Tira Cuba

Tira Cuba

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuba firme entre el reconocimiento en la ONU y las calumnias sobre “actividades antinorteamericanas ”.


Tomado de La Tarde se Mueve.
Por Edmundo García.

La Autoridad del Canal de Panamá informó a la prensa a mediados de semana que se impuso una multa de hasta un millón de dólares (negociable) al buque norcoreano Chong Chon Gang; que en julio de este 2013 fue remolcado, detenido y revisado por fuerzas panameñas con el pretexto de sospecha de transportar drogas. Y en lugar de las cuales se encontraron armas no declaradas a la hora del tránsito interoceánico.

En esto debo ser preciso para que no haya confusiones. El Administrador del Canal de Panamá Jorge Quijano dijo el jueves 26 de septiembre que “la multa obedece a que la tripulación no comunicó sobre la carga bélica”. O sea que la penalización es a la “tripulación” del barco; por motivo de portar armas no declaradas, sean de donde fueran, y no por ser precisamente armas cubanas. Quijano fue un poco más lejos y opinó que ellos habían pensado que eso “hasta cierto punto ponía en riesgo nuestro canal y a nuestra gente”.

En cualquier caso el gobierno cubano ha manifestado la disposición a colaborar para que este proceso llegue a su término de la mejor manera. Desde el primer momento, en la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba del 16 de julio se decía: “La República de Cuba reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional.” También se aclaró que eran armas obsoletas; algo que ni los más tendenciosos “expertos” han podido desmentir.

Con responsabilidad y discreción funcionarios cubanos han hablado con autoridades panameñas sobre el incidente, lo que ha sido reconocido oportunamente por el canciller del istmo Fernando Núñez Fábregas. Cuba también ha dado facilidades al personal diplomático norcoreano acreditado en La Habana para que se comunique con las autoridades panameñas correspondientes.
 
Quien sí ha hablado bastante desde el primer momento, llegando incluso a fungir como reportero desde las mismas bodegas del Chong Chon Gang, es el Presidente de Panamá Ricardo Martinelli Berrocal. Emplazado por la prensa de su país en el último tramo de su gobierno por problemas de empleo, violencia y corrupción; objetado por los rivales electorales de su partido, envuelto en conflictos inexcusables con países latinoamericanos vecinos, el Presidente Martinelli parece haberle encontrado el gusto a los medios de difusión y no deja de cometer actos que pueden calificarse como excentricidades y torpezas políticas.

El pasado miércoles 25 de septiembre Martinelii compareció en las sesiones de la 68 Asamblea General de la ONU donde leyó un discurso titulado “La Agenda de Desarrollo Post 2015: Preparando el Terreno”.

En su discurso ante Naciones Unidas Martinelli reconoce que el informe de expertos de la ONU sobre el barco de bandera norcoreana Chong Chon Gang está en manos del Consejo de Seguridad y aun nadie tiene conocimiento de su contenido y mucho menos de lo que piensa el Consejo sobre el documento. No obstante hace de esto un tema central de su intervención.

Mientras los Presidentes de América Latina denuncian el bloqueo económico a Cuba y abordan cuestiones de interés estratégico general, mientras la Presidenta de Brasil se planta ante el Presidente Barack Obama denunciando el espionaje norteamericano, el Presidente de Panamá repite lo que todo el mundo sabe sobre el puntual incidente con el Chong Chon Gang.
También reconoce que no quiere sanciones contra nadie, ni que como gobernante tenga conflictos con los países involucrados. ¿Qué es entonces lo que quiere Martinelli? Pues quiere reconocimiento internacional. Probablemente por una necesidad personal, o política, o porque desea conseguir relevancia en ese plano para cuando termine su mandado. Lo dice claramente en su discurso: “Simplemente, Panamá aspira y solicita el reconocimiento de que nuestra actuación se fundamentó en el deseo inequívoco de cumplir con lo que esta Organización estableció. Panamá, y el pueblo panameño, esperan con ansias ese justo reconocimiento que ofrecemos como un precedente importante en nuestras Américas.” Más que de Panamá, todo indica que se trata de un apremio personal del actual gobernante panameño. Igual que un día se supo de los regalos que recibió la ex Presidenta Mirella Moscoso por liberar terroristas anticubanos en su país, algún día podríamos conocer qué se le dio o prometió a Martinelli por esta y otras acciones contra la imagen de Cuba.

Cuba aún no ha hablado en su propio nombre en esta 68 Asamblea General de la ONU. El Canciller cubano Bruno Rodríguez habló el jueves 26 de septiembre, precisamente un día después del discurso de Martinelli, a nombre de la CELAC. Y por supuesto que el Carciller de Cuba no iba a tratar el tema del Chong Chon Chang en una intervención a nombre de toda una región por el desarme nuclear. Pero al dejar sentada la voluntad caribeña y latinoamericana por la paz, al refrendar la honestidad de Nuestra América, no de “nuestras Américas” como dice Martinelli, estaba dejando claro también la posición de Cuba sobre las imputaciones en el show mediático que siguió al llamado “descubrimiento” del Presidente en las bodegas del barco norcoreano.

Porque lo que hubo a propósito de las declaradas armas cubanas a bordo del Chong Chon Gang fue otra campaña de difamación contra la revolución cubana. O la misma, con diferente pretexto. Estas manipulaciones de la prensa se han vuelto tan burdas y frecuentes, que el propio Fidel las ha bautizado certeramente como “mentiras tarifadas”.

Miembros del congreso de los Estados Unidos han cedido nuevamente a la tentación de tarifar mentiras contra Cuba. Este jueves el Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes hizo una sesión sobre el caso del Chong Chon Gang, que intentaron manipular como un ejemplo de “actividades antinorteamericanas” supuestamente realizadas por Cuba. Usando el lenguaje “macartista” de la guerra fría, la sesión presidida por el legislador Matt Salmon de Arizona y con la omnipresencia en estos casos de los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Albio Sires, se repitió el discurso anticubano de siempre. Una inversión de tiempo y recursos imperdonable, en un momento en que el Congreso norteamericano discute temas esenciales para la nación.

El pasado 26 de julio en una Carta dirigida a los Jefes y Vicejefes de las delegaciones que visitaron Cuba con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes, Fidel escribió: “En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.”

Fidel no mencionó siquiera, no lo ameritaba, la alharaca mediática sobre las armas cubanas en el Chong Chon Gang. Más de una vez el líder de la revolución ha dicho que estos ataques obedecen a algo más profundo, a la incapacidad para aceptar la permanencia de un ejemplo auténtico ante los pueblos del mundo como lo es Cuba.

Porque los enemigos no dejan de soñar con la destrucción de la Revolución o con el “cambio de régimen”. Hace solo un par de días el ex Congresista Lincoln Díaz-Balart contaba a la oprobiosa Radio Martí sobre sus planes para gobernar una Cuba futura. Planes con detalles del gabinete bajo su presidencia y todo eso. Aún el ex Congresista no ha explicado cosas tan urgentes como las razones de su intempestiva renuncia al legislativo de los Estados Unidos, y sigue engañando y engañándose a sí mismo con la mentira de que Cuba le tiene reservado un puesto en su destino. Un destino que ya el pueblo decidió en 1959.

La vigencia de los Comités


Tomado de Granma.
Por Jorge Lezcano Pérez *

Mientras existan en el hombre ansias de progreso, de superación, de perfeccio-namiento, tendrán una tarea los Comités de Defensa de la Revolución, esa concepción estratégica de Fidel, formulada el 9 de febrero de 1974, en la III Asamblea de Balance de los CDR es suficientemente definitoria para el análisis de la conducta renovadora que debe asumir hoy y siempre la organización cederista.

Según lo acordado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, están dirigidos a "actualizar el modelo económico cubano, con el objetivo de garantizar la continuidad e irreversibilidad del Socialismo, el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida de la población, conjugados con la necesaria formación de valores éticos y políticos de nuestros ciudadanos".

