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miércoles, 3 de diciembre de 2014

El Rey Juan Carlos condecoró a 56 represores de la dictadura argentina

Tomado de LibreRed

Durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983), el rey emérito de España, Juan Carlos, otorgó 56 condecoraciones a integrantes de la Junta Militar de ese país, reveló el diario digital Público.

De acuerdo con los documentos a los que tuvo acceso el diario, 43 de estos integrantes eran militares con diversos grados de responsabilidad en la represión. En tanto, los 13 restantes eran civiles, en su mayoría miembros del cuerpo diplomático de Jorge Videla.

A la fecha, ninguna de las condecoraciones ha sido revocada, y con ello España se convierte en el país que más distinciones entregó a la dictadura argentina.

El portal refiere que en noviembre de 1978, el propio Juan Carlos entregó al exgeneral Videla el Collar de la Orden de Isabel la Católica, una distinción que resalta “aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la nación Española con el resto de la comunidad internacional”.

Para esa fecha también fueron condecorados otros siete miembros de la dictadura. Meses antes, el rey emérito había otorgado a Videla la “Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con Distintivo Blanco”.

También en noviembre de 1977, el monarca español otorgó en Madrid al Capitán de Navío Lorenzo de Montmollín, exjefe de Inteligencia Naval, la “Orden al Mérito Naval de Primera Clase”.

La investigación sugiere que la concesión de las medallas no siempre era publicada en el Boletín Oficial del Estado.

En octubre pasado, Público también reveló documentos en los que se muestra que el ex rey de España, banqueros de ese país y el gobierno del presidente español Adolfo Suárez firmaron acuerdos económicos millonarios con la dictadura militar de Videla.

Los expedientes refieren que durante los primeros años de la Junta Militar de Argentina, el entonces rey Juan Carlos facilitó los acuerdos entre Madrid y Buenos Aires.

En ese período, el comercio global pasó de $14,7 millones en 1961 a $450,8 millones en 1977, lo que representa un crecimiento promedio anual de 23,8%.

De acuerdo con un informe confidencial, Juan Carlos sentía beneplácito por el cambio en Argentina y el Gobierno de facto de Videla, por lo que expresó que los banqueros, inversores e industriales tendrían toda la disposición “para concurrir al encauzamiento y solución de los problemas que pudieran plantearse y/o proponerse”.

AVN

lunes, 3 de noviembre de 2014

En la Casa Real se hicieron los sordos, los mudos y los ciegos con las víctimas españolas de la dictadura militar de Rafael Videla

El rey Juan Carlos y la reina Sofía junto a Videla y su esposa

El rey Juan Carlos y la reina Sofía junto a Videla y su esposa

Tomado de Público.es
Por Danilo Albin

Cartas escritas a mano. Cartas cargadas de miedo y dolor. Cartas desesperadas que salían de Buenos Aires, llegaban a Madrid y volvían otra vez a Argentina sin que el miedo pudiese convertirse en esperanza: varios documentos reservados a los que ha tenido acceso Público revelan que el Rey Juan Carlos hizo caso omiso a las súplicas de los cientos de familiares de españoles que habían sido secuestrados por la dictadura de Videla. Todos ellos siguen, a día de hoy, desaparecidos.

De acuerdo a estos archivos, fueron muchas las familias de origen español que se dirigieron a Juan Carlos I para pedirle que intercediera a favor de sus seres queridos, perdidos en los campos de concentración del régimen militar. Las copias de estas notas fueron guardadas como material reservado en la embajada de España en Argentina, donde aún continúan archivadas. Durante décadas, los familiares de desaparecidos intentaron, sin éxito, acceder a esta información. 

"Nos permitimos dirigirnos a Vuestra Majestad por el siguiente problema que nos aqueja. Con fecha 28-10-76, aproximadamente a las 24.00, un grupo de hombres armados vestidos de civil, que dijeron pertenecer a un comando del ejército sin exhibir ningún tipo de identificación, irrumpieron en nuestra vivienda". Así comienza la carta enviada el 3 de noviembre de 1978 por los alaveses Jesús Ortiz de Murúa y su mujer, Araceli Juana Langarica, quienes pedían auxilio para tratar de salvar a su hija Blanca. Llevaban dos años haciendo todo tipo de gestiones infructuosas, hasta que decidieron dirigirse al Rey. No lo hicieron en cualquier momento: en noviembre de 1978, Juan Carlos I y la reina Sofía se desplazarían a Argentina para realizar una visita oficial al régimen de Videla, que ya acumulaba en su espalda miles de desapariciones. 
Carta de los familiares de Ortíz de Murúa al Rey Juan Carlos
"El secuestro ha sido corroborado por testigos ante la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Posteriores averiguaciones que hemos realizado han dado todas un resultado negativo", relataba el desesperado matrimonio. "Dado que las autoridades argentinas mantienen un prolongado silencio sobre centenares de casos como el nuestro referente a los desaparecidos -continuaban-, suplicamos a Vuestra Majestad, que actualmente rige en la patria donde hemos nacido, que abogue por nosotros ante quien corresponda a fin de que se nos dé a conocer el actual paradero de nuestra hija".

Ese mismo día, otra madre de origen español relataba sus sufrimientos a través de una sentida nota. Sobre un folio escrito a mano, María Magdalena Pose suplicaba algún tipo de gestión por parte del Rey para tratar de salvar a sus dos hijas, María Magdalena y Graciela Alicia Beretta, secuestradas el 28 de diciembre de 1976 por un grupo de tareas del ejército. En su nota, aquella mujer le pedía a Juan Carlos I que, aprovechando su viaje a Argentina, intercediera ante las autoridades locales con el objetivo de conseguir alguna novedad sobre sus hijas. 

Los Beretta y Ortiz de Murúa no fueron los únicos padres españoles que se hicieron ilusiones con la visita de los reyes. El 10 de noviembre de 1978, Irene Osvald de Bugatti, madre de Roberto Horacio Bugatti -un ingeniero agrónomo que llevaba desaparecido desde el 22 de octubre de 1976-, le hizo llegar una carta al entonces embajador de España en Buenos Aires, Enrique Pérez-Hernández. "En nuestra desesperación hemos recurrido ya a las más altas autoridades del país, sin ningún resultado positivo", señalaba la mujer. Ante esa dramática situación, Irene imploraba que la pareja real fuese informada sobre esta situación, "para ver si ellos pueden intervenir ante las autoridades argentinas".  

"Deseo aclarar que mi hijo era un funcionario de gobierno que se desempeñaba en su puesto con eficiencia y honestidad, hombre de bien, cristiano, de excelentes condiciones humanas y espirituales y de quien nadie conoce que tuviera ningún tipo de actividad política ni gremial", apuntaba la mujer. 

