Tira Cuba

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domingo, 14 de mayo de 2017

Rafael Correa: "en los tiempos actuales, nuestras balas son los votos, nuestros soldados son los ciudadanos"

Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana,mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana,mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate.
Tomado de Cubadebate
Por: Omelio Borroto.

En pocos minutos comenzaría la entrevista a Rafael Correa Delgado, después de tres años de continuas gestiones. Al llegar a la casa donde se hospedaba durante su estancia en Cuba, un miembro de su guardia de seguridad me comentó que el Presidente había llegado pasadas las dos de la madrugada. Estuvo toda la noche hablándoles a jóvenes ecuatorianos que estudian en Cuba y como es usual en él, terminó cantando y bailando. Muy pocas horas después impartía una verdadera conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, después de recibir el título de Doctor Honoris Causa. Una energía inagotable, renovable, comparable solo con la de Hugo Chávez y Fidel Castro, dos de sus amigos que ya no están.
En mis recorridos por El Ecuador, nadie, o casi nadie, hacía silencio cuando se mencionaba a Rafael Correa; no había indiferencia posible. Un hombre que en diez años cambió el rostro de su país, lo dotó de magníficas carreteras, mejoró significativamente sus universidades, eliminó bases militares extranjeras de su territorio, disminuyó la pobreza, trabajó en función de cambiar la matriz productiva y, más que cualquier otra cosa, ubicó al Ecuador en un lugar, mucho más allá de la mitad del mundo.
Sobre su fuerte carácter y la adopción de decisiones económicas que podían implicar significativos impactos ambientales en una de las naciones más megadiversas del planeta, no pocas veces escuché críticas, provenientes sobre todo de un sector de la izquierda de su país que no lo reconoce, no cree en su Revolución Ciudadana y lo valora como un capitalista moderno, incluso neoliberal. Él, en cambio, los cataloga como “la izquierda infantil”.

Más allá de antagonismos, Rafael Correa es sin dudas uno de los grandes estadistas de la última década, a pesar de ser Ecuador un pequeño país. Un sistema de encuestas y análisis vinculado a la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo ha reconocido recientemente como el mejor presidente del pasado año en el mundo.

El día antes de la entrevista consulté a un amigo suyo sobre qué preguntar al Presidente, y me dijo: “Solo te puedo decir que me ha invitado a acompañarle en desplazamientos en bicicleta y nunca he aceptado la invitación. Eso solo lo pueden hacer los mejores ciclistas de cada provincia del Ecuador”.
Ya en la sala de la entrevista, mientras nos colocaban los sistemas de audio para comenzar, le pregunté al Presidente si consideraba que le habían prestado atención a la conferencia impartida por él en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y ante tan inesperada interrogante su sorpresa solo le permitió decir que alguno podía haberse quedado dormido. Entonces, le conté que esa mañana una bella amiga economista, me reveló que ella había estado en su primera conferencia en la Universidad de La Habana años atrás, y muchas de las mujeres que allí estaban, estudiantes y profesoras, le prestaron más atención a él que a sus palabras.
Ante las cámaras no pude evitar preguntarle sobre su futuro, qué iba a ser después de entregar el poder el 24 de mayo (¡dormir y dedicarse a los quehaceres domésticos!), sobre el Che, Fidel; sobre la autenticidad de su Revolución Ciudadana. Sus respuestas fueron precisas. No imaginaba en ese momento, que alguien se me había adelantado y contaba en su acervo con “Confesiones secretas sobre el presidente Correa”.

Por mi parte, comenzaré un nuevo ciclo de gestiones para otra entrevista a Rafael Correa, en Bélgica, en Guayaquil, en Quito… ¿Quién sabe?
Omelio Borroto (OB), periodista de Mundo LatinoEs un día muy especial para Mundo Latino y la Televisión Cubana. Con nosotros se encuentra el presidente de la República del Ecuador Rafael Correa Delgado. Muchas gracias, Presidente.
