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miércoles, 3 de abril de 2024

REFLEXIONES SOBRE LA DERECHA Y LA ULTRADERECHA EUROPEA: OCTAVA

 

Por Gustavo de la Torre Morales

La derecha y ultraderecha europeas nunca han cesado de verter falsas acusaciones contra Cuba, todas ellas siguiendo la línea editorial imperialista de EE.UU, como medio para justificar que Cuba siga bajo la asfixia del criminal bloqueo económico impuesto, por más de 6 décadas, por los gobiernos estadounidenses.

La repercusión en las relaciones internacionales de Cuba tiene un importante efecto en la comunidad de naciones. El uso de la sucia propaganda, como instrumento de agresión contra cualquier país, consiste en crear una matriz de opinión, que aparente ser autorizada, y genere un estado de rechazo hacia el país “denunciado”. En el caso particular de Cuba, ese estado de opinión puede abrir la puerta para otras decisiones, que son revestidas como “legales”, “democráticas” y en “defensa de los derechos” del pueblo cubano; cuando en la realidad, nada tiene que ver con estos temas, sino en esparcir manipulaciones que ayuden a justificar el recrudecimiento de la realidad económica de la familia cubana. Y, por ende, conlleve al tan ansiado cambio de “régimen”, que se aclama desde el norte brutal de América y la Comunidad Europea, en claro acto de injerencia.

miércoles, 5 de julio de 2017

Todos aquellos que intenten derrocar la Revolución, están destinados al rotundo fracaso

567 votos a favor del nuevo acuerdo UE-Cuba, 65 en contra y 31 abstenciones.
Por Gustavo de la Torre Morales

La política de aislamiento impuesta por los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba a través de un genocida e ilegal bloqueo económico, financiero y comercial, tuvo su eco de complicidad en la Unión Europea al adoptarse la Posición Común (extensión de ese criminal bloqueo) a propuesta del indeseable, facha, neofascista, franquista y adulador del sionismo José María Aznar (una de las caras rancias del Partido Popular).

Hoy se ha puesto fin a ese ignominioso Acuerdo con la rotunda votación a favor de establecer un nuevo acuerdo Cuba-UE.


Con amplia mayoría se ha dicho: ¡No más bloqueo!

Cuba sigue demostrando con firmeza su pleno y soberano derecho de trazarse un camino propio, digno, con ética, con suficiente moral para defender su proceso socialista... muy a pesar de la mezquina y sucia política del imperialismo y sus cómplices.

Cuba ha demostrado una vez más que todos aquellos que intenten derrocar la Revolución, están destinados al rotundo fracaso.

¡Viva la Revolución cubana!
¡Viva el pueblo de Cuba!
¡Viva Cuba Socialista!

¡NO AL BLOQUEO!

sábado, 30 de julio de 2016

Eurodiputados se pronuncian sobre la “Posición Común” contra Cuba

Eurodiputados Marina Albio, Javier Couso y Lola Sánchez. Foto: Jorge Luis Beker
Tomado de Asamblea Nacional de la República de Cuba
Por Aymara Massiel Matos Gil
Diputados de Izquierda del Parlamento Europeo expresaron hoy su desacuerdo con la ¨Posición Común¨que mantiene la Unión Europea (UE) contra Cuba desde el año 1996 y que condiciona las relaciones bilaterales con la Mayor de las Antillas; asimismo se interesaron en los posibles cambios que pueda producir entre ambas partes la firma del acuerdo de Diálogo Político y Cooperación.
Durante su encuentro con la diputada Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), la delegación de europarlamentarios, presidida por Marina Albiol, conoció acerca de la realidad cubana actual, así como los principales desafíos que enfrenta el país en materia política, económica y social.
En tal sentido, Ana María Mari explicó que actualmente un gran número de cubanas y cubanos se encuentran en pleno proceso de ejercicio democrático, pues discuten documentos aprobados en el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba y que marcan el futuro de la nación caribeña: la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.
De igual modo, los europarlamentarios se interesaron en las particularidades del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, teniendo en cuenta que aún no se ha llegado a la normalización.
La diputada Yolanda Ferrer, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la ANPP, explicó a los visitantes sobre las irregularidades que aún existen en este proceso y sobre las afectaciones que continúa causando el bloqueo impuesto a la Isla, que más allá de aliviarse, se ha recrudecido.
Por otra parte, el diputado cubano Lázaro Barredo indicó que se mantiene la estimulación de la migración ilegal hacia ese país a través de políticas como la Ley de Ajuste Cubano y la ley de pies secos pies mojados.
En cuanto a la posible firma de un acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba y la UE, los parlamentarios occidentales consideraron que era necesario llevarla a cabo pues, si  bien reconocieron que desde hace algún tiempo esta política ha dejado de tener validez, ya que la Isla mantiene relaciones bilaterales con más de 20 países del viejo continente, aún queda constancia de ello en los papeles, por lo que resulta necesario eliminarla de manera oficial.
La vicepresidenta del parlamento cubano expresó que el hecho de que Europa haya reconocido que este método aplicado contra la Mayor de las Antillas ha fracasado, constituye un logro para el pueblo cubano, que a pesar de las presiones externas, nunca renunció a sus principios.
Ambas partes intercambiaron también sobre la actualidad internacional, fundamentalmente la situación que enfrentan los países europeos en el contexto actual.
Marina Albiol dijo que temas como la lucha contra las políticas de austeridad dirigidas al pueblo, la situación de los refugiados y el tratado de libre comercio con Estado Unidos son debatidos fundamentalmente en los sectores de izquierda del Parlamento Europeo.
Sobre el tema, el eurodiputado Javier Couso, expresó que el gobierno estadounidense ha conseguido subalternar a los países de la UE, fundamentalmente en el orden militar, y explicó que ¨nos encontramos ante una remilitarización¨ de Europa, con posibles escenarios de guerra.
Por su parte, la europarlamentaria Lola Sánchez señaló que actualmente se privilegian los derechos económicos por encima de los humanos, y refirió que los nuevos tratados de la Unión Europea pretenden desplazar los focos de poder hacia las grandes transnacionales, con lo que los derechos de las personas pasarían a un último plano.
La diputada griega Sofía Sakarofa reconoció el carácter democrático de la sociedad cubana y explicó cómo la UE adopta medidas contra su país que van en contra de los derechos humanos, como por ejemplo, abandonar a las personas y dejarlas sin protección.
La delegación del Parlamento Europeo se encuentra en Cuba como parte de una visita de intercambio y permanecerá en La Habana hasta el próximo 21 de julio y tiene previsto visitar el centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y reunirse con funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior respectivamente.