A pesar de su crudeza, estos reclamos no alteraron la agenda de los reyes. Siguiendo el guión previsto, Juan Carlos y Sofía arribaron el 26 de noviembre de 1978 a Buenos Aires, donde fueron declarados "huéspedes de honor". "Para el pueblo y Gobierno argentinos (sic) constituye motivo de íntima satisfacción la presencia de los ilustres visitantes, dado los trascendentales lazos espirituales y de sangre que unen a nuestro país con España. (...) Además, dicha visita permitirá llevar a cabo en el más alto nivel, conversaciones tendientes a intensificar las relaciones económicas, comerciales y culturales, así como la firma de diversos Convenios de especial interés para ambas naciones", destacaba un decreto de la dictadura.

Poco antes de que la Casa Real anunciase el viaje de los monarcas a ese país, el reconocido abogado Emilio Mignone, padre de una joven que había sido raptada por los militares en Buenos Aires, había logrado contactar en Madrid con asesores del rey Juan Carlos, a quien hizo llegar un pedido muy claro: no debía visitar la Argentina de los vuelos de la muerte y las salas de tortura, ya que se convertiría en un gesto muy positivo para el sangriento régimen. 

Ese mismo reclamo fue planteado por los partidos de la oposición en el Congreso, donde diputados socialistas y comunistas argumentaron sobre la inconveniencia de esta visita oficial. El ministro de Exteriores, Marcelino Oreja -tío del dirigente del PP Jaime Mayor Oreja- resumió la postura oficialista en una frase: "El gobierno español rechaza las posiciones de humanitarismo selectivo y se opone a utilizar el tema de los derechos humanos como arma arrojadiza contra los adversarios políticos", esgrimió.

"Cuento hasta tres y disparo"

Mientras Oreja ofrecía estos argumentos en defensa del Rey, desde Argentina seguían llegando pedidos de auxilio. "El día 12 de mayo de 1977, aproximadamente a la 1.30, un grupo de hombres armados -10 o más- llamaron por altavoz desde la calle, mandando que encendiéramos las luces y saliéramos con las manos en alto. Al hacerlo, nos separaron y registraron la casa; nos interrogaron separadamente a mi esposo, a mis hijos y a mí, y finalmente obligaron a mi hija María a abandonar el domicilio y acompañarlos. Les pedí desesperadamente que me dejaran acompañar a mi hija, lo que no me permitieron. Imploré darle un beso y me amenazaron con un ‘señora, no insista porque cuento hasta tres y disparo'. Desde entonces no he sabido nada de ella", escribió Victorina Toimil, natural de Vigo

En lugar de reclamar a la dictadura por la vida de María, la Casa Real optó por trasladar el caso al ministerio de Exteriores de Marcelino Oreja y a la Cruz Roja española, tal como figura en la respuesta enviada a Victorina Toimil. La nota, que llevaba la firma del secretario general de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, también fue remitida a la embajada española en Buenos Aires, que la archivó como secreta. 
La Casa Real informa a Cruz Roja del caso María del Carmen Jaramillo - Septiembre 1979. La Casa Real pasa la pelota para aparentar haber cursado la solicitud de auxilio; pero la cruda realidad es que se desentendió hasta de sus conciudadanos.
 De acuerdo a los expedientes consultados por Público, este procedimiento administrativo -con respuestas prácticamente calcadas de Fernández Campo- se repitió en otros casos. Según esos documentos, los Jaramillo fueron una de las familias que recibieron una escueta nota del Palacio de la Zarzuela, en la que su secretario general se limitaba a informar sobre el traslado de su denuncia "a la Asamblea Suprema de la Cruz Roja para que por el departamento u organismo correspondiente, se estudie la solución que, en justicia, proceda". No sirvió de nada: María del Carmen Jaramillo, una maestra de 28 años que fue secuestrada el 8 de enero de 1976 en la provincia de Tucumán, sigue desaparecida. Su nombre, alguna vez, llegó a los despachos de la Casa Real. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

30.000 personas asesinadas en Argentina con el apoyo económico del régimen borbónico español

Rey Juan Carlos I y Rafael Videla
Tomado del blog Viajando Entre La Tormenta
Por Francisco González Tejera.

Ver al “campechano” Borbón más conocido como el sin escrúpulos, “mataelefantes”, junto al criminal de lesa humanidad argentino, Videla, da verdadero repelús. Los asesinos franquistas que lo colocaron al frente de un nuevo régimen cleptocrático que no supo cerrar heridas, que manchó de sangre republicana cada papel firmado, cada decreto, cada nueva ley inundada de dolor ciudadano, de torturas brutales, asesinatos, desapariciones, robo de niños, fusilamientos, muertes al garrote vil, fosas, cunetas, repletas de huesos inocentes y otras masacres que han dado forma a lo que ahora llaman con media sonrisa “democracia”.

Un espacio para el robo premeditado, la corrupción política generalizada, la represión sistematizada, el hambre infantil, los desahucios de familias enteras a palos y patadas de los esbirros policiales, los suicidios inducidos por el estado, más de cuatro mil en menos de dos años por razones económicas.

Analizar los archivos secretos, ahora desvelados, que muestran al prócer presidente Suárez dando millones, junto al banquero Botín y el rey Juan Carlos a la mafia criminal argentina, a generales delincuentes, que metían ratas en las vaginas de las mujeres torturadas, que astillaban los dedos de los activistas de la izquierda detenidos, les introducían las cabezas en agua y mierda con una bolsa de plástico que los asfixiaba hasta que cantaban o morían, les daban picana (corriente eléctrica en los genitales), prácticas habituales de tortura que se hacían y se hacen por las policías más corruptas del planeta, los uniformados cobardes más psicópatas de la historia de la humanidad.

El exterminio indiscriminado de seres humanos parece que gustaba a quienes financiaron esta brutal dictadura, no tuvieron bastante con el medio de millón de antifascistas asesinados en España, querían más, y por eso pagaron a los corruptos generales del país del tango, ejerciendo descaradamente el terrorismo de estado a costa del dinero de nuestros impuestos, financiando el terror, el genocidio, las desapariciones masivas de militantes de la libertad y la verdadera democracia, el vuelo de aviones tirando, después de drogarlos, a miles de seres humanos inocentes al Río de La Plata, las violaciones de chicas jóvenes detenidas, las aberraciones más vergonzosas después del holocausto nazi.

Estas prácticas abominables fueron financiadas por banqueros, empresarios y dinero del presupuesto del régimen español, pagando sueldos de torturadores y verdugos en España y Argentina. Ese rey “bonachón” con escurridiza y corrupta amante alemana también tiene las manos manchadas, enrojecidas de un liquido que no se podrá limpiar jamás, impregnadas del sufrimiento de miles de personas asesinadas.