Rafael Correa (RC), presidente de la República del EcuadorGracias a usted.
OBEs un placer estar con usted hoy.
RC: Siempre es una alegría estar en nuestra querida Cuba.
OB: ¿Cómo se siente en Cuba?
RC: Como en casa.
OB: ¿Cómo lo estamos atendiendo?
RC: (Risas). Bueno, con más cariño que en casa, incluso; porque por ahí algunos no me quieren mucho.
OB: Óigame, usted sabe que, no sé si en Ecuador es común, en Cuba nosotros decimos que a la tercera va la vencida. Quizás usted no lo sepa, pero esta es la tercera vez que estuvimos listos para hacerle una entrevista. Una primera ocasión fue en Ecuador, que por suerte… la verdad, no se dio, porque tuvimos un accidente en la Amazonía: la cámara se cayó…, en fin, fue una aventura. Una segunda ocasión fue en Santiago de Cuba, cuando el 500 aniversario, que estaba previsto que usted visitara Santiago, al final se canceló la visita, pero estábamos nosotros allá esperándolo. Y está es la tercera ocasión.
RC: ¡Qué pena, qué pena!
OB: Así que a la tercera realmente va la vencida.
RC: ¡Qué bueno!
OB: Yo le tengo una sorpresa inicial, tengo varias sorpresas que darle, pero esta me congratula mucho dársela. (Mientras le muestra el cartel) Este documental, que su nombre le será seguramente muy conocido, “Las venas abiertas de la Amazonía”, que evoca a Galeano. Es un documental que hizo Mundo Latino hace algún tiempo, solidariamente con El Ecuador, y lo hizo con el apoyo de muchas instituciones cubanas, ecuatorianas, y para nosotros ha sido un placer contribuir de alguna manera a divulgar esta tragedia.
RC: Muchísimas gracias.
OB: Le entrego este póster.
RC: Esto es una muestra clamorosa de la doble moral internacional, del poder del dinero. Es evidente el crimen de la Amazonía, ustedes pueden ir, cualquiera de ustedes, Cuba, América Latina, el mundo entero. Pueden meter sus manos en los pozos de petróleo, en los charcos, en las lagunas de petróleo dejadas por Chevron, y sigue impune esa compañía. No solo que sigue impune, sino que sigue persiguiendo a aquellos que osaron demandarla, con toda la razón del mundo, porque destruyeron la selva amazónica; pero ese es poder del dinero, el poder del capital trasnacional.
OB: Usted estuvo apenas fue nombrado Presidente, fue nombrado Presidente creo que el 15 de enero de 2007, y estuvo el 26 de abril en la Amazonía.
RC: Y nunca un gobierno se había preocupado por ese desastre porque todos estaban…, eran cómplices de estas trasnacionales, que entraban al Palacio de Gobierno como perro por su casa. Les daba el Estado ecuatoriano… Los abogados de Chevron, los directivos, llegaban a los cuarteles militares, les daban transporte, nuestras propias Fuerzas Armadas. Todo eso se acabó con nuestro gobierno. El propio Presidente fue a mostrar la contaminación, por eso dijeron que nos estábamos entrometiendo en el juicio; eso es una falsedad enorme. En nuestro país la justicia es independiente, actuó autónomamente, sancionó un crimen evidente. Lo que no hicimos fue vendernos a esa trasnacional como hicieron otros gobiernos.
OB: Realmente la batalla del Frente en Defensa de la Amazonía a nosotros nos impresionó mucho.
RC: Sí, pero es David contra Goliat, ¿no? Y lastimosamente, al contrario de la historia bíblica, está venciendo Goliat, porque todo está a favor de ellos. Es la estructura internacional, las cortes en Estados Unidos contra los demandantes de Lago Agrio, como se llama, —Lago Agrio es la ciudad donde se estaba realizando el juicio—, ¡fue terrible! Testigos comprados abiertamente por Chevron, ¡algo increíble realmente! Es la lucha de David contra Goliat. ¡Ojalá se cumpla la historia bíblica y finalmente prevalezca David!
