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martes, 14 de marzo de 2017

CARICOM reafirmó proclama de Zona de Paz de la #CELAC

Tomado de Pensando América

Nosotros, los Ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la República de Cuba, reunidos en La Habana, Cuba, el 11 de marzo de 2017, en ocasión de la Quinta Reunión Ministerial CARICOM -Cuba, y en conmemoración del Cuadragésimo Quinto aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados independientes de la CARICOM y Cuba y el Decimoquinto Aniversario del Día Cuba-CARICOM;
Reafirmando las Declaraciones de las Cumbres de La Habana de 2002, Bridgetown de 2005, Santiago de Cuba de 2008, Puerto España de 2011 y La Habana de 2014, y destacando su contribución al avance de nuestros vínculos políticos y cooperación, materializado en el elevado nivel alcanzado por las relaciones entre nuestras naciones;
Reconoce el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, del ex Primer Ministro de Trinidad y Tobago Patrick Manning y del ex Presidente de Haití René Preval, al desarrollo de sólidas relaciones basadas en la amistad sincera, la cooperación y la solidaridad;
Reconociendo la necesidad de enfrentar unidos los desafíos para alcanzar el desarrollo sostenible, incluidas nuestras vulnerabilidades como países del Caribe y en particular, como Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los países de zonas costeras bajas, especialmente en las esferas económica y medioambiental, y para construir sociedades más justas y equitativas;
Reafirmando la decisión de consolidar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como mecanismo de concertación política, que promueve la unidad y los intereses de nuestra región en las relaciones internacionales y con terceros;
Ratificando que el Caribe es parte inseparable de Nuestra América y destacando el papel del CARICOM en el proceso de integración regional;
Decididos a continuar fortaleciendo el mecanismo CARICOM-Cuba, basado en profundas raíces históricas y cimentado en la solidaridad, la cooperación y la complementariedad:
Reiteramos el respeto irrestricto y plena adhesión a los Propósitos y Principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, la solución pacífica de controversias y la prohibición de la amenaza o uso de la fuerza. Asimismo, a la luz de la integralidad de los derechos humanos reafirmamos nuestro compromiso con la protección y promoción de estos para todos;
    
Ratificamos la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita en La Habana en enero de 2014, y que reconoce, entre otros, el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural;
    
Acordamos continuar la implementación de los resultados de las Reuniones de Ministros de Relaciones Exteriores y las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de la CARICOM y la República de Cuba, como plataforma para estrechar la coordinación política y en otros ámbitos;
    
Reconocemos el consenso alcanzado entre la Comunidad y Cuba para la firma del Segundo Protocolo del Acuerdo de Comercio y Cooperación Económica, que contribuirá a fortalecer nuestras relaciones;
    
Reafirmamos la relevancia de la participación activa de los países caribeños en la CELAC para la unidad regional y para la promoción de las prioridades de los países caribeños. En tal sentido, reconocemos el papel del Presidente Pro Tempore de CARICOM en el Cuarteto de la CELAC en representación de los intereses de sus miembros;
    
Reconocemos la importancia de los mecanismos regionales y subregionales como la CELAC, la AEC, CARICOM, el ALBA-TCP, PETROCARIBE, así como otros de carácter internacional como el grupo BRICS para el desarrollo económico y social de los países caribeños;
    
Reafirmamos la solidaridad con la República de Haití, país por el que sentimos una histórica deuda de gratitud, y el compromiso de continuar impulsando la cooperación con esa nación, de acuerdo con las prioridades definidas por su gobierno y en pleno respeto a su soberanía;
    
Destacamos la importancia de la reparación, resarcimiento e indemnización de los daños ocasionados por la esclavitud en el Caribe, como un acto de justicia, y en ese sentido, respaldamos la labor de la Comisión de Reparaciones de la Comunidad del Caribe;
    
Expresamos profunda preocupación por la inclusión de Estados miembros de la CARICOM en la lista de jurisdicciones no cooperativas de la Unión Europea y hace un llamado a re-examinar la lista con base en criterios objetivos y considerando los compromisos implementados por los países, de acuerdo con las normas internacionales reconocidas;
    
Expresamos además profunda preocupación y rechazo a la disminución progresiva de las relaciones de corresponsalía bancaria con los países en desarrollo, en particular los Estados miembros de la CARICOM, debido a las acciones para la disminución del riesgo por parte de algunas de las más grandes corporaciones de la banca internacional, lo cual amenaza la estabilidad financiera de los países afectados y limita sus esfuerzos por alcanzar el desarrollo y el crecimiento socio-económico;
    
