Tira Cuba

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sábado, 12 de julio de 2014

El imperialismo estadounidense: genocidio contra Cuba. Introducción.

Por Gustavo de la Torre Morales*

La Revolución cubana.



“En razones y principios se asientan los pueblos y no en traiciones".

Fidel Castro. 
Proclama a la juventud cubana para enfrentar el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952.


Desde que el gobierno de  los Estados Unidos conoció de la existencia de una fuerza rebelde en Cuba, la cual poseía la fuerza suficiente para derrocar a su servil lacayo Fulgencio Batista, dieron los pasos para conocer si era un movimiento burgués con sólo intenciones de sentarse en la silla del poder o era, como lo constataron después, un movimiento revolucionario de liberación nacional y antiimperialista.


Las acciones contra el movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro comenzó desde antes que lograra el triunfo; primero, llevando a cabo todo tipo de acción que impidiera el suministro de armas a los rebeldes y fortaleciendo al ejército de la dictadura batistiana con armas y asesoramiento militar.


A partir de 1959, la reacción del gobierno de Estados Unidos, incentivado mucho más por el lobby batistiano que se refugió en ese país, huyendo de la justicia revolucionaria, fue de llevar a cabo un amplio diapasón de agresiones de todo tipo:


  • Campañas mediáticas de descrédito, tergiversación y mentiras sobre la Revolución cubana y su dirección histórica.
  • Entrenamiento, asesoramiento y financiación de bandas terroristas que llevaron a cabo ataques de sabotajes a objetivos económicos y sociales.
  • Amparo a delincuentes y asesinos del régimen batistiano.
  • Aceptación de asentamientos de organizaciones terroristas en su territorio.
  • Amparo de los terroristas infiltrados y alzados en la zona del Escambray y Pinar del Río, quienes asesinaron a civiles: campesinos, maestros, trabajadores sociales y niños.
  • Infiltraciones con embarcaciones y por ametrallamiento contra la población civil de las poblaciones costeras para crear el pánico.
  • Organización y planificación, a través de la CIA y con los elementos contrarrevolucionarios dentro y fuera de Cuba, de atentados contra la economía cubana: incendios a campos de caña, ametrallamiento de centrales, ataques a barcos mercantes y pesqueros, esparcimiento de material bacteriológico.
  • Chantajes diplomáticos a otros gobiernos y presiones sobre empresas interesadas en invertir o comerciar con Cuba.
  • Encarcelación y enjuiciamiento amañado con sadismo y odio rancio contra los cinco cubanos.
  • Asesoramiento y financiación a la contrarrevolución interna de Cuba, equipándola con logística necesaria para realizar labor subversiva y propagandística de tergiversación de la realidad cubana.
  • Financiamiento y ejecución de campañas publicitarias de subversión dirigida a la juventud cubana y a sectores priorizados.
  • Puesta en marcha de programas que incentivan a la deserción en sectores estratégicos de la economía, los servicios médicos, el deporte y la cultura.
  • Otros.

Los actos terroristas contra Cuba han causado la muerte a 3478 cubanos y la discapacidad de otros 2099.


Mucho se ha manipulado a la opinión pública internacional sobre el “peligro” que representa la Revolución cubana para la seguridad nacional de Estados Unidos, cuando ese país nunca ha recibido ni amenaza ni agresiones de Cuba. Sin embargo, Cuba y el pueblo cubano si ha sido objeto de miles de agresiones y actos terroristas, ideados, organizados, financiados y llevados a cabo desde territorio estadounidense por parte de la CIA y las organizaciones batistianas que se escondieron allí de la justicia.


Cuba ha extendido en más de un centenar de veces su disposición de brindar ayuda solidaria al pueblo norteamericano. Incluso ha colaborado en cuestiones de seguridad, como para salvarle la vida a un presidente de ese país. El caso en cuestión es de los informes entregados al jefe de seguridad de la misión de las Naciones Unidas de Estados Unidos, Robert Müller, referente a los planes de un grupo de extrema derecha de asesinar al presidente Ronald Reagan durante un viaje previsto a Carolina del Norte, en 1984. La información extendida por Cuba incluía los nombres de los posibles asesinos, la fecha y la hora de su plan, la ubicación de sus armas, entre otros datos de interés. El presidente Reagan pudo hacer su viaje de forma segura y sin incidente alguno. 