OB: Nosotros estuvimos haciendo el documental con usted el 30 de septiembre de 2014, la fecha seguramente le será conocida. Estuvimos en el centro de Quito, usted pronunció un discurso en aquel evento dedicado a analizar la Restauración Conservadora, que fue un término que ustedes bastante bien acuñaron y les preocupó desde un inicio. A mí realmente me impresionó aquella noche, aquel discurso, y además tuve la posibilidad, y no me equivoqué, obviamente, de hacer un pronóstico sobre las elecciones en Ecuador, y lo hice con la presidenta de la Asamblea Nacional. Después que lo vi a usted, cantando, bailando, a usted…
RC: (Risas). Dijo “van a perder”.
OB: … A usted solo no; a Patiño, a Jorge Glass…
RC: “Si no logran que el Presidente pare de cantar van a perder”.
OB: “Después de lo que han hecho”… Realmente lo que le dije fue: “Después de lo que ustedes han hecho ya, y cantando y bailando como lo hacen, es imposible que ustedes pierdan las elecciones”. (Risas).
RC: (Risas). No, nosotros estábamos seguros de que íbamos a ganar, de hecho fue más duro de lo que esperábamos; pensábamos ganar con mayor amplitud. Es motivo de preocupación que una propuesta tan troglodita, tan primaria, tan cavernaria, porque es ese el capitalismo más salvaje, el neoliberalismo más elemental, más burdo, el que proponía nuestro adversario, haya obtenido el 49 % de los votos, casi el 49 %. Es motivo de reflexión y estamos haciendo esas reflexiones. Felizmente vencimos, la mayoría del pueblo ecuatoriano ha ordenado que continúe la Revolución Ciudadana, y bueno, tenemos cuatro años para corregir cualquier error.
OB: Claro. Ahora, bueno, más allá de lo que significa el resultado electoral para Ecuador, ¿cuál es su valoración de ese resultado para el conjunto de América Latina?
RC: Usted lo dijo, en ese discurso del 30 de septiembre del 2014… 30 de septiembre rememora, más que conmemora, el intento de desestabilización del 30 de septiembre del 2010, cuando, usando una rebelión policial, manipulados por la prensa con desinformación, se tomaron aeropuertos, se tomaron Asamblea Nacional, carreteras del país, medios públicos; quisieron llevar gente a la calle para tumbar al gobierno y la gente salió a las calles a defender al gobierno; se fortaleció a un muy alto precio, hubo cinco muertos, muchísimos heridos, muchísimos abusos de ciertos policías, pero se fortaleció a un precio muy alto la democracia.
Entonces, nosotros rememoramos ese 30 de septiembre; y ese 2014, a inicios de ese año, habían sido las elecciones locales que ganamos, pero perdimos plazas importantes como Quito y allí nos dimos cuenta de que enfrentábamos otra clase de oposición, otra clase de derecha. Ya no era esa derecha desarticulada, sin visión clara. Tenían una estrategia muy bien establecida, tenían coordinación nacional, coordinación internacional, expertos extranjeros ¡para una alcaldía! Era una coalición nunca antes vista en la política ecuatoriana, ni siquiera a escala presidencial, y era para una alcaldía. Y entonces, ahí nos dimos cuenta de que se venían tiempos duros, que la derecha había superado el aturdimiento en que la habían dejado, derrota tras derrota, los gobiernos progresistas, empezando por la derrota que le propinó Hugo Chávez en Venezuela a finales del siglo pasado, y que ya tenía una estrategia, una coordinación, discursos… medios, como sus medios de comunicación, para tratar de destrozar la labor de los gobiernos progresistas, acusarnos de corruptos. La misma estrategia contra Dilma, contra Cristina; la misma estrategia contra Maduro, contra Evo, contra Correa. Es una estrategia regional. Entonces, le pusimos a ese intento de revertir los avances progresistas y retornar al pasado, la Restauración Conservadora.
