Tira Cuba

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jueves, 13 de octubre de 2016

World Learning, un instrumento de subversión

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Por Gustavo de la Torre Morales

La política exterior de los gobiernos de Estados Unidos siempre ha estado marcada por una metodología descaradamente injerencista, de presión económica, militar e invasora. El objetivo imperialista es expandirse, crecer en poderío militar y económico y si en el camino hay resistencia, entonces ponen en práctica la “diplomacia” que muy bien Obama expuso sin reparo en su entrevista al portal Vox, en el 2015, al decir: "Tenemos el Ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países si no quieren hacer lo que queremos a través de métodos económicos, diplomáticos y a veces militares"; y también añadió: si no tuviéramos esa dosis de realismo no alcanzaríamos nuestros objetivos".

La penetración cultural y la guerra psicológica son métodos suaves que evitan “muertes” físicas por medio de las armas; pero sí el fallecimiento intelectual y la capacidad de raciocinio. El primero tiene como objetivo borrar todo vínculo con las raíces culturales, la historia autóctona y sembrar una conducta nueva y con ello se asuma una cultura prestada, alienante, ocupada en hacer creer que democracia es sinónimo de consumismo y libertad sinónimo de sensacionalismo y chismorreo propagandístico. Por ellos se ensalza la rebeldía crítica en defensa de lo banal, el protagonismo individualista, establecer la memoria del vive-el-presente, cortoplacista, en la cual se olvide totalmente las barbaries del pasado para que los dictadores y colonizadores sean aceptados como “heroicos” o “simples” personajes de la historia.

El segundo método, la guerra psicológica, genera directrices de trabajo para diversos sectores de la sociedad con el objetivo de manipular la consciencia a través del engaño, la confusión, el descrédito, la calumnia; como bien lo describió Allan Dulles, fundador y director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) en su libro “El Arte de la Inteligencia” (The Craft of Intelligence), al describir los objetivos de la guerra fría contra la otrora URSS: “crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado… (…) … La traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso, todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.”

Y, como se sabe, a largo plazo se logró el objetivo: la URSS se desmoronó. Lo mismo se busca para Cuba.

El arte de mentir tiene dos principios fundacionales, el primero es que la propaganda efectiva es la que consigue que el individuo actúe en la dirección esperada y que crea que sea por razones suyas propias; y segunda, es que toda forma de propaganda no parezca que lo sea.

La política exterior de Estados Unidos contra Cuba cuenta con un amplio portafolio de ataques militares, guerra bacteriológica, infiltración de bandas mercenarias, bloqueo económico (que aún se aplica) e intentos de asesinatos de los líderes de la Revolución; acciones que no dieron al traste con el deseado derrocamiento del proceso socialista; pero, a la vez, tampoco ha dado frutos la creación y financiación de una fuerza de oposición_ la llamada disidencia_ la cual se mantiene minúscula, alejada de la realidad del país, fracturada por los escándalos internos en la lucha por el protagonismo y apegada solamente a los beneficios económicos que se les proporciona con el presupuesto de 20 millones de dólares anuales; por cierto, fondos de los contribuyentes estadounidenses, el cual no es utilizado para resolver las reales y crecientes necesidades de esa sociedad.

El doble rasero de la política del gobierno norteamericano se hizo más evidente después que Barack Obama declarara el pasado 17 de diciembre de 2014, que era hora de un nuevo enfoque”, tomando en cuenta que todo lo que se puso en marcha fue un total fracaso. Pero como él mismo dijo, es un cambio de enfoque, porque el objetivo de derrocar a la Revolución sigue en la agenda.

Los fiascos de estos 57 años han obligado al imperialismo a cambiar sus estrategias, apostando más por el cambio generacional. Una vez más las palabras de Allan Dulles recobran vigencia en los objetivos de la CIA, los círculos de poder y sus instrumentos: “Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos".

Para esto se opta por la doble moral: esa política de “speak softly and carry a big stick”. La estrategia es utilizar mecanismos de fuerza y presión (como el bloqueo económico), que son operaciones no visibles físicamente a los ojos de la opinión pública; y al mismo tiempo, a la vista mundial, se resaltan los discursillos de buenos amigos y la aparente apertura a través de programas de beneficios a selectos sectores sociales, los más vulnerables a ser penetrados y reconducidos.

Ejemplo reciente está en las becas que ofrece la ONG World Learning, con sedes en Washington y en Vermont y representaciones en unos 60 países, ofrecidas a jóvenes cubanos, entre 16 y 18 años de edad (grados comprendidos entre secundaria y universidad), desde hace ya cerca de 2 años, las cuales se llevan a cabo en época de verano (julio-agosto), según dicen, para mejorar aptitudes en los jóvenes.

