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viernes, 20 de junio de 2014

Hambre de pan y justicia

Tomado de CubaDebate
Por Frei Betto.

Olivier De Schutter, belga, de 45 años, terminó este semestre su mandato de seis años como relator de la ONU para el derecho a la alimentación. Declaró que si erradicar el hambre en el mundo dependiese de una única decisión optaría por la “generalización de la protección social” que, en los países pobres, representaría menos del 7% del PIB.

Según la FAO, hay 842 millones de personas (el 12% de la población mundial) en situación de desnutrición crónica. De Shutter cree que ese dato de la FAO está subestimado,  pues sólo considera a quienes pasan hambre todo el año y no la carencia temporal.  Él estima en mil millones el número de hambrientos crónicos. Y admite que “cometemos el error de apostar demasiado a las ganancias de productividad, sin invertir lo suficiente en la protección y el apoyo a los pequeños agricultores”.

Añade que fracasó la “solución” apuntada por la OMC (Organización Mundial de Comercio): que los países con mayor poder de producción agrícola exporten hacia los países con menor producción. La práctica demostró que eso es mero colonialismo, para reforzar la dependencia de los pobres en relación a los ricos y eliminar la agricultura familiar de los países importadores.

En los últimos 50 años la producción de alimentos aumentó anualmente un 2.1%, mientras que las víctimas del hambre disminuyeron poco. Los datos de la FAO indican que en 1990 dichas víctimas eran 900 millones.

Está comprobado que no basta con ampliar la producción ni  promover la desaceleración demográfica para resolver el problema. Si no hay carencia de alimentos ni exceso de bocas, es obvio que la causa reside en la falta de justicia social.

De Shutter propone un nuevo paradigma en la producción alimentaria favorable a la agricultura familiar y a la agroecología. “No nos planteamos la cuestión de saber si la industrialización de la agricultura era compatible con el respeto a los ecosistemas, y fuimos negligentes en la cuestión de la salud y de la diversidad alimentaria.  Son tres dimensiones: justicia social, sustentabilidad ambiental y salud”.

El exrelator de la ONU señala como una de las dificultades la falta de entendimiento entre los gobiernos y la iniciativa privada. De las empresas surgen las decisiones estratégicas, que vinculan al productor con el consumidor. Lo grave, según él,  es que “toman decisiones en función de la ganancia prevista, sin que les preocupen mucho las cuestiones de sustentabilidad, desarrollo rural e igualdad en la compensación de los actores.

Hoy día se va acelerando la mercantilización de los productos alimenticios, y de sus fuentes, como la tierra y el agua. “Los consumidores del Norte (del mundo), que quieren carne y biocombustibles, hacen competencia a los del Sur, que quieren la misma tierra y agua para sus necesidades esenciales. Es un problema ético y jurídico”.

El Brasil presume  de ser uno de los pioneros en materia de biocombustibles. He aquí lo que afirma De Shutter: “La carrera en la producción de biocombustibles produce tres tipos de impacto: primero, vincula el mercado alimentario al de la energía. Cuanto más sube el precio del petróleo, más rentable se vuelve la producción de biocombustibles, y aumenta más la producción sobre el mercado agrícola. Segundo,  los biocombustibles ejercen presión sobre la tierra arable del Sur. Tercero, el mercado de biocombustibles fomenta la especulación financiera, pues cuando la Unión  Europea y los Estados Unidos anuncian metas de producción  y consumo de biocombustibles hasta el 2020, están enviándoles un mensaje a los inversionistas: “Independientemente de variaciones, los precios van a continuar subiendo. ¡Especulen!”

De Shutter elogia la preocupación de José Graziano da Silva, exministro de Lula y actual director general de la FAO, en cuanto a los desperdicios en el mundo, que alcanza hoy la cifra de 1/3 de los alimentos producidos, alrededor de 1.300 millones de toneladas por año, lo cual equivale a más de la mitad de todos los cereales cultivados anualmente.

Ahora entiendo por qué mi madre decía cuando, en la infancia, miraba yo sin apetito mi plato de comida: “Come, niño. Hay mucha gente pasando hambre”. Por una cuestión de justicia.

domingo, 30 de junio de 2013

Cuba y la UE contra Washington en la OMC

Marca de Ron Havana Club

Tomado de CubaDebate.

