lunes, 4 de noviembre de 2013

El Pentágono expande red de drones militares


Tomado de ContraLínea. México
Por Jorge V Jaime/Prensa Latina



Decenas de universidades, instituciones privadas y agencias controladoras de fuerzas del orden en Estados Unidos han recibido permisos federales para utilizar aviones teledirigidos, o drones, en el propio territorio estadunidense.

Este hecho había circulado por las redes de prensa con bajo perfil editorial hasta que la organización independiente Electronic Frontier Foundation, dio cuenta de la situación sobre la base de documentos obtenidos con el amparo del Acta para la Libertad de la Información.
Pese al aumento de controversias relacionadas con el uso de estas aeronaves, entre los organismos beneficiados están el Departamento de Seguridad Interior, estaciones policiales en Ogden, Utah y North Little Rock, Arkansas, además de las universidades Nicholls de Louisiana y la North Dakota.

Los congresistas Edward Markey, demócrata por Massachusetts, y Joe Barton, republicano por Texas, pidieron a directivos de la Administración Federal de Aviación responder algunas interrogantes relacionadas con la privacidad de la ciudadanía y el uso extensivo de estos artefactos con mando a distancia.

Varios subcomités en el Congreso de Washington analizan un nuevo proyecto legislativo para integrar, a más tardar en otoño de 2015, la operación de los drones a la reglamentación general que rige la circulación de los aviones tradicionales.

El Departamento de Defensa trabaja junto con la Administración Federal de Aviación para legalizar el uso cotidiano y sin interferencias judiciales de las naves militares no tripuladas en el espacio aéreo estadunidense.

Un comunicado del Pentágono menciona un inventario de 7 mil 500 drones, los que no tienen mucha previsión de misiones en la agenda futura, una vez concluidas las operaciones bélicas en Irak y Afganistán.

Actualmente, la Administración Federal de Aviación permite la utilización de estos aparatos sólo en ocasiones específicas y para tal acción debe expedir un certificado especial que conlleva un cierto nivel de burocratismo. No obstante, en 2011 se firmaron 113 de estas autorizaciones.

El Departamento de Defensa quiere que la gestión sea expedita y sellar una normativa que suprima los obstáculos al despliegue rápido de aviones sin tripulación en cualquier momento que considere el Comando Central.

La exrepresentante demócrata Jane Harman alerta que la utilización de drones para operaciones policiales de rutina es un error grave, porque los procedimientos no se someten a un debate público o al escrutinio parlamentario.

 “Está en juego la garantía de la privacidad individual ciudadana, además de que estos casos violan la normativa Posse Comitatus Act, que prohíbe el uso de fuerzas militares en tareas asignadas a la policía en suelo estadunidense”, apunta Harman.

Pero la red del Pentágono pretende llegar más allá de sus propias fronteras. El Departamento de Seguridad Interior confirmó que activará una flotilla de drones sobre el Mar Caribe y el Golfo de México, con el alegado propósito de vigilar a narcotraficantes.

La Administración Federal de Aviación  ya aprobó nuevas rutas que deberán cumplir estos aeroplanos, conocidos mundialmente debido a su accionar bélico en las guerras sostenidas por Washington en Irak y Afganistán. El perímetro estipulado abarca un radio de 2 mil kilómetros y sombrea a países como Bahamas, República Dominicana, el Estado asociado de Puerto Rico y otras islas antillanas.

Esta decisión del Departamento de Seguridad Interior duplicará el uso de aviones teledirigidos en el hemisferio occidental así como el número de kilómetros cubiertos por estos supervisores aéreos del gobierno estadunidense.

La primera base de drones para el Caribe estará instalada en la localidad de Corpus Christi, Texas, y la siguiente será construida en Cocoa Beach, Florida.

Los aparatos a utilizar serán los Predator B, el mismo modelo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) usa en Pakistán y Yemen con el argumento oficial de perseguir partidarios de Al Qaeda y otros grupos extremistas.

Desde hace más de un lustro, Washington ya mantiene un sistema de vigilancia en el Caribe con las llamadas aeronaves de espionaje y ultra-altitud denominadas Global Hawk, que según expertos cubren más espacio marítimo que los drones.

Estados Unidos también anunció recientemente que planea fabricar aviones militares sin tripulación de propulsión nuclear que podrían volar y ejecutar misiones de bombardeo masivo durante meses sin necesidad de reabastecimiento.

El Pentágono encargó esa tarea a los laboratorios Sandia National, la principal agencia gubernamental para investigaciones y desarrollo atómico, y al consorcio armamentístico Northrop Grumman.

No ha trascendido el costo por unidad de esta próxima generación de vehículos aéreos no tripulados (unmanned aerial vehicle, UAV), aunque se conoce que los actuales Reaper y Sky Warrior valen unos 22 millones de dólares la pieza.

Es un proyecto terrorífico. Los UAV son artefactos menos seguros que los aviones tradicionales y tienden a estrellarse con más facilidad. Washington no tiene en cuenta las consecuencias de su plan, subraya Chris Coles, del foro Drone Wars UK, crítico de estos sistemas.

Al margen de la polémica generada en este sector de la aeronáutica, la CIA informó que busca mayor libertad para atacar con drones a supuestos terroristas en Yemen, sin el requisito de conocer la identidad de los bombardeados.

El organismo de espionaje pretende modificar los protocolos de permiso para que los aviones no tripulados puedan lanzar misiles contra blancos terrestres solamente sobre la base de patrones y datos de inteligencia o “comportamientos sospechosos”.

