Mostrando entradas con la etiqueta Anticapitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anticapitalismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de septiembre de 2022

Instrucciones para una Molotov

 

Por Cristhian Espinoza

Escritor/Poeta.

Cipolletti, Rio Negro. República Argentina.

 

1) Tómese un recipiente volátil

donde quepa toda la ignominia,

todo dolor, toda lágrima,

que el Capital disemina,

toda verdad acallada,

todas sus dulces mentiras,

toda su guerra inhumana,

toda dignidad perdida,

todas sus leyes de plomo

y su moral corrompida;

toda su historia de sangre

y toda nuestra agonía.

 

2) Agítese dentro del cóctel

cada tierra libre sometida,

cada océano contaminado

por el lucro y la avaricia,

cada tribu sin estandarte,

cada pueblo sin autonomía,

cada herida sangrando en la memoria,

cada idea obrera reprimida,

cada niño explotado en la calle,

cada niña sin libro ni comida,

cada sueño con las alas rotas

que reintenta el vuelo cada día.

 

3) Úsese a modo de mecha

jirones de banderas y utopías

y agítese esta suma de elementos

hasta lograr la efervescencia mas temida

Utilícese en cada lucha y cada calle,

en las trincheras por obreras defendidas,

arrójese sin miramiento alguno

contra siervos de Imperio homicida,

contra la cúspide del oscurantismo

proxeneta

construida con nuestro sudor

y plusvalía

y sea esa llama insurgente

la que alumbre

el camino a la libertad

y a la vida.

sábado, 21 de marzo de 2020

Conversatorio con Álvaro García Linera

Conversamos con Álvaro García Linera sobre democracia en América Latina, racismo, progresismo, fuerzas reaccionarias, integración regional, clases medias, golpe de Estado en Bolivia y muchos temas más.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Retos para la juventud latinoamericana


Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por Rodolfo Romero Reyes, Ana María Cabrera Marsden

«Los jóvenes deberían leer más a Fernando Martínez Heredia», nos dijo un amigo, mientras recomendaba uno de sus textos en específico: «Siete retos para los jóvenes de América Latina».

Se trataba de la intervención del destacado intelectual cubano durante la presentación de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, en el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, Quito, Ecuador, el 12 de diciembre de 2013.

sábado, 28 de septiembre de 2019

¡Salvemos al planeta del capitalismo!

Manifestación en Barcelona, Cataluña, por el cambio climático, 27 sept 2019. Foto: Genoveva Rodríguez García.
Tomado de Facebook
Por Gustavo de la Torre Morales


Hoy, 27 de septiembre de 2019, salió mucha gente, pero mucha, en Barcelona, a manifestar la imperiosa necesidad de salvar el planeta, para demandar políticas más ecológicas, menos depredadoras del medio ambiente.

lunes, 8 de octubre de 2018

Jim Carrey y el “sí” al socialismo

Foto tomada de internet
Tomado de La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana.
Por Jorge Ángel Hernández

La democracia de partidos políticos ha proclamado, a lo largo de su historia, su defensa de la libertad de expresión. Aparece como un derecho ciudadano en todas las constituciones y, por si fuera poco, se usó con mucha inteligencia manipuladora desde la guerra fría. Así, se ha conseguido un patrón de juicio apreciativo que, avanzando en el siglo XXI, acusa a los socialismos emergentes de dictatoriales, mientras deja en el supuesto que en los modelos garantes del capitalismo sí se practica esa libertad.

miércoles, 5 de abril de 2017

En Clave, las Tesis de V.I Lenin del 4 de abril


Tomado de TeleSur

Se cumple el centenario de las Tesis de Abril, en las que el líder comunista ruso, Vladimir Ilich Lenin, expresó su rechazo a la guerra y estableció un programa político para la conquista del poder por la clase trabajadora.

Las Tesis de Abril son una serie de puntos expuestos por el líder comunista Vladímir Ilich Lenin, tras su regreso a la capital de Rusia, Petrogrado, el 4 de Abril de 1917.

Los historiadores las definen como el modelo más perfecto del marxismo creador revolucionario. Tenían el objetivo de promover la transformación revolucionaria en el mundo, de una revolución donde fueran protagonistas el proletariado y el campesinado. 

