jueves, 29 de enero de 2015

Raúl Castro:"El problema principal no ha sido resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca enormes daños humanos y económicos y es una violación del Derecho Internacional, debe cesar."

Raúl Castro. Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba en la III Cumbre de la CELAC. Costa Rica 2015.
Raúl Castro. Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba en la III Cumbre de la CELAC. Costa Rica 2015.
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
 
Estimado Presidente Luis Guillermo Solís;
 
Estimadas Jefas y Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe;
 
Estimados Jefes de Delegaciones e invitados que nos acompañan:  
 
Nuestra América se ha adentrado en una época nueva y ha avanzado, desde la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en sus objetivos de independencia, soberanía sobre sus recursos naturales, integración, construcción de un nuevo orden mundial, justicia social y democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.  Existe hoy un compromiso con la justicia y el derecho de los pueblos superior al de cualquier otro período histórico.
 
Juntos, somos la tercera economía a nivel mundial, la zona con la segunda mayor reserva petrolera, la mayor biodiversidad del planeta y con una alta concentración de los recursos mineros globales.
 
Desarrollar la unidad en la diversidad, la actuación cohesionada y el respeto a las diferencias seguirá siendo nuestro primer propósito y una necesidad ineludible, porque los problemas del mundo se agravan y persisten grandes peligros y recios desafíos que trascienden las posibilidades nacionales e incluso subregionales.
 
En el último decenio, las políticas económicas y sociales y el crecimiento sostenido, nos permitieron enfrentar la crisis económica global y posibilitaron una disminución de la pobreza, el desempleo y la desigual distribución de ingresos.
 
Las profundas transformaciones políticas y sociales llevadas a cabo en varios países de la región han traído la dignidad a millones de familias que han salido de la pobreza.
 
Pero la región de América Latina y el Caribe es aún la más desigual del planeta. En promedio, el 20% de los hogares con menores ingresos capta el 5% de los ingresos totales; 167 millones de personas sufren todavía de la pobreza, uno de cada cinco menores de 15 años vive en la indigencia y la cifra de analfabetos supera los 35 millones.
 
La mitad de nuestros jóvenes no tienen educación secundaria o noveno grado de enseñanza, pero en el sector de menos ingresos no la completa el 78%.  Dos tercios de la nueva generación no llegan a la universidad.
 
Crecen las víctimas del crimen organizado y de la violencia que amenazan la estabilidad y el progreso de las naciones.
 
¿Qué pensarán las decenas de millones de marginados acerca de la democracia y los derechos humanos?  ¿Cuál será su juicio sobre los modelos políticos?  ¿Qué opinarán acerca de las leyes electorales?  ¿Es esta la sociedad civil que toman en cuenta los gobiernos y las organizaciones internacionales?  ¿Qué dirían si se les consultara sobre las políticas económicas y monetarias?
 
Poco tienen que mostrar a nuestra región, en estos aspectos, muchos de los Estados industrializados donde la mitad de sus jóvenes están en el desempleo, se descarga la crisis sobre los trabajadores y los estudiantes a los que se reprime, mientras se protege a los banqueros, se impide la sindicalización, se paga inferior salario a las mujeres por trabajo igual, se aplican políticas inhumanas contra los inmigrantes, crece el racismo, la xenofobia, el extremismo violento y tendencias neofascistas, y donde los ciudadanos no votan porque no ven alternativa a la corrupción de la política o saben que las promesas electorales se olvidan muy pronto.
 
Para alcanzar la llamada inclusión social y la sostenibilidad ambiental, tendremos que crear una visión propia sobre los sistemas económicos, los patrones de producción y consumo, la relación entre el crecimiento económico y el desarrollo y, también, sobre la eficacia de los modelos políticos.
 
Debemos superar las brechas estructurales, asegurar educación gratuita y de alta calidad, cobertura universal y gratuita de salud, seguridad social para todos, igualdad de oportunidades, lograr el ejercicio pleno de todos los derechos humanos por todas las personas.
 
Dentro de tales esfuerzos, será elemental deber la solidaridad y la defensa de los intereses del Caribe y, en particular, de Haití.
 
Se precisa un nuevo orden económico, financiero y monetario internacional, donde tengan cabida y prioridad los intereses y necesidades de los países del Sur y de las mayorías, donde no prevalezcan los que impone la concentración del capital y el neoliberalismo.
 
La Agenda de Desarrollo después del 2015 debe ofrecer soluciones a los problemas estructurales de las economías de la región y generar los cambios que conduzcan al desarrollo sostenible.
 
Es también imprescindible construir un mundo de paz, sin el cual es imposible el desarrollo, regido por los Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.
 
La firma por los Jefes de Estado y Gobierno de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, significó un paso histórico y ofrece una referencia para las relaciones entre nuestros Estados y con el resto del mundo.
 
La solidaridad en Nuestra América será decisiva para hacer avanzar los intereses comunes.
 
Expresamos enérgica condena a las inaceptables e injustificadas sanciones unilaterales impuestas a la República Bolivariana de Venezuela y a la continuada intervención externa dirigida a crear un clima de inestabilidad en esa hermana nación.  Cuba, que conoce todas esas historias profundamente por haberlas padecido durante más de 50 años, reitera su más firme respaldo a la Revolución Bolivariana y al Gobierno legítimo conducido por el presidente Nicolás Maduro Moros.
 
Nos unimos a la República Argentina en su reclamo de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.  Apoyamos a la nación suramericana y a su Presidenta Cristina Fernández, que enfrenta los ataques de los fondos especulativos y las decisiones de cortes venales, violatorias de la soberanía de ese país.
 
Reafirmamos la solidaridad con el pueblo y gobierno de Ecuador, que preside Rafael Correa, en apoyo a sus demandas de reparación por los daños ambientales provocados por la trasnacional Chevron en la amazonia ecuatoriana.
 
Como hemos dicho en otras ocasiones, la Comunidad estará incompleta mientras falte Puerto Rico.  Su situación colonial es inadmisible, y su carácter latinoamericano y caribeño no admite lugar a dudas.
 
En el proceso de paz de Colombia, son significativos los acuerdos alcanzados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo en la Mesa de Conversaciones que se desarrolla en La Habana.  Nunca antes se había avanzado tanto en la dirección de alcanzar la paz.  Cuba, en su condición de garante y sede de estas conversaciones, proseguirá brindando las facilidades necesarias y contribuyendo en todo lo posible al fin del conflicto y la construcción de una paz justa y duradera en la hermana Colombia.
 
Daremos resuelto apoyo, como hasta ahora, al justo reclamo de los países del Caribe de reparación por los daños de la esclavitud y el colonialismo, así como nos opondremos resueltamente a la decisión de privarlos de  recursos financieros imprescindibles con pretextos tecnocráticos al pretender considerarlos de renta media.
 
Saludamos los excelentes progresos alcanzados en el Foro CELAC-China y en los vínculos de la región con el grupo BRICS.
 
