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martes, 25 de julio de 2017

Martí, Fidel y el periodismo (primera parte)


Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por José Antonio Calderón Aguilar

Hacer de la prensa un arte, un legado, una obra de incalculable valor. Reflejar y proponer, criticar, convencer y transformar. He aquí un Martí que se crece entre los de su tiempo para legar una obra periodística legítima, que trasciende en cuanto a forma, estilo y contenido. Pero que más allá de todo valor otorgado, la comprendió como vía para divulgar las ideas, las más nobles y puras, las más agrias y reales, las revolucionarias.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Las páginas de la Revolución.


Tomado de La Pupila Insomne
Por Javier Gómez Sánchez: javiergosanchez09@gmail.com 

El debate del periodismo cubano hoy es uno de los pilares del debate político de la Revolución. Ha vuelto a tomar calor a partir del texto Los periodistas imprescindibles, publicado por mi compañero Harold Cárdenas. Numerosos criterios se han vertido sobre sus líneas. El texto ha sido leído, tanto desde las salas de redacción de los periódicos y medios estatales, como desde las mesas de trabajo y las oficinas de los medios independientes. Tanto los que cobran exiguos salarios en moneda nacional o los que se sostienen por el empeño propio, como los que cobran en dólares del patrocinio político o los sustentados por un pujante auge publicitario.
También lo leyeron en la UPEC, en el PCC, en la UJC, en todos los lugares donde tiene lectores atentos La Joven Cuba. Varios elementos del abanico mediático cubano no se limitaron a leerlo, sino que se han manifestado saltando con alarma como si el piso se hubiese movido bajo sus pies.  
No fueron con este texto los ¨oficialistas intolerantes¨, no fueron los ¨inmovilistas retrógrados¨, fueron nada menos que algunos de los ¨independientes¨. Tal vez se habían acostumbrado a escuchar en la blogósfera, espacio digital del universo comunicacional que no por su independencia carece de responsabilidad y visión política, siempre las palabras más cómodas.
Pensaban que habían cimentado un mullido lugar donde reposar mientras arremetían contra la institucionalidad, no con la crítica sino con la mañosa y mala intención. Mientras tiraban la piedra y escondían la mano una y otra vez. Mientras cada vez que alguien los señalaba, se vendían como víctimas. El ciclo se repetía siempre, porque el dedo que los señalaba, que tiraba de la manta bajo la que se mueven los dólares que financian los ¨proyectos¨, la voz que se levantaba, siempre estaba sola, era distinta cada vez, pero siempre solitaria.
Y así, a fuerza de venderse como mártires, se pensaron héroes. Héroes del ¨periodismo independiente¨.
Muchos de los que escribimos en la red no somos periodistas, no pretendemos hacer periodismo, somos revolucionarios que escriben. Muchos contrarrevolucionarios también escriben, se organizan en proyectos de comunicación, en medios digitales, y tampoco son periodistas.
El de ¨periodista¨ se ha convertido en el disfraz de moda adoptado por la contrarrevolución en el momento político que vive la Revolución. Como antes fue el de ¨bloguero¨, el de ¨artista alternativo¨, el de ¨promotor comunitario¨, o ¨intelectual objetivo¨. Los zorros cambian el pelaje.
Otros sí son profesionales graduados y con experiencia de trabajo en medios oficiales. Pero una larga tradición de más de un siglo de letras cubanas nos recuerda que el periodismo, más que todo, se ejerce.
Cuando Cuba evolucionaba hacia una identidad nacional, florecían las publicaciones culturales, nacidas de las tertulias en La Habana, en Matanzas, en Puerto Príncipe. Cuando se luchaba por la Independencia, surgían uno tras otro los periódicos independentistas. Durante la República a medias, todos los periódicos, sin excepción, tenían un objetivo político y no había pluma que escribiera en ellos que no cumpliera una función política.
Muchos de los revolucionarios que dieron su vida ejercieron el periodismo, varios periodistas de profesión, dejaron la pluma y tomaron las armas.
Había entonces, como hoy, periódicos pequeños y grandes.  Los que se imprimían contando cada centavo con dignidad, como los que se sostenían por la publicidad comercial pero mucho más por el dinero que recibían de los políticos ávidos de las urnas. Tan grandes eran sus planas que podían cubrirse con ellas en la noche los mendigos.
Entonces, si traemos y adaptamos a nuestros días las enseñanzas de ese pasado, la Historia nos demuestra varias cosas:
Primero, que no es importante si el medio es grande o pequeño, rico o pobre, si es parte del aparato de comunicación estatal o independiente.
Segundo, que tras cuatro páginas impresas en blanco y negro o tras un blog de palo sostenido con mucho esfuerzo puede haber más dignidad que tras la espléndida página web de algún proyecto lustrado con fondos extranjeros, becas generosas, publicidad camufladora o sospechosos crowdfunding.
Tercero, que el periodismo siempre ha sido una actividad eminentemente política.
Hacer periodismo hoy en Cuba es hacer política, es asumir una posición política.
Entonces la cuestión, no es si el periodismo se ejerce en un medio estatal o en uno independiente, la cuestión está en si es un periodismo a favor de la Revolución o en contra de ella. La diferencia es hacer periodismo revolucionario o periodismo contra la Revolución.
No existe la cuestión periodismo oficial vs periodismo independiente. Esa es la flauta con que pretenden encantarnos. Lo que existe es la cuestión periodistas revolucionarios vs periodistas contrarrevolucionarios donde quiera que trabajen. Punto.
Y para aquel al que le quede alguna duda, no es periodismo revolucionario el que no se confronta, el que no ataca, el que no desenmascara, el que no llama por su nombre, el que omite, el que teme a que no le den like en su Facebook, a que no lo inviten. El que se deja llevar o fomenta los lamentos por una manoseada libertad de expresión, de clamor doliente ante una intolerancia que permita a victimarios pasar por víctimas, los que se suman al lagrimeo y vestiduras rasgadas por los convenientemente censurados, el que ayuda a esconder la mano hoy a los que lanzarán de nuevo la piedra mañana.
La historia ha demostrado que no hay convivencia posible entre pensamiento revolucionario e intereses contrarrevolucionarios, ni cómoda, ni duradera, ni verdadera.
En cuanto a intención, en los medios independientes se hace periodismo a favor del socialismo y contra el socialismo. En los medios estatales se hace idénticamente periodismo por el socialismo y periodismo para frenar el socialismo.
En cuanto a la dirección política, el mayor peligro para el periodismo revolucionario, al menos para aquel que se hace desde los medios estatales, no será en el futuro la autoridad o propiedad partidista y militante, no importa la influencia que tenga efectivamente hoy, sino la censura más oscura aún de la tecnocracia empresarial, de la corrupción, de la incapacidad administrativa, que ya se siente presionada por la prensa actual. El empoderamiento y la utilización política contra el periodismo para proteger sus intereses, que ya ejercen, ese es el mayor peligro en el futuro. La contrarrevolución sabrá aprovecharlo.
En el presente que nos urge, solo habrá una defensa plena de la Revolución y del proyecto socialista en Cuba, cuando su Dirección comprenda que tiene muchas reservas políticas en los medios independientes revolucionarios, en los jóvenes de edad y jóvenes de espíritu que los sostienen. En definitiva, más que menos, no estamos separados de los medios estatales, porque es muy superior lo que nos identifica con ellos.
Nosotros mismos debemos madurar como tales, que no es solo migrar de un blog a un .com, sino a la evolución verdadera que es la maduración política. Dejar a un lado la vanidad, convertir los proyectos personales en grupales, buscar la unidad que nos convierta en un frente de batalla. Porque más allá de la página de fulano o la página de mengano, dónde hay que escribir es en la página de la Revolución.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los verdaderos alternativos somos nosotros