viernes, 12 de junio de 2015

Países de la UE y Cuba: Lecciones del pasado

cuba-union-europea (1)
Tomado de La Pupila Insomne
Por Santiago Pérez Benítez, Claudia Martínez Hernández.

La propia existencia del modelo cubano representa un desafío al  poder de las transnacionales y al orden global   impuesto por el Estado norteamericano y las principales potencias  de Europa Occidental. A este ordenamiento no le convienen Estados nacionales que negocien de manera enérgica  con las transnacionales; manifiesten posturas ideológicas alternativas; denuncien  y traten de modificar el orden  establecido, al tiempo que se hayan mostrado capaces de conservar el poder interno en su sociedad y diversificar sus relaciones externas. Cuba es un referente para los sectores latinoamericanos, europeos y  de otras sociedades del llamado tercer mundo, que deseen cambiar las reglas sistémicas  de las que se beneficia el capitalismo europeo.
 
Es por ello que ha existido, y seguirá existiendo, una estrategia de largo plazo del capitalismo global y de sus estados nacionales dominantes por derrocar, subvertir o erosionar, en la medida de lo posible,  al sistema de la isla por métodos o instrumentos económicos, diplomáticos, políticos, comunicacionales, ideológicos, subversivos, encubiertos y si es necesario, militares. Resulta impensable que  el gobierno norteamericano  o las potencias de la UE y la OTAN  dejen de buscar estos objetivos, incluso si se firmara a fines del año 2015 un Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político entre la UE y Cuba, y si  se restablecieran las relaciones diplomáticas y se abrieran Embajadas en EEUU y en Cuba. Por causas estructurales, resulta prácticamente imposible que Washington o Bruselas actúen en y con  Cuba como lo hacen otros países capitalistas desarrollados, para no mencionar a los BRICS y el  resto de los países de la ONU,  que  respetan el status quo en la Isla.

Esta  generalidad, sin embargo,  no  explica los matices que han diferenciado las estrategias para tratar de derrocar o modificar al sistema cubano entre EEUU y la Unión Europea, ni los cambios que se han sucedido en las distintas coyunturas de las relaciones bilaterales de la isla  con estos actores.

A diferencia de las once administraciones norteamericanas que han intentado  hasta ahora derrocar al sistema cubano con el enfrentamiento directo,  el uso o empleo de la amenaza militar, la imposición del bloqueo económico y el aislamiento internacional; las principales potencias de Europa Occidental no han bloqueado ni amenazado militarmente a la Isla; han tenido relaciones diplomáticas “normales” con la Habana; han fomentado las relaciones económicas; han ofertado cooperación y posibilitado los intercambios con organismos cubanos. Sus Embajadas actúan en la Habana de manera legítima.

La  proyección europea diferente a la norteamericana se ha debido a múltiples factores:
  • Los países de la UE han carecido del poder “duro” –militar y económico- para lograr cambiar la realidad cubana a través de amenazas militares o bloqueos económicos.
  • La política hacia Cuba no ha sido un factor de incidencia en la política interna  en  los países de la UE (con excepción de España) como sí lo ha sido para Estados Unidos.
  • La UE ha deseado marcar diferencias con EEUU  para reivindicar cuotas de autonomía en política exterior.
  • Han tenido intereses económicos concretos aprovechando la ausencia de competidores norteamericanos en el mercado de la Isla.
  • Persisten presiones de su sociedad civil donde han existido siempre simpatías por Cuba.
  • En su lectura – más paciente y reflexiva que la norteamericana- la mejor manera de provocar los cambios  en Cuba ha sido la del “compromiso constructivo”, estrategia  que ya les dio resultado para la transformación  al capitalismo de  las élites y sociedades de los países  de Europa Oriental.
  • Han partido de la premisa de que “una transición pacífica y acertada de Cuba hacia la economía de mercado” exige un papel de apoyo activo de la UE.
La  política de las principales potencias de la Unión Europea, y de ésta como entidad, ha sido injerencista y ha coincidido con Washington en el mantenimiento de la labor de subversión; trabajo de inteligencia; condenas en foros multilaterales; presiones diplomáticas, activismo de sus misiones en la Habana, entre otros instrumentos. En el diálogo político y demás encuentros con el gobierno, los europeos – con mucho mayor acceso hasta ahora que los norteamericanos-han tratado de obtener concesiones de la Habana en las áreas de “democracia” y “derechos humanos”, buscando obtener la legitimidad interna para los que perciben como  “agentes” del cambio sistémico en Cuba, y modificaciones a ordenamientos internos como el Código Penal, entre otros.