De aprobarse el pedido de la CIA, las aeronaves militares teledirigidas podrían bombardear a sujetos que simplemente se asemejen a militantes de Al Qaeda, visiten zonas catalogadas como campamentos terroristas o se sospeche que carguen algún explosivo.

Durante años esta práctica ha sido un elemento central en el programa de drones de la CIA en Pakistán, Afganistán e Irak, y ahora el director de la agencia, David Petraeus, quiere aplicar igual procedimiento en Yemen, comenta el diario The Washington Post.

Antes de septiembre de 2001 las instituciones militares estadunidenses contaban con 50 drones, pero a principios de 2012 la relación es de uno de estos modelos por cada tres aviones militares tradicionales.

Fuente: Contralínea 295

“Drones”: amenaza para el mundo

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Los vehículos aéreos no tripulados, o drones, se revelan como asesinos masivos. Tan sólo en Oriente Medio, Estados Unidos los ha empleado para eliminar a más de 3 mil 400 personas. En Nueva York, un movimiento social que demandaba no usarlos motivó un debate nacional: los ciudadanos que están de acuerdo con seguirlos empleando en el extranjero rechazan que se utilicen al interior de Estados Unidos

Tomado de Voltaire.org
Por Antonio Paneque Brizuela, Prensa Latina.

Pocas veces una acción militar de Washington es condenada de modo simultáneo en Estados Unidos y en el resto del mundo como ocurre ahora con el empleo de drones (vehículos aéreos no tripulados) en África, Asia, Oriente Medio y dentro del propio territorio estadunidense.

Los aviones no tripulados matan cada día desde el aire (sin pilotos y por una orden a cualquier distancia) a ciudadanos que esa potencia militar considera enemigos en otros países. Hace poco autorizó también su empleo en algunas entidades del propio Estados Unidos.

La consiguiente reacción de los pueblos y muchas veces de autoridades de esos países se expresa tanto en el rechazo diplomático como en acciones armadas de respuesta o, en el mejor de los casos, en manifestaciones de condena en las calles.

La frecuencia e intensidad de esas protestas se corresponden con las del número de ataques con drones, palabra que en español significa “zánganos” y a los que técnicamente se les llama vehículos aéreos no tripulados (o unmanned aerial vehicles, UAV).

Esas respuestas son frecuentes en los Estados más afectados, como Somalia, Afganistán, Irak, Libia, Pakistán y Yemen, este último país arrasado por bombardeos, ametrallamientos y otras operaciones con ese medio durante los últimos meses.

Los ataques mediante UAV que matan africanos, árabes y asiáticos constituyen para Washington su forma más tecnificada de ejecución sumaria contra opositores, aunque muchos opinan que son sólo un método diseñado con el fin de asesinar a distancia.

El presente ciclo de drones, empleados con modelos primitivos desde principios del siglo XX y después de la Segunda Guerra Mundial, comenzó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, cuando pocos pensaban que un ataque de esa magnitud alcanzaría a Estados Unidos. Costo ético y responsabilidad

La combinación de escenarios de esos robots aéreos causa una suerte de efecto bumerán contra Washington expresado de dos modos: el rechazo externo e interno por la muerte de personas en otros países, y el generado contra cualquier uso en el país.

El costo ético y la responsabilidad por esas acciones bélicas afectan cada vez más la imagen de Washington en el mundo por la indignación que despiertan los sufrimientos de la población civil atacada.

Pakistán, un aliado de Estados Unidos en la llamada “guerra contra el terrorismo” y el único país islámico con armas atómicas, objeta esa acción de muerte en su territorio, concebida por Estados Unidos.

Activistas de derechos humanos y medios de comunicación denuncian un incremento del uso de estos aparatos, que realizaron en esa nación 360 ataques entre 2004 y 2012 (304 de ellos desde que Barack Obama tomó posesión en 2009), con resultado de unos 3 mil 400 muertos.

La población de Yemen, una de las más agredidas por esas máquinas, cuyo primer ataque recibido fue en diciembre de 2009, experimentó en años siguientes una inusitada secuencia de bombardeos contra presuntos blancos de Al Qaeda.

Estados Unidos, el único que opera aviones no tripulados en la región, triplicó su empleo contra supuestos objetivos islamistas en aquel país árabe, desde la llegada al poder, a principios de 2012, del nuevo presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi.

La utilización de drones genera enojo entre prominentes ciudadanos yemenitas como la Premio Nóbel de la Paz Tawakkul Karman, quien condenó los recientes ataques y los consideró “denigrantes”.

Esas operaciones siembran la ansiedad y el trauma sicológico en las áreas donde se producen, crean caldo de cultivo para próximas acciones insurgentes de grupos opositores y el incremento de sus bases, según investigadores estadunidenses.

Intereses estratégicos de grandes potencias

Entre las voces de oposición figuran las de pequeños Estados africanos como Ruanda, cuyo gobierno alertó sobre el servicio que éstos prestan a Occidente.

El despliegue de drones en el Este de la República Democrática del Congo (RDC) sólo será útil para los intereses estratégicos de las grandes potencias, según el representante permanente de este país en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Olivier Nduhumgirehe.

Usar estas naves no tripuladas sirve a esos gobiernos para poner a prueba sus armas de guerra en África, afirmó el diplomático en respuesta a recientes informaciones de que estos aparatos serán desplegados en la región.

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, del organismo mundial, informó a Ruanda, Uganda y RDC la intención de activar una unidad de al menos tres drones en el Este de ese último país.

El Consejo de Seguridad argumenta que esas naves serían empleadas por la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monusco), con el propósito de mejorar su gestión en el Estado africano.

Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros miembros de la máxima instancia de la ONU respaldan la propuesta, mientras Rusia, China, Pakistán y Guatemala muestran preocupación ante ella.