Todos los que suscribieron la llamada “transición española” fueron cómplices directos sin lugar a dudas de este genocidio execrable, de las muertes de miles de personas en este país andino arrasado, asesinado, masacrado por oscuros asesinos, patibularias bestias formadas en comisarías y cuarteles españoles por lo peor de un ejército y una policía fascista.

Los asesinos generales en mayo del 76 necesitaban más dinero, se habían gastado casi todo el presupuesto asesinando a miles de personas, la Madre Patria, el gobierno del franquista Suárez, el rey Borbón y varios banqueros delincuentes le solucionaron el problema económico con una inyección millonaria, se trataba de seguir matando y España, su gobierno, su monarquía, dieron la alternativa, cual torero siniestro de cruz gamada, yugos y flechas al amparo del terror y de la muerte.

El programa de cooperación económica entre los dos países supuso una aportación española de 890 millones de dólares a la dictadura argentina desde el Banco Exterior de Crédito. Un acuerdo celebrado a lo grande que contó con el silencio cómplice de partidos como el PSOE de Felipe González o el PCE de Santiago Carrillo, callados como putos, ante lo que suponía la clara financiación de un genocidio premeditado, que asesinó a más de 30.000 activistas de la izquierda argentina.

En esos tres días de negociación en Madrid entre el ministro argentino y la mafia franquista española, entre el 1 y el 3 de diciembre, desaparecieron más de 100 personas, entre ellos varios españoles que vivían en Buenos Aires. Unas muertes conocidas por todos los partidos políticos fieles al nuevo régimen borbónico, guardando un silencio terrorífico ante el asesinato impune desde partidos como la UCD, Alianza Popular, PCE, PSOE, buenos conocedores de estos asesinatos sin denunciar ni intervenir, dejando hacer al terrorismo de estado, como hicieron años después con otras muertes, nuevos crímenes planificados desde ministerios y palacios presidenciales en su propio país.
 
La Madre Patria volvió a ayudar a sus esbirros más criminales sembrando de muerte el país de Atahualpa, una continuidad del genocidio franquista en la Argentina, datos desvelados que no cuentan en 2014 con la denuncia de la supuesta izquierda cortesana y palanganera española, ahora bien ocupada en una nueva campaña electoral, entretenida en seguir ocultando una verdad más que evidente, algo incomoda, que huele a sangre y asesinatos masivos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Dinero para dictadura: de España a la Argentina: de Franco a Videla

Tomado de Público.es
Memoria Pública

El exterminio de seres humanos no sólo conlleva una serie de prácticas abominables, capaces de reducir a miles de personas "a la diezmillonésima parte de una mierda", tal como le gustaba decir a uno de los más crueles carceleros del franquismo. Ya fuese en la Alemania de Hitler, en la España de Franco o en la Argentina de Videla, las políticas represivas absorbían una parte sustancial del presupuesto estatal. Desde el soldado que activaba las cámaras de gas en Auschwitz hasta el torturador que hacía retorcer de dolor a sus víctimas en Buenos Aires, pasando por el verdugo español que destrozaba a sus condenados en el garrote vil... Todos, absolutamente todos, cobraban religiosamente a final de mes.  

En mayo de 1976, cuando aún no se habían cumplido dos meses del golpe de Estado en Argentina, los cuerpos policiales que aterrorizaban a los habitantes ya habían gastado un 70% de su presupuesto anual... y aún quedaba mucha gente por morir. En vísperas de un invierno austral que prometía sangre y dolor, los jefes policiales se vieron obligados a pedir una inyección de 12 millones de dólares. Según los cálculos realizados entonces, las tareas represivas iban a costar, al menos en 1976, unos 400 millones de billetes norteamericanos.

Videla necesitaba dinero fresco, pero antes tenía que encontrar países que quisieran socorrerle. Entonces, aquel general de bigotes y mal genio se acordó de la Madre Patria, que acababa de enterrar al dictador Franco y que empezaba, con muchas dificultades, a experimentar el camino de la democracia. Exactamente al revés que en Argentina, donde las desapariciones se habían convertido en moneda diaria. La comunidad internacional conocía ese extremo, algo que parece no haber importado mucho en Madrid: según consta en una gran cantidad de expedientes secretos localizados por Público, España firmó acuerdos económicos que dieron aire a la maltrecha dictadura y sus terribles tácticas de exterminio.   
 
Los archivos en poder de este periódico demuestran que el rey Juan Carlos fue el encargado de facilitar los acuerdos entre la España de la transición y la Argentina de los vuelos de la muerte. El 1 de julio de 1976, el monarca recibió en su despacho al embajador de Videla en Madrid, el general Leandro Enrique Anaya. De acuerdo al informe reservado elaborado por el diplomático, el rey tuvo "expresiones de beneplácito por el éxito con que nuestro Gobierno está afrontando los problemas económicos coyunturales que éste vive", al tiempo que se mostraba muy generoso ante la próxima visita a España del ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, uno de los máximos defensores del ultraliberalismo en Sudamérica. 

Ante un Anaya que se salía de su uniforme, el rey Juan Carlos prometió que el responsable de Economía argentino "tendría la mejor acogida y disposición de banqueros, inversores e industriales, para concurrir al encauzamiento y solución de los problemas que pudieran plantearse y/o proponerse. En tal sentido, dijo que España estaba en el mejor estado anímico para concretar operaciones comerciales y financieras con la República Argentina". A lo largo de las semanas siguientes quedaría claramente demostrado que no se trataba de simples elogios.
Documentos Videla
Documentos de la reunión  de 1976 entre los ministros de economía argentinos y españoles, a los que ha tenido acceso Público.

De las palabras a los hechos

La primera buena noticia para Videla tenía un irresistible olor a parrilla. Cuatro días después de la reunión entre Anaya y el rey, Argentina anunciaba que había firmado un convenio con España para retomar la venta de carne a este país europeo, paralizada desde hacía seis años. El acuerdo se había cocinado durante una visita realizada a Madrid por los responsables de la Junta Nacional de Carnes de Argentina y traía como consecuencia inmediata una primera remesa de cuatro mil toneladas de piezas vacunas para el mercado español, lo que reportaría tres millones ochocientos mil dólares de ganancias para Buenos Aires.

