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martes, 24 de septiembre de 2019

La CIA y la paradoja de George Orwell

Imagen tomada de internet
Tomado de Granma
Por 
El escritor inglés Eric Arthur Blair, conocido mundialmente por el seudónimo literario de George Orwell, fue combatiente durante  la Guerra Civil Española, a la cual se incorporó, según dijo, a «matar fascistas, porque alguien debe hacerlo».
Su novela 1984 constituyó una acusación contra los regímenes totalitarios y se convirtió en el mayor éxito de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en su más extendida operación propagandística contra la URSS en la década de 1950.

sábado, 26 de agosto de 2017

Un espía global

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Tomado de ALAI. Agencia Latino Americana de Información.
Por Carlos E. Lippo.

Como es sabido por muchos, la empresa Google es una subsidiaria de la multinacional gringa Alphabet Inc., cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías. Su principal y más conocido producto es el motor de búsqueda de contenidos en Internet que lleva su mismo nombre, pero ofrece también muchos otros productos y servicios como el correo electrónico llamado Gmail, sus servicios de mapas Google Maps, Google Street View y Google Earth, el sitio web de vídeos YouTube y otras utilidades web como Google Libros o Google Noticias, el navegador web Google Chrome y la red social Google+, todos ellos de carácter gratuito, lo que les garantiza una inmensa cantidad de usuarios a nivel planetario.

lunes, 8 de mayo de 2017

WikiLeaks revela cómo la CIA se hace con el control de los navegadores en la oficinas


Tomado de RT Actualidad

El portal de filtraciones ha publicado información sobre una herramienta llamada Archimedes que usa la CIA para controlar redes de computadoras.

'WikiLeaks' ha publicado este viernes una nueva filtración en la que revela cómo funciona el 'malware' llamado Archimedes, que usa la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. Esta herramienta permite hacerse rápidamente con el control de las computadoras de una red de área local (LAN), haciéndose pasar por una sesión común y corriente de navegadores de Internet.
Por lo general las redes LAN unen varios dispositivos dentro de las oficinas, pero también son usadas por algunos usuarios en sus casas.

La CIA espía el historial de los navegadores web de usuarios

El 'malware' infecta una computadora de la Red y envía el navegador web de esta computadora a un servidor especial que busca las vulnerabilidades mientras el usuario no percibe nada sospechoso. De esta forma la CIA puede infiltrarse en las redes locales para controlar y afectar a las computadoras de las que consta, explica WikiLeaks.
En el marco de la filtración sobre Archimedes, WikiLeaks publicó un manual sobre su uso, elaborado por la CIA, así como tres apéndices sobre el mismo y el manual de uso del programa malicioso Fulcrum, que permite usar una compudadora infectada para afectar a otro dispositivo de una red local, así como espiar el tráfico de comunicaciones HTTP de las computadoras afectadas. Es decir, el programa espía el historial de los navegadores web de usuarios y permite ver qué páginas visita.
Esta publicación forma parte de la filtración a gran escala de archivos sobre armas cibernéticas de la CIA denominada Vault 7

Filtraciones anteriores revelaron, entre otras cosas, que:

  • La herramienta Scribbles de laCIA permite etiquetar y rastrear documentos creados con el software de Microsoft Office filtrados por informantes o robados por "oficiales de Inteligencia extranjeros".
  • La herramienta Weeping Angel de la CIA puede grabar, enviar o almacenar audio a través del micrófono incorporado en las televisiones inteligentes de la serie F de Samsung.
  • El 'software' Dark Matter está diseñado para infectar productos de la compañía estadounidense Apple aún después de borrar el disco duro y reinstalar el sistema operativo del dispositivo.
  • El Programa Marble 'disfraza' los 'hackeos' de la CIA impidiendo a los investigadores forenses atribuirles virus, troyanos y ataques cibernéticos.
  • Desde octubre de 2014 la CIA estudia la posibilidad de infectar sistemas de control de vehículos utilizados por los coches y camiones modernos para "realizar asesinatos indetectables".
  • El programa malicioso Hive es usado por la agencia para enviar información desde máquinas atacadas por la CIA y permite hacerse con su control para efectuar tareas específicas.
  • La herramienta Grasshopper, indetectable por la mayoría de programas antivirus, va destinada a crear datos dañinos de forma individual para el sistema Windows.

martes, 15 de noviembre de 2016

Agentes en Cuba al servicio de los Estados Unidos

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Tomado de El Heraldo Cubano
Por Arthur González.