Enfatizamos la prioridad urgente y global que representa el cambio climático y sus implicaciones negativas para nuestras sociedades, ecosistemas y economías. En tal sentido, nos comprometemos a reforzar la cooperación en el marco de la CARICOM y con otros organismos y agencias internacionales para fomentar una mayor adaptación y mitigación, fortalecer la resiliencia y reducir nuestra vulnerabilidad, en particular de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los países de zonas costeras bajas;
    
Ratificamos la necesidad de continuar fortaleciendo la cooperación y el intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de gestión integral del riesgo de desastres en el Caribe, con el propósito de apoyar la implementación por los países caribeños del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y todas sus metas; y así favorecer la reducción sustancial del riesgo de desastres y las pérdidas en vidas, medios de subsistencia y salud, así como en bienes económicos, físicos, sociales, culturales y ambientales de las personas, las empresas, las comunidades y los países;
    
Decidimos continuar la cooperación en materia de seguridad alimentaria, nutrición y desarrollo agrícola, como pilares fundamentales en la lucha contra la pobreza, incluyendo las acciones para la implementación del Plan para la Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la CELAC 2025 (SAN-CELAC);
    
Reiteramos el llamado a revisar y modificar los actuales criterios de “graduación” de los países para recibir la Ayuda Oficial al Desarrollo, de modo que reflejen adecuadamente la realidad y necesidades específicas de los países de renta media altamente endeudados, en particular de los Estados caribeños, e integren las diferentes dimensiones del desarrollo sostenible incluidas en la Agenda 2030;
    
Reiteramos nuestro compromiso con la protección y conservación del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales de la región, en particular los del Mar Caribe. Apoyamos su designación por las Naciones Unidas como “Zona Especial en el contexto del Desarrollo Sostenible” y respaldamos el mandato de la Comisión del Mar Caribe, reconocido en la IV Cumbre de la CELAC, para promover su preservación y uso sostenible. En ese sentido, expresamos nuestro firme rechazo a la utilización continua del Mar Caribe para el tránsito y trasbordo de material nuclear y de desechos tóxicos y exhortamos a los países que los producen y transportan, a que implementen de manera urgente las medidas pertinentes para poner fin a tales actividades;
    
Reafirmamos el compromiso de promover la integración energética regional como elemento clave para el desarrollo sostenible, y avanzar en la diversificación de la matriz energética de nuestros países, orientada al uso de fuentes de energía limpia, renovable y sostenible y la universalización del acceso a los servicios energéticos que contribuyan al bienestar de nuestros pueblos;
    
Enfatizamos la importancia de la cultura como un instrumento significativo para el logro del desarrollo económico sostenible, la unidad, paz, educación y entendimiento mutuo entre los pueblos, y apoyamos la celebración exitosa de CARIFIESTA XIII, a realizarse en Barbados, del 17 al 27 de agosto de 2017.
    
Reconocemos la promoción del turismo sostenible como una de las claves para el crecimiento económico de la región caribeña, identificada en el Plan Estratégico de CARICOM 2015-2019, y acordamos estrechar la cooperación en esta área, incluido el multidestino;
    
Tomamos nota de la designación de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo y la oportunidad que representa para crear un sector turístico más responsable, capaz de aprovechar su inmenso potencial en términos de prosperidad económica, inclusión social y conservación ambiental. En tal sentido, saluda la celebración en Jamaica de la Conferencia Mundial de Turismo, en noviembre de 2017.
    
Nos comprometemos a continuar promoviendo acciones conjuntas e intercambios de experiencias e información en materia de seguridad, así como de prevención y enfrentamiento al delito transnacional organizado y otras nuevas amenazas relacionadas con la ciberseguridad y el tráfico de drogas, entre otras áreas;
    
Acogemos con beneplácito los avances en las relaciones entre los Gobiernos de Cuba y los Estados Unidos de América. Reafirmamos el llamado a los Estados Unidos a que, sin condicionamientos, ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impone a Cuba desde hace más de cinco décadas y que es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional. Reiteramos nuestra profunda preocupación y rechazo a la dimensión extraterritorial del bloqueo, así como a la persecución a las transacciones financieras internacionales de Cuba. Reiteramos nuestro enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional como la Ley Helms-Burton. Exhortamos al Presidente de los Estados Unidos, a que utilice sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo y al Congreso de ese país a proceder a su eliminación.
    
Expresamos preocupación por las afectaciones sociales, económicas y en materia de empleo que provoca la deportación masiva de migrantes establecidos en países fuera de la región;
    
Abogamos porque los Estados receptores respeten los derechos humanos de los migrantes y observen, en particular, el principio de que los migrantes no deben ser objeto de detención o reclusión arbitrarias, y exhortamos a estos Estados a que velen por que sus políticas en materia de migración sean compatibles con las obligaciones que les impone el derecho internacional, incluido el respeto a la dignidad y requerimientos de estas personas en los procesos de devolución a sus países de origen;
    
Expresamos nuestro agradecimiento al gobierno y pueblo de Cuba por su cálida acogida y hospitalidad;
    
Decidimos celebrar la Sexta Cumbre CARICOM-Cuba en Antigua y Barbuda, el 8 de diciembre de 2017.