Tomado de Granma
Por Iroel Sánchez

El gobierno de Estados Unidos organizó los días 12 y 13 de septiembre una Primera conferencia sobre la libertad en el uso de internet en Cuba, a cargo de su Oficina de Transmisiones hacia Cuba que opera las emisiones ilegales de radio y televisión contra nuestro país. Resulta una confirmación más de que dentro de su denominada nueva política hacia Cuba el uso de la Red de redes como herramienta de subversión lejos de disminuir se incrementa.
En los últimos años se ha venido construyendo un sistema de publicaciones en Internet, con financiamiento externo, destinadas a influir en sectores claves de nuestra sociedad para que operen al interior de nuestras instituciones como Caballos de Troya en función de los intereses norteameri­canos.
A esta labor de zapa se ha referido sistemáticamente el General de Ejército Raúl Castro. El primero de enero del 2014, en Santiago de Cuba afirmó:
 «En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista…»
Sobre el tema volvió en abril de este año en el 7mo. Congreso del PCC. Y más recientemente, en su mensaje por el 55 aniversario de la Uneac expresó:
«Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global».
Analistas, periodistas e investigadores norteamericanos que nada tienen que ver con la Revolución Cubana coinciden con lo denunciado por Raúl:
John Lee Anderson: «Yo no soy oráculo ni sé lo que piensa Barack Obama, pero lo que se puede deducir es que desde la óptica de Washington, sienten que con este acercamiento el efecto norteamericano será arrollador para Cuba. El reto realmente es para Cuba, no para Estados Unidos, de cómo Cuba valora su integridad cultural».
Tracey Eaton: «Me parece muy interesante que Office of Cuba Broadcasting ha tomado un papel más activo dentro de la Isla, porque en el pasado muchos de sus reportajes dependían de reporteros de Miami. Ahora hay más reporteros en Cuba que reciben dinero de Radio Martí y algunos de los programas que realiza son parecidos a los de la USAID».
Abunda el dinero para imponernos la libertad de expresión a la carta, solo para sus empleados, y favorecer becas, viajes y medios de comunicación solo para quienes sirvan a sus intereses de dividirnos y enconarnos.
Convencidos de que la contrarrevolución tradicional solo le sirve para mantener contentos a los sectores más extremistas de la ultraderecha miamense vinculados al terrorismo, y de que estos continúan aislados de la sociedad cubana, los ideólogos imperiales han estructurado en Internet un abanico de proyectos que abarcan desde lo cultural y lo académico hasta el humor político, el periodismo sensacionalista, el comunitario y el literario. Todos coinciden en una base ideológica común: el ataque a las instituciones, las organizaciones sociales y de masas y sus líderes, así como la exhibición malsana de las carencias que la propia política estadounidense de bloqueo lleva más de cinco décadas ocasionando a nuestro pueblo.
Esos proyectos han venido a renovar la vieja propaganda contrarrevolucionaria en el nuevo escenario, con la «virtud» de poner nuevos rostros a la desgastada guerra sicológica contra Cuba. Algunos de los colaboradores llegan a argumentar su participación allí como parte de su realización profesional, al tiempo que reconocen recibir una remuneración que nuestras publicaciones no les pueden brindar.
Lo que resulta cierto es que allí no se puede decir todo lo que se piensa porque hay un encargo indirecto, como se preguntaba una joven periodista:
 «¿Se puede en ellos criticar las monarquías constitucionales que los sustentan, las dependencias coloniales que poseen en el Caribe y su participación como parte de la OTAN en guerras como las de Afganistán? ¿En otro que no es propiedad de poderosos gobiernos sino de un dueño que declaró “contraproducente” pedir la libertad de Los Cinco en un medio de comunicación de Miami, se puede hacer un reportaje de investigación sobre los graves problemas financieros que la agencia Reuters le sacó a la luz el pasado año? ¿O la única libertad posible allí es para denostar a esta Isla?».
Desde esos nuevos espacios se ha emprendido un ataque a fondo contra los periodistas cubanos, su organización gremial, la UPEC, y el Partido, pretendiendo utilizar como quinta columna una especie de aristocracia mediática dependiente económicamente de la estrategia norteamericana que ahora se disfraza de «nuevos medios».
Las instituciones cubanas tienen el derecho legítimo de adoptar las medidas correspondientes ante una práctica pe­riodística tendenciosa marcada por la superficialidad, la descontextualización y la inexactitud, que sirve a la guerra mediática y a los que aspiran a desmontar el socialismo en nuestro país.
El Estado revolucionario ha hecho y hará todo lo posible por incrementar la conectividad al servicio de los cubanos, es algo que ningún programa subversivo hará detener y seguirá siendo impulsado de manera decidida en la medida que los recursos disponibles lo permitan. Una prueba de ello es la crea­ción de la plataforma gratuita de blogs Reflejos, pero en cuanto se creó, los blogs cubanos dejaron de ser noticia para la maquinaria mediática hegemónica y surgió un nuevo producto: los «medios alternativos».
Por arte de magia lingüística, lo alternativo ha dejado de ser aquello donde escasea el dinero y se critica la ideología dominante (esa donde se sublima el mercado, y se promueven el american way of life y la cada vez más desgastada democracia representativa) para convertirse en la promoción de la restauración capitalista y el ataque marcado contra nuestro Partido y su papel dirigente de la sociedad cubana. Existen muchos medios alternativos y no son pocos los cubanos que participan en ellos: van desde televisoras como Telesur y RussiaToday, programas de radio por Internet en Miami hasta sitios como Rebelión y Cubain­for­mación, pero ninguno cuenta con apoyo de gobiernos miembros de la OTAN ni les llueve el dinero de ONGs vinculadas a Washington.
Tenemos conciencia de que nuestra prensa debe renovarse funcional y estructuralmente, y transitamos hacia ese propósito con el objetivo de servir mejor a nuestro pueblo en la construcción del socialismo por el que este decidió vencer o morir hace 11 lustros, no para entregarse a los oscuros intereses que quieren regresarnos al capitalismo. Como escribió el reconocido periodista y leal militante comunista Julio García Luis, quien nos dejó una obra de extraordinario valor:
«Creemos que puede haber una mejor alternativa cubana, socialista, revolucionaria y de mérito periodístico. Que sintetice y mantenga lo que deba ser conservado, y cambie lo que deba ser cambiado.
«Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad».
 La hazaña de construir una sociedad alternativa al capitalismo en las fauces del imperialismo más poderoso de la historia ha tenido y tendrá una prensa alternativa. Los verdaderos alternativos somos nosotros, los revolucionarios cubanos y quienes nos acompañan en esta lucha en todo el mundo, a los que Raúl nos pidió en el 7mo. Congreso del Partido fomentar en nuestro pueblo una cultura anticapitalista y antimperia­lista.