Nos preparamos, porque sabíamos que iban a ser tiempos muy duros; además entró en recesión el país por factores externos, más otras complicaciones: desastres naturales, litigios internacionales…, pero, en ese contexto tan complicado y pese a que se unieron todos contra nosotros, pese al descarado involucramiento político de su prensa, logramos vencerlos nuevamente. Y eso significa probablemente el cambio de ese ciclo de Restauración Conservadora en América Latina; por eso era tan importante la elección en Ecuador, por eso nunca iban a aceptar los resultados. Intentaron negarlos, decir que hubo fraude… Quedaron en ridículo. Se contaron todos los votos que pidieron y no solo que no cambió el resultado, sino que mejoró a favor de nosotros. Entonces sí puede significar, ojalá signifique el cambio de ciclo, no soy tan optimista al respecto. Yo creo que fue una excepción, pero sigue esa arremetida conservadora con mucha fuerza.
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana, mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana, mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate.
OB: Óigame, esa misma noche, y lo he visto hacerlo muchas veces más, usted terminó ese acto cantándole al Che Guevara.
RC: (Risas).
OB: Para un cubano, por supuesto, es muy emocionante que eso ocurra, además lo hace muy bien, y lo hizo ahora con el resultado electoral favorable a Alianza País. ¿Qué opinión tiene usted sobre el Che Guevara?
RC: Un ser humano extraordinario, un ejemplo por donde se le mire, un ejemplo de compromiso, de sacrificio extremo, de convicción, de coherencia. Para mí el Che ha sido, le insisto, una referencia desde que tengo uso de razón, y la canción de Carlos Puebla al Che “Hasta Siempre Comandante”, me gusta mucho. Yo, cuando gano las elecciones en 2006, en noviembre de 2006… cantamos, celebramos con la canción del Che Guevara y se popularizó mucho; en Ecuador antes casi no se conocía, pero en esa victoria electoral, nuestra primera victoria, cuando ganamos la presidencia, celebramos con la canción “Hasta Siempre Comandante” y ahora se conoce muchísimo en Ecuador.
OB: El Che Guevara intentó hacer revoluciones aquí en Cuba, por supuesto, y como usted sabe, en Bolivia…
RC: Y en África también.
OB: En África también…, de manera muy diferente a como usted lo ha tenido que hacer. Usted le ha llamado a la suya “Revolución Ciudadana”. ¿Es una verdadera revolución lo que ha ocurrido en Ecuador en los últimos diez años?
RC: Sí, porque normalmente la palabra revolución se relaciona con cambios violentos, tener que recurrir a las armas para liberarse, como en el caso de la Revolución Cubana, de una dictadura sangrienta de Batista; pero en los tiempos actuales, nuestras balas son los votos, nuestros soldados son los ciudadanos, por eso le llamamos Revolución Ciudadana; pacífica, revolucionaria, democrática… ¿Y revolución por qué? Porque es un cambio radical, profundo y rápido de las estructuras vigentes, pero creemos que existen los instrumentos para que ese cambio profundo, radical y rápido, a diferencia de antaño, por ejemplo en el caso de la Revolución Cubana, ya no tenga que ser un cambio en base a la lucha armada, sino en base a los pocos espacios que deja una democracia burguesa, pero cambiar desde adentro esa democracia burguesa, y creo que hemos avanzado en Ecuador, pero falta mucho por hacer.
OB: Yo tuve la oportunidad de conversar con dos misioneros españoles en la Amazonía, personas que llevan muchísimos años, décadas allí en la Amazonía, y trabajando por los pobres, vinculados a la Teología de la Liberación, gente de izquierda, no…
RC: Comprometida con los pobres.