Aprobada en la Quinta Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores CARICOM-Cuba, el 11 de marzo de 2017, en La Habana, Cuba.  (Pensando Américas)

martes, 7 de marzo de 2017

Un mundo mejor es posible. XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP

Un mundo mejor es posible. XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP
Tomado de CELAG.
Por Gisela BritoJavier Calderón. Investigadores CELAG.

Este domingo 5 de marzo se llevó a cabo en Caracas la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos). El cónclave sesionó en homenaje a Hugo Chávez, al cumplirse el cuarto aniversario de su desaparición física, y a Fidel Castro Ruz, dos líderes impulsores de la iniciativa en 2004. La Alianza, surgida en el marco de la lucha contra el ALCA, fue el puntapié inicial de los procesos de integración regional surgidos en el siglo XXI, y, sobre todo, la expresión de un proyecto regional basado en principios de cooperación, solidaridad y justicia social a contracorriente de la globalización neoliberal.

El bloque está integrado por 12 países de América Latina y el Caribe (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Santa Lucía, San Cristóbal y las Nieves, Granada y Surinam) que estuvieron representados en la Cumbre por sus Jefes de Estado y/o cancilleres. Los mandatarios presentes – Daniel Ortega, Raúl Castro, Evo Morales y Nicolás Maduro – abogaron por avanzar en la construcción de una América Latina independiente y soberana ante una nueva ofensiva de las fuerzas conservadoras en la región.

El Documento Final con la Declaración de la XIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del ALBA-TCP, denominado “Defendamos La Unión, la Dignidad y la Soberanía de Nuestra América” fue presentado por la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez. En el texto se convoca a construir una zona económica integral en el ALBA retomando los tres conceptos rectores del bloque: cooperación para el avance económico y frente a desafíos geopolíticos, complementariedad en materia energética, financiamiento para el desarrollo de los países integrantes, y solidaridad entre los pueblos.

Durante la Cumbre, se realizaron tres anuncios en relación al bloque, consensuados por los países miembros. En primer lugar, frente al nuevo contexto internacional configurado por las medidas xenófobas tomadas por el presidente Trump, ALBA-TCP activará un fondo de apoyo legal a los migrantes caribeños que se encuentren en suelo estadounidense. Se trata de una iniciativa que ya había sido utilizada para asesorar a migrantes caribeños en Europa, luego del recrudecimiento de las políticas migratorias en el viejo continente.

En segundo lugar, se anunció que el bloque apoyará la iniciativa del gobierno de Evo Morales de organizar la “conferencia mundial de pueblos por un mundo sin muros” hacia la ciudadanía universal, a realizarse los días 20 y 21 de junio de 2017 en la ciudad de Cochabamba y a la que se incorporarán también el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y el G77+China.

En tercer lugar, se definió la designación como nuevo secretario ejecutivo del bloque latinoamericano y caribeño de David Choquehuanca, ex canciller del Estado Plurinacional de Bolivia. El político boliviano reemplazará a Bernardo Álvarez, fallecido inesperadamente a fines de 2016.  A continuación, presentamos el perfil político del excanciller Choquehuanca.

David Choquehuanca, nuevo Secretario Ejecutivo del ALBA-TCP

Se puede considerar como un hito en la historia latinoamericana la llegada de un indígena a la conducción de la diplomacia de un Estado y de un proceso multiestatal como el ALBA-TCP. Un aymara que venció todos los obstáculos impuestos por la sociedad estamental boliviana durante sus años de juventud y formación intelectual, en los cuales forjó su pensamiento y carácter entre las enseñanzas de los abuelos líderes de su pueblo y los de la escuela pública castellanizada. David Choquehuanca creció en las estepas verdes que rodean el Lago Titicaca en Cotacota Baja, un pequeño poblado perteneciente a la región de las vicuñas, que se conoce hoy como el municipio de Huarina.

El nuevo secretario general del ALBA estuvo al frente de la cancillería boliviana desde el inicio del gobierno de Evo Morales hasta hace pocas semanas, tiempo en el que se destacó por ser el más ferreo defensor de los principios indígenas de la Pacha (la tierra) y el Suma Qamaña (el Vivir Bien). En todas sus intervenciones oficiales, escritos publicados y entrevistas, explica la cosmovisión indígena de impulso al proceso político del Estado plurinacional, marcando la diferencia con las teorías del desarrollo centradas en la oferta del vivir mejor, pues las considera los fundamentos de la desigualdad. “Vivir mejor significa que otros vivan peor, mientras que la idea Aymara de Vivir Bien, significa que todos vivimos bien”[1].