martes, 19 de julio de 2016

Ética y periodismo ¿ser o no ser?

Tomado de La Pupila Insomne
Por Daina Caballero Trujillo

¿Por qué es incompatible trabajar en un medio cubano y colaborar con uno extranjero? ¿Significa esto dejar de ser revolucionarios?
Estas preguntas rondaban mi cabeza cuando supe de la carta escrita por algunos periodistas del Periódico Vanguardia y dirigida a la Unión de Periodistas de Cuba. Este no es un tema nuevo y ojalá pronto sea un tema viejo.
Mis preguntas, que también pueden ser las de muchos, probablemente tengan miles de respuestas diferentes, dependiendo de quiénes seamos, de nuestros objetivos, profesionales, personales… dependiendo también de cómo entendamos la realidad que hoy nos circunda, de cómo estemos implicados con esta.
“Como periodistas elegimos el derecho a publicar en medios digitales o impresos que no representan ofensas a la dignidad plena del hombre y la mujer, ni significan una amenaza a la soberanía de nuestro país”.
Así comienza la carta, pero me quedo con la última frase, que no representen “una amenaza a la soberanía de nuestro país”. Que los periodistas cubanos escriban en sitios donde no se hace crítica sino se desacredita esta sociedad, que es la suya también, ¿cuenta cómo amenaza a la soberanía cubana?
Se habla de que el hecho de cuestionarnos lo anterior ya es incongruente, entonces ¿es supuesto desconocimiento, justificación, o falta de compromiso?
Se trata de un problema ético, que apela estrictamente a la consecuencia de nuestros actos y principios, y también es una cuestión práctica, de sentido común, no queramos parecer ingenuos.
¿En qué lugar del mundo el medio que contrata a un periodista permite que este venda o regale, como se prefiera entender, su talento, su conocimiento, su habilidad, su tiempo a otro medio? Repito, no seamos ingenuos, la decisión de permanecer en uno u otro lugar es individual, pero la de prohibir esa ambivalencia, la de no aceptar el juego a dos bandos, es indiscutiblemente de cada uno de los medios.
De esta manera funciona en todos los grandes consorcios de la información y la comunicación a nivel mundial y también en los medios pequeños, los alternativos, incluso en las redes sociales. Los empleadores regulan los deberes y derechos de los periodistas y estos quedan plasmados en el contrato laboral.
La editora del diario español de El País, aseguraba en entrevista para la televisión española, que en su medio “no hay una directriz de grupo” de prohibir la participación de sus periodistas en otros espacios, pero que el director de cada medio “tiene autonomía” para tomar las decisiones que estime convenientes con respecto a la participación de sus empleados en otros periódicos o canales de televisión.
La BBC, por otra parte, confirmó también lo que ya había adelantado hace algún tiempo; los periodistas que tengan un puesto oficial en la casa e incluso los colaboradores cuyos ingresos procedan mayoritariamente de la BBC no podrán colaborar con otros medios. La medida va dirigida básicamente a los artículos con contenido político y excluye sólo a aquellas publicaciones relacionadas con temas como cocina o bricolaje.
Televisión Española, también anunciaba nuevas normas para sus periodistas en la red social Twitter. Bajo el sello de RTVE, no se podrán compartir noticias que no sean extraídas de la web de la televisora, en ningún formato: ni textos, ni fotos, ni audio, ni vídeo. Aunque sea informativamente relevante.
Así sucede en el mundo, los nuevos medios, o los tradicionales, las redes, a las que acceder bajo el nombre de una entidad mediática puede suponer un reto a la hora de definir su presencia, su postura y su reputación. Y ello implica a todos sus empleados. Ya es hora de que los medios de prensa cubanos, se protejan realmente en este sentido, pues es además una forma de proteger y respetar a sus audiencias.
Es cierto que en Cuba hace falta cada vez más un marco legal que regule la actividad de la prensa y de los periodistas cubanos, para que no queden tanto obligaciones como oportunidades solo en palabras, para que no haya lugar a dudas o verdades a medias. Pero no nos escondamos detrás de esto porque se trata de ser éticos y consecuentes, no de leyes y papeles.
Ser periodista, no importa si joven o no tan joven, es ser irreverente, innovador, ambicioso, pero es también ser consecuente, comprometido, sincero, ético, un periodista sin principios queda totalmente desnudo.
La ética es un requisito transversal, permanente y universal desde cualquier soporte de prensa. En periodismo la deontología profesional es la única garantía para la credibilidad de los periodistas ante los ciudadanos.
No se puede dar la espalda a lo que ocurre a nuestro alrededor, aunque no nos guste, hay que sentar las pautas tal vez, sin hacer juicios ni buscar culpables y guiados solo por la premisa de que no se puede exigir fidelidad a quien no siente compromiso; con el hecho de saber nuestros, solo a los fieles y comprometidos ya habremos ganado.
Es que son “medios extranjeros” pero solo hablan de Cuba o tienen secciones específicas para Cuba. ¿No es raro que con tantos problemas en países de nuestro entorno, donde se puede incluso morir por por hacer periodismo, emisoras públicas de países poderosos solo abran este tipo de proyectos para Cuba? ¿Se es más libre escribiendo en esos medios? ¿Se puede en ellos criticar las monarquías constitucionales que los sustentan, las dependencias coloniales que poseen en el Caribe y su participación como parte de la OTAN en guerras como las de Afganistán? ¿En otro que no es propiedad de poderosos gobiernos sino de un dueño que declaró “contraproducente”pedir la libertad de Los Cinco en un medio de comunicación de Miami, se puede hacer un reportaje de investigación sobre los graves probemas financieros que la agencia Reuters le sacó a la luz el pasado año? ¿O la única libertad posible allí es para denostar a esta Isla?
Como ha dicho la directora del diario mexicano La Jornada, para muchos el mejor periódico de América Latina, al explicar su postura hacia Cuba: “Otra cosa es la crítica, pero la independiente, no la que dicta el poder ya sea desde Washington, Miami o Madrid” y es esa esa la que necesitamos y en la que creo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

