martes, 3 de septiembre de 2013

Carromero y su circo “parlamentario” anticubano, otro “show” mediático de la CIA


Tomado de Contrainjerencia.
Por ISABEL RUBIO

Queda claro que es al Gobierno de EE.UU. y a sectores muy extremistas de la derecha española a quienes les interesa potenciar el tema Carromero. Sin embargo, no se trata de un genuino interés por hallar una supuesta verdad oculta. Todos los que han seguido las idas y venidas de joven político español, han tenido la oportunidad de ver las inverosímiles contradicciones del “niño pijo” del PP y darse cuenta que es solo agua y sal lo que podría encontrarse detrás de esa pretendida investigación internacional sobre el sonado accidente, pues de haber tenido elementos certeros y concretos ya los hubieran dado a la luz.

 
Sin embargo, mantener el asunto en boga es en gran medida el interés de los centros de subversión, no pocos, que se ocupan de alentar las campañas contra Cuba. El presupuesto asignado para revertir la Revolución Cubana se ha convertido en verdadera factoría de organizaciones y proyectos de los cuales viven no solo los llamados “disidentes” cubanos dentro y fuera de la isla, sino también un espectro amplio de políticos, académicos y aprendices de activistas por los derechos humanos, que ultrajan a quienes de verdad han corrido verdaderos riesgos, como es el caso de Mandela, Rigoberta Menchú y la propia Rosa Parker, cuyo nombre mal utilizan organizaciones c/r radicadas en Miami con la descarada anuencia de los políticos norteamericanos. No importan si la noticia es falsa o no y si la causa es real o defendible. Si les permite ganar visibilidad, obtener viáticos, participar en eventos y obtener dinero para sus propios proyectos políticos personales, bienvenida sea la causa.


Siguiendo las pistas de quienes estarían promoviendo la gira de la Payá por Latinoamérica, a partir de los que se han involucrado en la promoción de la agenda, salta a la vista un grupo al parecer liderado por una diputada argentina del Partido de derecha Propuesta Republicana (PRO), nombrada Cornelia Schmidt-Liermann.


Recientemente, (17 de agosto ) el Diario las Américas, vocero de la ultraderecha de origen cubano radicada en Miami,  publicó un artículo escrito por el contrarrevolucionario de origen cubano, Ángel Cuadras, que difundía cómo varias organizaciones del exilio se habían reunido en la sede de la Organización Junta Patriótica Cubana, en una recepción especial ofrecida a la diputada nacional argentina Cornelia Schmidt-Liermann, junto con otros miembros, en representación del Grupo Parlamentario por la Democracia en Cuba. Tratándose de la Junta Patriótica Cubana, Cornelia debió reunirse con lo más recalcitrante de ese llamado exilio, pues la Junta es una suerte de coalición que reúne a grupos tan extremistas como Alpha 66.


Los propósitos políticos que según el artículo se propone el grupo, revelan claramente las tendencias ultraderechistas que defienden y que trascienden no solo el afán de derrocar a la Revolución Cubana, sino lo que, en su argot político, conforman los países progresistas de la región:

… “vivimos tiempos difíciles en América Latina”, por cuanto en algunos países hallamos democracia y desarrollo, pero en otros hay una “profunda crisis ante el avance de gobiernos populistas y autoritarios”, pronunciaron.


El llamado grupo parlamentario se proclamó, como “una nueva integración está en marcha, ya somos más de 40 diputados y senadores provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela” y que entre sus objetivos está el “ser el puente para las ideas, reclamos y actividades de los luchadores democráticos de la isla”.


Sin embargo, acostumbrados como estamos a que las cifras sean infladas para que el dinero fluya mejor, no dudaría en considerar que la lista ha sido adulterada, pues al margen de la diversidad ideológica que debemos respetar, muchos diputados lo pensarían dos veces antes de vincularse a un grupo conectado con sectores que han sido ampliamente descaracterizados, no solo por sus nefastas alianzas sino por las  constantes  denuncias de robo y lucro personal de los fondos asignados, amén de las luchas intestinas que los carcome.