Nada es nuevo en la política subversiva de Estados Unidos contra la Revolución cubana y desde su inicio no estuvo motivada por las nacionalizaciones de sus empresas en la Isla como aseguran.
La CIA seguía los pasos de Fidel Castro, mucho antes de 1959, la prueba está en los oficiales que enviaron a México para conocer los preparativos de su expedición a Cuba en el yate Granma e intentar impedirla, algo que no pudieron lograr.
Después decidieron introducir a varios de sus hombres en el ejército rebelde, con el fin de evitar la unión de las fuerzas que luchaban contra el tirano Fulgencio Batista, lo que tampoco cristalizó; por eso en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional del 23 de diciembre de 1958, el director de la CIA, Allen Dulles, expresó que había que impedir la victoria de Castro, siendo apoyado por el Presidente Dwight Eisenhower.
Pero la sombra de sus fracasos siguió persiguiendo a los yanquis y el 9 de enero Castro entraba triunfante en la Habana.
A pesar de sus deseos y planes para asesinarlo desde el mismo año 1959, tampoco obtuvieron resultados.
Nuevas vías para derrotar a la Revolución fueron puestas en práctica; desde la guerra económica, comercial y financiera, hasta la fabricación de una contrarrevolución con disfraz de “disidencia”.
En esa línea han malgastado millones de dólares y gran parte de ellos han ido a parar a las arcas del gobierno cubano, porque más de la mitad de esos llamados “opositores” resultaron ser colaboradores de la Seguridad cubana.
Sin variar un ápice su obstinación por destruir el socialismo, persisten en reclutar a personas sin prestigio, ni reconocimiento dentro del pueblo cubano, con el propósito de crear la imagen internacional de que “avanzan” en la conformación de una verdadera “oposición” al régimen de Castro.
Un ejemplo de eso son algunos contrarrevolucionarios que, sin valía alguna, son acreedores de premios internacionales acompañados de altas sumas de dinero, como el caso de Manuel Cuesta Morúa, personaje gris al que acaban de regalarle una beca de un mes de duración, en el Centro Internacional Woodrow Wilson, en Washington DC, nada menos que para académicos, como parte del Premio Democracia, Ion Ratiu 2016.
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La estrategia de otorgarle premios a los asalariados cubanos es de larga data, con vistas a promocionarlos internacionalmente, cuando realmente no son conocidos en su patria, pero mediante esa fórmula intentan buscar apoyo a las denuncias que llevan a cabo contra Cuba, fabricando violaciones a los derechos humanos que no pueden demostrar.
Una prueba de que la CIA es quien está detrás de esa estrategia, es el empleo de la Fundación Familia Ratiu, radicada en Londres, en asociación con el Centro para la Democracia Ratiu, ubicado en Turda, Rumania), quien sirve de pantalla para financiar dicho Premio.
Desde la década de los años 50, la CIA utilizó determinadas Fundaciones en su labor subversiva contra la URSS y los demás países socialistas de Europa, situación descubierta durante el proceso investigativo llevado a cabo en 1964 por el Congreso de los Estados Unidos, ante la exención de impuestos de las Fundaciones norteamericanas.
En esa investigación fueron identificadas un grupo de Fundaciones que sirvieron como tapaderas de la CIA, y realmente no eran más que buzones para recibir el dinero de la Agencia, el que transferían a otras para sufragar a personas o entidades que laboraban secretamente para la inteligencia yanqui.
Sobre el particular William Hobby, presidente de la Houston Post y miembro del consejo de la misma, explicó cómo se hacía:
“Se nos decía que…íbamos a recibir unos fondos de la CIA. Luego nos llegaba una carta de una organización determinada, pidiéndonos fondos y nosotros le concedíamos los fondos. No se hacían preguntas; creíamos que la CIA sabía lo que hacía”.
Nada ha cambiado, la CIA continúa empleando las Fundaciones como pantalla, algo que la escritora Francés Stonor Saunders, argumenta ampliamente en su libro “La CIA y la Guerra Fría Cultural”.
Para reafirmar su vínculo con los Servicios de Inteligencia yanquis, es público que Cuesta Morua, está contratado por la NED, Fundación Nacional para la Democracia, para desarrollar proyectos subversivos en Cuba.
Un contrato firmado de su puño y letra, afirma que anualmente recibe de esa Fundación 14 mil 400 dólares para ejecutar sus actividades contra la Revolución cubana.
Paralelamente recibe otras sumas para la preparación y asistencia a eventos internacionales, donde tiene que seguir las orientaciones que se le imparten.
La NED fue aprobada por ley del Congreso de Estados Unidos, el 18 de noviembre de 1983, para darle continuidad a las acciones secretas de la CIA, específicamente las denominadas Operaciones de Acción Política, situación corroborada en 1991 por Allen Weinstein, primer presidente de la NED, quien aseguró:
“Mucho de lo que hoy hacemos, ya lo hacía la CIA hace 25 años de manera encubierta”; y como atestiguara el investigador estadounidense William Blum:
“…una obra maestra de la política, las relaciones públicas y del cinismo…, con el énfasis en el estatus de No Gubernamental, como parte de la imagen y del mito”.
Este asalariado, al igual que otros como Elizardo Sánchez Santa Cruz Pacheco, solo persigue los dólares enviados por Estados Unidos, negocio muy satisfactorio que permite vivir sin trabajar, además de viajar continuamente por Europa, EE.UU. y América Latina.
Para tener una idea del cambio de casaca de esos “disidentes”, basta recordar que gracias al socialismo que hora pretenden sustituir por el capitalismo, Cuesta Morua pudo estudiar gratuitamente su carrera universitaria, lo que era impensable en época del tirano Batista, por su origen humilde y color de piel.
Después de graduarse en 1986 como licenciado en historia, fue contratado como guía de turismo y posteriormente, de 1988 a 1991, pasó a trabajar en la Casa de África, dirigida por la oficina del Historiador de la Habana.
Ante la crisis económica sufrida por Cuba debido al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, sumado al desmembramiento de la URSS y la pérdida del socialismo en Europa, Manuel Cuesta vio la oportunidad de convertirse en asalariado de los yanquis y salir de las penurias económicas por las que atravesaba la población de la Isla.
De ahí su cambio de militante comunista a “disidente” al servicio de la CIA, junto con Elizardo Sánchez.
Para obtener autonomía y un financiamiento directo en mayor cuantía, en 1998 funda la “Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada”, disuelta en 2003.
Un año antes organizó el engendro “Arco Progresista”, el cual preside desde el 2002, desde donde sostiene fuertes relaciones con otros elementos contrarios a los gobiernos de Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela, entre ellos el agente CIA Leopoldo López.
Cuesta Morua se declara descendiente de Martín Morúa Delgado, cubano que llegó a Senador de la república y lideró la postura del gobierno de esa época contra el movimiento “Los Independientes de Color”, pues a pesar de ser negro no quiso perder la posición política alcanzada.
Todo indica que el oportunismo le viene de sus ancestros y como dijera José Martí:
“Hay un oportunismo que es mera cobardía y pretexto para no ser honrado…”

jueves, 14 de abril de 2016

Ignacio Ramonet: “Las empresas que venden nuestros datos son las más ricas”

Ignacio Ramonet (Galicia, 1943), es un periodista español radicado en Francia. Foto: David Fernández/ Diagonal.
El experto en geopolítica analiza en su último libro el ‘Imperio de la vigilancia’ que impone la última tecnología.
Tomado de Diagonal
Por Izaskum Sánchez Aroca.

