Por
Gustavo de la Torre Morales.
El pasado 3 de noviembre del presente año, el sitio web
Granma, nos trajo un artículo bajo la autoría de Iroel Sánchez, el
cual señala diversos documentos filtrados por el medio The Intercept, que
descubren la monitorización y manejo de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras
(CISA, por su sigla en inglés) sobre
diversas empresas dueñas de redes sociales digitales.
Según señalan los documentos filtrados
y expone el artículo de Iroel, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en
inglés), como parte integrante de
la CISA, dicta a estas empresas “la información que el
Gobierno entiende como dañina, y que debe ser eliminada”.
Cabe preguntarse ¿Sobre cuáles parámetros se basa el DHS
para dar su dictamen, cuando se carece de moral para erigirse como fiscal del
mundo, tomando en cuenta que han sido los diversos gobiernos de ese país los
que históricamente se han erigido sobre la mentira, la desinformación y las
falsas banderas, como bases fundamentales, para crear matrices de opinión
favorables a cada operación de injerencia, chantaje político, presión
diplomática, restricción económica y agresión militar contra otros países?