Esta visión lo ha convertido en uno de los principales líderes del movimiento indígena-campesino y de otros sectores urbanos que concuerdan con los postulados del vivir bien. Cuenta con gran legitimidad en las organizaciones populares, no sólo por su nacionalidad aymara, sino por estar desde muy joven vinculado a las luchas de significación de la población originaria. Su conocimiento de la historia y de las cosmovisiones Aymara y Quechua no fueron parte de la formación escolar, sino que lo construyó en todos los años de actividad política como miembro de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia-CSUTCB. En el año 2000 la CSUTCB fue una fuerza social y sindical nodal en la creación del Instrumento Político de Liberación de los Pueblos, un espacio de articulación política y electoral de los movimientos sociales fundamental en el desarrollo de las ‘guerras’ del agua y el gas en los primeros años del siglo XXI, motores del cambio político boliviano que permitió al Movimiento al Socialismo llegar al gobierno.

Se puede afirmar, por lo tanto, que su nombramiento como ministro y los 11 años de permanencia en el cargo no fueron casualidad, ni menos un acto de oportunismo político. Son el resultado de una exitosa carrera política como militante del movimiento social. Esa ligazón con la construcción indígena, también explica su intensa disputa cultural desde el ministerio. Desde su cargo emprendió en el 2006, junto con todo el gobierno del MAS, una amplia reconfiguración interna en la administración de las relaciones exteriores de Bolivia, en búsqueda de superar el trato colonial y discriminatorio. Para la política exterior configuró la exigencia de un trato igualitario para Bolivia en sus relaciones bilaterales y multilaterales, en especial con los países centrales, aunque también con sus vecinos sudamericanos. Fue partícipe  en la creación de la UNASUR, la CELAC, las conversaciones comerciales con el MERCOSUR y la conformación del ALBA-TCP. Manejó con solvencia los debates y diferencias con otros Estados, generados por la irritación de las transnacionales a partir de las nacionalizaciones de los hidrocarburos y minerales. Tuvo un rol importante en la búsqueda de respaldo internacional para el gobierno y en la conciliación cuando surgieron las intenciones separatistas de la llamada medialuna boliviana, cuando en pleno proceso constituyente los prefectos de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni desafiaron la unidad del Estado.

En estos años de militancia social y de gestión gubernamental, se ha convertido en uno de los principales referentes del proceso de cambio boliviano y latinoamericano. Se ha ganado un lugar como intelectual orgánico. Sus disertaciones siempre están dirigidas a explicar el sentido profundo de la lucha por el cambio social que significa el vivir bien, el respeto por la tierra y el uso adecuado de los recursos naturales, reconociendo con firmeza la necesidad de usar los recursos en beneficio de las transformaciones sociales. Quienes le critican tienen dificultades para encontrar argumentos, los partidos opositores señalan errores en la demanda contra Chile por la salida al mar de Bolivia, un argumento con poco vuelo, si se recuerda que esa disputa por el mar había sido abandonada por la derecha.

Sin temor a equívocos, David Choquehuanca es uno de los principales cuadros políticos con los que cuenta Bolivia y los sectores antineoliberales de la región, su capacidad intelectual y sus logros de gestión así lo demuestran. Cumplirá un rol central en el período que viene en defensa de los logros populares del ALBA-TCP, por su conexión con el pensamiento de los movimientos sociales y el profundo conocimiento del entramado de fuerzas, intereses y necesidades que coexisten en el espacio principal que sustenta el campo popular latinoamericano. Afines y opositores lo ubican como un filósofo indígena de los movimientos populares.

lunes, 6 de marzo de 2017

Declaración de la XIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del ALBA-TCP

Foto: Twitter/ @ViceVenezuela
Foto: Twitter/ @ViceVenezuela

Defendamos la unión, la dignidad y la soberanía de Nuestra América

Tomado de Granma.

Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) nos reunimos en Caracas, a cuatro años de la siembra del Comandante Hugo Chávez Frías y a cuatro meses de la partida del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, nuestros fundadores, y cuyos ejemplos e ideas interpretan y resumen el legado de los libertadores.
Ellos nos educaron en entender nuestras luchas y anhelos nacionales como procesos interdependientes y como contribuciones solidarias a los sueños comunes de libertad, dignidad, justicia y paz para la Patria Grande; a anteponer los intereses colectivos a los nacionales.
El ALBA-TCP, alianza política, económica, y social, defiende la independencia, la autodeterminación y la identidad de nuestros pueblos. Nos une la solidaridad, la complementariedad, la justicia y la cooperación, con el propósito histórico de aunar las capacidades y fortalezas de nuestros países, a fin de alcanzar el desarrollo integral y existir como naciones soberanas.
América Latina y El Caribe atraviesa una etapa crucial de su historia: los procesos democráticos populares, liderados por gobiernos, fuerzas políticas y movimientos de izquierda, enfrentan una nueva embestida del imperialismo, el capital transnacional y las oligarquías nacionales. El declive del hegemonismo imperial, los impactos de la crisis sistémica internacional y la caída de los precios de nuestros recursos de exportación, en particular de los hidrocarburos, abren nuevos desafíos. Son generados por las mismas fuerzas que crearon la pobreza, la exclusión y la dependencia de nuestras naciones y que nos impusieron invasiones y dictaduras para consolidar su poder.
En todos estos años y contra nuestra resistencia, el neoliberalismo no ha cejado en su empeño de extender su lógica financiera: no se trata de una teoría de desarrollo, es la doctrina del saqueo total a nuestros pueblos. Con el neoliberalismo, la economía mundial no ha crecido en términos reales y en cambio se ha multiplicado la inestabilidad, la especulación, la deuda externa, el intercambio desigual, las crisis financieras cada vez más frecuentes, la pobreza, la desigualdad, el desempleo y el abismo entre el Norte opulento y el Sur desposeído
Su retorno ha resucitado al peor conservadurismo, reactivó el fundamentalismo, la xenofobia, el racismo y el militarismo. La política es financiada por empresas y gobiernos extranjeros. Los adelantos científico-tecnológicos han propiciado un alto nivel de concertación político-comunicacional entre imperialistas y oligarcas para manipular a las masas y agredir nuestras culturas. Nuevos rostros, instrumentos y métodos confunden a los votantes y trastocan los resultados electorales.
Los partidos de derecha utilizan los poderes legislativo, judicial y mediático como plataformas de conspiración y quiebran, sin escrúpulos, el orden democrático que solían defender, imponen paquetazos de ajuste con privatizaciones y despidos masivos y fomentan la articulación de la subversión política.
La corrupción contra la que lucharon las organizaciones y movimientos de izquierda y progresistas de la región antes de llegar al poder, y contra la que han debido combatir fuertemente una vez convertidos en gobiernos, es manipulada con fines políticos, para criminalizar y desmoralizar a organizaciones y líderes. Unos se escudan en ella para atacar la eficacia, justicia y eficiencia de las administraciones públicas, limitando la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y su ejercicio participativo. Otros se evaden, ocultando inmoralmente sus capitales en paraísos fiscales.
Debemos denunciarlos a todos y combatirlos con energía, a la vez que incrementamos los esfuerzos para fortalecer una buena gestión en la administración de los bienes públicos y colectivos. El control social de los mismos debe asumirse como una prioridad en los países miembros del ALBA-TCP. Este enfrentamiento resulta esencial y deberá formar parte de nuestra integridad y ética, mientras trabajamos por la prosperidad de nuestros países.
El ataque principal es contra la Revolución Bolivariana. Las arbitrarias sanciones estadounidenses contra Venezuela, en especial contra su Vicepresidente Ejecutivo compañero Tareck El Aissami, deben ser anuladas. La inexplicable orden ejecutiva del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica que declara a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de ese país, debe ser derogada. Venezuela, es la cuna de la libertad de Nuestra América, impulsora de la integración regional y bastión del antimperialismo. La defensa de Venezuela y de su revolución no es problema exclusivo de los venezolanos. Es causa que convoca a todos los que luchamos por la verdadera independencia en América Latina y El Caribe. En Venezuela se libra hoy la batalla de Ayacucho del siglo XXI.
