Mostrando entradas con la etiqueta Armas Químicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Armas Químicas. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de octubre de 2018

El Pentágono prepara el despliegue de armas biológicas contra Rusia


Tomado de Misión Verdad

Recientes evidencias sobre letales pruebas de sustancias biológicas en Tiflis, Georgia, encendieron las alarmas en torno a la investigación de armas biológicas estadounidenses en países foráneos. Científicos europeos se encuentran extremadamente preocupados por un sospechoso programa de investigación, financiado por el Pentágono, que parece diseñado para propagar enfermedades a cultivos, animales y personas por todos lados. La creación de tales armas y sus maneras especiales de distribuirse está prohibido bajo leyes nacionales e internacionales.
Estados Unidos está llevando a cabo tal investigación de armas biológicas en todo el mundo:
"Científicos de bioguerra usando identificación falsa como diplomáticos prueban virus en personas en los laboratorios biológicos del Pentágono en 25 países en todo el mundo. Estos laboratorios biológicos estadounidenses están financiados por la Agencia de Defensa para la Reducción de Amenazas (DTRA, por sus siglas en inglés) bajo un programa militar de 2.1 mil millones de dólares, el Programa de Participación Biológica Cooperativa (CBEP por sus siglas en inglés), y están localizados en países que formaron parte de la Unión Soviética como Georgia y Ucrania, en Medio Oriente, el Sudeste Asiático y África".

jueves, 7 de enero de 2016

Continúan los crímenes sionistas: Israel destruye cosechas en Gaza con herbicidas

Jaled Abu Mandil en sus campos destruidos. Gaza / Foto: Isabel Pérez
Jaled Abu Mandil en sus campos destruidos. Gaza / Foto: Isabel Pérez
Tomado de ElDiario.es
Por Isabel Pérez

A finales del mes de diciembre de 2015, un avión agrícola israelí surgió por encima de la Línea Verde, la frontera de facto que separa la Franja de Gaza de Israel. El avión comenzó a expulsar el químico con el que pretendía deshacerse de las malas hierbas en la zona patrullada por soldados israelíes y vigilada por torretas militares mecanizadas con robots y ametralladoras. Tras cumplir con su misión, dio la vuelta y retornó a Israel.
En cuestión de días, los campesinos y agricultores gazatíes vieron cómo sus cultivos se secaban, morían, dejando una estampa amarilla donde el verde debería ser el color prevaleciente en esta época del año.

El fin justifica los medios (filosofía del crimen*)

Jaled Abu Mandil vive desde hace más de 20 años junto a su tierra, en el este del campo de refugiados de al-Maghazi, centro de la Franja de Gaza. Su casa ha sido destruída en cada guerra y siempre ha vuelto a levantarla, aunque ahora sea más bien una choza construida con varios ladrillos, placas metálicas y ramas secas de palmeras.
En estos días, además, está viendo cómo se echa a perder la mayor parte de su cosecha, la única fuente de ingresos para él y su familia.
“Sucedió hace un par de semanas. Apareció una avioneta israelí y comenzó a echar herbicida, -relata Jaled.- Siempre rocían parte de nuestros campos, pero nunca habían llegado a rociar tanto. Solían llegar hasta los 100 metros dentro de la alambrada de la Línea Verde en Gaza, pero esta vez el veneno ha llegado hasta los 500 metros”.
La cebada que había plantado Jaled murió al tercer día de ser bañada con el destructible químico israelí. El trigo no aguantó mucho más. En plena temporada de recogida, los guisantes de este campesino sucumbieron también al veneno. Todo está amarillo tal y como muestra a eldiario.es uno de sus hijos pequeños.
El hijo de Jaled nos muestra sus cultivos. Al fondo, su casa-choza / Foto: Isabel Pérez
El hijo de Jaled nos muestra sus cultivos. Al fondo, su casa-choza / Foto: Isabel Pérez
“Si los israelíes nos dijeran al menos que van a echar esos productos pues nosotros no plantaríamos", afirma Jaled con sentimiento de hartazgo. "Plantar todo esto cuesta dinero. Solamente preparar la tierra y sembrarla son 5.000 NIS [1.000€]. Ahora he perdido al menos 2.000 dinares jordanos [más de 2.500€]. ¿Por qué nos hacen esto?”.
El pasado 23 de diciembre, el ministerio de Agricultura en Gaza anunció que miles de dónums habían quedado afectados por un químico herbicida expulsado desde el aire por israelíes en las zonas centro y sur de la Franja de Gaza.
“La fumigación aérea con herbicidas e inhibidores de germinación se realizó en la zona a lo largo de la valla fronteriza la semana pasada con el fin de permitir las operaciones óptimas y continuas de seguridad", informó un portavoz del Ejército israelí al portal de noticias +972.
De este modo el fin último, aclarar la zona de hierbas para mejor visualización de los militares israelíes, justificó los medios por los cuales los campesinos de las zonas afectadas se han quedado sin cultivos, muchos de ellos arruinados, y el resto de la población de la bloqueada Franja de Gaza, el 80% de la cual depende de la ayuda alimentaria, sin una parte importante de verduras y hortalizas.
A esta acción se le unen las repetitivas “nivelaciones” del terreno, es decir, incursiones terrestres limitadas en las zonas de la Línea Verde con las que excavadoras blindadas allanan el terreno palestino y destruyen todo lo que está a su paso.

Misión de “seguridad” y castigo colectivo

Las tierras de Jaled estaban a 100 metros de la Línea Verde, sin embargo, hay muchos casos en los que los cultivos se encontraban a más de 300 metros, salvaguardando la distancia de las autodenominadas por Israel ‘Áreas de Acceso Restringido’ (ARA, en sus siglas en Israel), un eufemismo que las organizaciones de derechos humanos palestinas critican sin cesar ya que los límites de seguridad los establece unilateralmente Israel y sus fundamentos son de carácter arbitrario e impredecible.
Así, los campos de Nael Hiyyi en la zona de Johr-Eddik a 400 metros de la alambrada israelí no deberían haber sufrido el baño de herbicidas puesto que está a una distancia más que prudencial de la línea divisoria.
“Los israelíes me quemaron las plantas con el fumigado", expone Nael. "Se me echó a perder más del 80% del calabacín plantado, la mitad de las judías, las espinacas y la col”. Nael tiene 37 años y de sus trabajo en el campo dependen los siete miembros de su familia.
“Estoy endeudado y ahora con la pérdida de esta temporada no sé qué voy a hacer. Yo solo deseo que haya paz y que se ponga fin a los problemas, a los bombardeos y destrucción de nuestras tierras para que mi esfuerzo y mis inversiones vean sus frutos”, lamenta Nael.
Abu Adnan es el mokhtar (el notable) de una de las zonas afectadas. Se queja de que ellos son los que absorben la rabia del Ejército israelí frente a operaciones de las milicias palestinas y asegura que cualquier daño producido por las autoridades israelíes contra la población civil palestina es un castigo colectivo.
“A mí el herbicida israelí me ha dejado sin cultivos. No se salvó nada. A pesar de todo, doy gracias a Dios", dice el anciano. "En la guerra de 2014, los israelíes vertieron toda su rabia aquí. Había un túnel de la resistencia palestina debajo. Después de destruir nuestros árboles frutales, nadie vino aquí, ni Hamas ni Fatah, ni siquiera el alcalde. Pero aquí seguiré. De aquí sólo me marcharé para ser enterrado en el cementerio”.
Otra de las consecuencias que provocó el avión agrícola israelí cargado de herbicida fue el corte de una de las líneas de electricidad con la que Israel está obligada a proporcionar suministro eléctrico a la Franja de Gaza, según los acuerdos internacionales. “Yo lo vi. Vi cómo la avioneta se ponía de lado", relata otro de los campesinos, Msalam Abu Mandil. "Rompió el cable de electricidad y lo hizo a propósito”.
Msalam asegura que en sus campos sólo se puede plantar trigo o cebada, ahora secos debido al herbicida israelí, ya que en 2014 las tropas israelíes destruyeron los pozos de agua y no tiene con qué costearse una nueva infraestructura de regadío.
*Comentario añadido por el administrador de este blog

