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lunes, 15 de febrero de 2016

Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos


Tristemente, casi todas las religiones han tenido que lamentar el hecho destructor de las guerras y sus terribles consecuencias. A esas tareas han tenido que dedicar las mayores energías. La singular importancia del encuentro entre el Papa Francisco y Su Santidad Kirill, en La Habana, es que ha suscitado la esperanza de los pueblos del mundo.
La paz ha sido el sueño dorado de la humanidad y anhelo de los pueblos en cada momento de la historia. Miles de armas nucleares penden sobre las cabezas de la humanidad. Impedir la más brutal de las guerras que puede desatarse, ha sido sin duda el objetivo fundamental del esfuerzo de los líderes religiosos de las iglesias dirigidas por hombres como el Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de Toda Rusia.

Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud.

Fidel Castro Ruz
Febrero 14 de 2016
10 y 18 p.m.

martes, 15 de septiembre de 2015

Una honda oración de cubanía

Fidel y Juan Pablo II dieron al mundo una lección de cuánto pueden conseguir la tolerancia y el respeto. Foto: elmundo.es
Si contra viento y marea Cuba se inscribió en la geografía del mundo como la Isla de la Libertad, esa emancipación no podía excluir el intenso campo de la religión. Nuestra Constitución, entonces, refrenda la libertad para escoger cómo y en qué creer, o no creer, y establece la igualdad de todas las manifestaciones religiosas.
 
Tomado de Juventud Rebelde
Por Enrique Milanés León.

Misas, procesiones, cultos, conciertos, toques de tambor, promesas, peregrinaciones… Es Cuba, mestiza en creencias como en su otra piel, Isla marcada por el sincretismo que Fernando Ortiz definiera —cual un plato criollo cada día degustado más— en una palabra de entrecruzamientos de cielo y tierra: transculturación.

Esto somos, del fruto a la raíz: pueblo pendiente del Dios llegado con los conquistadores y del orisha nunca conquistado del esclavo, devoto de ellos y de otras pautas de pensamiento que en adelante se sumaron al mapa espiritual de la nación. O de ninguna.

La resultante es, junto a una masa creyente más formal, otra de fervor espontáneo y hasta múltiple que a menudo roza la irreverencia y confirma, junto a aquella, el principal acto de fe que pueda concebirse: la creencia en el diálogo con el ser superior.

Si contra viento y marea Cuba se inscribió en la geografía del mundo como la Isla de la Libertad, esa emancipación no podía excluir el intenso campo de la religión. Nuestra Constitución, entonces, refrenda la libertad para escoger cómo y en qué creer, o no creer, y establece la igualdad de todas las manifestaciones religiosas.

Ya en el IV Congreso del Partido se concretó la justa esperanza de admitir a creyentes revolucionarios, y en el VI Raúl llamó a «hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o no…».

Hermanar… ¿acaso habrá verbo más importante para quienes aspiran a defender un país y quienes pretenden sostener una fe? Hermanar fue el argumento con el cual Fidel —ese gran comunista que dio al mundo, por mediación de Frei Betto, 23 horas de reflexión profunda sobre religión— ganó inobjetablemente un cuartel que no pudo tomar, conservó hasta hoy un yate de angustioso desembarco y amansó para siempre la montaraz altura de una Sierra. Con hermanos de disímiles creencias, nuestro guía pudo conseguirlo.
Por razones religiosas, históricas y culturales, el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad de El Cobre toca las fibras del pueblo cubano. Foto: Archivo JR
No ha habido en nosotros fe sin lucha. Es testigo la Virgen de la Caridad, cuya imagen fue estandarte de pelea en la manigua. En su Santuario Nacional de El Cobre ella preside cada día una misa a los cubanos y a su vera, en la Capilla de los Milagros, joyas, prendas, documentos, atributos militares, medallas… son ofrendas de fe de un pueblo que, a su vuelta, se lleva de la vieja mina pequeñas piedras cobrizas como aliadas de luz para el futuro.

Entre objetos incontables, está en el Santuario de El Cobre la imagen de la Virgen que Lina Ruz mandó a su hijo Fidel cuando, en la lucha, la vida del líder parecía milagro cotidiano.

Solo un pueblo muy especial puede decir que su pensamiento revolucionario floreció de las Lecciones de Filosofía de un padre que llamó a liberar primero el pensamiento para quitar las cadenas a la patria.

