Tira Cuba

Tira Cuba

martes, 25 de julio de 2017

Martí, Fidel y el periodismo (primera parte)


Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por José Antonio Calderón Aguilar

Hacer de la prensa un arte, un legado, una obra de incalculable valor. Reflejar y proponer, criticar, convencer y transformar. He aquí un Martí que se crece entre los de su tiempo para legar una obra periodística legítima, que trasciende en cuanto a forma, estilo y contenido. Pero que más allá de todo valor otorgado, la comprendió como vía para divulgar las ideas, las más nobles y puras, las más agrias y reales, las revolucionarias.
Así nos llega también un Fidel, el más asiduo bebedor de la obra martiana en cuanto a pensamiento y acción. Nadie como él entronizó los valores del Maestro en nuestro tiempo. Su obra principal: la conducción ejemplar de la Revolución Cubana que amasara el Apóstol. El Comandante en Jefe también acarició el periodismo como instrumento para la difusión y defensa de sus ideas revolucionarias.
Ambos, se valen del periodismo como herramienta política al servicio de una causa noble, con el ánimo de indagar, informar, educar, repartir verdades, fundamentar conceptos, juicios y apostar por el progreso y la justicia social.
El propio Fidel ejerció un periodismo desde la política, pues ejercer esta profesión es «más que pertenecer a la nómina de un periódico o escribir una crónica o un reportaje, es un espíritu de vida, una pasión y una voluntad por expresarse, por dar a conocer una idea, tener un sentido de la historia y de los acontecimientos políticos de un país y de la humanidad».[1]

Juan Marrero, destacado periodista cubano, en la Clausura del VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), donde se le confirió a Fidel el Premio Internacional de Periodismo José Martí; al destacar las similitudes entre la actividad periodística de estos dos hombres refirió que «ambos comprendieron al periodismo como una espada, cuya empuñadura es la razón y que sólo deben esgrimirla los pueblos para combatir en contra de quienes les quieren quitar la libertad».[2]

Contextos mediáticos
José Martí ejerció el periodismo en un momento histórico singular: cuando la revolución industrial, ya en franco desarrollo, hizo posible que se empezasen a dar los primeros pasos para que la prensa pasara a ser consumida no sólo por las elites ilustradas, sino por un mayor universo de personas.
Al describir este momento el investigador e historiador Pedro Pablo Rodríguez apuntó: «La palabra escrita pudo ser desde entonces encauzada hacia el dominio de las leyes del mercado. Y la inmediatez y la concisión impuestas por la periodicidad —sobre todo al diario—, y el espacio limitado, comenzaron a imponerse como requisitos del periodismo moderno”.[3]

Dentro de ese escenario, Martí se forjó como periodista, asumiendo en cada momento un compromiso con la verdad y los principios filosóficos, políticos, morales, éticos y humanos más justos, los cuales promovió y defendió con razones y argumentos, usando un lenguaje elegante y de vuelo, a la vez apasionado, pero sin perder nunca el camino de la objetividad.
De los 28 tomos que conforman las obras completas de José Martí, la mayoría está compuesta por sus trabajos extraídos de las columnas de periódicos y revistas. Sus ideas principales las vació, bajo la fiebre de las impresiones del momento, en publicaciones de diversos países. Encontró en esos medios el escenario más adecuado para reflejar la palpitación del día. Lo más importante de su obra está vinculado a la crónica diaria.
Resultado de imagen de josé martí periodista
Con el siglo xx el periódico en Cuba tiene un desarrollo incomparablemente superior a la anterior centuria. Irrumpen nuevas tecnologías de impresión que remplazan las viejas maquinarías; ya no hay necesidad de esperar a que las noticias extranjeras lleguen a las redacciones a través de correo o de mensajes trasladados en barcos, pues el nacimiento de las agencias cablegráficas resuelve ese problema.
El perfeccionamiento de todos los recursos comunicológicos hizo posible un periódico de mayor agilidad, calidad y mejor presentación. Se generalizó el uso del teléfono, los medios de transporte se desarrollaron, lo que en cierta medida influyó en hacer un periodismo distinto. El artículo o el comentario cedieron espacio al reporterismo y el surgimiento de la radio, primero, y de la televisión después, provocaron que el periodismo, en general, ganara en dinamismo y amplitud, obligando a generar ideas novedosas que atraparan al público.
En este contexto, se forma el periodista Fidel Castro, quien tomó como mayor motivación las injusticias, el robo que sufría Cuba y su pueblo, además de los males que arreciaban a la sociedad. Su lógica fue la denuncia y el periodismo la forma. Lo incuestionable es que, con un estilo peculiar, ameno y descriptivo, supo apoderarse de los diferentes medios de comunicación que tuvo a su alcance. Hablaba tan bien como escribía, impregnado de la sabia del Maestro, a quien llevó consigo en la mayoría de sus trabajos publicados. Su dimensión es tal, que el hecho de vivir en dos épocas diferentes en el mundo de la comunicación, no lo tomó de imprevisto. Fidel vaticinó los fenómenos derivados del alcance de las llamadas «nuevas tecnologías» y promulgó un mejor empleo de las mismas, más consciente, provechoso y humano.
Martí el periodista de la Patria
Ese hijo de La Habana, universal de talla, patriota sin límites, ilustre periodista, se llamó José Martí. Hombre de amplia sapiencia, paradigma de valores y excepcional talento; quien puso la pluma y la mente a merced del mundo y legó una obra periodística trascendental, que aún quema.
No hacía falta carta de estilo o código de ética preestablecido, su idea era clara y síntesis de lo que debía ser la labor periodística. Nos acercamos a un profesional prolijo y prematuro, con un inicio temprano en la difícil tarea de «desenterrarlo todo». Un hombre que sintetizó el pensamiento más acabado de su siglo. Inmenso como intelectual, patriota y revolucionario. Escritor valiente.
Martí desde la niñez se opone a todo tipo de opresión e injusticia humana. Lo que expresaría con fervor en su obra periodística. Plagada, además, de esa enorme ansia de libertad que le sofocaba, de sentimiento y sensibilidad inagotables, de sufrimiento y ánimos. Una visión inexorablemente futurista y exacta.
La libertad de Cuba era sin dudas su principal misión. El periodismo, una herramienta para esa lucha que devenía interpretación, consejos, farol y guía para la causa. Necesario en la organización y dirección de la gesta revolucionaria. Así lo asume hasta el último momento que pudo y tuvo la pluma en mano.
Martí entregó su cultura e ideas independentistas en las más renombradas publicaciones de la época: La Habana, El Elegante, El Almendares, La Revista de Cuba, de la Mayor de las Antillas; La Juventud, El Avisador Cubano, El Avisador Hispano-Americano, El Porvenir, La Revista Ilustrada y El Latinoamericano, de Nueva York; La Opinión Pública, de Montevideo; La Pluma, de Bogotá; La Nación El Sudamericano, de Buenos Aires; La República, de Honduras; La Revista Azul El Partido Liberal, de México, y La Opinión Nacional, de Caracas.
Resultado de imagen de josé martí periodista