miércoles, 1 de julio de 2015

NUEVO MANUAL DE GUERRA DEL PENTÁGONO

Tomado de Moncada, Grupo de Lectores.
Por Manuel E. Yepe
Justo cuando parecía que el discurso oficial sobre las políticas gubernamentales estadounidense había llegado al extremo de la paradoja, la autocomplacencia y las inconsistencias, el Pentágono emitió su “Manual sobre Leyes de la Guerra” (“Law of War Manual”) que dispone la conducta jurídica a que debe atenerse el personal de su servicio en todas las ramas durante las operaciones militares.

En un artículo valorativo de ese nuevo instrumento jurídico del Pentágono que fue difundido por TheAntiMediablog y Anti-Media Radio, la escritora y periodista Claire Bernish califica al Manual de “escalofriante”.

“Aunque la voluminosa publicación de 1,180 páginas a un solo espacio es más seco que el pan duro -dice la periodista- y contiene un gran número de entradas alarmantes que merecen más de una lectura cuidadosa”.

Bernish señala que este Manual, en el que se trabajó durante 25 años, constituye la primera modificación integral de las leyes que desde 1956 rigen la política de las guerras del Departamento de Defensa estadounidense.

Uno de los significativos cambios es el referido a los periodistas quienes, “aunque por lo general son civiles, suelen ser también miembros de fuerzas armadas o beligerantes sin privilegios", término este último que al parecer sustituye –quién sabe con qué intención- al de ‘combatientes ilegales’ que se usaba en la era de George W. Bush para definir a supuestos terroristas que se hicieran pasar por periodistas, resalta Bernish.

La periodista considera que en el nivel puramente superficial, la existencia de un manual de leyes que regule el comportamiento de un país en tiempos de conflicto indicaría la existencia en él de una conducta respetable que excluya violaciones de los derechos humanos, pero “en este caso ello solo sería en el plano técnico, ya que el contenido de esta misma guía de los usuarios desmiente tal cosa e identifica al gobierno estadounidense como el más belicoso y arrogante del planeta”.

Ejemplo de lo anterior es la bien documentada circunstancia de la utilización de uranio empobrecido por Estados Unidos en la guerra de Irak y en la etapa inmediatamente posterior, que dejó como secuela de décadas muchos miles de víctimas civiles iraquíes con monstruosas deformaciones físicas. En todo el mundo ello ha sido categóricamente condenado, no obstante lo cual el  nuevo Manual inscribe el uso de armamentos a base de uranio empobrecido como “legal”.

Desde 2004 hasta hoy la tasa de malformaciones congénitas en la ciudad iraquí de Falluyah ha sobrepasado la de las bombas atómicas que cruelmente dejó caer Estados Unidos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki hace 55 años, cuando ya el Imperio nipón había anunciado su voluntad de rendirse.

Similarmente, las internacionalmente prohibidas bombas de racimo aparecen listadas en el Manual como  armas con reglas específicas para su uso dado que pudieran resultar necesarias para el cumplimiento de obligaciones que le están dadas a EE.UU. por el derecho internacional”.

La autora recuerda que lo anterior obvia el hecho de que la Convención sobre municiones en racimo ha sido suscrita por 116 países, y solamente Estados Unidos y Arabia Saudita no se han adherido a ella en todo el mundo.

La autora resalta la paradoja de que Estados Unidos permita la exportación de armas prohibidas por la comunidad internacional, con la sola condición de que el comprador se comprometa a usarlas únicamente contra objetivos militares, “con un mínimo daño a civiles inocentes”.

Frecuentemente, estas municiones dejan de estallar por meses o incluso décadas después de haber caído la bomba madre. Los niños a menudo son mutilados o asesinados cuando las hallan y las confunden con juguetes.

Tal circunstancia ha cobrado actualidad al conocerse de las recientes víctimas civiles de bombas de racimo suministradas por Washington en Yemen, a raíz de lo cual el Pentágono anunció que investigaría el caso y prometió que, a partir de 2018, cesaría la exportación de armamento de este tipo.

Esta última afirmación contradice, según Bernish, el interés de Washington por que en el Manual aparecieran listadas como lícitas las bombas de racimo para el uso por las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Las bombas de racimo y el uranio empobrecido son apenas dos ejemplos de las muchas cuestiones admitidas en el Manual que generan una gran cantidad de preguntas en vez de las respuestas categóricas que cabría esperar por su abarcador título. Clasificados como "legales" aparecen también otros dispositivos como las minas, las armas nucleares, las trampas explosivas camufladas, los herbicidas, las armas láser (cegadoras o no), las incendiarias, las armas de fragmentación, entre otras que merecen esclarecimiento.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Critican en EE.UU. manipulación con armas químicas para atacar Siria

Tomado de Moncada, Grupo de Lectores.

Washington, 23 dic (PL) Nuevas revelaciones constatan hoy la falsedad sobre el ataque con gas sarín en los alrededores de Damasco, así como la manipulación mediática en Estados Unidos para desencadenar una invasión contra Siria semejante a la de Irak.

Robert Parry, experiodista estadounidense de la agencia Associated Press y de la revista Newsweek, destacó en un reciente estudio que los análisis de un equipo de expertos de la ONU en los alrededores de la capital siria arrojó que nunca fueron hallados restos de armas químicas tras el alegado ataque del 21 de agosto.

Asimismo, un laboratorio de Naciones Unidas se retractó recientemente de su anterior afirmación de haber detectado residuos degradados de gas sarín entre los restos de un misil en las localidades periféricas de Moadamiyah y Zamalka.