El ministro Martínez de Hoz llegó a España pocas semanas después de este acuerdo, exactamente un 22 de julio de 1976. Durante su visita, el funcionario pudo moverse con total libertad por los despachos más importantes e influyentes del país. Entre las personalidades que le abrieron la puerta se encontraban el rey Juan Carlos, con quien se reunió en la mañana del 23 de julio, y el gobernador del Banco de España, Luis Coronel de Palma, que además ostentaba el título de Marqués de Tejada. También tuvo tiempo para reunirse a solas con el banquero Alfonso Escámez —presidente del ya desaparecido Banco Central— a quien le prometió que la dictadura argentina le devolvería la sucursal que había sido expropiada por el Gobierno peronista de Héctor Cámpora en 1973
 
En su intensa campaña por encontrar amigos con dinero, la Junta Militar también contactó con el poderosísimo Emilio Botín (padre) para anunciarle que su Banco Santander recuperaría las dos filiales que le habían quitado los peronistas. Coincidiendo con la visita de Martínez de Hoz, el diario Informaciones reveló que "en la última Junta General de Accionistas" del Santander Botín se había referido al "futuro y perspectivas económicas en la Argentina". "Después de los recientes acontecimientos políticos acaecidos en aquel país, tenemos fundadas esperanzas de que se volverá a la prosperidad del pasado, pudiendo asegurar que nuestra organización allí, que incluye cerca de 500 empleados y nueve sucursales, está plenamente preparada para participar en el resurgimiento de aquella gran nación. El nuevo Gobierno argentino nos ha ofrecido devolvernos las sucursales de Córdoba y Rosario que nos fueron expropiadas en 1973. Estamos en estos momentos concretando las condiciones en que ha de efectuarse dicha devolución", declaró el presidente del Banco Santander.

El mismo día en que la prensa hacía público el apoyo de Botín a los dictadores, tanto él como otros banqueros se sentaban a comer con Martínez de Hoz. Ante la apretada agenda del ministro argentino —que tenía menos de 48 horas para tratar de consolidar las relaciones económicas con políticos y empresarios españoles—, el Marqués de Tejada, haciendo gala de su cargo de gobernador del Banco de España, se encargó de prepararle un multitudinario almuerzo, en el que logró reunir en un mismo comedor a lo más selecto del sector público y privado. De acuerdo a la nómina de invitados que poco después fue enviada a la Junta Militar, en aquella comida de trabajo estaban presentes 64 personalidades españolas, entre las que figuraban los ministros de Comercio, Industria y Hacienda, así como los presidentes de los principales bancos de la época y un buen número de empresarios. El principal tema de conversación fue la relación entre España y Argentina, así como las posibilidades de negocios para ambos estados.   
 
Los representantes de ambos países se volvieron a ver las caras el 1 de diciembre de 1976, bajo el agobiante calor de Buenos Aires. Ese día comenzaron las conversaciones secretas entre Martínez de Hoz y el ministro de Comercio español, José Lladó, quien había sido designado por el presidente Adolfo Suárez para negociar un millonario acuerdo con la dictadura. Las negociaciones duraron 72 horas, al término de las cuales ambos ministros rubricaron un documento conjunto. De acuerdo al contenido de esos papeles secretos, ambos estados acordaron "poner en práctica un programa de cooperación económica y financiera" por el cual España vendería a Argentina "bienes de equipo, barcos de características especiales, dragas y otros elementos flotantes, así como equipos de carga y descarga para puertos, locomotoras y demás material ferroviario, y otros equipos y plantas industriales" por un valor global de 290 millones de dólares.
Documento sobre las conservaciones entre los ministros de economía de España y Argentina a los que ha tenido acceso Público
Para facilitar las cosas, el Banco Exterior de España se comprometía a establecer "una línea especial de crédito" que permitiría "amparar compras argentinas por un valor máximo de 150 millones de dólares". Además, España accedía a otorgar a Argentina "un crédito en condiciones concesionarias por valor de 50 millones de dólares". "Parte de este crédito —añade el documento reservado— será utilizado para colaborar en el desarrollo de la industria naval argentina". 

Ese mismo 3 de diciembre, ambas delegaciones firmaron el "Protocolo de Cooperación Comercial y Financiera entre la República Argentina y el Gobierno de España" (ver PDF), un documento que llevaba el sello de "confidencial" y en el que se establecían los pasos a dar por cada país. Por un lado, la dictadura se comprometía "en el plazo más breve posible" a firmar contratos con la empresa Astilleros Españoles para la construcción de "dragas y remolcadores de diversos tipos y eventualmente otro tipo de buques a sugerencia de la Secretaría de Estado de Intereses Marítimos", por un valor aproximado de 140 millones de dólares.

Además, el Gobierno Militar garantizaba que se otorgarían "las máximas facilidades" para que las instituciones y empresas del sector público o privado argentino adquiriesen a España "bienes de capital por un valor de 150 millones de dólares" que serían financiados mediante la línea de crédito otorgada por Madrid.

Las otras cifras

Sólo durante los tres días que duró la visita del ministro español a Buenos Aires —entre el 1 y el 3 de diciembre— desaparecieron más de 100 personas. Los ciudadanos españoles, a pesar del apoyo económico que este país prestaba a la dictadura argentina, tampoco escaparon del horror. De hecho, pocas semanas después de rubricar el pacto financiero con el gobierno de Suárez, los subordinados de Videla no tuvieron ningún inconveniente en secuestrar, torturar y asesinar a un joven gallego que vivía en Buenos Aires. Se llamaba Urbano López Fernández, tenía 28 años, era auditor contable y en pocos meses iba a ser padre por segunda vez. El 31 de diciembre de 1976, mientras algunos brindaban, Urbano era fusilado junto a otros cuatro jóvenes.

La desaparición de este ciudadano español no pareció inquietar demasiado al Gobierno de Suárez, que decidió continuar adelante con los negocios previstos. Entre el 22 y el 27 de abril de 1977, una delegación militar argentina, encabezada por el capitán de navío Raúl Francisco Bondoni, se trasladó a Madrid con el objetivo de firmar varios contratos "para la provisión por parte de Astilleros Españoles de un tren de dragado, dique seco, seis remolcadores de diversos elementos flotantes y material portuario de apoyo por un valor aproximado a los 220 millones de dólares", señala otro de los documentos reservados.  
 
De acuerdo a distintos informes elaborados por la embajada de Argentina en España, las relaciones comerciales entre ambos países alcanzaron su máximo histórico en plena dictadura. Por ejemplo, en 1977 se produjo "un notable incremento del comercio global que alcanza los 450,8 millones de dólares, cifra que no registra precedentes hasta el presente", destacaba la Consejería Económica de la Embajada en un informe. También resaltaba que el comercio entre España y Argentina "ha mantenido, en general, una tendencia creciente, que se ha producido por el aumento conjunto de las importaciones y exportaciones españolas a nuestro país. En este periodo, el comercio global pasó de 14,7 millones de dólares en 1961 a 450,8 millones de la misma moneda en 1977, lo que representa un ritmo de crecimiento anual promedio del 23,8%".