Otro hecho significativo vinculado a estos mortales ingenios fue una denuncia en mayo último respecto de que Washington dirige operaciones de drones contra Somalia desde Alemania, cuyo gobierno negó la acusación.

El controvertido ataque sería emprendido por Estados Unidos desde sus bases militares germanas, según el diario berlinés Süddeutsche Zeitung y la televisión pública alemana ARD, aunque el presidente Obama afirma que regulará las misiones con las naves-robot.

Fuerzas estadunidenses destacadas en la base aérea de Ramstein, estado de Renania Palatinado, participan en la misión contra presuntos terroristas en el país africano con vehículos aéreos no tripulados, aseguraron, no obstante, esas fuentes.

Según medios estadunidenses, durante 2012 volaron por el espacio aéreo de Egipto, en apoyo a misiones en territorio afgano y en toda la región del Levante, más de 2 mil aviones militares estadunidenses. ¿Cuántos serían drones?

El ministro de Defensa de Francia, Jean-Yves Le Drian, declaró que su país comprará naves de ese tipo para tareas de ataque y combate, aunque dispone de algunos para misiones de vigilancia que fueron utilizados en Afganistán y durante su intervención en Mali.
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Contra la Constitución estadunidense

Las manifestaciones de protesta en Estados Unidos abarcan numerosos estados, como ocurrió en abril pasado cuando cientos de personas se concentraron frente a la Base Aérea de Hancock, en Nueva York.
 
Unos 300 participantes mostraron su rechazo ante la matanza de civiles por ataques de esas aeronaves, criticada por organismos internacionales, como la ONU, porque ultiman más inocentes que a verdaderos blancos trazados por Washington.

Los manifestantes criticaron la eficacia de estos aparatos, dirigidos por control remoto, muchas veces desde miles de kilómetros y en ocasiones incapaces de distinguir entre aliados o enemigos, o identificar entre combatientes reales y civiles.

Unos 30 detenidos resultaron de 2 días de manifestaciones pacíficas neoyorquinas contra el uso de aviones no tripulados dentro de Estados Unidos y en países de África, Asia y Oriente Medio.

El empleo de drones “va en contra de la Constitución estadunidense”, recordaron los manifestantes que golpeaban tambores, cargaban falsos ataúdes y muchos de ellos vestían ropas con un líquido rojo artificial para simular sangre.

Los protagonistas de la protesta intentaron entregar a las autoridades una acusación contra el presidente Obama y los militares de Hancock, por “crímenes de lesa humanidad”.

Gobernantes estadunidenses han reconocido el uso de drones en su territorio para espiar a nacionales y extranjeros, mientras el senador republicano Rand Paul opina que eso “es espantoso”.

La mayoría de las personas que apoya el empleo de esos recursos autómatas para eliminar al terrorismo o a sospechosos de cometer ese tipo de delito en otros países desaprueba, sin embargo, su empleo en el territorio nacional.

El director del Oficina Federal de Investigaciones, Robert Mueller, por su parte, admite que usa drones en el país “para tareas de vigilancia”, pero aclara que “sólo muy raras veces”.
Fuente
Contralínea (Mexico)

sábado, 2 de noviembre de 2013

50 verdades sobre el caso de los 5

Tomado de Opera Mundi
Por Salim Lamrani.

Desde 1998, cinco agentes de los servicios de inteligencia cubanos están encarcelados en Estados Unidos por infiltrarse en grupúsculos del exilio cubano implicados en el terrorismo contra la isla. 
 
1. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, Cuba ha sido víctima de una intensa campaña de terrorismo procedente de Estados Unidos, con el objetivo de derrocar a Fidel Castro. Según los archivos desclasificados de Washington, entre octubre de 1960 y abril de 1961, la CIA introdujo en la isla 75 toneladas de explosivos y 45 toneladas de armas. En el espacio de esos siete meses, realizó 110 atentados con dinamita, hizo estallar 200 bombas, descarrilló 6 trenes, quemó 150 fábricas y desató 150 incendios en los cañaverales. La CIA apoyó a cerca de 300 grupos paramilitares con un total de 4.000 individuos.

2. En 1971, la CIA usó armas químicas y biológicas contra Cuba introduciendo la fiebre porcina. Ese atentado causó la muerte de medio millón de cabezas de ganado, principal fuente de proteínas de la isla.

3. El 6 de octubre de 1976, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, antiguos agentes de la CIA, perpetraron el primer acto de terrorismo aéreo de la historia del continente americano e hicieron estallar en pleno vuelo un avión civil de Cubana de Aviación. En total, 73 personas perdieron la vida, entre ellas todo el equipo juvenil cubano de esgrima que acababa de ganar los juegos panamericanos.

4. Orlando Bosch, ya fallecido, nunca fue enjuiciado por el atentado de Barbados que costó la vida a 73 personas. No obstante, no faltaban las pruebas. Un informe del Departamento de Justicia de 1989 apuntaba lo siguiente: Orlando Bosch “expresó y demostró varias veces una voluntad de infligir heridas y causar la muerte de modo indiscriminado”. Joe Whitley, entonces viceministro de Justicia, subrayó en ese informe las razones por las cuales Bosch, quien cumplía una pena de prisión en Estados Unidos por atacar con bazuca un barco polaco en la bahía de Miami, debía ser deportado cuando saliera de la cárcel: “La explosión del avión civil cubano el 6 de octubre de 1976 era una operación de la CORU bajo la dirección de Bosch”. Pero no fue deportado a Cuba como deseaba Whitley. El 20 de julio de 1990, George H. W. Bush decidió concederle el perdón presidencial, tras la petición del lobby cubano de Miami. Poco tiempo después, a guisa de agradecimiento, su hijo Jeb Bush fue elegido gobernador de Florida.

