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jueves, 18 de abril de 2019

Che, independencia, soberanía nacional y socialismo

Imagen diseñada por Gustavo de la Torre Morales
Tomado de Contexto. OceanSur
Por María del Carmen Ariet García

La concepción acerca de la independencia, la soberanía nacional y el socialismo ha estado presente de manera permanente en el debate de la génesis, evolución y desarrollo de la Revolución Cubana. En el caso particular del Che, existen antecedentes históricos y vivencias personales que contribuyen a entender por qué, después del triunfo de la Revolución, en escritos y discursos, se evidencia un interés marcado en definir y delimitar fronteras y diferencias con relación a otros procesos democráticos que no se correspondían con su modo de pensar y actuar.

miércoles, 13 de junio de 2018

Origen de la contundente frase de Antonio Maceo

Composición de imagen por Gustavo de la Torre Morales
Tomado de INFODIR. Revista de Información a Directivos de INFOMED.
Por Raúl Rodríguez La O
Historiador e investigador


Carta del Titán de Bronce al patriota cubano José Dolores Poyo, director del periódico independentista El Yara, de Cayo Hueso, dirigida el 13 de junio de 1884 desde San Pedro Sula, Honduras.

miércoles, 4 de enero de 2017

Jennifer Bello Martínez: "Cuba no va a renunciar a uno solo de sus principios"

Tomado de Trabajadores.cu

Intervención de Jennifer Bello Martínez, miembro del Consejo de Estado y Presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, en la Plaza de la Revolución José Martí, el 2 de enero de 2017, “Año 59 de la Revolución”
Compatriotas,
Amigos del mundo que hoy nos acompañan,
Pueblo de Cuba:
Convocados por la historia, el presente y el futuro, asistimos a esta histórica Plaza a solo dos días de haber arribado al 58 Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana, para conmemorar el 60 Aniversario de la heroica sublevación en Santiago de Cuba y del Desembarco de los expedicionarios del Granma, Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Esta conmemoración tiene motivaciones especiales, que para cada cubano y cubana representa compromiso, voluntad y seguridad en el porvenir de la Revolución martiana, socialista y fidelista. En homenaje al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana y a nuestra juventud, heredera y continuadora de las luchas y victorias de nuestro pueblo, dedicamos este aniversario.
Lo que acontecerá esta mañana, solo es posible cuando existe un pueblo unido, máxima expresión de contar con una Revolución de obreros, campesinos, estudiantes, soldados; hombres y mujeres dignos que viven orgullosos de esta sociedad.
En diciembre pasado, se cumplieron dos años de los anuncios sobre la decisión de Cuba y los Estados Unidos de restablecer las relaciones diplomáticas y de iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
No habríamos llegado a este momento sin la heroica resistencia del pueblo cubano y su lealtad a los ideales y principios que lo han guiado a lo largo de su historia como nación.
Queda mucho por hacer para avanzar en este proceso, que será largo y como parte del cual tendrán que solucionarse los complejos problemas acumulados durante más de 50 años. Cuba no dejará de reclamar el levantamiento del bloqueo, que causa daños y privaciones a nuestro pueblo, ni cesará de demandar la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo, en contra de la voluntad del gobierno y el pueblo cubanos. Tampoco dejará de exigir el fin de los programas subversivos e injerencistas, dirigidos a provocar cambios en el orden político, económico y social que nuestro pueblo escogió soberanamente.
Muestra de ello, ha sido la movilización y enérgica participación de los estudiantes y toda la sociedad, que como un avispero, proclamamos ante el mundo defender cada conquista. La vanguardia seguirá siendo vanguardia, siempre patriotas y antimperialistas.
Tal y como expresara nuestro General de Ejército Raúl Castro Ruz en su discurso del pasado 17 de septiembre, en la décimo séptima Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, celebrado en Venezuela: “Cuba no va a renunciar a uno solo de sus principios, ni a realizar concesiones inherentes a su soberanía e independencia. No va ceder en la defensa de sus ideales revolucionarios y antimperialistas, ni en el apoyo a la autodeterminación de los pueblos”.
Como parte de la preparación del país para la defensa desarrollamos el Ejercicio Estratégico Bastión 2016, con el objetivo de actualizar y ejercitar en la conducción de las acciones previstas en los planes defensivos y en el enfrentamiento de las diferentes acciones del enemigo. El Bastión como elemento esencial en la materialización de la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo, demostró una vez más la voluntad inquebrantable de los cubanos de defender nuestra soberanía y preservar la obra de la Revolución.
Precisamente, esos han sido los principios por los que hemos luchado desde el grito de independencia, y así lo demostraremos en esta Revista Militar y marcha del pueblo combatiente, que reúnen en sí, nuestra historia, nuestros símbolos, la rebeldía y heroicidad de este pueblo. Por aquí andarán los mambises cubanos, a quienes la Patria os contempla orgullosa, llegan sobre sus caballos con el machete libertador.
La réplica del yate Granma, proeza de aquellos valerosos 82 expedicionarios que hicieron posible el sueño de la liberación nacional, esta vez navegará sobre un mar alegre de pioneros, los pinos nuevos agitarán sus pañoletas azules, con el compromiso de ser el porvenir y siempre estar dispuestos a conquistar el futuro.
En cuadro apretado, marcharán cuatro columnas de jóvenes que representan aquellos bravos guerrilleros que constituyeron el Ejército Rebelde; de su sangre emergió libre, pujante e invencible la patria nueva.
La epopeya de Girón, decisiva para la naciente revolución, será también recordada. Desfilarán por esta Plaza 90 combatientes de aquella heroica batalla, representando al Ejército Rebelde, la Policía y las nacientes Milicias Nacionales Revolucionarias. La decisión de pagar el precio que sea necesario por la causa del socialismo sigue alimentando a los millones de cubanos que habitamos esta isla.
Hoy también recordamos la labor que con amor y valentía desempeñaron niños y jóvenes en la Campaña de Alfabetización; 90 estudiantes de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, visten el uniforme que iluminó esta plaza cuando se izaba la bandera con la que nuestro pueblo proclamaba ante el mundo que Cuba era ya Territorio Libre de Analfabetismo.
Desfilarán también siete bloques de combatientes que cumplieron misiones en más de 40 naciones, donde fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La confianza ganada en el corazón de esos pueblos, fue fruto de la intachable conducta de nuestros combatientes.
Nuestras niñas y niños son la esperanza, la esencia más pura de la obra de la Revolución. Llegan en representación de todos los infantes del país, los pequeños integrantes de La Colmenita, abejitas laboriosas que con su miel regalan amor, paz y sabiduría.
Bajo la mirada del Apóstol nuestras tropas, compuestas por jóvenes de las instituciones docentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, los integrantes de nuestros tres valiosos Ejércitos, soldados y milicianos harán que su paso marcial y emotivo rinda homenaje a los miles de combatientes que preservan la seguridad y tranquilidad del pueblo cubano.
Representando el carácter popular de la defensa del país, desfilarán los consejos de defensa provincial, municipal y de zona; las Brigadas de Producción y Defensa y nuestras milicias universitarias, quienes ante el llamado de la Patria responden: ¡Presente!
El pueblo habanero, en representación de toda Cuba, colmará la Plaza de la Revolución con la responsabilidad de continuar luchando por nuestra Nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
Las nuevas generaciones como símbolos de la vida, el amor, la justicia humana y la Revolución, demostramos el compromiso con la Patria, con nuestro Partido, con Fidel y con Raúl, andaremos estas calles con el entusiasmo y el ímpetu que caracteriza a la juventud cubana, con la convicción de defender este cielo y nuestra única bandera.
Desde el 10 de octubre de 1868, los cubanos y cubanas hemos decidido vivir en Cuba libre, soberana e independiente. Nadie podrá hacer olvidar nuestra historia ni los símbolos de resistencia de este pueblo.
Hacemos nuestras las ideas del líder histórico de la Revolución, en la sesión plenaria del 7mo Congreso del Partido Comunista de Cuba: A nuestros hermanos de América Latina y el mundo debemos transmitirle que el pueblo cubano vencerá (…) Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.
¡Gloria eterna a los caídos por la Patria!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Viva por Siempre Fidel!
¡Viva Cuba Libre!
Fotos: José Raúl Rodríguez Robleda. Tomadas de Trabajadores.cu