¿Creo que debería ser muy contradictorio, filosóficamente, para un presidente que siguió la política de agresiones contra Cuba, haber sido salvado por ella misma? ¡Vaya “enemigo” raro el de Cuba!


Sin embargo, en otro intento de colaboración, entre el 16 y 17 de junio de 1998, para poder detener la oleada de actos terroristas de organizaciones radicadas en territorio estadounidense, miembros de la Seguridad Cubana entregaron al FBI 230 páginas sobre las actividades terroristas contra Cuba, cinco videocasetes con conversaciones e informaciones transmitidas por las cadenas de televisión referidas a actividades criminales contra la Isla y ocho casetes de audio, ascendentes a dos horas y 40 minutos, sobre llamadas telefónicas de terroristas centroamericanos que estaban detenidos con sus mentores en el exterior. Pero la respuesta fue la detención de cinco agentes cubanos, el 12 de septiembre de 1998, quienes se encontraban infiltrados dentro de dichas organizaciones con el objetivo de reportar e investigar sobre los ataques terroristas que se planificaban (aunque muchos de estos tenían la tolerancia de las autoridades estadounidenses) contra Cuba.


Los cinco agentes cubanos fueron enjuiciados en procesos judiciales amañados políticamente, sometiéndolos a condiciones inhumanas, adversas para la salud y cargadas de torturas psicológicas de todo tipo; además de contar con una propaganda anticubana agresiva y financiada, a través de una prensa manipulada por la extrema ultraderecha cubanoamericana de Miami, para crear opiniones adversas y que facilitaran severas condenatorias contra los agentes cubanos. En realidad, otra manera de castigar a Cuba.


Incluso, la prensa al servicio de los intereses anticubanos ha querido mostrar a una Cuba “enemiga” de Estados Unidos. Cuba siempre ha comprendido que tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, hay una opinión tergiversada de la realidad del archipiélago caribeño. Tanto los monopolios mediáticos como el grupúsculo interno (mal llamado disidencia, cuando es contrarrevolución) son instrumentos de las campañas de difamación, en el intento de que desde dentro de los propios Estados Unidos, la población norteamericana experimente rechazo a todo lo que vislumbre con el nombre de “Castros”, “Socialismo”, “Revolución”, “Antiimperialismo”, etc. Sin embargo, bien es sabido, hasta por los orquestadores de estas campañas y sus satélites mercenarios, que Cuba nunca se ha pronunciado contra el pueblo norteamericano, sino contra los gobiernos de ese país y sus políticas de agresiones.


La historia tiene muchísimas páginas de pronunciamientos afectivos por parte de Cuba con el pueblo norteamericano. No olvidamos que en Harlem, Fidel fue acogido y protegido en el Hotel Theresa, cuando los dueños de los más céntricos hoteles neoyorkinos se negaron a alojar a la delegación cubana (en septiembre de 1960 cuando acudían a una Asamblea de la ONU) y el único que ofreció sus servicios exigió condiciones humillantes. Debido a la repulsa del gobierno estadounidense y su propaganda anticubana contra la Revolución, Malcom X le comentó al Comandante Fidel Castro: “Mientras el Tío Sam esté contra ti, sabes que eres un hombre bueno”.


Igualmente se debe mencionar el gigantesco movimiento que hay dentro de ese país a favor de la liberación de los héroes cubanos (Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández), donde constituyeron el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos (teniendo en cuenta que de los cinco encarcelados, ya René González Shewerert y Fernando González Llorg cumplieron condenas y están en Cuba). Relevantes personalidades de varios sectores de Estados Unidos unen sus voces para  expresar condena al injusto encarcelamiento al que se sigue sometiendo a los tres cubanos restantes y al bloqueo económico con el cual se castiga al pueblo de Cuba. Este último, con carácter de magnicidio, se inició a finales del siglo XIX con las instrucciones que se le extendieron al Mayor General Nelson A. Miles, jefe del Ejército norteamericano, de poner en práctica el bloqueo como método “persuasivo”, que diezmara al ejército y a la población cubanos, de no resistirse a su absorción por parte de Estados Unidos.