OB: Personas, no de la izquierda infantil, como usted en otras ocasiones ha comentado, y me ocurrió algo muy interesante. Uno, al hablar de usted, me decía: “lo que hace Correa son obras faraónicas”.
RC: (Risas).
OB: Y el otro le ripostaba y decía: “Correa es lo mejor que ha tenido América Latina siempre”, o sea, ese antagonismo, esa visión de Correa a lo largo del tiempo: ¿cómo usted ha podido sobrellevarla y cómo cree que lo recuerden a partir de ahora?
RC: Mire, no hay obra trascendente, ni ser humano trascendente que no sea signo de contradicción, que no tenga contradictores. El mejor ejemplo: Fidel Castro.
OB: Usted dijo eso en el discurso en la Plaza.
RC: Yo dije: “La mayoría te amó, una minoría te odió, pero nadie pudo ignorarte”. Entonces, eso es inevitable. Y aceptamos las críticas, los cuestionamientos, siempre y cuando sean fundamentados, rigurosos, con buena intención. Lo que pasa es que frecuentemente enfrentamos mucha mala fe, manipulación de la prensa, infamias, no opiniones, infamias abiertas; ni qué decir argumentos, esos nunca los recibimos; solo opiniones, las más disparatadas, pero algunas con mucha mala fe. Así que yo respeto mucho lo que dice ese misionero español, criticando nuestra acción, pero creemos que estamos en el camino correcto. Eso es cambiar, eso se llama ilusiones movilizadoras; precisamente por esa mentalidad la gente se acostumbra a que así debe ser.
En la Amazonía había que tener caminos de herradura porque era la Amazonía; ahora tiene una de las mejores troncales viales de todo el país. Tenemos per cápita la mayor cantidad de Escuelas del Milenio, que son unidades maravillosas, educativas, muy modernas; donde mayor cantidad por habitante tenemos es en la Amazonía. Eso es lo que llama él obras faraónicas. No, son obras necesarias y obras merecidas. Y se llama ilusión movilizadora, y que la gente sepa que ellos tienen iguales derechos que el resto del país, y jamás vuelvan a aceptar ser postergados, ser excluidos.
OB: Ahora, volviendo a la Amazonía; yo tuve la oportunidad de visitar las mismas parroquias que usted visitó tan pronto fue elegido presidente de Ecuador, y bueno, hay muchas transformaciones, pero todavía la gente está sufriendo la contaminación. Ya usted termina su mandato presidencial. ¿Se siente satisfecho de haber hecho todo lo posible por evitar la contaminación, por los contaminados?
RC: Como siempre le digo a mi pueblo, yo, si alguna vez estaré satisfecho será en la tumba. Siempre se puede hacer más, siempre se puede hacer mejor las cosas. Por primera vez en la historia los pasivos ambientales han disminuido, no han aumentado, pero no hemos podido remediar todo, ¡y hay cosas que son irremediables!, pero ya no aumenta la contaminación; disminuye. No hemos podido remediar todo y eso también… es un poco tragicómico, si cabe el término, porque antes a los gobiernos se les criticaba por no hacer nada, ahora a nosotros se nos critica por no hacer todo. Es imposible en una década reparar todo y hay cosas en la Amazonía que, insisto, son irreparables; pero la región que más cambios ha tenido es la Amazonía, porque era la región con la que teníamos una deuda inmensa, es la región que ha mantenido la economía nacional. De ahí salió el petróleo cuarenta años, quedó ahí la pobreza, la contaminación, y la plata se fue a otros lados. Ahora no, ahora queda el bienestar para la Amazonía y, le insisto, es la región que más ha cambiado, sin embargo era la de mayor incidencia de pobreza. Ha disminuido mucho la pobreza, pero todavía sigue siendo la región con mayor porcentaje de pobreza, ese es un gran desafío que tenemos como Gobierno, como Revolución.