Por supuesto, la diferenciación de matices entre las estrategias de EEUU y las potencias europeas ha sido de utilidad para el gobierno cubano, que ha mantenido una proyección de enfrentamiento y a la vez de cooperación –según sea la coyuntura- con las instituciones de la UE y con los distintos gobiernos de España, Francia, Reino Unido, Alemania,  Italia y Holanda, principales países miembros   con los que la Habana ha mantenido nexos bilaterales.[2]

Estos países han  sido tradicionales fuentes de importación, tecnologías y créditos para Cuba; así como mercados para las exportaciones cubanas. Se han destacado, sobre todo después de los años noventa, como importantes emisores de turistas y fuentes de inversiones para la economía de la isla. De hecho, hoy ocupan el 24% del comercio exterior, el 24% de los emisores de turistas y el 60%  de los negocios conjuntos existentes. Desde el punto de vista político, la Europa Occidental ha representado un punto importante para la diversificación de las relaciones exteriores del país, sobre todo inmediatamente después de la caída del bloque socialista.

En los sesenta, pese a las presiones de EEUU, las relaciones bilaterales con los  estados mencionados  no se rompieron, y con conflictos y cooperación – guerra fría de por medio- se mantuvieron. En general las relaciones bilaterales hasta fines de los ochenta con estos países estuvieron marcadas por la permanencia de los  vínculos históricos y culturales; la preservación de los intereses económicos europeos en Cuba; determinada reticencia europea a la exigencia norteamericana de reducir los nexos con el país;  el apoyo a Cuba en sectores de la sociedad europea; las políticas gubernamentales europeas hacia  los países socialistas de Europa del Este y hacia América Latina, en cuyos contextos enmarcaban la estrategia hacia Cuba.

Por su parte, los principales temas que complejizaron las relaciones entre 1959 y 1989 fueron las nacionalizaciones realizadas en Cuba; las diferencias político-ideológicas de la guerra fría; el ingreso de Cuba al CAME y su apuesta por las relaciones con los países socialistas; el aumento de las regulaciones proteccionistas en el marco de la  integración europea; y el apoyo europeo a diferentes formas de provocaciones al Gobierno cubano, además de los conflictos en otras áreas del mundo y en foros multilaterales.

Otra variable clave para entender las políticas europeas en este período fue la percepción que fueron teniendo  en cada coyuntura histórica específica de la fortaleza interna y externa de la Revolución Cubana. Un período de  acercamiento, a juzgar por las visitas realizadas –algo que hoy parece repetirse- fue el de mediados de los ochenta, cuando era notoria la fortaleza interna y externa del modelo cubano. Por ejemplo,  en 1985 nos visitaron el Canciller francés Roland Dumas y   Giulio Andreotti, Ministro de Relaciones Exteriores de Italia.  En noviembre del 1986 nos visitó el Presidente del gobierno español Felipe González, repitiendo la visita que en 1978 había hecho Adolfo Suárez.

Sin embargo, después de la desintegración de la URSS y el surgimiento coyuntural  de un mundo unipolar, primó la percepción europea de la debilidad interna  y externa de Cuba,  lo que motivó el incremento de la presión, la  injerencia  en los asuntos internos y el endurecimiento de las posiciones diplomáticas en las negociaciones con la Habana. Fueron contadas las visitas de altos funcionarios europeos a nuestro país.

En marzo de 1989 Cuba presentó a la Comisión Europea sus objetivos de cooperación y propuso trabajar en la conclusión de un Acuerdo Marco que contribuyera a la formación de un entorno político jurídico más favorable y facilitara el establecimiento de un diálogo permanente entre ambas partes. Esto fue poco tiempo después de establecer relaciones diplomáticas con la entonces Comisión Económica Europea  en 1988.  Sin embargo, la Comisión no respondió a la propuesta formal cubana, quizás porque esperaban el colapso del sistema revolucionario como un escenario probable luego de la descomposición de la Unión Soviética.

Desde ese año y hasta la actualidad, Cuba no ha tenido un Acuerdo formal con la UE, a diferencia del resto de los países latinoamericanos. Ha sido una especie de tormentoso  sendero cíclico de 26 años donde ha habido etapas de  deterioro, otras  de distensión y momentos de  crisis. Paralelamente, las relaciones con los Estados miembros de la UE han reflejado, con los particularidades de cada uno y atendiendo a las distintas coyunturas nacionales,  los vaivenes de esta relación de conflicto-cooperación que ha existido entre Cuba y los países de la UE.