Reiteramos la preocupación por los enormes y crecientes gastos militares impuestos al mundo por Estados Unidos y la OTAN, así como el intento de extender la agresiva presencia de esta hasta las fronteras de Rusia, con la cual tenemos históricas y fraternales relaciones, mutuamente provechosas.  Declaramos enérgica oposición a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.
 
La creciente agresividad de la doctrina militar de la OTAN y el desarrollo de guerras no convencionales, que ya han tenido devastadoras consecuencias y graves secuelas, amenazan la paz y la seguridad internacionales.
 
Para Cuba, el principio de igualdad soberana de los Estados y de autodeterminación de los pueblos es irrenunciable.
 
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas debe usar sus facultades para preservar la paz y la seguridad internacionales ante los dobles raseros, excesos y omisiones del Consejo de Seguridad.
 
No debe esperar más para asegurar su plena membresía a Palestina, a la que expresamos la solidaridad del pueblo y gobierno cubanos.  Debe cesar el veto en el Consejo de Seguridad para garantizar impunidad a los crímenes de Israel.
 
África, donde están también nuestras raíces, no necesita consejos ni intromisión, sino transferencia de recursos financieros, tecnología y trato justo.  Siempre defenderemos los intereses legítimos de las naciones con las que luchamos hombro con hombro contra el colonialismo y el apartheid y con las que sostenemos  fraternales relaciones y cooperación.  Siempre recordaremos su invariable solidaridad y apoyo.
 
La voz de Cuba defenderá sin descanso las causas justas y los intereses de los países del Sur y será leal a sus objetivos y posiciones comunes sabiendo que Patria es Humanidad.  La política exterior de la Revolución cubana seguirá siendo fiel a sus principios.
 
Estimadas y estimados colegas:
 
El pasado 17 de diciembre, regresaron a su Patria los luchadores antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, que junto a Fernando González y René González son para nosotros motivo de orgullo y ejemplo de firmeza.
 
El Presidente de Estados Unidos reconoció el fracaso de la política contra Cuba aplicada por más de cincuenta años y el completo aislamiento que ha provocado a su país; el daño que el bloqueo ocasiona a nuestro pueblo y ordenó la revisión de la obviamente injustificable inclusión de la isla en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo Internacional.
 
También ese día, anunció la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con  nuestro Gobierno.
 
Estos cambios son el resultado de casi siglo y medio de heroica lucha y fidelidad a los principios del pueblo cubano.  Fueron también posibles gracias a la nueva época que vive nuestra región, y al sólido y valiente reclamo de los gobiernos y pueblos de la CELAC.
 
Han sido una reivindicación para Nuestra América que actuó en estrecha unidad por este objetivo en la Organización de las Naciones Unidas y en todos los ámbitos.
 
Precedidos por la Cumbre del ALBA en Cumaná, Venezuela, los debates sostenidos en el 2009 en la Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad y Tobago, llevaron al Presidente Obama, recién electo, a plantear un nuevo comienzo con Cuba.
 
En Cartagena, Colombia, en el 2012, se produjo una fuerte discusión con un planteamiento unánime y categórico contra el bloqueo, ocasión en que incitó a un importante dirigente norteamericano a referirse a la misma como el gran fracaso de Cartagena o desastre —fue el término exacto— y se debatió sobre la exclusión de Cuba de estos eventos.  Ecuador, en protesta, había decidido ausentarse.  Venezuela, Nicaragua y Bolivia plantearon que no asistirían a otra Cumbre sin Cuba y recibieron el apoyo de Brasil, Argentina y Uruguay.  La Comunidad del Caribe asumió igual postura.  México y las restantes naciones se pronunciaron asimismo.
 
El  presidente panameño, Juan Carlos Varela, antes de su toma de posesión, hizo saber con determinación que invitaría a Cuba, con plenos derechos e igualdad de condiciones, a la VII Cumbre de las Américas y así lo hizo.  Cuba inmediatamente declaró que asistiría.
 
Se demuestra la certeza de Martí cuando escribió que “un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército” (Aplausos).
 
A todos los presentes les expreso la más profunda gratitud de Cuba.
 
A los 188 Estados que votan contra el bloqueo en las Naciones Unidas, a los que hicieron similar reclamo en la Asamblea General, Cumbres y Conferencias internacionales y a todos los movimientos populares, fuerzas políticas, parlamentos y personalidades que se movilizaron incansablemente con ese objetivo, les agradezco sinceramente a nombre de la Nación.
Al pueblo de Estados Unidos que manifestó creciente oposición a la política de bloqueo y hostilidad, de más de cinco décadas, también le reitero nuestro agradecimiento y amistosos sentimientos.
 
Estos resultados demuestran que gobiernos que tienen profundas diferencias pueden encontrar solución a los problemas mediante un diálogo respetuoso e intercambios, basados en la igualdad soberana y la reciprocidad, en beneficio de sus respectivas naciones.
 
Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.
 
Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.
 
No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos.  Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos.
 
¿Acaso podrían restablecerse las relaciones diplomáticas sin reanudar los servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba y su Oficina Consular en Washington, cortados como consecuencia del bloqueo financiero?  ¿Cómo explicar el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin que se retire a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional?  ¿Cuál será, en lo adelante, la conducta de los diplomáticos estadounidenses en La Habana respecto a la observancia de las normas que establecen las Convenciones Internacionales para las Relaciones Diplomáticas y Consulares?  Es lo que nuestra delegación ha dicho al Departamento de Estado en las conversaciones bilaterales de la semana pasada y se requerirán más reuniones para tratar estos temas.
 
Hemos compartido con el Presidente de Estados Unidos la disposición de avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, una vez que sean restablecidas las relaciones diplomáticas, lo que implica adoptar medidas mutuas para mejorar el clima entre ambos países, resolver otros problemas pendientes y avanzar en la cooperación.
 
La situación actual abre, modestamente, una oportunidad al hemisferio de encontrar nuevas y superiores formas de cooperación que convienen a las dos Américas.  Ello permitiría resolver acuciantes problemas y abrir nuevos caminos.
 
El texto de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz constituye la plataforma indispensable para ello, incluido el reconocimiento de que todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir su sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia en ninguna forma por parte de otro Estado, lo que constituye un principio irrenunciable de Derecho Internacional.
 
El problema principal no ha sido resuelto.  El bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca enormes daños humanos y económicos y es una violación del Derecho Internacional, debe cesar.
 
Recuerdo el memorándum del subsecretario Mallory, de abril de 1960, que, a falta de una oposición política efectiva, planteaba el objetivo de crear en Cuba hambre, desesperación y sufrimiento para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario.  Ahora, todo parece indicar que el objetivo es fomentar una oposición política artificial por medios económicos, políticos y comunicacionales.
 
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esta no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo (Aplausos), no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales, no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido.
 
No sería ético, justo ni aceptable que se pidiera a Cuba nada a cambio.  Si estos problemas no se resuelven, este acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos no tendría sentido.
 
No puede esperarse tampoco que Cuba acepte negociar los aspectos mencionados por nuestros asuntos internos, absolutamente soberanos.
 