De esta formulación se desprende que el reto que enfrenta nuestro pueblo y sus instituciones es el de perfeccionar el sistema político, equivalente a decir el modelo de democracia.

Todas estas definiciones dejan bien claro para los CDR y para todas las instituciones del país que la prioridad máxima de sus acciones tienen que estar dirigidas, con los métodos y funciones de cada cual, a garantizar la participación directa del pueblo, desde la comunidad, en la toma de decisiones estatales y administrativas, como genuina participación del pueblo en el ejercicio de gobierno.

Tal análisis no sería viable ni objetivo si no acudiéramos primeramente a las raíces que hicieron posible el surgimiento de la organización y su posterior desarrollo, convirtiéndose en un verdadero aporte de la Revolución, a la experiencia cada vez más rica de la humanidad. Ello nos permitirá no solo validar la afirmación de Fidel expresada el 10 de febrero de 1975, en el Pleno Nacional de los CDR: "(... ) mientras existan necesidades de la Revolución harán falta los Comités de Defensa de la Revolución", sino también afirmar que, ante todo, de lo que se trata es de encontrar los métodos, las ideas, el mensaje que posibilite la incorporación consciente de las masas cederistas en todas sus acciones.

Una mirada hacia los orígenes nos muestra elementos que hoy mantienen su total vigencia, tales como:

· El principio básico de la Revolución de apoyarse siempre en las masas.

· La confianza de Fidel, Raúl y el Partido en el pueblo y su sabiduría para interpretar sus aspiraciones.

· Necesidad en una Revolución como la nuestra, de encontrar las vías originales y autónomas para defenderse.

· Agrupar a la inmensa mayoría del pueblo, más de ocho millones de personas a partir de los 14 años de edad.

· El papel que juegan en la preparación del pueblo para la defensa, y en situaciones excepcionales como huracanes, epidemias u otras.

· Instrumento idóneo para enfrentar desde la comunidad las ilegalidades, actividades delictivas y de corrupción.

· Desempeñar un rol insustituible en la preparación política e ideológica y en la educación solidaria y antimperialista de nuestro pueblo.

· Capacidad inagotable para contribuir al fortalecimiento de la democracia socialista y a la vinculación del pueblo con sus órganos representativos.

· La estructura de base a nivel de cuadra que ninguna otra institución posee, que le permite ser la organización por excelencia de la comunidad, agrupar a todos los sectores de la sociedad y poder relacionarse y trabajar con la familia.

Si analizamos de conjunto cuántos de estos conceptos están vigentes en el contexto actual, ello permitiría a los Comités de Defensa de la Revolución colocarse a la altura del llamado del Partido para perfeccionar el Modelo Económico del país y, por ende, el Socialismo cubano.

La guía de cómo hacerlo ya la había definido Fidel en fecha tan temprana como el año 1961, en el discurso por el primer Aniversario de la organización: : "(... ) Que en el barrio vean al Comité de Defensa, todos los ciudadanos, como una organización que es amiga, como una organización revolucionaria, como una organización que está dispuesta a ayudar: aunque está dispuesta a actuar con toda la energía que sea necesaria cuando se lo ordena la Revolución".

La orientación es clara y precisa, de lo que se trata es identificar el cómo hacerla viable, cómo aplicarla en la práctica.

Ello requerirá, por tanto, creatividad e iniciativa para convertir al CDR en el principal sostén de la familia como célula fundamental de la sociedad, estimulándola, contribuyendo a su unidad, y convirtiéndose en su vehículo idóneo para que pueda manifestarse libre y conscientemente a favor de la defensa de la Revolución desde la cuadra, la comunidad, y el barrio. O sea, demostrando la plena e indestructible identidad Familia–Revolución, mediante acciones prácticas y cotidianas.

En esta dirección se inscribirán acciones que interesen y movilicen a niños, adolescentes y jóvenes, adultos y ancianos. Hay que tener en cuenta que no se trata de organizar actividades para ellos sino organizadas por ellos. Sin límites en las ideas ni en los ámbitos: culturales, deportivos, recreativos, sociales, ambientales, etc.

Hay que trabajar para hacer realidad el CDR solidario, el que apoya a las personas más desvalidas de la sociedad; el CDR que promueve la cooperación entre todos los vecinos y familias, el que siembra ética y valores con palabras pero con ejemplos y acciones también.

Hay que lograr que en todas las cuadras, niños y jóvenes estudien permanentemente la vida y obra de José Martí, no solo para conocerlo mejor sino para que conviertan sus pensamientos en acciones que hagan bien a sus familias y a sus semejantes. Haciéndolo como un disfrute y no como una tarea escolar.

Debe lograrse que los cederistas en cada cuadra cuiden su entorno, de la higiene que beneficia a todos, que no permitan que los menos conscientes dañen la salud de sus vecinos; lo que siempre ocurre cuando se violan las normas de convivencia social.

Hay que lograr que el CDR sienta orgullo por su escuela, que todos reconozcan que si se ha convertido en el principal centro cultural de la comunidad, en buena medida ha sido por las acciones realizadas por la organización cederista. ¿A quién puede intereresar más que el proceso docente educativo de la escuela del barrio, transcurra de manera óptima, que a los padres cederistas? Por tanto, vincularse a la escuela no se puede concebir como una tarea, para cumplir una orientación de arriba, sino como interés propio.

Si el delito y la corrupción han sido identificados por Fidel como un peligro real que puede hacer fracasar la Revolución, los CDR tienen que ser capaces de transmitir esa imagen sin falsas posturas ni formalidades. En esa dirección cobra vida la idea de un "traje" para cada CDR, la labor preventiva por encima de la punitiva, el hablar con franqueza y honestidad con cada familia.

Lograr alcanzar todos estos propósitos es traer el CDR a la actualidad, es revitalizarlo y fortalecerlo.

En el enfrentamiento al delito hay que abrirle un amplio espacio al combate de las ideas. En el CDR debe debatirse, hasta que quede claro para todos, que la "multa" en el comercio, el pagar por un servicio estatal gratis, el robo de los recursos del Estado, nos hace mucho daño, aunque de inmediato no parezca que hemos perdido algo propio.

Se trata de que en cada uno de esos hechos delictivos nos roban un pedazo de ética, de moral, de unidad; un pedazo de convicción del porqué luchamos por el Socialismo. Y la historia ha demostrado que cuando se pierde el sistema político, se pierden todas las demás conquistas. Algo parecido, quizás mucho más grave, ocurre con el fenómeno de la corrupción.

La corrupción es como una epidemia, empieza por un individuo y termina contagiando a miles. Mucho más allá de la grave afectación económica que causa al Estado, que quiere decir al pueblo (menos recursos para la salud, educación, transporte, vivienda, etc.), la corrupción desmoviliza la voluntad de trabajadores y pueblo, hace perder la confianza en las estructuras gubernamentales; es la filosofía de sálvese quien pueda: nada que ver con la sociedad que queremos para nosotros y para nuestros hijos.

Lograr el rechazo del barrio, la cuadra, la familia, la comunidad, a tan peligrosa práctica es tarea primordial del CDR hoy.

Si el sistema político cubano es sostenido por los órganos del Poder Popular que se afianza en la democracia participativa que debemos perfeccionar sistemáticamente, es obligación cederista contribuir a desatar la potencialidad existente en el Consejo Popular, cuyo órgano el CDR integra, pues desde este se promueve la participación popular para que las masas identifiquen los problemas que les afectan y participen en su solución; allí se controlan los recursos económicos ubicados en la comunidad y a los funcionarios que los administran. Por tanto, resulta obvio, que perfeccionar su papel en el Consejo Popular es un gran reto que en la actualidad tendrán que enfrentar los Comités de Defensa para continuar avanzando hacia el futuro.

No menos importante es que los CDR revitalicen, con acciones novedosas y creativas, su vinculación con el delegado del Poder Popular en cada circunscripción.