Pese a dichas evidencias, el diario The New York Times y la organización Human Rights Watch insisten en que una unidad de élite del gobierno del presidente Bashar al-Assad disparó dos proyectiles cargados con sustancias tóxicas, criticó Parry en un texto reproducido este lunes por el sitio digital Washingtonsblog.com.

Un anterior informe de la ONU sobre el incidente aseguraba que uno de los dos laboratorios de la ONU detectó un fragmento de metal que consideró un residuo químico resultante del uso de sarín.

Sin embargo, un nuevo análisis se retracta de dicha aseveración y certifica que la sustancia química resultó un falso positivo del nocivo compuesto, por lo cual ambos laboratorios ahora concuerdan en que no hubo sarín ni derivados en las muestras investigadas en Ghouta Oriental, comentó el analista.

Analizó además que si los dos misiles hubiesen sido disparados desde la 104 Brigada de la Guardia Republicana, al noroeste de Damasco, como alegaron quienes acusaron al gobierno en aquel entonces, habrían requerido unos nueve kilómetros para llegar al lugar de impacto.

Expertos consideran que los artefactos improvisados volaron apenas tres kilómetros desde su lugar de origen, en una zona donde campeaban grupos mercenarios y radicales islámicos amparados política, logística y mediáticamente por gobiernos occidentales y del Medio Oriente que buscan un cambio de régimen, señaló.

Aún así, dijo, el Times no ha hecho ningún esfuerzo para corregir las inculpaciones contra Damasco, reconocer la evidencia contraria o al menos reflejar las dudas de analistas, incluidos algunos dentro de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, sobre la alta probabilidad de que fuesen los llamados rebeldes los autores del hecho.

Tras el ataque de fines de agosto, en la periferia de la capital siria, la administración del presidente Barack Obama y varios medios de comunicación inculparon rápidamente al gobierno sirio, aun sin presentar nunca pruebas fehacientes, y amenazaron con iniciar una serie de bombardeos contra objetivos militares y políticos.


jf/lr

sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Quién amenaza a Estados Unidos?

nukr

Tomado de ContraInjerencia.
Por Elson concepción Pérez.

Si algo debe caracterizar a un mandatario de una potencia nuclear es la responsabilidad. Nadie, en posesión de esa arma, puede buscar supuestos enemigos con el fin de justificar la modernización, ampliación y alcance de estas.

Este es el caso de Estados Unidos que, según el propio gobierno, posee un arsenal nuclear de 5 mil 113 ojivas activas y desplegadas y otras miles no activas.

Ahora bien, ¿quién amenaza a Estados Unidos? ¿Por qué tales planes? ¿A quién van dirigidos?

La respuesta la sabe Obama. NADIE, absolutamente NADIE ha emprendido ni tiene planes de agredir a ese país, y cuando se hizo, con el ataque a las Torres Gemelas en el 2001, aún se vive en la incertidumbre sobre si fue verdad lo de Al Qaeda o si fue una autoagresión para justificar la cruzada bélica emprendida por el entonces gobierno de George W. Bush y continuada por el Nobel de la ¿Paz?, Barack Obama.

¿Sería una exigencia de la ultraderecha conservadora y el Complejo Militar Industrial norteamericanos? ¡Vaya usted a saber!

Con el arma nuclear no se puede jugar, como tampoco se debe hacer con el riesgo a la supervivencia humana.

Entonces, ¿por qué y para qué nuevos y abultados presupuestos para la modernización del arsenal atómico del Pentágono?

Para el presente año fiscal, por ejemplo, el mandatario estadounidense dispuso de un presupuesto que aumentaría en un 7 % la cantidad actual de 7 mil 227 millones de dólares, destinados a modernizar las armas atómicas de Estados Unidos.

Tal decisión hace más complicado e incierto un mundo que se debate entre la civilización —con paz, progreso, felicidad— y la barbarie de quienes lo mutilan con guerras, muertes, armas y depredación generalizada.

¿Quién triunfará en ese pulseo entre lo irracional y lo sensato y responsable?

En su afán por “convencer” al Congreso, Obama, cuando pidió tan abultada cifra de dinero para modernizar estas armas, justificó tal partida reduciendo los fondos ya aprobados que se debían usar en los planes de no proliferación nuclear, acordados con Rusia en el tratado Nuevo START.

Es una verdadera burla a aquel Tratado, que supuestamente había puesto fin a la era de la llamada Guerra Fría, con el compromiso de reducir su arsenal atómico en dos tercios hasta el año 2018.

En un ambiente tan inseguro y poco responsable de las autoridades de Washington, Moscú no hizo esperar su criterio, y Nikolai Astrovski, experto del Centro de Estimaciones y Pronósticos Estratégicos ruso, aseguró que los su-puestos planes norteamericanos en cuanto a la reducción de sus medios atómicos era una mentira para tratar de imponer a Rusia que reduzca la rama más combativa de sus fuerzas armadas.

El citado experto y estratega mi-litar ruso, citado por Hispan TV, comparó la situación actual de las armas nucleares tácticas de EE.UU. y la OTAN con la “escopeta de Chéjov”. El escritor ruso planteó que si en el primer acto de un espectáculo aparece una escopeta cargada, más adelante esa arma se debe disparar.

Respecto al tema, Moscú advirtió que actualmente el arsenal estadounidense cuenta con unas 800 bombas aéreas de caída libre de tres modificaciones diferentes.

Al mismo tiempo la OTAN posee entre 150 y 200 bombas del modelo B-61, con una potencia total de unos 18 megatones de equivalencia en TNT. Dichas armas están desplegadas en seis bases aéreas de Estados Unidos en Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Turquía. ¿Contra quién van dirigidas?

Además, la OTAN y EE.UU. disponen de siete aeródromos operativos dentro de las misiones con armamento de destrucción en masa en Polonia, Es-lovaquia, Lituania, Letonia y Estonia.

De esta forma, el tiempo de acercamiento a un objetivo próximo a las fronteras de dichos países con Rusia se reduce de los 40-50 minutos a unos 4–7 minutos en comparación con las fuerzas estratégicas desplegadas al otro lado del Atlántico y equipadas con misiles intercontinentales.

Todo hace indicar que la reciente reorganización de los aeródromos militares en los países bálticos (antiguas repúblicas soviéticas), de conformidad con las normas del uso de las armas nucleares de la OTAN, es un argumento más a favor de que los norteamericanos se están preparando para el uso de ese tipo de armamento con la mayor eficacia posible.

Acompañando a estos planes nucleares, Estados Unidos ha desarrollado los más costosos y modernos medios de espionaje que le permiten conocer lo que sucede, en tiempo real, en cada punto del planeta.

Solo para las agencias dedicadas al espionaje, presupuestó para el presente año fiscal 2013 una cifra superior a los 52 mil 600 millones de dólares, según reveló el diario The Washington Post, que cita nuevos documentos filtrados por el exanalista Edward Snowden.

Nada, que aunque no hay amenaza alguna ni enemigo que intente actuar contra Estados Unidos, la administración Obama se aferra a que un mundo sin guerra no es mundo… al menos para Washington.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

“El Mossad falsificó pruebas del ataque químico en Siria”

MOSSAD

Tomado de ContraInjerencia.