Se pudo avanzar en esta reciente negociación porque nos tratamos recíprocamente con respeto, como iguales.  Para seguir avanzando, tendrá que ser así.
 
Hemos seguido con atención el anuncio del Presidente de Estados Unidos de algunas decisiones ejecutivas para modificar ciertos aspectos de la aplicación del bloqueo.
 
Las medidas publicadas son muy limitadas. Persisten la prohibición de créditos, del uso del dólar en nuestras transacciones financieras internacionales; se impiden los viajes individuales de norteamericanos bajo la licencia para los llamados intercambios “pueblo a pueblo”, se condicionan estos a fines subversivos y se impide también que viajen por vía marítima.  Continúa prohibida la adquisición en otros mercados de equipos y tecnologías que tengan más de un 10% de componentes norteamericanos y las importaciones por Estados Unidos de mercancías que contengan materias primas cubanas, entre muchísimas otras.
 
El presidente Barack Obama podría utilizar con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo, lo que está en sus manos hacer, aun sin la decisión del Congreso.
 
Pudiera permitir en otros sectores de la economía todo lo que ha autorizado en el ámbito de las telecomunicaciones con evidentes objetivos de influencia política en Cuba.
 
Ha sido significativa su decisión de sostener un debate con el Congreso con el objetivo de la eliminación del bloqueo.
 
Los voceros del gobierno norteamericano han sido claros en precisar que cambian ahora los métodos, pero no los objetivos de la política, e insisten en actos de injerencia en nuestros asuntos internos que no vamos a aceptar.  Las contrapartes estadounidenses no deberían proponerse relacionarse con la sociedad cubana como si en Cuba no hubiera un gobierno soberano (Aplausos).
 
Nadie podría soñar que la nueva política que se anuncia acepte la existencia de una Revolución socialista a 90 millas de la Florida.
 
Se quiere que en la Cumbre de las Américas de Panamá esté la llamada sociedad civil y eso es lo que Cuba ha compartido siempre.  Protestamos por lo que ocurrió en la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en las Cumbres de las Américas de Miami y Quebec, en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague, o cuando se reúne el G-7 o el Fondo Monetario Internacional, donde se le situó detrás de cercas de acero, bajo una brutal represión policial, confinada a decenas de kilómetros de los eventos.
 
Claro que la sociedad civil cubana asistirá y yo espero que no haya restricciones para las organizaciones no gubernamentales de nuestro país que obviamente no tienen ni les interesa tener ningún estatus en la OEA pero sí cuentan con el reconocimiento de la ONU.
 
Espero poder ver en Panamá a los movimientos populares y las Organizaciones No Gubernamentales que abogan por el desarme nuclear, ambientalistas, contra el neoliberalismo, los Occupy Wall Street y los Indignados de esta región, los estudiantes universitarios y secundarios, los campesinos, los sindicatos, las comunidades originarias, las organizaciones que se oponen a la contaminación de los esquistos, las defensoras de los derechos de los inmigrantes, las que denuncian la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la brutalidad policial, las prácticas racistas, las que reclaman para las mujeres salario igual por trabajo igual, las que exigen reparación por los daños a las compañías trasnacionales.
 
Sin embargo, los anuncios realizados el 17 de diciembre han concitado reconocimiento mundial y el presidente Obama ha recibido por ello muy amplio apoyo en su país.
 
Algunas fuerzas en Estados Unidos tratarán de abortar este proceso que comienza.  Son los mismos enemigos de una relación justa de Estados Unidos con América Latina y el Caribe, son los que entorpecen las relaciones bilaterales de muchos países de nuestra región con esa nación.  Son los que siempre chantajean y presionan.
 
Sabemos que el cese del bloqueo será un camino largo y difícil que requerirá del apoyo, la movilización y la acción resuelta de todas las personas de buena voluntad en Estados Unidos y en el mundo; de la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su próxima sesión, de la resolución que reclama ponerle fin y, muy en particular, de la acción concertada de Nuestra América.
 
Estimadas Jefas y Jefes de Estado y Gobierno:
 
Estimados amigos:
 
Felicitamos a Costa Rica, al Presidente Solís y a su gobierno por la labor desarrollada al frente de la CELAC.  Damos la bienvenida y prestaremos pleno apoyo al Ecuador y al Presidente Correa que presidirá la Comunidad en el 2015.
 
Muchas gracias (Aplausos).

Los jóvenes pineros machan para rememorar al Apóstol

Enviado por el ICAP isla de la Juventud

Con la convicción de que en cada joven cubano hay un Fidel, desfilaron en la noche del 27 los jóvenes pineros guiados por los máximos dirigentes de las organizaciones de masas, instituciones y las fuerzas del MININT y las FAR.

Consignas; que llevaban la fuerza de las ideas de ese hombre que nació hace 162 años, Nuestro José Martí; acompañaron a los jóvenes que tienen hoy la tarea de mantener las conquistas deseadas por Martí y hechas realidad por la Generación del Centenario, teniendo en cuenta que no podemos ceder antes los cantos de sirenas (monstruo) que disfraza sus entrañas. Así celebramos hoy el 162 aniversario de Nuestro Héroe Nacional.   
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Fotos: Sitio web Periódico Victoria 

miércoles, 28 de enero de 2015

UNIDAD, un legado martiano… II Parte.

Por Gustavo de la Torre Morales.

Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: ¡Con todos, y para el bien de todos! (1)

Mucho se ataca a Cuba y se desea presentar una idea de caos, de represión y división social, de una aparente sociedad que “rechaza” el sistema socialista. En los monopolios mediáticos se utilizan vocablos como “régimen”, “totalitarismo”, “dictadura” para intentar sembrar la idea de una Cuba regida por una ralea despótica que es incapaz de adaptarse al contexto actual y que actúa con soberbia frente a las demandas del pueblo. 

Cuba y Estados Unidos: La acción histórica de Obama

Foto
El presidente estadunidense, Barack Obama, durante un discurso pronunciado en la Universidad de Kansas, en Lawrence, el jueves pasado. Foto Ap
Tomado de La Jornada.
Por Noam Chomsky

El establecimiento de vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba ha sido ensalzado en el mundo como un suceso de importancia histórica. El corresponsal John Lee Anderson, quien ha escrito con perspicacia acerca de la región, sintetiza una reacción general entre los intelectuales liberales cuando escribe, en The New Yorker, que: 

Barack Obama ha mostrado que puede actuar como estadista de altura histórica. Y también, en este momento, Raúl Castro. Para los cubanos, este momento será emocionalmente catártico e históricamente transformacional. Durante 50 años su relación con su rico y poderoso vecino norteamericano se ha mantenido congelada en la década de 1960. Hasta un grado surrealista, sus destinos también se congelaron. Para los estadunidenses el suceso es importante también. La paz con Cuba nos devuelve momentáneamente a aquella era dorada en la que Estados Unidos era una nación amada en todo el mundo, cuando un joven y apuesto presidente JFK estaba en el cargo… Antes de Vietnam, de Allende, de Irak y de todas las miserias, y nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos por hacer lo correcto.