El presbítero Félix Varela, fundador de «la idea patriótica» cubana, fue todo un mambí del pensamiento cuando los otros mambises aun no se habían levantado. Varela nos enseñó que no surgiría espontáneamente una Cuba mejor; conquistarla era tarea de sus hijos y, para hacerlo, disponían de herramientas múltiples: ciencia y conciencia, sapiencia y virtud, ética y obra. Así inspiró los primeros impulsos de emancipación y encabezó en el tiempo una trinidad patriótica integrada además por José de la Luz y Caballero y José Martí —discípulo predilecto de Mendive, quien a su vez fue alumno cercano de De la Luz— en la cual se trenzó un ideario virtuoso que conserva pleno vigor.
De un modo que solo Cuba puede intuir, Varela, el sacerdote que murió en la absoluta pobreza de un cuartico al fondo de la floridana iglesia de San Agustín mandaba, en lo hondo, a los miles de mambises que cargaban en los montes por el derecho a todos los derechos.

Jamás nos faltó fe serena en los ruidos de la lucha. Cintio Vitier, un cubano sensible con creencia y aporte iguales de gigantescos, ubicaba en Varela, José de la Luz y Caballero y José Agustín Caballero «las tres raíces maestras de nuestro cristianismo     fundador» y elogiaba que ninguno de ellos admitiera discrepancia entre el culto a Dios y el servicio a la patria.

De ahí, entre otras fuentes, vienen los prodigios, camuflados con un recurso infalible: parecer obra de lo común cotidiano. Eusebio Leal, un sabio contemporáneo que rebosa fe en la Isla y en su gente, no ha dudado en decir que «…el milagro del padre Varela es y tiene que ser Cuba; una Cuba sana y salva; una Cuba renovada y diferente; una Cuba con esperanza, con concordia…».

Es la Cuba que —alumbrados por Varela y por una fe diversa— levantan con sus manos, de a poquitos, infinidad de compatriotas con total humildad, como si no fueran el centro de todo un país. Un milagro, sin dudas.

Las figuras de culto han calado tanto en nuestros hechos mayores que alguna vez las ceremonias a ellas dedicadas fueron tenidas por focos conspirativos. En 1851, el mismo año en que el patriota Joaquín de Agüero se levantaba en armas en Camagüey, las misas dedicadas a la Virgen de la Caridad eran consideradas allí sediciosas, porque pedían la separación de España.

Años después, en el Oriente, cuando las campanas de un ingenio doblaron por nueva fe, Céspedes, que era masón, confeccionó su estandarte, entre otras, con tela del dosel que su esposa tenía en el altar de la virgen. Y en la iglesia bayamesa, el recio   caballero de La Demajagua le pidió a la Virgen que bendijera su bandera.

Si hablamos de mujer, en las almas llevamos a Mariana, madre entrañable de la nación, quien guió, crucifijo en alto, «delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo», el juramento de los suyos por la libertad. Su hijo Antonio se haría capitán peleando en El Cobre, en los predios sagrados de la Virgen. Aquella familia fue el más sólido palmar de Cuba.

Hay múltiples enlaces de fe y batalla asentados en la historia de los cubanos. El padre Olallo beatificado en 2008 fue el mismo que en el mayo aciago de 1873 lavó los restos de El Mayor, en franco desafío a España y eterna conquista del corazón del Camagüey.

Otro repaso de grandezas hará ver en Santiago a Frank País, fruto virtuoso de un hogar de recogimiento y oración que, al igual que su hermano Josué, no cesó de entregar hasta entregarse.

Y maestro en la Maestra, el padre Guillermo Sardiñas bautizaba en la Sierra, casaba y asistía el espíritu en zonas de operaciones, ataviado con singular sotana verde olivo —diseñada por Camilo Cienfuegos— cuya solapa fuera un día clareada por la estrella de comandante.
Benedicto XVI, durante la misa en la Plaza de la Revolución, en La Habana. Foto www.infobae.com.
Los hechos de siempre explican los sucesos de ahora. La nutrida acogida a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI —tanto por creyentes como por quienes no lo son o quienes profesan fe diferente— y la afectuosa espera a Francisco parten de la comprensión de que en Cuba los asuntos de la espiritualidad siempre han estado ligados a nuestro historial de acciones.

La obra de bien corre sin pausa en las venas de esta Isla; es cierto, pero la explicación es compleja: está en cada uno de nosotros, los hijos diversos que pusimos nuestra patria en un altar. Cintio Vitier, ese católico fervoroso que nos mostró con su vida por qué hay que venerar a Martí, decía que «nuestra identidad, religiosamente hablando, es de la loma, pero canta en el llano, y vuelve a la loma, y solo se insinúa; es un secreto».