Las evidencias del ataque químico en Siria, presentadas por EE.UU., fueron falsificadas por Israel, según un exembajador y activista político británico.

Craig John Murray, exembajador británico y activista político, manifestó en su página oficial que las pruebas presentadas por el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, tras el ataque químico del 21 de agosto, “fueron falsificadas por el servicio secreto israelí”.

Como subraya Murray, las declaraciones de Kerry sobre las intercepciones de comunicaciones de altos rangos militares del Ejército sirio no tienen una base sólida.

Según Murray, en Oriente Medio EE.UU. no tiene instalaciones comparables con el centro de Troodos, en Chipre, que pertenece al servicio de inteligencia británico GCHQ, lo que condiciona altos niveles de cooperación entre la CIA y MI6. “Troodos es altamente valorado por la NSA. El centro está monitoreando las líneas satelitales y de radio, así como el tráfico de microondas en Oriente Medio, desde Egipto y desde Libia oriental hasta el Cáucaso. Todas las comunicaciones telefónicas en esta región se captan por las plataformas de Troodos”, explica el exembajador. 

En este contexto, opina Murray, es muy difícil de suponer que las pruebas de la preparación del ataque químico por los militares sirios no hubieran estado disponibles para el Comité británico de Inteligencia.

“Por un lado, la explicación es muy simple. Las evidencias han sido provistas a EE.UU. por el Mossad, según me comunican mis propias fuentes bien informadas en los círculos de inteligencia de Washington”, indica Murray, agregando que actualmente a disposición del servicio secreto israelí no hay instalaciones con una capacidad similar al centro de Troodos.
“La respuesta al enigma de Troodos es simple: Troodos no interceptó las comunicaciones, porque no existen. El Mossad las había fabricado”, concluye Murray. 
 
Asimismo, la postura oficial de Tel Aviv en el conflicto sirio fue claramente explicada por el embajador de Israel en EE.UU., Michael Oren, que en una entrevista con el diario ‘The  Jerusalem Post’, subrayó que “queremos que Bashar al Assad se vaya, siempre hemos preferido a los chicos malos que no son respaldados por Irán antes que a los chicos malos que sí cuentan con el apoyo de Irán”.

¿Quién usó armas químicas en Siria?

armas-quimicas-siria
Tomado de Página 12.
Por Juan Gelman.

Washington insiste en que el presidente sirio, Bashar al Assad, dio la orden de emplearlas contra los rebeldes. Moscú reitera que fue una provocación de los insurgentes para apurar la intervención directa de EE.UU. en la guerra civil que devasta al país mediterráneo. La ONU envió una misión a Siria para certificar la dimensión del ataque que tuvo lugar en unos suburbios de Damasco el 21 de agosto pasado y causó la muerte de centenares de civiles, muchos niños en particular. Obama declaró inmediatamente que lo averiguado por la misión “no deja duda alguna” acerca de la culpabilidad de Assad. Sin embargo, las 38 páginas del informe (//s3.documentcloud.org) se limitan a certificar que ataque hubo, pero no indican quién lo desató.

Los miembros de la Misión de las Naciones Unidas para investigar acusaciones de uso de armas químicas en Siria (Unojsr, por sus siglas en inglés) asientan en su informe que dependieron de las fuerzas rebeldes para inspeccionar la zona. Detectaron el uso inequívoco de gas sarín y, a la vez, que había signos de que ciertas evidencias parecían “trasladadas” y “posiblemente manipuladas”. Esto algo dice, pero no basta. Por lo demás, la discusión EE.UU./Rusia sobre el tema, tampoco: es evidente su inevitable cariz político. Ninguno de los dos poderes ha presentado hasta ahora pruebas definitivas de lo que sostiene. La conclusión de que el gas usado es el sarín poco ayuda: el gobierno sirio ha reconocido que posee un arsenal de armas químicas y algunos grupos rebeldes se han jactado de su capacidad de producir sarín en videos que subieron a YouTube (www.youtube.com, 5/12/12).

La organización de Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Salud informativa (VIPS, por sus siglas en inglés) elevó a Obama un memo en que le señalan: “Lamentamos informarle que algunos de nuestros viejos colegas nos afirman categóricamente que, contrariamente a las declaraciones de su gobierno, las informaciones más fiables indican que Bashar al Assad no es responsable del incidente químico que mató e hirió a civiles sirios el 21 de agosto, hecho que también conocen los servicios británicos” (//consortiumnews.co, 6/9/13). Integran VIPS doce ex agentes de alto nivel de la Inteligencia estadounidense, entre otros Thomas Drake, que fue un alto funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), el agente de la CIA retirado Larry Johnson y W. Patrick Lang, ex alto funcionario de los servicios de Defensa, quienes firman el documento.

VIPS había enviado a W. Bush un memo similar cuando el entonces secretario de Estado, Colin Powell, pronunció un discurso en la ONU presentando informaciones que justificaban la guerra contra Irak y que resultaron falsas (//warisucrime.org, 5/2/03). “Entonces acordamos al presidente Bush el beneficio de la duda, pensando que había sido inducido en error o que estaba mal aconsejado”, se afirma en el documento dirigido a Obama. VIPS acusa al director de la CIA John Brennan de “cometer un fraude idéntico al del pre-Irak dirigido a los miembros del Congreso, los medios, el público y, tal vez, a usted mismo”.

Según los agentes de la CIA que atienden la cuestión siria –agrega el memo– “es evidente” que los hechos del 21 de agosto “no fueron producto de un ataque del ejército sirio con armas químicas de nivel militar procedentes de su arsenal”. “Hemos sabido además –añade– que el 13 y el 14 de agosto (es decir, una semana antes) las fuerzas de oposición basadas en Turquía realizaron preparativos para una gran intervención del ejército rebelde.” VIPS estima que estos hechos dan cuenta de “una provocación, planificada de antemano de la oposición siria y de sus apoyos turcos y sauditas”, que esperaban la inmediata intervención de EE.UU., anunciada luego por Obama.

El mandatario sigue con su búsqueda de apoyos nacionales e internacionales a su voluntad de atacar a Siria, pero los socios europeos no responden plenamente a su llamado. El premier David Cameron sufrió una no pequeña humillación cuando la Cámara de los Comunes rechazó su propuesta de que Gran Bretaña se sumara a la intervención de EE.UU. (www.bbc.co.uk, 30/8/13). El socialista Hollande perdió apoyo de la opinión pública francesa que, sin embargo, estuvo de acuerdo con la invasión a Mali. En EE.UU., la mayoría rechaza un ataque a Siria: como señala el New York Times, “están cansados de casi 12 años de guerra y temen caer en otra” (www.nytimes, 9/9/13).