El pasado no es tan idílico como lo retrata la persistente imagen de Camelot. JFK no fue antes de Vietnam o ni siquiera de Allende o Irak, pero dejemos eso a un lado. En Vietnam, cuando JFK asumió el cargo, la brutalidad del régimen de Diem impuesto por Washington había finalmente provocado una resistencia nacional que no pudo enfrentar. Kennedy se vio confrontado por lo que llamó un asalto desde adentro,agresión interna, según la interesante frase favorecida por su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson.

En consecuencia, Kennedy aumentó de inmediato la intervención estadunidense a la escala de una agresión, ordenando a la Fuerza Aérea bombardear Vietnam del Sur (según límites sudvietnamitas, que no engañaban a nadie), autorizando la guerra química y con napalm para destruir cultivos y ganado, y lanzando programas para llevar a los campesinos a virtuales campos de concentración para protegerlos de los guerrilleros, a quienes Washington sabía que la mayoría de ellos apoyaban.

Hacia 1963, los informes desde el terreno parecían indicar que la guerra de Kennedy triunfaba, pero surgió un grave problema. En agosto, la Casa Blanca se enteró de que el gobierno de Diem buscaba negociaciones con el Norte para poner fin al conflicto.

Si JFK tenía la menor intención de retirarse, eso le habría dado una oportunidad perfecta para hacerlo graciosamente, sin costo político, e incluso afirmando, en el estilo acostumbrado, que fue la fortaleza estadunidense y la defensa de la libertad lo que obligó a los norvietnamitas a rendirse. En cambio, Washington respaldó un golpe militar para instalar halcones militares, más apegados a los compromisos reales de JFK; el presidente Diem y su hermano fueron asesinados en el proceso. Con la victoria en apariencia a la vista, Kennedy aceptó a regañadientes una propuesta del secretario de Defensa Robert McNamara de comenzar el retiro de tropas (NSAM 263), pero con una condición crucial: después de la victoria. Kennedy mantuvo con insistencia esa demanda hasta su asesinato, unas semanas después. Muchas ilusiones se han tejido en torno a esos sucesos, pero se derrumban con rapidez ante el peso del rico registro documental.

La historia en otras partes no fue tan idílica como las leyendas de Camelot. Una de las decisiones de Kennedy que tuvieron mayores consecuencias se dio en 1962, cuando cambió en los hechos la misión de los militares latinoamericanos de ladefensa hemisférica –remanente de la Segunda Guerra Mundial– a laseguridad interna, eufemismo para nombrar la guerra contra el enemigo interno, la población. Los resultados fueron descritos por Charles Maechling, quien dirigió la contrainsurgencia estadunidense y la planeación de la defensa interior de 1961 a 1966.

La decisión de Kennedy, escribió, llevó la política estadunidense de la tolerancia a la rapacidad y crueldad de los militares latinoamericanos a lacomplicidad directa en sus crímenes, al apoyo de los métodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler. Quienes no prefieren lo que el especialista en relaciones internacionales Michael Glennon llamó ignorancia intencional pueden con facilidad aportar los detalles.

En Cuba, Kennedy heredó la política de Eisenhower de bloqueo y planes formales de derrocar al régimen, y con rapidez los intensificó con la invasión de Bahía de Cochinos. El fracaso de la incursión causó algo cercano a la histeria en Washington. En la primera reunión de gabinete después de la fallida invasión, la atmósfera era casi salvaje, observó en privado el subsecretario de Estado Chester Bowles: Hubo una reacción casi frenética a un programa de acción. Kennedy expresó la histeria en sus declaraciones públicas: “Las sociedades complacientes y blandas están a punto de ser eliminadas junto con los desechos de la historia. Sólo los fuertes… tienen la posibilidad de sobrevivir”, dijo a la nación, aunque estaba consciente, según admitió en privado, de que los aliados creen que estamos un poco dementes por el tema de Cuba. No sin razón.

Las acciones de Kennedy eran acordes con sus palabras. Lanzó una campaña terrorista asesina, diseñada para llevar los terrores de la Tierra a Cuba, según la frase de su consejero, el historiador Arthur Schlesinger, en referencia al proyecto asignado por el presidente a su hermano Robert como su más alta prioridad. Aparte de dar muerte a miles de personas junto con una destrucción en gran escala, los terrores de la Tierra fueron un factor principal en poner al mundo al borde de una guerra mundial terminal, como revela un estudio reciente. El gobierno reanudó los ataques terroristas tan pronto como la crisis de los misiles se desactivó.

Una forma común de evadir los temas desagradables es limitarse a las conjuras de la CIA para asesinar a Castro, ridiculizar su absurdo. Existieron, sí, pero fueron apenas un pie de página a la guerra terrorista lanzada por los hermanos Kennedy luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, guerra a la que es difícil encontrar parangón en los anales del terrorismo internacional.

Hoy día existe mucho debate sobre si Cuba debe ser retirada de la lista de países que apoyan el terrorismo. Sólo puedo traer a la mente las palabras de Tácito de que el crimen una vez expuesto sólo tiene refugio en la audacia. Excepto que no está expuesto, gracias a la traición de los intelectuales.

Al asumir la presidencia luego del asesinato, Lyndon B. Johnson relajó el terrorismo, que sin embargo continuó durante la década de 1990. Pero no permitió que Cuba viviera en paz. Explicó al senador Fulbright que si bien no iba a entrar en ninguna operación de Bahía de Cochinos, quería asesoría sobre cómo debemos pincharles las bolas más de lo que lo estamos haciendo. En su comentario, el historiador sobre América Latina Lars Schoultz observa que pinchar las bolas ha sido la política estadunidense desde entonces.

Algunos, sin duda, han sentido que tales métodos delicados no bastan, por ejemplo Alexander Haig, miembro del gabinete de Richard Nixon, quien pidió a ese presidente: Usted ordene y convierto esa pinche isla en estacionamiento.

Su elocuencia captura con vividez la prolongada frustración de los líderes estadunidenses con esa infernal pequeña república cubana, frase de Theodore Roosevelt al desahogar su furia por la resistencia de Cuba a aceptar graciosamente la invasión de 1898 para bloquear su liberación ante España y convertirla en una colonia virtual. Sin duda su valerosa incursión en la colina de San Juan había sido una noble causa (por lo regular se pasa por alto que esos batallones africano-estadunidenses fueron en gran medida responsables de conquistar la colina).

El historiador cubano Louis Pérez escribe que la intervención estadunidense, ensalzada en Estados Unidos como una intervención humanitaria para liberar a Cuba, logró sus objetivos verdaderos: Una guerra cubana de liberación se transformó en una guerra estadunidense de conquista, la guerra entre Estados Unidos y España en la nomenclatura imperial, diseñada para oscurecer la victoria cubana, que fue absorbida rápidamente por la invasión. El desenlace alivió las ansiedades estadunidenses acerca de lo que era anatema para todos los responsables de las políticas estadunidenses desde Thomas Jefferson: la independencia de Cuba.