Mark Zuckerberg pide en el Mobile World Congress de Barcelona internet “para los más pobres” y Apple se niega a dar los datos del teléfono de un presunto terrorista al gobierno estadounidense. Las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), reinas de Silicon Valley, mueven ficha. Buscan mercado y fidelizar a sus clientes. En el mundo hay cuatro mil 100 millones de personas sin acceso a internet que viven desconectadas de ese Imperio de la vigilancia del que Ignacio Ramonet habla en su último libro.
Conversamos con este experto en geopolítica, cofundador de ATTAC y director de la edición española de Le Monde Diplomatique sobre la crisis sistémica global, sus vínculos con las tensiones entre seguridad y libertad y el panóptico tecnológico en el que vivimos.
-¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?
-El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores.
Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.
La vigilancia es un accidente. Paul Virilio dice que cada vez que se hace un avance tecnológico surge un accidente no previsto. Cuando se inventa la electricidad se inventa la electrocución, cuando se inventa internet se inventa la vigilancia de masas. Antes la vigilancia era un fantasma, un temor paranoico porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.
-Parece que esta vigilancia, que implica la pérdida de libertades, se ampara y legitima en un discurso sobre la seguridad. ¿Qué rol juegan los medios de comunicación avalando este paradigma securitario?
-Los medios juegan un rol muy conservador con la idea de que si los Estados establecen un sistema de vigilancia es para protegernos. Es una especie de trueque. Yo te doy seguridad y tú me das tu libertad, o una parte de ella. Los medios se adhieren a eso. El problema es que si para combatir el terrorismo liquidamos el conjunto de las libertades democráticas, pagamos un precio demasiado alto y uno de los objetivos del terrorismo se consigue.
Cuidado con este negocio falseado porque la seguridad total no existe, los propios gobernantes hablan constantemente de que están tomando todas las precauciones pero no pueden garantizar que no haya un atentado. En cambio, la libertad sí que se puede disminuir mediante leyes.
Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos
-¿Qué riesgos tiene ese discurso?
-Tiene el riesgo de que de esa manera estemos liquidando libertades fundamentales. ¿Qué diferencia hay entre una dictadura y una democracia? Que la dictadura te controla, te condiciona, te vigila sin que estés informado de ello. Pero si actualmente nos vigilan, ¿dónde está la verdadera democracia?
-¿Existe un techo de cristal en este espionaje, en este control de la población? ¿Hasta dónde se pretende llegar?
– El objetivo es crear lo que llamo la justicia predictiva. Existen dos obras que imaginaron sociedades distópicas, totalmente vigiladas. Una es 1984 (1949) de George Orwell y otra Minority Report (1956) de Philip K. Dick. 1984 es una sociedad completamente vigilada a través de la tecnología. Minority Report habla de un aparato que esencialmente sirve para prevenir el crimen. Se vigila a toda la población con un objetivo preciso de evitar el crimen. Se detiene a la persona por un crimen que aún no ha cometido. En Francia hay un artículo de la ley que lo permite. La intención del crimen ya es un crimen.
Hablas mucho de que el objetivo de este control es la supuesta seguridad pero también existe una parte comercial, de venta de datos a gobiernos y multinacionales.
La novedad es que ahora nos vigilan las empresas y lo hacen mejor que los propios Estados. Cuando el Estado quiere vigilarte le pide a tu proveedor telefónico la lista de tus llamadas. Es tu proveedor telefónico el que te vigila. El Estado, los gobiernos también le van a pedir a Google la lista de lo que has consultado, porque lo tiene todo. Esto es lo que explica que empresas como Google, que no venden nada, sean las más ricas del mundo, porque venden nuestros datos.
La otra cara de la moneda sería la potencialidad que tienen todas estas redes como Facebook o Twitter para promover movilizaciones.
No se trata de condenar internet, es un avance fundamental, se trata de estudiar el accidente, qué es la vigilancia y cómo reducirlo y protegerse.
Antes la vigilancia no era una realidad porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.
– Esa vigilancia se incrementó mucho a partir del 11S. Ahora, la situación en Europa ha cambiado mucho. La crisis de los refugiados o la guerra en Siria necesitan nuevos marcos de interpretación. ¿Qué análisis geopolítico hace?
– Estamos en un momento de transición. El periodo de estos últimos 20 años ha estado marcado a escala geopolítica por la crisis de Oriente Medio, que ahora estalla con las cuestión de Siria, y también por la hegemonía de China. En este momento, China está cambiando de modelo económico y de desarrollo, lo que tiene una repercusión muy grande. La caída del precio de las materias primas es algo nuevo en estos 20 años, que se han caracterizado por una subida incesante de las commodities y por el hecho de que muchos países del sur aprovecharon esta situación para transformarse, hasta el punto de que se pudo hablar de países emergentes, los BRICS, se creó el G20… De los emergentes ya no se habla, muchos están en crisis. En América Latina el ciclo está cambiando y en Europa los partidos consolidados han visto reducir su solidez.
-¿Cómo influye este cambio en las crisis de los distintos gobiernos de izquierdas de América Latina?
– Mucha gente lee el cambio de ciclo en América Latina como si de repente la oposición tuviera argumentos, pero no los tiene. El cambio de ciclo político es consecuencia de un cambio de ciclo económico que se basaba en tres pilares. Por un lado, China tenía un crecimiento muy elevado, acompañado de una política de ser la fábrica del mundo para la exportación de productos, para lo cual tenía que importar muchísimas materias primas de América Latina, entre otros sitios.
En segundo lugar, el precio del petróleo ha caído por distintas razones muy complejas, como rivalidades entre Arabia Saudí y Estados Unidos o el fracking. En último lugar, el dólar ha subido mucho, lo cual encarece las inversiones, que ya no vienen a América Latina. Son tres parámetros que han cambiado la economía latinoamericana. Los países que antes tenían muchos recursos por el precio de las materias primas, por los inversores o por el precio del petróleo ya no pueden distribuir como lo hacían antes. Ecuador, por ejemplo, ha tenido que reducir su presupuesto en 2.000 millones de dólares a pesar de ser un país muy bien administrado. Otro ejemplo es Bolivia, que va a tener dificultades porque el gas es muy importante en la exportación.
En 15 años muchas sociedades en Latinoamérica han cambiado. Decenas de miles de personas han salido de la pobreza y se han integrado en las clases medias por lo que el discurso del poder no puede ser el mismo. Las ambiciones de estas clases medias no son las mismas que las de las clases populares anteriores. La gente ya no se contenta con tener escuela. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se eliminó el analfabetismo. En Venezuela se construyeron once universidades que no existían. Pero la respuesta mediante la cantidad ya no es suficiente para millones de personas que ya están acostumbradas a tener escuela.
Lo que quieren es que haya una buena escuela, hospitales de calidad y transportes públicos eficaces. Muchos de estos gobiernos no han sabido contestar a estas demandas.
En Venezuela se perdieron las elecciones legislativas, pero la oposición sólo ganó 300.000 votos. Quien perdió fue el chavismo, que perdió dos millones de votos. En Bolivia se ha perdido el referéndum. ¿Era necesario hacer este referéndum para alguien que está 10 años en el poder? La respuesta la ha dado la ciudadanía. No era indispensable. Has cambiado la sociedad. Ahora es más culta, está mejor cuidada, no la puedes tratar como si fuera lo contrario.

jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Por qué la inteligencia de EE.UU. no tiene límites legales?

La NSA intercepta 98 por ciento de las comunicaciones en la región
La NSA intercepta 98 por ciento de las comunicaciones en la región | Foto: Archivo
Tomado de TeleSur

Las operaciones de espionaje por parte de Estados Unidos en el extranjero están permitidas bajo la Sección 702 de las Enmiendas de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (Foreigh Intelligence Surveillance Act, FISA por sus siglas en inglés).
El Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) espía a ciudadanos, líderes y empresas de países de todo el mundo. En 2005, la nación norteamericana creó una misión de espionaje para Irán, Corea del Norte, Venezuela-Cuba.
“Estados Unidos en su imperialismo consideran y se creen con todo el derecho para con sus leyes internacionales poder sancionar y penetrar internacionalmente en el mundo”, opinó el politólogo venezolano y director del diplomado de geopolítica del petróleo, Miguel Jaimes.
Pese a la condena mundial, EE.UU. se basa en sus leyes para darle carácter “legal” a sus prácticas de espionaje:
Un informe independiente del Consejo de Libertades Civiles y Privacidad (PCLOB) señaló que los programas de recopilación de datos de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA) en países extranjeros son "legales". 
Las operaciones en el extranjero, permitidas bajo la Sección 702 de las Enmiendas de la Ley FISA, resultan "valiosas en los esfuerzos del gobierno para combatir el terrorismo, así como en otras áreas de la inteligencia extranjera". 
Un informe elaborado para el Parlamento Europeo en el 2013 advirtió que la ley también autoriza la vigilancia de los datos de los extranjeros si se almacenan en servicios en la nube de compañías estadounidenses como Google, Facebook o Microsoft.
El Dato: Las empresas estadounidenses con presencia en la Unión Europea pueden estar obligadas a través de una orden secreta de vigilancia, dictada a su vez por un tribunal de forma secreta, a entregar los datos de los europeos. Estados Unidos puede obligar a los proveedores de servicios en la nube como Google a que ofrezcan la información que requieran de los usuarios europeos. 
¿Qué dicen los expertos?
Un ex-asesor jefe en materia de privacidad de Microsoft en Europa, Caspar Bowden, señaló que la ley permite "un poder de vigilancia masiva específicamente dirigida a los datos de personas no estadounidenses ubicadas fuera del país que utilicen servicios en la nube".  
¿Qué es la nube?
La nube viene del inglés Cloud computing, es el nombre que se le da al procesamiento y almacenamiento masivo de datos en servidores que alojen la información del usuario. Existen servicios, algunos gratuitos y otros pagos, que guardarán archivos como información en Internet. 
De acuerdo a Bowden, la mayoría de las agencias de espionaje de los países monitorean las comunicaciones en tiempo real, como correos electrónicos o llamadas telefónicas, de aquellos grupos bajo sospecha con motivo de la seguridad nacional. FISA en cambio autoriza expresamente el monitoreo de estas comunicaciones en tiempo real y los datos en la nube vinculados con sede en el extranjero.
"Es como una carta blanca que favorece cualquier interés de la política exterior de Estados Unidos y legaliza el seguimiento a periodistas europeos, activistas o políticos que se dediquen a cualquier problema en los que Estados Unidos pueda tener alguna participación. FISA hace que sea expresamente lícito que el país realice una vigilancia en masa continua de las actividades ordinarias democráticas", precisa Bowden.  
Por su parte el politólogo, fundador y director del diplomado de geopolítica del petróleo, Miguel Jaimes, sostiene que hay graves denuncias de infiltración por parte de Estados Unidos a petroleras de Ecuador, empresas de gas en Bolivia y Petrobras. 
"Dentro del derecho internacional los Estados Unidos han montando el gran complot internacional jurídico, ​considerándose los amos del mundo, con el derecho que le da la doctrina Carter (...) que ha participado en los últimos 15 años de derrocamiento de más de 20 mandatarios mundiales, como el de Ucrania, Libia, Paraguay”, explicó Miguel Jaimes.
Indicó que “la jugada está en todo el movimiento anglosajón, es decir de la OTAN (...) y el derecho se la dan a punta de cañones, de guerras, fuerza, intervenciones, represión".
"Varios espías norteamericanos, que han sido capturados en Rusia y quienes están detrás de la captura de la importante información, indudablemente es la Exxon Mobil, la principal estatal petrolera norteamericana que juega como una operadora política que financia golpes de estados, desestabilización", precisó el experto.
La administración del mandatario estadounidense, Barack Obama, argumentó la ley de la siguiente manera: "Es necesaria para mantener la seguridad del pueblo estadounidense. La recolección de datos bajo la ley ha producido y sigue produciendo información relevante que es vital para defender la nación contra el terrorismo internacional y otras amenazas".  
Detalles: FISA fue aprobada en 1978 por Jimmy Carter, una regulación que establecía procedimientos para la vigilancia física y electrónica además de la recolección de información de ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes sospechosos de estar involucrados en espionaje en el país.

