Tira Cuba

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domingo, 1 de septiembre de 2013

El imperialismo de hoy. Breve historia de la diplomática política del terror.**





 El desarrollo histórico de las diferentes Formaciones Económicas Sociales que han conllevado, en fin, al surgimiento del imperialismo actual, se gesta en la consecución genealógica de la lucha por el poder económico, el dominio de los recursos naturales y la acumulación de riquezas. Ejemplo de esto fue la colonización de las tierras Santas en las llamadas cruzadas; así como la colonización de la América por las potencias europeas de la época: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda.

Los colonos ingleses asentados en la costa atlántica del subcontinente norteamericano, encontraron que sus intereses se distaron de los establecidos por la metrópoli y los llevó a enfrentamientos que terminaron con la Independencia de las Trece Colonias, en 1776. Sin embargo, el expansionismo era una poderosa razón para alcanzar el fortalecimiento necesario, pero evidentemente justificado con la “trasmisión de la civilización” al Viejo Oeste; aun cuando fue un sanguinario aniquilamiento de las poblaciones autóctonas. 

La Doctrina Monroe, en 1823, fue la perfecta convergencia del expansionismo estadounidense y la inexorable advertencia para frenar las apetencias europeas (Inglaterra y Francia) sobre una reconquista del Continente Sudamericano. La máxima de la Doctrina fue “América para los americanos”. Otra cortina ideológica del expansionismo fue el llamado “Destino Manifiesto”, originario del artículo “Anexión” de la revista Democratic Review (New York), de 1845, en el cual se expresó: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.” La colonización no sólo se llevaba por la fuerza militar, como fue el caso de México y otros ejemplos; sino, también usando la diplomacia de la dependencia económica.

El presidente Theodore Roosevelt dio salvedad al concepto del “Destino Manifiesto” con su Corolario, el cual era una carta blanca para la intervención de Estados Unidos en América Latina, el Caribe y otras regiones del mundo. Simplemente daba a entender que Estados Unidos de América se podía otorgar el derecho de actuar como gendarme mundial sin consenso alguno, velando solamente por los intereses norteamericanos.

La búsqueda de recursos fue el objetivo de grandes empresarios norteamericanos a invertir fuera de las fronteras de su país. Además de adquirir un tratamiento especial por supuestamente llevar la industrialización y el desarrollo del comercio, también se propiciaban la extracción de recursos y acumulación de riquezas dirigidos a potenciar la economía de los Estados Unidos; así como la imposición de diferentes fórmulas de dominación.

Los Tratados denominados de “Reciprocidad” Comercial dictaban la desproporcionalidad de rebajas de derecho arancelario para Estados Unidos; la aplicación de la Doctrina de la Diplomacia del Cañonero, era la amenaza con embarcaciones de guerras; la Doctrina del Gran Garrote, fue una política aplicada desde que el propio presidente Theodore Roosevelt, en 1901, expresara: "habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegaras lejos". Esto dejaba claro la voluntad del presidente de la poderosa nación de cómo poder resolver las diferencias con sus adversarios; y como vía principal, la Transnacionalización y la succión de economías periféricas. 

En la devastada Europa, la puesta en marcha del Plan Marshall, después de la Segunda Guerra Mundial, significó una asistencia a las potencias capitalistas para su recuperación, pero a su vez una vía de penetración de corporaciones estadounidenses a la economía europea y la imposición del dólar norteamericano como moneda principal de comercialización.

América Latina también formaba parte de ese nuevo orden internacional donde la supremacía norteamericana dictara las leyes del juego en las relaciones comerciales. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y demás organizaciones han sido instrumentos para lograr este objetivo: devorar paulatinamente a través de la colonización económica. El liderazgo comercial mundial de Estados Unidos y, a su vez, su predominio militar sobre otros pueblos del mundo comenzó a establecer un nuevo orden mundial: una economía global basada en la primacía de las transnacionales (con filiales o subsidiarias), la privatización de la producción de bienes y servicios, la concentración de las riquezas, desregularización de la función estatal y el establecimiento del libre comercio entre los mercados.

La llamada Guerra Fría también fue la vía para combatir, competir o impedir resultados expansionistas del fantasma del comunismo. Para esto se instrumentó a la CIA, dedicada a realizar labores de espionaje e inteligencia en el exterior sobre otros gobiernos, corporaciones, sociedades, individuos y demás. Pero también se alineó a otros asuntos de penetración en operaciones encubiertas, actividades paramilitares y/o de influencia en la política interior o exterior de otros países, respondiendo a la conveniencia de los intereses norteamericanos. La actividad subterránea y el manejo de la información se convertían en el punto neurálgico para manipular la opinión pública mundial, la misma que engañada daría el beneplácito a cualquier acción bélica posterior escudada en la defensa de los derechos civiles, la libertad y la democracia. La penetración cultural fue uno de los campos de acción de la CIA, por el cual se le brindaba importancia a la inducción de simpatía al enaltecimiento del “americanismo”.

América Latina fue mal premiada con la notoria “Escuela de las Américas”, basaba en el uso de la tortura, el asesinato y la represión de masas, la intervención política, técnicas de contrainsurgencia, operaciones de comando, guerra psicológica, inteligencia militar y tácticas de interrogatorios. Entre los graduados se encuentran grandes criminales que terminaron con el estatus de presidentes dictatoriales o relacionados a bandas organizadas del narcotráfico o paramilitares financiados por la CIA.