¿“Periodismo de Barrio”?

periodismo independiente
Tomado de CubaInformación
Por Justo Cruz*/CubaSí

Antes de comenzar y a modo de aclaración: Con este título no es mi intención poner en duda las buenas intenciones de un periodismo de barrio “profundamente humano, respetuoso y sensible al dolor ajeno”, a decir de la fundadora del proyecto, la cual tuve el gusto de conocer en Berlin.
 
Escuché hablar del proyecto “Periodismo de Barrio”por primera vez hace algunos días en una actividad organizada por el periódico berlinés TAZ con un grupo de jóvenes periodistas cubanos donde se pretendía debatir sobre el periodismo en Cuba, que a decir de la redacción de este periódico y tomando como referencia el Barómetro de Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras, nuestro país se encuentra en el lugar 169, en una lista compuesta por 180 países.

El barómetro y la recomendación no podían venir de más cerca que de Reporteros Sin Fronteras.

A modo de comparación y para demostrar el “nivel de confiabilidad” de este “barometro”,  México se encuentra en el lugar 148, lo que significa que en ese país, donde en 15 años se han asesinado a  más de 120 periodistas, existen más posibilidades y mejores condiciones de ejercer el oficio de periodista que en Cuba.

No contamos los periodistas desaparecidos.

Una periodista mexicana, como para llamar la atención a los presentes comentó, cito: “Soy periodista mexicana y vengo de un país donde si se asesinan a periodistas”. La frase se perdió en el aire, pero para algunos de los latinoamericanos allí presentes no pasó inadvertida, pero el mensaje al parecer no llegó a los cubanos.

Nuestros jóvenes periodistas fueron invitados por la Fundación Panter cercana al mismo periódico para participar en un Workshop que tenía como objetivo, que los mismos conocieran de cerca que "bien"  funciona el periodismo en Alemania, especialmente el del diario TAZ.

También tuvieron la oportunidad de debatir con redactores de periódicos perteneciente al Grupo Axel Springer AG, que es como decir Grupo PRISA en España. Los dueños de casi todos los medios influyentes en Alemania y en España respectivamente, que tienen la tarea de desinformar siempre acorde con sus intereses y el de los países dominantes.

Si algo nos sobra en Alemania es información. Tenemos la sensación de poder elegir entre cientos de diarios y revistas e incontables canales de radio y televisión, Internet, etc; medios cuyo objetivo no es otro que que desinformarnos. Ignorancia total frente a la veracidad de las noticias que consumimos.

Mediante la desinformación se ha logrado desfigurar la imagen de muchos gobiernos indeseables hasta derrotarlos a fuerza de “golpes suaves” como fue el caso de Ucrania, o en el peor de los casos a fuerza de  bombas y cañones, como fue el caso de Libia y ahora de Siria.

La orden del día es satanizar a Rusia y a su presidente.

Esta es la triste realidad en Alemania, un país donde la frase “prensa mentirosa” (lügen Presse) está de moda.

No sé si los periodistas de la TAZ les habrán contado a los invitados cubanos lo que significa esta frase y porque se repite tanto.