La Unión Europea y Cuba unieron sus fuerzas este martes en en la Organización Mundial de Comercio (OMC) en una disputa con Estados Unidos por su tardanza en modificar una ley que afecta al emblemático ron cubano Havana Club.
 
La batalla se centra en la ley de 1998 que permite a una marca de ron estadounidense utilizar la denominación Havana Club pesea que ésta es propiedad de una compañía con sede en Cuba, que los diplomáticos europeos dijeron en la OMC que ya es hora de que Washington resuelva el asunto, según fuentes cercanas a la organización.

Aunque Cuba no es formalmente demandante, dio su apoyo a la UE, al igual que otros miembros, entre ellos China.

Diplomáticos estadounidenses dijeron que el proyecto de ley está en manos de los legisladores estadounidenses y que el país está trabajando para solucionar este asunto.

Pero para los críticos, Washington ya ha tenido suficiente tiempo para adaptar la normativa.

La ley de 1998 prohibió a Havana Club Holdings, una empresa conjunta del francés Pernod Ricard y Havana Rum y Licores de Cuba, propietaria de la marca Havana Club, recurrir a los tribunales estadounidenses para demandar al grupo Bacardi-Martini.

Bacardi-Martini, con sede en Bermudas, distribuye sus rones en territorio estadounidense con el nombre de Havana Club desde 1994.

(Con información de AFP)