1. Una guerra imperialista de rapiña

Lenin críticó la participación rusa en la Gran Guerra, la cual tenía un carácter totalmente imperialista y capitalista, que tan solo iba a beneficiar al pequeño sector liberal que lideraba el gobierno. "Esta Guerra no traerá ningún tipo de ventaja para el proletariado", afirmó.

"El proletariado consciente solo puede dar su asentimiento a una guerra revolucionaria que justifique verdaderamente el defensismo revolucionario, bajo las siguientes condiciones: a) paso del poder a manos del proletariado y de los sectores más pobres del campesinado a él adheridos; b) renuncia de hecho, y no de palabra a todas las anexiones; c) ruptura completa de hecho con todos los interese del capital", escribió.

2. - Sustituir el poder de la burguesía

Lenin consideraba que todavía la Revolución no había llegado a su punto culminante, porque el poder se encontraba entre la clase burguesa y para consagrar la Revolución debía llegar al escalón donde el poder está en manos de los proletarios y campesinos.

"La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado", apunta.

3. -   Desenmascarar al gobierno capitalista

Reafirmó el no apoyo que debían mostrar al gobierno provisional, porque no iba a centrar su gestión en los intereses del pueblo.

“En vez de ‘exigir’ que la guerra deje de ser imperialista, cosa inadmisible y que no hace más que despertar ilusiones (...) desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno capitalista”, señaló.

"Ningún apoyo al gobierno provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones", ratificó.

4. -  Una labor crítica y de esclarecimiento de los errores

Lenin aludió a la influencia de la burguesía en el seno del proletariado.

En tal situación, proponía como tarea clave no sólo "explicar a las masas que los soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario”, sino que, por esa razón, “mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades de las masas” .

"Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor crítica y de esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo la necesidad de que todo el poder del Estado pase a los Soviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores", aseveró.

5. -  Abolición de las viejas estructuras

Lenin definió las políticas que establecerían a partir del momento en el que se harían del control del Estado: establecimiento de una República de Soviets y la abolición de las viejas estructuras zaristas (policía, Ejército, entre otros).
El político y revolucionario ruso se vio obligado a convencer a la gente de la necesidad de la existencia de estos soviets tanto en las fábricas como en el campo, y que siempre tuvieran en cuenta la voluntad e intereses de sus trabajadores.

"No una república parlamentaria -volver a ella desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás- sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba".

6. -  Confiscación de todas las tierras de los latifundistas

Una reforma agraria que beneficiara a los campesinos más pobres centró la tesis 6.

"En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros".

"Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Soviets locales de de braceros y campesinos. Creación de Soviets especiales de diputados campesinos pobres. Hacer de cada gran finca (con una extensión de unas 100 a 300 deciatinas, según las condiciones locales y de otro género y a juicio de las instituciones locales) una hacienda modelo bajo el control de diputados braceros y a cuenta de la administración local".

7.- Fusión inmediata de todos los bancos  

La nacionalización de la banca fue también planteada por el líder comunista.

"También, desaparecerán los bancos privados, propiciando la unión de estos, formándose un único banco nacional que quedará vigilado por los Soviets".

8.-  Pasar a la instauración inmediata del control de la producción social 


Lenin declaró su rechazo a implantar desde un principio el socialismo, sino tan solo poner las tierras y los beneficios del país en manos de los Soviets, para que estos lo organizaran de modo que solucionaran el problema del hambre y trabajo que ocurría en el país. Una vez fuertes y preparados, se podría hacer la tan deseada Revolución.

viernes, 10 de marzo de 2017

Ana Tijoux: “No podemos pensar un feminismo, un antipatriarcado, sin un anticapitalismo”

Por Ana María Tijoux

El Feminismo otro

Estamos enfrentadas y enfrentados a la inexorable violencia y vivimos tiempos muy álgidos, estamos frente a momentos históricos donde la velocidad del mercado y la depravación de esta no solo parece carcomer la esencia de la humanidad, tornando el mundo hacia un oscurantismo de un fascismo exacerbado sin precedentes, si no que provoca la tremenda barbarie de un genocidio perpetuado por siglos y siglos en contra de la mujer. Un fascismo naturalizado, estatizado, normalizado y hasta profundizado, la ola de violencia de esta parece tomar una envergadura de pasos gigantes, “es un monstruo grande que pisa fuerte”, cantaban, y la historia, nuestra historia, parece ser testigo inexorable de esto.