Para demostrar el nivel de “transparencia” del Workshop, los jóvenes cubanos también tuvieron la oportunidad de conversar con medios de Izquierda como el “junge Welt” y “Neues Deutschland”.

Los redactores del TAZ están tan preocupados por la situación del periodismo cubano que decidieron recaudar 35 mil euros para hacer posibles este Workshop. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania (Auswertiges Amt ), muy preocupados también, respondieron al llamado.

El moderador de la actividad fue Bernd Pickert redactor de TAZ, todo un “especialista” para América Latina cuando se trata de satanizar a los gobiernos de Cuba y Venezuela. El mismo que hace posible que periodistas como Yoani Sanchez y otros periodistas “independientes” dependientes de las nóminas de la Casa Blanca tengan la posibilidad de publicar sus diatribas sobre la vida cotidiana cubana.

Detrás de muchas de las actividades que organiza la TAZ con “periodistas independientes” y disidentes cubanos está siempre la mano de RSF. No dudo que esta vez también fuera así. Sería una casualidad que no, si se tiene en cuenta la profunda amistad que los une.

Para esta ocasión le cambiaron el collar al perro.

En el debate me llamó mucho la atención la forma tan desmedida en la que algunos invitados cubanos hablaron sobre el periodismo en Cuba. Sobre la situación de desesperanza existente en el país, las catástrofes naturales, también de familias desamparadas. Todo muy oscuro y desolador como la foto de la portada de la página del proyecto “Periodismo de Barrio”.

Sobre el inhumano Bloqueo contra el pueblo de Cuba ni una palabra, tampoco sobre los programas de subversión y desestabilización contra la isla.

Al parecer nuestros periodistas cubanos no saben de la existencia de un Proyecto de Ley que destina 30 millones de dólares para el 2016, que tiene como objetivo promover la “libertad de prensa” y la “democracia” en Cuba, 10 millones más que el año actual.

Un plan que también incluye 28,13 millones de dólares para la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB) que administra Radio y TV Martí y 17,5 millones dólares para programas de “libertad en Internet”.

Puede ser que la fundadora de “Periodismo de Barrio” no sepa de donde salieron los 65.000 dólares de estipendio para financiar los diez meses que duró su beca en los Estados Unidos. Un proyecto tan “fructífero”, donde aprendió tanto, que decidió ahorrar dinero para a su regreso crear una nueva organización periodística en Cuba.

Esta pélícula creo que ya yo la vi una vez.

Espero que no se me malinterprete y que en Cuba se vaya a tener una imagen distorsionada de estos jóvenes periodistas que dicho sea de paso demostraron poseer un buen nivel profesional, además de indiscutibles cualidades humanas, jóvenes muy preparados y con muchos deseos de trabajar.

Después de la actividad tuve la oportunidad de leer una entrevista de la fundadora de “Periodismo de Barrio”concedida al periódico TAZ y quiero compartir algunos puntos de vistas con ustedes.

En la entrevista la periodista cubana refiriéndose al proyecto “Periodismo de barrio” manifestaba que el objetivo del mismo sería hacer “periodismo independiente y justo” y a la pregunta del entrevistador de; ¿hasta qué punto se podría hacer periodismo independiente en Cuba?, expresaba. “Con independiente quiero decir, no estar bajo el control del estado. Nosotros por ejemplo recibimos financiamiento de algunas ONG como por ejemplo una de Suecia, y ellos no tratan de influenciar en nuestro trabajo”.

¿Es posible hacer periodismo independiente en Cuba, si se recibe dinero de una ONG extranjera?

Yo estoy seguro que no, pero al parecer algunos creen en esa posibilidad.

La periodista también hacía referencia al hecho de que al principio cuando comenzó a trabajar como bloguera recibía llamadas de su jefe que le decía que “no debía escribir sobre eso” o que “debía borrar esto otro”.

¿Cree esta periodista que en Alemania no sucede lo mismo en todos los diarios?

Lo que más me llamó la atención en la entrevistas fueron las palabras finales cuando la entrevistada se refería a una “hermosa” experiencia vivida en el Bundestag, sede del parlamento alemán donde para su sorpresa vio algunos parlamentarios alemanes venir al trabajo en bicicleta.

Rápidamente hizo fotos que posteriormente puso en Facebook. Y cita un comentario hecho por otro colega de un medio estatal cubano que comentó, cito: “Como desearía que nuestros parlamentarios vinieran también al trabajo en bicicleta”. “Hace algunos años atrás un periodista cubano no se hubiera arriesgado a hacer un comentario como este”. Concluía finalmente la entrevistada.

Me imagino lo que debe haber pensado el lector del TAZ al leer esta apreciación. Se debe haber quedado con la boca abierta.

¿Tendrá una idea la entrevistada de cuánto gana y como vive un parlamentario alemán y de todas las gratuidades que recibe en comparación con un parlamentario en Cuba?

Yo como no estoy seguro se las voy a contar.

En el año 2013 y según las estadísticas un miembro del parlamento alemán recibía una “dieta” de 8.252,00 € mensualmente, un trabajador normal 3.200 € como promedio, pero hay millones de empleados que al final de mes no llegan ni a 1.000 €. Hay otros a los que el Parlamento los obliga a trabajar por un Euro la hora como castigo por permanecer largo tiempo sin empleo, como si hubieran cometido un delito.

El presidente del parlamento gana 17.000 €, los 5 vicepresidentes alrededor de 13.000. Según estadísticas en el actual periodo legislativo los miembros del Parlamento alemán han recibido como mínimo 12 millones de Euros en “Nebentätigkeit”, en español “actividad profesional secundaria”.

Los ministros alemanes reciben un salario de aproximadamente 18.000 € mensualmente, depende del ministerio que represente. Y cuando dejan de ser ministro reciben una dieta de por vida. Cada parlamentario también.