viernes, 20 de mayo de 2016

El pueblo en la proyección del pensamiento político de José Martí

Cartel de Raúl Martínez
Autor: Manuel E. Rodríguez Llata

Cuando asumimos a Martí, no lo hacemos sólo por la profundidad, relevancia y proyección futurista de su pensamiento político, en total concordancia con el momento histórico que le tocó vivir y la predicción de un devenir inmediato. Martí se nos presenta como un paradigma de la más pura cubanía y su ideario revolucionario ocupa un lugar cimero en la definición y consolidación de la identidad propia del cubano, que se manifiesta hasta nuestros días.

En la obra político–revolucionaria del Maestro, se sintetiza lo más avanzado y progresista de toda la producción teórico–práctica que le precedió, tanto nacional como latinoamericana, siendo capaz de interpretar objetiva y acertadamente la nueva etapa por la que atravesaba el movimiento revolucionario cubano, caracterizada entonces por una continua agudización de la contradicción metrópoli–colonia y el nacimiento de un imperialismo que desde sus propios antecedentes ya aspiraba a convertir a nuestra isla en una estrella más del pabellón norteamericano. Lograr la organización y la fundamentación ideológica de ese movimiento revolucionario, concebido por Martí como un producto de las grandes masas, fue la misión fundamental a la que dedicó su corta pero fructífera e intensa vida, desde una perspectiva eminentemente humanista y enraizada en la tradición nacional.

Las concepciones de José Martí acerca del pueblo –o los pueblos- y su lugar y papel en la historia, son diversas, condicionadas fundamentalmente, como en toda actividad política, por el contexto o por el objeto con el que interactuaba en franca función educativa y movilizadora de masas.

En este sentido, podemos encontrar la relación del pueblo con la cultura artística y literaria; con el trabajo, visto éste como actividad creadora de bienes; con la formación de valores necesarios para su propio desarrollo y evolución como comunidad social, etc. Sin embargo, nos proponemos resaltar, sin restarle importancia al resto de las dimensiones, aquellas donde el planteamiento adquiere un matiz eminentemente político, relacionando íntimamente al pueblo, a las amplias masas, con su capacidad y papel en la transformación revolucionaria de la sociedad.