La encuesta anual de Transatlantic Survey, entidad que registra las opiniones imperantes en Europa y EE.UU., reveló que el 62 por ciento de los estadounidenses y el 72 por ciento de los europeos –Turquía incluida– se oponen a que sus gobiernos se involucren en la guerra civil siria (www.jpost.com, 18/9/13). Pareciera que el horno no está para bollos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

EE.UU. utilizó el cáncer como arma de guerra

ataques armas químicas Estados Unidos gobierno
Los militares de Estados Unidos vertieron 20 millones de galones de productos químicos en Vietnam desde 1962-1971
Tomado de Rebelion.
Por Jefrey St. Clair
Traducido para Rebelión por J. M.
 
Al final de la Primera Guerra del Golfo, Saddam Hussein fue denunciado como un villano feroz por ordenar a sus tropas en retirada destruir los campos de petróleo kuwaitíes, contaminar el aire con nubes venenosas de humo negro y saturar el suelo con pantanos de crudo. Se calificó, con razón, de crimen de guerra ambiental.

Pero los meses de bombardeos de los aviones estadounidenses y británicos sobre Irak con misiles de crucero han dejado un legado aún más mortífero e insidioso: toneladas de coquillas, balas y fragmentos de bomba amarradas con uranio empobrecido. En total EE.UU. golpeó objetivos iraquíes con más de 970 bombas y misiles radiactivos.

Pasó menos de un decenio para que las consecuencias de la campaña de bombardeos radiactivos en la salud de las personas empezasen a conocerse. Y las consecuencias son terribles, por cierto. Los médicos iraquíes la llaman "la muerte blanca", la leucemia. Desde 1990, la tasa de leucemia en Irak ha aumentado en más del 600%. La situación se ve agravada por el aislamiento forzado de Irak y el régimen de sanciones sádicas, descrito recientemente por el secretario general de la ONU Kofi Annan como "una crisis humanitaria", que hace que el diagnóstico y tratamiento de los cánceres sean aún más difíciles.

"Tenemos pruebas de trazas de uranio empobrecido en muestras tomadas para el análisis, y eso es muy malo para los que afirman que los casos de cáncer han aumentado por otras razones", dijo el doctor Umid Mubarak, ministro de Salud de Irak.

El doctor Mubarak afirma que el miedo de Estados Unidos a enfrentarse a las consecuencias sanitarias y ambientales de su campaña de bombardeos con armas de uranio empobrecido está en parte detrás de su rechazo a cumplir su compromiso de un acuerdo que permita a Irak vender algunas de sus vastas reservas de petróleo a cambio de alimentos y suministros médicos.

"El polvo del desierto lleva a la muerte", dijo el Dr. Jawad Al-Ali, un oncólogo y miembro de la Real Sociedad de Médicos de Inglaterra. "Nuestros estudios indican que más del 40% de la población en torno a Basora tendrá cáncer. Atravesamos otro Hiroshima".

La mayoría de las víctimas de la leucemia y el cáncer no son soldados. Son civiles. Y muchos de ellos son niños. El Comité de Sanciones Iraquí en Nueva York controlado por los Estados Unidos ha negado reiteradas solicitudes de Irak para equipos de tratamiento contra el cáncer y medicamentos, incluso analgésicos como la morfina. Como resultado, los hospitales desbordados en ciudades como Basora recurren al tratamiento del cáncer con aspirina.

Esto forma parte de un horror más grande infligido a Irak, que ve que hasta 180 niños mueren cada día, según las cifras de mortalidad recopilados por UNICEF de un catálogo de las enfermedades del siglo XIX: el cólera, la disentería, la tuberculosis, escherichia coli, las paperas, el sarampión, la gripe.

Los Iraquíes y kuwaitíes no son los únicos que muestran signos de contaminación y afecciones debidas al uranio empobrecido. Se ha encontrado una variedad de enfermedades que afectaron a veteranos de la Guerra del Golfo con rastros de uranio en la sangre, las heces, la orina y el semen.

El uranio empobrecido es un nombre que suena bastante benigno para el uranio-238, un compuesto de elemtos residuales de la extracción del uranio-235 que se utiliza en reactores nucleares y armas. Durante décadas este tipo de residuos radiactivos han sido una molestia y se acumulaban en las plantas de tratamiento de plutonio de todo el país. A finales de 1980 había casi 1.000 millones de toneladas de este material.

A continuación a los diseñadores de armas del Pentágono se les ocurrió un uso para los residuos: podían moldearse y convertirlos en balas y bombas. El material era gratis y había un montón. También el uranio es un metal pesado, más denso que el plomo. Esto hace que sea ideal para su uso en armas de penetración, diseñadas para destruir tanques, vehículos blindados que transportan personal y búnkeres.

Cuando las bombas que lleva el tanque explotan, el uranio empobrecido se oxida en fragmentos microscópicos que flotan en el aire como polvo cancerígeno movido por los vientos del desierto durante décadas. El polvo letal se inhala, se adhiere a las fibras de los pulmones y finalmente comienza a causar estragos en el cuerpo: tumores, hemorragias, los sistemas inmunes devastados, las leucemias.

En 1943, los halcones relacionados con el Proyecto Manhattan especularon que el uranio y otros materiales radiactivos podrían dispersarse en amplias franjas de tierra para contener a los ejércitos enemigos. El general Leslie Grove, jefe del proyecto, afirmó que podría esperarse que las armas de uranio causaran un "daño permanente a los pulmones”. Hacia finales de la década del 50 el padre de Al Gore, el senador de Tennessee, propuso rociar la zona desmilitarizada en Corea con uranio como una represalia barata frente a un ataque de los norcoreanos.

Después de la Guerra del Golfo, los planificadores del Pentágono estaban tan encantados con el rendimiento de sus armas radiactivas que ordenaron un nuevo arsenal y bajo las órdenes de Bill Clinton dispararon el mismo material contra posiciones serbias en Bosnia, Kosovo y Serbia. Más de 100 unidades de bombas de uranio empobrecido se han utilizado en los Balcanes en los últimos seis años.

Los equipos médicos de la región ya habían detectado brotes de cáncer cerca de los lugares bombardeado. La tasa de leucemia en Sarajevo, golpeado por las bombas estadounidenses en 1996, se ha triplicado en los cinco últimos años. Pero no sólo los serbios están enfermos y moribundos. Las fuerzas de paz de la OTAN y de la ONU en la región también están afectadas de cáncer. El día 23 de enero ocho soldados italianos que sirvieron en la región murieron de leucemia.

El Pentágono ha barajado una variedad de razones y excusas. En primer lugar, el Departamento de Defensa restó importancia a las preocupaciones sobre el uranio empobrecido tachándolas de teorías conspirativas sustentadas por activistas por la paz, ecologistas y propagandistas iraquíes. Cuando se exigió a EE.UU. y a sus aliados de la OTAN que revelasen las propiedades químicas y metálicas de sus municiones, el Pentágono se negó. También se ha negado a ordenar pruebas de los soldados estadounidenses estacionados en el Golfo y en los Balcanes.

