Tira Cuba

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martes, 19 de mayo de 2015

¿Por qué la izquierda sueca da la espalda a América Latina?

Tomado de Rebelion
Por Varios/as autores/as.

Cuando a Jonas Sjöstedt, líder del Partido de Izquierda de Suecia (Vänsterpartiet), le preguntaron el pasado 23 de abril, en uno de los programas más vistos de la Televisión Estatal sueca a quién eligiría, si a los Estados Unidos o a Venezuela, Jonas Sjöstedt respondió ”a Estados Unidos”. Una respuesta que mínimamente se puede calificar de inquietante al provenir de un líder de izquierda del cual se espera que conozca cómo actúa y han actuado los Estados Unidos en América Latina y en el mundo, sobre todo en una situación donde hoy la administración Obama explícitamente amenaza a Venezuela.  

En el siglo pasado América Latina sufrió 327 golpes de Estado. El 30 por ciento se dieron mediante la intervención militar directa de los Estados Unidos y en el resto participó en la conspiración, como por ejemplo en Brasil en 1964 y en Chile en 1973. Estuvo implicado en el 70 por ciento de los golpes donde fueron derrocados presidentes y gobiernos del Caribe y América Central. Presidentes legítimamente elegidos como Jacobo Arbenz en Guatemala y Salvador Allende en Chile fueron derrocados gracias a su implicación directa. Estados Unidos también financió las bandas de asesinos de los Contras en Nicaragua y ha llevado adelante durante 60 años el criminal bloqueo económico, comercial y político contra Cuba, condenado mayoritariamente en Naciones Unidas, con la sola excepción de Estados Unidos e Israel. 

Hoy las amenazas tampoco son menores. Estados Unidos con sus 50 bases militares, la IV Flota y el Comando Sur, controla militarmente toda la parte sur del mundo. Sumado a ello los llamados ”Golpes de Estado blandos” y la guerra sicológica que denominan ”Operaciones Especiales”. Durante el 2000 y ya bajo el mandato del presidente Barak Obama, se produjeron dos golpes de Estado con la participación y el apoyo de Estados Unidos: Honduras en 2009 y Paraguay en 2012. En tanto, hubo tres golpes más que fracasaron: Venezuela en 2002, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010. El objetivo en los cinco países era derrocar a los presidentes de izquierda. 

Cuando el pasado 9 de marzo de 2015, Estados Unidos promulga una Orden Ejecutiva y sanciones contra Venezuela por constituir ésta ”una inusual y extraordinaria amenaza contra la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos” toda América Latina tomó este tipo de pronunciamiento como algo muy grave, porque habitualmente siempre ha precedido a los ataques militares estadounidenses. Más de 10 millones de venezolanos firmaron contra esta amenaza. Los 33 países latinoamericanos y caribeños presentes en abril, en la Cumbre de las Americas en Panamá exigieron al presidente Obama retirar la medida. En todo el mundo se alzaron voces de condena contra esas agresiones. Mientras tanto la dirección del Partido de Izquierda en Suecia permaneció callada. La única declaración directa que se escuchó es la inusitada elección por los Estados Unidos de Sjöstedt, en la televisión. 

Carl Bildt y Fredrik Malm [1] eligen a los Estados Unidos y callan sobre la historia. Pero la izquierda sueca que salió a las calles y plazas para condenar la guerra de los Estados Unidos contra Vietnam y que mostró su solidaridad con miles de latinoamericanos que huían de las dictaduras apoyadas por EE.UU, tendría que saber ésto. Lo mínimo que podríamos esperarnos es que el Partido de Izquierda hubíera condenado el ataque y amenaza de Estados Unidos contra Venezuela. 

¿O es que el Partido de Izquierda no oyó hablar de la última amenaza de EE.UU a Venezuela? ¿ O tampoco conoce el libro de Eduardo Galeano ”Las venas abiertas de América Latina”? ¿O ignora las sistemáticas violaciones de Estados Unidos al derecho internacional? ¿O se olvidó de la guerra de Vietnam y la de Irak? ¿O no ha comprendido la responsabilidad que tiene EE.UU en las catástrofes que ha ocasionado país tras país en Medio Oriente? ¿O no ha oído que tipo de poder ha erigido con el actual e injusto orden mundial?
 