El análisis crítico que realiza Martí de toda la experiencia histórica acumulada por el pueblo cubano hasta entonces, particularmente a partir de la guerra de 1868, lo orienta hacia una producción ideológica desde y por los intereses populares. “Un pueblo está hecho –afirmaba- de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo, que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia, que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo: de los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos”.[1]

Es una realidad que si bien Martí no fue marxista, tampoco fue antimarxista. Más bien mostró simpatía hacia Marx y los socialistas en general, al tomar partido, al igual que él, por la causa de los humildes.

Tanto la aspiración a una sociedad emancipada, como el método de abordar la realidad social, aproximan mucho a Martí con el marxismo. El método de conocimiento de la sociedad que elabora Martí en la etapa madura de su pensamiento -a partir de 1886-1887-, identificado por Carlos Rafael Rodríguez y estudiado con profundidad por las doctoras Isabel Monal y Olivia Miranda, asume como elementos esenciales la Historia y la Política con sus mediaciones culturales.

Aunque diferente en su fundamentación cosmovisiva, epistemológica y metodológica de las concepciones marxistas y leninistas, le permitieron un estudio comparado de la sociedad de su época, sobre todo la norteamericana, en extremo realista, en el que fundamentó la teoría y la acción revolucionaria, avanzadamente humanistas.

Las ideaciones más radicales para su época en este lado del mundo, contenidas tanto en el método, como en el proyecto revolucionario y en el modelo de república martianos, pudieron inducir a sus continuadores en el siglo XX a asumir creadoramente el marxismo y el leninismo, como guía para analizar problemas nuevos o no suficientemente desarrollados en los tiempos de Martí, y para encontrarle soluciones revolucionarias acorde con las nuevas condiciones histórico-sociales.

Dicho de otra manera, las proyecciones y métodos martianos propician la asunción de la Concepción Materialista de la Historia y su interpretación de forma creadora, no por sus fundamentos cosmovisivos, epistemológicos y metodológicos, pero sí por su orientación revolucionaria y aspiración a la emancipación humana y la justicia social.

Lo anterior nos da la medida de la dimensión revolucionaria del pensamiento político de José Martí, el cual, dado su realismo político y el conocimiento profundo de la psicología social, fue capaz de sentenciar con justeza y objetividad que los hombres van de dos bandos, los que aman y fundan, y los que odian y destruyen.

Las concepciones políticas de Martí están basadas en el humanismo y en un profundo amor y justicia hacia los sectores trabajadores y humildes de la sociedad, lo que lo llevan a conformar y proponer un proyecto emancipador de arraigado carácter popular que condujera, como necesidad, a la fundación de una República del pueblo, justa y unitaria, “con todos y para el bien de todos”.

José Martí concebía la igualdad social a partir de una distribución equitativa de la riqueza social, y de la consideración de que son quienes con sus manos e inteligencia producen los bienes materiales y espirituales, los que integran el verdadero sujeto de la historia y de la cultura, y por ello debían convertirse en jefes de las revoluciones para que dieran como resultado sociedades en las cuales la justicia social, sobre todo para los humildes, y el respeto a la dignidad plena del hombre constituyeran divisas esenciales.[2]

Por tanto, la proyección martiana de la futura república concebía el desarrollo de una sociedad caracterizada por la justicia y el amor hacia las masas del pueblo, cuyo fundamento fuera la defensa y satisfacción de los intereses de los trabajadores, de los oprimidos, de los humildes.

Mas el logro de ese justísimo objetivo debía ir precedido de la acción decidida de las masas del pueblo, como sujeto verdaderamente revolucionario, capaces de promover y conquistar la independencia nacional, la emancipación social y la dignificación humana, pues para Martí los deseos y los intereses más genuinos de los pueblos se expresan más firmemente cuando éstos se alzan en armas para conquistarlos. De ahí que afirmara que “las etapas de los pueblos no se cuentan por sus épocas de sometimiento infructuoso, sino por sus instantes de rebelión.” [3]

La obra emancipadora y dignificadora, la concibe desde el propio proceso de la lucha por la independencia; fue contrario a toda acción precipitada e infundada, que violentara los valores éticos de la sociedad por construir. Al mismo tiempo era consciente de que el cambio principal en la emancipación y dignificación de la sociedad cubana ocurriría una vez alcanzada la independencia nacional, no de golpe, sino mediante un proceso de transformación y educación del pueblo como objeto y sujeto de este proceso. Esta idea queda reflejada explícitamente cuando le dice a Carlos Baliño que Revolución no es la que se haría en la manigua, sino la que se realizaría una vez fundada la República.

 Y la fundamentación de esta idea, que llega a convertirse en firme convicción, nos la da el propio Martí, cuando afirma que “Un pueblo no es independiente cuando ha sacudido las cadenas de sus amos; empieza a serlo cuando se ha arrancado de su ser los vicios de la vencida esclavitud, y para patria y vivir nuevos, alza e informa conceptos de vida radicalmente opuestos a la costumbre de servilismo pasado, a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despóticas usan como elementos de dominio sobre los pueblos esclavos”.[4] De ahí que considerara firmemente que“el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones”.[5]

Históricamente se ha pretendido, por parte de las clases explotadoras, enraizar en la conciencia popular la idea de que los pueblos constituyen multitudes impotentes e incapaces de toda acción transformadora, asignándosele sólo el papel de sumisión ante los sectores más poderosos y, por tanto, “más preparados y aptos política y económicamente” para gobernar y decidir. El pueblo cubano no fue la excepción de tales infundios, y ante ello Martí desenvainó su arsenal de argumentos eminentemente revolucionarios, colocando en su justo lugar el verdadero papel que la historia le ha asignado a las grandes masas del pueblo, pues para el Apóstol “... siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”[6]

Para Martí la dignidad humana era una categoría central de su pensamiento político, un valor inconmensurable con respecto a la riqueza material, al punto que consideró necesario que en la futura república, la dignidad fuera la ley primera que presidiera su Constitución.

