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martes, 16 de enero de 2018

Del sueño de Martin Luther King a la pesadilla de Donald Trump

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Foto: quotesgram.com
Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información
Por Jesús Chucho García

Se cumple el 15 de enero un aniversario del nacimiento de líder de los Derechos civiles, en Estados Unidos, Martin Luther King (15-1-1929---4-4-1968), quien fuera asesinado en abril de 1968, en la ciudad de Memphis, Estado de Tennessee, donde había surgido el aparato terrorista racial conocido como Ku Klux Klan (KKK).

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Por qué fue asesinado Martin Luther KIng?

Martin Luther King, Jr. Pastor, líder del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos en los EE.UU.
Martin Luther King, Jr. Pastor, líder del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos en los EE.UU.
Tomado de Dialogar, dialogar
Por Manuel E. Yepe.

El asesinato de personalidades descollantes tiene una extensa tradición en Estados Unidos. Los magnicidios, desde Lincoln hasta Kennedy, dan fe de la violencia que ha caracterizado la lucha por el poder en esa nación y los de Martin Luther King, Malcolm X, Fred Hampton y tantas otras personalidades políticas consideradas amenazas al status quo ilustran la viabilidad del asesinato como herramienta política de la élite estadounidense desde el poder.

El libro “Un acto de Estado: la ejecución de Martin Luther King”, de William Pepper, ex corresponsal de prensa en Vietnam, abogado y amigo del líder negro estadounidense, documenta el hecho de que Martin Luther King Jr. fue ejecutado por su postura firme contra la guerra de Vietnam y por la campaña, que planeaba desde 1967, de movilizar quinientos mil ciudadanos pobres que bloquearían Washington D.C. hasta que fueran aceptadas ciertas demandas económicas básicas de los humildes que incluían garantías de pleno empleo, de ingresos y vivienda digna, todas a expensas del sistema globalista, bancario y militar imperante.

En su famoso sermón contra la guerra de Vietnam, King dijo que Estados Unidos había mentido en las justificaciones dadas para la guerra y había traicionado a los vietnamitas tras la II guerra mundial, financiado y apoyando los esfuerzos de recolonización de Francia.

Pese a las amenazas contra su vida y haber sido abandonado por muchos de sus aliados más cercanos, King decidió dedicar toda la fuerza de su integridad, autoridad moral y prestigio internacional a desafiar el poderío de Estados Unidos, al que consideraba un país en bancarrota moral y “el mayor proveedor de violencia en la tierra”.

Se negaba a apoyar la guerra de Vietnam, además, porque desviaba dinero que debía servir para la atención de programas internos destinados a la ayuda a los pobres.

Para King, “los daños que la guerra provocaba devastando las esperanzas de los pobres, eran agravados por el hecho de que jóvenes negros estaban siendo enviados a 8 mil millas de distancia para supuestamente garantizar en el sudeste asiático libertades de las que ellos carecían en el suroeste de Georgia o el este de Harlem”.

A la élite le preocupaba que, si no se cumplían las exigencias económicas de los pobres, estallaría una revolución.

El libro de Pepper documenta cómo en la conspiración para ejecutar a King estaban involucrados protagónicamente el Director del FBI, J. Edgar Hoover, y su tenebrosa COINTEPRO, surgida como aparato de represión anticomunista que luego incluyó ente sus objetivos al movimiento negro, el indio, los de luchadores por los derechos civiles y muchos otros grupos acusados de disidentes.

En la noche del 4 de abril de 1968, Martin Luther King estaba en Memphis prestando su apoyo a una huelga. Al final del día, francotiradores del ejército del más alto nivel ocupaban posiciones para eliminarlo tan pronto les dieran la orden. Dos oficiales del ejército estaban en el techo de una estación de bomberos cerca del motel Lorraine, para fotografiar los acontecimientos. Dos bomberos negros habían recibido órdenes de no presentarse al trabajo ese día y un detective negro de Departamento de Policía de Memphis en servicio de vigilancia en la estación de bomberos fue relevado de la asignación y llevado a su casa.

