimas, que dejaron su honda huella en las numerosas batallas de
la contienda cubana y que se han recogido en las páginas de la historia de
Cuba.
Por mencionar una pequeña representación:
América
del Sur:
Venezuela:
Amadeo Manuit, Salomé Hernández, José M. Aurrecoechea, Fernando Pedro Álvarez
Saavedra y José Ulises Urquiola,
Perú:
Temístocles Molina Derteano y Leoncio Prado Gutiérrez.
Colombia
(de la localidad de la República de la Nueva Granada): Avelino Rosas Córdoba.
América
Central:
República
Dominicana: Máximo Gómez (General en Jefe del ejército Libertador), Modesto Díaz
(el Jabalí de la Sierra), Luis J. Marcano
e Hipólito Aybar García.
Puerto
Rico: Juan Rius Rivera (sucesor de Máximo Gómez en el mando) y Francisco
Gonzalo Marín (Pachín).
México:
José Inclán Risco y José Fernández de los Muros.
América
del Norte:
Canadá:
William O’Ryan
Estados
Unidos: Henry Reeve (conocido como El Inglesito), Thomas Jordan y Frederick
Funston.
Europa:
España:
Quirino Reyes Piedra y Josep Miró Argenter (Catalunya_ Llegó a ejercer como
Jefe del Estado Mayor del Mayor General Antonio Maceo y una parte importante de
lo que se conoce de la guerra de independencia de Cuba se debe a sus crónicas).
Francia:
Eloy Beauvilliers y Charles Philibert Peisso.
Polonia:
Carlos Roloff Mialofsky.
Italia: Natalio Argenta.
También los hubo de África,
China y otras nacionalidades, pero los datos sobre ellos, lamentablemente no
están tan documentados.
Muchos de ellos alcanzaron altos grados
militares en las fuerzas de liberación nacional cubana
“(…) se
puede asegurar que en las tres guerras por la independencia participaron unos 6
000 extranjeros y es una cifra conservadora”, expresó el
historiador cubano, René González Barrios, en entrevista con el Lic. Luis
Raúl Vázquez Muñoz, para el medio Cubadebate,
en junio de 2025.
Es
primordial dejar claro que la gesta de la independencia de Cuba fue un hecho de
gran relevancia para romper las cadenas del colonialismo. Estos hombres se
encomendaron a una contienda, donde muchos dieron la vida. La actuación que les
caracterizó fue de total desinterés personal y sus actos fueron fe de ello. La generosidad
y la solidaridad con el pueblo cubano fue el sello que hizo que se ganaran el
respeto de Cuba.
No
lucharon entre sedas, no buscaron beneficios ni privilegios. Pelearon machete y
fusil en mano junto al bando de los colonizados, de los desarrapados, de los
oprimidos, de los perseguidos por la barbarie del colonialismo. No llegaron a
Cuba con ansias de conquistas, sino para contribuir a que nuestra Patria alcanzase
su derecho soberano a la independencia.
Pero, el intervencionismo imperialista del
ejército de EEUU, movido por su filosofía de la Doctrina Monroe, hizo fracasar
la empresa libertadora cubana.
Medio siglo de neocolonia, de gobiernos de
turno entreguistas; medio siglo de represión, torturas, asesinatos, pobreza,
prostitución y gansterismo que condujeron a que un grupo de jóvenes cubanos alzaran
las armas, en el año del centenario del apóstol cubano, José Martí.
Finalmente, en enero de 1959 se alcanzó la
victoria que dio lugar a importantísimas transformaciones en todos los aspectos
del país y que derrumbaron las cadenas de subordinación y sumisión al
imperialismo estadounidense.
En las filas de la triunfante Revolución
rebelde, agrario-campesina, democrática, SOCIALISTA primó la UNIDAD del pueblo junto
a fuerzas políticas, en la lucha contra la derrocada dictadura de Fulgencio
Batista (una dictadura que tuvo el apoyo del gobierno de EEUU, como tantos otros
regímenes paramilitares y represores en América Latina).
La Revolución cubana sentó un precedente que,
67 años después, se alza como faro de resistencia, resiliencia, justicia social
y empoderamiento del pueblo en la participación directa en las acciones a tomar
por la dirección del país.
El proceso socialista se erigió sobre fortísimo
pilares martianos y hoy día mantiene con firmeza sus principios, gracias a las
enseñanzas y ejemplo que nos legó quien tuvo hasta su fallecimiento un
indiscutible liderazgo y ejemplar dirección: el Comandante Fidel Castro Ruz.
Hasta finales del siglo XIX el enemigo fue la
corona española como desde entonces hasta hoy día lo es el imperialismo
estadounidense: ansias de dominación, colonización, imponerle a Cuba una
economía dependiente y un sistema político de subordinación, con gobiernos
entreguistas que repriman al pueblo hundido en la pobreza y la explotación.
El mismo papel que jugó en Partido
Revolucionario Cubano (fundado por José Martí y Carlos Baliño en 1892), lo tiene hoy
día el Partido Comunista de Cuba (fundado en 1925 por Carlos Baliño y Julio Antonio
Mella) y vuelto a resurgir en 1965, bajo el liderazgo de Fidel Castro Ruz: unir al pueblo bajo una organización política que garantice la UNIDAD en la lucha por la defensa de la soberanía e independencia de Cuba.
El pueblo de Cuba está consciente que el
enemigo es el poder imperialista que está a 90 millas al norte. El mismo cuyos
los diversos gobiernos le ha impuesto a Cuba un criminal bloqueo con objetivos
genocidas, con una política que lleva 6 décadas de constantes y crecientes
agresiones, violando todos los derechos del pueblo cubano de forma flagrante.
Nuestra historia, las enseñanzas de José Martí
y el magisterio que nos legó Fidel Castro, nos enseñaron que quien claudica,
quien se somete y quien traiciona, termina bajo la bota del invasor.
En la formación de la identidad del pueblo
cubano se ha enraizado la rebeldía contra toda intentona colonialista contra
nuestra Patria y el agradecimiento eterno al aporte del internacionalismo por
parte de figuras extranjeras que enorgullecen la historia de Cuba. Ese gesto de solidaridad
de tantas personas con Cuba, es hoy retribuido al resto del mundo dentro del
proceso socialista con obras de internacionalismo solidario, mayoritariamente hacia
los pueblos más necesitados.
Por tanto, la Revolución cubana no ha sido ni
es una amenaza para los pueblos del mundo. Nunca ha agredido a ningún país,
porque en la ética de la política internacional de la Revolución se combate esa
deformación del capitalismo imperialista.
Cuba va de hermana, extendiendo la mano en la
cooperación respetuosa con misiones de solidaridad internacionalistas.
Cuba no amenaza a ningún país, pero no permite
que ningún otro venga con ínfulas de emperador y conquistas a robar nuestra
soberanía, independencia y derecho a la autodeterminación de construir nuestro
presente y futuro de forma pacífica.
Como expresó el Comandante Fidel, en la clausura
del II Congreso del PCC, el 20 de diciembre de 1980: “Porque, desde luego, hay algo que no nos gusta,
y no nos gusta que nos amenacen; no nos gusta que traten de intimidarnos, no
nos gusta. Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo
que es el miedo.”

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