El  proyecto tiene sus orígenes en el interés declarado del Gobierno de EE.UU. y organizaciones de Miami de ampliar la creación de organizaciones y redes contra Cuba  en América Latina, lo cual sería financiado con fondos de la NED y el IRI, reeditando algo que ya fue intentado en el primer quinquenio de los 2000, con la creación de los Grupos de Solidaridad con Cuba en los parlamentos de algunos países del área, y en los cuales participó también el Directorio Democrático Cubano y la ONG checa Peoplee in Need. Estos proyectos  fracasaron, a pesar de las abultadas sumas de dinero que se les destinó. Solo quedaron algunas entelequias que como JaimeTrobo en Uruguay, se ocupa bastante  en solitario de armar sus “shows parlamentarios”.


Fuentes de Miami apuntan que nuevamente la NED estaría financiando esta y otras organizaciones para amplificar el trabajo contra Cuba y el Alba en diversos países de América Latina, pero especialmente allí donde consideran existen condiciones para que sectores de derecha avancen, como es el caso de Argentina, de cara a las próximas elecciones, pero especialmente a las Presidenciales.


El mencionado grupo vio la luz justo en el marco de la celebración de la Cumbre de la CELAC en Santiago de Chile en enero 2013, con mínima membresía; con el objetivo de ganar en visibilidad, dada la presencia de gran cantidad de delegaciones en el mismo y la intención, no lograda, de presentar un frente de oposición a esta iniciativa latinoamericanista y anticolonialista, en un contexto en el que los más derechistas de la democracia cristiana chilena, se rasgaban las vestiduras en franca campaña contra Cuba teniendo a la Payá como eje.


Parece que el laboratorio subversivo no fue suficiente en aquel momento y en abril del 2013 volvieron a la carga durante un evento de la Fundación Libertad, institución sombrilla para promover todo el pensamiento neoliberal de derecha, devoto absoluto del sacrosanto mercado en la región.


Según publicó la web Misceláneas de Cuba (http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article), el Grupo Parlamentario Latinoamericano por la Democracia en Cuba se presentó en Buenos Aires el día 12 de abril, coordinado por la ya mencionada diputada argentina Cornelia Schmidt-Liermann. Cita el artículo que en la fecha Schmidt–Liermann afirmó: “debemos actuar como factor de garantía de la comunidad internacional para fortalecer los valores comunes como la libertad, la democracia y la paz” y reclamó “transparencia en las elecciones de Venezuela” que estaban previstas para los días venideros. Siguiendo el ejemplo de su amo, Cornelia se autoasigna un papel de “mesías redentor” y “ángel de la guarda”, que solo un discurso simplón y hueco puede contener.


La presencia en dicho evento de experimentados y viejos “sabuesos” de la guerra sucia contra Cuba, tales como el cubano Carlos Alberto Montaner y el norteamericano Marc Wachtenheim, presidente del Center for Freedom and Democracy, le dan una connotación particular que sin duda trasciende lo académico, político e ideológico. El pedigrí de estos personajes, entrenados en la fabricación de mentiras y la articulación de operaciones encubiertas, y clasificados en el argot del espionaje como “operadores” de la CIA, dieron a esa reunión un sesgo de cierta conspiración y conexión con los Servicios Especiales Norteamericanos.


El escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, homenajeado durante el acto, se manifestó a favor de este tipo de iniciativas “donde legisladores latinoamericanos apoyan a los cubanos y venezolanos en estos tiempos donde su libertad está en peligro”.


A Carlos Alberto Montaner, quien huyera de Cuba para escapar de una sanción por sus actos terroristas, la CIA le construyó una fachada de periodista, de académico, y de “gurú” del futuro latinoamericano, a fuerza de premios, de financiamientos, de garantizarles espacios en la prensa más reaccionaria de la región y costearle la Editorial Playor, y la Agencia Firma Press, donde se fabricaron cualquier cantidad de historias y de noticias falsas y que se ocupó de editar su obra colonialista e imperial.


Nunca el público tendrá acceso a un documento que demuestre las operaciones encubiertas de la CIA en las que Montaner haya participado. Sin embargo, cualquiera con cierta capacidad de análisis, que haya seguido su trayectoria de propagandista imperial podrá darse cuenta de cual realmente es su tarea. Lo que parece fama y espacios ganados, no es sino fama y espacios construidos.


Nadie lo definió mejor que Luis Ortega, periodista de origen cubano, ya fallecido, radicado en EE.UU. y que fuera escritor del Diario La Prensa de Nueva York, cuando de Montaner dijo, entre otros atributos:

“Montaner no es, exactamente, un periodista…Es un hombre que hace propaganda (ya sabemos de que y para que), es un agente publicitario”. También dijo que “soñando con ser un gran escritor, no ha logrado ser sino un agente promotor de Congresos y Festivales, lo que confirma su trayectoria”. Y dijo más: “Montaner es capaz de cambiarle el nombre a la Celestina y publicarla con el nombre de un disidente castrista”.


