Por Gustavo de la Torre Morales
La lectura concienzuda y aprender a discernir no te hace pretencioso, sino que te hace menos manipulable.
Por eso se creó en Cuba la campaña de alfabetización, por eso la educación fue un sector estratégico y se crearon las condiciones para que fuera accesible a todo el pueblo, sin importan estatus económico, raza, sexo, creencia religiosa, etc.
En el capitalismo, la educación es fragmentada, se condiciona a las posibilidades económicas, parte de ella se vincula al poder de la iglesia e intereses privados y elitistas, donde se tergiversa la historia y se promueve que la conquista de América o África fue para cristianizar o establecer intercambios culturales (nueva denominación del esclavismo, la tortura y el cepo, la venta y el tráfico humano forzoso, la explotación).
Ahora también se utilizan los llamados medios de (des)información y las redes sociales (rrss) para fabricar matrices de opinión, tergiversando la historia, manipulando la realidad, lanzando bulos y fomentando mentiras.
Prestar la oreja a pregoneros del engaño y convertirse en sus altavoces, no te hace "ilustre", "erudito", ni "instruido"; sino el imbécil que repite como un lorito o papagayo.
Los clips en YouTube o en TikTok no deberían ser los instrumentos sustitutos de la lectura, de la investigación o del análisis de lo que se vende por "noticia" ni se pregona por los grandes monopolios mediáticos o rrss (toda prensa responde a una ideología, NADA ESTÁ DESPOLITIZADO) y en el capitalismo, la prensa y la propaganda se dirige a fortalecer el sistema que promueve la desigualdad y la división social: se construyen titulares con falsedades y se siembra el odio para justificar el rechazo y la violencia hacia lo diferente.
Por eso Fidel no le dijo al pueblo de Cuba "cree", sino que le dijo LEE.

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