Cómo han cambiado las cosas en dos siglos.

Ha habido esfuerzos tentativos por mejorar las relaciones en los pasados 50 años, revisados en detalle por William LeoGrande y Peter Kornbluh en su reciente estudio integral, Back Channel to Cuba. Es debatible que debamos sentirnos orgullosos de nosotros por los pasos que Obama ha dado, pero sí son lo correcto, aunque el aplastante bloqueo siga en vigor en desafío a todo el mundo (excepto Israel) y el turismo aún esté prohibido. En su mensaje a la nación en el que anunciaba la nueva política, el presidente dejó en claro que también en otros aspectos el castigo a Cuba por no plegarse a la voluntad y a la violencia de Washington continuará, repitiendo pretextos que son demasiado ridículos para comentarlos.

Sin embargo, son dignas de atención las palabras del presidente, tales como las siguientes: “Orgullosamente, Estados Unidos ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba a lo largo de cinco décadas. Lo hemos hecho sobre todo mediante políticas que apuntan a aislar la isla, evitando los viajes y el comercio más básicos que los estadunidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar. Y aunque esta política ha estado fincada en la mejor de las intenciones, ninguna otra nación nos secunda en imponer estas sanciones y ha tenido poco efecto más allá de dar al gobierno cubano una justificación para imponer restricciones a su pueblo… Hoy, les soy sincero: nunca podemos borrar la historia entre nosotros”.

Uno tiene que admirar la asombrosa audacia de esta declaración, que nuevamente hace evocar las palabras de Tácito. Obama sin duda está consciente de la historia verdadera, que no sólo abarca la asesina guerra terrorista y el escandaloso bloqueo económico, sino también la ocupación militar del sureste de Cuba durante más de un siglo, incluyendo su puerto más grande, pese a solicitudes de su gobierno desde la independencia de devolver el territorio robado a punta de pistola, política justificada sólo por la adhesión fanática a bloquear el desarrollo económico de la isla. En comparación, la ilegal anexión de Crimea por Putin parece hasta benigna. La dedicación a la venganza contra los cubanos impúdicos que resisten el dominio estadunidense ha sido tan extrema que incluso se ha contrapuesto a los deseos de normalización de la comunidad de negocios –empresas farmacéuticas, agronegocios, energéticas–, algo inusitado en la política exterior estadunidense. La cruel y vengativa política de Washington ha aislado prácticamente a Estados Unidos en el hemisferio y atraído el desprecio y el ridículo en todo el mundo. A Washington y sus acólitos les gusta fingir que han aislado a Cuba, como Obama expresó, pero la historia muestra con claridad que es Estados Unidos el que está siendo aislado, lo que es probablemente la principal razón de este cambio parcial de curso.

Sin duda, la opinión interna es otro factor en la histórica acción de Obama, aunque el público ha estado durante mucho tiempo en favor de la normalización sin que tenga relevancia. Una encuesta de CNN de 2014 mostró que sólo uno de cada cuatro estadunidenses considera hoy día a Cuba una amenaza seria a Estados Unidos, en comparación con más de dos tercios hace 30 años, cuando Ronald Reagan advertía sobre la grave amenaza a nuestras vidas planteada por la capital de la nuez moscada en el mundo (Granada) y por el ejército nicaragüense, a sólo dos días de marcha de Texas. Ahora que los miedos se han abatido un poco, tal vez podamos relajar ligeramente nuestra vigilancia.

En los extensos comentarios a la decisión de Obama, un tema dominante ha sido que los esfuerzos benignos de Washington por llevar la democracia y los derechos humanos a los sufridos cubanos, manchados sólo por infantiloides rufianes de la CIA, han sido un fracaso. Nuestros nobles objetivos no se alcanzaron, así que se impone un cambio de orden, aun sin desearlo.

¿Fueron un fracaso las políticas? Depende de cuál fuera el objetivo. La respuesta es clara en el registro documental. La amenaza cubana era la ya conocida que aparece en toda la historia de la guerra fría, con muchos precedentes. Fue explicitada con claridad por el gobierno de Kennedy. La preocupación primordial era que Cuba pudiera ser un virus queesparciera el contagio, para tomar prestados los términos de Kissinger sobre el tema de costumbre, en relación con Chile en la era de Allende. Eso se reconoció de inmediato.

Con la intención de enfocar la atención en América Latina, antes de asumir el cargo Kennedy estableció una misión latinoamericana, encabezada por Arthur Schlesinger, quien informó las conclusiones al presidente entrante. La misión advertía sobre la susceptibilidad de los latinoamericanos a la idea de Castro de tomar las cosas en sus propias manos, serio peligro, explicó Schlesinger más adelante, cuando “la distribución de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen grandemente a las clases propietarias… (y) Los pobres y menos privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, demandan ahora oportunidades de una vida decente”.

Schlesinger reiteraba los lamentos del secretario de Estado John Foster Dulles, quien se quejaba al presidente Eisenhower de los peligros representados por los comunistasdentro del mismo Estados Unidos, que eran capaces de ganar control de los movimientos de masas, ventaja injusta que no tenemos capacidad de duplicar.

La razón es que los pobres son a los que convocan, y ellos siempre han querido despojar a los ricos. Es difícil convencer a gente atrasada e ignorante de seguir nuestro principio de que los ricos deben despojar a los pobres.

Otros elaboraron sobre las advertencias de Schlesinger. En julio de 1961, la CIA informó que “la extensa influencia del castrismo no es función del poderío cubano… La sombra de Castro se engrandece porque las condiciones sociales y económicas a lo largo de América Latina invitan a oponerse a la autoridad gobernante y alientan la agitación por el cambio radical”, del cual la Cuba de Castro es un modelo. El Consejo de Planeación de Políticas del Departamento de Estado explicó que “el peligro primordial que enfrentamos con Castro reside… en el impacto que la mera existencia de su régimen ha dejado en muchos países latinoamericanos… El hecho simple es que Castro representa un desafío triunfal a Estados Unidos, una negación de toda nuestra política hemisférica de casi siglo y medio”, desde que la Doctrina Monroe declaró que la intención estadunidense de dominar el hemisferio. Para expresarlo en términos simples, observa el historiador Thomas Paterson, Cuba, como símbolo y realidad, desafió la hegemonía de Estados Unidos en América Latina.

La forma de tratar con un virus que podría extender el contagio es acabar con él e inocular a las víctimas potenciales. Esa razonable política es precisamente la que aplicó Washington, y en términos de sus objetivos primordiales, ha sido muy exitosa. Cuba ha sobrevivido, pero sin la capacidad de alcanzar su temido potencial. Y la región fue inoculadacon perversas dictaduras militares para prevenir el contagio, empezando por el golpe militar inspirado por Kennedy que estableció un régimen de Seguridad Nacional de terror y tortura en Brasil poco después del asesinato del presidente estadunidense, régimen al que Washington dio entusiasta bienvenida. Los generales habían llevado a cabo una rebelión democrática, telegrafió el embajador estadunidense Lincoln Gordon. La revolución fue una gran victoria para el mundo libre, que evitó unapérdida total para Occidente de todas las repúblicas sudamericanas, y debíacrear un clima grandemente mejorado para las inversiones privadas. Esta revolución democrática fue la victoria más decisiva para la libertad de mediados del siglo XX, sostuvo Gordon, uno de los mayores puntos de quiebre de la historia mundial en ese periodo, que eliminó lo que Washington veía como un clon de Castro.