De esa aseveración puede hablar el contrarrevolucionario de origen cubano, Armando Valladares, convertido mediante una operación dirigida por la CIA y articulada  directamente por Montaner, de sicario de la tiranía batistiana y contrarrevolucionario, en poeta, inválido, antes de que EE.UU. le asignara por un tiempo el rango de embajador, solo para que tuviera capacidad de excretar diatribas contra Cuba en las antiguas Comisiones de Derechos Humanos en Ginebra en las que EE.UU. imponía su voluntad.


El también “operador” al servicio de la CIA y presidente del Center for Freedom and Democracy, Marc Wachtenheim, hizo alegatos propagandísticos a favor de la “democracia y la libertad”. Marc wachtenheim, según documentos judiciales, siendo el jefe de los programas contra Cuba de la FUPAD (organización que dirigió hasta el 2010), le pagó al ciudadano norteamericano Alan Gross, encarcelado en Cuba por desarrollar acciones contra la soberanía cubana, $5,500 para comprar un teléfono satelital, una laptop y un teléfono celular en el 2007, los cuales debía distribuir en la isla a nombre de la FUPAD. (http://www.elnuevoherald.com/2012/01/25/vfullstory/1111285/sale-a-la-luz-documento-con-detalles.html#storylink=cpy


Según las revelaciones que hizo Cuba entre el 2010 y 2011, Marc Wachtenheim visitó la isla en varias oportunidades entre los años 2002 y 2009, para abastecer con dinero y recursos tecnológicos a miembros de la “oposición” interna cubana y monitorear y evaluar el trabajo subversivo que realizaba bajo la cobertura de la FUPAD. El agente encubierto de la Seguridad del Estado Cubana, José Collera Vento, denunció en aquel momento que Marc Wachtenheim en persona le había dado entrenamiento para realizar su trabajo de manera clandestina y le brindo los recursos para desarrollarlo.


Como ocurrió en Chile, también en Argentina “los oradores declararon la urgente necesidad de una investigación internacional independiente sobre el accidente de Carromero, e hicieron un llamado para la pronta liberación del preso político Alan Gross”.


Es evidente que el guión de la reunión fue factura norteamericana, porque no queda muy claro que le puede interesar a América Latina el tema de la liberación de Alan Gross.


La protagónica Schmidt-Lyerman nuevamente en su rol de estandarte de las “libertades” resaltó entonces que “la defensa de la democracia y los derechos humanos constituye un patrimonio de todos y es nuestro deber protegerlos” y llamó a convertir al Grupo en un fuerte contrapeso del “internacionalismo revolucionario” y del FORO DE SAO PAULO, que para los hombres progresistas de la región, es una expresión genuina y diversa de los intereses y esperanzas de nuestros pueblos.


En el propio evento se decidió, según cita el artículo, que el conocido como APDA (Alianza Parlamentaria Democrática de América), que organizó el diputado boliviano de derecha Adrián Oliva, se uniera al anterior, buscando efectismo mediático de manera que fluya el financiamiento de la USAID y la NED. Adrián Oliva y APDA están estrechamente ligados a UNOAMERICA, quien lo financia, y al terrorista Peña Esclusa, fugitivo de la justicia venezolana.


Más allá de las agendas y los propósitos declarados, visto  en el contexto de lo que ocurre en Latinoamérica hoy, y siguiendo milimétricamente los pasos que da la derecha, los propósitos de estos conciábulos y estos grupos, parecen estar más allá de impulsar una campaña sobre el caso Carromero, incluso más allá de la amenaza a la Revolución Cubana y a Venezuela. Se trata de colocar temas, tener los “issues” de campaña, como diría un norteamericano, y articular todo un andamiaje para desmontar al ALBA y los gobiernos progresistas de la región.


EE.UU., a riesgo de continuar perdiendo credibilidad, no puede darse el lujo de aprobar en el Congreso de EE.UU. un presupuesto contra cada país incómodo del continente, aunque siempre existen los fondos secretos. Sin embargo, el presupuesto contra Cuba es grande, más de 20 millones y de él se abastece no solo la contrarrevolución cubana.


Medianamente solapado por la agenda “anticastrista” hay un proyecto de mayor calado contra las fuerzas progresistas del continente.

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