Además, el imperialismo, en su gestión de desestabilización de gobiernos constitucionales, ha usado el financiamiento de organizaciones bajo empresas tapaderas: Cuba y Venezuela sufren diariamente de las traicioneras acciones de la USAID y la NED, las cuales usan a diferentes agentes que bajo contrato hacen su labor proselitista de disidencia.

Otra de las organizaciones de instrumento operador de la política de Guerra Fría promulgada por los Estados Unidos en su praxis de injerencia y hegemonía es la OTAN, organización europea creada a propuesta estadounidense; un intermedio para la expansión militar norteamericana y el control de Europa, Asia y África, trampolín para fraguar nuevas intervenciones militares bajo la excusa de mantener el orden, la libertad y la seguridad de los pueblos. Aunque ya no hay comunismo, siempre se crearan nuevos enemigos de carácter “terroristas” que sirvan de excusas para nuevas invasiones y, al mismo tiempo, de laboratorios de pruebas para la industria bélica.

Irak y Afganistán han sido ejemplos que aún perduran; pero nacen nuevos enemigos que combatir: Irán y Libia; gobiernos que de una manera u otra de la noche a la mañana dejaron de serle útil al imperialismo para convertirse en los nuevo blancos de las fuerzas de la OTAN, comandadas principalmente por altos oficiales norteamericanos.

Con las actuales crisis del sistema y la desmedida competencia de bloques económicos (Europa-Norteamérica), el imperialismo, para asegurar la perduración del sistema, rebusca en fórmulas como el intervencionismo o el apoyo a dictaduras. Como expresó William Burn en su artículo “Breve historia de las intervenciones de Estados Unidos desde 1945”: “Construir un mundo seguro para las corporaciones norteamericanas; promover recursos financieros para los contratistas domésticos de la defensa que han colaborado generosamente con los miembros del Congreso; prevenir la emergencia de cualquier sociedad susceptible de representar un ejemplo exitoso de modelo alternativo al capitalista; extender la hegemonía política y económica sobre el área más amplia que sea posible.”

Estados Unidos ha intervenido en más de 70 países de América, África, Asia, Oriente Medio y Europa, incluso algunos en más de una ocasión. También ha dejando toda una estela de bases militares que aseguran su poderío de gendarme y sus guerras de rapiña llevan la muerte, la pobreza y la humillación a los pueblos. 
 La “democracia y la libertad” norteamericana están basadas en la Democracia del Miedo o, más bien conocido, el Terrorismo de Estado, el cual es simplemente asegurar el dominio de los recursos naturales. Su objetivo es la situase como gendarme del mundo y con un carácter hegemónico, intentan poner de rodilla, y a su servicio, a todos los pueblos del mundo.

En sus propios informes, puestos ya a la luz pública, se muestra su verdadera política de asentar su dominio sobre los recursos, respondiendo únicamente a los intereses de los gobiernos de ese país. Así se registra en el informe presentado por un Comitéde Investigación del propio Congreso norteamericano y dirigido por Richard F. Grimmett:

(Original en ingles): “The following list reviews hundreds of instances in which the United States has utilized military forces abroad in situations of military conflict or potential conflict to protect US citizens or promote US interests.”

(Traducción): “La siguiente lista muestra los cientos de casos en los que los Estados Unidos han utilizado las fuerzas militares en el extranjero en situaciones de conflicto bélico o potencial conflicto, para proteger a los ciudadanos de Estados Unidos o promover los intereses estadounidenses.

Aquí se encierra toda la vileza de la política estadounidense durante tantos siglos. No es objetivo establecer la paz, ni ser mediador entre dos o más partes para llegar a acuerdos civilizados. Lo único es salvaguardar los ciudadanos estadounidenses y promover los intereses de Estados Unidos. ¿Qué pasa con los ciudadanos e intereses de los países invadidos? ¿No cuentan? ¿No tienen derechos? El resto de la humanidad no es objetivo ser salvaguardada por los gobiernos de Estados Unidos. El resto se miden como traspatios, lacayos y sumisos.

Esto muestra que todas las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos han estado enmascaradas enpuras mentiras de democracia y libertad.

Nuevamente se ha levantado toda una campaña de mentiras contra el gobierno constitucional de Siria. Ya mencioné que era un enemigo a ultimar. Uso de armas químicas que han provocado dolor al pueblo sirio, han llegado a ese país de manos de mercenarios que se hacen llamar Ejército Libre Sirio, pero son financiado por potencias Europeas y organizaciones tapaderas de la CIA, que se pliegan a los intereses estadounidenses en la región, con el objetivo de tener accesos a una simple tajada de los recursos naturales que se manejan en el área. Así como establecer una hegemonía imperial en toda la región.

El plan contempla que después de Siria, vendrá la campaña contra Irán, la cual ya había comenzado años atrás con el montaje de acusaciones sobre el enriquecimiento de uranio para construir armas nucleares.

El presidente Barack Obama, a quien le fue “otorgado” un Premio Nobel de la Paz, se rinde a los círculos de poder del país más belicista e imperial sobre la tierra y busca todo posible consenso para llevar la masacre a Siria con la campaña armada.

El mundo debe ponerse de pie y decirle a este Mr. Nobel

“No a la Guerra”
“No a la intervención en Siria”
“Hands off Syria”


 
**Texto tomado de los documentos presentados a la 1º Conferencia de la Federación de Solidaridad Internacionalista del Partido de las y los Comunistas de Cataluña (PCC)

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