Falsa caridad

Los negocios secretos entre España y Argentina no habrían tenido un final feliz, al menos desde la óptica de los funcionarios de la dictadura. En abril de 1983, cuando ya faltaba muy poco para que el régimen se desvaneciera, el nuevo consejero comercial de la embajada argentina en España, Sebastián Iturrioz, elaboró un informe en el que desmontó la supuesta caridad de políticos, empresarios y banqueros españoles. En su nota de carácter "reservado", el funcionario advertía que "España hizo su negocio sin otorgar ninguna concesión".  

Entre otros puntos, Iturrioz  advertía que los acuerdos alcanzados entre ambos países en materia pesquera "permitió a la flota española desembarazarse de numerosas unidades —algunas obsoletas— que habían quedado inactivas". Además, el Gobierno de Suárez "desequilibró la relación societaria entre las partes y sometió al socio argentino (mayoritario) al arbitrio de la voluntad de aquél". "Otro gran acierto de España —añadía el consejero— consistió en su intensa participación en obras públicas que le fueron adjudicadas sin contrapartidas y —a veces— en perjuicio de las propias empresas argentinas", destacaba. Las reuniones con la Madre Patria, siempre bañadas en whisky y canapés, ya eran parte del pasado.

lunes, 23 de junio de 2014

50 verdades sobre el rey de España Juan Carlos I de Borbón y Borbón

Rey Juan Carlos I durante la cereemonia de su coronación en 1975
Tomado de La Pupila Insomne
Fuerte Original: OperaMundi
Por Salim Lamrani

