miércoles, 23 de octubre de 2013

La indecisión del novato de la CIA, Eliécer Ávila.


Tomado de La Santa Mambisa.
Por: Arthur Gónzalez | El Heraldo Cubano


Eliécer Ávila, el joven cubano graduado de la Universidad de Ciencias Informáticas de la Habana, recibió todos los beneficios que le valieron haberse convertido en discípulo de la bloguera oficialista de Washington Yoani Sánchez Cordero, al ser invitado con todos los gastos pagados a una gira internacional que lo llevó a países como Suecia, República Checa, Polonia, Francia, España y Estados Unidos entre otros.
Por supuesto, para un joven de procedencia campesina todo resultó como un cuento de Walt Disney, y quedó totalmente embriagado con el esplendor del primer mundo y de la culta Europa. No es el primero ni será el último.

La nueva estrategia de las Agencias de Inteligencia de los Estados Unidos, ha sido sufragar las recientes giras internacionales de un numeroso grupo de sus asalariados en Cuba, con el fin de poderlos deslumbrar con las vitrinas del capitalismo, escamoteándoles las penurias que realmente están sufriendo los europeos por la grave crisis económica que atraviesan esos países, que por cierto no son socialistas ni nada que se le parezca.

Como parte de las orientaciones recibida de sus patrocinadores norteamericanos y de sus propias aspiraciones, Eliécer dejó atrás su pueblecito campesino y se lanzó a intentar realizar su trabajo subversivo en la capital del país, donde él supone que existen más posibilidades.

Pero el problema no radica en las personas que pueda o no captar para su deseado proyecto político, es que realmente él no sabe lo que quiere ni tiene experiencia ni capacidad para realizarlo, solo hay que escuchar lo que dice para darse cuenta del problema.

En primer lugar, al dejar el Instituto Lesh Walesa, declaró desde Polonia que iba a conformar un partido político, pero ahora dice que no es un partido sino un movimiento y que desea que lo integren economistas, sociólogos, y obreros, incluso ccomunistas, pero que todavía no ha lanzado oficialmente dicho Movimiento. Como se puede constatar es un discurso típico del actor mexicano Mario Moreno en su personaje de Cantinflas.

A esta indefinición se le suma que aun no sabe que quiere ser, si socialista, socialdemócrata o liberal de izquierda, en realidad no conoce nada de estos partidos, su experiencia es solo campesina y de militante de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba.

Según sus torpes declaraciones en Miami, se autodefine como “un político racional que cree en la libertad individual como único motor impulsor de la iniciativa y del progreso”. ¿Alguien con experiencia política en este mundo podría traducirle a este joven inexperto? Todo hace indicar que desconoce que un movimiento político triunfa cuando hay unidad entre sus miembros.

Quizás pudiera estudiar un poco el movimiento revolucionario cubano para entender el por qué un pueblo pequeño ha logrado derrotar al imperio más poderosos de este mundo y resistir de forma victoriosa sus planes terroristas, la Guerra Económica y las actividades de subversión política, durante más de medio siglo.

Por otra parte, si solo tiene como patrón de comparación a varios asalariados de los norteamericanos, como son José Daniel Ferrer, Dagoberto Valdés, Yoani Sánchez y a Antonio González-Rodiles, el augurio es totalmente funesto, ya que en Cuba todos saben a quién responden, de donde salen las orientaciones, el abastecimiento material y sobre todo el dinero.

En algunos momentos de más lucidez, Eliécer reconoce que le queda por delante una gran utopía, pues tendrá que asumir ante sus patrocinadores en Estados Unidos la responsabilidad del fracaso, algo que a los yanquis no les gusta y menos cuando se han gastado tantos dólares en su nueva ilusión de derrocar a la Revolución, pensando que los jóvenes cubanos rechazan el proceso revolucionario y es ahí donde radica su gran error, ya que insatisfacción no es sinónimo de oposición.

Mejor sería que la CIA atendiera los problemas que presentan los obreros, técnicos y profesionales norteamericanos, que si desean un cambio radical en su sistema político y económico, para detener la pérdida del bienestar de vida al que estaban acostumbrados, tal y como prometió Barack Obama en su campaña presidencial, en vez de malgastar su dinero en advenedizos como Eliécer Ávila y sus compinches, en esos sueños trasnochados del sofocante verano de su provincia oriental de Las Tunas.

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