Junto a él hay que combatir el mal del burocratismo que corroe nuestras instituciones estatales y administrativas. Burocratismo que desmoviliza a las masas, que paraliza la creatividad de los cuadros para solucionar los problemas y necesidades del pueblo.

Si la democracia nuestra está basada fundamentalmente en la participación del pueblo en la toma de decisiones estatales y administrativas, si el delegado es el líder natural de la comunidad y el funcionario político-estatal elegido democráticamente por la población para que gestione la solución de sus problemas, hay que apoyarle de forma permanente para que el pueblo, de manera real y efectiva, directamente y mediante él, gobierne, controle y fiscalice al Estado y a las instituciones administrativas.

En la medida en que el vínculo CDR-delegado sea más estable y eficiente, ello contribuirá al fortalecimiento de la democracia y a la unidad del pueblo.

Ubicar a los CDR en el contexto actual y proyectarlos hacia el futuro requiere de un pensamiento científico y de una vinculación permanente con el pueblo, y también de un cambio total de pensar y actuar.


(*) Fue Coordinador Nacional de los CDR

EEUU, Chile y la estrategia contra la integración latinoamericana

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Sebastián Piñera y Barack Obama, presidentes de Chile y Estados Unidos, respectivamente.
Tomado de ContraInjerencia
Por Anibal Garzón.



América Latina está viviendo un momento esencial, la institucionalidad de su integración regional. A pesar de instalarse varios proyectos históricos en el continente americano a nivel micro, como el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la Comunidad Andina (CAN) o el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), entre otros, solo uno ocupaba toda la región continental, la Organización de Estados Americanos (OEA), fundada en 1948, aunque Cuba fue expulsada el 31 de enero de 1962, “en la octava reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores de la OEA”, tras declarase un estado socialista en 1961.

Este fue un indicador sobre que la OEA no era una estructura horizontal y democrática sino que justamente fue creada al inicio de la Guerra Fría por parte de Estados Unidos para hacer frente al “fantasma del comunismo” y continuar con su escena imperialista de la “Doctrina Monroe” y “el Corolario 1904”, donde se confirma en este último guión que si un país americano amenazaba los derechos o propiedades estadounidenses el mismo gobierno estaba obligado a intervenir.

La llegada a la presidencia venezolana en enero de 1999 del recién difunto expresidente Hugo Rafael Chávez Frías dio un giro en la relación asimétrica entre Norteamérica y Latinoamérica. La tesis histórica de Simón Bolívar sobre la unión latina de los estados iniciaba su puesta en práctica casi 200 años después. El pragmático Chávez no buscaba simplemente una microintegración de gobiernos progresistas, como el de Ecuador, Cuba, Nicaragua o el Estado Plurinacional de Bolivia con la conformación del organismo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), sino la unificación de todos los estados de América Latina a favor de la soberanía de cada uno de ellos para hacer frente a la injerencia de los Estados Unidos. El año 2011 pasó a la historia con la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organismo que paralelamente planta cara a la creciente deslegitimación de la OEA y Estados Unidos. Pese a que todos los estados latinoamericanos y caribeños se han integrado en este nuevo organismo regional, esto no quiere decir que todos los miembros actúan políticamente en una misma dirección a favor de la integración contra las injerencias de Estados Unidos y sobre todo por la soberanía nacional.

El giro permanente de la República de Chile

Justamente, el estado chileno es un caso particular. Un caso que tiene su contexto histórico propio. En 1969 se firmó, entre Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, el Acuerdo de Cartagena para fundar el Pacto Andino, lo que es en el presente la CAN. La función de este organismo interestatal era unirse para impulsar un desarrollo productivo en cada nación gracias a la libre circulación de mercancías de origen andino en un mercado pluriestatal y a la vez ampliar los aranceles para los productos externos, es decir, en definitiva, constituir una economía conjunta proteccionista. Después del golpe de estado del dictador Augusto Pinochet hace 40 años, el camino de Chile cambió su rumbo. El régimen militar de Pinochet sacó a Chile de la CAN en 1976 por una principal incompatibilidad con el organismo, la soberanía nacional.

El fascismo chileno no estaba inspirado en el fascismo clásico europeo de Hitler, Mussolini o Franco, en lo referente al proteccionismo autárquico económico, sino todo lo contrario, a la apertura de su economía a la liberalización internacional mediante un sin fin de privatizaciones [1] que derrumbaban todos los logros socialistas conseguidos por el expresidente Salvador Allende. Un modelo iluminado bajo la tesis del ultraneoliberal norteamericano Milton Friedman ya que asesoraron al régimen chileno sus discípulos economistas llamados “Chicago Boys”.

En Chile, como jamás ocurrió un proceso de transición política estructural con la implementación de una nueva Asamblea Constituyente después de la derrota de Pinochet en el plebiscito nacional de 1988, el neoliberalismo continúa en plena acción actualmente afectando la soberanía nacional del país, pese a la latencia del actual gobierno de Sebastián Piñera. Justamente el Presidente, en las replicadas confrontaciones recientes a causa del conflicto de la salida marítima de Bolivia – un conflicto que se arrastra desde la Guerra del Pacífico en 1879 – como el caso de los tres militares bolivianos retenidos en la ciudad chilena de Iquique el pasado mes de febrero, afirmó en dirección al primer mandatario boliviano que “Chile no le va a entregar soberanía ni territorio chileno a Bolivia”[2]. Soberanía nacional consiste en tener autonomía y el poder independiente en un país en concreto, algo que de tanto intenta presumir Piñera sobre Bolivia mientras oculta con este discurso las directrices a las que se somete Chile por parte de otros actores internacionales, concretamente el gobierno de los Estados Unidos.

El vínculo entre Estados Unidos y Chile

La íntima relación, las últimas décadas, entre Estados Unidos y Chile no ha sido oculta. El gran desfase inicial fue la cooperación del estado norteamericano y su aparato de inteligencia de la CIA con la implementación del golpe de estado de Pinochet contra el gobierno democrático socialista de Allende y toda la represión deshumanizada que ello conllevó[3]. Además, Estados Unidos estuvo aliado al régimen militar en su lucha contra todos los movimientos clandestinos de izquierda en Chile, y en toda América Latina en lo que se llamó la Operación Cóndor. Esta operación se cofundó en Santiago de Chile en 1975 por Manuel Contreras, jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), en coordinación con las dictaduras militares de Uruguay, Paraguay, Brasil, Argentina, y Bolivia.

En la actualidad las condiciones han cambiado, caminando las Américas hacía una democratización. Como hemos señalado al inicio, Estados Unidos quiere hacer frente a esa nueva estrategia regionalista y soberana de América Latina que impulsó Chávez, no solamente por el nacimiento de gobiernos de izquierdas con expectativas anticapitalistas sino por el crecimiento de gobiernos antineoliberales progresistas con desarrollismo nacional, como el caso de las potencias de Brasil, Argentina, que se unieron en la IV Cumbre de las Américas para decir “No” al proyecto asimétrico de libre mercado que quería Estados Unidos implementar en todo el continente americano, el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Por ello, que mejor que utilizar sus satélites históricos, entre ellos Chile, para hacer frente al proteccionismo.