sábado, 22 de junio de 2013

El dinero primero, la salud después

Foto: Internet
Tomado de Juventud Rebelde
Por Hedelberto López Blanch



La multimillonaria transnacional suiza Novartis sufrió una derrota cuando el Tribunal Supremo de la India rechazó una demanda de esa compañía y el pasado primero de abril dictó sentencia favorable a los fabricantes indios de medicamentos genéricos.
El fallo también salvará a millones de personas que se benefician con productos genéricos mucho más baratos y con la misma efectividad en la salud de las personas que los ofrecidos por la transnacional.
La decisión representa una victoria para la industria de medicamentos genéricos de India y otros países del mundo, que ofrecen medicinas baratas a millones de personas.
Novartis se enfrascó desde 2006 en una larga batalla judicial para tratar de revertir la negativa de India de aprobar la patente de una versión actualizada de su medicamento contra el cáncer, Glivec.
Basándose enla Ley Nacionalde Patentes, el Tribunal Supremo determinó que Glivec no es un producto nuevo, sino la versión mejorada de uno ya existente y, por tanto, no representa una nueva invención con lo cual no resiste la prueba de patentabilidad.
Además, se enfatizó que la aprobación de esa patente podría amenazar el acceso en naciones pobres a alternativas menos costosas del fármaco.
Este medicamento, una crema cristalina beta del mesilato de imatinib, se utiliza para tratar la leucemia mieloide crónica y otros tipos de cáncer pues el cuerpo absorbe hasta 30 % más que otros compuestos. Cuesta unos 2 600 dólares al mes, mientras que su equivalente genérico está actualmente disponible en India por solo 175 dólares.
Como era de esperar, y a pesar de los tres fallos adversos en su contra (2006, 2009 y 2013), la transnacional volverá a apelar el fallo para lo cual cuenta con 90 días.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que labora con gran cantidad de genéricos indios, había anticipado en una declaración que si Novartis "tenía éxito, las patentes se concederán más ampliamente enla India, algo que bloqueará la competitividad entre productores que hace que bajen los precios".
Médicos Sin Frontera denunció en el documento que la concesión de la patente a Novartis restringiría "el acceso a medicinas asequibles a millones (de personas) enla Indiay el mundo en vías de desarrollo".
Si la transnacional ganaba el pleito, se hubieran expandido las concesiones a más patentes dentro del inmenso y populoso país lo que habría debilitado ala Indiacomo el principal abastecedor de medicamentos baratos a muchos países en desarrollo.
Según leyes que rigen en organismos internacionales, impuestas por presiones de los países ricos y de las grandes compañías, los derechos intelectuales son propiedad de los laboratorios farmacéuticos sobre las fórmulas de los medicamentos que crean.
Durante cierto tiempo, el autor tiene esa medicina en exclusiva y la vende al precio que estima conveniente. Des-pués de 20 años esos derechos caducan, y cualquier laboratorio del mundo puede copiar la fórmula y fabricar los mismos medicamentos, que venden mucho más baratos. Pero las empresas realizan todo tipo de presión para que eso no suceda.
Una de las personas más competentes y conocedoras del tema, como el estadounidense Premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, significó que el sistema de patentes "pone en riesgo el acceso de la gente a los medicamentos, a la par que las compañías farmacéuticas gastan más dinero en marketing y publicidad, y desestiman la investigación. El sistema de propiedad intelectual genera hoy presiones monopólicas, altos precios y poca innovación".
Stiglitz añadió que hoy se investiga lo que el mercado determina, no la ne-cesidad de las personas, y sobre todo, la cantidad de clientes que padecen las enfermedades tienen que ser ricos.
Las transnacionales, basándose en acuerdos internacionales como los dela Organización Mundialde Comercio (OMC), impiden que go-biernos y países produzcan medicinas genéricas que compitan en el mercado con sus productos ya establecidos a pesar de las consecuencias nefastas que estas medidas conllevan para centenares de millones de personas en el mundo que no pueden adquirirlas por sus altos precios.
En 2000, un proyecto de producción de un antimicótico fue abandonado por la farmacéutica Aventis tras evaluar que el potencial comercial sería de solamente 400 millones de dólares y se necesitaban 500 para obtener las ganancias requeridas.
Cálculos conservadores indican que alrededor de 100 empresas de ese sector en el mundo controlan un mercado de 600 millones de dólares.
La situación llega al extremo. Desde 2008, Brasil e India han denunciado antela Organización Mundialdel Comercio (OMC) quela Unión Eu-ropeaincauta frecuentemente cargamentos de medicamentos genéricos bajo el argumento de posibles infracciones de los derechos de patente.
Ese año, Holanda paralizó un envío de Lasortan Potassium (una medicina para la tensión arterial) que India mandaba a Brasil y que serviría para atender a 300 000 personas durante un mes.
Los países dañados denunciaron que las retenciones violan las reglas dela OMCsobre el libre tránsito de mercancías, sobre todo cuando las patentes de esos medicamentos ha-bían caducado.
Los tentáculos de las transnacionales farmacéuticas tienen largos brazos. En Honduras se denunció que varias de esas compañías apoyaron y ayudaron a fraguar el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya, tras ingresar ese país en la Alianza Bolivarianapara los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
En Honduras, más de 80% de los medicamentos son provistos por empresas multinacionales, siendo la materia prima para su producción 100 % importada, principalmente desde Estados Unidos y Europa.
Después del ingreso al ALBA, el gobierno de Zelaya trató a principios de 2009 de importar medicamentos genéricos desde Cuba como forma de contrarrestar los altos precios de las medicinas.
Pero las transnacionales, por medio del Colegio Químico Farma-céutico, lo rechazaron pues los poderosos lobby farmacéutico norteamericano y europeo no permitirían la competencia de la industria cubana o de otras naciones, en ese mercado.
Marcia Angell, miembro del Departamento de Medicina Social enla Escuela Médicade Harvard, en su libro La verdad acerca de las compañías farmacéuticas: cómo nos engañan y qué hacer al respecto, señala que la industria farmacéutica de Estados Unidos no invierte en investigación y desarrollo, las sumas millonarias con las que justifica el alto costo de los medicamentos.
De hecho, explica, es una industria altamente rentable gracias a prácticas comunes pero no por ello encomiables: reciclaje de medicinas para suplir la falta de innovación, compra de voluntades por medio de costosos cabildeos o de nada sutiles capacitaciones para el gremio médico; distorsión de las leyes para aprovechar al máximo las patentes, y sobre todo, la venta mercadológica de un mensaje falso, pues no es cierto que los precios elevados sean necesarios para mantener a la industria a flote.
La también exeditora en jefe de The New England Journal of Medicine, una de las más importantes revistas médicas del mundo, asegura que la industria farmacéutica se ha convertido principalmente en una máquina de mercadeo para vender fármacos de beneficio dudoso, emplea su riqueza y poder para cooptar a toda institución que pueda atravesarse en su camino, incluyendo al Congreso de Estados Unidos, ala Administraciónde Ali-mentos y Drogas (FDA), a los centros médicos académicos y a la propia profesión médica.
La reciente decisión del Tribunal Supremo dela India, al igual que cuando hace unos años Sudáfrica obligó a 39 transnacionales a firmar un acuerdo con el gobierno por el que reconocen el derecho de ese país a fabricar e importar genéricos antisida, será un excelente paso para ofrecer medicinas asequibles para los pobres.

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