Si EE.UU. se ha mantenido en silencio, los británicos no. Un estudio realizado en 1991 por la UK Atomic Energy Authority predijo que si se inhala menos del 10% de las partículas liberadas por las armas de uranio empobrecido utilizadas en Irak y Kuwait, podría dar lugar a unas "300.000 muertes".

La estimación británica supone que el único ingrediente radiactivo de las bombas lanzadas sobre Irak fue el uranio empobrecido. No fue así. Un nuevo estudio de los materiales de estas armas las describe como un "cóctel nuclear" que contiene una mezcla de elementos radiactivos, incluido el plutonio y el altamente radiactivo isótopo uranio-236. Estos elementos son 100.000 veces más peligrosos que el uranio empobrecido.

Por lo general, el Pentágono ha tratado de volcar la culpa en el manejo descuidado del Departamento de Energía de sus plantas de producción de armas. De esta manera el portavoz del Pentágono Craig Quigley describe la situación en una lógica despedazada digna de la pluma de Joseph Heller: "De la mejor manera que podemos comprender ahora la contaminación, es que se originó en las propias plantas que producen el uranio empobrecido en el espacio de tiempo de unos 20 años”.

De hecho, los problemas en las instalaciones nucleares del Departamento de Energía y la contaminación de sus trabajadores y contratistas se conocen bien desde la década de 1980. Un memorando del Departamento de Energía de 1991 informa de que: "durante el proceso de fabricación de combustible para reactores nucleares y elementos para las armas nucleares, la planta de difusión gaseosa de Paducah... fabricó uranio empobrecido que contiene potencialmente neptunio y plutonio".

Pero estas excusas, sin medidas para hacer frente a la situación, están creciendo paulatinamente. Doug Rokke, el físico en salud del Ejército de EE.UU. que supervisó la limpieza parcial de fragmentos de bombas de uranio empobrecido en Kuwait está enfermo. Su cuerpo registra un nivel de radiación 5.000 veces superior a la radiación considerada "segura". Sabe dónde colocar la culpa. "No puede haber ninguna duda sensata acerca de esto," dijo Rokke al periodista australiano John Pilger. "Como resultado del metal pesado y el veneno radiológico del uranio empobrecido la gente en el sur de Irak tienen problemas respiratorios, problemas renales, cánceres. Los miembros de mi equipo han muerto o están muriendo de cáncer”.

El uranio empobrecido tiene una vida media de más de 4 millones de años, aproximadamente la edad de la Tierra. Miles de hectáreas de tierra en los Balcanes, Kuwait y el sur de Irak están contaminadas para siempre. Si George Bush padre, Dick Cheney, Colin Powell y Bill Clinton siguen compitiendo por un legado, hay uno muy sombrío que se mantendrá casi para toda la eternidad.


Este estudio es una adaptación de un capítulo de Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature.
Jefrey St. Clair es el editor de CounterPunch y autor de Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature, Grand Theft Pentagon y Born Under a Bad Sky. Su último libro es Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion. Contacto: sitka@comcast.net
Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/09/13/when-the-us-used-cancer-as-a-weapon/
rCR
 
 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Industria de la mentira y guerra imperialista

JPEG - 30.1 KB
Fotografía verdadera de la falsa masacre de Timisoara (Rumania)
Tomado de Red Voltaire.
Por Domenico Losurdo.

Solía decir Joseph Goebbels que es más fácil que la gente se trague una mentira enorme que una pequeña. Es un principio que la CIA ha venido aplicando durante los últimos años con el invento de masacres falsas que justifican guerras. El filósofo Domenico Losurdo analiza la facilidad sorprendente con que nos dejamos engañar.

En la historia de la industria de la mentira como parte integrante del aparato militaro-industrial del imperialismo, el año 1989 marcó un verdadero viraje. Nicolae Ceaucescu se mantiene en el poder en Rumania. ¿Cómo derrocarlo? Los medios de prensa occidentales comienzan a divulgar masivamente informaciones e imágenes del «genocidio» perpetrado en Timisoara por la policía del propio Ceaucescu.

Los cadáveres mutilados

¿Qué había pasado en realidad? Basándose en el análisis de Guy Debord sobre la «sociedad del espectáculo», un ilustre filósofo italiano, Giorgio Agamben, sintetizó magistralmente este caso:

Por vez primera en la historia de la humanidad, cadáveres que habían sido enterrados hacía poco tiempo o que se hallaban aún en las mesas de las morgues fueron desenterrados apresuradamente y mutilados para simular ante las cámaras de televisión el genocidio destinado a legitimar un nuevo régimen. Lo que el mundo entero tenía ante sus ojos como la realidad real en las pantallas de televisión, era la absoluta anti-verdad y, aunque la falsificación era a veces evidente, fue de todas maneras autentificada como real por el sistema mediático mundial, para que quedara claro que lo real no era a partir de entonces otra cosa que un momento del movimiento necesario de lo falso. Verdad y falsedad se hacían así imposibles de distinguir una de la otra y el espectáculo se legitimaba solamente mediante el espectáculo.
 
Timisoara es, en ese sentido, el Auschwitz de la sociedad del espectáculo. Incluso se ha dicho que si después de Auschwitz es imposible escribir y pensar como antes, después de Timisoara ya no será posible mirar una pantalla de televisión de la misma manera.» [1]

El año 1989 es el año en que el paso de la sociedad del espectáculo al espectáculo como técnica de guerra comenzó a manifestarse a escala planetaria.

Varias semanas antes del golpe de Estado, o sea antes de la «revolución de Cinecittà» en Rumania [2], se producía en Praga –el 17 de noviembre de 1989– el triunfo de la «revolución de terciopelo» con una consigna inspirada en Gandhi: «Amor y verdad». En realidad, la difusión de la información falsa según la cual la policía había «matado brutalmente» a un estudiante desempeñaba un importante papel. Eso es lo que nos revela, 20 años más tarde y con satisfacción, «un periodista y líder de la disidencia, Jan Urban», protagonista de aquella manipulación: su «mentira» tuvo en aquel momento el mérito de suscitar la indignación de las masas y el derrumbe del régimen, ya debilitado [3].

Algo similar ocurrió en China. El 8 de abril de 1989, Hu Yaobang, secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) hasta el mes de enero de 1987, sufre un infarto en medio de una reunión del Buró Político y muere una semana después. La multitud de la Plaza de Tiananmen vincula su deceso al enconado conflicto político que se había manifestado en el marco de aquella reunión [4]. El fallecido se convierte de cierta forma en víctima del sistema cuyo derrocamiento se desea.

En los 3 casos, el invento del crimen y su denuncia buscan suscitar la ola de indignación necesaria para favorecer el movimiento de protesta. Esa estrategia encuentra éxito en Checoslovaquia y Rumania –países donde el régimen socialista había surgido al calor del avance del Ejército Rojo– pero fracasa en la República Popular China, fruto de una gran revolución nacional y social. Y el fracaso mismo se convierte en punto de partida de una nueva guerra mediática más masiva aún, desencadenada por una superpotencia que no tolera la existencia de rivales reales o potenciales. Esa guerra mediática aún se mantiene en vigor. Pero lo cierto es que el momento que define el viraje histórico es, en primer lugar, Timisoara, «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo».

