sábado, 17 de diciembre de 2011

La CIA los usó y luego los eliminó III: Eladio Ceferino del Valle.

Tomado de Blogueros y Corresponsales de la Revolución:

Tal como ocurriría con el brutal atentado a una aeronave de Cubana de Aviación, acaecido el 6 de octubre de 1976, la administración norteamericana de turno y las subsiguientes, trataron de camuflar la verdad comprometedora. Informes amarillentos y envejecidos por el tiempo descansan en alguna oficina de la CIA, bajo la tutela permanente de sus oficiales y directores, entre ellos varios hechos que tienen su origen en la administración norteamericana de Eisenhower, dedicada a desarrollar la más agresiva guerra sucia contra Cuba, encargando a la CIA, con Allan W. Dulles a la cabeza para cumplir tal cometido. Dulles encargó de estos planes a Joseph Caldwell King (J.C. King), quien era en ese entonces Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA y ya había comunicado a su Director, el 11 de diciembre de 1959, la "peligrosidad" de Cuba para EE UU y recomendó, a la vez, la realización de planes para la eliminación física de Fidel Castro y otros dirigentes cubanos.

Por instrucciones directas de Dulles, el coronel CIA J.C. King, estableció contactos directos con numerosos contrarrevolucionarios proclives a participar en acciones violentas contra Cuba, ayudado por Howard Hunt, sobre todo con aquellos directamente vinculados a la recientemente derrocada dictadura de Fulgencio Batista, entre los que se destacaron Rolando Masferrer, Manuel Artime Buesa, líder del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR); José Ignacio Rasco, jefe del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC), Aureliano Sánchez Arango, jefe de la triple A; Manuel "Tony" Varona, jefe de la Organización Auténtica; Justo Carrillo Hernández de la Organización Montecristi; así como una variada gama de políticos y esbirros, entre los que sobresalió Eladio Ceferino del Valle (Lado o Yito), uno de los integrantes de la Operación 40 de la CIA, la que se formó mediante decreto presidencial apenas 13 días después del atentado al vapor La Coubre. Por supuesto, Eladio del Valle pasó a ser miembro de este engendro identificado con las siglas WH-4 y a través del cual se implementaría el Plan de Operaciones Encubiertas contra Cuba.

EL SUCIO HISTORIAL DE DEL VALLE

Nacido en Cuba, el 26 de agosto de 1921, fue un incondicional partidario de la dictadura de Fulgencio Batista. Ocupando un cargo dentro del Congreso y fue concejal. Al salir de Cuba rumbo a Miami, hizo valer las relaciones que había establecido en la Isla con funcionarios de la CIA y del FBI, así como con algunos capos de la Cosa Nostra, para insertarse en los grupos terroristas radicados en esa ciudad floridana. Desde los primeros meses de su estadía en EE UU realizó actividades violentas contra Cuba en unión de otros individuos vinculados a la CIA como David Ferrie y Sergio Arcacha Smith, con quien forma el Comité por Cuba Libre, grupo terrorista que recibió financiamiento de la CIA y de la mafia ítalo americana.

Se conoce que Eladio del Valle contrató a David Ferrie para que lanzara bombas incendiarias contra objetivos cubanos, pagándole 1 000 USD por incursión. Del Valle usaba una tienda de comestibles en Miami como tapadera para guardar grandes cantidades de armas y explosivos para emplearlas en sus sabotajes contra la Isla. Nunca fue molestado por el FBI ni la CIA ya que, al igual que Ferrie, trabajaba para ambas agencias. Eladio del Valle contrató a David Ferrie, un piloto de línea aérea primero, le vuelan en varias redadas cubano. Del Valle pagó Ferrie $ 1.000 por viaje, cuando la misión era lanzar bombas contra incendios en los campos de caña de azúcar y Ferrie aterrizó en una carretera desierta para recoger a los refugiados. El interés de la CIA y de otras organizaciones de derecha hacia Eladio del Valle se puso de manifiesto en varias oportunidades, a pesar de sus vínculos con el narcotráfico, el contrabando de armas y su condición delictiva, hecho al que hace referencia un informe del FBI identificado como 1003-78541 MM 2-379, en el que se destacó: “La Oficina del Buró está consciente que del Valle ha estado involucrado en actividades ilegales actividades en el pasado, incluyendo las operaciones de narcotráfico....” Sin embargo, como se manifiesta en un Memorándum de las Fuerzas Armadas y Civiles Anti-Comunistas (FAYCA), escrito el 18 de octubre de 1960 por José A. Benítez, presidente del Comité Demócrata del Estado de Puerto Rico y dirigido a D. William Pauley [Pawley], (REF: CIA, envío 2 de noviembre 1960. NARA # D0740), se recomienda el apoyo de la CIA y del senador Smathers a Eladio del Valle, vecino de 8245 Collins Avenue, Miami Beach, Florida, para los planes del mismo de realizar una invasión contra Cuba. En el documento se pone de relieve que Eladio del Valle estaba especulando con un plan de invasión a Cuba, debidamente organizado e implementado, lo que fue creído por José A. Benítez. Este plan, tal vez fruto de una afiebrada imaginación de Eladio del Valle o de un intento de estafar a los potenciales promotores del mismo, consistía en introducir 150 hombres armados dentro de la isla, todos con experiencia militar en el ejército de Batista, a los que se sumarían miembros del Ejército Rebelde cubano en una de las provincias de la Isla.