La plaga se extendió luego por el continente, y culminó en la guerra terrorista de Reagan en Centroamérica y finalmente en el asesinato de seis destacados intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, por un batallón salvadoreño de élite, recién desempacado del entrenamiento en la Escuela de Guerra Especializada JFK en Fort Bragg, siguiendo órdenes del alto mando de asesinarlos junto con cualquier testigo, su ama de llaves y la hija de ella. El 25 aniversario del asesinato acaba de pasar, y fue conmemorado con el silencio que se considera apropiado para nuestros crímenes.

Mucho de esto se aplica asimismo a la guerra de Vietnam, también considerada un fracaso y una derrota. Vietnam en sí no era causa de ninguna inquietud, pero, como revela el registro documental, Washington se preocupaba de que un desarrollo independiente exitoso extendiera el contagio en toda la región y llegara a Indonesia, rica en recursos, y quizá hasta Japón: el superdominó, como lo describió el historiador asiático John Dower, que se pudiera adaptar a un este de Asia independiente y se convirtiera en su centro industrial y tecnológico, al margen del control estadunidense, que construyera un nuevo orden en Asia. Estados Unidos no estaba preparado para perder la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial a principios de la década de 1950, así que se dispuso con rapidez a apoyar la guerra de Francia para reconquistar su antigua colonia, y luego los horrores que siguieron, los cuales se intensificaron cuando Kennedy asumió el cargo, y más tarde sus sucesores.

Vietnam quedó prácticamente destruido: ya no sería modelo para nadie. Y la región fue protegida con la instalación de dictaduras asesinas, muy al modo de América Latina en los mismos años: no es innatural que la política imperial siga líneas similares en diferentes partes del mundo. El caso más importante fue Indonesia, protegida del contagio por el golpe de Suharto de 1965, un pavoroso asesinato en masa, como lo describió con exactitud el New York Times, aunque se unió a la euforia general porun rayo de luz en Asia (el columnista liberal James Reston). En retrospectiva, el consejero de seguridad nacional de Kennedy y Johnson McGeorge Bundy reconoció que nuestro esfuerzo en Vietnam fueexcesivo después de 1965, ya con Indonesia fácilmente inoculada.

La guerra de Vietnam es descrita como un fracaso, una derrota estadunidense. En realidad fue una victoria parcial. Estados Unidos no logró su máximo objetivo de convertir a Vietnam en Filipinas, pero las principales preocupaciones fueron superadas, al igual que en Cuba. Tales desenlaces, por tanto, cuentan como derrota, fracaso, decisiones terribles.

La mentalidad imperial es asombrosa de contemplar. Apenas si pasa un día sin nuevas ilustraciones. Podemos añadir el estilo del nuevomovimiento histórico en Cuba, y su recepción, a esa distinguida lista.

*Publicado originalmente en https://zcomm.org/zcommentary/obamas-historic-move/ Se publica en La Jornada con autorización del autor.
Traducción: Jorge Anaya

Estados Unidos: El desastroso estado de la Unión

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Tomado de ContraInjerencia
Por NESTOR GARCIA ITURBE

El día 20 de enero el presidente Barack Obama presentó ante el Congreso de Estados Unidos el discurso anual sobre el Estado de la Unión.  Pude decirse que esta actuación del Premio Noble de la Paz debe agregarse a tantas otras que ha realizado, donde pretende desvirtuar la realidad, con el propósito de tratar de mostrar una situación que realmente no existe, con el propósito de mostrar la eficiencia de su actuación al frente del gobierno.
 
Entre las ideas que el Premio Nobel de la Paz trató de divulgar estuvo que “la sombra de la crisis ha pasado”, aduciendo que la economía se encuentra en pleno crecimiento, un incremento en la industria y un desarrollo en la producción de energía.

Si alguien toma como base los propios datos ofrecidos por el Departamento de Trabajo de la administración Obama en relación con el desempleo existente en la nación, es imposible plantear con seriedad que la economía se encuentra en pleno crecimiento.

Oficialmente se han declarado como desempleados nueve millones de trabajadores, otros seis millones han sido sacados de la fuerza laborar, solamente por llevar más de un año sin empleo, lo que suma quince millones de personas que no se encuentran laborando. Algunas personas, ocho millones, se encuentran empleados solamente una  parte del tiempo y doce millones tienen empleo temporal, que regularmente no es mayor de dos a tres meses.  En resumen, a los quince millones de desempleados, deben sumarse otros veinte millones que no tienen la estabilidad laboral que representa un empleo fijo.

Los salarios de la clase trabajadora han estado disminuyendo desde el año 2007, la ultima rebaja se efectuó en diciembre del 2014, donde estos bajaron como promedio  cinco centavos la hora, por lo que el ingreso promedio de una familia trabajadora,  en diciembre del 2014 era similar al que recibían en el año 2000, mientras que el costo de la vida prácticamente se ha duplicado.

El  índice de pobreza de la población se ha incrementado del 12.6 en el 2007, al 14.5 a finales del 2013. Prácticamente la mitad de la población estadounidense se considera vive por debajo del índice de pobreza y esto incluye más de la mitad de la población escolar.

Una quinta parte de los niños estadounidenses no tienen suficiente comida. La inseguridad alimentaria ha aumentado del 11 por ciento en el 2007 al 16 por ciento en el 2013.  A esto debe agregarse que un millón de ciudadanos, en el año 2015, dejarán  de recibir la ayuda alimentaria que representan los bonos de comida.

Para todas estas personas la sombra de la crisis no ha pasado, sino que se ha convertido en una completa oscuridad.

Todo esto se refleja en las inequidades existentes en Estados Unidos, cuya única referencia en el discurso de Obama fue la frase “solamente unos pocos de nosotros estamos espectacularmente”, lo cual trata de ocultar la real vinculación de su actuación con el crecimiento de las fortunas de los super ricos, que en el año 2014 se incremento en aproximadamente un siete por ciento.

El propio Obama reconoce en  su discurso la crítica situación social en que viven los trabajadores en Estados Unidos cuando planteo “En la actualidad somos el único país avanzado de la Tierra que no garantiza la licencia pagada por enfermedad ni la licencia pagada por maternidad a nuestros trabajadores y trabajadoras. Cuarenta y tres millones de trabajadores no tienen licencia pagada por enfermedad.”  Obama pide que le pongan a su firma una ley que resuelva esto.  Parece que se ha tardado un poco en reconocer esta situación, después de estar cerca de terminar su mandato por ocho años y en momentos en que el Congreso está en manos republicanas, pedir leyes que resuelvan problemas sociales en Estados Unidos, parece una ser una solicitud “para cubrirse”, pero sin esperanzas reales de que el problema se resuelva.