«Dar publicidad a los bebés» y al cormorán

Dos años después, en 1991, se producía la primera guerra del Golfo. Un periodista estadounidense tuvo el coraje de revelar cómo se desarrolló «la victoria del Pentágono sobre los medios», o sea la «colosal derrota de los medios implementada por el gobierno de Estados Unidos» [5].

En 1991, la situación no era nada fácil para el Pentágono –ni para la Casa Blanca. Había que convencer de que la guerra era necesaria a una población que aún conservaba en mente el recuerdo de Vietnam. ¿Qué hacer? Diversos subterfugios van a reducir drásticamente las posibilidades de que los periodistas hablen directamente con los soldados o de que envíen crónicas directamente desde el frente. En la medida de lo posible, todo debe ser sometido a un filtro: la fetidez de la muerte y, sobre todo, la sangre, los sufrimientos y lágrimas de la población civil no deben irrumpir en las casas de los ciudadanos de Estados Unidos –ni de los habitantes del resto del mundo– contrariamente a lo sucedido en tiempos de la guerra de Vietnam.

Pero el problema central y más difícil de resolver es otro: ¿Cómo demonizar el Irak de Sadam Husein, que años antes había ganado méritos –a los ojos de los propios Estados Unidos– al agredir el Irán nacido de la Revolución islámica y antiestadounidense de 1979 y con tendencia al proselitismo en el Medio Oriente? El proceso de demonización no habría sido difícil si la víctima [de Sadam Husein –Kuwait–] hubiese sido [un país] angelical. Pero la operación no iba a ser nada fácil. Y no sólo debido a la implacable represión reinante en Kuwait contra toda forma de oposición. Había cosas mucho peores: los peores trabajos eran para los inmigrantes, víctimas de una «esclavitud de hecho» que tenía por demás visos de sadismo. Los casos de «serbios defenestrados, quemados, cegados o asesinados a golpes» no suscitan la menor emoción [6].

¡Pero se logró! Generosa o fabulosamente pagada, una agencia publicitaria lo resuelve todo… denunciando que los soldados iraquíes les cortan las «orejas» a los kuwaitíes que se resisten. Pero el punto culminante de esta campaña estaba por venir: los invasores habían irrumpido en un hospital «sacando 312 recién nacidos de sus incubadoras y dejándolos morir de frío sobre el suelo del hospital de Kuwait» [7]. Repetida hasta el cansancio por el presidente Bush padre, reafirmada por el Congreso, avalada por la prensa más autorizada e incluso por Amnistía Internacional, esa información tan horrible, y también detallada, no podía dejar de provocar una enorme ola de indignación: Sadam Husein era el nuevo Hitler, hacerle la guerra no sólo era necesario sino además urgente y quienes se oponían o no parecían convencidos tenían que ser considerados como cómplices más o menos conscientes del nuevo Hitler. Por supuesto, esa información era una mentira cuidadosamente fabricada y divulgada. Precisamente por eso la agencia publicitaria se había ganado su dinero.

La reconstrucción de ese caso aparece en un capítulo del libro ya mencionado aquí, con un título apropiado: «Dar publicidad a los recién nacidos» [8]. La verdad es que los recién nacidos no fueron los únicos que recibieron publicidad. Al inicio de las operaciones de guerra se difundió en el mundo entero la foto de un cormorán que se ahogaba en el petróleo proveniente de los pozos que Irak había volado. ¿Verdad o manipulación? ¿Fue Sadam quien provocó la catástrofe ecológica? ¿Hay cormoranes en esa región del mundo y en esa temporada del año? La ola de indignación, autentica y cuidadosamente manipulada, arrasaba con las últimas muestras racionales de resistencia.

Fabricación de falsedades, terrorismo de la indignación y desencadenamiento de la guerra

Viajemos en el tiempo hasta la disolución, o más bien el desmembramiento de Yugoslavia. Contra Serbia, que había sido históricamente el protagonista del proceso de unificación de ese país multiétnico, se desencadenaban una tras otra –en los meses anteriores a los verdaderos bombardeos– sucesivas olas de bombardeo mediático. En agosto de 1998, dos periodistas, un estadounidense y un alemán, «reportaban la existencia de fosas comunes con 500 cadáveres de albaneses entre los cuales había 430 niños, en los alrededores de Orahovac, donde se habían producidos intensos combates. Otros diarios occidentales retomaron la noticia y le dieron gran difusión. Pero todo era falso, como demuestra una misión de observación de la Unión Europea». [9]

Pero eso no pone en crisis la fábrica de falsedades. A inicios del año 1999, los medios occidentales comenzaban a hostigar a la opinión pública internacional con fotos de cadáveres amontonados en el fondo de una fosa y a veces decapitados y mutilados. Las explicaciones y artículos que acompañaban aquellas imágenes proclamaban que eran civiles albaneses desarmados masacrados por los serbios. Pero:

«La masacre de Racak es aterradora, con mutilaciones y cabezas cortadas. Una escena ideal para suscitar la indignación de la opinión pública internacional. Pero algo parece extraño en las características de esa matanza. Habitualmente, los serbios matan sin realizar mutilaciones […] Como nos muestra la guerra de Bosnia, las denuncias de barbaries cometidas con los cuerpos, huellas de tortura, decapitaciones, son un arma de propaganda frecuentemente utilizada […] Quizás no sean los serbios sino los guerrilleros albaneses quienes mutilaron los cuerpos.» [10].

O quizás los cadáveres de las víctimas de uno de los innumerables enfrentamientos fueron objeto de un tratamiento ulterior, para dar la impresión de ejecuciones a sangre fría y de un desencadenamiento de furia bestial, atribuido de inmediato al país que la OTAN quería bombardear [11].

El montaje de Racak no era más que el punto culminante de una campaña de desinformación obstinada e implacable. Unos años antes, el bombazo del mercado de Sarajevo había permitido a la OTAN presentarse como la instancia moral suprema, que no podía tolerar que las «atrocidades» serbias quedasen impunes. Hoy en día podemos leer, incluso en el diario italiano Corriere della Sera que «fue una bomba de origen bastante dudoso lo que provocó la masacre de Sarajevo, desencadenando la intervención de la OTAN» [12]. Con ese precedente, Racak nos parece ahora una especie de reedición de Timisoara, reedición que se prolongó por varios años. Sin embargo, incluso antes de ese caso, ya se habían registrado otros éxitos. El ilustre filósofo que había denunciado en 1990 «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo» que había tenido lugar en Timisoara, se unía 5 años más tarde al coro dominante criticando de manera maniquea «el súbito deslizamiento de las clases dirigentes ex comunistas hacia el racismo más extremo (como en Serbia, con el programa de “purificación étnica”)» [13]. Después de haber analizado con agudeza la trágica ausencia de diferenciación entre «verdad y falsedad» en el marco de la sociedad del espectáculo, Agamben acababa por confirmarla involuntariamente al acoger expeditivamente la versión (o sea la propaganda de guerra) difundida por el «sistema mediático mundial», que él mismo había designado anteriormente como fuente principal de la manipulación. Después de haber denunciado la reducción de lo «verdadero» a «un momento del necesario movimiento de lo falso», reducción implementada por la sociedad del espectáculo, Agamben se limitaba a conceder una aparencia de profundidad filosófica a ese «verdadero» reducido precisamente a «un momento del necesario movimiento de lo falso».