Los parlamentarios alemanes no reciben salario sino “dieta”. Este término lo inventaron ellos mismos, para estar dentro de la ley. En Alemania no es lo mismo recibir dietas que recibir un salario. Recibir dieta les permite tener otros trabajos, por ejemplo, un puesto en directivas de empresas donde si reciben astronómicos salarios, lo que trae consigo que muchos de los mismos representen más los intereses de los empresarios que les pagan que los intereses de los ciudadanos que los eligieron.

A esto se le conoce en Alemania como “Vetternwirtschaft“, “nepotismo” en español.

Quizás la entrevistada no sepa que cada  parlamentario alemán tiene una oficina en el parlamento con dos o tres empleados y otra oficina en la región donde fueron elegidos. Aquellos que provienen de otras provincias reciben un domicilio en Berlín con todos los gastos pagos, además de disponer de una flotilla de autos (Limousines) las 24 horas del día.

Pueden viajar a donde quiera, incluso al extranjeros siempre con los gastos pagos. Un parlamentario puede decidir el mismo viajar a un país determinado, solo basta con comunicarlo en el Parlamento.

Como verá nuestra entrevistada los parlamentarios cubanos se quedan cortos cuando de vida buena, y de predicar con el ejemplo se trata.

Por lo demás, hay una frase que escuché en más de una ocasión esa noche en el Café berlinés cuando se debatía acerca de mi país que se me ha quedado gravada en la mente: “El estado cubano no podrá prohibirme recibir dinero de una ONG para hacer periodismo ‘independiente’ en Cuba”.

Esta frase me preocupa mucho. La situación no es fácil y hay que reconocer que este es el dilema contra el cual debe enfrentarse el Estado cubano.

La pelea es de león a mono.

A los periodistas cubanos me gustaría recordarle una frase de Malcon X muy importante y actual en estos tiempos.

"Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido".

*Justo Cruz, residente cubano en Alemania, Coordinador de Cuba Si.

miércoles, 3 de junio de 2015

El ideal independentista cubano estuvo siempre vinculado a la prensa

Tomado de CubaDebate
Por René González Barrios.

Palabras del Presidente del Instituto de Historia de Cuba en la entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí y de los ganadores del Premio Nacional Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez Ferrer. 12 de marzo de 2015.

Estimados colegas.

Puede resultar reiterativo de mi parte, y quizás innecesario, recordar a los presentes que el periodista es un soldado y la prensa un arma de combate. Lo ha sido siempre, para bien o para mal, según los intereses y la intención del propietario del medio o quienes lo respaldan.

Me atrevo a volver sobre el tema pues hoy, en momentos trascendentales, coyunturales y decisivos de la historia de nuestra Patria dada la complejidad del escenario nacional e internacional en que vivimos, el periodista está llamado a convertirse en un protagonista excepcional de las grandes batallas que se avecinan en el terreno ideológico y cultural, y en cuanto frente decidamos emprender la ofensiva, o establecer la defensa. Como nunca antes en la historia de la Revolución Cubana, los hombres y mujeres de los medios, deben ser los abanderados de la vanguardia de la nación.

La intervención estadounidense en la guerra de Cuba en 1898, fue el escenario experimental para desplegar la primera guerra mediática de la historias moderna. William Randolph Hearts y Joseph Pulitzer, zares de la prensa norteamericana, inventaron historias, encendieron pasiones y manipularon multitudes, todo para ganar mucho dinero y justificar la intervención militar de Estados Unidos en una guerra que los patriotas cubanos tenían prácticamente ganada al colonialismo español.

De aquella época y de la propia guerra de Cuba, nació una de las mayores falacias e infamias de la historia: el mensaje a García. Necesitados de héroes en medio de tan nauseabunda intervención, la revista Philistine convirtió al teniente Andrew Rowan en superhéroe –tipo Rambo– de una historia totalmente ficticia y que hoy, cual ejemplo de eficacia, se continúa estudiando en las escuelas militares norteamericanas y en los diferentes cursos de marketing.

El apoyo inicial a la causa de Cuba en la prensa norteamericana, amparado en el espíritu de la Resolución Conjunta y el deseo e identificación sincero de su pueblo en la noble causa, duró el escaso tiempo necesario, para que el imperio lograra crear el consenso interventor. De inmediato, los aliados cubanos fueron satanizados y acusados con los mayores improperios. Estados Unidos impuso sus verdaderos intereses.

Fueron los norteamericanos los pioneros en instituir el jingoísmo a través de la prensa y en utilizar esta para fomentar conflictos. “Remember the Maine” se convirtió en grito de guerra. De hecho, desde entonces, el monitoreo o seguimiento de las noticias se ha convertido en una de las principales fuentes para la apreciación del peligro real del desenlace de una conflagración.

Ese modelo de actuación, prácticamente exacto, ha perdurado hasta hoy. En su momento se agregó al cine, después a la radio y la televisión. A finales del siglo XX, Internet era apenas un sueño y daba sus primeros pasos.

El mundo ha cambiado y seguirá cambiando de manera galopante en materia de tecnología aplicada a los medios. Hace apenas un mes, un cable de prensa reflexionaba sobre la actual tendencia universal a las suscripciones digitales a periódicos y revistas on line, y al incremento de los servicios de noticias e Internet, a celulares y a dispositivos móviles. Algo similar está ocurriendo con la edición de libros y los servicios digitales de radio y televisión.

¿Hasta dónde llegará esta desenfrenada carrera? Nadie lo sabe; pero llama poderosamente la atención el interés del imperialismo en imponer como uno de los principales “derechos humanos”, lo que han dado en llamar el derecho a la información, que no es otra cosa que la imposición de su sistema hegemónico de modelos culturales, en su más amplia expresión, sus valores y sus contenidos de desinformación. Yugoslavia, Libia, Egipto, Siria, Ucrania, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, son algunos ejemplos de cómo se combate hoy en los escenarios virtuales.