Obama sigue con su lentitud a la hora de tratar de solucionar problemas.   En el discurso planteó “Por eso este Congreso aún tiene que aprobar una ley que garantice que la mujer reciba el mismo salario que el hombre cuando hace el mismo trabajo. En serio. Es el año 2015. Ya es hora.” Porque darle la responsabilidad a este congreso de algo que debió solucionar antes durante los años que ha estado de presidente. Claro que si no se soluciona pude decir que el Congreso, controlado por los republicanos, no lo solucionó, nunca diría que él durante los años anteriores de su gobierno, no se preocupó en solucionarlo.

La descripción de Obama sobre la democracia estadounidense también tiene serios problemas, dijo que “ como estadounidenses, respetamos la dignidad humana, inclusive cuando estamos amenazados”,  a lo cual agregó “es por eso que he prohibido la tortura y he trabajado en asegurarme que la utilización de nuestra nueva tecnología, como los drones, sea utilizada adecuadamente.

Todo esto tiene un total vacio cuando se compara con la realidad. No se puede decir que hay respeto a la dignidad humana mientras continúen las vejaciones y violaciones a los derechos humanos en la cárcel de Guantánamo, a lo que puede agregarse toda una serie de situaciones en cárceles estadounidenses donde también se ponen de manifiesto un total desprecio por la dignidad humana.

Se plantea que sea prohibido la tortura, lo cual es totalmente falso. Lo que se ha orientado es modificar los métodos de tortura y en vez de aplicar los establecidos en el manual de la CIA, aplicar los establecidos por el Ejercito, que se fundamentan mayormente en presiones psicológicas.

Sobre los drones se plantea que serán utilizados adecuadamente.  ¿Qué es lo que quiere decir con esto?  Nada nuevo. Hasta ahora Estaos Unidos los está utilizando en la forma en que consideran más adecuada.  Quiere decir que seguirán utilizándolos como lo han hecho hasta  ahora.

En el discurso realizó una defensa a la actuación de la NSA, CIA, FBI y el resto de las agencias de inteligencia que según él, “han trabajado duro”. Seguramente se quería referir a la forma en que se ha desarrollado un régimen de vigilancia extrema contra la población estadounidense y mundial, utilizando las últimas técnicas de comunicación electrónica, la intercepción telefónica y de INTERNET, lo cual se utiliza para crear expedientes biográficos y políticos de la población.

En el discurso se habla del desarrollo en la industria de la energía.  ¿De qué está hablando Obama?  Precisamente ese “desarrollo” al cual se refiere es precisamente el alcanzado utilizando el “fracking”, lo cual han planteado científicos y ambientalistas representa un peligro en potencia para la nación. Este método implica la contaminación de las aguas subterráneas y toda una serie de perjuicios que son pasados por alto con el único propósito de que las grandes empresas petroleras incrementen sus ganancias, aunque pongan en riesgo el futuro de la nación.

Obama trato de mostrar el buen estado en que se encuentra Estados Unidos, cuando en realidad puede decirse que el país se encuentra en peores condiciones que el pasado año y que al referirse al Estado de la Unión, este puede calificarse de DESASTROSO.

Carta abierta de un cubano para los amigos de Cuba que están sinceramente preocupados por el futuro de la Revolución cubana

Tomado de Moncada, Lectores en el Mundo
Por Pablo Luis González Justo *
Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.-
(…) Porque si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!
Fidel Castro Ruz
26 de julio de 1989 en Camagüey

Cuando el 17 de Diciembre de este año 2014, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, interrumpidas unilateralmente por Washington en enero de 1961 y que además el presidente Barack Obama informó sobre algunas medidas que pudieran conllevar al inicio del desmantelamiento del bloqueo económico, financiero y comercial que sufre Cuba desde el año 1962, el pueblo cubano recibió la noticia con satisfacción, pero muy consciente de que el gobierno de Estados Unidos no ha renunciado en derrocar la Revolución cubana, sino que modificó el plan con el cual pretende lograr ese objetivo.

Desde entonces, a través de Facebook y otras páginas de internet, he podido apreciar la sana inquietud de unos, así como la mala fe de otros respecto al futuro de Cuba. Permítanme dar mi opinión al respecto:

En primer lugar, según decisión de su pueblo y de sus dirigentes democráticamente electos, la independencia y la soberanía que Cuba ha conquistado a lo largo de años de lucha, de resistencia y sacrificios, así como el sistema social que ha construido, nunca serán negociables. El pueblo cubano está inmerso en el perfeccionamiento de su proceso revolucionario, a través de los lineamientos de la política económica y social de la Revolución y el Partido, los cuales fueron debatidos en asambleas populares barriales, en los centros de trabajo, en las organizaciones de masas, haciéndoles aportes y modificaciones remarcables, aprobados en el VI congreso del Partido Comunista de Cuba. Para los cubanos, la actualización del modelo político, económico y social cubano en ningún caso significaría una transición hacia el capitalismo. Esto, lo tenemos muy claro.

En segundo lugar, sabemos que el bloqueo se mantiene y tendremos que seguir luchando para lograr que se desmantele totalmente, lo que eliminaría el principal impedimento para el desarrollo del país en su decisión de construir un socialismo prospero, sustentable, solidario, que proporcione mayor bienestar para nuestro pueblo y le permita colaborar más con otros pueblos.

Desde el punto de vista político, la eliminación del bloqueo después de más de 50 años sería una gran victoria para Cuba y los países que luchan para liberarse de la dominación imperial. Un ejemplo de que se puede resistir y vencer sin traicionar sus principios.

Es necesario recordar que desde el triunfo de la Revolución, tuvimos que enfrentar el bloqueo, el terrorismo, el intento de aislamiento político, la invasión por Playa Girón, la cual fue derrotada, y otras agresiones, incluyendo la guerra bacteriológica. Y sin embargo, pusimos en marcha “la revolución de los humildes, para los humildes, por los humildes”. Dimos la tierra a los campesinos, alfabetizamos el pueblo, construimos escuelas, universidades y hospitales. Creamos escuelas de arte, de deporte y ayudamos a pueblos hermanos en su lucha por su independencia…

Cuando cayó la URSS y el campo socialista, los Estados Unidos pasaron a ser la única superpotencia y su gobierno comenzó a comportarse como gendarme del mundo, imponiendo su hegemonía, desatando guerras, utilizando la ONU a su antojo. Aún en esas condiciones, Cuba reivindicó ante el mundo su decisión de continuar su camino socialista y siguió denunciando los desmanes del imperio. En el orden económico, Cuba perdió el mercado justo con el campo socialista; la economía cubana sufrió un duro golpe al disminuirse bruscamente el PIB con la consecuente reducción de la capacidad de importación de los insumos necesarios. Las condiciones de vida de la población se hicieron muy difíciles: apagones, dificultades para la alimentación y el transporte; la industria prácticamente se paralizó, A esta etapa se le llamó “Periodo especial en tiempo de paz”. En el orden ideológico, en el mundo no pocos declararon que no había otra opción que el capitalismo. Hubo quien declaró el fin de la Historia. Muchos partidos comunistas cambiaron de nombre.