5. Orlando Bosch nunca renegó su pasado terrorista. El 5 de abril de 2006, Juan Manuel Cao, periodista del Canal 41 de Miami, invitó a Bosch:

-Juan Manuel Cao: ¿Usted derribó ese avión en 1976?

-Orlando Bosch: Si le digo que estaba implicado me estaría inculpando y si le digo que no participé en esa acción, me diría que soy un mentiroso. Entonces no voy a confirmar mi participación y tampoco voy a negarla.

-Juan Manuel Cao: En esa acción, 76 [en realidad 73] personas fueron asesinadas.

-Orlando Bosch: No, chico, en la guerra que nosotros los cubanos que amamos la libertad llevamos contra el tirano, tienes que derribar aviones, tienes que hundir barcos, tienes que estar listo para atacar todo lo que está a tu alcance.

-Juan Manuel Cao: ¿No tiene usted ningún remordimiento por los que murieron en ese atentado, por sus familias?

-Orlando Bosch: ¿Quién estaba a bordo de ese avión? Cuatro miembros del Partido Comunista, cinco norcoreanos, cinco [en realidad once] guyaneses. ¡Coño chico! ¡Cuatro miembros del Partido! ¿Quiénes estaban presentes? ¡Nuestros enemigos!

-Juan Manuel Cao: ¿Y los esgrimistas? ¿Y los niños a bordo?

-Orlando Bosch: Estaba en Caracas. Vi a las niñas en la televisión. Eran seis. Después de la competición, la capitana de las seis dedicó su triunfo al tirano, etc. Hizo un discurso muy elogioso hacia el tirano. Ya nos habíamos puesto de acuerdo en Santo Domingo, cualquier persona que viene de Cuba y que glorifique al tirano debía correr los mismos riesgos que esos hombres y mujeres que luchan con esa tiranía.

-Juan Manuel Cao: Si tuviera que encontrarse con los familiares de las víctimas, ¿no le parecería difícil…?

-Orlando Bosch: No, porque en fin de cuentas los que estaban presentes tenían que saber que cooperaban con la tiranía en Cuba.

6. En 1981, la CIA introdujo en Cuba el dengue hemorrágico, virus extraño al continente americano, que causó 344.203 víctimas y provocó la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños.

7. En 1997, una ola de atentados terroristas golpeó la industria turística cubana, con decenas de víctimas. Fabio Di Celmo, joven turista italiano, perdió la vida en la explosión de una bomba en el hotel Copacabana.

8. El 12 de julio de 1998, en una entrevista al New York Times, Luis Posada Carriles reivindicó la paternidad intelectual de los atentados de 1997. Según él, el italiano “se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado”. No expresó ningún arrepentimiento: “Duermo como un bebé”. Posada Carriles nunca ha sido juzgado por sus actividades terroristas y vive tranquilamente en Miami bajo la protección de Estados Unidos, que se niega a juzgarlo o extraditarlo a Cuba o a Venezuela, donde cometió también crímenes en los años 70. No obstante, el gobierno de Estados Unidos reconoce “los importantes antecedentes delictivos y de violencia en los cuales murieron civiles inocentes” de Posada Carriles, así como el “peligro [que representa] para la seguridad nacional de Estados Unidos y para la comunidad”.

9. No hay la menor duda sobre la culpabilidad de Posada Carriles. Además de la entrevista al New York Times y la declaración de Washington, los archivos del FBI y de la CIA, desclasificados respectivamente en 2005 y 2006, califican a Posada Carriles de “peor terrorista del hemisferio”. Del mismo modo, Posada reivindica abiertamente su trayectoria terrorista en su autobiografía titulada Los caminos del guerrero.

10. Así, de 1959 a 1997, Estados Unidos realizó no menos de 5.780 acciones terroristas contra Cuba, que costaron la vida a 3.478 personas e incapacitaron a otras 2.099. El propio Fidel Castro ha sido víctima de 637 intentos de asesinato.

11. La extrema derecha de origen cubano, organizada y financiada por la CIA durante décadas, preparó la gran mayoría de esas agresiones desde la Florida. Actúa con toda impunidad pues se ha beneficiado históricamente de la protección de Washington. Al inicio de los años 1990, frente al recrudecimiento de los actos terroristas, Cuba decidió enviar a varios de sus agentes para infiltrar esos sectores del exilio, implicados en la violencia.

12. Estos agentes pudieron impedir cerca de 170 atentados contra Cuba informando a tiempo a las autoridades de La Habana.

13. En junio de 1998, el gobierno de La Habana, tras lograr constituir un voluminoso informe sobre 64 personas implicadas en el terrorismo contra Cuba que vivían en la Florida, invitó a dos importantes responsables del FBI. Estados Unidos se expresó al respecto: “En junio de 1998, tras una serie de atentados y de amenazas de ataques con bomba contra ciudadanos cubanos, un equipo del FBI se reunió en La Habana con las autoridades cubanas. Las conversaciones se centraron en las acusaciones según las cuales residentes estadounidenses habrían participado en una conspiración terrorista vinculada a atentados con bomba. En aquella época, las autoridades cubanas y el FBI intercambiaron pruebas que se debían analizar en Washington DC”.

14. Hasta hoy, a pesar de las numerosas pruebas, ninguna de las 64 personas ha sido molestada por las autoridades estadounidenses.