Pero es bien conocida la estrecha relación existente entre World Learning y la USAID (Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU), la cual aporta financiamiento a la ONG, además de otras partidas que recibe de diversas instancias del Departamento de Estado norteamericano. También es bien conocido el papel que juega la USAID en América Latina, la cual actúa con fachada humanitaria, mientras en las sombras presta suntuosos servicios a la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), recabando información de gobiernos y movimientos sociales, mientras corrompe sus filas con la distribución de millones de dólares denominados “ayudas humanitarias”. Igualmente es comprobado que la USAID ha sido trampolín para la introducción en Cuba de programas subversivos, operando bajo el paraguas de la sección 109 de la Ley Helms-Burton de 1996 y donde ha llegado a mover partidas superiores a los 139 millones de dólares para promover el “cambio de régimen”, la famosa “democracia” made-in-USA.

El verdadero objetivo de estas becas se encuentra en su trasfondo: el trabajo ideológico para crear líderes que puedan aglutinar una capa social que enfrente al poder estatal y frene el desarrollo del proceso revolucionario cubano.

Pero si no se desea caer en esa “paranoia” de la cual se nos acusa a quienes defendemos Cuba, cabe preguntarse ¿Si el objetivo es proporcionar opciones a jóvenes para que puedan ser útiles a la sociedad cubana, por qué la ONG World Learning no canaliza sus propuestas por las vías establecidas por el gobierno cubano y bajo los principios internacionales de cooperación?

El gobierno cubano no se niega a trabajar en conjunto con ONG’s, tampoco a propiciar facilidades al intercambio de conocimientos, al desarrollo académico e intelectual de la juventud, aunque sean programas que provengan de ONG’s, ya que el gobierno cubano siempre ha reconocido el papel social de las mismas; pero lo que sí rechaza rotundamente es que se ignore el papel rector de los ministerios cubanos, que se violen flagrantemente los principios de cooperación que se regulan a través de leyes internacionales y nacionales para este tipo de actividades, que se actúe de manera irrespetuosa y vulnere la soberanía nacional al no reconocerse la legitimidad de la instituciones cubana. ¿Cómo se pretende normalizar relaciones diplomáticas entre ambos países, si desde Estados Unidos se permite que sus instituciones actúen de tal manera?

Cuba ofrece a estudiantes extranjeros oportunidades de formación; pero siempre respetando lo legislado internacionalmente. Para el caso específico de Estados Unidos, Cuba facilita a estudiantes norteamericanos el acceso a estudios en Cuba y a cursos de ampliación profesional de manera transparente y por medio de las vías legítimas y ajustadas a los acuerdos establecidos entre los ambos gobiernos. ¿Por qué EE.UU no actúa igual?

Las becas de la ONG World Learning son parte de las conocidas operaciones de guerra psicológica, con el objetivo de crear división en la sociedad cubana y resquebrajar la unidad de la sociedad civil. Estas becas simplemente condicionan a los jóvenes cubanos a convivir bajo la injerencia de un gobierno extranjero y a formarse como instrumentos políticos para la subversión dentro de Cuba.

El proyecto Génesis, ZunZuneo, el Twitter cubano y el Piramideo han sido otros programas con objetivos similares.

Este tipo de acciones no genera confianza de la que se habla desde ambos gobiernos y sólo certifica que la “buena voluntad” mencionada por funcionarios estadounidenses, y hasta por el propio Presidente de EE.UU, se queda en el vacío.

Ya en el 2009, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) condenó las operaciones subversivas que se llevaban a cabo a través de viajeros que llegaban a Cuba en calidad de “turistas”, pero que realmente buscaban reclutar a posibles jóvenes en universidades y otros centros estudiantiles. En ese año, en un comunicado publicado por la UJC se expresó: "Qué poco nos conocen; somos una generación que obra con inteligencia e interpreta la realidad del mundo en que vive; que a pesar de carencias y limitaciones ha crecido al amparo de un Estado que hace todo cuanto sea posible por protegernos, educarnos e inculcar en nosotros las ideas más nobles y los valores más dignos, aquellos que el dinero nunca podrá comprar".

Una vez más, las recientes provocaciones tuvieron sus primeras respuestas en actos de denuncia realizadas en la Universidad de La Habana, la de Ciencias de la Informática (UCI) y en la Ciudad Univer­sita­ria José Antonio Eche­verría (CUJAE); las mismas serán secundadas por todas las brigadas estudiantiles, las facultades y universidades del país.

El pasado 24 de septiembre, en el patio del preuniversitario Manolito Aguiar, en La Habana, los jóvenes estudiantes del centro desplegaron un mural, en el cual, en nombre de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media, todos firmaron para certificar: “Tendría el imperialismo yanqui que ofrecernos mucho más de los que la Revolución Cubana nos ha proporcionado en estos 58 años”.

Los jóvenes cubanos, realmente, no necesita becas que los vuelva en monigotes de intereses foráneos; sino que de una vez se derogue el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por EE.UU a Cuba por más de medio siglo y se establezcan relaciones basadas en el respeto.
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