Tras 38 años de reinado, Juan Carlos I de Borbón decidió abdicar el 2 de junio de 2014 a los 76 años de edad y ceder el trono de España a su hijo Felipe, Príncipe de Asturias.
  1. Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, o Juan Carlos I, nació el 5 de enero de 1938 en Roma de la unión de don Juan, conde de Barcelona, y doña María de las Mercedes de Borbón, princesa de las dos Sicilias, los cuales tienen cuatro hijos: Pilar (1936), Juan Carlos, Margarita (1939) y Alfonso (1941).
  1. Juan Carlos es nieto de Alfonso XIII por la rama paterna y miembro de la dinastía capeta de los Borbónes, de la cual proceden los reyes de Francia desde Henrique IV.
  1. El joven Juan Carlos pasa los primeros cuatro años de su infancia en Roma, donde la familia real reside en exilio desde la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931. En 1942, don Juan, sin trono, decide instalarse a Lausana, Suiza.
  1. El general Francisco Franco, que gobierna con mano de hierro desde 1939, se interesa muy pronto por Juan Carlos. El 25 de agosto de 1948, el dictador y el conde de Barcelona –quien había apoyado a los fascistas durante la Guerra Civil – se reúnen secretamente en el golfo de Vizcaya  y deciden juntos que Juan Carlos se instalaría en España para recibir una educación franquista. El objetivo del Generalísimo es reinstalar a largo plazo la Casa de Borbón en el trono. El 8 de noviembre de 1948, el joven príncipe viaja por primera vez a la Península Ibérica y vive un año allí.
  1. En 1950, tras vivir un año en la residencia familiar en Estoril, Portugal, Juan Carlos regresa a España para seguir sus estudios bajo la tutela benévola de Franco.
  1. De 1955 a 1959, Juan Carlos, tras el bachillerato, recibe instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Academia General del Ejército del Aire de San Javier. El dictador elige personalmente esas instituciones y sigue de cerca la carrera de su futuro sucesor.
  1. El 29 de marzo de 1956, Alfonso, hermano menor de Juan Carlos, de 14 años, pierde la vida al recibir una bala de revolver en la cabeza, en la residencia familiar de Estoril. La declaración oficial de la familia real relata que el joven Alfonso se mató accidentalmente al manipular el arma. En realidad, el responsable del accidente es Juan Carlos. No se realiza ninguna investigación y Alfonso es enterrado al día siguiente. Franco interviene entonces personalmente y pide a su hermano Nicolás Franco, embajador de España en Lisboa, que redacte un falso comunicado sobre el drama para proteger a Juan Carlos. Don Jaime, hermano de don Juan y tío del joven Alfonso, es el único en exigir una investigación, en vano: “Exijo que se proceda a esta encuesta judicial porque es mi deber de jefe de la Casa de Borbón y porque no puedo aceptar que aspire al trono de España quien no ha sabido asumir sus responsabilidades”. En octubre de 1992, Juan Carlos, entonces rey de España desde hace 17 años, accedería a la petición de su padre y repatriaría los restos de su hermano al panteón real.
  2.  En 1962, Juan Carlos, con 24 años, se casa con la princesa Sofía de Grecia en Atenas. Juan Carlos y doña Sofía tienen tres hijos: la infanta Elena (1963), la infanta Cristina (1965) y el príncipe Felipe (1968).
  1.  En 1963, Franco persuade entonces a la joven pareja para que se instale en el palacio de la Zarzuela, en Madrid, a pesar de la feroz oposición del conde de Barcelona, quien entiende las maniobras del dictador para privarlo del trono.
  2. Varios miembros del Opus Dei rodean y asesoran entonces a Juan Carlos.
  3. En enero de 1966, Juan Carlos hace una declaración a la revista estadounidense Times y jura fidelidad a su padre: “Nunca aceptaré la corona mientras mi padre siga vivo”.
  4. Pero el 5 de marzo de 1966, con ocasión de la conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Alfonso XIII, siguiendo los consejos de Franco, Juan Carlos se niega a participar en la reunión del Consejo Privado del conde de Barcelona en Estoril, destinada a reafirmar los derechos dinásticos de Juan de Borbón. Juan Carlos elige romper la unidad dinástica para acceder al poder.
  5. En 1969, Franco decide nombrar oficialmente a Juan Carlos como su sucesor basándose en la Ley de Sucesión de la Jefatura del Estado de 1947. Rompe así las reglas dinásticas que estipulan que Juan de Borbón y Battenberg, legítimo heredero del rey Alfonso XIII, debe ocupar el trono.
  6. Don Juan se entera de la noticia y recibe un correo de su hijo Juan Carlos quien le pide su bendición. Su respuesta es contundente: “¿Qué Monarquía salvas? ¿Una Monarquía contra tu padre? No has salvado nada. ¿Quieres salvar una Monarquía franquista?… Ni estoy de acuerdo, ni daré mi acuerdo nunca, ni aceptaré jamás que tú puedas ser rey de España sin el consentimiento de la Monarquía, sin pasar a través de la dinastía”. Decide entonces quitarle el título de “Príncipe de Asturias”.
  7.  Frente a ello, Franco decide otorgarle el título de “Príncipe de España” –jamás usado antes– a Juan Carlos. El sucesor designado presta juramento en julio de 1969 y jura fidelidad al franquismo, a los principios del Movimiento Nacional (el partido creado por el Generalísimo) y a las Leyes Fundamentales (impuestas por el dictador durante su reinado en sustitución de la Constitución).
  8. Juan Carlos, muy cercano a Franco, no deja de alabar al caudillo en una entrevista para la televisión francesa en 1969: “El general Franco es verdaderamente una figura decisiva, histórica y políticamente, para España. Supo resolver nuestra crisis de 1936. Desempeñó un papel político para sacarnos de la Segunda Guerra Mundial. En los últimos treinta años, ha echado las bases del desarrollo [del país]. Para mí, es un ejemplo vivo, por su dedicación patriótica diaria al servicio de España. Le tengo un gran afecto y una gran admiración”.
  9. En enero de 1971, Juan Carlos viaja a Estados Unidos a invitación del presidente Richard Nixon para estrechar los lazos con Washington, que brinda su apoyo al régimen franquista desde los años 1950.
  10. Franco gravemente enfermo, Juan Carlos es designado por primera vez Jefe del Estado interino entre el 19 de julio y el 2 de septiembre de 1974. El 18 de julio de 1974, incluso sustituye al generalísimo en la celebración del aniversario de la sublevación de 1936 contra la República española.
  11. El 20 de julio de 1974, Juan Carlos realiza su primer acto oficial y firma una declaración conjunta con Estados Unidos para prorrogar el Tratado de Ayuda Mutua entre ambos países.
  12. El 30 de octubre de 1975, Juan Carlos asume otra vez el papel de Jefe del Estado hasta el 20 de noviembre de 1975. Unas semanas antes, el 1 de octubre de 1975, apareció al lado de Franco durante una reunión organizada por el régimen en respuesta a la condena unánime por parte de la comunidad internacional por la ejecución de cinco presos políticos.
  13. La biografía oficial publicada en el sitio internet de la Casa Real omite cuidadosamente recordar los estrechos lazos entre Franco y Juan Carlos. No se hace ninguna mención de sus cargos políticos antes del 22 de noviembre de 1975.
  14. Dos días tras la muerte de Franco que ocurrió el 20 de noviembre de 1975, las Cortes franquistas proclaman a Juan Carlos rey de España, respetando así la voluntad que expresó el Generalísimo en un mensaje póstumo a la nación: “Os pido que preservéis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado”. El nuevo rey se encuentra entonces “atado y bien atado” al trono.
  15. La biografía oficial de la Casa Real relata este episodio en estos términos: “Tras la muerte del anterior Jefe del Estado, Francisco Franco, Don Juan Carlos fue proclamado rey el 22 de noviembre de 1975, y pronunció en las Cortes su primer mensaje a la nación, en el que expresó las ideas básicas de su reinado: restablecer la democracia y ser el rey de todos los españoles, sin excepción”.
  16. Ahora bien, la realidad histórica contradice esta afirmación. Lejos de abogar por una transición democrática, Juan Carlos, al contrario, jura fidelidad al legado franquista y afirma que seguirá desarrollando su obra: “Juro por Dios y los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional”. Durante su discurso, rindió un vibrante tributo al dictador: “Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado”. En ningún momento, Juan Carlos habla de democracia ni evoca la instauración de un proceso de transición democrática.
  17. Del mismo modo, durante su discurso de Navidad del 24 de diciembre de 1975, Juan Carlos elogia de nuevo a Franco: “El año que finaliza nos ha dejado un sello de tristeza que ha tenido como centro la enfermedad y la pérdida del que fue durante tantos años nuestro Generalísimo. El testamento ofrecido al pueblo español es sin duda un documento histórico que refleja las enormes cualidades humanas, los enormes sentimientos de patriotismo sobre los que quiso asentar toda su actuación al frente de nuestra nación. Tenemos las bases muy firmes que nos legó una generación sacrificada y el esfuerzo titánico de unos españoles ejemplares. Hoy les dedico desde aquí un homenaje de respeto y admiración”.
  18. Mientras las manifestaciones y las huelgas se multiplican por todo el país, a pesar de la sangrienta represión, frente a la resistencia armada de ETA y de los comunistas del Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP) y de los Grupos de Resistencia Antifascista del Primero de Octubre (GRAPO), el rey de España toma conciencia de que el mantenimiento del estatu quo es imposible y el cambio es inevitable. Se da cuenta de que el franquismo no sobrevivirá tras la desaparición de su líder.
  19. No obstante, en 1975, decide nombrar a Adolfo Suárez, antiguo presidente del Movimiento Nacional, a la cabeza del gobierno.
  20. Frente a la oposición republicana, que ve en él un heredero del franquismo, Juan Carlos concluye un pacto: abrirá la vía a una transición democrática a condición de que se restablezca la monarquía. Se presenta como el garante de la reconciliación de todos los españoles.
  21. El 18 de noviembre de 1976, la Ley para la Reforma Política, que abre camino a una transición democrática, se aprueba por referéndum con cerca del 95%. Se legalizan los partidos políticos, incluso el Partido Comunista Español, y se decreta una amnistía para algunos presos políticos.