En el motel donde King se alojaba se le había permutado la habitación de planta baja por otra de tercera planta con balcón. El propietario de una parrillada al fondo del motel ya había recibido $100.000 en efectivo por su participación en el crimen. Tenía que ir a la zona posterior de la parrillada con el ejecutor de King y posesionarse de la pistola inmediatamente después del disparo fatal. Cuando se calmara todo, y King hubiera caído, se pondría en marcha inmediatamente el procedimiento de limpieza.

James Earl Ray, el ejecutor designado sería inculpado, los francotiradores dispersados, los testigos fuera de control serían asesinados y la escena del crimen destruida.

Así ocurrió. Varias personas que podrían aportar testimonios que condujeran el esclarecimiento de los hechos fueron liquidadas sucesivamente por extraños infartos (Andrew Breitbart), ataque cardíaco (Tim Russert), envenenamiento (Michael Cormier), o por causas ignoradas, como el reportero Mark Pittman, de 58 años de edad.

Tras cuatro semanas de juicio civil en Memphis, Tennessee, con testimonios de más de 70 declarantes, los doce miembros del jurado emitieron el histórico veredicto unánime de que King había sido víctima de una conspiración y que el ejecutor acusado, James Earl Ray era apenas una pieza de ella.

El libro de Pepper confirma que Martin Luther King fue siempre un revolucionario intransigentemente comprometido con la causa de los pobres en justa lucha contra la explotación y que la conspiración que acabó con su vida, de hecho, fue un acto de Estado.

La Habana, Septiembre 13 de 2014

martes, 3 de septiembre de 2013

El sueño postergado del reverendo


Tomado de La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana.
Por Pedro de la Hoz

Por mucho que desde el costado oficial y los medios vinculados al stablishment se presente como realidad cumplida al cabo de cincuenta años el sueño del reverendo Martin Luther King Jr., no pueden obviarse en EE.UU. no solo las profundas y viejas heridas abiertas por la discriminación y el racismo, sino otras de reciente data que evidencian la persistencia de un problema, aun cuando en términos formales y legales parezca resuelto.

Ni un presidente negro, algo verdaderamente impensable años atrás, ni la existencia de una élite afronorteamericana que ha ocupado puestos cimeros en las fuerzas armadas, los ministerios, la diplomacia, los servicios de inteligencia, los mass media y la academia, han logrado superar la percepción de ocho de cada diez norteamericanos que piensan que el sueño de Luther King no se ha logrado a plenitud, según una encuesta del Pew Reaserch Center divulgada este verano.

La propia encuesta reveló que entre los blancos el 86 por ciento consideró que en materia de igualdad racial “algo” se había avanzado; mientras que entre los negros el indicador cayó a un 71 por ciento, pero de conjunto, el 81 por ciento del universo investigado desestimó el cumplimiento total de las expectativas enunciadas por el reverendo el 28 de agosto de 1963.

Como se sabe, ese día el líder del movimiento por los derechos civiles encabezó una multitudinaria marcha en Washington para reclamar el fin de la discriminación y la aprobación de una ley que consagrara la igualdad, dormida hasta ese momento en los entresijos de la burocracia congresional. Fue cuando pronunció su célebre frase: “I have a dream (Tengo un sueño)…”

Cincuenta años después, un despacho de la agencia alemana de prensa DPA consignó “que los 30 millones de afronorteamericanos que viven en EE.UU. no sólo sufren todavía problemas por prejuicios racistas en un país que es el suyo desde hace siglos. También hay conflictos sin resolver”.

También citó al congresista John Conyers, quien dijo que “los desafíos de hoy dan miedo”, y argumentó cómo, cuando el Tribunal Supremo declaró inconstitucional partes de la Ley del derecho al voto de 1965 este verano, se estaba dando una puñalada al corazón de la ley.

El congresista trajo a colación también el tema de la educación. Recordó cómo "los sistemas escolares, que se habían integrado a pesar de una fuerte oposición, están de facto segregados por cuestiones económicas entre escuelas blancas de padres ricos y escuelas negras de padres pobres”.