De unipolar a multipolar

Actualmente está en tensión el debate sobre la existencia de un mundo unipolar, con la hegemonía de los Estados Unidos, o la existente de un mundo multipolar con la presencia de potencias como China, Rusia, Brasil, entre otras. Parece ser que Estados Unidos ha perdido hegemonía en su principal histórico patio trasero, América Latina. Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), justamente después de la crisis económica financiera de 2008, en 2009 las exportaciones de América Latina a China aumentaron un 5% mientras que hacia Estados Unidos y Europa cayeron un 26 y 28% respectivamente. El crecimiento económico de China, de 8,7% en 2009, seguía demandando materias primas para la posterior elaboración de sus productos manufacturados, mientras la crisis norteamericana y europea reducía esta demanda, y complementariamente América Latina iniciaba la compra, por calidad y precio, de estos productos manufacturados a China.  Es decir, se proyectaba un nuevo proceso de cooperación comercial directa entre América Latina y China. América Latina, a inicios del siglo XXI, exportaba el 60% de su producción a Estados Unidos, cerca del 12% a Europa, y un 1% a China, mientras que 9 años después, en 2009, a Estados Unidos el 38,6%, a Europa el 13,8%, y a China el 7,6%. Y en caso de las importaciones, Estados Unidos pasó del 50% al 33,1%, la Unión Europea de cerca del 13% al 14,7%, y China, de ser casi nulo, con cerca del 1% al 9,5% en menos de 10 años [4].

Uno de los sujetos esenciales en esta saliente cooperación sur-sur es Brasil, un nuevo gigante internacional como economía emergente,  pasando a ser a finales de 2011 la sexta economía mundial según el Centro de Investigaciones Económicas y Negocios (CEBR en inglés)[5]. El comercio entre China y Brasil ha crecido abismalmente los últimos años, por ello nació, entre otros casos, una nueva estructura en el regionalismo internacional que se llama BRICS, el cual aglutina a los principales países que presentan un mayor crecimiento del PIB a nivel mundial; Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y que a la vez, no pertenecen a la entidad neoliberal liderada por Estados Unidos y Europa, donde también la integra Chile, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). China actualmente le compra casi el 20% del total de las exportaciones de Brasil, principalmente materias primas, y a inicios del siglo XXI no llegaba ni al 2%. Por el contrario Brasil le compra actualmente a China un 30% de total de lo que importa en su totalidad, siendo hoy día China y Brasil el corredor más importante de las transacciones globales [6].

El Corredor Bioceánico 

Según las condiciones físicas continentales China y Brasil no tienen una buena conexión, efecto que complica y encarece su comercio bilateral. Ya no solamente por su lejanía sino por las malas infraestructuras comunicativas terrestres que hay en Sudamérica para cruzar desde el Océano Atlántico brasileño a la costa pacífica. Como primera repuesta, salió a la luz el proyecto del “Corredor Bioceánico de Capricornio” en 1992 para unir la ciudad brasileña de Santos con la chilena de Antofagasta. En ese momento Brasil ya veía el mercado asiático como una meta esencial para su crecimiento económico. Finalmente, el proyecto pasó de ser una idea a un hecho, paralelamente al crecimiento comercial constante de Brasil con China, y en 2007 el presidente brasileño Lula, el boliviano Evo Morales y la mandataria chilena Michelle Bachelet, lanzaron el plan tripartito para la construcción de los últimos tramos del corredor y unir finalmente Santos con los puertos de Arica e Iquique, atravesando Bolivia de un extremo a otro.

A pesar de las históricos pugnas entre Bolivia y Chile desde la Guerra del Pacífico (1879-1883), el reinicio de negociaciones entre los dos estados en 2006 con la llamada “Agenda de los 13 Puntos”, donde se retomaban conversaciones sobre la salida al mar de Bolivia, llevó a institucionalizar una relación bilateral ausente durante décadas. Más allá de que no se avanzará mucho pragmáticamente en la negociación, los pequeños logros de confianza conseguidos se desvanecieron con la ruptura de relaciones entre los dos estados en 2011, donde Chile tuvo un cambio de gobernante, de la líder de la Concertación, Bachelet, al conservador y líder de Renovación Nacional, Sebastián Piñera. El crecimiento de la tensión diplomática entre Chile y Bolivia llevó a que finalmente, por decisión de Evo Morales, el corredor bioceánico ya no acabase su destino en las costas chilenas de Tarapacá sino en el puerto peruano de Ilo. El corredor espera ser inaugurado en San José de Chiquitos, en un futuro próximo cercano, departamento boliviano de Santa Cruz de la Sierra, con la presencia de Evo Morales, la mandataria brasileña Dilma Rousself y veremos si acude el presidente peruano Ollanta Humala y la futura presidenta que gane las elecciones chilenas el próximo mes de noviembre.

La desintegración de las Américas y los costes en Tarapacá

La región de Tarapacá, con su capital, Iquique, situada al norte de Chile, es una zona que tiene un elevado comercio histórico con los países fronterizos, Bolivia y Perú, principalmente por las reexportaciones que se iniciaron en 1975 mediante la Zona Franca de Iquique. Tarapacá no solamente tiene como fuente de ingresos las exportaciones de minería, principalmente, a países europeos, Norteamérica o estados asiáticos, sino también haciendo de puente su puerto entre productos asiáticos y latinoamericanos. Según estadísticas de 2003 [7], la región de Tarapacá exportó un total de mercancía con valor de 1.913 millones de dólares, siendo 1.209 millones exportaciones de productos nacionales chilenos y 704 millones corresponde a envíos al exterior de productos no producidos en Chile, como por ejemplo, productos de China hacia Bolivia. Los principales productos exportados son cobre, harina, aceite de pescado, yodo, vehículos, y sal, siendo el 95% de exportaciones lideradas por 12 empresas mineras y 2 de harina de pescado [8]. En el caso de los países vecinos, Perú, Brasil, Bolivia, es muy distinto si se consideran solamente los productos originarios de Chile o si se incluyen las reexportaciones de productos extranjeros comercializados por la zona franca. Justamente las exportaciones directas de Chile fueron el 4,3% de su total a Bolivia, Perú y Brasil, pero de las reexportaciones se consideró un total de 460,3 millones en 2003, es decir, el 65% de todas las ventas extranjeras, siendo Bolivia el principal mercado con 39,3% [9], principalmente por la compra de combustibles y lubricantes. En definitiva, un mecanismo de comercio de gran trascendencia en Tarapacá son las reexportaciones de Chile a Bolivia mediante el puerto de Iquique como punto intermedio transcontinental entre Asia y América. Las mismas instituciones públicas locales de Iquique y las regionales de Tarapacá, además de su población local como mano de obra en comercio, logística o transporte de mercancía, entre otras, se benefician de este mercado binacional fronterizo. Un beneficio que puede ser vaporeado por las posturas centralistas y transnacionales de Sebastián Piñera.

El último estrecho del Corredor Binacional que finalmente irá desde Bolivia al puerto peruano de Iló, y no hacía el iquiqueño, no solamente afectará el comercio reexportador de Chile con Bolivia, mediante el traspaso de productos asiáticos, sino también de Chile con Brasil, el gigante latinoamericano que estabiliza su fuerte mercado con China. La pérdida de beneficios económicos que padecerá Tarapacá será una dura consecuencia que Piñera someterá al pueblo local, y en general a la economía chilena nacional, en beneficio de una postura política simplista vinculada a la estrategia mundial de los Estados Unidos, de impedir la integración latinoamericana como soberanía de los pueblos, el comercio entre pueblos vecinos, como el crecimiento del los vínculos comerciales entre países del sur, como China o Brasil, que conforman la BRICS, el frente contra la OCDE. Por ello, mientras Piñera prefiere seguir en conflicto con Bolivia desde su despacho en Santiago de Chile rompiendo la unidad regional latinoamericana que tanto desfavorece los intereses de Washington, y utilizando oraciones demagógicas en defensa de la “soberanía de Chile”[10], se olvida traicioneramente de la verdadera soberanía del pueblo de Tarapacá para decidir el destino de su desarrollo regional. Contrariamente, como substitución, y presión, de este fraccionamiento de Piñera en la integración continental, Bolivia ha fortalecido los lazos con el gobierno de Ollanta Humala para emigrar su comercio de Chile a Perú y se ha pactado bilateralmente iniciar la construcción de un ferrocarril bioceánico en 2015. Previamente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde China ingresó como donante a inicios de 2009, otorgó un crédito de 6,4 millones de dólares para realizar el estudio básico del tren bioceánico que creará las bases para su licitación, midiendo el impacto ambiental y las características técnicas. El proyecto conectará la ciudad peruana marítima de Puerto Illo con la boliviana oriental de Puerto Suárez, con un costo aproximado de 2.500 millones de dólares [11].