Me toca el privilegio de viajar por mi trabajo y con este de observar, oír, colaborar, mirar reconocer y reconocerme, sin embargo no existe viaje alguno donde la violencia de género no se me refriegue en mis pliegues y no interpele mi conciencia, desde loa compañeras y compañeros en México, antropólogos forenses que ejecutan un trabajo milimétrico, de reconocimiento de osamentas de miles de mujeres asesinadas, hasta compartir con la hija de Berta Cáceres, cruelmente asesinada en Honduras, que conocí durante su viaje en España mientras interpelaba a las empresas Multinacionales culpables del asesinato de su madre u oír el relato de Rut, compañera ecuatoriana, cuya hija de 11 años fue encontrada brutalmente violada y asesinada en su colegio, hasta leer las historias de las compañeras asesinadas en Wallmapu, Macarena Valdés, colgada por un aparente suicidio, cuando luchaba de forma paralela contra una central Hidroeléctrica que se pretende instalar en Tranguil, Panguipulli.

Y acá la preguntaba es clave: ¿Cuándo hablamos de Feminismo? porque esto no puede quedar sujeto a la liviandad de un modelo que solo busca quitar la esencia de su fuerza, haciendo poleras (remeras) para multitiendas porque esta lucha es mucho más grande que una simple consiga de televisión y de rostros, es aquella lucha y que se reproduce de la recuperación de la memoria histórica de nuestras luchadoras, aquellas olvidadas en los cajones de las revoluciones, hasta las lecturas que despiertan las sinapsis del pensar, contra este Patriarcado reproducido en nuestros cuerpos y nuestras vidas, desde el colegio, desde lo social, y hasta lo más ínfimo e intimo.

No podemos pensar un feminismo, un antipatriarcado, sin un anticapitalismo, sin un antifascismo, sin un antirracismo y sin una lucha de clases, todas estas luchas, son una lucha y que requieren un empuje político histórico, de una sincronía diametralmente perfecta, pues nos toca de forma imperante la tarea de volver a empoderarnos del concepto feminismo, y romper con las cadenas de la publicidad engañosa y victimizadora, las mujeres que luchan tienen las faldas puestas compañeras y compañeros, contra esta guerra que se ha ido perpetuando a lo largo de la historia y por todas ellas nos toca alinearnos profundizarnos y accionarnos.

Porque el feminismo es liberación, y por ello debemos liberarnos de la opresión del capital, porque el feminismo otro no es un slogan, es acción cotidiana, sencilla pero fuerte, es transformación, es comunidad, es libertad.

*Columna para RVF de Ana María Tijoux; mujer, hija, madre, compañera, cantante, feminista y muchas cosas más.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Las coordenadas de la Utopía

Viva La Revolucion Graffiti
"Y la cultura del tener, la capitalista, nos rodea como «la maldita circunstancia del agua por todas partes»" (...) "Solo la Revolución puede superar a la Revolución y hacernos avanzar; solo si la pasión por la justicia social no cede, si no se renuncia a la búsqueda de un camino alternativo que garantice el consumo y dignifique la vida, pero que eluda el consumismo y las visiones pragmáticas; solo si los sueños no se domestican, si no se nos cortan las alas en nombre de una racionalidad castrada, podremos construir un futuro más digno para todos los cubanos. Donde no hay «imposibles» por conquistar, no hay revolucionarios."
Tomado de Granma
Por Enrigue Ubieta Gómez