«José Martí dejó su huella impresa en más de veinte publicaciones hispanoamericanas. Escribió desde un tren, sobre las rodillas y en la madrugada. Martí ejerció un periodismo de altura política y terrenal elocuencia. Periodismo del que conmueve y convence; del que enamora y arrastra. Periodismo de desvelo y contra cierre. Periodismo».[4]

Luego llega Patria, que para Martí sería el instrumento por el cual consolida la conciencia nacional, independentista y antiimperialista. Un arma ideológica que cohesionaría a los cubanos, aunaría voluntades y allanaría el camino hacia la nueva contienda; en la que entonces, esa arma adquiriría otras dimensiones.
«Eso es Patria en la prensa. Es un soldado. Para el adversario mismo será parco de respuestas, y en vano se le querrá atraer a escaramuzas inútiles porque cada línea de los periódicos de la libertad es indispensable para fundarlas (...) El arma es para morir y la palabra para curar heridas».[5]

El futuro puede ser incierto y las peripecias muchas, pero el Apóstol confiado perfila el destino de su periódico. Confía en los hombres que le mantendrán vivo y dispone del ánimo de verle crecer. Patria ha de ser el reflejo de su gente, de los que claman por la libertad y de los que se quieran unir. Ha de instruir, de educar; que por parecido su empleo no quieren decir lo mismo. Ha de ser el pedestal de los que lo dieron todo en la gesta de 1968, para tomarles como escuela, para seguirles con respeto.
Fue en Patria donde Martí exhibió dotes de periodista integral. Sus biógrafos atestiguan que, amén de redactar, buscaba noticias, proponía diseños, elegía tipografía, corregía galeras y hasta empaquetaba bultos de periódicos para la distribución.
Cuando Martí toma la decisión de regresar a Cuba para incorporarse al Ejército Libertador, no olvida a Patria un instante. El 26 de febrero de 1895, dos días después del estallido de la Guerra Necesaria, envía desde Santo Domingo, una carta a Gonzalo de Quesada y a Benjamín J. Guerra, en la cual da orientaciones y recomendaciones sobre la forma y el contenido de ese periódico. «Embellezcan y regularicen a Patria... mucha noticia ahora... todo lo de Cuba... y siempre amenidad revolucionaria...».[6]

El 10 de abril de 1895, les recomienda: «(…) Patria ha de ser ahora un periódico especialmente alto y hermoso. Antes, pudimos descuidarlo, o levantarlo a braceadas; ahora no. Ha de ser continuo, sobre las mismas líneas, afirmando con majestad lo contrario de lo que se afirma de nosotros. (…) A lengua sinuosa nos están batiendo: cerrémosles el camino a mejor lengua, la hermosa…».[7]