  22. El 14 de mayo de 1977, Juan Carlos obliga a su padre, conde de Barcelona y legítimo heredero del trono, a renunciar a sus derechos dinásticos para asentar su poder y legitimar su cargo que ocupa por la voluntad del hombre que desató la Guerra Civil entre 1936 y 1939. Juan Carlos se convierte entonces en el Príncipe de Asturias el 1 de noviembre de 1977.
  23. En junio de 1977, se desarrollan en España –privada de Constitución de 1936 a 1978– las primeras elecciones democráticas desde 1936. La Unión del Centro Democrático (UCD), partido del presidente del Gobierno Adolfo Suárez, nombrado por el rey, gana el escrutinio. El nuevo Parlamento –en el cual Juan Carlos nombró a 41 senadores, siguiendo así una práctica que instauró Franco– adopta la Constitución de 1978 (la cual se ratifica por referéndum con un 95%), que hace de España una monarquía parlamentaria y que reconoce a Juan Carlos como el “heredero legítimo de la dinastía histórica’ (artículo 57). La nueva Carta Magna sustituye a las Leyes Fundamentales franquistas.
  24. El rey es Jefe de Estado y de las Fuerzas Armadas y garante de la unidad de la nación. Sanciona y ratifica las leyes, nombra al presidente del Gobierno y puede disolver el Parlamento con el acuerdo del presidente del Congreso. Representa al país a nivel internacional y ejerce el derecho de indulto (artículo 62). Acredita a los embajadores, firma los tratados internacionales y dispone del poder de declarar la guerra, tras autorización del Parlamento (artículo 63). Por fin, como estipula el artículo 56, dispone de inmunidad total y absoluta para todos los crímenes y delitos, incluso en caso de traición a la Patria.
  25. Juan Carlos I de Borbón se beneficia de un presupuesto anual para sufragar las necesidades de su familia y lo distribuye libremente (artículo 65). Según la Casa Real, para el año 2014, este presupueste es de 7,8 millones de euros.
  26. No obstante, según el coronel retirado Amadeo Martínez Inglés, estudioso de la Casa Real y crítico de Juan Carlos, el costo real de la monarquía se eleva a más de 560 millones de euros al año. Al presupuesto inicial directamente entregado a la Casa Real, hay que agregar los presupuestos del ministerio de la Presidencia (administración real, recepciones, preservación del patrimonio nacional reservado al uso de la familia real), del regimiento de la Guardia Real y de las fuerzas armadas encargadas de la protección del rey durante sus viajes así como de toda la logística, el costo que representa la seguridad de la Casa Real de la cual se encarga el ministro de Interior, los gastos de viaje al exterior (ministerio de Asuntos Exteriores), el costo del personal de la Casa Real (372 empleados), etc.
  27. El New York Times estimó la fortuna personal del rey de España en cerca de 2.000 millones de euros.
  28. El 23 de febrero de 1981, la joven democracia española se enfrenta a un intento de golpe de Estado militar orquestado por el teniente coronel Antonio Tejero. El Congreso de los Diputados es tomado por asalto por cerca de 300 guardias civiles y 100 soldados en el momento de la investidura del candidato a la Presidencia Leopoldo Calvo Sotelo. El ejército ocupa varios puntos estratégicos de la capital y del país. El rey Juan Carlos interviene siete horas después por televisión para condenar la intentona golpista: “La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar, en forma alguna, acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum”. Esta intervención refuerza la imagen del rey, considerado el salvador de la democracia.
  29. En 1981, Juan Carlos se reúne con el presidente estadounidense Ronald Reagan y decide integrar a España a la OTAN en 1982. Ese mismo año, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) accede al poder y el nuevo presidente del Gobierno, Felipe González, mantiene excelentes relaciones con la Corona.
  30. Entre 1983 y 1987, bajo el Gobierno de Felipe González, los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), escuadrones de la muerte creados por el Estado español para luchar contra los independentistas vascos, asesinan a 27 personas, la mayoría opositores políticos. Oficialmente, Juan Carlos I ignoraba todo de esta política de terrorismo de Estado. Esta versión es poco creíble. En efecto, el rey tenía la fama de mantenerse minuciosamente informado sobre la situación del país y recibía informes diarios.
  31. En 1992, el diario conservador español El Mundo revela la existencia de una relación extraconyugal entre Juan Carlos y la decoradora mallorquina Marta Gayá, lo que provoca un escándalo.
  32. El 1 de octubre de 1995, Juan Carlos es víctima de un intento de asesinato en Palma de Mallorca, organizado por la organización separatista vasca ETA.
  33. En 2002, durante el golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez en Venezuela, la España de Juan Carlos de Borbón y del presidente del Gobierno José María Aznar es el único país del mundo con Estados Unidos en brindar un reconocimiento oficial a la junta golpista de Pedro Carmona Estanga. Durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso español, el 1 de diciembre de 2004, Miguel Ángel Moratinos, entonces ministro de Asuntos Exteriores, se expresó con claridad al respecto : “Mis afirmaciones fueron: 1. que hubo un golpe de estado en Venezuela; 2. que el Embajador español recibió instrucciones del Gobierno; 3. que el objetivo de estas instrucciones, o mejor dicho, para evitar juicios de intención, que el efecto de la ejecución de esas instrucciones y de otras actuaciones fue apoyar el golpe [...]. Mis palabras deben entenderse en el sentido de que por apoyar quise y quiero decir que no condenó el golpe de Estado, que lo endosó y que le ofreció legitimidad internacional”.
  34. En 2003, Juan Carlos, Jefe de las Fuerzas Armadas, decide implicar a España en la guerra contra Irak, ilegal según el derecho internacional, mofándose de la voluntad del pueblo español, opuesto en su inmensa mayoría a lo que consideraba una agresión de un país soberano para controlar sus recursos energéticos.
  35. En noviembre de 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile, Juan Carlos ataca al Presidente Hugo Chávez de Venezuela de forma poco cortés: “¿Por qué no te callas?”. El Presidente Chávez había recordado efectivamente que Madrid había brindado su apoyo al golpe de Estado de 2002: “Es difícil pensar que el embajador va a estar apoyando a los golpistas, que va a ir al Palacio [presidencial] sin la autorización de su majestad”. Al ataque del rey, Chávez pidió respeto recordando que era Jefe de Estado “como el rey, con la diferencia que yo he sido electo tres veces y él no”.
  36. En abril de 2012, Juan Carlos I es víctima de una fractura de la cadera durante un safari en Botsuana. Numerosas voces se levantaron contra este viaje que costó varias decenas de miles de euros al contribuyente español mientras el país atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia, y que muchas personas, sobre todo las categorías más vulnerables, se encontraban abandonadas a su suerte por un Gobierno que decidió hacer de las políticas de austeridad una prioridad y desmantelar todo el sistema de protección social. Para recuperar el prestigio perdido, el rey presentó sus disculpas a la nación –hecho único en la historia de su reinado– el 18 de abril de 2012: “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Pero este mea culpa no tuvo los resultados esperados en una población golpeada por la crisis económica.
  37. Numerosas voces se levantaron para expresar la censura impuesta a los medios informativos o el “Pacto del silencio” entre la Corona y la Federación de Prensa, para todo cuanto tiene que ver con la figura del rey. Del mismo modo, varias personas fueron condenadas a prisión por injurias al rey (Mariano Delgado Francés en 1988, Ceuta Abdclauthab Buchai en 1989, etc.).
  38. El 2 de junio de 2014, Juan Carlos decide abdicar a favor de su hijo Felipe de Borbón y Grecia, el cual tomará el nombre de Felipe VI. El rey explica las razones: “Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad […]. En la forja [del] futuro, una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista […]. Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana. […] Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica. […] El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación. […] Por todo ello, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles […], he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España”.
  39. El artículo 57 de la Constitución, que aborda el tema de la sucesión de Juan Carlos, privilegia “el varón a la mujer”, legitimando así la designación de Felipe. No obstante, varios juristas consideran inconstitucional este artículo, ya que contraviene al artículo 13 que estipula que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer ninguna discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
  40. Ese mismo día, manifestaciones ciudadanas de decenas de miles de personas estallaron por todo el país, reclamando un referéndum sobre la estructura del Estado español y la instauración de una República. Según varios sondeos, más del 60% de los españoles desea una consulta popular.
  41. Juan Carlos deja un país en plena crisis económica con una tasa de paro del 26%, récord europeo, y más de 6 millones de desempleados, un número sin precedentes de suicidios –nueve al día– desde que empezó la crisis económica en 2008, y más de tres millones de personas que viven en condiciones de “pobreza severa”, es decir con menos de 307 euros al mes, o sea el 6,4% de la población.
  42. A pesar de la transición democrática y del establecimiento de una monarquía parlamentaria, a pesar de los esfuerzos para ocultar sus lazos íntimos con Franco, el rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón nunca ha logrado librarse de su déficit de legitimidad debido a una mancha indeleble: fue instalado en el trono por el dictador Franco, apoyado por Hitler y Mussolini, que aplastó en sangre la República española que salió de las urnas el 16 de febrero de 1936.
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