Vivimos tiempos difíciles. La tierra que antes se divisaba en el horizonte y que nos compulsaba a remar con fuerza, sin reparar en obstáculos y sacrificios, se desdibujó en los años noventa; los agoreros del Apocalipsis dicen y repiten que no podrá alcanzarse, que apenas era un motivo literario que nos ayudaba a crecer, lo que nos dejaría a solas con el presente, un presente que sin pasado y sin futuro, sin una visión móvil, un desde y un hacia, se convierte en charco sucio, en agua estancada. Ciertas tendencias en la literatura, el teatro o el cine —y fuera o dentro del arte, en la crítica social—, son el reflejo del corte de luz, de la falta de percepción de (o la renuncia a) un horizonte. Son miradas miopes —no ven más allá de lo inmediato— que las trasnacionales promueven, las que establecen el nuevo dog­ma que debe paralizar la navegación. Un profesor de fotografía decía a sus alumnos, mientras mostraba la foto de un anciano desvalido que pasaba junto a un almendrón roto: esta es la imagen que tipifica a Cuba en el mundo. La que ellos quieren, desde luego. Es una verdad a medias decir que el arte refleja la realidad, también la construye.
Digamos que el capitalismo jamás renuncia a fabricar sentidos de vida, aunque falsos y de corte individualista: las mayorías que respiran en puntas de pie sobre el agua, sueñan con un golpe de suerte que los catapulte hacia el éxito económico personal. Los que habitan las favelas de Río no se ofenden si las telenovelas brasileñas no reflejan sus vidas y presentan a sus coterráneos en lujosas mansiones: ellos sueñan con vivirlas. El capitalismo se las arregla para que los explotados sueñen con ser explotadores. Pero si se cancelan los sueños, los destinos, el mundo colapsa. Obama y Trump, por muy diferentes que sean o parezcan, lo saben, y le dicen a los suyos, a los estadounidenses simples, que tienen una misión, divina o histórica, da igual. Si durante el viaje perdemos los puntos cardinales, si el socialismo, que solo puede entenderse como un viaje hacia otro mundo, pierde los referentes de partida y de llegada, todo termina: decir que el pasado que nadie vivió era peor y que un futuro capitalista que nadie ha vivido también sería peor, es pura abstracción.
Pésima explicación para los jóvenes. El futuro es esperanza y si lo queremos socialista, no basta con alertar sobre las seguras consecuencias de uno capitalista. Son los límites sobre los que se encuadra el dilema, pero el dilema es el hoy.
Si los ciudadanos perciben que ha comenzado la era posrevolucionaria, buscarán sus islas personales, harán maletas para sus viajes privados. Nadie puede vivir sin un sentido, sin una ruta de viaje y un horizonte por alcanzar. Y la cultura del tener, la capitalista, nos rodea como «la maldita circunstancia del agua por todas partes». Nuestros ciudadanos descreídos no reparan en lo obvio que tienen, quieren al fin dos pantalones vaqueros, un celular «inteligente» y un auto; los jóvenes descreídos del «primer mundo» (al que por cierto, no pertenecemos) tienen los dos pantalones, el teléfono y el auto, y pelean en la calle contra las fuerzas antimotines por aquello que los nuestros tienen y a veces no valoran. Hay que soñar alto. Si los jóvenes cubanos soñaran bajito, a ras de tierra, el futuro de la Patria estaría hipotecado.
¿Pero por qué los jóvenes deben defender la Revolución, el presente al que llamamos Revolución? ¿Por lo que han hecho sus padres y abuelos? No es poco lo que han hecho, pero ese es apenas el punto de partida. Debemos defenderla por lo que ellos (los jóvenes) harán. Para los que no han perdido la fe —y creo que son mayoría— no basta lo mucho que hicimos: la Revolución debe defenderse porque todas las pequeñas, medianas y grandes imperfecciones actuales, las que ellos detectan con justa inconformidad y todas las conquistas invisibles (porque ya se asumen como naturales), podrán superarse o mantenerse solo si esta se preserva. Solo la Revolución puede superar a la Revolución y hacernos avanzar; solo si la pasión por la justicia social no cede, si no se renuncia a la búsqueda de un camino alternativo que garantice el consumo y dignifique la vida, pero que eluda el consumismo y las visiones pragmáticas; solo si los sueños no se domestican, si no se nos cortan las alas en nombre de una racionalidad castrada, podremos construir un futuro más digno para todos los cubanos. Donde no hay «imposibles» por conquistar, no hay revolucionarios.