En el 2008 FISA se introdujo con carácter retroactivo y a finales del 2012 se renovó hasta el 2017. Durante este proceso de renovación se produjo un conflicto entre aquellos defensores de las libertades civiles que advertían la ley como un atentado a la privacidad de los ciudadanos. Aún así, parece que los ciudadanos extranjeros tienen más motivo de preocupación tras los cambios propuestos en su renovación. 

martes, 6 de octubre de 2015

Los nuevos Estados de vigilancia

ciberguerra
Tomado de Le Monde Diplomatique
Por Ignacio Ramonet

La idea de un mundo situado bajo “vigilancia total” ha parecido durante mucho tiempo un delirio utópico o paranoico, fruto de la imaginación más o menos alucinada de los obsesos de la conspiración. Sin embargo, hay que reconocer la evidencia: vivimos, aquí y ahora, bajo la mirada de una especie de imperio de la vigilancia. Sin que lo sepamos, cada vez más nos observan, nos espían, nos vigilan, nos controlan, nos fichan. Cada día, nuevas tecnologías se refinan en el seguimiento de nuestro rastro. Empresas comerciales y agencias publicitarias registran nuestra vida.
 
Pero, sobre todo, bajo el pretexto de luchar contra el terrorismo o contra otras plagas (pornografía infantil, blanqueo de dinero, narcotráfico), los Gobiernos –incluidos los más democráticos– se erigen en Gran Hermano y ya no dudan en infringir sus propias leyes para espiarnos mejor. En secreto, los nuevos Estados orwellianos buscan establecer ficheros exhaustivos de nuestros contactos y de nuestros datos personales tal y como figuran en diferentes soportes electrónicos.

Tras la ola de ataques terroristas que ha golpeado, desde hace algunos años, ciudades como Nueva York, París, Boston, Ottawa, Londres o Madrid, las autoridades no han dudado en utilizar el gran pavor de las sociedades conmocionadas para intensificar la vigilancia y para reducir más la protección de nuestra vida privada.

Entendámonos: el problema no es la vigilancia en general, es la vigilancia masiva clandestina. Es evidente que, en un Estado democrático, las autoridades cuentan con toda la legitimidad, basándose en la ley y con la autorización previa de un juez, para poner bajo vigilancia a cualquier persona que consideren sospechosa.

Como dice Edward Snowden: “No hay ningún problema si se trata de poner bajo escucha a Osama Bin Laden. Siempre que los investigadores tengan que disponer del permiso de un juez –un juez independiente, un juez auténtico, no un juez secreto–, y puedan probar que existe una buena razón para emitir una orden, entonces pueden llevar a cabo ese trabajo. El problema se plantea cuando nos controlan a todos, en masa, todo el tiempo y sin ninguna justificación” (1). [1. Katrina van den Heuvel et Stephen F. Cohen, “Edward Snowden: A ‘Nation’ Interview”, The Nation, Nueva York, 28 de octubre de 2014.]

Con ayuda de algoritmos cada vez más perfeccionados, miles de investigadores, de ingenieros, de matemáticos, de estadistas y de informáticos buscan y clasifican la información que generamos sobre nosotros mismos. Satélites y drones de mirada penetrante nos siguen desde el espacio. En las terminales de los aeropuertos, escáneres biométricos analizan nuestros andares, “leen” nuestro iris y nuestras huellas digitales. Cámaras de infrarrojos miden nuestra temperatura. Las pupilas silenciosas de las cámaras de vídeo nos escrutan en las aceras de las ciudades o en los pasillos de los hipermercados. También siguen nuestra pista en el trabajo, en las calles, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en los aparcamientos, en los ascensores, en los centros comerciales, en las carreteras, en las estaciones, en los aeropuertos…

Cabe señalar que la inimaginable revolución digital que vivimos, que ya ha transformado tantas actividades y profesiones, también ha trastornado totalmente el ámbito de los servicios de información y de la vigilancia. En la época de Internet, la vigilancia ha pasado a ser algo omnipresente y perfectamente inmaterial, imperceptible, “indetectable”, invisible. Además, se caracteriza técnicamente por una simplicidad pasmosa.

Se acabaron los trabajos de albañilería para instalar cables y micrófonos, como en la célebre película La Conversación (2) [2. La Conversación (The Conversation), 1973. Dirección: Francis F. Coppola. Intérpretes: Gene Hackman, John Cazale, Cindy Williams, Harrison Ford, Robert Duvall. Palma de Oro 1974 en el Festival de Cannes.], donde podíamos ver cómo un grupo de “fontaneros” presentaba, en un Feria consagrada a las técnicas de vigilancia, ‘chivatos’ más o menos elaborados equipados con cajas rebosantes de cables eléctricos que había que esconder en los muros o en el suelo…

Varios estrepitosos escándalos de esa época –el caso Watergate en Estados Unidos, el de los “fontaneros de Le Canard enchaîné” en Francia–, fracasos humillantes para las oficinas de los servicios de información, demostraron los límites de estos antiguos métodos mecánicos, fácilmente detectables y localizables.

Hoy en día, poner a alguien bajo escucha ha pasado a ser algo de una facilidad desconcertante. Al alcance del primero que llega. Una persona normal y corriente que quiera espiar a alguien de su entorno puede encontrar en venta libre en el comercio un amplio abanico de opciones: nada menos que media docena de programas informáticos para espiar (mSpy, GsmSpy, FlexiSpy, Spyera, EasySpy) que “leen” sin problemas los contenidos de los teléfonos móviles: mensajes de texto, correos electrónicos, cuentas en Facebook, Whatsapp, Twitter, etc.