La unidad y la integración regional de la América Latina y El Caribe es una necesidad impostergable, en este complejo entorno. El ALBA-TCP, junto con bloques como el MERCOSUR, la UNASUR, CARICOM, y otros que recobraron su protagonismo en la última década, deben continuar contribuyendo a la integración regional.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), es nuestra obra más preciada. Es el mecanismo para fraguar la unidad en la diversidad a través de la concertación política. La Comunidad ha debido enfrentar la resistencia de los defensores del fracasado panamericanismo. Debemos preservarla.
Nuestro compromiso con la Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz guía nuestra actuación internacional. Ella refrenda nuestro estricto apego a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, reafirma nuestro respeto a la libre determinación, la soberanía nacional y la igualdad soberana de los Estados. Expresa la voluntad de solucionar diferencias de forma pacífica, por el diálogo y la negociación; y reconoce el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural.
Las pequeñas economías del Caribe, que sufrieron el genocidio contra la población nativa y la esclavitud, y el saqueo colonial y neocolonial, enfrentan hoy los desafíos resultantes del cambio climático, los desastres naturales y otras crisis globales, lo que las hace las más vulnerables de nuestra familia. El Caribe, apoyado decididamente por la generosa iniciativa de Petrocaribe, merece la mayor solidaridad y toda nuestra atención.
Resaltamos que el agua y el saneamiento básico son un derecho humano que no puede estar en manos de privados y que es deber de los Estados garantizar su suministro para el bienestar de los pueblos.
Frente al ALBA-TCP y a todos los esfuerzos integracionistas genuinos, está la Organización de Estados Americanos, en la que las preocupaciones de nuestros pueblos no hallan expresión y mucho menos respaldo o defensa sino tentativas y proyectos hegemónicos. La conducta de su Secretario General es indigna y carece de mandato alguno de los Estados Miembros.
Nuestra América enfrenta una nueva agenda de dominación imperial, signada por el anuncio de un proteccionismo egoísta y extremo que impactará a nuestras aún dependientes economías. La implementación del Acuerdo de París sobre cambio climático está hoy bajo amenaza. Nuestra gente, forzada a la migración por las condiciones de vida resultado del subdesarrollo y de un orden económico internacional injusto y excluyente, es perseguida, criminalizada, deportada y sus derechos humanos frecuentemente violados. En nombre de la seguridad se incrementan los gastos militares y policiales, se persigue a las personas por motivos religiosos o raciales, y se construyen muros, como el de la frontera norte de México, a cuyo pueblo le expresamos toda nuestra solidaridad.
En el ALBA-TCP expresamos nuestra preocupación por el tratamiento a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños que se encuentran en condición de migrantes, en este sentido proponemos reactivar el Fondo para el Apoyo Legal y Asesoría a los Migrantes dentro del Banco del ALBA.
Los gobiernos y pueblos del ALBA-TCP vemos en estos fenómenos una nueva oportunidad para la reagrupación, la movilización y la lucha. Debemos apoyar las acciones emancipadoras, fijar con claridad y realismo los horizontes, identificar bien los valores y principios que nos unen y asumir un programa de acción integracionista, solidaria e internacionalista, que establezca las premisas económicas, sociales y políticas del cambio liberador.
Necesitamos fortalecer las organizaciones y movimientos sociales para enfrentar a nuestros adversarios. Tenemos que explicar mejor a los pueblos el alto grado de dependencia externa de nuestras economías y cómo ello compromete la independencia y la soberanía nacional. Podemos y debemos abrir más oportunidades al comercio y a la cooperación intrarregional para asegurar la independencia económica, garantía de nuestra independencia política.
En ese sentido, ratificamos nuestro compromiso para profundizar una agenda de trabajo social, económica y productiva que fortalezca la Alianza y facilite a nuestros pueblos las condiciones adecuadas para su desarrollo integral y complementario.
Respaldan y apoyan la Convocatoria del Estado Plurinacional de Bolivia a la “Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la ciudadanía universal”, a realizarse los días 20 y 21 de junio de 2017 en la ciudad de Cochabamba – Tiquipaya de ese país.
Saludamos la designación del compañero David Choquehuanca, ex Ministro de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia, como nuevo Secretario Ejecutivo del ALBA-TCP y le deseamos éxitos en sus funciones.
Somos responsables no solo de construir conciencia de la necesidad del cambio, sino de persuadir y demostrar la certeza de su posibilidad.
Integrémonos y unámonos todos. En ello está la victoria.
Caracas, 5 de marzo de 2017