Posteriormente, a los diez días posteriores de realizada la invasión, se abriría otro frente en otra provincia de Cuba. De la misma manera, Eladio del Valle promueve en su plan la creación de células saboteadoras en la capital cubana. “Si somos capaces de ofrecer ayuda para él, sus sacrificios mejores resultados que lo que le permite trabajar por sí mismo. (…) Él no tiene ninguna relación con otros dirigentes cubanos activos en sus planes, a pesar de que es un amigo personal de ellos.” Continúa el Memorándum de Benítez: “A medida que ya cuenta con su propia fuerza, hecho y lograr por sus propios sacrificios, que deben proporcionar los 150 hombres con equipos adicionales que han de realizarse por los mismos los de Cuba dispuestos a unirse a ellos. (…) Además, me imagino, un poco de ayuda financiera para la las familias de los que van por ahí puede traer una favorable reacción.” Otro MEMORANDO dirigido al Director del FBI (100-378541) por parte de SAC, Miami (2-379) (P) y fechado el 22 de junio de 1966, se refiere a Eladio Ceferino del Valle Gutierrez en relación con varios aspectos, entre los que se destaca que del Valle emplea sus barcos de pesca para realizar operaciones de narcotráfico desde Panamá y República Dominicana.

A la par. Hace referencia a la investigación de Aduanas sobre la operación de Masferrer en Cayo Marathon y cómo una acusación a del Valle por narcotráfico puede poner sobre aviso a Masferrer. Luego de realizar varias acciones terroristas dentro de Cuba, tales como ataques a embarcaciones y quema de campos de caña, Eladio se vinculó estrechamente a la conspiración para asesinar al presidente Kennedy, reclutado por la CIA y la Cosa Nostra. Según declaró el agente encubierto del FBI, Harry Dean en 1975, Eladio del Valle fue uno de los gatilleros que asesinaron a Kennedy, aunque su acusación fue desoída. Años después, esta versión fue confirmada por Antonio de la Cuesta (Tony), capturado en Cuba el 29 de mayo de 1966, mientras realizó una infiltración por la zona de Monte Barreto, en el barrio capitalino de Miramar. De la Cuesta también involucró a Herminio Díaz García, fallecido durante la referida infiltración, como otro de los conspiradores en el magnicidio contra JFK.

Otra versión lo colocó en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963, en la escena del asesinato de Kennedy, como uno de los francotiradores, junto a Loran Eugene Hall, dueño de un amplio historial criminal en EE UU y vinculado a la CIA y a la Cosa Nostra. Loran Hall se movió indistintamente por Luisiana, Florida y Texas, preparando actividades terroristas contra Cuba. Usaba el seudónimo de Lorenzo Pascillo y, según se sabe, perteneció a los Minutemen. En realidad, Hall era un informante del FBI y de la CIA. Loran Hall desapareció por arte de magia y se cree que fue asesinado por la CIA.

LA MANO ASESINA DE LA CIA LE COBRA LAS CUENTAS

El fiscal especial que investigó el asesinato de John F. Kennedy caso, Jim Garrison, tuvo marcado interés en entrevistar a Eladio del Valle para esclarecer su participación, y la de otras personas, en la conspiración, pero no pudo dar con su paradero. La razón era simple: Eladio del Valle fue asesinado el 23 de febrero de 1967, a la 1:30 a.m., como resultado de un disparo en el corazón, apenas antes de que fuera asesinado su amigo de correrías y conspirador, David Ferrie. Su muerte ocurrió en la esquina de la 37 avenue y la 7 street, en el North West de Miami. Su cadáver fue encontrado dentro de un auto, un Cadillac Fleetwood del año 1966, estacionado en ese parqueo, según detalló el detective A V Giordano del Departamento de Homicidios. La Oficina Forense del Condado de Dade se refirió en un Informe Forense denominado Caso N º 420 A, a las causas de la muerte de Eladio del Valle, quien por ese entonces vivía en el 3101 NE 164 Street, en North Miami Beach, y contaba con 45 años de edad.

Según el reporte de la autopsia, realizado por el médico forense Peter L. Lardizábal, el cuerpo de Eladio del Valle presentó laceraciones en el cuero cabelludo y un pinchazo que en el lado izquierdo del pecho. Rigor mortis completo en el cuello, la mandíbula y todas las extremidades. Las investigaciones condujeron hacia Teodosio Bahadue, a quien se le levantaron cargos por homicidio en el caso y quien solicitó recurso de Habeas Corpus HC-3237, el 15 de agosto de 1969, dictándose su libertad tras el pago de una fianza de 50 000 USD. En la declaración inicial de Teodosio Bahadue ante las autoridades, realizada el 27 de febrero de 1967, Bahadue dijo ser vecino de 5890 W. 14th Lane, en Hialeah, y dijo trabajar en la venta de equipos en un taller ubicado en el 301 Palm Avenue y 1491 E. 4th Avenue en Hialeah. Manifestó conocer a Eladio del Valle desde hacía 4 años y tener relaciones comerciales a través de una compañía de exportación de equipamiento usado hacia República Dominicana, la Untiem_Marine, ubicada Drive South River, Miami, y usando a Santiago Rey Perna, gerente del hotel Ambassador como contacto. En el interrogatorio Bahadue dijo que del Valle recibió una llamada de un tal Sánchez, pero éste no estaba en la tienda. Luego intentó llamar a Sánchez cerca de 6 veces. El interrogado reconoció que Eladio del Valle “tenía un montón de enemigos en la política.” Bahadue reconoció a Masferrer como uno de estos enemigos. Bahadue reconoció que del Valle estaba vinculado al contrabando de armas y venta de oro con varias personas, entre las que destacó a John Gallagher, de la ciudad de Boston, así como a Marco Guin, residente en Miami.

El asesinato de Eladio del Valle quedó impune y la investigación condujo a un atolladero. Nunca se encontró a su asesino, como tampoco al de su socio David Ferrie. Otra vez la CIA eliminó a quien le sirvió como terrorista, informante y asesino. Era, simplemente, comprometedor y descartable.

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