Grosso modo, pudieran señalarse las siguientes etapas:
  • Desde 1989 hasta 1996. Se inicia el proceso de deterioro de las relaciones con la agudización de las contradicciones político-ideológicas como resultado de los cambios en el contexto internacional y la desaparición de la URSS. Se producen importantes conflictos de Cuba con los estados miembros por las crisis provocadas en las Embajadas europeas en la Habana,  y las acciones contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra y en el Parlamento Europeo. Sin embargo, tras los primeros resultados positivos de las medidas cubanas para superar el Periodo Especial, y los cambios realizados, se generó una percepción diferente hacia el país y se abrieron  perspectivas para la cooperación entre la UE y Cuba,  y un incremento de los nexos con los Estados miembros,  sobre todo con España, Francia e Italia. Se sucedieron importantes visitas mutuas y se incrementaron los vínculos económicos y empresariales. A fines de 1995 se realizó una importante visita de la troyka a Cuba con vista a desarrollar el diálogo político y se comenzó el proceso para una eventual negociación de un Acuerdo Marco. Todo ello, sin embargo,  se interrumpió con la provocación del 24 de febrero del 1996 que trajo consigo el derribo de las avionetas, la adopción de la Helms Burton en EEUU, y finalmente la adopción de la  Posición Común de la UE en diciembre de 1996, que plantea como objetivo de la política oficial de la UE el cambio de régimen en Cuba (lo denominaron “transición a la democracia pluralista”) y la supeditación de las acciones de la UE a los cambios internos que supuestamente debía hacer Cuba.
  • Ciclo de 1997 hasta 2003. Etapa en la que se produjo el Entendimiento entre la UE y Estados Unidos (EEUU), y la aplicación de la Posición común, invocada con una gran frecuencia, lo que ocasionó un fuerte deterioro de las relaciones bilaterales. El tema Cuba se abordó con frecuencia en las Cumbres Trasatlánticas. Sin embargo, a partir del año 2000 se reiniciaron las visitas europeas a la Isla, incluyendo la del Canciller español, y varias visitas de altos funcionarios cubanos a capitales europeas. Fue clave la visita del Papa a Cuba en 1988. En Europa se apoyaron los reclamos de nuestro país para la devolución del niño Elián González. Como respuesta a los pedidos de 71 países de Asia, Caribe y Pacífico, el  10 de marzo del  2000 Cuba manifestó su interés en suscribir el acuerdo de los países ACP con la UE como vía de lograr un nexo formal con la Unión, pero ante los inaceptables condicionamientos de la contraparte europea tuvo que retirarse del mismo. A la altura de diciembre del 2001 una troyka europea viajó a la Habana para reanudar el diálogo político, que generó un ambiente de cierta distensión en los vínculos bilaterales. Además de con España, se destacaron los nexos en la etapa con los alemanes, sobre todo con los estados federales. El 24 de febrero del 2003, sobre la base de las peticiones de los países ACP y funcionarios de la Comisión, Cuba presentó en el Consejo de la UE su solicitud formal de adhesión al Acuerdo de Cotonú. La situación, sin embargo,  se enrareció rápidamente por las provocaciones realizadas en marzo en la Habana por la contrarrevolución interna y externa, en el contexto de las “celebraciones” en Washington por la “exitosa” campaña militar  en Irak, y el incremento de las amenazas para Cuba. Ante las acciones  de Cuba de encarcelar a 75 contrarrevolucionarios, la UE adoptó sanciones en junio del 2003 que volvieron a retrotraer las relaciones políticas con la UE a un punto crítico.
  • Ciclo desde 2004 hasta la actualidad. Desde 2004 hasta 2008 las relaciones se encontraron deterioradas, a pesar de que a partir del 2005 se suspendieron, pero no eliminaron  las sanciones. A inicios de este período, como respuesta a las sanciones, la mayoría de las Embajadas estuvieron virtualmente “congeladas” en la Habana. Prácticamente no se realizaron visitas de alto nivel entre Cuba y Europa Occidental. La entrada en mayo del 2004 de los países exsocialistas de Europa del Este a la UE empeoró la correlación de fuerzas  a favor de los enemigos de la normalización con Cuba. A partir del 2008 se vislumbró, por tercera vez, el camino hacia determinada distensión de las relaciones, pues las sanciones fueron levantadas. Se reanudó el Diálogo Político Ministerial, aunque sesionó sólo en febrero del   Después de un dilatado período de reflexión del 2010 hasta el 2012, que se explica por la resistencia de varios Estados Miembros opuestos a la normalización, finalmente los europeos aprobaron directivas de negociación y, en la actualidad, por primera vez, desde abril del 2014 se está negociando un Acuerdo Marco de Cooperación y  Diálogo Político con Cuba  que, según la Alta Representante Federica Mogherini pudiera  firmarse para fines del 2015. En este período han visitado la Habana el Canciller español y por primera vez en muchos años, los Ministros de Relaciones Exteriores de Holanda, Italia, Francia, y el Presidente de este último país Francois Hollande. Ninguno se ha entrevistado con la contrarrevolución interna. También se han incrementado las visitas cubanas a Europa y los intercambios con varios funcionarios de los países miembros a distintos niveles. Se efectuó la VI Sesión de diálogo político ministerial en el 2015 y en el mes de junio se iniciará   un diálogo a nivel técnico sobre derechos humanos entre Cuba y la UE.
En cada uno de estos ciclos  los factores comunes  que más influyeron en el comportamiento de las políticas de la UE hacia Cuba  fueron:
  • La percepción europea sobre la situación interna y externa de la Isla.
  • El estado de las relaciones de los EEUU con Cuba y la política norteamericana.
  • La posición de los gobiernos de los Estados Miembros más influyentes en la definición de la política de la UE hacia Cuba.
Estos factores se manifestaron de forma diferente en cada ciclo, en dependencia de las coyunturas del contexto internacional, regional y bilateral. Como se apuntó, la percepción europea sobre la situación interna y externa de Cuba fue clave en el deterioro de los nexos a inicios de los noventa y a partir de los primeros resultados económicos y los cambios introducidos en Cuba, en la distensión ocurrida  hacia 1994 y 1995. En  la actualidad ha influído en el cambio de políticas de la UE, el fortalecimiento interno de Cuba, de sus nexos externos, sobre todo con América Latina y demás actores del sistema internacional. Al mismo tiempo, los cambios generados por la actualización del modelo económico–ratificados por el VI Congreso del PCC en el 2011-   han promovido la percepción europea de que pueden ser funcionales, en el largo plazo, a sus intereses estratégicos, por lo que habría que “apoyarlos y acompañarlos”. La liberación de presos contrarrevolucionarios en el 2010, mediante negociaciones con la iglesia católica y con España, también fue un factor que incidió  en el complejo proceso de distensión actual  entre la UE y Cuba.