¿Será posible que el Partido de Izquierda haya elegido a Estados Unidos antes que a los derechos humanos? La super potencia donde 47 millones de personas viven en la pobreza. Donde el 25 por ciento de los negros viven en la miseria y donde el asesinato es la principal causa de muerte entre los jóvenes negros: que la probabilidad de ser baleados por la policía es 21 veces más que una persona de piel blanca. Una super potencia que lleva adelante un masivo e ilegal control de todas nuestras conversaciones telefónicas y contactos en las redes sociales. Estados Unidos que tiene la mayor población carcelaria del mundo en lo que se puede describir como un moderno Gulag. Un país donde 122 personas están en prisión sin juicio en una base militar en el territorio ocupado de Guantánamo, Cuba. Una super potencia que usa la tortura en cárceles de su propio territorio, en la base de Guatanamo y en prisiones secretas llamadas ”Black Sites” en muchos lugares del mundo. Estados Unidos que ha secuestrado decenas de miles de personas, entre ellos dos egipcios en Suecia. Un país con presos políticos como Oscar López Rivera, Chelsea Manning, Mumia Abu Jamal y que obliga a aterrizar al avión presidencial de Bolivia buscando capturar a Edward Snowden. Unos Estados Unidos que prestan ayuda militar a Arabia Saudita, Israel y Colombia, con arsenales de alta tecnología, para ocupar y guerrear contra pueblos que luchan por libertad y justicia. El mismo EE.UU que asesina miles de civiles indefensos con sus drones dirigidos por computadoras. ¿Es ésto lo que el Partido de Izquierda elige? 

No valen explicaciones o excusas. Tampoco se trata de que la izquierda no pueda discutir o criticar al gobierno de Venezuela o de cualquier otro país latinoamericano. Está claro que existen problemas en muchos lados y el Partido de Izquierda debe y puede criticar cuando se atenta contra los derechos democráticos. Pero también cuando se cometen abusos en los Estados Unidos. 

En un artículo de debate publicado en el semanario Flamman del 13 de mayo de 2015, Jonas Sjöstedt aclara que para el Partido de Izquierda ”La lealtad es con las ideas y el pueblo, no con los estados y partidos”. Entonces ¿por qué elige Sjöstedt a los Estados Unidos? 

Queremos que el Partido de Izquierda le dé nueva vida a esa izquierda que alzó la voz contra la guerra en Vietnam y contra la invasión de Irak en 2003. Una izquierda con un líder como CH Hermansson a la cabeza, que el 12 de septiembre de 1973 salió a las calles para condenar el golpe de Estado en Chile. No una izquierda que votó a favor de los bombardeos de la OTAN a Libia y que se ganó el triste reconocimiento de los Conservadores por su política internacional.

Suecia necesita una voz que condene el injusto orden mundial y que tome partido contra la propaganda de guerra de los medios masivos de comunicación. El Partido de Izquierda tiene que repensar hacia dónde se ha ido su política internacional. Pero si elige a EEUU y le da la espalda a América Latina, nosotros no apoyaremos al Partido de Izquierda.

Notas
[1] C. Bildt, político conservador sueco y Ministro de Relaciones Exterios del Gobierno de Derechas entre 2006-2014. F. Malm es diputado liberal defensor de Israel y EEUU y una de las voces más reaccionarias contra los procesos progresistas en América Latina.
Firman 35 dirigentes, consejales, activistas y miembros del Partido de Izquierda de Suecia
Jeanette Escanilla, Francisco Contreras, Lorena Delgado, Mariela Ahumada, Daniel Mena, Javiera Cifuentes, Pepe Viñoles, Claudia Velasquez, Andres Esteche, Gilda Córdova, Sergio Diaz, Paula Mulinari, Nidia Loarte Åman, Mario Izquierdo, Luis Alfonso Jara, Fredy Duran, Roberto Gonzalez Cabezas, Elisabet Orellana, Cristian Vera, Marcelino Campos, Florentino Tello, Rodrigo Rojas, Jaime Barrios, Hugo Suazo, Ebba Elena Karlström, Leandro Schclarek Mulinari, Carlos Zanzi, Elia Cariz, Daniel Delgado, Rosario Vega, Elena Gutiérrez, Enrique Pérez, Diana Mulinari, Ana María Sabio, Omar Diessler, Juan Cano.

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