Otras estadísticas dan cuenta de cómo las peores cifras corresponden a la población afronorteamericana, seguida muy de cerca por la de origen latino, en cuanto a ingresos carcelarios, remuneración, mortalidad infantil, y hacinamiento habitacional, realidades inocultables a pesar de la implementación de programas de acciones afirmativas.

Preston Knight, un joven abogado negro de Detroit, dijo en un programa radial que “por cada Obama, diez hermanos se pudren en la cárcel; por cada (Colin) Powell, cinco hermanos sirven de carne de cañón en las guerras que hemos emprendido en los últimos años y regresan enloquecidos a casa; y por cada Oprah (Winfrey, la famosa y carismática conductora de televisión), cincuenta hermanos no tienen voz”.

El propio Obama se vio conmovido cuando hace apenas unas semanas supo que el asesino del joven Trayvon Martin, baleado por un guardia de seguridad imbuido de odio racista, había sido absuelto por un tribunal. Obama declaró: “Yo pude ser Trayvon Martin”.

La periodista Sharon Cohen viajó a ´principios de agosto a la ciudad de Birmingham, uno de los antiguos bastiones de las leyes del Jim Crow, para recoger testimonios acerca de si la discriminación racial por fin era una página del pasado. Esa ciudad fue testigo de uno de los crímenes más horrendos del siglo anterior en Norteamérica: el asesinato de cuatro niñas que asistían a un oficio en una iglesia bautista, incendiada por efectivos del Ku Kux Klan.

Allí encontró a la jueza Helen Shores Lee, que de niña vivió la segregación en su versión más cruel. Lee fue nombrada jueza en 2003, es decir, entrado ya este siglo. Ella contó que en sus primeros años como jueza algunos abogados se negaron a ponerse de pie cuando ella ingresó a la sala, como es tradición: “Conozco abogados que le faltan el respeto a clientes de minorías. El racismo está vivito y coleando en el sur. Uno puede aprobar leyes, pero no cambiar la actitud de la gente hacia los negros y los hispanos".

En su crónica, la periodista observó: “Negros y blancos trabajan juntos y cenan lado a lado en restaurantes, pero por lo general no se mezclan después de las cinco de la tarde. Los insultos raciales son inusuales, pero las sospechas y las tensiones persisten”.

"No creo que nadie de nosotros pueda negar que ha habido cambios significativos en Birmingham", dijo Shores Lee. King estaría orgulloso, agregó, pero "él diría que hay mucho trabajo por hacer. Yo creo que nos diría que nuestra tarea no ha terminado".

jueves, 4 de abril de 2013

Luther King, De Dallas a Memphis

Martin Luther king
Tomado de Granma.
Por GABRIEL MOLINA FRANCHOSSI.

El atentado contra el líder afroamericano Martin Luther King, abatido a tiros el 4 de abril de 1968 en un motel de Memphis, hace ahora 45 años, es considerado por no pocos investigadores como parte de un cruento complot que implicó los asesinatos del también dirigente negro Malcolm X y de John y Robert Kennedy.(1)


En la tormentosa década de los años sesenta la radicalización de ellos a favor de los derechos civiles, la coexistencia pacífica y otras causas populares hizo arder a Norteamérica, pues dos meses después, el 5 de junio, se produjo el crimen del senador Robert Kennedy. Previamente, el mundo se estremeció con el magnicidio de Dallas el 22 de noviembre de 1963 y la conspiración para acabar con Malcolm X, el 21 de febrero de 1965.

King y Malcolm desafiaron el régimen de Apartheid montado en Estados Unidos para sustituir al de la esclavitud, abolida por el presidente Lincoln. Los padres fundadores de la primera república en América mantuvieron desde 1776 a los esclavos negros como parte de su patrimonio, bajo un estricto ordenamiento legal de separación racial.

Los negros vivían hacinados en paupérrimos ghetos y les estaba prohibido acceder a los sitios públicos reservados para blancos, como los transportes, servicios sanitarios, establecimientos comerciales, escuelas, etc. A ellos estaban destinados los empleos más duros y peor remunerados.