15. Tres meses después, el 12 de septiembre de 1998, tras una minuciosa investigación, el FBI procedió al arresto de cinco agentes cubanos infiltrados en los grupúsculos terroristas de Miami: René González Sehweret, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort, Antonio Guerrero Rodríguez y Gerardo Hernández Nordelo.

16. El 14 de septiembre de 1998, el Gran Jurado de Florida (fiscalía) acusó a los 5 de infiltrar a los grupos terroristas. El cargo era jurídicamente insostenible. El jurado rectificó su procedimiento y presentó 26 cargos. El primer cargo se refiere a “una conspiración para cometer delitos contra Estados Unidos”, como agentes del gobierno cubano. El segundo cargo expone una “conspiración para comunicar a Cuba informaciones relativas a la defensa nacional de Estados Unidos”. El tercer cargo acusa a Gerardo Hernández de un cuádruple homicidio voluntario. Según la Fiscalía, sería responsable directamente de los acontecimientos del 24 de febrero de 1996 cuando dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al rescate fueron derribadas por la seguridad aérea de La Habana, tras violar varias veces el espacio aéreo cubano.

17. Durante todo el juicio, el fiscal no fue capaz de presentar la menor prueba de estos tres cargos, rechazados por la defensa.

18. Los otros 23 cargos son menores y se refieren al uso de una falsa identidad, al hecho de no matricularse como agente de una potencia extranjera, etc. La defensa reconoció esas violaciones e invocó la doctrina de la Necesidad que estipula que es posible ignorar la legislación si el objetivo es impedir la realización de un mal mayor. Por ejemplo, entrar con allanamiento en una casa para apagar un incendio constituye técnicamente una violación de propiedad, pero dado que el objetivo es impedir que la casa se queme, la ley no persigue al autor de dicha infracción. La defensa admitió que los 5 habían violado la ley desde un punto de vista técnico pero explicó que era necesario. Si los 5 hubieran revelado su verdadera identidad, no habrían podido infiltrar a los grupúsculos terroristas e impedir los atentados contra Cuba.

19. Como la fiscalía no podía probar los actos de espionaje decidió acusar a los 5 de conspiración para cometer actos de espionaje. El cargo no necesita pruebas. Sólo basta convencer al jurado “más allá de una duda razonable” que son culpables.

20. Desde su arresto hasta el 3 de febrero de 2000, es decir durante 17 meses, los 5 estuvieron confinados en celdas de aislamiento, lejos de los demás detenidos. Estuvieron en el “hueco” durante todo ese periodo sin comunicación exterior. No obstante, el código de prisiones de Estados Unidos sólo prevé el aislamiento para individuos que cometieron crímenes de sangre y sólo durante 60 días como máximo.

21. Durante el juicio, la fiscalía invocó la Ley de Procedimiento para la Información Clasificada y presentó al jurado elementos contra los acusados. Al mismo tiempo prohibió a la defensa consultarlos y por consiguiente poder recusarlos ante el Tribunal. Así, 20.000 páginas de documentos se usaron contra los 5 sin derecho a réplica.

22. Consciente de la fragilidad de la acusación por la ausencia de pruebas factuales, el fiscal repitió tres veces durante el juicio que los 5 habían llegado a Miami “para destruir Estados Unidos”, sin reacción de la presidenta del Tribunal.

23. El juicio se desarrolló en Miami, ciudad que el exilio cubano, hostil al gobierno de La Habana, controla a todos los niveles (alcaldía, policía, medios informativos, etc.). Era entonces imposible cualquier veredicto imparcial. El Tribunal se negó a transferir el juicio a Fort Lauderdale, a 25 kilómetros de Miami, en violación del la sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que estipula que “en todos los procedimientos penales, el acusado tendrá derecho a un juicio público e inmediato por parte de un jurado imparcial del Estado y del distrito donde se cometió el delito”. Del mismo modo, la legislación judicial estipula que todo acusado tiene derecho de pedir el traslado de su juicio hacia otra ciudad u otro distrito, si el Tribunal considera que el lugar donde se ha de abrir el juicio está manchado de prejuicios contra los inculpados. No se respetó esta regla.

24. Antes del inicio del juicio, se lanzó una violenta campaña mediática contra los 5. Según la investigación que realizó el psicólogo Garry Morgan en el condado de Miami Dade, a petición de la defensa y del Tribunal, el 69% de las personas consultadas tenían prejuicios contra los acusados. El 49% confesó no poder ser justo e imparcial en caso de ser nombrados miembros del Jurado.

25. Por otra parte, los documentos federales revelaron que el gobierno de Estados Unidos estipendió a varios periodistas de Miami –44 en total– para publicar artículos negativos sobre los 5 y Cuba. Esto, además de constituir una grave violación de la ética periodística, influenció al jurado. Así, durante los 194 días que separan el momento de su arresto en septiembre de 1998 y la fecha de su condena el diciembre de 2001, el Miami Herald (305) y el Nuevo Herald (806), los dos principales diarios de Miami, publicaron un total de 1.111 artículos –todos hostiles– sobre el caso de los 5, o sea un promedio de 5 por día.

26. Los jurados fueron amenazados de muerte si absolvían a los acusados como lo muestran varios artículos de la prensa local. Así, según un artículo del Nuevo Herald titulado “Miedo a ser jurado en juicio de espías” del 2 de diciembre de 2000, “el miedo de una reacción violenta por parte del exilio cubano si un jurado decide absolver a cinco hombres acusados de ser espías del régimen de la isla ha llevado a numerosos candidatos potenciales a pedir a la jueza que los excusara de su deber cívico”. Un miembro del jurado testificó: “Sí, tengo miedo para mi seguridad si el veredicto no es del agrado de la comunidad cubana”.