OB: Usted hablaba hace unos instantes de la Restauración Conservadora. Por estos días es muy común mencionar a la OEA como un instrumento dentro de esa estrategia.
RC: El Ministerio de las Colonias, como dijo Fidel.
OB: ¿Ha valorado usted en algún momento que Ecuador abandone la OEA?
RC: Bueno, yo lo he dicho claramente. Creo que el espacio para procesar… Esa ha sido la postura, la ponencia de Ecuador en todos los fórum internacionales, en todas las reuniones que hemos tenido a nivel de Latinoamérica. El espacio para procesar nuestros conflictos, políticas, etcétera, se llama CELAC: Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, y debemos dejar la OEA como un espacio para, ¡como bloque!, como bloque latinoamericano y caribeño, procesar nuestros conflictos y nuestras diferencias con América del Norte; pero es una locura que, si hay un problema entre El Salvador y Ecuador, vayamos a Washington a resolverlo. Es una locura que un país pequeño como Ecuador vaya a Washington a enfrentar el poder hegemónico de Estados Unidos dentro de la OEA. El mundo del futuro, creemos que va a ser un mundo de bloques. Hay que consolidar el bloque latinoamericano y caribeño; eso, hacerlo como CELAC, e ir a la OEA, si es que sobrevive la OEA, porque su historia amerita que desaparezca por las tristes ejecutorias que ha tenido como organización; pero en todo caso, ir como bloque latinoamericano y caribeño a procesar nuestras diferencias con América del Norte, como bloque también, Estados Unidos y Canadá, si no, creemos que eso no tiene futuro y es perder bastante el tiempo.
OB: Tuve la oportunidad también, cuando estuve en la Amazonía, de transportarme por tremendas autopistas, y usted ha dicho en más de una oportunidad, y no solo usted, que son las mejores de América Latina. Estuve en universidades que han sido transformadas en estos años, con más financiamiento, con becas, en fin… Usted apostaba al cambio de la matriz productiva y a una sociedad del conocimiento. ¿Siente que lo ha podido lograr?
RC: En gran medida. Mire, siempre decimos en Ecuador, y estas son frases de una sencilla campesina, cuando fui a inaugurar una carretera muy bonita en lo recóndito de la patria, donde nunca llegaba ni siquiera un subsecretario, peor el presidente de la República; se llama Amaluza, en la provincia de Loja, fronteriza con Perú, y… una sencilla campesina tomó la palabra para agradecernos y dijo una frase que nos ha servido de lema: “Presidente, sabemos que falta mucho por hacer, pero también sabemos que nunca se ha hecho tanto como ahora”. Falta muchísimo por hacer, pero nunca se ha hecho tanto como ahora; entonces, falta todavía mejor universidad, faltan más y mejores carreteras. Se ha avanzado mucho, pero el camino por transitar aún es largo.
OB: Vengamos a Cuba ahora. En Cuba se han graduado más de dos mil médicos ecuatorianos, hemos atendido a más de cuatro millones de pacientes…
RC: Siempre tendrán nuestra eterna gratitud; muchas gracias por eso.
OB: ¿Cree usted que ha hecho el máximo posible porque las relaciones entre Cuba y Ecuador sean mejores?
RC: Bueno, es evidente que las relaciones con Cuba son las mejores de la historia y solo tenemos gratitud y admiración para Cuba. Nos ha ayudado mucho en preparación de talento humano; vengo de recibir un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana. Hay cuatrocientos estudiantes ecuatorianos en postgrado, muchos profesores universitarios que están obteniendo su PhD; porque ahora, con la nueva ley, para ser profesor principal en universidad, en Ecuador, se necesita tener un título de PhD, y para ser profesor, un título de cuarto nivel. Antes ni siquiera tenían título de tercer nivel, y se daba clases en universidad; era un desastre total y sin concurso del mérito. Todo era argolla, politiquería, etcétera. Todo eso hemos podido superar, pero insisto, siempre falta mucho por hacer.