 De ahí que sentenciara con profunda convicción que “un pueblo no es una masa de criaturas miserables y regidas: no tiene el derecho de ser respetado hasta que no tenga la conciencia de ser regente: edúquese en los hombres los conceptos de independencia y propia dignidad: es el organismo humano compendio del organismo nacional: así no habrá luego menester estímulo para la defensa de la dignidad y de la independencia de la patria”.[7]

Esta convicción acerca del pueblo como verdadero sujeto de los cambios revolucionarios y de su capacidad, su valor, su dignidad, para lograr no sólo la conquista de la independencia, sino para desarrollar después la necesaria transformación de la sociedad en defensa de sus propios intereses, Martí la reitera con fuerza, ocupando un lugar esencial y central en su pensamiento político, materializándola en toda su práctica revolucionaria. De ahí que consideremos necesario, a modo de enfatizar en esta importante cuestión, citar dos ideas claves del Maestro, que nos dan la verdadera medida del concepto de pueblo en su pensamiento y accionar político.

“Los pueblos, como las bestias, no son bellos cuando, bien trajeados y rollizos, sirven de cabalgadura al amo burlón, sino cuando de un vuelco altivo desensillan al amo”.[8]

“Y cuando a un pueblo se le niegan las condiciones de carácter que necesita para la conquista y el mantenimiento de la libertad, es obra de política y de justicia la alabanza por donde se revelan, donde más se las niega, o donde menos se las sospecha, sus condiciones de carácter”.[9]

Otra importante enseñanza que nos legara Martí, se refiere al papel de los hombres, que por determinadas cualidades y en coyunturas históricas concretas, devienen líderes de los pueblos en su lucha por la conquista y defensa de sus más preciados intereses.

En este sentido afirmaba: “Nada es un hombre en sí, y lo que es, lo pone en él su pueblo. En vano concede la naturaleza a algunos de sus hijos cualidades privilegiadas; porque serán polvo y azote si no se hacen carne de su pueblo, mientras que si van con él, y le sirven de brazo y de voz, por él se verán encumbrados, como las flores que lleva en su cima una montaña”.[10]

 Esta idea, matizada con su original estilo literario, adquiere una singular relevancia para la determinación, en nuestra propia tradición, del papel de las masas y del individuo en la historia.

Sobre el papel del liderazgo en la historia, Martí nos presenta un enfoque eminentemente ético, como una exigencia planteada a los líderes revolucionarios para encauzar y dirigir el proceso de cambio. Por tanto, los valores éticos debían caracterizar tanto a la masa del pueblo como a sus líderes, considerando que hay hombres que sintetizan en sí el decoro de muchos otros.

Para el Maestro estaba claro que el devenir de los pueblos no dependía del ideal de un hombre, por lo cual alertó que “un pueblo no es la voluntad de un hombre solo, por pura que ella sea, ni el empeño pueril de realizar en una agrupación humana el ideal candoroso de un espíritu celeste, ciego graduado de la universidad bamboleante de las nubes”.[11]

Martí ve al dirigente, ante todo, como un servidor del pueblo. En la división social del trabajo, los que cumplen funciones de dirección no pueden divorciarse del pueblo, el dirigente no puede dejar de ser y sentir como pueblo. Esto constituye un aspecto esencial en el pensamiento martiano, que también se expresa en el marxismo-leninismo y posteriormente en Fidel.

El compañero Carlos Rafael Rodríguez resalta esta cualidad del ideario martiano y su presencia en el líder de nuestra Revolución, cuando afirma: "Recibí, a la vez, de Martí, un sentido eticista de la política y del quehacer diario, que es evidente en su obra, y que años más tarde Cuba volvería a encontrar en Fidel Castro". [12]

Singular importancia adquiere, en el pensamiento martiano, el papel que le asigna a las ideas como fuerza movilizadora de las masas en su accionar revolucionario. Para Martí, las ideas justas deben calar profundamente en la conciencia del pueblo, nacidas de su propio afán de justicia y libertad, y no de la infructuosa imposición.

En tal sentido, el Apóstol afirmaba que “... las ideas, aunque sean buenas, no se imponen ni por la fuerza de las armas, ni por la fuerza del genio. Hay que esperar que hayan penetrado en las muchedumbres”.[13] Y cuando éstas penetran y llegan a convertirse en convicciones, entonces triunfan: “...las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro. Será dado precipitar o estorbar su llegada; impedirla, jamás. –Una idea justa que aparece, vence. Los hombres mismos que la sacan de su cerebro, donde la fecundaron con sus dolores, y la alimentan luego que la traen a luz, no pueden apagar sus llamas que vuelan como alas, y abrasan a quien quiere detenerlas”. [14]

Estas reflexiones de Martí, nos conducen a afirmar que concibió la ideología, en tanto elemento aglutinador y orientador de las masas, como expresión de la conciencia y de la actividad de las mismas, proclamando, pues, una ideología eminentemente revolucionaria, en la cual se expresase la soberanía y los más puros intereses y aspiraciones del pueblo, siendo éste –el pueblo- el verdadero portador y generador de la misma.