27. Las transcripciones de los minutos del juicio demuestran también que los 5 no podían de ningún modo tener un veredicto justo e imparcial. La misma jueza Joan A. Lenard, quien presidió el caso, se quejó de la presencia de camarógrafos y de provocadores delante de las puertas del Tribunal que intimidaba a los jurados. Las cámaras los perseguían hasta en sus coches y se filmaban las placas de matriculación. Los miembros del jurado expresaron su preocupación a la jueza, la cual redactó un informe al respecto: “Están preocupados pues se sienten bajo presión y filmados”.

28. Los argumentos que demuestran que los 5 no habían realizado actividades de espionaje no fueron presentados por la defensa, sino por militares estadounidenses de alto rango: el contralmirante de la Marina de Guerra de Estados Unidos Eugene Carroll, el General de División del Ejército de Estados Unidos Edwards Breed Atkeson y el Teniente General de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos James R. Clapper. Para justificar el acto de “conspiración para realizar actos de espionaje”, el fiscal se valió del hecho de que Antonio Guerrero trabajada en un taller de metalurgia de la base de entrenamiento del ejército en Boca Chica. 

La defensa interrogó a los militares:

-Pregunta para Eugene Carroll sobre Boca Chica: “¿Qué información sobre la táctica y los entrenamientos de la Marina de Guerra de Estados Unidos podría ser útil al Ejército Cubano?”

-Respuesta: “Ninguna que yo sepa”.

-Preguntas para el General Atkeson: “¿Hay diferencias entre nuestra relación con el Pacto de Varsovia y la Unión Soviética en Europa y nuestra relación con Cuba?”

-”Sí, Hay diferencias”.

-”¿Cuáles son esas diferencias?”

-”Los cubanos no constituyen una amenaza para nosotros”. Así, Atkeson desmintió las acusaciones del fiscal (“Vinieron para destruir Estados Unidos”).

-”¿Cuál es la relación entre el temor de ser atacado y la búsqueda de información?”

-”Pienso que utilizan sus servicios de inteligencia para descubrir si realmente nos preparamos para atacarlos”.

-”En el examen que usted realizó de los documentos, ¿encontró documentos clasificados como secretos?”

-”No”

-”¿Encontró instrucciones para que agentes busquen documentos que puedan perjudicar a Estados Unidos?”

-”No”

-Preguntas para Clapper: “¿Está usted de acuerdo para decir que el acceso a una información pública no constituye un acto de espionaje?”

-”Sí”

-”Usted, con su experiencia en inteligencia, ¿clasificaría a Cuba como una amenaza militar para Estados Unidos?

-”No, en absoluto. Cuba no representa una amenaza”.

-”¿Encontró alguna prueba que indique que Gerardo Hernández intentaba conseguir informaciones secretas?”

-”Que yo recuerde, no”.

-”En cambio, lo que descubrió usted, es que pidió a alguien que consiguiera informaciones públicas ¿no es cierto?”

-”Sí”.

29. El FBI también confirmó a la prensa que los secretos militares estadounidenses nunca estuvieron en peligro. El Pentágono intervino y certificó que no disponía de ningún indicio de que los 5 habían tenido acceso a informaciones clasificadas como secretas o sensibles.

30. En cuanto a Hernández, acusado de asesinato, el Fiscal reconoció que “vistas las pruebas presentadas durante el juicio, demostrar la implicación de Gerardo Hernández representa un obstáculo imposible para Estados Unidos”. No obstante, la Fiscalía certifica que el avión de Hermanos al Rescate fue derribado en el espacio aéreo internacional, lo que constituiría un grave crimen. Ahora bien, la publicación de las imágenes satelitales a disposición de Estados Unidos permitiría elucidar este caso e indicar sin duda posible si el avión se encontraba en el espacio aéreo cubano o internacional, y entonces confirmar o no la culpabilidad de Gerardo Hernández, acusado de informar a Cuba de la incursión aérea. No obstante, desde 1996, Washington se niega a publicar estas imágenes, invocando una cuestión de seguridad nacional, mientras la Organización Civil Internacional, encargada de la investigación, las ha solicitado varias veces.

31. A pesar de la confesión del Fiscal y la ausencia de pruebas, todos los miembros del jurado declararon a Gerardo Hernández culpable de asesinato con premeditación, sin hacer ninguna pregunta al acusado ni a la fiscalía. No exigieron la menor clarificación al respecto. Los jurados escucharon en total a 74 testigos, entre ellos 43 contra los acusados. A pesar de un informe de varias decenas de miles de páginas, varias decenas de cargos, deliberaron en unas horas e incluso anunciaron de antemano el día y la hora exacta de la publicación del veredicto. Ricardo Alarcón, antiguo presidente del Parlamento Cubano enfatizó esta anomalía: “¡No se puede anunciar una hora precisa para publicar un veredicto! Es algo imposible pues nadie sabe cuánto tiempo durarán las deliberaciones, a menos que el caso esté decidido de antemano. Además, se trata del juicio más largo de la historia de la justicia estadounidense”.

32. Los 5 fueron severamente condenados. Gerardo Hernández Nordelo recibió dos cadenas perpetuas más 15 años. Ramón Labañino Salazar fue condenado a la reclusión criminal perpetua más 18 años. Antonio Guerrero Rodríguez recibió una cadena perpetua más 10 años. En cuanto a Fernando González Llort fue condenado a 19 años de prisión y René Gonzalez Sehweret a 15 años de cárcel. En total, los 5 fueron sentenciados a cuatro cadenas perpetuas más 77 años.