Con el auge del consumo en línea, la vigilancia de tipo comercial también se ha desarrollado enormemente, dando lugar a un gigantesco mercado de nuestros datos personales, que se han convertido en mercancías. Durante cada una de nuestras conexiones a una página web, las cookies guardan el conjunto de las búsquedas realizadas y permiten establecer nuestro perfil de consumidor. En menos de veinte milésimas de segundo, el editor de la página visitada vende a los posibles anunciantes la información que nos concierne revelada por las cookies. Apenas unas milésimas de segundo más tarde, la publicidad que se supone que causa más impacto en nosotros aparece en nuestra pantalla. Y así quedamos ya fichados definitivamente.

De alguna manera, la vigilancia se ha “privatizado” y “democratizado”. Ya no es un asunto reservado sólo a los servicios estatales de información. Pero, a la vez, la capacidad de los Estados en materia de espionaje masivo ha crecido de modo exponencial. Y esto también se debe a la estrecha complicidad entablada con las grandes empresas privadas que dominan las industrias de la informática y de las telecomunicaciones.

Julian Assange lo afirma: “Las nuevas sociedades como Google, Apple, Amazon y, más recientemente, Facebook han tejido estrechos vínculos con el aparato de Estado en Washington, en particular con los responsables de Asuntos Exteriores” (3). [3. Ignacio Ramonet, “Entrevista a Julian Assange: ‘Google nos espía e informa al Gobierno de Estados Unidos’”, Le Monde diplomatique en español, diciembre de 2014.] Este Complejo de la seguridad y de lo digital –Estado + aparato militar de seguridad + industrias gigantes de la Web– constituye un auténtico imperio de la vigilancia cuyo objetivo, muy concreto y muy claro, es poner Internet, todo Internet y a todos los internautas bajo escucha. Para controlar la sociedad.

Para las generaciones de menos de cuarenta años, la Red es, simplemente, el ecosistema en el que han pulido su mente, su curiosidad, sus gustos y su personalidad. Desde su punto de vista, Internet no es solo una herramienta autónoma que se utilizaría para tareas concretas. Es una inmensa esfera intelectual donde se aprende a explorar libremente todos los saberes. Y, de forma simultánea, un ágora sin límites, un foro donde las personas se reúnen, dialogan, intercambian y adquieren, a menudo de forma compartida, una cultura, conocimientos, valores.

Internet representa, a ojos de estas nuevas generaciones, lo que era para sus mayores, de forma simultánea, la escuela y la biblioteca, el arte y la enciclopedia, la polis y el templo, el mercado y la cooperativa, el estadio y el escenario, el viaje y los juegos, el circo y el burdel… Es tan fabuloso que “el individuo, en su placer por evolucionar en un universo tecnológico, no se preocupa por saber, y menos aún por comprender, que las máquinas gestionan su día a día. Que cada uno de sus actos y gestos es grabado, filtrado, analizado y, eventualmente, vigilado. Que, lejos de liberarlo de sus obstáculos físicos, la informática de la comunicación constituye sin duda la herramienta de vigilancia y de control más increíble que el ser humano haya podido crear jamás” (4). [4. Jean Guisnel en su prefacio al libro de Reg Whitaker, Tous fliqués. La vie privée sous surveillance, Denoël, París, 2001 (en español: El fin de la privacidad. Cómo la vigilancia total se está convirtiendo en realidad, Paidós, Barcelona, 1999).]

Este intento de control total de Internet representa un peligro inédito para nuestras sociedades democráticas: “Permitir la vigilancia de Internet –afirma Glenn Greenwald, el periodista estadounidense que difundió las revelaciones de Edward Snowden– viene a ser lo mismo que someter a un control estatal exhaustivo prácticamente todas las formas de interacción humana, incluido el pensamiento propiamente dicho” (5). [5. Glenn Greenwald, No place to hide. Edward Snowden, the NSA, and the US Surveillance State, Metropolitan Books, Nueva York, 2014.]

Esta es la gran diferencia con los sistemas de vigilancia que existían antes. Sabemos, desde Michel Foucault, que la vigilancia ocupa una posición central en la organización de las sociedades modernas. Estas son “sociedades disciplinarias” donde el poder, por medio de técnicas y de estrategias complejas de vigilancia, busca ejercer el mayor control social posible (6). [6. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Biblioteca Nueva, Madrid, 2012.]

Esta voluntad por parte del Estado de saberlo todo sobre los ciudadanos está legitimada políticamente por la promesa de una mayor eficacia en la administración burocrática de la sociedad. Así, el Estado afirma que será más competitivo y, por lo tanto, servirá mejor a los ciudadanos si los conoce mejor, de la forma más profunda posible. Sin embargo, al haber pasado a ser cada vez más invasiva, la intrusión del Estado ha terminado provocando, desde hace tiempo, un creciente rechazo entre los ciudadanos que aprecian el santuario de la vida privada. Desde 1835, Alexis de Tocqueville señalaba ya que las democracias modernas de masas producen ciudadanos privados cuya principal preocupación es la protección de sus derechos. Y que esto hace que sean particularmente quisquillosos y belicosos contra las pretensiones intrusivas y abusivas del Estado (7). [7. Alexis de Tocqueville, La democracia en América, Akal, Madrid, 2007.]

Esta tradición se prolonga en la actualidad en la persona de los “lanzadores de alertas”, como Julian Assange y Edward Snowden, ambos perseguidos ferozmente por Estados Unidos. Y, en defensa de ellos, el gran intelectual estadounidense Noam Chomsky afirma: “Para estos ‘lanzadores de alertas’, su lucha por una información libre y transparente es una lucha casi natural. ¿Tendrán éxito? Depende de la gente. Si Snowden, Assange y otros hacen lo que hacen, lo hacen en su calidad de ciudadanos. Están ayudando al público a descubrir lo que hacen sus propios Gobiernos. ¿Existe acaso una tarea más noble para un ciudadano libre? Y se los castiga severamente. Si Washington pudiera echarles el guante, sería peor aún. En Estados Unidos existe una ley de espionaje que data de la Primera Guerra Mundial; Obama la ha usado para evitar que la información difundida por Assange y Snowden llegue al público. El Gobierno va a intentarlo todo, incluso lo indecible, para protegerse de su ‘enemigo principal’. Y el ‘enemigo principal’ de cualquier Gobierno es su propia población” (8). [8. Ignacio Ramonet, “Entrevista con Noam Chomsky: Contra el imperio de la vigilancia”, Le Monde diplomatique en español, abril de 2015.]