El factor norteamericano, por su parte,  fue definitorio en la actuación europea hacia Cuba en momentos como la aprobación de la Ley Helms-Burton, los entendimientos EEUU-UE, las provocaciones en el 2003,  o, en sentido contrario,  el anuncio del restablecimiento de relaciones bilaterales el 17 de diciembre del 2014, que ha permitido un mayor desarrollo de los nexos bilaterales con los Estados miembros y de la UE con Cuba. Se ha percibido un incremento importante de los intereses económicos de los europeos en nuestro país, ante la llamada “pérdida del miedo”  a tener relaciones económicas con Cuba, y las posibilidades de que existan mayores flexibilizaciones ulteriores de las regulaciones del bloqueo contra Cuba. Por primera vez se está tendiendo a una identificación de las políticas norteamericanas con las europeas, no sólo en los objetivos, sino en los métodos.

El factor de los cambios de gobiernos en los Estados Miembros como explicativos de las políticas europeas hacia Cuba se ha visto reflejado en las diferencias entre la agresividad del Gobierno español de Aznar y la intención conciliadora del también Gobierno español de Zapatero. Ambos gobiernos, de manera opuesta, fueron determinantes en el proceso de ruptura del diálogo en el 1996 con la adopción de la Posición Común, o en el levantamiento de las sanciones en el 2008. Tampoco fue igual la postura de Alemania como estado miembro influyente en la postura de la UE hacia Cuba durante los intentos de distensión en el 2001-2003 con el gobierno del partido socialdemócrata de Gerhard Schroeder, que la postura obstruccionista que ha jugado la Cancillería Federal de Angela Merkel en el seno de la UE en el período a partir del 2008, aunque no ha bloqueado el proceso negociador.

Han existido también otras variables  explicativas del curso europeo, ya sea a favor o en contra, del mantenimiento de los nexos con Cuba.  Durante la etapa han sido constantes determinados intereses económicos  en el país, independientemente del nivel de las relaciones políticas, lo que se ha manifestado con mayor fuerza en los momentos en que se perciben mejoras en la economía cubana y cambios favorables a la legislación sobre la inversión  extranjera, como en la actualidad. Se ha percibido como un elemento importante la existencia al interior de la sociedad europea de un importante movimiento de solidaridad con Cuba que, por momentos, ha logrado impactar en la toma de decisiones políticas y sobre todo relativizar  la agresividad de fuerzas de derecha en  determinados gobiernos como el británico, por ejemplo. Un papel importante lo han desempeñado las visitas papales en 1998 y en 2012, así como la mejoría de las relaciones entre el gobierno de Cuba y la Santa Sede y la iglesia católica en la Isla.

La insistencia de algunos sectores europeos de derecha en la promoción de la contrarrevolución interna y externa en Cuba ha generado provocaciones que han implicado la reversión de determinadas tendencias a la normalización de las relaciones, como se observó claramente en el período del 1996 con la provocación de las avionetas, o las acciones  de  la primavera del 2003 que al final llevaron a la adopción de la Posición Común y las sanciones respectivamente. Está claro, por otro lado, que en cuanto al tema Cuba existe al interior de la UE, sus Estados Miembros y en el Parlamento Europeo, un agudo debate con relación al curso a seguir. Esta falta de consenso es la que ha explicado la lentitud en la toma de decisiones respecto a Cuba, así como las contradicciones existentes.

En la medida en que los países miembros de la UE, producto de la crisis, han estado más divididos, se ha hecho más factible la aplicación de la política de bilateralización con los Estados Miembros.  Cuando las decisiones se toman por unanimidad los pasos más importantes hacia Cuba, a nivel de la UE, se han ralentizado o frenado, aunque pueden ser más sólidos. La interacción entre las políticas de los Estados Miembros y la política a nivel comunitario se ha tornado cada vez más compleja  y llena de matices.

Para proyectar un escenario de las relaciones de la UE y sus estados  miembros con Cuba hay que inevitablemente tomar como referencias y lecciones  los factores históricos  mencionados, así como las variaciones que puedan tener estas variables en el futuro. Aunque será un paso de avance y la corrección de un error histórico,  la posible firma del Acuerdo de Cooperación y de Diálogo Político entre Bruselas y la Habana no significará que las relaciones  modifiquen  su patrón de desarrollo histórico: conflicto y  cooperación, tanto a nivel de la UE, como de las relaciones bilaterales de Cuba con los Estados miembros.
La Habana, 8 de junio del 2015.