Finalmente, la publicación desaparece el 31 de diciembre de 1898 cumpliendo con la circular del entonces delegado del Partido Revolucionario Cubano de disolver los organismos que en el extranjero trabajan por la independencia de Cuba y en sus páginas quedó toda una vida de trabajos periodísticos e ideas martianas.
Fidel en el periodismo
Pareciera coincidencia, pero el primer artículo publicado por Fidel se publicó un 28 de enero de 1952, natalicio 99 del Apóstol. El periódico Alerta fue el medio escogido. La causa, un motivo revolucionario: acusar al presidente de la República de «traición a la patria, prostituir el espíritu de la gracia presidencial, mistificar y rebajar las funciones de las fuerzas armadas y fomentar el latifundio».[8]

El joven abogado, con tan sólo veinticinco años, comprendía la importancia del uso de los medios de difusión masiva como vehículo para decir la verdad. Como Martí, Fidel pone la pluma y el pensamiento al servicio del ideal revolucionario. Sin embargo, jamás lo haría como medio para ganarse la vida, sino como formidable arma política y como vía de divulgación de sus ideas.
Fidel difundió sus ideas revolucionaras por muchos medios, algunos clandestinos que se publicaban luego de muchos esfuerzos y otros ya instaurados de manera oficial, lo mismo nacionales que internacionales. Pero sin duda alguna durante toda la guerra, el medio de comunicación que tuvo mayor trascendencia fue la emisora Radio Rebelde, creada por Ernesto Guevara en Pata de la Mesa, y que después pasó a la columna uno, en la Comandancia General de la Plata. Bajo la dirección de Fidel, se convirtió en un poderoso instrumento de la Revolución, en la divulgación de la verdad y las ideas revolucionarias.
La irrupción de Radio Rebelde en 1958 fue un acontecimiento. El pueblo en pleno, durante las horas de transmisión nocturna, les volvió la espalda a los grandes espectáculos televisivos, a esa programación de entretenimiento, y a las lloronas novelas radiofónicas para pegar su oído a la emisora.
En su primera intervención por Radio Rebelde, el Comandante en Jefe Fidel Castro explicó por qué era necesaria la aparición de esa emisora. Decía: «odiosa como es la tiranía en todos sus aspectos, en ninguno resulta tan irritante y groseramente cínica como en el control absoluto que impone a todos los medios de divulgación de noticias impresas, radiales y televisivas».[9]

La labor de Fidel fue imprescindible para que nacieran órganos como Prensa Latina, Granma, Juventud Rebelde y, en fecha más reciente, el espacio radiotelevisado Mesa Redonda y la multinacional Telesur.
«Muchos coinciden en afirmar que Fidel es uno de los mejores periodistas de todos los tiempos, y les sobra razón. Su verbo apasionado, su talento de estadista brillante, su extraordinaria memoria, su precisión y audacia son sus mejores distintivos».[10] Por tales motivos, entre los múltiples honores y distinciones, posee los más relevantes que se otorgan en nuestro país a los profesionales de la prensa.

El 13 de agosto de 2007 se le confirió Premio a la Dignidad. En esa ocasión, el Presidente de la UPEC, Tubal Páez, expresó que se le otorgaba porque «toda su vida se ha dedicado a desarrollar en su pueblo los más altos valores de nuestra especie y que ha dedicado su convalecencia a investigar profundamente, exponer, de manera brillante, y alertar (en sus Reflexiones) acerca de la necesidad urgente de sacar a la humanidad de la encrucijada mortal en que se encuentra… Es una síntesis enaltecedora de la dignidad nacional y universal».[11]

El 5 de julio de 2008 se le confirió el Premio Nacional Extraordinario de Periodismo José Martí, «en consideración a su obra de casi seis décadas como periodista y soldado de las ideas».
Continuará…


[1]          Blanco, Katiuska. «El periodista siempre presente en Fidel», Juventud Rebelde, 12 de agosto de 2008, La Habana, Cuba, p.3.
[2]   Marrero, Juan, «Informe presentado en Congreso de la UPEC», citado por López, César, en Otorgan a Fidel Castro Premio Nacional de Periodismo, en http://www.ain.cu/2008/julio/05edfidel.htm.
[3] Núñez Machín, Ana: Fidel Periodista, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2016.
[4]     Saborit Mora, Randy. La palabra viva del periodismo martiano. [en línea] <www.cubahora.cu> [consulta: 16 ene, 2013]
[5]    Ibídem.
[6]    Martí, José. Carta a Gonzalo de Quesada, 26 de febrero de 1895, OC., T. 20
[7]    Martí, José. Carta a Gonzalo de Quesada y Benjamín J. Guerra, 10 de abril de 1895, OC.T.20
[8] Ibídem.
[9]Ibídem.
[10]Ibídem.
[11]Paéz, Tubal: Premio a la Dignidad, 2007. Disponible en: http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/premios.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...