En la era de Internet, el control del Estado alcanza dimensiones alucinantes, ya que, de una manera o de otra, como ya se ha dicho, confiamos a Internet nuestros pensamientos más personales e íntimos, tanto profesionales como emocionales. Así, cuando el Estado, con ayuda de tecnologías súper poderosas, decide pasar a escanear nuestro uso de Internet, no solo rebasa sus funciones, sino que, además, profana nuestra intimidad, deshuesa literalmente nuestro espíritu y saquea el refugio de nuestra vida privada.

Sin saberlo, a ojos de los nuevos “Estados de vigilancia”, nos convertimos en clones del héroe de la película El Show de Truman (9) [9. El Show de Truman (The Truman Show) (1998). Dirección: Peter Weir. Intérpretes: Jim Carrey, Ed Harris.], expuestos en directo a la mirada de miles de cámaras y a la escucha de miles de micrófonos que exponen nuestra vida privada a la curiosidad planetaria de los servicios de información.

A este respecto, Vince Cerf, uno de los inventores de la Web, considera que “en la época de las tecnologías digitales modernas, la vida privada es una anomalía…” (10). [10. Marianne, París, 10 de abril de 2015.] Leonard Kleinroc, uno de los pioneros de Internet, es aún más pesimista: “Básicamente –considera–, nuestra vida privada se ha acabado y, por así decirlo, es imposible recuperarla” (11). [11. El País, Madrid, 13 de enero de 2015.]

Por una parte, muchos ciudadanos se resignan, como si de una especie de fatalidad de la época se tratara, al fin de nuestro derecho al anonimato. Por otra parte, esta preocupación de defender nuestra vida privada puede parecer reaccionaria o “sospechosa” porque solo aquellos que tienen algo que esconder intentan esquivar el control público. Por lo tanto, las personas que consideran que no tienen nada que reprocharse ni nada que ocultar, no son hostiles a la vigilancia del Estado. Sobre todo si esta, tal y como lo prometen y lo repiten las autoridades, está acompañada por una ganancia sustancial en materia de seguridad. Sin embargo, este discurso –“Dadme un poco de vuestra libertad, os la devuelvo centuplicada en garantía de seguridad.”– es una estafa. La seguridad total no existe, no puede existir. Es un engaño. Sin embargo, la “vigilancia total” se ha convertido en una realidad indiscutible.

Contra la estafa de la seguridad, cantinela constante de todos los poderes, recordemos la lúcida advertencia lanzada por Benjamin Franklin, uno de los autores de la Constitución estadounidense: “Un pueblo dispuesto a sacrificar un poco de libertad por un poco de seguridad no merece ni lo primero ni lo segundo. Y acaba perdiendo las dos”.

Una sentencia de perfecta actualidad y que debería animarnos a defender nuestro derecho a la vida privada, cuya principal función no es otra que proteger nuestra intimidad. Jean-Jacques Rousseau, filósofo de la Ilustración y primer pensador que “descubrió” la intimidad, nos dio el ejemplo. ¿No fue él también el primero en rebelarse contra la sociedad de su tiempo y contra su voluntad inquisidora de querer controlar la conciencia de los individuos?

“El fin de la vida privada sería una auténtica calamidad existencial”, ha subrayado igualmente la filósofa contemporánea Hanna Arendt en su libro La condición humana (12). [12. Hanna Arendt, La condición humana, Paidós, Barcelona, 2005.] Con una formidable clarividencia, en su obra señala los peligros para la democracia de una sociedad donde la distinción entre la vida privada y la vida pública estaría establecida de forma insuficiente, lo que, según Arendt, significaría el fin del hombre libre. Y arrastraría a nuestras sociedades, de manera implacable, hacia nuevas formas de totalitarismo.

martes, 4 de agosto de 2015

Fidel Castro: “Estamos sometidos a un espionaje total y feroz”

espionaje
Tomado de La Pupila Insomne
Por Omar Pérez Salomón.