Cintio no optaba por definir, sino por iluminar y ser iluminados. Con la larga luz de los buenos, una vez, comentando lo que somos y aspiramos, el poeta todo fe escribió: «Ese es el proyecto: una luz desconocida». Por ella vamos.

martes, 10 de febrero de 2015

“Estados Unidos no ha soportado que los cubanos mantengamos unos principios por los que se luchó”

Una sonriente Natalia Bolívar Aróstegui, luciendo sus coloridos collares que representan otros tantos orishas (santos) del panteón afrocubano.
Una sonriente Natalia Bolívar Aróstegui, luciendo sus coloridos collares que representan otros tantos orishas (santos) del panteón afrocubano. (IBAN AGUINAGA)
Lleva la sed de descubrimiento en la sangre. En un momento que anuncia cambios para Cuba, Natalia Bolívar (La Habana, 1934), quien visitó hace unos días Pamplona, reflexiona sobre cultura, política y humanidad. Es la encarnación de una vida intensa.

Tomado de Noticias de Navarra

Entrevista realizada por Paula Echeverría a Natalia Bolívar, etnóloga y escritora cubana, durante su visita a Pamplona, País Vasco, el pasado domingo 8 de febrero de 2015.

Ha vivido con riesgo y con pasión, cualquiera diría que ese inconformismo, esa rebeldía, vienen en su ADN, siendo como es descendiente del libertador Simón Bolívar... 
 
-Yo creo que sí (sonríe). Además son demasiados Bolívar en el apellido. Un Bolívar, de parte de mi madre Aróstegui que es de origen vasco también, bueno, de vascos del siglo XVIII establecidos en Cuba de siempre, y Bolívar otra vez. Pero también la parte de mi madre ha tenido que ver con las guerras de independencia, mis tíos abuelos han sido generales que han luchado contra gobiernos corruptos. Siempre hemos sido una familia de combatientes, contra Machado, y luego mi generación contra Batista. 

Además de la sangre, ¿también tienen que ver la cultura y el arte en esa inquietud vital? 

-Es que yo me crié con artistas. Vengo de una familia de la alta aristocracia cubana, y una familia muy artista. Antiguamente, en tiempos de mis tíos, sus padres obligaban a cada hijo a tocar un instrumento, o a cantar, o a estar dentro de la elevación espiritual de cada uno. Siempre estuvimos mezclados con las artes plásticas, con historiadores e intelectuales. 

En Cuba el baile, la música, el cine, la plástica, la artesanía, están en la vida cotidiana... 

-Sí. Cuando yo nací lo primero que hicieron fue meterme en la escuela de ballet, con 4 años. Y una de mis profesoras fue Alicia Alonso, muy ligada a mi familia porque mi familia era del Patronato de Bellas Artes, del Auditorium donde se daban cita los grandes conciertos y grandes ballets. Y tremendas óperas con Renata Tebaldi... La Habana siempre fue un hervidero cultural, de todo tipo de culturas. Los músicos, los artistas, son parte de las piedras antiguas de la capital. Yo digo que toda Cuba baila (ríe), porque es muy musical y muy artista. 

Con el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, ¿no hay riesgo de que se pierda la identidad de la cultura cubana? 

-No, no, no. Pero de aquí a que haya un proceso de restablecimiento de relaciones con embajadores... Ay, eso es a larguísimo plazo; acabará Barack en su poderío, vendrá otro que será probablemente republicano, y el republicano siempre ha estado en contra de este restablecimiento. Para nosotros, como cubanos que llevamos 50 años en una lucha por permanecer contra el bloqueo y contra todo lo que nos han hecho, contra todos los muertos que hemos dejado en el camino, por falta inclusive de materia prima para hacer las medicinas, y de comida y todo... Yo le voy a decir una cosa: nosotros ya estamos acostumbrados a llevar una lucha bastante dura, y cuanto más dura más artistas damos (ríe). Es así, no sé, más creamos, más cosas se nos ocurren... Parece una locura y sin embargo, mira, en el cine estamos en Premios Goya, con Fresa y chocolate llegamos a los Oscar... Tenemos muchos problemas, pero siempre estamos buscando los derroteros espirituales para poder mantener una ética y unos principios. Respondiendo a tu pregunta, pienso que es bueno restablecer las relaciones con Estados Unidos en el sentido de que han sido los vecinos toda la vida. Fíjate que en menos de 40 minutos tú sales de La Habana y entras en Miami... Pero ellos no han soportado que nosotros mantengamos unos principios por los que se luchó. Por la supuesta democracia por la que todo el mundo cacarea tanto y ninguno la tiene, porque democracia es respetar también las leyes de otros países, y aquí todo este revolú, como dirían los puertorriqueños, se ha formado porque la postura política de los Estados Unidos no ha tenido respeto por los demás países. Han acabado con culturas milenarias, es vergonzoso. No puedes pensar que tu cultura es la que tiene razón, la válida. Cada país tiene su cultura, debe defender el gobierno que quiera y gobernarse ellos, sin dejarse penetrar ni venderse a cualquiera. 