[1] Miembros del equipo de Investigaciones  del Centro de Investigaciones de Política Internacional de la Habana (CIPI), adscripto al Instituto Superior de Relaciones Internacionales.
[2] Sólo se mencionan los países más influyentes al interior de la UE y en las relaciones con Cuba. De manera general, hoy  Cuba tiene relaciones diplomáticas con todos los países de la UE  y tiene Embajadas en  21  de ellos. Hay 18 países de la Unión que tienen representación en la Habana.

sábado, 15 de marzo de 2014

El bloqueo a Cuba, una medida `permitida por el Derecho Internacional´, según El País y su Fundación Fride

Tomado de CubaInformación.
Por José Manzaneda.
Coordinador de CubaInformación. TV



Los grandes medios de comunicación occidentales se apoyan en supuestos “expertos independientes” para legitimar sus críticas y condenas a los gobiernos incómodos para EEUU y la Unión Europea (1). Es el caso de Cuba y Venezuela, pero también de Rusia, Bielorrusia, Siria, Irán o China. Estos “expertos”, adscritos a centros de estudios internacionales, aportan una voz menos apasionada –y por tanto más creíble- que los llamados “tertulianos”. Pero, ¿realmente son “independientes”?

En absoluto. Si hacemos un repaso por los principales canales de televisión y grandes diarios de Europa, comprobamos que estos analistas responden a una única visión, con diferentes matices: la que respalda las posiciones geoestratégicas de la Unión Europea y EEUU (2).

En los medios españoles, la mayoría pertenecen a grandes think tank controlados por los dos grandes partidos (3). Todos defienden posiciones e intereses de las grandes empresas multinacionales españolas –algunas de las cuales son su sostén económico- y de la OTAN.

Pero lo que no se había visto hasta ahora es que un grupo mediático cree su propio think tank, para avalar con “voces expertas” las informaciones internacionales de sus diarios o canales de televisión.

Es el caso del Grupo Prisa. Su diario de cabecera, El País, apoya su información internacional con las opiniones –presentadas como “análisis independientes”- de investigadores de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride) (4). Este think tank está presidido por el empresario Diego Hidalgo Schnur, exejecutivo del Banco Mundial, y fundador y actual consejero del Grupo Prisa y de El País (5).

Fride edita la revista norteamericana Foreign Policy en su edición española. Como anécdota que indica su línea política hacia Cuba, esta revista nombró como una las “100 Principales Pensadoras Globales” a la bloguera cubana colaboradora del Gobierno de EEUU Yoani Sánchez (6).

El pasado 9 de marzo, El País publicaba un reportaje titulado “El peligroso efecto de las sanciones”, cuya tesis es que los castigos y embargos de las potencias occidentales –entre ellos el bloqueo norteamericano a Cuba, que el diario define como “sanciones económicas (...) (al) régimen castrista”- son plenamente legítimos, al ser “medidas restrictivas permitidas por el Derecho Internacional” (7). Pero, a la vez, que son ineficientes –porque no consiguen “cambios democráticos”- e injustos -por el sufrimiento civil que generan-.

El diario no distingue entre las sanciones aprobadas por Naciones Unidas y las impuestas unilateralmente por grandes potencias como EEUU, otorgando a estas últimas una velada legitimidad como juez internacional sobre derechos humanos. Y explica que el  bloqueo a Cuba es la “penitencia al régimen comunista de Fidel Castro por expropiar tierras y bienes a ciudadanos estadounidenses en la isla”. Habría que recordar que la Revolución cubana no expropió a simples “ciudadanos estadounidenses”, sino a terratenientes y a grandes empresas como la Cuban Telephone Company, la Cuba Electric Company, las petroleras ESSO y Texaco, o las agroindustrias United Fruit Company y Manatí Sugar Company (8). A todas se les ofreció un acuerdo de compensación que nunca aceptaron.

El País legitima las sanciones de Occidente con los argumentos de una batería de analistas ligados a la citada Fundación Fride. Daniel Keohane, su actual Director de Investigación, sostiene que las sanciones son un mal menor, ya que “la otra opción es la guerra” o “la intervención militar en un país” (9). “Esta tesis –apunta el diario- es compartida por casi la totalidad de los expertos que han sido consultados”. Lógico cuando casi todos son de Fride, el centro de estudios ligado al Grupo Prisa.

Es el caso de Richard Younghs, exdirector de Fride, que también es citado en el texto (10). O de Sussane Gratius, que no es presentada como investigadora asociada de Fride, sino como “experta en América Latina” (11). Gratius es autora de numerosos artículos en contra de los procesos de cambio social en América Latina, especialmente contra Venezuela (12). El País también se apoya en las opiniones de Carlos Espósito, quien fue también investigador principal en la Fundación Fride (13).

En su condena a los países que supuestamente violan los derechos humanos, El País no dice una palabra sobre hipotéticas sanciones al Gobierno de EEUU, país con la mayor población carcelaria del mundo, cuyo ejército ha asesinado recientemente a miles de personas en la ocupación de varios países, que realiza sistemáticas ejecuciones extrajudiciales mediante disparos de drones, y que aplica la tortura de manera impune a personas encarceladas –sin cargo alguno- en el penal de Guantánamo, ubicado –además- en un territorio robado a otro país (Cuba) (14).

El reportaje de El País “El peligroso efecto de las sanciones” reconoce al menos, que el bloqueo de EEUU afecta a la ciudadanía cubana, “que sufre –nos dice- los efectos `desastrosos´ de las sanciones”. Una pincelada de sensatez en este periódico que en su día fue de izquierdas y después fue reconvertido en altavoz propagandístico de la OTAN y los intereses occidentales (15) (16).

jueves, 13 de marzo de 2014

Cuba, la Unión Europea y los derechos humanos

Tomado de IslaMía
Por Salim Lamrani
Fuente original: Opera Mundi



Cuba acaba de aceptar la propuesta de diálogo por parte de la Unión Europea. Pero para normalizar las relaciones, Bruselas tendrá que levantar la Posición Común - obsoleta y contraproducente -vigente desde 1996-.