Por parte de Cuba, se ha ofrecido al gobierno de Estados Unidos reiteradamente, en más de una ocasión, ayuda y colaboración. Ejemplos son cuando el genocida atentado contra las torres gemelas (11 de septiembre de 2001), siendo el gobierno cubano el primero en poner a disposición la ayuda, ofreciendo los aeropuertos cubanos para cualquier contingencia con los vuelos hacia Estados Unidos, además de personal médico. En la prensa estadounidense nunca fue noticia. 


De igual manera se le ofreció a Estados Unidos un contingente de 100 médicos y 26,4 toneladas de fármacos seguidamente que el huracán Katrina azotó a los habitantes de  Louisiana, Mississippi y Alabama. En la prensa estadounidense nunca fue noticia.


Cuba sólo ha recibido el rechazo del gobierno norteamericano. Puede que dichas negativas se debieron a no encarar una contradicción ética como la vivida por Ronald Reagan: hacerle la guerra sucia al país que te ofrece la mano solidaria a cambio.


Cuba sufrió la colonización española, pero fue capaz de tener hijos valerosos que llegaron a la Península a luchar por la República. Amén de que la Revolución cubana tiene un carácter antiimperialista, ha dado ayuda solidaria, desinteresada, a muchos países con un sistema político diferente o a países Latinoamericanos, acostumbrados a tener gobiernos serviles al imperialismo o que en momentos determinados fueron cómplices de ardides contra Cuba.


El apóstol José Martí lo dijo: “la pobreza pasa (aunque sea con la muerte), la deshonra no”.


La Revolución cubana está asentada en firmes convicciones que se sustentan en principios inviolables de respeto a la soberanía de los pueblos, intercambios en igualdad de condiciones, solidaridad desinteresada y un alto nivel de humanismo. Lo que nunca han comprendido los gobiernos de Estados Unidos es que “En razones y principios se asientan los pueblos y no en traiciones”, sentenció Fidel para condenar el carácter servil de los gobierno de turno en la Cuba neocolonial y la tradición represiva de los diferentes gobiernos, como el de Fulgencio Batista, los cuales habían traicionado al pueblo cubano y los ideales independentistas con los que se levantaron el 24 de febrero de 1868.


Principios es lo que traicionan, también, quienes carecen de firmeza, se presentan como únicas víctimas por las adversidades y terminan serviles a quien fue el enemigo de sus antepasados y lo es hasta de su presente. Principios es lo que traicionan, quienes olvidan su historia y la de su país para asumir la miserable conducta de mercenario contra los suyos, sólo por adquirir fugases prebendas de quienes se erigen poderosos materialmente. Principios es lo que traicionan, quienes no combaten hasta el último resquicio de esfuerzo, honrando a todos los que dieron su aliento por enfrentar con dignidad y decoro al mayor y único enemigo de los pueblos: el imperialismo. 

Algunos, en acto de autocompasión, se escudan en ataques por "contradicciones" con la dirección histórica, buscan refugio en sociedades pro "Derechos Humanos" financiadas desde el extranjero, o se pasean con falsos banderines y logo robado por avenidas, o se autoconsuelan en celebraciones de efemérides foráneas en la casa del jefe de la SINA, o en bitácoras que sirven de podios para la catarsis oportunista y simplista, o corren a foros donde cunde la hipocresía del amo que les paga. Meros grupúsculos dominados por la traición. Pobre de esos que terminan con un estigma de desvergüenza.


La Revolución cubana no es un obra perfecta, ni es un esquema idílico que transportar a otros lugares; pero con sus naturales errores (por ineficiencias de algunos, desconocimientos de otros o la falta de previsión adecuada), adecuándose en la medida posible a las realidades que coexisten en el contexto histórico que vive, sigue siendo la esperanza de muchos pueblos que desean construirse un camino propio, sin obligadas subordinaciones o con gobiernos que rindan comprometidos pagos de tributos a ningún poderoso que ejerza presiones para cumplir sus intereses foráneos.

*Editor del Blog: Antorcha Encendida

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