Y como momento esencial y cimero de esta ideología revolucionaria, y basada en ella, a partir de las experiencias de las luchas anteriores, concibe la necesidad de la fundación de un partido revolucionario, como agente imprescindible en la organización del pueblo para la guerra necesaria y condicionante de la futura república, cuya esencia funcional y organizativa emanara de la más estrecha relación con el pueblo como sujeto masivo de la política, y subordinado, por su contenido, a la voluntad e intereses propios de éste. Es decir, que fuera un partido de masas, que garantizara, entre otros factores, la necesaria unidad de los diferentes sectores populares realmente interesados en la independencia nacional, pues para Martí “cuando un pueblo se divide, se mata”. Así surge el Partido Revolucionario Cubano, genuino antecesor de nuestro Partido Comunista de Cuba.

Un último aspecto del pensamiento político martiano que queremos destacar, es la importancia que él le concede al problema de la preparación del pueblo para su defensa, como única vía de salvaguardar las conquistas obtenidas en la lucha y en el proceso revolucionario posterior, convergiendo totalmente con la teoría leninista de que toda revolución vale algo sólo si es capaz de defenderse. En este sentido, Martí asegura que “preparar un pueblo para defenderse, y para vivir con honor, es el mejor modo de defenderlo”.[15]

Mas la preparación del pueblo para su propia defensa, Martí no sólo la concibe en el plano militar. Para él las amplias masas, hasta entonces incultas y excluidas, necesitan educarse e instruirse, pues, como él mismo afirmara, “a un pueblo ignorante puede engañársele con la superstición, y hacérsele servil. Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre” [16]Ello parte de la convicción martiana de que el único medio de salvarse de la esclavitud es la educación.

En este mismo sentido de reflexión, la cultura para Martí juega un papel primordial, esencial, en el desarrollo de los pueblos y el logro de una verdadera emancipación humana. Es bien conocida la genial idea martiana de que ser culto es el único modo de ser libre, sin embargo, hay una sentencia del Maestro que nos da la exacta medida de la importancia que le diera a la formación cultural del pueblo: “...la madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”.[17]


[1] José Martí. "Los pobres de la tierra". Tomado de Diccionario del pensamiento martiano. Ramiro Valdés Galarraga. Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de La Habana, 2002. Pág. 578.
[2] Olivia Miranda. "Articulación del marxismo, el leninismo y las tradiciones nacionales revolucionarias en Cuba". Artículo. Revista Marx Ahora, No. 8/1999. Pág. 47.
[3] José Martí. Discurso en honor a Fermín Valdés Domínguez, el 24 de febrero de 1894. Tomado de Diccionario del pensamiento martiano. Edición citada. Pág. 588.
[4] José Martí. Escenas mexicanas. Idem. Pág. 571.
[5] José Martí. Lectura en la reunión de emigrados cubanos. Idem. Pág. 572.
[6] José Martí. La República española ante la Revolución cubana. Idem. Pág. 570.
[7] José Martí. Escenas mexicanas. Idem. Pág. 570.
[8] José Martí. Discurso en honor de Fermín Valdés Domínguez. Idem. Pág. 588.
[9] José Martí. "Sobre los oficios de la alabanza". Idem. Pág. 749
[10] José Martí. "Henry Ward Beecher". Idem. Pág. 569.
[11] José Martí. "El tercer año del Partido Revolucionario Cubano". Idem. Pág. 577.
[12] Carlos Rafael Rodríguez. "Palabras en los setenta". Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1984. Pág. 108.
[13] José Martí. "Notas sobre Centroamérica". Diccionario del pensamiento martiano. Edición citada. Pág. 299.
[14] José Martí. Prólogo a cuentos de hoy y de mañana, de Rafael de Castro Palomino. Idem. Pág. 301.
[15] José Martí. "Haití y los Estados Unidos". Idem. Pág. 575.
[16] José Martí.  "Educación popular". Idem. Pág. 570
[17] José Martí. "Tilden". Idem. Pág. 117.

viernes, 8 de abril de 2016

Con José Martí y la misión de ser el pueblo

Raíces históricas llevaron a Fidel Castro a sostener que Martí era el  autor intelectual de los hechos del 26 de Julio de 1953, como, en  consecuencia, lo sería de la etapa revolucionaria iniciada entonces. Y ya te amenazo con un artículo que estoy escribiendo para mi artesa, y  que te haré llegar. Y con otro más, que pudiera ser en exclusividad para  Cubadebate, a propósito del 19 de mayo, porque es fecha de gran  significación, y porque las confusiones, ¡ay!, no cesan.
Raíces históricas llevaron a Fidel Castro a sostener que Martí era el autor intelectual de los hechos del 26 de Julio de 1953, como, en consecuencia, lo sería de la etapa revolucionaria iniciada entonces. 
Tomado de CubaDebate
Por Luis Toledo Sande.