El muy restringido acceso al voto garantizaba la durabilidad del sistema que sus propulsores se encargaban de exportar a las regiones donde se expandían. Una muestra de cómo era el racismo en el sur de Estados Unidos se concretó el 19 de octubre de 1960, cuando el reverendo Luther King fue arrestado en Atlanta por negarse a abandonar una tienda por departamentos donde se negaban a atenderlo. Meses antes, el Reverendo había sido declarado culpable, con sentencia suspendida, por una menor transgresión del tránsito en el condado DeKalb, en el sureño estado de Georgia. El juez local encontró que el arresto en Atlanta era el motivo esperado para condenarlo a cuatro meses de trabajos forzados.

La sentencia hizo temer por la vida del Reverendo a quienes podían conocer lo dura que puede ser en Atlanta una condena al trabajo forzado, especialmente a los negros. King fue "bruscamente despertado y sacado a las 4 y 30 de la mañana de su celda en el condado, esposado de manos y piernas y transportado por oscuros caminos campestres hasta depositarlo en una penitenciaría en la profunda Georgia rural(2)


El gobernador de Georgia, Ernest Vandiver, ante el pedido de J. F. Kennedy, entonces candidato a presidente, de que revocase la sentencia, dijo que sería desastroso electoralmente en el sur, a un mes de las elecciones. Aseguró que perderían al menos tres estados. Robert Kennedy tuvo que llamar al juez, quien primero lo criticó, pero ante la indignada reacción del hermano del aún senador por la prejuiciosa sentencia, se aconsejó y al día siguiente liberó a Luther King.
EL LÍDER AFROAMERICANO ES RECORDADO POR DISCURSOS, COMO EL FAMOSO "YO HE TENIDO UN SUEÑO"
Los valerosos líderes afroamericanos se colocaron a la cabeza de la resistencia negra contra el sistema, que asumió eficaces formas como sentarse en asientos prohibidos en transportes y lugares públicos, así como el boicoteo de comercios y teatros. A partir de leyes auspiciadas por los Kennedy, se intensificaron las luchas. El gobierno federal tuvo que recurrir a la guardia nacional y a alguaciles para proteger a Luther King, James Meredith y otros líderes, cuando durante las acciones pacíficas que emprendían eran amenazados y golpeados por hordas de sureños que se oponían violentamente a los cambios.
MULTITUDINARIO FUNERAL DE LUTHER KING EN 1968.

King y Malcolm en particular se convirtieron en objetivos, ya no solo de los racistas, también del complejo militar-industrial, cuando las propias luchas raciales y sindicales los llevaron a radicalizarse y organizar movimientos como el mitin de 250 mil personas en Washington contra la guerra de Vietnam, donde King hizo su famoso discurso "Yo he tenido un sueño".

Esa progresión caló también en exabanderados de la guerra fría como los hermanos Kennedy, cuyo apoyo a esos movimientos les fueron enajenando de la élite del poder establecido y sus principales agencias, la CIA y el FBI. El director del FBI, J. Edgar Hoover, dijo a Herbert Jenkins, jefe de la policia de Atlanta que dos de los tres enemigos que odiaba más eran Kennedy y King (3).Robert Kennedy consideraba a Hoover un chantajista y una amenaza para la democracia.

El zar de la Agencia Central de Inteligencia, Allan Dulles, organizó las conspiraciones contra Cuba y otros países del Tercer Mundo, de un modo que Kennedy decidió sustituirlo.

La estrecha vigilancia de las actividades y la vida privada del cuarteto, se fue transformando en persecuciones y amenazas que convirtieron a Dulles y Hoover en sospechosos de estos cuatro crímenes. Poseían el motivo, la posibilidad y los medios.

(1) James W. Douglass. JFK and the Unspeakable. Simon and Shuster, p XVII
(2) Arthur Schlesinger. Robert Kennedy and his times. Random House 1978, p. 233
(3) Ibidem, p.280



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