Más allá del debate histórico de la salida al mar de Bolivia, polémica que no hay que dejar de lado en la diplomacia, existe una partida de ajedrez esencial entre la unión  soberana de Latinoamérica y los mandamientos del imperio con sus peones. Mientras Bolivia sigue con su rol estratégico integracionista latinoamericano, y su puente entre el comercio bilateral entre China y Brasil, Chile, como peón, intenta romper ese proyecto de unidad latinoamericana y generar incomodidades en la BRICS a favor de la OCDE, utilizando a Bolivia como enemigo por la negación de todo tipo de negociación en la concesión marítima. La estrategia insuficientemente soberana del gobierno de Piñera de marcar fronteras entre Bolivia y Chile por intereses trasnacionales en la nueva multipolaridad conlleva principalmente a la ausencia y sufrimiento del pueblo chileno de Tarapacá.



[1] Según una Comisión de Investigación del Parlamento chileno desde el inicio de la dictadura hasta 1990 se vendieron 725 macroempresas estatales a un precio irrisorio. Ver http://elchileno.cl/world/nacional/841-las-privatizaciones-de-la-dictadura.html
[2] Nota de prensa:
[3] Ver afirmaciones de la injerencia de Estados Unidos en Chile:
[4] Ver datos económicos.
[5] Nota de prensa:
[7] Estos datos, algo caducos, en la actualidad habrán tenido un crecimiento considerable al presentarse, como hemos citado anteriormente, un aumento del comercio entre América Latina y China entre 2000 y 2009. Pasando las exportaciones de América a China del 1% en el 2000 al 7,6% en 2009. Y las importaciones de 1% al 9,5%.
[8] Información estadística de Tarapacá:
[10] Nota de prensa:
[11] Nota de prensa:
* Sociólogo y licenciado en estudios internacionales sobre América Latina por la UAB. Master en Desarrollo Internacional por la UPC. Experiencias de trabajo de campo en países como Argentina, Cuba, selva colombiana, Venezuela en el barrio 23 de Enero, Angola, El Alto (La Paz-Bolivia), consultor en proyectos de educación en Ecuador, Perú y Bolivia, y actualmente consultor en Chile. Colaboró en Cubainformacion y fue miembro de la corresponsalía sobre América Latina en el Setmanari catalán El Triangle, forma parte del consejo editorial del semanario boliviano La Epoca, y perteneció a la corresponsalía en Bolivia del canal  HISPAN TV siendo actualmente analista internacional.

Aumenta capacidad operacional de Estados Unidos en América Latina y el Caribe

ayuda_humanitaria

Tomado de CubaDebate.
Por Abel González Santamaría.

Un informe conjunto presentado recientemente por tres influyentes centros de investigación y análisis estadounidenses, especializados en estudios sobre el Hemisferio Occidental —Centro para Políticas Internacionales (CIP), Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos (LAWGEF), y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA)— reveló que el gobierno norteamericano ha favorecido el empleo de Fuerzas de Operaciones Especiales en sus políticas de seguridad hacia la región.

Según el informe, titulado Hora de escuchar: tendencias en asistencia de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe, estas Fuerzas Especiales serán cada vez más empleadas en América Latina para tareas de capacitación, de recaudación de inteligencia y otras misiones militares, bajo el rubro del viejo esquema de la lucha antinarcóticos. Tales misiones cumplen funciones que van más allá de la mera provisión de entrenamiento y permiten que las unidades se familiaricen con el terreno, la cultura y los oficiales claves en países donde algún día podrían operar. Precisa que también permiten que el personal estadounidense reúna información confidencial sobre sus países anfitriones.

Agrega el estudio que en gran medida, lo que viene ocurriendo no se refleja en grandes presupuestos, sino que viene encubierto por un velo de misterio, deslucidos informes ante el Congreso y el público, y una migración del manejo de programas del Departamento de Estado hacia el De-partamento de Defensa. La capacidad de Estados Unidos para salir en defensa de los derechos humanos es socavada por sus propios antecedentes, plagados de defectos en materia de derechos humanos: el incumplimiento con cerrar la base de Guantánamo, los vastos programas de vigilancia, y una política de utilización de aviones no tripulados que justifica las ejecuciones extrajudiciales.

Coinciden estos tres centros de estudio, que la naturaleza de la participación de Estados Unidos en la región está cambiando. En lugar de construir bases, emplear la Cuarta Flota o lanzar paquetes de ayuda de “gran envergadura” como el Plan Colombia o la Iniciativa Mérida, el involucramiento de las fuerzas armadas estadounidenses se está haciendo más ágil y flexible, pero aún menos transparente.

Como se aprecia, las noticias son poco alentadoras para los pueblos latinoamericanos y caribeños. Este reajuste responde a la actual estrategia estadounidense de “intervención encubierta” de baja visibilidad pública, que le permite poca presencia de tropas terrestres y mayor empleo de aviones no tripulados, ataques cibernéticos y fuerzas de Operaciones Especiales con capacidad de movimiento rápido y ligero.

Es evidente un cambio de táctica para enmascarar su agenda militarista, ensayada anteriormente con la política del “Buen Vecino” de la administración de Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), que le permitió mantener un control, visiblemente menos injerencista, sobre los ejércitos latinoamericanos, pero que en la práctica priorizó las acciones encubiertas de desestabilización en una época de depresión económica y guerras, nada más parecido a la actualidad. De ahí que la Gran Estrategia imperial se mantiene intacta.

¿Qué normas rigen la venta de armas en el mundo?

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En EE.UU. un grupo de partidarios de la posesión de armas ofrece escopetas gratuitas a los residentes de Florida con el fin de llenar los barrios estadounidenses de armas de fuego.

Tomado de RT Actualidad.

El grupo Armed Citizen Project (Proyecto de Ciudadano Armados), con sede en Texas, trata de crear zonas altamente armadas en diversas áreas de La Florida con tasas de criminalidad entre moderadas y altas para observar cómo cambia el índice de criminalidad cuando en una zona hay una gran presencia de armas.

La tenencia de armas de fuego es un problema que trae de cabeza a muchos Gobiernos desde hace varios años. A continuación les mostramos ejemplos de cómo se regulan las armas de fuego en distintos países.

EE.UU.
 
La cuestión de las armas de fuego forma parte de la cultura y la política de EE.UU. Las últimas masacres han generado fuertes debates políticos sobre el control de armas en ese país, donde desde hace décadas existe una marcada división entre los defensores de la Segunda Enmienda de la Constitución, que permite poseer armas, y los partidarios del control de armas. Estas divergencias han provocado un intenso debate político sobre la eficacia de la legislación de armas de fuego. Los demócratas son más propensos a apoyar un control más estricto que los republicanos.El porte oculto de armas está permitido en casi todos los estados de EE.UU. Según el portal Gunpolicy.org, la cifra total de armas en manos de civiles (incluidas las ilegales) oscila entre 270 millones y 310 millones de armas, lo que sitúa al país norteamericano en el primer lugar del mundo por número de armas per cápita, (88,8 armas de fuego por 100 personas), según el proyecto ‘The Small Arms Survey‘ del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales en Ginebra. En 2011, el número de personas muertas a causa de las armas de fuego fue de 32.163.

 
Tras la masacre perpetrada en 1996 en la ciudad Port Arthur, en la que fueron asesinadas 35 personas, se endureció el control sobre las armas de fuego y muchos tipos de armamento fueron prohibidos. Actualmente los civiles de más de 18 años tienen derecho a poseer armas, pero existen limitaciones. La tenencia de rifles debe estar justificada por una motivación ‘real’, como la práctica de la caza o de determinados deportes. Para poseer pistolas se necesita formular una petición especial.
 