En el Partido Revolucionario Cubano, calificado por Juan Marinello como “creación ejemplar de José Martí”, reconoció Fidel Castro, guía de la Revolución Cubana, “el precedente más honroso y más legítimo del Partido” que la dirige. Tal fue la altura de la organización fundada en 1892 por Martí, entre compatriotas y puertorriqueños emigrados, para librar a Cuba de España y del “sistema de colonización” que se gestaba en los Estados Unidos, y contribuir a la independencia de Puerto Rico.

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Cómo Estados Unidos robará a Puerto Rico… por segunda vez?

Libro Puerto Rico
Tomado de CubaDebate
Fuente Original War Against All Puerto Ricans
Traducción: Dariena Guerra.

Los Estados Unidos (EE.UU.) se preparan para gobernar Puerto Rico a través de unaJunta de Control Financiero“.
El congresista estadounidense Jeffrey D. Duncan – Presidente del Comité de la Cámara para el Hemisferio Occidental- está exigiendo la Junta de Control Financiero, de inmediato, “por el bien del pueblo de Puerto Rico”.
Implícito en la demanda de Duncan está la actitud tácita de que los puertorriqueños no son aptos para gestionar su propia economíao su propio gobierno.
La demanda también indica un malentendido fundamental de la relación entre Puerto Rico y los EE.UU.
Vamos a tratar de corregir eso.

EE.UU. “liberó” a Puerto Rico de España en 1898Más tarde ese mismo añoel huracán San Ciriaco arrasó con miles de granjas de la Isla y se perdió casi toda la cosecha de café del añoDe cincuenta millones de librassolo cinco millones fueron rescatados.
Toma de posesión del primer gobernador de Puerto Rico
La ayuda estadounidense por el huracán fue extraña. El gobierno de EE.UU. no envió ningún dinero. En lugar de ello, al año siguiente se prohibió toda la moneda de Puerto Rico y se anunció que el peso de la Isla, cuyo valor internacional era igual al dólar de EE.UU., tendría un valor de sólo sesenta centavos estadounidenses. Cada puertorriqueño perdió el 40 por ciento de su dinero durante la noche.
En 1901EE.UU. aprobó la Ley de Hollanderque impuso nuevos impuestos a todos los agricultores en Puerto Rico.
Con impuestos más altos, granjas paralizadasy el 40 por ciento menos de dinero en efectivolos agricultores tuvieron que recurrir a préstamos bancarios de Estados Unidos. Pero sin las restricciones de la ley contra la usura, las tasas de interés eran tan altas que dentro de diez años, los agricultores dejaron de pagar sus préstamos y los bancos embargaron sus granjas.
Los bancos agregaron todas estas granjas, y diversificaron las cosechas en la Isla (café, tabaco, azúcar y fruta) pasando de una economía de monocultivo a una que proporcionaba mayores ganancias.
Para el año 1930todas las granjas de azúcar de la Isla pertenecían a 41 sindicatos.El 80 por ciento de ellas eran propiedad de EE.UU. y los cinco mayores sindicatos – Central de Guanica, Puerto Rico del Sur, Fajardo Sugar, Aguirre, y Puerto Rico Este Azúcar – eran totalmente propiedad de EE.UU. y cubrían más de la mitad de la tierra cultivable en la Isla.
La caña de azúcar de Puerto Rico, propiedad de Estados Unidos
Sin dinerocultivoso tierralos puertorriqueños buscaron trabajo en las ciudades. Cuando la legislatura de la Isla promulgó una ley de salario mínimo como en América, el Tribunal Supremo de EE.UU. lo consideró inconstitucional. Esta decisión fue tomada a pesar del testimonio del presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés) Samuel Gompers, quien señaló que “los salarios pagados a los puertorriqueños son ahora menos del 50 por ciento de lo que recibieron de España”.
Para empeorar las cosas, los productos elaborados de EE.UU.- desde bandas elásticas hasta radios – tenían un precio de un 15 por ciento a 20 por ciento más alto en la Isla que en la parte continental, y eran a menudo defectuosos. Una vez más, Puerto Rico no tenía poder para promulgar la legislación de fijación de precios.
Hoy día, las agencias federales de Estados Unidos controlan los derechos de cabotaje de Puerto Rico, las relaciones Comerciales, las leyes marítimas, inmigración, aduanas, sistema postal, TV, radio, transporte, Seguridad social, militares, bancos, comercio, moneda y defensa.