33. A guisa de comparación, Antonio Guerrero, que no tuvo acceso a ningún documento secreto, fue condenado a la misma cadena perpetua que Richard Amis, el más famoso espía de la historia de Estados Unidos, quien durante años había robado miles de documentos secretos y se los había vendido a la Unión Soviética.

34. La jueza Lenard reconoció que René González, condenado a 15 años por no registrarse como agente de una nación extranjera en el Departamento de Estado, había infiltrado a grupúsculos violentos para evitar futuros ataques contra Cuba: “El terrorismo, que se cometa contra inocentes en Estados Unidos o en Cuba, en Israel o Jordania, en Irlanda del Norte o India, es malévolo y malo. Pero los actos terroristas de los demás no puede excusar la conducta equivocada e ilegal de este acusado ni de ningún otro”.

35. Así, además de condenar a los 5 a largas penas de prisión, el Tribunal tuvo cuidado de proteger a los grupúsculos violentos de Florida vinculados con el terrorismo contra Cuba. La fiscalía tuvo un discurso bastante insólito. Además de la pena de 15 años de cárcel contra René González, exigió que se le impusiera una sanción de tres años de libertad supervisada tras expresar su “preocupación sobre el hecho de que este acusado, después de cumplir su pena, retomará sus actividades”. La jueza aceptó la petición e impuso la siguiente restricción a González: “Como condición especial adicional a su liberación supervisada, se le prohíbe al acusado asociarse con individuos o grupos tales como los terroristas, los miembros de organizaciones que preconizan la violencia y figuras del crimen organizado o visitar los lugares específicos que frecuentan”. Así, la jueza Lenard admitió la existencia de grupos terroristas en Miami, sin actuar en su contra.

36. En 2003, la defensa lanzó el proceso de apelación en la Corte de Atlanta.

37. El 27 de mayo de 2005, el Grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas declaró que la detención de los 5 era arbitraria y violaba el Derecho Internacional.

38. El 9 de agosto de 2005, la Corte de Apelación del Onceno Circuito de Atlanta anuló el juicio de primera instancia y reconoció que no se trataba de un caso de espionaje ni de un atentado contra la seguridad nacional.

39. La fiscalía de Florida apeló la decisión de la Corte de Apelación de Atlanta. Por primera vez en la historia de la Justicia de Estados Unidos, una Corte de Apelación decidió volver a revisar su propio juicio. Normalmente, el caso sigue hasta la Corte Suprema, pero después de presiones políticas, el Tribunal aceptó oír de nuevo a las dos partes el 14 de febrero de 2006.
40. El 2 de septiembre de 2008, la Corte de Apelación de Atlanta confirmó las sentencias de Gerardo Hernández y René González e invalidó las penas de Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino. En dicha ocasión, la Corte reconoció otra vez que los acusados no habían transmitido ningún documento secreto o información sobre la defensa nacional e invalidó el cargo de “conspiración para cometer actos de espionaje”. Por otra parte, en un documento de 16 páginas, Phyllis Kravitch, uno de los tres jueces de la Corte de Apelación, afirmó que el gobierno de Estados Unidos no había proporcionado los elementos de prueba necesarios para sustentar la acusación de “conspiración para cometer un asesinato” contra Gerardo Hernández.

41. El 15 de junio de 2009, la Corte Suprema hizo partícipe de su decisión de no estudiar el caso de los 5, sin dar explicaciones, a pesar de los argumentos que brindó la defensa, y a pesar de 12 peticiones Amicus Curiae (amigos de la Corte), proceso que permite a personalidades e instituciones jurídicas o asambleas legislativas solicitar a la Corte Suprema de Estados Unidos sobre un caso. Se trata de la más importante petición Amicus Curiae de la historia de Estados Unidos. Entre esos Amicus Curiae se encontraban 10 Premios Nobel: Jose Ramos-Horta, Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Rigoberta Menchú, José Saramago, Zhores Alferov, Dario Fo, Günter Grass y Máiread Corrigan Maguire. En Estados Unidos, la National Association of Criminal Defense Lawyers, los Cuban-American Scholars, el Ibero-American Federation of Ombudsmen, el National Jury Project, el William C Velazques Institute and the Mexican American Political Association, el National Lawyers Guild et la National Conference of Black Lawyers, el Civil Right Clinic de l’Howard University School of Law, la International Association of Democratic Lawyers, la Florida Association of Criminal Defense Lawyers-Miami Chapter, el Center for International Policy y el Council on Hemispheric Affairs también solicitaron a la Corte Suprema. A ello se agregan las peticiones de Mary Robinson, antigua presidenta de Irlanda y Alta Comisaria de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas entre 1997 y 2002, del Senado mexicano por unanimidad, todas tendencias políticas, de la Asamblea Nacional de Panamá, de 75 miembros del Parlamento Europeo, de 56 parlamentarios canadienses y de más de un centenar de parlamentarios británicos, entre otros.

42. El 13 de octubre de 2009, el Tribunal de Florida, obligado por la Corte de Apelación de Atlanta a modificar las sentencias de 3 de los 5, hizo públicas las nuevas condenas. Así, la pena de Antonio Guerrero pasó de cadena perpetua y 10 años a 21 años más 5 años de libertad supervisada. El 8 de diciembre de 2009, Fernando González vio su sentencia pasar de 19 años a 17 años y 9 meses. En cuanto a Ramón Labañino, se le rebajó su condena de cadena perpetua más 18 años a 30 años de prisión.