BRASIL
 
Se estima que el número total de armas en Brasil oscila entre 14 y 17 millones, más de la mitad de las cuales no están registradas, según el portal Gunpolicy.org. De acuerdo con la ley, todas las armas deben figurar en un registro estatal y pueden ser adquiridas por personas mayores de 25 años. A pesar de que, en comparación con EE.UU, en Brasil viven 100 millones de personas menos y tiene más leyes restrictivas, el número de muertes por armas de fuego supera en un 25% las cifras del país norteamericano, y según otras fuentes son cuatro veces superiores. En 2005 se celebró un referéndum sobre la prohibición de la venta de armas en el que el 64% de la población votó en contra. En 2009 se registraron más de 43.000 muertes por las armas de fuego.
  CHINA

La posesión de armas en China está fuertemente controlada por ley, con castigos que oscilan entre 3 años de prisión y la pena capital. En términos generales, los civiles tienen prohibido poseer armas.

REINO UNIDO

Después de la masacre de Dunblane, el Gobierno británico aprobó el Firearms Act 1997, que regula estrictamente la posesión privada de armas de fuego.  La masacre de Dunblane fue un asesinato múltiple que sucedió en la Escuela de Primaria de Dunblane, Escocia, el 13 de marzo de 1996. Dieciséis niños y un adulto fueron asesinados durante el ataque perpetrado por Thomas Watt Hamilton, quien después se suicidó. El número de propietarios de armas de fuego en el Reino Unido varía según las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido. Así, en Irlanda del Norte, donde la legislación es más suave, el nivel de posesión de las armas es el más alto. En 2011 murieron en Reino Unido 146 personas por arma de fuego.

ALEMANIA

La posesión de armas en Alemania se rige por la Ley Federal de Armas de 1972, que mantiene una política de dos niveles en relación a la propiedad de armas de fuego. Se estima que los alemanes poseen alrededor de 25 millones de armas y que en 2012 murieron 158 personas por herida de bala.
 
RUSIA
 
El número total de las armas de fuego en Rusia se cifra en 12 millones. Las personas que adquieren armas de fuego por primera vez tienen que obtener una licencia expedida por los órganos del Ministerio de Interior,  asistir a seis horas y media de clases sobre el manejo de armas de fuego de forma segura, así como pasar unas pruebas federales sobre las normas de seguridad. Según datos del año 2009, más de 20.000 personas han muerto a causa de las armas de fuego.

Este viernes el portal Gozmodo publicó un mapa que muestra en qué tipo de rifle se usa más en el Ejetcito en cada país.

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domingo, 29 de septiembre de 2013

Obama dio créditos en la ONU a la histórica hegemonía imperialista.


El presidente número 44 de los Estados Unidos se dirigió a la Asamblea de Naciones Unidas, el pasado 24 de septiembre, intentando crear un estado de “empatía” en los miembros del Consejo hacia su persona y mandato o, al menos, acercarla a la misma imagen “angelical y esperanzadora” que construyó en ambas campañas electorales que lo llevaron a la silla del despacho oval, en la Casa Blanca.


Su discurso, con voz serena y segura, se entretejió con líneas que sádicamente coquetearon con los vocablos establecidos en la Carta Magna de la organización internacional para defender los derechos humanos, la hipócrita conducta imperialista (incluyo aliados) y la absurda y criminal actuación que históricamente ha puesto al descubierto los crímenes cometidos, por siglos, por parte del imperialismo norteamericano, bajo el amparo de la mayoría de sus presidentes.


El discurso de Barack Hussein Obama dio créditos a la histórica hegemonía imperialista. Lo esencial estuvo anclado en la prepotencia del imperio, en el uso de la fuerza como “medida salvadora” para imponer pautas, la salvación a sus aliados y, sin con ello faltase, la extraña santa iluminación de la divina providencia, la cual acoge a dicha nación como “única”, según han arraigado con egos de supremacía, y que debe cumplir un objetivo celestial: liderar al mundo.


Lo mismo de lo mismo, muy a pesar del salto de haber llegado a la presidencia estadounidense un afroamericano.


El “Nobel de la Paz” mintió con sadismo, creyendo que los presentes en la sede y quienes en el resto del mundo siguen los acontecimientos de la Asamblea se tragarían obnubilados sus palabras.


Citemos sólo algunas de sus perlas y comparemos con la realidad:


“Ahora, cinco años después de que la economía mundial se derrumbó, y gracias a los esfuerzos coordinados de los países aquí presentes hoy en día, se están creando puestos de trabajo, los sistemas financieros mundiales se han estabilizado y la gente una vez más van saliendo de la pobreza.”(1)

¿De dónde saca tal afirmación? Sólo hay que ver que en los países del primer mundo se amplía el sector del desempleo, para los países subdesarrollados golpea con mayor fuerza. Su alarde lo basa en haber reducido (con una metodología de baremaciones bien conservadora) en 2 décimas la tasa existente desde 2008 hasta la fecha; pero eso conlleva a la cifra de más de 12 millones de personas en el saco del desempleo, de los cuales medianamente superan los 2 millones los que acceden a algún tipo de ayuda. Pero esta cifra podría ser mayor porque no se contabilizan a quienes reciben el seguro de desempleo ni quienes dejaron de buscar trabajo, ni tampoco a los inmigrantes ilegales ni a los que no acuden a las oficinas a reportarse como desempleados. Además, el presidente afroamericano no es capaz de mencionar que su país alberga cerca de 1,6 millones de niños en las calles ¿Qué esperanza pueden encontrar el resto mayoritario o estos infantes en las “flores” que se ha tirado Obama?

Otro ejemplo es España, uno de los peores situados de la eurozona, que pasó de 2,6 a más de 6 millones de personas desempleadas; de ellos, el paro juvenil hasta los 25 años supera el 57%. Más de 30 mil familias están en las calles y los bancos siguen acaparando el parque habitacional obsoleta y sin habitar. Un país donde los desahucios y la desesperanza han llevado a varias personas al suicidio.

Las cifras en otros países del tercer mundo son tristemente alarmantes y donde no encuentran esa “salida de la pobreza”; máxime cuando se muestran que las grandes compañías siguen engrosando (en este período de “tanta crisis”) los beneficios en sus cuentas fiscales.

El mayor cuerpo de su discurso lo dirigió para dibujar un mundo en caos, países en las tinieblas del terrorismo:

“Juntos, también hemos trabajado para poner fin a una década de guerra. Hace cinco años cerca de 180.000 estadounidenses estaban sirviendo en peligro, y la guerra en Irak fue el tema dominante en nuestra relación con el resto del mundo. Hoy en día, todas nuestras tropas han abandonado Irak. El año que viene, una coalición internacional pondrá fin a su guerra en Afganistán, después de haber logrado su misión de desmantelar el núcleo de Al Qaida que nos atacaron el 11 de septiembre.”(2)

Irak fue invadido bajo el pretexto de posesión de armas químicas y biológicas por el ejército de Saddam Hussein; además de la existencia de laboratorios móviles, según la CIA informó; pero se ha demostrado que sería la gran falacia del presidente Bush, Blair y hasta de Aznar. Hoy en día no se ha establecido esa pululada democracia. ¿Lo habrá olvidado Obama?

La guerra contra Irak tuvo como finalidad el control de los recursos petroleros y por su ubicación geográfica favorable para occidente. Un objetivo geoestratégico con fronteras con la República Islámica de Irán.

La intervención de Afganistán se escudó en la lucha contra el terrorismo (War on Terror en el inglés original) y liquidar a Al Qaeda; la misma organización que su principal líder, Osama Bin Laden, fue entrenado por la CIA, pero de la que aún se sirve para sus complots de caos en el Oriente Medio.