Eso, sin que el pueblo de Puerto Rico pueda votar en las elecciones de Estados Unidos.
EE.UU. le hizo un regalo a Puerto Rico. Pese a la oposición de la Legislatura de Puerto Rico, los puertorriqueños fueron declarados ciudadanos de Estados Unidos en 1917, justo a tiempo para el servicio militar en la Primera Guerra Mundial.
Durante décadasel nivel del control militar sobre la Isla era particularmente sorprendente. No se podía conducir a cinco millas en cualquier dirección sin caer en una base del Ejército, una pista de aterrizaje de la Fuerza Aérea, un muelle de la Marina de Guerra, una instalación nuclear o estación de rastreo. El Pentágono controlaba el 13 por ciento del territorio de Puerto Rico y operaba cinco bases de misiles nucleares.
Después de 62 años de bombardeo incesantela isla de Vieques se asemejaba a un asteroide con viruela más que a una islaDe 1984 a 1998más de 1 300 buques de guerra y 4 200 aviones utilizaron la isla para prácticas de tiroy la golpearon con 80 millones de libras de municiones. Sólo en 1998, 23 000 bombas fueron lanzadas en Vieques.
En su mejor momento, esta fue la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico:
En 2014, el Congreso de Estados Unidos finalmente reconoció al 65 Regimiento de Infantería – también conocido como los Borinqueneers -por el servicio en cada conflicto de Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial. En Corea, Vietnam e Iraq, este regimiento significaba un desproporcionado número de heridos y muertes, ya que los Borinqueneers eran con frecuencia- y, a veces maliciosamente- asignados a las líneas del frente. Los Borinqueneers recibieron la Medalla de Oro del Congreso por defender a Estados Unidos, y por derramar su sangre.
Ahora, en 2015, EE.UU. quiere más sangre. Declaran la deuda de Puerto Rico para ser un “Junk Bond,” quieren que Puerto Rico pague 73 mil millones de dólares, y quieren el dinero ahora.
Ellos están preparando una “Junta de Control Financiero” que tratará a cada puertorriqueño como un niño de cinco añosincapaz de manejar sus propios asuntos. Pero los puertorriqueños no son una raza infantil. Ellos han sufrido los abusos de EE.UU., y han hecho sacrificios por EE.UU., que EE.UU. ni siquiera es consciente de ello.
Ahora, después de 117 añosuna nueva generación de ciudadanos de Estados Unidosy una nueva generación de funcionarios estadounidenses elegidosson completamente inconscientes de la historia de 117 años entre EE.UU. y Puerto Rico.
A continuación, sobre la base de un siglo de ignorancia, quieren establecer una Junta de Control Financiero, para “arreglar” los problemas de Puerto Rico.
Esta Junta de Control Financiero no va a resolver ningún problema. Sólo lo va a profundizar. La relación colonial entre Puerto Rico y EE.UU. está podrida hasta la médulay esta relación debe terminar… lo más rápidamente posible.
Albizu
Hace casi 100 añosDon Pedro Albizu Campos expresó su asombro sobre cómo “ser dueño de un hombre te hace un sinvergüenzasin embargoser dueño de una nación te hace un benefactor colonial“. Como siempre, Don Pedro tenía razón.
Estados Unidos se prepara para robar Puerto Rico por segunda vez. Lo harán a través de esta “Junta de Control Financiero”, que va a vender y “privatizar” trozos de la costa de Puerto Rico, la infraestructura, los servicios públicos y los recursos naturales.
La isla de Puerto Rico se convertirá en un gran objetivo de la LBO (compra financiada por terceros): un refugio para los capitalistas depredadores y celebridades inútiles. El pueblo puertorriqueño, por supuesto, será desalojado hacia Orlando, Florida.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Dos cubanos de otras tierras


Tomado de la Revista Somos Jóvenes
Por Marietta Manso

“Prometo a los cubanos que, donde quiera que plante mi tienda, siempre podrían contar con un amigo”.
Máximo Gómez Báez
“… en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré”.
Ernesto "Che" Guevara de la Serna
Pregúntele a cualquier cubano los nombres de los jefes de la Guerra de Independencia y de los líderes de la Revolución, e incluidos en la lista aparecerán siempre Máximo Gómez y Ernesto Guevara.

lunes, 25 de enero de 2016

José Martí: Contra anexión y anexionismo

En Nueva York, 1885. (Foto: W.F. BOWERS). “Y Cuba debe ser libre–de España y de los Estados Unidos”, sostuvo el guía fundador.
Tomado de Bohemia, Revista de Actualidad General
Por Luis Toledo Sande.
Hay cosas que, aunque sabidas, parece necesario repetir sin cansancio, para restar asideros a quienes prefieren ignorarlas. Los “ciegos y desleales” que José Martí repudió en su tiempo tienen continuadores hoy, y quién sabe hasta cuándo. Las evidencias no sugieren ingenuidad.

martes, 13 de octubre de 2015

José Martí: un muchacho que ya iluminaba inquietante por la independencia de Cuba.

Tomado de Periodico Victoria, órgano local de la Isla de la Juventud
Por Diego Rodríguez Molina

Nuevas luces del joven deportado


A 145 años de la llegada de José Martí a Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, y uno de los pocos lugares de Cuba donde viviera el revolucionario que con el tiempo sería el más universal de los cubanos.

Para los cubanos octubre está cargado de recordaciones, pero la del 13 de octubre es especial por el aniversario 145 de la llegada del joven José Martí a la entonces Isla de Pinos, donde permaneció hasta ese 18 de diciembre, camino a su destierro definitivo a España.


Más allá de las celebraciones locales como las marchas hasta el Monumento Nacional de El Abra, la velada por la fecha y otras actividades, se impone rememorar qué significó aquella estancia del patriota con apenas 17 años de edad y recién salido de la cárcel habanera y los trabajos forzados en las canteras de San Lázaro.

Tras su arribo ese día de 1870 y presentarse en el Cuartel de Caballería para registrarse como deportado político, los primeros días fueron de obligado reposo en la finca El Abra, a escasos kilómetros de Nueva Gerona, y donde convivió con la familia del catalán José María Sardá, su esposa –la morena cubana Trinidad Valdés-- e hijos, todos establecidos dos años antes.