¿Pero es optimista respecto al futuro de Cuba? 

-Mira, chica, yo no me confío, porque este señor (Barack Obama), siendo un afrodescendiente, no ha hecho nada por el negro en los Estados Unidos. Los negros se siguen matando, o siguen matando a los negros, y el racismo en el sur de Estados Unidos sigue como si no hubiera pasado Lincoln ni ninguno de los grandes presidentes que estuvieron en contra del racismo. Yo no tengo ninguna confianza porque, en definitiva, esto son conversaciones, y así lo están diciendo: conversaciones. Primero, para haber conversaciones nos tienen que quitar de los diez países más terroristas, eso lo primero, porque el terrorismo está por todos lados, y nosotros no tenemos terrorismo; nos tienen que quitar la base militar de Guantánamo, que ya debieran haberla quitado hace más de 4 ó 5 años, creo que desde el gobierno de Bush; y nos tienen que levantar el bloqueo. Si no, ¿qué conversación vamos a tener? ¿Abrir una embajada? ¿Y para qué? Usted hizo la Revolución del 59, se unió al Directorio Revolucionario... 

-Bueno, me uní al Directorio antes de la Revolución. Yo hice Acción y Sabotaje en el Directorio, estuve presa, me torturaron, me fui al clandestinaje, hasta el triunfo de la Revolución. Y sigo siendo del Directorio porque fue la organización hecha por los estudiantes, por gente joven, muy joven, con una proyección abierta. Y estábamos muy muy unidos. 

¿Qué es lo que más le marcó de esa época? 

-¿Del clandestinaje? Muchas cosas. Sobre todo, como digo, lo unidos que estábamos dentro del Directorio. Allí no había ninguna contradicción, y si la había la resolvíamos con el diálogo, siendo muchachos de muy distintos orígenes como éramos. Eso fue para mí muy importante. Sabía mucho de historia. La historia de Cuba era nuestra conversación permanente, éramos muchachos con una avidez muy grande de la historia, no solo de Cuba, de la historia en general. Y éramos gente muy aguerrida, hicimos un clandestinaje en La Habana muy unido y muy peligroso. El ataque al Palacio Presidencial fue una cosa tremenda, según dicen los historiadores, el acto más importante que se ha hecho en la historia de Cuba. Porque se atacó al presidente en su guarida, en su palacio presidencial. Y allí cayeron nuestros mejores hombres, para nosotros fue muy duro ese periodo, sobre todo a partir de los años 55-56, la situación en La Habana fue muy muy peligrosa, nos cogían y nos cazaban y nos entraban a tiros o nos torturaban hasta matarnos y tirarnos en la bahía con un bloque de cemento. Fue una época muy convulsa, pero nos unió mucho, y pudimos lograr cosas muy importantes que hicieron temblar la dictadura. Cuando sientes el peligro tan cerca, te unes más. Y te haces más solidario. Sobre todo existió un movimiento muy importante de mujeres, al que yo pertenecí: Mujeres Oposicionistas Unidas, donde había campesinas, intelectuales, mujeres de la pequeña burguesía, amas de casa... unimos a todas las mujeres que quisieron ayudar al preso político, o ayudarnos un poco con dinero... Fue una organización muy fuerte e importante porque ahí se hizo muy muy muy patente que sin una mujer no hay una revolución. Ese es mi punto de vista. Yo soy feminista (sonríe). 

La sociedad española demanda hoy un cambio; desde su experiencia en la lucha, ¿qué le diría a la gente?, ¿que es posible el cambio? 