En todo caso, nuestra gratitud infinita para Cuba, no solo por preparar a nuestros jóvenes, sino también por toda su solidaridad, por toda la ayuda que nos envió tras el terremoto del 26 de abril del año pasado, pero es su permanente comportamiento, la solidaridad es lo que define a Cuba.
En todo caso, ese talento humano, yo estoy muy contento de que venga a formarse acá, sobre todo los médicos, porque en Cuba no reciben solo una formación en ciencias, también reciben una formación en conciencia, en compromiso; entonces son extraordinarios profesionales, muy comprometidos socialmente. Además, ahora ayudamos nosotros con becas. Ya se ha flexibilizado un poco la selección de los chicos que vienen a Cuba, pero antes eran becas cubanas y la Embajada Cubana en Ecuador escogía a los chicos, a los pobres entre los pobres, indígenas, ¡amazónicos! ¿Cuántos amazónicos tenemos estudiando en Cuba que antes ni pensaban llegar a una universidad? Entonces, Cuba ha hecho un trabajo extraordinario en ese sentido. Yo estoy muy contento de que nuestros jóvenes se vengan a formar a Cuba porque, le insisto, no solo se forman en ciencia, sino también en conciencia.
OB: Usted ha recibido muchísimos doctorados Honoris Causa. Yo creo que no hay otro líder de la izquierda latinoamericana que haya recibido tantos títulos de Doctor Honoris Causa como usted.
RC: Lula, creo que ha recibido más.
OB: ¿Más que usted?
RC: Creo, una vez leí que había recibido como treinta.
OB: Ahora, para usted, que ha recibido de Francia, de España, de Turquía, de tantos otros países, ¿qué significa que la Universidad de La Habana le haya entregado el título de Doctor Honoris Causa?
RC: Es un altísimo honor. Es una forma muy feliz de terminar estos diez años de mandato, con mi visita a Cuba y con ese doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana, que lo acepté rapidito antes de que se dieran cuenta del error que estaban cometiendo.
OB: (Risas).
RC: Y con la gentiliza que ha tenido el gobierno cubano de otorgarme la Orden José Martí. ¿Qué mejor manera de acabar una década de servicio a mi país?
OB: Óigame, aquí en Cuba usted tiene muchísimas personas que lo admiran, que lo siguen. Todos también nos preguntamos: ¿qué va a hacer Rafael Correa a partir de ahora?
RC: ¿El 25 de mayo?
OB: Sí.
RC: Dormir.
OB: ¿Seguro?
RC: Y de ahí…
OB: ¿Usted, que monta en bicicleta, que se levanta a las seis de la mañana, que termina por la noche…?
RC: Y de ahí me voy a dedicar a quehaceres domésticos.
OB: No se aburrirá de dormir tanto.
RC: (Risas). Tengo una montaña de libros. He recibido estos años más libros por día que los que puedo leer por año. Tengo como cinco libros en el tintero, así que se podrá hacer mucho trabajo desde casa, en una computadora. Pero veremos qué oportunidades se presentan. Todavía no tengo absolutamente nada planificado, solo ir a vivir a Bélgica unos años porque mi esposa es de allá; entonces en el mes de julio nos radicaremos en Bélgica; de ahí, seguir escribiendo, leyendo, y no tengo ninguna propuesta en firme.
En estos momentos estoy concentrado en la transición, traspasar las cosas al nuevo gobierno —yo entrego el poder el 24 de mayo— y dejar la mayor información, la mayor cantidad de problemas resueltos para que el próximo gobierno, desde el principio, pueda tener una acción muy positiva.
OB: ¿Quizás pueda venir más frecuentemente a Cuba a dar conferencias en la Universidad de La Habana?
RC: Si me invitan, con todo gusto.
OB: Para que nos asesore y nos ayude también.