Tunez, Egipto y Libia son los afectados por la llamada “Primavera  Árabe”, la cual comenzó cuando el propio gobierno de los Estados Unidos emprendió sus campañas propagandísticas clasificadoras de “regímenes” a sus sistemas políticos y “dictadores” a sus dirigentes_ hayan sido o no sus “socios” en tiempos anteriores.

Pero el presidente Obama continuó con sus mentiras al omitir, intencionalmente, la complicidad sostenida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y las empresas contratistas de mercenarios para engendrar la famosa “Primavera” y la creación y financiación de los grupos de oposición, junto a toda la propaganda de los Mass Medias que tergiversaban la realidad de los hechos. El objetivo era mover la opinión pública a aceptar las intervenciones de la OTAN y que la ONU se viera desvalida bajo una resignación impotente.

Por supuesto, el “desorden” necesita escarmiento y dicha “ejemplaridad” debe ser impuesta por la supremacía imperial, por ser los “elegidos por la divina providencia” y los únicos medios son por el camino de la fuerza. El uso de los drones fue uno de los notorios medios que no supongan peligro alguno para las tropas estadounidenses o aliadas envueltas en los intereses yanquis y que fuese “efectivo” para eliminar sus objetivos, aún cuando con ello haya los llamados “daños colaterales”.

“Los Estados Unidos - estas nuevas circunstancias también han supuesto el abandono de un estado de guerra perpetua. Más allá de traer nuestras tropas a casa, hemos limitado el uso de aviones no tripulados para que se dirijan sólo a aquellos que representan una amenaza inminente continua a los Estados Unidos, donde la captura no es factible y donde hay una cercana certeza de no tenerse víctimas civiles.” (3)

Los sondeos demuestran que entre la era de Bush, quien favorecía más la tenencia de cárceles secretas y las torturas (públicamente confesado por él mismo), y la era de Obama, éste último ha se ha decantado totalmente por el uso de los drones.

Citemos como ejemplo el caso de Pakistán: Bush con el record de 51 ataques y Obama con un total de 323; es decir un 633,3% por encima con respecto a su antecesor. Esto se debe a que la cúpula militar tiene al presidente actual “Nobel de la Paz” como arma secreta para convencer a la opinión pública: carisma y discurso fácil.


“Y así como revisamos el uso de nuestras extraordinarias capacidades militares de una manera que eleve nuestros ideales, hemos comenzado a revisar la forma en que acopiamos inteligencia para que podamos equilibrar adecuadamente las legítimas preocupaciones de seguridad de nuestros ciudadanos y aliados con las preocupaciones sobre la privacidad que todas las personas comparten.”

Como resultado de este trabajo y la cooperación con los aliados y socios, el mundo es más estable de lo que era hace cinco años.” (4)

Hemos observado cuán inteligencia se ha acopiado y la “estabilidad” alcanzada, con un mayor deterioro de la situación imperante en el Oriente Medio, agregando las nuevas guerras declaradas contra Yemén, Siria e Irán (sin dejar fuera a Somalia, en el cono africano); así como el gran destape del espionaje que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos ha llevado a cabo sobre otros países por todo el globo terráqueo, y hasta sobre sus propios ciudadanos, “aliados y socios”, en una flagrante violación de los derechos de privacidad.

En la guerra que hoy en día sostiene el presidente norteamericano número 44 y “Nobel de la Paz” para derrocar el gobierno de Bashar al-Assad, se escuda en la maquetación de un horrible espectáculo:


Y el 21 de agosto, el régimen utilizó armas químicas en un ataque en el que murieron más de 1.000 personas, incluidos cientos de niños.”

Ahora, la crisis en Siria y la desestabilización de la región está en el corazón de los desafíos más amplios que la comunidad internacional debe afrontar.” (5)

Amas químicas que llegaron a manos de los mercenarios pagados por las potencias imperiales (llamado Ejército Libre de Siria) a través de Turquía. Muy a pesar de la reiteración de Obama en sostener tal mentira, el presidente ha sido alertado por la organización de Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Salud Informativa (VIPS, por sus siglas en inglés), en el cual le confirman que “Bashar al Assad no es responsable del incidente químico que mató e hirió a civiles sirios el 21 de agosto, hecho que también conocen los servicios británicos”. 


“Es un insulto a la razón humana y la legitimidad de esta institución para sugerir que alguien que no sea el régimen lleva a cabo este ataque.” (6)

Insulto es el empecinamiento que muestra el presidente norteamericano para alcanzar la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, muy en especial de Rusia y China, y así llevar a cabo su matanza. Insulto es omita o desconozca el reclamo de los pueblos de NO AGRESIÓN A SIRIA, así como su descarada omisión al aviso expreso en el documento que se menciona anteriormente, donde se le confirma su error sobre las armas químicas en Siria. Un documento firmado por exagentes de la NSA, la CIA de Servicios de Defensa.

He hablado con el presidente Putin durante más de un año, y más recientemente en San Petersburgo, mi preferencia siempre ha sido una solución diplomática a este problema.” (7)

El descaro del presidente Obama llega rayando lo absurdo, creyendo que el resto del mundo carece de neuronas para desconocer sus reales intensiones y para quiénes el realmente sirve: la industria militar y energética. Sus actos diplomáticos han sido forzados por la posición contraria de Rusia y China y por el inmenso rechazo que ha encontrado hasta dentro de su propio Congreso para llevar a cabo una acción militar.


Ahora acude a la Asamblea de la ONU con angelical posición y de seguir diabolizando al gobierno sirio. Si a Obama le interesara realmente resolver el tema de las armas químicas en siria, simplemente con seguirle el rastro a las financiaciones recibidas por los mercenarios y rebeldes, ya podría hacer justicia al respecto. Pero no le conviene cuando su socio y ahijado, Israel, está involucrado con su agencia de inteligencia: el Mossad.


Si el presidente Obama tiene tanto interés de resolver el tema del uso de armas químicas y biológicas , debería comenzar por sus propios laboratorios, por pedir perdón por tantas barbaridades cometidas con el uso de agentes contaminantes, virus y cepas de enfermedades: Vietnam con agente naranja, Hiroshima y Nagasaki con una bomba nuclear, Cuba con diversos agentes biológicos contra su agricultura en diversos cultivos, contra su producción porcina, contra su población; como también el uso del Napal por parte del ejército estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.


Pero la prepotencia de Barack Obama, elemento esencial de la continuada política belicista de los gobiernos de Estados Unidos se puso a la luz pública con sus amenazas hacia Siria: 


Ahora, tiene que haber una resolución del Consejo de Seguridad fuerte para comprobar que el régimen de Assad está manteniendo sus compromisos. Y tiene que haber consecuencias si no lo hacen. Si no estamos de acuerdo, incluso en esto, entonces se verá que las Naciones Unidas es incapaz de hacer cumplir la más básica de las leyes internacionales.” (8)

¿Está Obama intentando dar a entender que los Estados Unidos son los más indicados en dar ejemplo de cumplimiento de leyes y resoluciones internacionales que refieran a la solución de conflictos entre países?


¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos no acata de una vez el reclamo mundial del cese del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto contra Cuba, cuando ya han pasado 22 votaciones condenando esta política genocida?


¿Por qué Barack Obama no cierra las cárceles secretas de torturas abiertas por Bush y donde hay cientos de prisioneros sin acceso a un proceso legal justo, como la Base Naval de Guantánamo, de una vez? ¿Por qué no libera a los Cinco Héroes cubanos prisioneros injustamente en cárceles de Estados Unidos, encarcelados por un proceso parcializado y amañado, en vez de amparar a los verdaderos terroristas que caminan por las calles de Estados Unidos?


¿Por qué Obama no reclama la destrucción del arsenal de armas nucleares y químicas que posee sus aliados, como Israel, o las que aún tiene el propio gobierno de los Estados Unidos esparcidas por sus bases militares en todo el planeta?


¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos vetó la Resolución de la ONU de condena a Israel por la matanza de civiles inocentes en Beit-Hanún, en el año 2006? 