-Bueno, por principios, cuando tú no vives en un país no debes opinar de ese país. Ustedes, como españoles, son los que tienen que decidir. Creo que hay un revolú, como dirían los puertorriqueños, a nivel mundial. El mundo está revuelto. Y tiene que haber movimientos que capturen un poco la tranquilidad hacia la Madre Tierra, compadre, porque estamos acabando con la tierra. Y esos movimientos tiene que llevarlos y hacerlos patentes. Y la tierra es lo más importante, no el dinero que se fabrica en imprentas. Ustedes deben velar por lo mejor para su tierra, y por lo que sea más coherente para el pueblo, por lo que el pueblo no se sienta vilipendiado. Cualquier movimiento que sea en beneficio del pueblo trabajador y de la tierra que el pueblo ha escogido para desarrollarse, hay que respetarlo y apoyarlo. 

Está vinculada a la cultura vasca... 

-Imagínate tú, yo tengo dos apellidos totalmente vascos: Bolívar y Aróstegui. Mi madre es del pueblo de Aróstegui, y su familia fue la que estableció la primera factoría de tabaco en 1700 y pico en Cuba. 

No sé si sabe que la cultura vasca, y su lengua, el euskera, aquí en Navarra están muy marginadas por el Gobierno, no solo no se cuidan sino que se maltratan muchas veces. ¿Por qué cree que se politiza la cultura, se utiliza como arma interesada y partidista? 

-Insisto, no me gusta opinar sobre otros pueblos porque para conocer un país tienes que vivirlo, pero no un mes, vivirlo varios años. 

Pero sin entrar a valorar la situación concreta de la cultura vasca y del euskera en Navarra, ¿qué cree que nos perdemos si no cuidamos nuestras raíces? 

-Mucho, está claro. Yo creo que ustedes tienen que cuidar su cultura, hurgar bien en las raíces de su cultura. Y hay una cosa muy interesante que es conocer en dónde están situadas las grandes catedrales de todos ustedes. Cuando estudias, ves que la Diosa Mari está situada en una catedral que le construyeron arriba, en las cumbres de las montañas vascas, y fue una diosa adorada por todas las costas, tengo entendido... Y ha pasado igual en México, ¿quién es la Guadalupe? La Guadalupe es una mujer indígena que lleva en su capa todas las etnias de la cultura de toda Centroamérica. Cuando conoces un poco de esa historia, de los dioses a los que adoraban los pueblos primitivos, y respetas esa riqueza y esa diversidad, es cuando empiezas a valorar de verdad la tierra que tú estás pisando. 

Ha tenido relación con IPES, ¿sabe que su Biblioteca de Mujeres está a punto de cerrar por falta de apoyo institucional? 

-Pues tienen que luchar por ello, no se puede dejar morir esa institución. Es que la situación económica es fatal en el mundo entero, por lo que veo en los periódicos, por malos manejos monetarios de millones y millones, por corrupción... El dinero está muy mal repartido. Igual por lo que deja de recibir IPES hay alguna cuenta flotante por ahí (ríe con tristeza). Yo no sé nada de economía, pero me quedo muerta cuando veo la de millones que tienen algunos. 

Como etnóloga ha asesorado en Cuba a cineastas, profesionales del teatro, ¿qué le han aportado esas colaboraciones? 

-Me han aportado conocimiento. Yo siempre voy en busca del conocimiento. Empecé a interesarme por el mundo de la religiosidad popular y a desarrollar trabajos sobre ello, y desde esos conocimientos he asesorado a grandes directores de cine, en películas como Fresa y chocolate, La última cena también de Gutiérrez Alea, asesoré a Pineda Barnet, Manuel Octavio Gómez... porque en ese momento nadie hablaba de la religiosidad popular. Y ellos me decían: “ay, Natalia, explícame qué es esto”. Porque no había nada para leer sobre la religiosidad, y necesitaban conocimientos a la hora de convertir personajes de películas o del teatro en Oshun (la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en la santería) o en Changó (orisha de la religión yoruba, que en la santería sincretiza con San Marcos y Santa Bárbara), para caracterizarlos... Así que empecé a redactar explicaciones sobre este tema y todo terminó en un libro, Los Orishas en Cuba, que salió en pleno momento en que la religión estaba en el submundo. A partir de ahí vinieron más de 30 publicaciones, muchas conferencias que he dado con músicos, cineastas, directores de teatro... 

¿Qué hay de África en Cuba, en los cubanos? 

-Mucho. Todas las bases de la religión popular son africanas, vienen del triángulo Congo-Angola-Zaire, de donde llegaron los primeros esclavos a Cuba. Y toda la base de la música, de la gestualidad del cubano, tienen mucho que ver con África y también con Andalucía. 

Ahora está estudiando Haití desde la antropología... 

-Sí, me parece tan interesante la mezcla que hay en su cultura.... Proyectos tengo miles... 