RC: Siempre es un placer regresar a Cuba.
OB: Qué bien. Yo le tengo dos sorpresas para cerrar nuestra entrevista; no quiero abusar de su tiempo.
RC: No… ¡cuánto gusto!
OB: La primera es esta que tengo acá. Usted no se lo imagina, pero es esta; una gentileza también de las autoridades de Santiago de Cuba.
RC: ¡Qué rápido la hicieron!
OB: Sí.
RC: Mire, estas para mí son cosas, algunos pueden considerar que son formalismos, pero para mí son cosas muy profundas, muy profundas. Estar ante la tumba del Apóstol, poner mi mano en su tumba es… vas a querer decirle “transmíteme algo de tu visión”. Para mí Martí es de los gigantes de la historia, no latinoamericana; universal. Y después poder visitar la tumba de Fidel; para mí son cosas realmente profundas.
Mire, le cuento algo medio confidencial: algunas veces cuando voy a Montecristi, pido a la seguridad que se quede atrás y voy solo a la tumba de Eloy Alfaro a pedirle a Don Eloy que me ilumine un poco, que me dé respuestas, que me señale el camino; y cuando visité la tumba de Bolívar no pude contener las lágrimas. Para mí son cosas tremendamente profundas.
OB: Esta es la primera sorpresa.
RC: Muchísimas gracias.
OB: Es suya.
RC: Gracias. La rosa blanca que cultiva de junio a enero, para el amigo sincero que da su mano franca. José Martí es un hombre extraordinario. Primero en la reflexión y primero en la acción.
OB: De esta (muestra otra foto), quisiera que me diera la valoración de la persona frente a la que usted estuvo.
RC: ¡Ah, no! Fidel es extraordinario. Esas son las cosas que no puedo creer, porque tú creces con Fidel, con el mito de Fidel, la leyenda viviente de Fidel, y después tienes la oportunidad de conocerlo, ser su amigo, pasar horas conversando; son cosas que uno no puede creer. Y… bueno, fue una leyenda viviente, ahora invicto; solo fue derrotado por el pasar de los años como sucede a todo ser humano, más leyenda aún.
OB: Es suya.
RC: Muchísimas gracias, lindísima. ¡Qué rápido lo han hecho!
OB: Una sorpresa.
RC: Gracias.
OB: ¿Quiere usted agregar algún otro comentario al pueblo cubano?
RC: Solamente mi gratitud y mi cariño, y admiración. Ese pueblo cubano es ejemplo de rebeldía, ejemplo de resistencia, ejemplo de dignidad. ¡Ojalá pronto acabe ese bloqueo criminal! Cuba tiene lo más importante para el desarrollo: talento humano, de sobra; pero además, cohesión social, proyecto nacional; una cultura que ha integrado la resistencia, la dignidad, la defensa de su país. Usted verá que cuando acabe ese bloqueo criminal, porque a mí sí me molesta mucho como economista, la hipocresía, es como cuando a nosotros nos dicen “óigame, mire, la economía decreció en el 2016”, se olvidan de que tuvimos un terremoto de 8 en la escala de Richter; solo el terremoto nos hizo decrecer 0.7 %, o sea, son sesgos, son omisiones imperdonables cuando se tiene una eticidad intelectual. Entonces, me molesta mucho cuando dicen “el modelo económico y social de Cuba, mire los problemas que tiene”, y se olvidan de un pequeño bloqueo criminal de más de medio siglo, que ningún país capitalista de América Latina resistiría ni seis meses. Cuando acabe ese bloqueo criminal que atenta contra todas las normas de derecho internacional, el derecho Interamericano, los derechos humanos, verá cómo se dispara Cuba, va a ser indetenible, porque tiene lo más valioso: talento humano.
OB: Muchas gracias, Presidente.
RC: A usted. ¡Qué gusto!
OB: Un placer.
RC: Encantado.

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