Además de recuperar su quebrantada salud desde la cárcel y curar los ojos dañados por la cal y el resplandor del sol sobre las piedras que cortaba y cargaba durante 16 horas en La Habana, en El Abra meditó y seguramente bocetó su primer gran texto: El Presidio Político en Cuba, que publicara a poco de llegar a España en 1971.

Contrariamente al joven apacible y pasivo que presentaron algunos autores sobre la estancia de Martí en la Isla de Pinos, nuevas referencias descubren un muchacho distinto, reflexivo pero inquieto.

INQUIETO MUCHACHO

Estuvo tan lleno de sueños y deseos de hacer que en ocasiones sobrepasaba las limitaciones de su salud y las restricciones del tránsito al destierro definitivo a España, por la que conmutarían la pena las autoridades colonialistas ante exigencias de su familia.

Nuevas luces ofrece Cora Bellido de Luna, hija de uno de los deportados: José Bellido de Luna, cuyo hogar pinero visitara Martí. Ella tenía nueve años y ya anciana narró en 1953, que en casa recibían escondidos periódicos revolucionarios, que leía Martí.

Luego de aclarar el permiso especial que debía concederle Sardá, al que da la jerarquía de coronel, para que el muchacho visitara a la familia, enfatiza Cora: “Mi papá le tomó cariño… y lo hacía venir… a nuestra casa para que se entretuviera entre cubanos… Venían muchos…, y se les hacía más llevadero el destierro…

“Leíamos periódicos –precisa en respuesta al periodista sobre lo que allí hacían--. Todas las semanas mi papá recibía periódicos de La Habana: El Diario de la Marina, El Diario de Cuba y el Moro Muza…. Pero sus amigos mandaban, escondido entre los periódicos españoles, otros periódicos de los revolucionarios. Hojas impresas, proclamas. ... Entonces unos cuantos se ponían en el portal, …mientras José Martí, que era el que mejor leía, se ponía en el último cuarto de la casa para leer en voz alta…

“… Cuando ya lo había leído todo, los de atrás se cambiaban con los del portal y Martí volvía a leerlo todo, para los demás… ¡Había días que tenía que leer seis tandas!...

Por Rosa María Andreu Fonseca, nieta de la confinada y con quien conversé en su casa de Santiago de Las Vegas, supe de la entrevista hecha por el periodista J. R. González-Regueral en ocasión del centenario del natalicio de Martí y publicara el periódico Ataja, en que Cora relata sus impresiones de aquel 13 de octubre:

“– Él iba el primero… Parece que lo estoy viendo… ¡Tan muchacho, tan niño, entre aquellos hombres!... Con su pantaloncito de dril blanco y un saquito negro… alpaca… Llevaba sombrerito de pajilla y la cabeza así… como pensando…”.
 Marti 145 Aniversario 3
Marti 145 Aniversario 4
Fotocopia de una foto de Cora Bellido de Luna en 1953 con los aretes regalados por Martí
LOS ARETES DE CAREY

“Después nos cuenta –relata el periodista— cómo su padre, impresionado…, se dirigió a él:
“¿Qué edad tienes, muchacho?...”.
“Diecisiete años”
“¿Y por qué estás aquí?”
“Vengo deportado por querer la libertad de mi Cuba”.
“¿Cómo te llamas?...
“José Martí, señor.”

Con sencillez que recuerdan a los versos del Apóstol, me pide que prefiere que no le tomen fotografías, pero se desvive por mostrarme las que conserva de la familia, junto a los recortes de amarillentos periódicos que dan fe de patriótica herencia.

“Ella –rememora Rosa María sobre la abuela– siempre hablaba con gran orgullo de Martí, a quien dijo que volvió a ver en Cayo Hueso, Estados Unidos, a donde fue la familia como emigrados, coincidiendo con los preparativos de la guerra de 1895, para la que aportaron recursos y esfuerzos, y se admiraba de ver a aquel muchacho hecho ya un gran guía por la independencia, que unía con fuerza de imán y sobrecogía a todos con sus argumentos y verbo a favor de la Patria, de Latinoamérica, y contra la injusticia…”.

Entre sus anécdotas evoca la visita de Cora “a la finca El Abra en 1948, donde se quedó maravillada del museo hecho allí por Elías Sardá, hijo del generoso catalán”, con apoyo de los pineros, y el par de aretes de carey pulidos por Martí, que él le regalara.

“En su lecho de muerte mi abuela me dijo que esos aretes no los vendiera,,,,, que conservaran la pureza de quien los obsequió y que los pusiera en las manos más seguras…”: el Museo de la Casa Natal de Martí, a donde los donó la nieta, ya con más de 70 años, pero en plena juventud el patriótico orgullo de su familia.

lunes, 29 de junio de 2015

Una aventura al Pedra Forca y las banderas presentes

Tomado de Facebook
Por Gustavo de la Torre Morales
Fotos de Gustavo de la Torre Morales e Iván Vives Fossas.

Desde hace días, un buen amigo me convidó a que le acompañara en la aventura de subir el Pedra Forca: una elevación de 2500 metros sobre el nivel del mar y con una inclinación de desviación de 1 km.

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