Ser revolucionario es defender a los humildes, a los «pobres de la tierra». No puede existir otra interpretación. Esta es una Revolución de, por y para los humildes. Raúl lo ratificó el primero de enero del 2014, cuando recordó las palabras fundacionales de Fidel: «La Revolu­ción llega al triunfo sin compromisos con na­die en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias», y reiteró Raúl: «Cincuenta y cinco años después, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: ¡La Re­volución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!».
A veces, sin embargo, ante la ausencia de una teoría que salve y demuela, que restaure el concepto de socialismo por caminos nuevos, nos acecha el espejismo socialdemócrata. En justo escape de esquemas y dogmas, caemos en los brazos de la socialdemocracia: una puerta llena de artificiales luces rojas, que nos conduce de vuelta al capitalismo. Los cambios en Cuba son imprescindibles y están en marcha. Hay quienes pretenden empujarlo, subrepticiamente, hacia el capitalismo. Y hay quienes se oponen a ellos, porque viven cómodamente instalados en las telarañas de la burocracia. Ni los primeros ni los segundos se interesan por el pueblo.
En Cuba hay personas que viven en condiciones aún más difíciles. Son hombres y mujeres entrampados en las redes de la pobreza. Los revolucionarios cubanos tenemos que pelear por ellos; son los más afectados por el bloqueo estadounidense, por la abrupta caída del imperfecto pero justo sistema socialista de relaciones comerciales y por la impericia, el despilfarro y la corrupción. Que no carezcan de la alimentación elemental, puedan estudiar y reciban atención médica gratuita de primero, segundo y tercer grados, los diferencia de sus pares latinoamericanos. Pero la Revolución quiere más, los revolucionarios queremos más. Son sobrevivientes de una guerra que ya sobrepasa las cinco décadas. Para ello tendremos que ser eficientes, a pesar del implacable bloqueo económico, financiero y comercial, de la guerra abierta y solapada, de la subversión y de los funcionarios ineptos. La defensa de lo que somos, permitirá que avancemos hacia lo que nos proponemos ser, hacia una Patria próspera, más socialista, justa y solidaria. Solo desde la pelea del hoy podrán visibilizarse las coordenadas del movimiento: lo que fuimos y lo que queremos y podemos ser.
No hay que ser solemne para decir una verdad sencilla y rotunda: qué grandes nos hizo a los cubanos, a los latinoamericanos, Fidel y esa Revolución que su generación, y atrás otra, y después la mía y las que llegan ya, hicieron, hacen, harán. Qué grandes nos hizo el Che o Allende, Chávez o Evo, y antes Bolívar, Martí, Zapata y Sandino, con sus maneras distintas e iguales de enarbolar la dignidad de nuestros pueblos. Qué grande y qué fuerte es un pueblo que tiene un Camilo y, unas pocas décadas después, un Gerardo, un Tony, un Ramón, un Fernando, un René. Que sabe que hay hijos que actúan en el silencio o el anonimato, ahora mismo, porque conoce el rostro de los pocos que finalmente fueron revelados. Que acuna a jóvenes intelectuales comprometidos con su tiempo y a médicos capaces de saltar sobre todas las previsiones individualistas y curar a los necesitados en África o donde sea. No hay que ser solemnes, pero tenemos derecho a sentirnos orgullosos y optimistas.