El 10 de febrero de 2014, la Unión Europea aprobó por unanimidad de sus 28 miembros abrir un diálogo con el gobierno cubano para superar el diferendo que los separa desde hace casi veinte años. El 6 de marzo de 2014, Cuba aceptó la propuesta de diálogo.

En 1996, bajo la égida del antiguo Primer Ministro español, José María Aznar, la Unión Europea decidió alinearse con la política exterior de Washington hacia La Habana y renunciar a su postura soberana e independiente. El acuerdo era sencillo. Por un lado Estados Unidos, que acababa de adoptar la ley Helms-Burton que reforzaba el estado de sitio económico impuesto a Cuba desde 1960 y sancionaba las multinacionales extranjeras que invertirían en la isla, aceptó preservar los intereses europeos. Pero a cambio, Bruselas debía alinearse con su política exterior e imponer sanciones a Cuba. (1)

Desde esa fecha, la Unión Europea impone una “Posición Común” que se ha convertido en el pilar de la política exterior de Bruselas hacia La Habana. Limita los intercambios políticos, diplomáticos y culturales y constituye el principal obstáculo a la normalización de las relaciones entre las dos partes. La razón es la misma que usa Washington para justificar su hostilidad hacia Cuba: la situación de los derechos humanos. (2)

Cinco aspectos fundamentales definen la política europea hacia La Habana: su carácter unilateral, su alcance discriminatorio, su lógica contradictoria, su fundamento ilegítimo y su ineficacia demostrada.

Las sanciones políticas y diplomáticas que impone la Unión Europea son unilaterales y arbitrarias. Cuba jamás ha atentado contra los intereses fundamentales de Bruselas y nunca se ha mostrado hostil. Al contrario, el Gobierno de La Habana siempre ha deseado establecer relaciones normales con las naciones europeas, basadas en el respeto mutuo, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos.

La Posición Común también es discriminatoria y contradictoria. El único país del continente americano que sufre semejante sanción es la isla de Cuba. Bruselas no estigmatiza a ninguna otra nación, desde Canadá hasta Argentina, por la cuestión de los derechos humanos. Ahora bien, según el último informe de Amnistía Internacional de 2013, Cuba está lejos de ser el peor alumno en cuanto a la problemática de los derechos humanos. Al revés, un estudio minucioso del tema revela que, según la organización, la situación de los derechos humanos en Cuba es una de las menos desfavorables del continente americano. Incluso resulta difícil hallar una nación americana, desde Canadá hasta Argentina, con un balance mejor que el de la isla del Caribe. (3)

Las sanciones europeas también son ilegítimas. En efecto, si Bruselas tiene la ambición erigirse en juez moralizador, debe ser irreprochable en cuanto a los derechos humanos. Ahora bien, el informe 2013 de Amnistía Internacional es abrumador para la Unión Europea y afecta singularmente su credibilidad y autoridad en dar lecciones a La Habana. La mayoría de las naciones de la Europa de los 27 presenta una situación de los derechos humanos mucho más desastrosa que la de Cuba. (4)

A guisa de ejemplo, en cuanto a España, Amnistía Internacional denuncia actos de “tortura y malos tratos” cometidos por las fuerzas del orden, así como la impunidad de la cual gozan los policías responsables de homicidios. La organización denuncia el racismo institucionalizado contra las minorías por parte de las autoridades, así como la violencia contra las mujeres españolas que costó la vida a 46 en 2012. Para Francia, Amnistía denuncia también la impunidad de las fuerzas del orden responsables de asesinatos, así como actos de tortura por parte de la policía. Nunca se han reportado hechos similares en Cuba. (5)

Finalmente, al alinearse con la política exterior de Estados Unidos contra Cuba, la Unión Europea se encuentra aislada en la escena internacional, y particularmente en América Latina que rechaza toda sanción arbitraria contra La Habana. Cuba está plenamente integrada en el ámbito continental y los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que incluso eligieron presidente a Raúl Castro, expresaron su apoyo político y diplomático a Cuba. En enero de 2014, 31 jefes de Estado de 33 del continente latinoamericano y caribeño viajaron a Cuba para participar en la Cumbre de la CELAC y reafirmaron su rechazo no sólo al estado de sitio anacrónico y cruel que impone Estados Unidos a los cubanos, sino también a la política de la Unión EuropeaLa Unión Europea es una potencia económica innegable, aunque se encuentra enfrentada a una grave crisis sistémica. No obstante, mientras no adopte una política racional e independiente –lejos de la sombra tutelar de Estados Unidos– que responda a sus propios intereses, seguirá siendo una enana diplomática sin influencia en la escena internacional.

(Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

Notas:
1) Salim Lamrani, Double Morale : Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme, Paris, Editions Estrella, 2008.
2) Ibid.
3) Amnesty International, La situation des droits humains dans le monde, Rapport annuel 2013.http://www.amnesty.org/fr/annual-report/2013 (site consulté le 8 février 2014).
4) Ibid.
5) Ibid.