No casualmente en sus palabras del pasado 17 de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hacía hincapiés en la necesidad de mejorar las estructuras de las infocomunicaciones en Cuba. Cabría preguntarnos ¿nobleza de intensiones? La historia de Cuba, de América y del mundo, es demasiado elocuente para dar crédito a los cantos de sirenas.

En la nueva realidad global, las fronteras de la información, la piratería, el consumo informal y el flujo de datos, se desdibujan. Los conceptos se redimensionan con la creación de redes globales y nacionales de asociados a diferentes temas, que intercambian a su antojo libros, filmes, datos, música. Ello complejiza la labor de los medios, pone en riesgo sus impactos, y obliga, por tanto, a una mayor creatividad y al rediseño de nuevas estrategias comunicacionales.

Aún en escalas limitadas con relación al fenómeno en otros países, el complejo escenario ya va formando parte de nuestra cotidianidad y calando, sigilosa y silenciosamente, en un sector de la población. Los llamados paquetes, y las redes de antenas con canales de televisión satelitales, transmiten modelos culturales que tratan de abrirse paso y ganar adeptos en nuestro pueblo. Ambos se yerguen como retos culturales a enfrentar con inteligencia, creatividad y calidad.

Las redes sociales y el mundo de las web, son también escenarios de trabajo y combate para los comunicadores. El 29 de Enero de 2013, durante la III Conferencia Internacional “Por el Equilibrio del Mundo”, efectuada en La Habana, el periodista español Ignacio Ramonet, en su conferencia De José Martí a Facebook, periodismo y compromiso, nos trasladaba la seguridad de que el Apóstol, que fue un hombre de avanzada en su tiempo, que estuvo en la primera línea del periodismo de visión profunda y ética, sería hoy un hombre del combate virtual. Varios líderes amigos, han asumido dichas plataformas para defender su revolución. Chávez Candanga marcó un estilo.

El propio lema martiano que ha convocado este encuentro como misión de la prensa, constituye una guía y una luz en el camino: “Tiene la prensa periódica altísimas misiones; es la una explicar en la paz y en la lucha, fortalecer y aconsejar; es la otra, hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras y facilitar la obra de la administración que rige”. En el estudio de la obra periodística del Apóstol, de su visión sobre los Estados Unidos, su política, su pueblo, su cultura, hay una cátedra de análisis geopolítico del pasado, del presente y del futuro de Cuba en sus relaciones con el poderoso vecino. Es imprescindible releer a Martí, quien junto a Fidel, son los cubanos que a lo largo de tantos años de Revolución, mejor han calado las esencias del imperio.

Leer también los trabajos de Juan Gualberto Gómez, uno de los patriotas cubanos más comprometidos con la independencia y soberanía de la nación, y que con mayor claridad, fuerza y solidez de principios, combatió en la prensa de su época la Enmienda Platt y la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba.

La historia del ideal independentista cubano estuvo siempre vinculada a la prensa. Félix Varela plasmó en El Habanero, sus ideales. Carlos Manuel de Céspedes, creó a los pocos días del levantamiento El Cubano Libre. En Nueva York la Junta Revolucionaria de Cuba y Puerto Rico, que en 1865 había fundado “La Voz de la América”, apoyaría la creación del diario La Independencia, verdadero órgano de combate del independentismo cubano en la Guerra Grande. El poeta puertorriqueño Francisco Gonzalo Marín , amigo de Martí que muriera en los campos de Cuba durante la Guerra Necesaria, edito en tres épocas diferentes su periódico El Postillón, para fomentar el amor a la independencia en Borinquén, apoyar la causa de Cuba y propugnar por la Confederación de Las Antillas.

José Martí fundó Patria, órgano de combate del Partido Revolucionario Cubano, y tuvo por editor al puertorriqueño Sotero Figueroa. Y es que Martí todo lo que hizo en su noble y fecunda vida, fue soñando en América, en las Antillas, muy especialmente en Puerto Rico, y en la humanidad.

En la nueva guerra, los emigrados fundarían El Yara, El Porvenir, Cacarajícara y muchos otros periódicos para defender la Patria en el exilio forzoso. Antonio Maceo refundaría el Cubano Libre. La prensa fue un arma del mambisado.

En los primeros años de la república neocolonial, cuando los medios de prensa se limitaban a periódicos y revistas, veteranos del Ejército Libertador como los generales José Miró Argenter, Enrique Collazo y Adolfo Peña, fundaron periódicos en los que relataron sus vivencias y las de sus compañeros. Los coroneles Ramón Roa, Fernando Figueredo Socarrás y José Camejo Payents, engalanaron la prensa con testimonios y artículos históricos. Mujeres patriotas como Magdalena Peñarredonda y Rosario Sigarroa, fundaron periódicos donde la defensa de los valores de la historia patria, tenía un lugar especial.

No pocos revolucionarios a través de artículos, editoriales, y caricaturas, reflejaron las huellas de la frustración de un pueblo y su espíritu de lucha. Patria y Libertad de José de Jesús Candelario Pons y Naranjo fue la palabra de los veteranos de la Independencia; y Venezuela Libre, la voz de los latinoamericanos agrupados en La Habana para combatir al imperialismo en el continente.

Mella desde las páginas de El Machete, hizo vibrar la revolución continental desde México. Fidel fundaba El Acusador, para combatir el artero golpe de estado de Fulgencio  Batista, y el Che el Cubano Libre, imitando a Céspedes y Maceo; agregaría después Radio Rebelde, de mayor impacto e inmediatez, la Revista Verde Olivo, donde escribía con el seudónimo de Francotirador, y Prensa Latina con su coterráneo Jorge Ricardo Masseti.