lunes, 1 de abril de 2013

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales -Foro Social Mundial 2013 – Túnez


Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde la África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.
Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Maghreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas.

Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista.

Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza.

Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en la Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadorismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.

Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los liderazgos de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas.

Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista! Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo. Por eso, luchamos:

*Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Luchamos por la anulación de la deuda ilegitima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.

*Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

*Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

*Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haití, Libia, Mali y Siria.

Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en la Palestina, el Sahara Occidental y en el Curdistán.

Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros territorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países.

Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica.

Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

*Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en la derrocada de la lógica capitalista.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización en el día XXXXX (Fecha a definir)

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!

¡Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo! ¡Viva la revolución!

¡Viva la lucha de todos los pueblos!

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Qué es ser revolucionario en Cuba hoy? I y II partes

Tomado de El Adversario Cubano.

www.eladversariocubano.wordpress.com


Por: Raúl Antonio Capote
Durante los años 2011 y 2012 he tenido la posiblidad de compartir con estudiantes y trabajadores jóvenes de toda Cuba. 370 conversatorios, talleres, presentaciones de mi libro Enemigo, avalan estos contactos donde he recibido mucho más de lo que fui a entregar. Vengo de Cuba armado de amor, del amor recibido a todo lo largo y ancho de este inmenso caimán, amor que sigue cada paso que doy y que no es  a mí, es ese sentimiento que en más de medio siglo de Revolución, ha crecido en el alma de la patria. Es el hombre nuevo que nace en medio de contradicciones, gestado con amor, es el hombre nuevo que buscamos modelando la arcilla  que ha de convertirse en milagro, en el milagro de ese mundo que soñamos los revolucionarios de todo el mundo.
Cientos de preguntas surgieron en esos encuentros, las respuestas que no dí bien o que quedaron profundamente clavadas en mi alma de simple  maestro, buscan salida como plantas que empujan sin alivio la piel. Por eso pretendo comenzar una serie de escritos- respuestas que se completaran en la medida en que los lectores participen en este dialogo que quiero establecer con ellos la primero pregunta la lanzó mi gran amigo  e importante pensador cubano Enrique Ubieta ¿ Qué es ser revolucionario? yo agregaría ¿Qué es ser revolcuionario en la Cuba de hoy? ¿Acaso cambio la esencia de ese concepto?
Nos enfrentamos a un monstruo unánime que vive dentro y fuera de nosotros mismos (1)
Los revolucionarios nos movemos por profundos sentimientos de amor, sin amor no hay Revolución, es el arma para enfrentar y vencer a ese mostruo unánime que es el capitalismo. Los revolucionarios somos anticapitalistas, somo enemigos irreconsiliables de ese monstruo y soñamos como Bertrand Russell El mundo que tenemos que buscar es un mundo en el cual el espíritu creador esté vivo, en el cual la vida sea una aventura llena de alegría y de esperanza, basada más en el impulso de construir que en el deseo de guardar lo que poseemos y de apoderarnos de lo que poseen los demás. Tiene que ser un mundo en el cual el cariño pueda obrar literalmente, el amor esté purgado del instinto de la dominación, la crueldad y la envidia hayan sido disipadas por la alegría y el desarrollo ilimitado de todos los instintos constructivos de la vida y la llenen de delicias espirituales. Un mundo así es posible; espera solamente a que los hombres quieran crearlo.”
Los revolucionarios luchamos por crear ese mundo, demos paso a EnriqueUbieta y demos comienzo a un debate al que les invito de todo corazón
 www.eladversariocubano.wordpress.com
¿Qué es ser revolucionario?
Por: Enrique Ubieta Gómez
En una ocasión, ante los desajustes entre cierta teoría y la práctica, alguien me preguntó: ¿cómo puedo diferenciar lo que es revolucionario, de lo que no lo es? Días después, en una conversación, otro amigo afirmó que los jóvenes eran revolucionarios a su manera, es decir, de una manera diferente a la de sus padres. Esa afirmación parecía convincente. Sigo dándole vueltas al asunto.
Creo que podemos discrepar sobre cómo debe o puede ser el socialismo, que es en definitiva un esfuerzo histórico, de todos, por edificar una sociedad más justa. Pero existe un punto rojo que nos define, no importa la edad: un revolucionario es radicalmente anticapitalista. No existe un capitalismo bueno y otro malo, y aprovechar las “cosas” buenas del capitalismo puede ser una frase tramposa, porque no se refiere a los productos del trabajo humano, sino a un tipo de modernización depredadora de la naturaleza, enajenante y explotadora.
El dilema quizás radica en que el socialismo “se hace” con “materiales” capitalistas; la diferencia, quizás, en el horizonte. Navegamos hacia otro mundo más solidario. Y ser revolucionario es pelear también contra los reductos mentales del capitalismo, que pueden enquistarse en el socialismo: la corrupción, la burocracia, el dogmatismo. No existen revolucionarios que antes no fueran rebeldes; la rebeldía, sin embargo, cuando es superficial, es espectáculo, simple desacato.
Un joven es, debe ser, rebelde –el capitalismo tolera la rebeldía de los estudiantes, la que no sobrepasa los muros universitarios, porque allí donde funciona bien, el mercado la asimila y revierte en pocos años–, pero solo será revolucionario si siente la injustica cometida en los demás como propia, busca las razones últimas y se propone transformarlas. Sobre los caminos de superación, podemos y debemos discrepar, pero los revolucionarios de todas las edades nos parecemos. Lo otro, es pasar gato por liebre.