Cuba acaba de aceptar la propuesta de diálogo por parte de la Unión Europea. Pero para normalizar las relaciones, Bruselas tendrá que levantar la Posición Común - obsoleta y contraproducente -vigente desde 1996-.

El 10 de febrero de 2014, la Unión Europea aprobó por unanimidad de sus 28 miembros abrir un diálogo con el gobierno cubano para superar el diferendo que los separa desde hace casi veinte años. El 6 de marzo de 2014, Cuba aceptó la propuesta de diálogo.



En 1996, bajo la égida del antiguo Primer Ministro español, José María Aznar, la Unión Europea decidió alinearse con la política exterior de Washington hacia La Habana y renunciar a su postura soberana e independiente. El acuerdo era sencillo. Por un lado Estados Unidos, que acababa de adoptar la ley Helms-Burton que reforzaba el estado de sitio económico impuesto a Cuba desde 1960 y sancionaba las multinacionales extranjeras que invertirían en la isla, aceptó preservar los intereses europeos. Pero a cambio, Bruselas debía alinearse con su política exterior e imponer sanciones a Cuba.(1)

Desde esa fecha, la Unión Europea impone una “Posición Común” que se ha convertido en el pilar de la política exterior de Bruselas hacia La Habana. Limita los intercambios políticos, diplomáticos y culturales y constituye el principal obstáculo a la normalización de las relaciones entre las dos partes. La razón es la misma que usa Washington para justificar su hostilidad hacia Cuba: la situación de los derechos humanos.(2)

Cinco aspectos fundamentales definen la política europea hacia La Habana: su carácter unilateral, su alcance discriminatorio, su lógica contradictoria, su fundamento ilegítimo y su ineficacia demostrada.

Las sanciones políticas y diplomáticas que impone la Unión Europea son unilaterales y arbitrarias. Cuba jamás ha atentado contra los intereses fundamentales de Bruselas y nunca se ha mostrado hostil. Al contrario, el Gobierno de La Habana siempre ha deseado establecer relaciones normales con las naciones europeas, basadas en el respeto mutuo, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos.

La Posición Común también es discriminatoria y contradictoria. El único país del continente americano que sufre semejante sanción es la isla de Cuba. Bruselas no estigmatiza a ninguna otra nación, desde Canadá hasta Argentina, por la cuestión de los derechos humanos. Ahora bien, según el último informe de Amnistía Internacional de 2013, Cuba está lejos de ser el peor alumno en cuanto a la problemática de los derechos humanos. Al revés, un estudio minucioso del tema revela que, según la organización, la situación de los derechos humanos en Cuba es una de las menos desfavorables del continente americano. Incluso resulta difícil hallar una nación americana, desde Canadá hasta Argentina, con un balance mejor que el de la isla del Caribe.(3)

Las sanciones europeas también son ilegítimas. En efecto, si Bruselas tiene la ambición erigirse en juez moralizador, debe ser irreprochable en cuanto a los derechos humanos. Ahora bien, el informe 2013 de Amnistía Internacional es abrumador para la Unión Europea y afecta singularmente su credibilidad y autoridad en dar lecciones a La Habana. La mayoría de las naciones de la Europa de los 27 presenta una situación de los derechos humanos mucho más desastrosa que la de Cuba(4).

A guisa de ejemplo, en cuanto a España, Amnistía Internacional denuncia actos de “tortura y malos tratos” cometidos por las fuerzas del orden, así como la impunidad de la cual gozan los policías responsables de homicidios. La organización denuncia el racismo institucionalizado contra las minorías por parte de las autoridades, así como la violencia contra las mujeres españolas que costó la vida a 46 en 2012. Para Francia, Amnistía denuncia también la impunidad de las fuerzas del orden responsables de asesinatos, así como actos de tortura por parte de la policía. Nunca se han reportado hechos similares en Cuba(5).

Finalmente, al alinearse con la política exterior de Estados Unidos contra Cuba, la Unión Europea se encuentra aislada en la escena internacional, y particularmente en América Latina que rechaza toda sanción arbitraria contra La Habana. Cuba está plenamente integrada en el ámbito continental y los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que incluso eligieron presidente a Raúl Castro, expresaron su apoyo político y diplomático a Cuba. En enero de 2014, 31 jefes de Estado de 33 del continente latinoamericano y caribeño viajaron a Cuba para participar en la Cumbre de la CELAC y reafirmaron su rechazo no sólo al estado de sitio anacrónico y cruel que impone Estados Unidos a los cubanos, sino también a la política de la Unión EuropeaLa Unión Europea es una potencia económica innegable, aunque se encuentra enfrentada a una grave crisis sistémica. No obstante, mientras no adopte una política racional e independiente –lejos de la sombra tutelar de Estados Unidos– que responda a sus propios intereses, seguirá siendo una enana diplomática sin influencia en la escena internacional.

(Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.
http://www.amazon.fr/Cuba-m%C3%A9dias-face-d%C3%A9fi-limpartialit%C3%A9/dp/2953128433/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1376731937&sr=1-1)

Notas:
1) Salim Lamrani, Double Morale : Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme, Paris, Editions Estrella, 2008.
2) Ibid.
3) Amnesty International, La situation des droits humains dans le monde, Rapport annuel 2013.http://www.amnesty.org/fr/annual-report/2013 (site consulté le 8 février 2014).
4) Ibid.
5) Ibid. - See more at: http://islamiacu.blogspot.com.es/2014/03/cuba-la-union-europea-y-los-derechos.html#sthash.vqrTgnOq.4B6WuqYo.dpuf

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