En los peores momentos del Periodo especial, los Estados Unidos reforzaron  el bloqueo con la Ley Torricelli y la Helms Burton, convencidos que había llegado el fin de la Revolución cubana. Incluso, algunos amigos creyeron que era imposible que Cuba resistiera. RESISTIMOS… defendiendo las conquistas del socialismo. Se reorientó la economía; se reorganizó el país teniendo en cuenta aquellas nuevas condiciones de dificultades económicas y de intentos de aislarnos políticamente. No hubo terapia de choque al estilo capitalista, ni despidos. Se priorizó la alimentación de los niños y los ancianos. No se cerró ningún hospital, ni ninguna escuela. Se comenzó el desarrollo de la producción agrícola agroecológica; se creó el Centro de biotecnología – reconocido hoy en el mundo entero – y entre otras medidas, se impulsó el desarrollo del turismo a sabiendas que podría traer consigo a la vez de ingresos en divisas convertibles efectos negativos en la sociedad.

La Revolución siempre priorizó la unidad del pueblo entorno a la dirección del país; supo resistir sin afectar ningún principio revolucionario; mantuvo su soberanía e independencia y las conquistas del socialismo. Siguió siendo solidaria, compartiendo lo que tiene. A pesar de las dificultades económicas, se creó en 1998 la Escuela Latino-americana de Medicina, donde se formaron y se forman miles de médicos de diferentes países de Nuestra América y del mundo y en cooperación con la ALBA-TCP se han alfabetizado con el método “Yo, sí puedo” y se han operado de la vista con la “Operación Milagro” millones de personas.

El Periodo especial, el turismo y otros factores no han estado exentos de efectos negativos. Han provocado una pérdida de valores en una parte de la población, cuestión que se debate con mucha fuerza en nuestra sociedad. No obstante somos optimistas, confiamos en los principios y los valores que ha sembrado la Revolución en nuestro pueblo. ¿Qué mejor ejemplo que él de los médicos y paramédicos cubanos que voluntariamente se encuentran combatiendo el flagelo del Ébola en África?

El restablecimiento de relaciones con los EU, las medidas adoptadas por Obama y el desmantelamiento definitivo del bloqueo: otro desafío…

Las nuevas medidas de Obama no son más que un reto al cual tenemos que enfrentarnos y lo vamos a hacer sin claudicar. Nuestra Historia habla por nosotros y puedo afirmar a nuestros amigos – y a los otros – que VENCEREMOS este reto. 

Después de 56 años de Revolución, el pueblo de Cuba y sus dirigentes hemos acumulado bastante experiencia. Sabemos que la normalización de las relaciones con Estados Unidos y una futura eliminación del bloqueo pudieran tener efectos negativos en la sociedad cubana, sobre todo desde el punto de vista ideológico. Nuestros enemigos de siempre seguirán tratando de afectar las bases de nuestro socialismo para tratar de corromper la Revolución desde dentro, promoviendo el consumismo, el egoísmo y la división en la sociedad.

Para alcanzar sus objetivos, pondrán en función su comunidad de inteligencia, con sus instancias oficiales y las ocultas; utilizarán los métodos experimentados en Europa del Este, en las revoluciones de colores y en la primavera árabe. Un ejemplo evidente y no casual es que una de las primeras medidas adoptadas es de desbloquear el tema de las telecomunicaciones, en mi opinión, con el propósito de utilizar internet y la telefonía celular para promover su ideología, su forma de vida y/u orquestar planes de desestabilización con el objetivo de derrotar el socialismo cubano.

A pesar de grandes dificultades y necesidades, los cubanos han resistido, y siguen resistiendo sin hacer ninguna concesión a sus principios, sin traicionar a sus amigos, colaborando con los pueblos del mundo, manteniendo sus sistemas de salud y de educación, gratuitos y la justicia social. Así seguirá haciéndolo y lo ha confirmado en múltiples ocasiones el presidente de los Consejos de Estado y de ministros Raúl Castro Ruz, más recientemente, en su discurso del día 20 de diciembre del 2014, en la clausura del IV Periodo ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea nacional del Poder Popular y en su declaración del 17 de diciembre cuando anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Considero que estamos más preparados (y estamos en condiciones de prepararnos mucho más) que cuando tuvimos que enfrentar la caída del campo socialista. Podemos prever y analizar con mayor margen de tiempo el futuro.

Como coincidencia histórica de gran simbolismo y de reafirmación revolucionaria para nuestro pueblo, el mismo día 17 de diciembre del 2014, fueron liberados Gerardo, Ramón y Tony, los cuales juntos con René y Fernando, que anteriormente habían sido liberados después de cumplir sus condenas, son conocidos como los CINCO HÉROES CUBANOS.

Estos cinco compañeros que nacieron o se formaron después del triunfo de la Revolución de 1959, desde que fueron apresados y durante todo el tiempo que estuvieron presos fueron presionados, sufrieron torturas psicológicas con la intención de quebrarlos para que traicionaran y buscar un pretexto para justificar una agresión -de cualquier tipo- a la Cuba revolucionaria. Ellos no claudicaron, no traicionaron y regresaron más fortalecidos en todos los sentidos. Los Cinco son considerados un símbolo de la propia esencia de nuestro pueblo, por su fidelidad a los principios, valentía, dignidad y capacidad de resistencia en condiciones difíciles. Son fuente de inspiración para las actuales y futuras generaciones y puedo asegurarles que en Cuba hay muchos hombres y mujeres como ellos.

Lo anterior desmiente la ilusión de los enemigos de la Revolución, los cuales sueñan y divulgan a través de los medios masivos de comunicación dominante de que cuando Fidel y Raúl, con la generación histórica, no estén en el poder se caerá la Revolución.

Las generaciones nacidas o formadas después del triunfo de la Revolución, son las que le dan continuidad al proceso revolucionario cubano en su proceso de actualización. Contamos con la voluntad de nuestro pueblo, la conducción sabia y firme de los dirigentes de nuestro país, la solidaridad de todos los amigos y amigas de Cuba que nos han acompañado durante todos estos años de Revolución y muy especialmente en la batalla por la liberación de los Cinco. La lucha continúa…Para lograr nuevas victorias TODO EL MUNDO CUENTA… 
La Habana, 21 de Enero del 2014.
* Es graduado de Cuadro de comercio internacional en la universidad de las ciencias de la información de Cergy Pontoise, Francia; graduado de ingeniero mecánico aeronáutico de la universidad de la aviación civil de Kiev, Ucrania. Miembro del Comité internacional por la libertad de los cinco y presidente de la asociación francesa Raíces cubanas.

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