No pierde el tiempo. 

-No, yo no he perdido el tiempo, ni siquiera en momentos muy difíciles que he pasado, desde el punto de vista espiritual o personal. 

Con un pasado tan pleno, ¿cómo sienta llegar a los 80 años y mirar atrás?

-Ochenta años (piensa). Creo que dejo una obra muy importante para mí. Bueno, mi principal obra son mis tres hijas y mis dos nietos; pero la obra escrita, la obra que ha aprovechado casi Cuba entera, y ya no Cuba, el mundo, porque hay santeros en Mongolia, en Dinamarca..., de verdad que me hace sentirme muy satisfecha. No me siento traumatizada en ninguna forma. El estrés que todo el mundo vive a mí no me toca. ¿Por qué? Porque trato de buscar derroteros siempre. Leo mucho, pinto, cocino, hago de lo que tengo que hacer. A mí no me frena una situación laboral ni una situación de incomprensión. Los sufrimientos siempre los convierto en algo que vuelve a alimentar mi vida. 

¿Y cómo definiría la importancia que han tenido en esa existencia tan intensa la cultura y el arte?, ¿qué le han aportado? 

-La vida. Y el amor a la tierra. Y fuerza para tratar, como dicen los indígenas, de ser mejor. Hacer análisis todos los días de qué me ha pasado y cómo puedo superar eso. La cultura y el arte me han dado espíritu de superación para tener control de mi carácter, que es muy explosivo. Y así voy aprendiendo. He sido arrestada, torturada, he vivido en clandestinidad... pero no tengo nada de lo que arrepentirme. La vida me ha dado mucho.

sábado, 3 de enero de 2015

Letra de año 2015 según la Asociación Cultural Yoruba de Cuba

https://eladversariocubano.files.wordpress.com/2015/01/th.jpg
LETRA DEL AÑO 2015
 
Asociación Cultural Yoruba de Cuba
 
Signo Regente: OTURASA
1er Testigo: OGBEYONO
2do Testigo: OSHEBILE

Profecía: Ire Ariku Oyale Lese Orunla ( Un Bien de Salud con Firmeza Mediante Orunla ) Addimú: Obi Meyi, Itana Meyi, Igba Omi (2 Cocos, 2 Velas y 1 Jícara con Agua).

Gobierna: Obatala
Acompaña: Yemaya
Bandera: Blanca con ribetes azules.
EBBO: 1 gallo, 1 jicotea, 1 corona, 1 perla, corteza de una palma, un cuchillo de doble filo, un pedazo de piedra de amolar, un carbón, mariwo, tierra de la casa del trabajo de las 4 esquinas, de un hueco, muñeco hembra y macho, flecha, trampa, tela roja, pescado ahumado, cascarilla, jutia ahumada, corojo, cacao, aguardiente, 2 cocos, 2 velas, opolopo owo.

REFRANES DEL SIGNO.

La mujer es un río donde se rompe todos los güiros
Nunca se sabe cuando una mujer peca, ni cuando se cae el millo
La mujer del cernícalo pone la guerra y el fuego en sus huevos
Perro que ladra no muerde
Nace un Awo y mueres una palma.

EN ESTE SIGNO NACE:

La enfermedad llamada Vitíligo (Leucodemia).
La consagración de las momias.
El libro de los muertos.
El mito de sincretizar a Oggun con San Pedro.
El secreto de por qué se le pone llave a OGUN.
El movimiento de las manos para escribir.
La gran corona de YEWA.
El filo del cuchillo.
La virtud del gato de caer siempre de pie.
Habla la balanza del mundo, donde Shango dió tres vueltas de carnera.
Habla de fenómenos en el Cielo.
Hablan las tres cosas: el hogar, la cárcel y la tumba.
La fortuna de Oturasa es la ODUARA (piedra de rayo).
Manda a cuidarse la vista.
Tener cuidado a quien se coloca en su casa.

PLANTAS DEL SIGNO: Guacamaya francesa, caisimón, ñame, mangle rojo, jobo, ceiba, palma, aroma amarilla. Oddun salaye de Yewa

RECOMENDACIONES.