43. El 14 de junio de 2010, la defensa lanzó un proceso de apelación en hábeas corpuspara Gerardo Hernández. Se trata del último recurso legal posible en el sistema judicial estadounidense. Esta apelación se basa en dos aspectos. Primero, la Fiscalía no presentó ninguna prueba para el cargo de “conspiración para cometer un asesinato”. Luego, el acusado no se benefició de un juicio imparcial por la atmósfera hostil de Miami y, sobre todo, porque se ha descubierto que el gobierno de Estados Unidos había pagado a periodistas locales para difundir noticias negativas sobre Cuba y los 5. Hasta hoy, el Tribunal no ha tomado su decisión.

44. Los familiares de los 5 sufrieron varios casos de tortura psicológica y moral. Adriana Pérez O’Conor, esposa de Gerardo Hernández, no ha podido visitar a su marido desde 1998. El 25 de junio de 2002, consiguió una visa para ejercer su derecho de visita en Los Ángeles donde se encontraba Hernández. Pero al llegar a Estados Unidos, el FBI la arrestó, la interrogó durante 11 horas y la expulsó a Cuba, sin que ella pudiera volver a ver a su esposo.
45. Para impedir las visitas consulares a los 5, ésos se encuentran en penitenciarias distintas en los cuatro rincones del país.

46. El 7 de octubre de 2011, René González salió de prisión tras cumplir su pena. Como fue también condenado a 3 años de libertad supervisada por su nacionalidad estadounidense, se quedó en Estados Unidos. El 3 de mayo de 2013, la jueza Lenard aceptó su petición de regresar a Cuba, con tal de que renunciara a su ciudadanía estadounidense, lo que hizo.

47. Wayne S. Smith, antiguo embajador de Estados Unidos en Cuba entre 1979 y 1982, expresó su punto de vista sobre este caso: “Desde luego, los cinco, Gerardo Hernández, Luis Medina, Antonio Guerrero, René González, y Rubén Campa eran miembros de los servicios de inteligencia cubanos. No obstante, fueron mandados a Estados Unidos no para espiar al gobierno americano, sus instalaciones o su personal, sino más bien para infiltrar las organizaciones del exilio cubano que llevaban actividades terroristas contra Cuba. La idea, en aquella época, era, una vez recopiladas las pruebas, invitar a representantes del FBI a Cuba y entregarles el informe, con la esperanza de que Estados Unidos tomaría las medidas necesarias para parar estas actividades. Conforme a ese plan, en junio de 1998, representantes del FBI fueron invitados a Cuba y se reunieron con sus homólogos cubanos. Luego regresaron a Estados Unidos con 64 informes sobre las actividades de los exilados. Los cubanos esperaron que Estados Unidos tomara medidas para detener esas actividades. Esperaron en vano. No se tomó ninguna acción. Al contrario, unos meses más tarde, aparentemente gracias a los documentos que proporcionaron los cubanos, el FBI arrestó a los cinco cubanos y en 2001 los sometieron a un juicio totalmente amañado donde el sentimiento anticastrista era efectivamente tan fuerte que era imposible reunir a un jurado imparcial […]. La fiscalía fue incapaz de presentar la menor prueba de que los cinco estaban implicados en actividades de espionaje u otros crímenes (salvo el hecho de ser agentes no declarados de una potencia extranjera)”.

48. El Coronel Lawrence Wilkerson, antiguo Jefe de Estado Mayor del gabinete del ex secretario de Estado Colin Powell (bajo la administración Bush), también se expresó al respecto: “Este caso se lleva las palmas: castigar con cadena perpetua a hombres que vinieron aquí para determinar cómo y cuándo su país iba a ser atacado por personas que violan las leyes norteamericanas. Estos hombres estaban desarmados, no intentaron hacer ningún daño físico a Estados Unidos, y sus motivos eran proteger a sus conciudadanos de una invasión y de reiterados ataques por parte de cubano-americanos que viven en la Florida. Y debemos preguntarnos también, ¿cómo es que nos hemos convertido en un refugio para supuestos terroristas? ¿Cómo es que nosotros —los Estados Unidos de Norteamérica— podemos tener un puesto en nuestra propia lista de estados patrocinadores del terrorismo?”

49. Por primera vez, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó un juicio en Estados Unidos y apuntó que “el clima sesgado y perjudicial contra los acusados” era tal que era imposible para un tribunal de Miami dar prueba de “la objetividad y de la imparcialidad necesarias para cumplir sus obligaciones para un juicio equitativo”. Amnistía Internacional considera también que los 5 no se beneficiaron de un juicio imparcial.

50. El caso de los 5 ilustra el doble rasero que Estados Unidos aplica en su “lucha contra el terrorismo”. No obstante, parece también que los medios informativos occidentales lo aplican pues no sólo censuran este escándalo judicial y político, ignoran la historia del terrorismo contra Cuba, sino que también absuelven mediáticamente a Luis Posada Carriles, el más peligroso terrorista del hemisferio americano según el FBI, negándose a calificarlo de terrorista. Prefieren otros términos tales como “militante”, “militante cubano”, “militante anticastrista”, “exilado cubano”, “exilado anticastrista”, “militante anticomunista”, “anticomunista”. Así, los medios occidentales aceptan, asimilan y promueven la doctrina del “buen y del mal terrorista” que ha elaborado Washington y parecen dispuestos a aceptar tácitamente justificar un tipo de violencia y denunciar lo que califican de terrorismo arbitrario. El matiz varía según la víctima. Si es occidental –más precisamente si es originaria de un país desarrollado–, los responsables son, con razón, criminales sin fe ni ley. Cuando es del Tercer Mundo, cubana por ejemplo, se convierten en “militante”, “militante cubano”, “militante anticastrista”, “exilado cubano”, “exilado anticastrista”, “militante anticomunista” o “anticomunista”.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

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