Por: Raúl Antonio Capote 
Ser revolucionario, desde que la burguesía apoyada en las grandes masas de campesinos y desposeídos de las ciudades y pueblos tomó el poder, convirtiéndose en clase explotadora de esas mismas masas, a las que esclavizó de una forma más férrea, a las que ató con cadenas más sólida, es, en primer lugar, ser anticapitalista.
No existen diferencias de principios entre las distintas generaciones de revolucionarios, quizás algún matiz superficial nos distinga, pero nada profundo, nada decisivo nos separa. 
En un conversatorio que sostuvimos recientemente con un grupo de profesores universitarios, una colega muy joven planteó que a ella no le agradaba la palabra socialismo, ante la respuesta exaltada de algunos de los presentes, pedí calma y le dije a la muchacha, mira yo te voy decir cuál es el mundo en el que quiero que vivan mis hijos y nietos, si no estás de acuerdo con alguna de las cosas que voy a enumerar, lo dices con claridad y comencé:
Quiero un mundo en que todos los seres humanos tengan igualdad de posibilidades, quiero un mundo donde impere la justicia, la libertad, un mundo donde se proteja a  la naturaleza, no se discrimine a los seres humanos por su raza, género u orientación sexual. Donde el egoísmo no sea el motor que mueva a los hombres y mujeres sino la solidaridad, quiero un mundo donde conquistar el máximo de felicidad posible para todos, sea el objetivo central del trabajo, donde los hombres laboren con el placer de creadores y no de esclavos, un mundo sin hambre, sin analfabetismo, quiero un mundo que su ley primera sea el culto a la dignidad plena del hombre.
Vale la pena resaltar, le agregué, que la lucha de los revolucionarios es por modificar las condiciones de producción que hacen del trabajador un ser enajenado, un infeliz. En otras palabras, la lucha del revolucionario es la lucha por la felicidad humana. 
La muchacha, al final, afirmó estar de acuerdo con todo, le dije  mira para nosotros los revolucionarios eso se llama socialismo, llámalo tu como desees, pero así se llama y te digo más, los revolucionarios no solo soñamos ese mundo sino que luchamos por él, lo construimos y defendemos incluso al precio de la vida si es necesario. 
Soñamos un mundo sin clases sociales, donde el estado se extinga un día por innecesario, una vez que ese mundo posible sea construido, los revolucionarios de todas las generaciones llamamos a ese sol del mundo moral, material y espiritual al que llegaremos un día, si antes el capitalismo no extermina al planeta, comunismo.
En la sociedad capitalista el hombre vive una ilusión de libertad, una enajenación que lo hace cada vez más solitario. Entre mercancías, que eso es el hombre del capitalismo, no puede haber solidaridad, todo está basado en el egoísmo producto de la defensa de los intereses individuales.
La soledad de un hombre aplastado por la maquinaria productiva y de comercio es el signo del capitalismo. El hombre enajenado sometido a una violenta maquinaria propagandística, asediado día y noche, rodeado de cantos de sirena, manipulado y compulsado a comprar, comprar y comprar cosas, a las que muchas veces no puede acceder, objetos que no necesita para nada, la situación del hombre en el capitalismo subdesarrollado depreciado su valor mercantil a cero, es aún peor, el hombre endeudado, anulado, no tiene nada que perder, solo las cadenas que le atan a la gran bestia expoliadora.
El miedo natural del hombre a aventurarse en el mundo desconocido de la libertad, es explotado sagazmente por el capitalismo, el hombre que descubre su conciencia tiene ante la libertad dos caminos, renunciar a su yo a cambio de la tranquilidad del útero protector o emprender el camino de lo desconocido y defender su derecho a crecer. O regresar al sosiego perdido, pagando como precio su individualidad y establecer relaciones basadas en el egoísmo con los demás o se declara libre y se arriesga a cambiar el mundo y construir relaciones basadas en el amor, esos somos los revolucionarios. 