Si tanto “derecho” se cree Obama que tiene su gobierno de adoptar acciones militares contra otros, entonces otro(s) pueblo(s) podría(n) abogarse el derecho de darle finalmente un escarmiento al gobierno de Estados Unidos por todos sus crímenes en el transcurso de tantos siglos cometiendo crímenes. ¿Qué pasaría de saber que se cometería un acto así? De seguro que rápidamente se tildaría de terrorismo y una guerra mundial sería poco para lo que pasaría. Por suerte el resto de la humanidad no actúa con la hegemonía acostumbrada del gobierno norteamericano y están conscientes que el pueblo estadounidense no es culpable de los crímenes que comete su gobierno y por tanto no tienen por qué pagar con las culpas de éste.


Creo que el presidente Barack Obama debería primero revisar todas las resoluciones y acuerdos internacionales en los cuales no ha plasmado su firma, y que están hechos para asegurar la paz y la convivencia pacífica en el mundo, antes de erigirse como estandarte para ejemplarizar, precisamente, por la fuerza a otros.


“Porque así como el pueblo palestino no deben ser desplazados, el estado de Israel está aquí para quedarse.” (9)

¿Por qué Estados Unidos ampara abiertamente el desalojo a que está sometido el pueblo palestino o reclama una intervención militar contra Israel con el objetivo de frenar los abusos del ejército israelí contra civiles palestinos?


Es una contradicción abiertamente descarada en plantear que no los palestinos no deben ser desplazados, pero afirmar que Israel está para quedarse ¿Dónde? ¿En los terrenos despojados vilmente a los palestinos? 


“Los Estados árabes y quienes apoyan a los palestinos deben reconocer que la estabilidad sólo se servirá a través de una solución de dos estados y un Israel seguro.” (10)

¿Por un Israel seguro? ¿Nos toma por tontos Obama cuando intenta ignorar los crímenes cometidos por el ejército israelí en su política expansionista y de desalojo? No es Palestina quien invade a Israel, sino al revés.


El show politiquero de Barack Obama en las Naciones Unidas sigue poniendo claro que se creen dueños de todo el continente americano, incluyendo Centro y Suramérica. En varias ocasiones el presidente afroamericano se refiere en su discurso a su gobierno como “America”, como si el resto de los países del Continente fuesen su patio trasero y sus voces no deben ser atendidas, muy a pesar de expresarse en el podio de la Asamblea.


La Doctrina Monroe (1823) o El Destino Manifiesto (1845) procreó la creencia divina en el gobierno norteamericano, idea que nació del artículo “Anexión” de la revista Democratic Review (New York), de 1845, en el cual se expresó: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.”


“El peligro para el mundo no está en un país muy ansioso de sumergirse en los asuntos de otros países, o para asumir todos los problemas en la región como propia. El peligro para el mundo es que los Estados Unidos después de una década de guerra, justamente preocupados por cuestiones sorprendidas en casa, consciente de la hostilidad que nuestra participación ha generado en la región y en todo el mundo musulmán, puede desactivar la creación de un vacío en liderazgo que otra nación no está lista para llenar.”

Creo que tal separación sería un error. Creo que Estados Unidos debe permanecer comprometido por nuestra propia seguridad, pero también creo que el mundo es mejor por ello. Algunos pueden estar en desacuerdo. Pero creo que Estados Unidos es excepcional.” (11)

El Corolario del Roosevelt (1904) con su doctrina del gran garrote dio carta blanca a la hegemonía imperialista, dando a entender que Estados Unidos de América se podía otorgar el derecho de actuar como gendarme mundial sin consenso alguno, velando solamente por sus convenientes intereses de dominación.


De la misma manera que los gobiernos de Estados Unidos han estado creando conflictos y guerras allende su territorio, hoy en día Barack Obama, el rostro carismático de la élite belicista norteamericana y “Nobel de la Paz”, proclama más guerras de rapiña y asesina, con su firma para el uso de drones, a quienes se entiendes como “molestos” (además de civiles inocentes, lamentablemente llamados Daños Colaterales) sin que medie la justicia por medio.


Todo, simplemente, porque Barack Obama sigue creyendo que por la historia criminal de los gobiernos norteamericanos tienen que sentirse “excepcionales”.


“En última instancia, se trata de la comunidad internacional de que Estados Unidos busca: una donde las naciones no codician la tierra o los recursos de otras naciones, pero en el que llevamos a cabo con el propósito de fundación de esta institución y en el que todos nos hacemos responsables. Un mundo en el que las reglas establecidas por los horrores de la guerra pueden ayudar a resolver conflictos de manera pacífica y evitar el tipo de guerras que nuestros antepasados ​​lucharon. Un mundo donde los seres humanos puedan vivir con dignidad y cubrir sus necesidades básicas si viven en Nueva York o en Nairobi, en Peshawar o Damasco.” (12)

Si en realidad usted, Barack Obama, desea esto, debería dejar de mentir y actuar en consecuencia.

Notas taquigráficas de las palabras pronunciadas por el presidente Barack Obama y citadas en el texto.
(1)  Now, five years after the global economy collapsed, and thanks to coordinated efforts by the countries here today, jobs are being created, global financial systems have stabilized and people are once again being lifted out of poverty.
(2) Together we’ve also worked to end a decade of war. Five years ago nearly 180,000 Americans were serving in harm’s way, and the war in Iraq was the dominant issue in our relationship with the rest of the world. Today, all of our troops have left Iraq. Next year, an international coalition will end its war in Afghanistan, having achieved its mission of dismantling the core of Al Qaida that attacked us on 9/11.
(3) The United States -- these new circumstances have also meant shifting away from a perpetual war footing. Beyond bringing our troops home we have limited the use of drones so they target only those who pose a continuing imminent threat to the United States where capture is not feasible and there’s a near certainty of no civilian casualties.
(4)  And just as we reviewed how we deploy our extraordinary military capabilities in a way that lives up to our ideals, we’ve begun to review the way that we gather intelligence so that we properly balance the legitimate security concerns of our citizens and allies with the privacy concerns that all people share.
As a result of this work and cooperation with allies and partners, the world is more stable than it was five years ago.
(5)  And on August 21st, the regime used chemical weapons in an attack that killed more than 1,000 people, including hundreds of children.
Now, the crisis in Syria and the destabilization of the region goes to the heart of broader challenges that the international community must now confront.
(6)  It’s an insult to human reason and to the legitimacy of this institution to suggest that anyone other than the regime carried out this attack.
(7)  However, as I’ve discussed with President Putin for over a year, most recently in St. Petersburg, my preference has always been a diplomatic resolution to this issue.
(8)  Now, there must be a strong Security Council resolution to verify that the Assad regime is keeping its commitments. And there must be consequences if they fail to do so. If we cannot agree even on this, then it will show that the United Nations is incapable of enforcing the most basic of international laws.
(9)  Because just as the Palestinian people must not be displaced, the state of Israel is here to stay.
(10) Arab states and those who support the Palestinians must recognize that stability will only be served through a two-state solution and a secure Israel.
(11) The danger for the world is not an America that is too eager to immerse itself in the affairs of other countries, or to take on every problem in the region as its own. The danger for the world is, that the United States after a decade of war, rightly concerned about issues aback home, aware of the hostility that our engagement in the region has engendered throughout the Muslim world, may disengage creating a vacuum of leadership that no other nation is ready to fill.
I believe such disengagement would be a mistake. I believe America must remain engaged for our own security, but I also believe the world is better for it. Some may disagree. But I believe America is exceptional.
(12) Ultimately, this is the international community that America seeks: one where nations do not covet the land or resources of other nations, but one in which we carry out the founding purpose of this institution and where we all take responsibility. A world in which the rules established out of the horrors of war can help us resolve conflicts peacefully and prevent the kind of wars that our forefathers fought. A world where human beings can live with dignity and meet their basic needs whether they live in New York or Nairobi, in Peshawar or Damascus.

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