jueves, 19 de junio de 2014

Democracia made in Spain para un nuevo Rey



En estos días, el gobierno del Estado Español, dirigido pormayoría por el Partido Popular, nos brinda una lección magistral de la democracia franquista que aún perdura en esta nueva era que se enzarzan en llamar democracia y que intentan aportarle a la disidencia cubana como modelo idílico a tomar en cuenta para implantar en Cuba, una vez “derrocado” el gobierno socialista del archipiélago (si lo logran, claro está).


La monarquía de la Península pasa por su momento cúspide en el ojo del huracán social. El Rey Juan Carlos I “sorprende” con su abdicación a favor de la sucesión de su hijo Felipe al trono. Un proceso matizado por el cotilleo de una presunta demanda de paternidad contra Juan Carlos, presentada el pasado 30 de mayo en el Juzgado de Primera Instancia y Familia Nº 79 de Madrid, que lo ha conllevado con premura a su tajante resolución.


De todas maneras, no entraré al análisis de tal charlo. No toca en estos momentos. Pero sí es llamativo el proceso de preparativos que se llevan a cabo para la famosa coronación del nuevo Rey Felipe VI en el Congreso de los Diputados.


Cuba es acusada continuamente de vivir en una dictadura totalitaria, antidemocrática y en un progresivo raquitismo en la vida de su población. No faltan las campañas de acusación por presuntas violaciones de los derechos humanos (aún cuando las políticas sociales de la Revolución son reconocidas con creces por organismos y personalidades internacionales) y la fuerte “represión” a la que está sometida la población y más aquellos que intentan levantar su voz contra el gobierno.


Lo más notablemente contradictorio de dichas campañas es que hablan de la falta de democracia o de la convivencia en una dictadura; sin embargo, omiten intencionalmente que es la propia población cubana cual apoya el proceso socialista, ratificándolo en referéndum de consulta (reflejado en elcambio de la Constitución en el 2002) o sobre la presencia de millones de cubanos en las marchas patrióticas convocadas por entidades sociales en cada Primero de Mayo o en fechas de importancia histórica, cultural o social para el país. Lo paradójico de las campañas anticubanas lanzadas por los Mass Medias es el calzo que brindan a ciertos grupúsculos que la propia SINA (oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana) reconoce en sus “Cables”, dados a la luz porwikileaks, que no tienen ningún impacto en la sociedad y es la misma población quien los rechaza.



Mientras tanto, el Estado Español se encuentra convulso en constantes manifestaciones sociales en contra de políticas de austeridad que no protegen a la población, sino a las grades fortunas o bancos. Un país gobernados por una mayoría de políticos enredados en constantes escándalos de corrupción o de oportunos aforamientos. 


La ceremonia de coronación disponde de cerca de 7 mil policías distribuidos por tierra, cielo y hasta subsuelo; se contará con la presencia de 120 francotiradores en los alrededores y 3 helicópteros con el objetivo de mantener la seguridad del recinto y sus contornos. Las diferentes especialidades están presentes: Unidad de Intervención Policial (UIP _-antidisturbios_, miembros de Operaciones Especiales, Caballería, Subsuelo los TEDAX _guías caninos ya presentes en los alrededores del Congreso_ y los aéreos.


Desde las primeras luces del día lunes 16 de junio, Madrid amaneció con una fortísima presencia policial en las cercanías de La Puerta del Sol, por donde se tiene prohibido circular porque sus calles están bloqueadas, no hay acceso al metro porque se ha cerrado y hasta se ha lanzado la prohibición de manifestaciones antimonárquicas o donde se porten banderas republicanas. Así comienza el fin de un reinado y el principio del nuevo Felipe VI, con un complejo despliegue de seguridad, calificativo dado por el propio Ministerio del Interior Español.

Foto tomada de la cuenta de Facebook de Izquierda Unida.


¿Pero, a qué se debe tanto despliegue de fuerza si hasta ahora se llenan la boca de decir que la monarquía goza de la simpatía de la mayoría?


Los mismos que acusan a Cuba de un gobierno totalitario y de que se "hereda" de un hermano a otro, además de desconocer descaradamente el genuino proceso electoral cubano, hoy en día apoya la sucesión monárquica sin que en la misma la población, que dicen representar, tenga voz o voto. Se mancilla la Carta Magna española, en la cual se plantea en su Artículo 2 que “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”; pero ¿En cuál Constitución se amparan los políticos de centro y derecha española para hablar de la legalidad de la sucesión o mantenimiento de la monarquía? ¿De cuál soberanía del pueblo se habla, si se le impide al pueblo de España y sus comunidades exponer criterio alguno sobre la monarquía o manifestarse a favor de la construcción de una nueva República?


Quienes apoyan lamonarquía y al mismo tiempo acusan a la Revolución cubana de “dictadura”, son quienes aprueban leyes que favorecen a las millonarias fortunas, las cuales aumentaron sus ingresos en un 39%  en los últimos 10 años (según la consultora Knight Frank), sin contar que las grandes empresas incluidas en el Ibex de la bolsa española, las cuales incrementaron sus fortunas en un 67%; todo esto mientras millones de españoles quedaban sin empleo, centenares de miles de familias fueron desahuciadas por los bancos de sus casas y sin derechos alguno a una atención digna por el gobierno y se privatizaban servicios públicos, dejando a centenares de miles sin acceso a éstos.


Quienes acusan a Cuba y apoyan a la contrarrevolución interna y externa, son quienes siguen los dictados de los mercados, del Fondo Monetario Mundial y del Banco Europeo, en vez de prestar oídos a los reclamos de la sociedad española y comunidades. Son quienes hacen una “democracia” made in Spain para un Rey que prefiere mantener los privilegios de su casta y los antaño dictados franquistas enmascarados en una llamada democracia, y sin contar con el amparo popular.


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