En días recientes varios medios de comunicación se hicieron eco del anuncio del canal Discovery Channel, que pretende estrenar en el último trimestre del presente año el documental, “Castro: el hombre más vigilado del mundo”, con testimonios de espías estadounidenses, analistas de la CIA y agentes de la KGB soviética.
Es conocido que en la época de la Guerra fría se creó la que considera la mayor red de espionaje y análisis para interceptar comunicaciones electrónicas del mundo, Echelon. Controlada por la comunidad UKUSA (EE.UU., Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda); puede capturar comunicaciones por radio y satélites, llamadas telefónicas, fax y correos electrónicos. Se estima que Echelon intercepta más de mil millones de comunicaciones por hora. También, que el 100 % de las comunicaciones que establece la región latinoamericana con el resto del planeta pasa por algún nodo de comunicaciones administrado directa o indirectamente por Estados Unidos.
Las revelaciones de Edward Snowden sobre los programas de espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) estadounidense confirman lo anterior.
Independientemente de la objetividad del proyectado documental sobre Fidel, sería una prueba más de lo denunciado desde mediados de los años 90 por el hombre más espiado por la comunidad de inteligencia de EE.UU. y sus aliados.
Quizás los productores de Discovery Channel pudieran tener en cuenta el testimonio de Fidel Castro sobre este asunto, que a continuación expongo:[1]
“Tienen el mundo lleno de satélites espiándolo todo; claro, eso los hace dueños de las comunicaciones. Si nosotros habláramos por teléfono con cualquier país y dijéramos cosas que no se deban decir por teléfono, seríamos grandes idiotas. No hay conversación telefónica oficial de este país que no la capten; no hay conversaciones con personalidades políticas o con empresas de cierta importancia que no las capten. Las captan todas, porque el bloqueo es mucho más que prohibir vender y comprar; no se imaginan ustedes lo que es el bloqueo. El bloqueo es una persecución incesante contra toda actividad comercial que el país trate de realizar.” (Clausura del Festival Internacional Juvenil Cuba Vive, La Habana, 6 de agosto de 1995)
(…)
Ahora los imperialistas estarán más convencidos; lo digo porque pienso que nos están viendo aunque sea por satélite, porque los satélites yanquis andan merodeando por todas partes y espiándolo todo, y, aunque estén a miles de kilómetros, me imagino que podrán ver también esta multitud (…). (Acto de masas efectuado en la Plaza de la Revolución Ernesto Guevara, en la Ciudad de Santa Clara, 30 de septiembre de 1996) 
(…)
“No hay llamada telefónica que llegue de aquí que ellos no la tengan captada, en eso gastan muchos miles de millones cada año.” (Clausura del V Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución, La Habana, 28 de septiembre de 1998)
“Tener muchos satélites es un privilegio geopolítico, una palabrita que empieza a usarse.” (Entrevista de prensa en el lobby del hotel Porto Palacio,  en Portugal, 16 de octubre de 1998)
 (…)
Tiene todo un sistema de espionaje montado, independientemente de que sus satélites son capaces de descubrir un gato en una azotea de cualquier casa de la Ciudad de La Habana o cualquier edificio; un espionaje técnico colosal por medio de satélites, por medios radioelectrónicos y de todo tipo, captando comunicaciones y buscando información. Capta todas las llamadas cubanas; no hay conversación que yo pueda sostener con cualquier dirigente latinoamericano o cualquier político en el exterior que no sea captada por Estados Unidos. Estamos sometidos a un espionaje total y feroz.” (Entrevista concedida a Lucía Newman, de la CNN, en el Hotel Porto Palacio, Portugal, 19 de octubre de 1998)
(…)
“A veces yo redacto algunas de estas notas, por la importancia que tienen, con la información que suministran los compañeros inmediatamente, después de recibir un cable cifrado o en forma abierta, o muchas veces una llamada telefónica. Las conversaciones a través de un celular las puede captar cualquiera. En Estados Unidos recogen todo de las conversaciones, de todos los gobiernos de América Latina y ministros, eso es algo que se conoce.
“Como he dicho otras veces, con relación al tema, hay personas en nuestro país tan ingenuas que creen que escondiéndose detrás de una mata de plátanos nadie se va a enterar de lo que están conversando, y resulta que Estados Unidos posee un sistema desarrollado en la época de la guerra fría, capaz de captar dos mil millones de conversaciones simultáneamente; no un millón, ni dos millones, dos mil millones de comunicaciones simultáneamente. (Intervención el 22 de marzo de 2003, en el programa especial con motivo del secuestro del avión DC-3) 
(…)
“se calificaba a Cuba de país terrorista; se inventaban descabelladas mentiras sobre la fabricación de armas biológicas, planes de guerra electrónica con el propósito de interferir las comunicaciones del gobierno de Estados Unidos y otras por el estilo, con el objetivo de buscar pretextos para una agresión genocida contra nuestro pueblo, tal como lo hicieron después en Iraq
(…).
“Nada de esto se disimula en absoluto.  Las valijas diplomáticas de la Oficina de Intereses se utilizan descaradamente para introducir de contrabando computadoras, medios de comunicación, materiales impresos, libelos y cualquier tipo de objetos y bienes para suministrar a sus asalariados” (Acto central por el Aniversario 52 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el teatro Carlos Marx, el 26 de julio de 2005) 
“Algo que hiere la sensibilidad de las personas, en cualquier sistema social, es el irrespeto a su privacidad. Antes, por ejemplo, las leyes protegían la correspondencia. Más tarde la protección se extendió a las comunicaciones telefónicas, un medio de comunicación más rápido e instantáneo. Las leyes de Estados Unidos prohibían su intercepción sin permiso judicial. Su violación daba lugar a demandas judiciales, que en ese país llegaron a elevarse a cuantiosas sumas.
“El 9 de julio pasado, mientras Bush se reunía con sus colegas del G-8 y el gobierno de Estados Unidos —pese a sus genocidios— pretendía ser considerado campeón de los derechos humanos, el Senado de Estados Unidos aprobó, por 68 votos a favor y 28 en contra, “una ley que moderniza la Ley de Espionaje y concede inmunidad a las empresas de telecomunicaciones que colaboran con el gobierno”
“La lucha contra el terrorismo es el consabido pretexto, y las intercepciones se venían realizando durante años sin permiso alguno. “Ahora es más fácil proteger a los estadounidenses”, declaró Bush, al retornar al país, desde la rosaleda de la Casa Blanca.
“La iniciativa autoriza escuchas telefónicas sin permiso judicial que utilizan las redes de Estados Unidos, sean de estadounidenses o de extranjeros”.
“La ley anterior, que data de 1978, “no incluía las nuevas tecnologías de comunicaciones como celulares, Internet y correo electrónico”.
“Como la inmensa mayoría de las comunicaciones son captadas por Estados Unidos, “la medida aprobada protege a las empresas de comunicaciones de demandas multimillonarias de personas que aleguen violación de privacidad”. (Reflexión, La impotencia de las potencias, julio 14 de 2008) 
“Casi no habría que añadir una palabra más, excepto tal vez para recordar que gracias al monopolio del dinero y los recursos naturales, Estados Unidos anunciaba ayer por boca del principal comandante de la ciberguerra para el Pentágono, que ese país “está determinado a encabezar el esfuerzo global para usar tecnología de computadoras para disuadir o derrotar a enemigos, al tiempo que protege los derechos constitucionales de la población”. La noticia fue transmitida por la principal agencia norteamericana de noticias AP. ¿Cuánta seguridad se puede buscar en el mundo de hoy? ¡Es una pregunta que no tiene respuesta!” (Reflexión, Una pregunta que no tiene respuesta, mayo 6 de 2009)


[1] Fragmentos tomados del libro del autor de este texto: Fidel Castro, soldado de las ideas. Editora Política, La Habana, 2012.

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