Los revolucionarios soñamos, pero no vivimos en las nubes, soñamos pero construimos, dijo Carlos Marx “sea la vida y no la producción de los medios de vida. Cuando el hombre haya construido una forma racional, desenajenada de sociedad, tendrá la oportunidad de comenzar lo que es el fin de la vida: El despliegue de las fuerzas humanas que se considera como el fin en sí, el verdadero reino de la libertad. Es decir una sociedad donde el hombre esté libre de la pobreza material, de la pobreza espiritual”.
Ser revolucionarios en la Cuba de hoy es creer en ese mundo futuro, esa sociedad superior, es creer que lo imposible se hace posible, cabalgando sobre el sueño, haciéndolo realidad día a día, poniendo ladrillo a ladrillo, beso a beso, sudor a sudor en ese camino a utopía, que para los no revolucionarios es quimera, absurda ilusión irrealizable.
“La humanidad no persigue nunca quimeras insensatas ni inalcanzables; la humanidad corre tras de aquellos ideales cuya realización presiente cercana, presiente madura y presiente posible. Con la humanidad acontece lo mismo que con el individuo. El individuo no anhela nunca una cosa absolutamente imposible. Anhela siempre una cosa relativamente posible, una cosa relativamente alcanzable. Un hombre de una aldea, a menos que se trate de un loco, no sueña jamás con el amor de una princesa ni de una multimillonaria lejana y desconocida, sueña en cambio con el amor de la muchacha aldeana a quien él puede conseguir. Al niño que sigue a la mariposa puede ocurrirle que no la aprese, que no la coja jamás; pero para que corra tras de ella es indispensable que la crea o que la sienta relativamente a su alcance. Si la mariposa va muy lejos, si su vuelo es muy rápido, el niño renuncia a su imposible conquista. La misma es la actitud de la humanidad ante el ideal. Un ideal caprichoso, una utopía imposible, por bellos que sean, no conmueven nunca a las muchedumbres. Las muchedumbres se emocionan y se apasionan ante aquella teoría que constituye una meta probable; ante aquella doctrina que se basa en la posibilidad; ante aquella doctrina que no es sino la revelación de una nueva realidad en marcha, de una nueva realidad en camino”. Bello texto de Mariátegui.  
Los revolucionarios debemos apasionar, conmover, hacer participes a todos, revelar esa nueva realidad en marcha, enseñar nuestra doctrina, basada en la posibilidad, en la ciencia y en el amor a la vida, a los seres humanos, a la naturaleza. Esa doctrina de fe en el hombre, de amor profundo, de entrega y solidaridad.  Solo hombres y mujeres armados de grandes dosis de amor y de confianza en los seres humanos podrán construir ese mundo. 
Hay quienes dicen “Bueno soy revolucionario, pero…” Se es o no se es, no hay peros, quien comulga con el capitalismo, quien alaba y celebra ciegamente sus “éxitos”, quien lo propone como solución a los problemas de la humanidad, problemas que son, la mayor parte, producto de su existencia misma, no es revolucionario y no estoy negando las leyes de la dialéctica, porque si negara el desarrollo estaría negando lo que soy y lo que creo. Nadie dijo que se trataba de borrón y cuenta nueva, estamos en el camino que escogimos y defendemos, el socialismo con sus cargas de lo pasado y su génesis de futuro. 
Creo que sería oportuno y más que oportuno necesario, regresar a los clásicos, a los textos originales de Marx y de Engels, no a los manuales retóricos y dogmáticos del estalinismo, no a los textos tergiversados o manipulados con fines obscuros, que nada tienen que ver con el sueño de construir un mundo mejor. Se hace necesario estudiar el pensamiento marxista latinoamericano, el pensamiento político de los grandes humanistas y revolucionarios de nuestra gran patria grande y del mundo, nutrirnos de las ideas más avanzadas de hoy, de la ciencia, de la economía, de la política, de la sociedad. 
Para los cubanos de hoy no se puede ser revolucionario y no ser comunista, ese es el credo que defiendo como bolchevique. Si alguien me llama estalinista se equivoca y me ofende, porque nada tiene que ver con mis ideas el Bonaparte terrible del socialismo soviético, soy leninista, marxista, martiano y fidelista; pero si me piden que no sea necio y que acepte los “aires nuevos”, les advierto que tengo un buen olfato para identificar los viejos malos olores del sistema que haremos caer por fuerza de ley del desarrollo y por el combate revolucionario.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...