Dice Ifa:
Mantener la higiene a todos los niveles.
Cumplimentar con las consagraciones pendientes.
Cumplimentar la presentación al Tambor de aquellos que lo tengan pendiente.
Atender el campo espiritual.
Recalcar en nuestros senos religiosos, hábitos y costumbres en la higienización. Dice Ifa: Actualización de los documentos legales.
Evitar las indisciplinas sociales.
Cuidar las relaciones matrimoniales.
Evitar los vicios.
Cuidarse de enfermedades de trasmisión sexual.
Estimular la unificación familiar, religiosa y social.
Cuidado con traiciones y falsos testimonios.
Evitar la ambición desmedida.
Nunca olvidarse de donde uno proviene.
Evitar la exposición al Sol sin la debida protección.
No se debe maltratar a los niños.
Cuidarse de picaduras de mosquitos, evitar los vertederos.
Tomar todas las medidas necesarias para reducir los accidentes automotores.
Que debe primar el respeto en toda relación.
Que debemos saber comportarnos para evitar bochornos.
Evitar el engaño y el adulterio.
Tener mucho cuido en delegar nuestra responsabilidad.
Que todos los religiosos deben acudir a sus mayores en busca de orientación.
Para conocimiento general:

El 1ro de Diciembre del 2014, con la presencia de un número significativo de Babalawos cubanos y de otros países y los miembros del Consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifa, se realizaron las Ceremonias correspondientes a la Pre-apertura de la Letra del año 2015 en la Sede de la Asociación. Se cumplimentó con las 25 posiciones fundamentales. En todos los casos la respuesta de las deidades, fueron muy satisfactorias.

El día 30 de Diciembre del 2014, se hicieron los sacrificios correspondientes a las deidades que se determinó en la Pre- Apertura.

REALIZADO SUS CEREMONIALES EN LA “ASOCIACIÓN CULTURAL YORUBA DE CUBA”.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Yo voy a pedir pa’ ti lo mismo que tú pa’ mí

Las creencias suelen ayudar a llenar vacíos espirituales; quienes las profesan, suponen tener mayor control de lo que acontece a su alrededor.
Tomado de CubaSí
Por Vladia Rubio.





Cuba es simplemente un país históricamente religioso. En la integralidad de su tradición cultural late, junto a otros componentes, una espiritualidad religiosa.

Cuando faltan segundos para las 12:00, se inclina junto a la ceiba, Iroko, y musitando palabras solo audibles para el árbol sagrado, deposita su ofrenda. Instantes después, Yéssica es solo una breve figura, cuyo manto y saya blanquísimos insinúan apenas una claridad, que cada vez se hace más tenue mientras se aleja en la media noche de Rancho Boyeros
 
Décadas atrás, esta mujer hubiera acudido junto a la ceiba con sigilos u ocultamientos. Pero hoy no es difícil observar escenas como esta y tampoco comprobar cómo han proliferado las cubanas y cubanos de todas las edades que motean las calles de cualquier territorio de esta Isla con sus vestimentas blancas de Iyawwó, es decir, de quienes se inician en la religión yoruba.

Tampoco es inusual escuchar en espacios televisivos o radiales a muy diversos líderes de opinión, sobre todo del mundo artístico, agradeciendo a deidades del panteón yoruba como incidental de su intervención, quizás referida a comentar su próxima presentación.

Expresiones como «estoy iré» o «aché pa’ ti» se han incorporado al habla popular, sobre todo a partir de la cancionística, en tanto atributos como el iddé o mano de Orula pueden verse en las más disímiles muñecas, lo mismo asomando bajo la manga de un elegante traje o guayabera, que junto a los pulsos tintineantes de un brazo desnudo y a veces también tatuado.
Cada comienzo de enero, la Letra del Año se difunde, sobre todo por canales alternativos, con tanta o más eficacia que disposiciones y regulaciones con el sello oficial de la República.

En general, estudiosos del tema aseguran que: «A la par de la crisis y en estrecha relación con ella, se ha verificado una reactivación religiosa que, entre otras consecuencias, ha permitido una mayor presencia de la religión en la sociedad cubana…». Así aseguraba, por ejemplo, el ya fallecido doctor Jorge Ramírez Calzadilla, quien fuera jefe del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS).

Pero estas líneas versan en particular sobre la santería sin por ello desconocer otras filiaciones, por lo visible de esta adhesión y porque, como el también Profesor Titular de la Facultad de Filosofía e Historia, Universidad de La Habana, Ramírez Calzadilla afirmara, «se acentúa la tendencia al movimiento hacia las formas religiosas popularizadas asociadas a la cotidianeidad y a la solución milagrosa, menos comprometedoras en el plano ético y organizacional, a la vez que, por otra parte, hay una búsqueda en la religión de solidaridad, de ideales de vida, de valores morales, de modelos de conducta y esperanzas. Lo carismático, por su incidencia en curaciones con la sanidad divina, sus cantos movidos, el trance, que hacen que su liturgia esté próxima al modo con que el común de los creyentes cubanos acostumbra a expresar su religiosidad, parece ser que tiene condiciones favorables para un crecimiento, como ya se advierte».