Inspirados en esos ejemplos, los periodistas de hoy contribuyen a la consolidación del modelo de nación y socialismo que nos hemos trazado los cubanos. La historia, la cultura y la educación, se dan la mano con el periodismo en este proyecto de construcción colectiva. Gracias a la fuerza de la verdad de una prensa perfectible, pero transparente y pura como el alma de la patria, los cinco están en Cuba, cada año en la ONU el mundo se une a Cuba en el combate al bloqueo, y hoy se conoce mejor el proyecto humanista, solidario e internacionalista, que sólo un pueblo heroico como el nuestro, es capaz de construir.

El 21 de octubre de 1889, alertaba José Martí a Gonzalo de Quesada, desde Nueva York:

“Para que la Isla sea norteamericana no necesitamos hacer ningún esfuerzo, porque, si no aprovechamos el poco tiempo que nos queda por impedir que lo sea, por su propia descomposición, vendrá a serlo. Eso espera este país (Estados Unidos), y a eso debemos oponernos nosotros.” La sola idea, nos llama a la reflexión.

Decía José Martí en 1886 que, “No hay monarca como un periodista honrado”. Al siguiente año afirmaría “!Tiene tanto el periodista de soldado!”. Honrémosle con inagotable espíritu de trabajo, con la reflexión madura, la polémica útil, y la crítica oportuna y necesaria, como motor impulsor del desarrollo. En nuestras manos y criterios está la posibilidad de servir, y servir bien a nuestro pueblo y revolución. En el periodismo tendrá la nación, una sólida columna de apoyo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Periodismo cubano sin secretismo

Etiquetas Rosa 50 palabras copia

Tomado de Cubadebate
Fuente original: Cubaperiodistas.cu. Sin Secretismos.

En los talleres creativos, identificados por el reciente Pleno Extraordinario del Comité Nacional de la UPEC como espacio para que cada medio de prensa, delegación y territorio analice sus problemas, y busque soluciones, el tema de la lucha contra el secretismo emergió con fuerza.
En la “nube de etiquetas” sobre los vocablos más usados en los talleres, presentada por Rosa Miriam Elizalde, integrante de la Presidencia Nacional, secretismo tiene un tamaño que es indicativo de que en alrededor del 80 por ciento de esos encuentros efectuados en la capital, provincias y municipios, el tema persiste, aunque hace ya tres años en una sesión del Parlamento cubano el presidente Raúl Castro llamó a su erradicación.
Más de cien planteamientos sobre el secretismo que afecta el trabajo de los medios y de los periodistas –muchos de ellos ejemplificados— hubo en los talleres. Identificados como instituciones y organismos más secretistas estuvieron los ministerios de Educación, Salud Pública, Turismo y Energía y Minas. Se dieron ejemplos puntuales de crisis con Recursos Hidráulicos, Agricultura, centros de investigación científica, tiendas recaudadoras de divisas y distintas empresas.
También hubo criterios sobre la autocensura de directivos de medios y periodistas en determinados temas que, en ocasiones, deriva en secretismo –informaciones u opiniones que no publicamos– y que corresponde a nosotros, es decir a los que trabajamos en los medios, darle solución. Se trata de algo endógeno, no exógeno. De ahí que José Alejandro Rodríguez, al hacer en el Pleno un análisis profundo sobre el resultado de los talleres creativos, dijese: “Un catalejo para mirar lo que nos frena afuera, pero también un microscopio potente para vernos por dentro”.
Contra la mentalidad secretista y esa práctica negativa, que afecta el derecho a la información del pueblo y la credibilidad de los medios revolucionarios, se ha venido trabajando intensamente en cumplimiento de los acuerdos del IX Congreso de la UPEC, efectuado en julio último.
Trabajar para resolver ese complejo problema es voluntad del Partido, y así lo expresó ante el Pleno Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico. Y se vienen dando pasos, en ese sentido. Se ha iniciado un proceso de encuentros con los consejos de dirección de más de treinta organismos centrales del Estado y otras instituciones, con la participación de la dirección de la UPEC, para, entre otros asuntos, destrabar la información útil y oportuna a la que debe acceder la prensa para la realización de un trabajo de mayor efectividad. Es propósito que el total de esos encuentros se realicen en este último trimestre del año.
Antonio Moltó, presidente de la UPEC, decía hace poco algo que encierra mucha sabiduría: el papel nuestro no puede ser de enfrentamiento, de choque con los que tienen que propiciar la información, sino de hacerles comprender lo que ello representa para el desarrollo de nuestro proyecto revolucionario. Lo tenemos que hacer con el debido cariño sin cejar en principios. Porque en un país socialista y revolucionario solo hay un único dueño de la información: el pueblo. Desde hace muchos años hay una máxima que no podemos olvidar ni un segundo en las condiciones concretas de Cuba, en medio de la hostilidad y el cerco imperial, “un pueblo bien informado, jamás podrá ser vencido”.
La UPEC está comprometida en esta batalla. Pide a los afiliados que cada manifestación de secretismo le sea comunicada de inmediato a fin de, utilizando los canales de diálogo que tiene la organización, intentar soluciones puntuales y, además, si fuera indispensable, hacer la denuncia en los medios de comunicación de la UPEC. Esta sección Sin Secretismo fue creada con ese objetivo.
En el Pleno Extraordinario dijimos: El secretismo no es una batalla ganada, pero creemos que hemos empezado a avanzar y somos optimistas de que la vamos a ganar con la voluntad y esfuerzos concertados por todos: Partido, UPEC, instituciones estatales y de gobierno, directivos de medios y periodistas.
Dada sus complejidades, y la mentalidad secretista que se ha entronizado en algunos cuadros, incluyendo los de nuestro propio sector, creemos que será una batalla dura, en que habrá momentos de avances y habrá momentos de retrocesos. Necesita, en fin, algún tiempo. Y la ganaremos más temprano que tarde si cada día mantenemos un pie en el acelerador y el otro en el freno para avanzar con el equilibrio necesario.
Lo que si es importante, como decía Pepe Alejandro, es tener un catalejo para mirar lo que nos frena afuera, pero también un microscopio potente para vernos por dentro. Son dos herramientas que nos guiarán por el camino correcto.

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