Raúl Castro en la Cumbre del ALBA

El presidente de Cuba, Raúl Castro, durante la XIV Cumbre ALBA-TPC. Foto: @vencancilleria.
El presidente de Cuba, Raúl Castro, durante la XIV Cumbre ALBA-TPC. Foto: @vencancilleria/ Twitter.
Tomado de CubaDebate.

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, en Caracas, Venezuela, el 5 de marzo de 2017, “Año 59 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
Compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro hermano Maduro;
Estimados Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América;
Estimados Jefes de delegaciones e invitados:

Me atrevería a decir que estamos en una etapa crucial de nuestra historia, en la que un retroceso a escala regional tendría impactos muy negativos para nuestros pueblos.
Fidel nos enseñó a recurrir siempre a la historia, a ser audaces y a la vez realistas, y que lo que parece imposible se puede alcanzar si nos lo proponemos con firmeza y actuamos de manera consecuente.
Los países miembros del ALBA-TCP consideramos la integración solidaria como una condición imprescindible para avanzar hacia el desarrollo, frente a la creciente formación de grandes bloques que dominan la economía mundial. Apostamos por la voluntad política para abrir mayores oportunidades al comercio, la inversión y la cooperación intrarregional, sin los cuales nuestros avances seguirán siendo insuficientes. Hemos demostrado también capacidad de concertación.
El ALBA no habría sido posible en la época en que triunfó la Revolución Cubana. Tuvo que ocurrir la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 y el triunfo de la Revolución Bolivariana liderada por el inolvidable Comandante Hugo Chávez Frías, para que una iniciativa cómo esta pudiera abrirse paso.
Fue importante que en el Foro de Sao Paulo las ideas de Fidel y Lula convergieran para recibir y apoyar a Chávez.
Hoy continúa siendo decisivo el vínculo entre el ALBA y el Foro de Sao Paulo y la relación entre los gobiernos revolucionarios y progresistas con las fuerzas políticas, los movimientos populares, las organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles, académicas y con la intelectualidad de nuestros pueblos.
Chávez siempre nos explicó la complejidad de lanzar la revolución en un país petrolero, dependiente de un único mercado, con una oligarquía financiera corrupta, una población a la que impusieron hábitos consumistas insostenibles y una economía neoliberal rentista, que llevó al país a la quiebra.
Para emprender las transformaciones, Chávez comprendió que su principal tarea era la construcción de una amplia unidad cívico-militar, que hoy encabeza el presidente Nicolás Maduro con el respaldo del pueblo bolivariano y chavista.
La construcción de la unidad es la tarea más importante que enfrenta toda revolución verdadera.
Los revolucionarios tenemos muchas ideas y visiones de cuál puede ser el camino y cómo transitarlo exitosamente. Pero para consolidar la unidad hay que dejar a un lado, con modestia, todo aquello que nos divide y separa.
Gracias a la unidad, la Revolución Bolivariana ha sobrevivido al asedio y al acoso de sus enemigos.
Por esa unidad, la revolución ha sobrevivido a las bajezas de la OEA, a las irritantes e injustas sanciones norteamericanas, a las recientes acusaciones contra su vicepresidente ejecutivo, el compañero Tareck El Aissami, que solo persiguen desviar la atención de los verdaderos problemas y desacreditar a quienes están ocupados en salvar, desarrollar y defender la patria.
La nueva agenda del gobierno de los Estados Unidos amenaza con desatar un proteccionismo comercial extremo y egoísta que impactará la competitividad de nuestro comercio exterior; vulnerará acuerdos ambientales para favorecer los ingresos de las transnacionales; perseguirá y deportará migrantes generados por la desigual distribución de la riqueza y el crecimiento de la pobreza que provoca el orden internacional impuesto.
El muro que se pretende levantar en la frontera norte de México es una expresión de esa irracionalidad, no solo contra este hermano país, sino contra toda nuestra región. Expresamos la solidaridad de Cuba con el pueblo y gobierno mexicanos. La pobreza, las catástrofes, los migrantes no se contienen con muros (Aplausos), sino con cooperación, entendimiento y paz.
Venezuela ha realizado un gran aporte a la integración regional con su solidaridad y generosidad, especialmente hacia los pueblos de América Latina, y en particular del Caribe, mientras convocaba a integrarnos en Petrocaribe, UNASUR y CELAC.
No están solos. Les ratifico el compromiso asumido en nuestra Declaración, de acompañar la defensa de Venezuela y la posición digna, valiente y constructiva del presidente Nicolás Maduro.
Compañeras y compañeros:
En Venezuela se libra hoy la batalla decisiva por la soberanía, la emancipación, la integración y el desarrollo de Nuestra América.
Es una aspiración que consagramos en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada por la CELAC en su Cumbre de La Habana, en enero de 2014. Se requiere un estricto apego a esa declaración, en la que nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente en los asuntos internos de cualquier otro Estado y a observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”; a resolver las diferencias de forma pacífica y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”; y a respetar “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.
Ninguna causa justa de la Patria Grande es ajena. Jamás les fallaremos a los entrañables hermanos del Caribe.
Ratificamos nuestro respaldo a su legítimo reclamo de compensación por los horrores de la esclavitud y la trata de esclavos; a su demanda de recibir cooperación de acuerdo con sus necesidades y no sobre la base de indicadores que los clasifican como países de renta media; a un trato especial y diferenciado en el acceso al comercio y las inversiones, así como en el financiamiento para adaptarse a los efectos del cambio climático y enfrentar los desastres naturales, como estados insulares, pequeños y vulnerables que son; y nuestro rechazo a la injusta persecución de que son objeto por parte de los centros del capital financiero.
Reiteramos nuestra solidaridad con Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, reconocidos líderes de Nuestra América.
No desistiremos de apoyar a Correa y a su compañero Lenín Moreno en Ecuador. Jamás dejaremos solo a Evo, verdadero líder de Bolivia y de todos los pueblos originarios. Seguiremos acompañando a Daniel y al pueblo sandinista de Nicaragua.
Muchas gracias (Aplausos).