Por otro lado, un elemento de la guerra contra Yugoslavia nos remite, más que a Timisoara, a la primera guerra del Golfo: el papel de los public relations.

«Milosevic es un hombre esquivo, no le gusta la publicidad, no le gusta mostrarse ni hacer discursos públicos. Parece que en el momento de los primeros anuncios de la descomposición de Yugoslavia, Ruder&Finn, la compañía de relaciones públicas que trabajaba para Kuwait en 1991, fue a verlo para proponerle sus servicios. Y la pusieron de patitas en la calle. En cambio, Ruder&Finn fue contratada por Croacia, por los musulmanes de Bosnia y los albaneses de Kosovo a cambio de 17 millones de euros al año, para proteger y promocionar la imagen de los tres grupos. ¡E hizo un excelente trabajo! James Harf, director de Ruder&Finn Global Public Affairs, afirmaba […] en una entrevista: “Logramos hacer coincidir, en la opinión pública, a serbios y nazis […] Somos profesionales. Tenemos un trabajo que hacer y lo hacemos. No nos pagan por dedicarnos a la moral”» [14].

Veamos ahora la segunda guerra del Golfo. En los primeros días de febrero de 2003, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, mostraba al Consejo de Seguridad de la ONU las imágenes de los laboratorios móviles de producción de armas químicas y biológicas que supuestamente poseía Irak. Algún tiempo después, el primer ministro británico Tony Blair reforzaba la dosis: Sadam Husein no sólo tenía esas armas sino que ya había elaborado planes para utilizarlas y podía activarlas «en 45 minutos». Y de nuevo venía el espectáculo que, más que el preludio de la guerra, constituía en sí el primer acto de guerra, con la advertencia contra un enemigo que el género humano tenía que liquidar a toda costa.

Pero el arsenal de mentiras usadas o por usar iba mucho más allá. En su empeño por «desacreditar al líder iraquí a los ojos de su propio pueblo», la CIA se proponía «divulgar en Bagdad un documento filmado donde se revelaba que Sadam era gay. El video debía mostrar al dictador iraquí en plena relación sexual con un muchacho. Tenía que dar la impresión de haber sido filmado con una cámara oculta, como si fuera una grabación clandestina». También se estudiaba «la posibilidad de interrumpir las transmisiones de la televisión iraquí con una edición extraordinaria –falsa– del noticiero de televisión en la que se anunciaría que Sadam había dimitido y que todo el poder había pasado a manos de su hijo, el temido y odiado Uday» [15].

El Mal tenía que ser denunciado y estigmatizado mientras que el Bien debía aparecer en todo su esplendor. En diciembre de 1992, los Marines estadounidenses desembarcaban en el litoral de Mogadiscio. Para decirlo con más exactitud, desembarcaban allí 2 veces, pero la repetición de la operación no se debía a dificultades militares ni de logística. Había que demostrarle al mundo que, además e incluso antes de ser una formación militar de élite, los Marines estadounidenses eran una organización benéfica y caritativa que traía esperanza y sonrisas al pueblo somalí víctima de la miseria y el hambre. La repetición del desembarco-espectáculo tenía como objetivo corregir detalles erróneos y defectos. Un periodista que fue testigo del hecho explicaba:

«Todo lo que está pasando en Somalia y lo que va a producirse en las próximas semanas es un show militaro-diplomático […] Realmente, una nueva época en la historia de la política y de la guerra comenzó en aquella extraña noche de Mogadiscio […] La “Operación Esperanza” fue la primera operación militar que no sólo se filmó en vivo para las cámaras de televisión sino que además se pensó, se construyó y se organizó como un show de televisión» [16].

Mogadiscio era la contraparte de Timisoara. Unos años después de haber puesto en escena la representación del Mal (el comunismo que al fin se desplomaba) se montaba la representación del Bien (el Imperio estadounidense que surgía del triunfo obtenido en la guerra fría). Los elementos que conforman la guerra-espectáculo y que determinan su éxito están ahora claros.

NOTAS:
Algunos de los temas tratados en este trabajo se abordan en el último capítulo del libro Le langage de l’empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, publicado en francés por Editions Delga, que saldrá a la venta el 13 de septiembre de 2013.
Este trabajo fue traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] Mezzi senza fine. Note sulla politica, por Giorgio Agamben, Bollati Boringhieri, Turín, 1996, p. 67, y citado en Le langage de l’Empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, por Domenico Losurdo, Delga, París, 2013, p. 313.
[2] La fine delle democrazie popolari. L’Europa orientale dopo la rivoluzione del 1989, por François Fejto, Mondadori, Milan, 1994, p. 263.
[3] «A rumor that set off the Velvet Revolution», por Dan Bilefsky, in International Herald Tribune del 18 del noviembre de 2009, pp. 1 e 4., citado en Losurdo 2013, p. 313.
[4] La Chine, por Jean-Luc Domenach y Philippe Richer, Seuil, París. 1995, p. 550.
[5] Second Front. Censorship and Propaganda in the Gulf War, por John R. Macarthur, Hill and Wang, Nueva York, 1992, p. 208 et 22.
[6] Macarthur 1992, p. 44-45.
[7] Macarthur 1992, p. 54.
[8] Selling Babies.
[9] «La via verso la guerra», por Roberto Morozzo Della Rocca, in suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 11-26.
[10] Morozzo della Rocca, 1999, p. 24, y citado en Losurdo 2013, p. 314.
[11] Racak. De l’utilité des massacres, tomo II, por Fréderic Saillot, L’Harmattan, París, 2010, p. 11-18.
[12] «Le vittime e il potere atroce delle immagini», por Franco Venturini, in Corriere della Sera del 22 de agosto de 2013, pp. 1 et 11.
[13] Agamben 1995, p. 134-35.
[14] «Milosevic visto da vicino», por Jean Toschi Marazzani Visconti, Suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 27- 34.
[15] «La Cia girò un video gay per far cadere Saddam», por Enrico Franceschini, en La Repubblica, 28 de mayo de 2010, p. 23.
[16] «Quello sbarco da farsa sotto i riflettori TV», por Vittorio Zucconi, en La Repubblica del 10 de diciembre de 1992.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...