lunes, 15 de febrero de 2016

Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos


Tristemente, casi todas las religiones han tenido que lamentar el hecho destructor de las guerras y sus terribles consecuencias. A esas tareas han tenido que dedicar las mayores energías. La singular importancia del encuentro entre el Papa Francisco y Su Santidad Kirill, en La Habana, es que ha suscitado la esperanza de los pueblos del mundo.
La paz ha sido el sueño dorado de la humanidad y anhelo de los pueblos en cada momento de la historia. Miles de armas nucleares penden sobre las cabezas de la humanidad. Impedir la más brutal de las guerras que puede desatarse, ha sido sin duda el objetivo fundamental del esfuerzo de los líderes religiosos de las iglesias dirigidas por hombres como el Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de Toda Rusia.

Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud.

Fidel Castro Ruz
Febrero 14 de 2016
10 y 18 p.m.

sábado, 13 de febrero de 2016

Cuba: "un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo"

Papa Francisco y Patriarca Kirill firman declaración conjunta (Foto: cubadebate)
Papa Francisco y Patriarca Kirill firman declaración conjunta (Foto: cubadebate)
Tomado de Bohemia

El Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa afirmó en sus breves declaraciones que durante dos horas Su Santidad Francisco y él, tuvieron una discusión abierta con pleno reconocimiento de la necesidad de trabajar juntos por el futuro del cristianismo y de la civilización humana.

Cuba será la capital de la unidad, predijo el Papa Francisco.


El papa Francisco agradeció hoy a Cuba por acoger la reunión que sostuvo con el patriarca Kirill y consideró que la isla caribeña puede convertirse en la capital de la unidad.
El Papa Francisco y el Patriarca Kirill firmaron una declaración conjunta que busca que las dos iglesias trabajen juntas para que la vida humana se respete en todo el mundo.
En presencia del presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro Ruz, los líderes de la Iglesia  Católica y Ortodoxa Rusa coincidieron en la voluntad de avanzar en las relaciones  bilaterales, en favor de la unidad de todos los cristianos.
El Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa afirmó en sus breves declaraciones que durante dos horas Su Santidad Francisco y él, tuvieron una discusión abierta con pleno reconocimiento de la necesidad de trabajar juntos por el futuro del cristianismo y de la civilización humana.
Kirill subrayó que fue una conversación con mucho contenido que brindó la oportunidad de entender las posiciones de uno y otro, después de tantos años de desencuentros tras el cisma cristiano de 1054.
Agregó que los resultados de la conversación aseguran que las dos iglesias pueden cooperar para proteger a los cristianos en todas las latitudes.
Hablamos como hermanos, claramente, y sin medias palabras, aseguró el Papa Francisco, quien dijo que en la reunión intercambiaron sobre sus iglesias y coincidieron en que la unidad se hace caminando.
Agradezco la humildad del Patriarca Kirill, su benévola acogida y buenos deseos de unión; hemos salido con iniciativas que creo son viables, aseguró.
También expresó gratitud a la mayor de las Antillas, “al gran pueblo cubano y a su presidente Raúl Castro, por su disponibilidad”, y dijo que si continúan así, “Cuba será la capital de la unidad”.
La declaración conjunta recoge 30 puntos de interés para las dos Iglesias y subraya que los Primados esperan que el encuentro de hoy contribuya a la obtención del acercamiento y que inspire a los cristianos.
El mundo espera de nosotros no solo palabras, sino las acciones y que sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad, recoge el texto firmado por el Patriarca Kirill y el Papa Francisco.
Los dignatarios destacan en el documento que dirigirán su atención principalmente hacia aquellas regiones donde los cristianos están sometidos a persecución y llamaron a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Medio Oriente.
Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos, apuntaron.
A continuación el texto de la declaración conjunta
Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kirill de Moscú y Toda Rusia 
“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).
  1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia. Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.
  2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes. Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.
  3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).
  4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.
  5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).
  6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.
  7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.
  8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.
  9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.
  10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos. Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.
  11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes. Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
  12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).
  13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).
  14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.
  15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.
  16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.
  17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.
  18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).
  19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.
  20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.
  21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10). La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto. Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.
  22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.
  23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.
  24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo. No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).
  25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.
  26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.
  27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.
  28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.
  29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32). Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).
  30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!
Firmado:
Obispo de Roma, Papa de la Iglesia Católica / Patriarca de Moscú y de toda Rusia
12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba)

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