Lo que se sabe no se pregunta

Inés María, habanera de 50 años, trabajadora del campo intelectual, y cuyos otros datos personales pidió permanecieran resguardados, es de las que sube y baja la calzada ataviada de blanco de la cabeza a los pies. Aunque el sol raje las piedras, el manto va sobre sus hombros, y medias también blancas le cubren las piernas. Tampoco le faltan nunca el pañuelo a la cabeza y la sombrilla, bajo la cual regala una pudorosa sonrisa perlada de sudor.

En el código ético de Ifá, Okana Sorde indica: Lo que se sabe no se pregunta. Sin embargo, lo que no se sabe…, por eso fuimos junto a Inés María, quien en tono casi confidencial refirió a Cubasí que se había decidido por el camino de la santería «debido a que me estaban haciendo mucho mal, había demasiados malos ojos puestos en mí y un babalawo, a quien conozco desde niña, me aconsejó que esta podía ser la solución porque yo sola no podía y él sentía que el santo lo estaba pidiendo. Me iba a hundir. Sin embargo, ahora la vida me ha cambiado, te lo puedo demostrar».

Los motivos que mencionan aquellos iniciados en la llamada Regla de Ocha-Ifá pueden ser similares a los de Inés María, o por enfermedad, por la llamada del santo o buscando desarrollo espiritual, entre otros.

Lo cierto es que la crisis económica de los años 90 marcó un punto de giro en el ámbito de las creencias. Ello no es ninguna peculiaridad cubana y tampoco la primera vez que sucede en el acontecer nacional: las guerras de independencia, los conflictos sociopolíticos de los años treinta, y los finales de la década de los cincuenta, también fueron contextos para una reemergencia de la fe.

El doctor Ramírez Calzadilla lo sintetizaba sabiamente: «No veo misterio sobre las causas. Cuba es simplemente un país religioso. Históricamente religioso. En la colonia, en la república postcolonial, y en la revolucionaria. De reconocida religiosidad sincrética. Quiere esto decir que en la integralidad de su tradición cultural late, junto a otros componentes, una espiritualidad religiosa».

¿Por qué va de blanco el iyawó?

Según la doctora María Elena Molinet, en su libro Vestimenta ritual tradicional de la santería cubana, Premio Catauro Cubano, durante el primer año, el iniciado deberá vestirse de blanco, usando prendas que ayuden o guarden el pudor del iniciado.

Varios iyawó a quienes interrogó esta reportera explicaron que la ropa debe ser toda blanca porque «representa la pureza y también a Obbatalá», «el blanco es la suma de todos los colores, y por tanto, del color de todos los Orishas», «porque estamos en un proceso de purificación, en un nuevo nacimiento, que necesita de la tranquilidad interior y también de la exterior, de las buenas energías que capta el blanco».

Alguien habló también de un patakín fábula donde se cuenta de Osi (ganso), que decidió ir a vivir al cielo porque en la tierra pleiteaba con todos, y al volver del cielo lo hizo vestido de blanco, se había hecho santo y su vida cambió. En vista de la mejoría, decidió partir con toda su familia hacia las alturas, de donde retornaron también con albas vestimentas. Desde entonces, el plumaje de los gansos es blanco, y por eso los iyawó se visten de blanco, relató el interrogado.

La destacada etnóloga Lydia Cabrera refería que «el lyawó es la persona niño, mujer u hombre que ha pasado por las pruebas de iniciación en la Regla Lucumí y ha sido Asentado, durante un año deben adoptar este vestuario porque blanco es el color del Orishanla Obatalá, Dueño de las Cabezas, símbolo de su pureza inmaculada, y someterse a un régimen muy severo de castidad y abstinencia. En este período que sucede a la iniciación Kariocha, vivirán en olor de santidad, evitando el menor contacto que pueda mancharlos».
Del mismo modo que evidencia riqueza cultural conocer cómo y por qué vestían de determinada forma los mambises, o el ejército de Napoleón, o el Papa, o el Cisne Negro, de El lago de los cisnes, también lo evidencia saber sobre la vestimenta de estos iniciados. Y sobre todo considerando lo cercano que hoy nos resulta el tema, con el cual convivimos.

Aseguran los entendidos en estos rituales que la ropa debe ser toda estrictamente blanca durante un año, sin faltarle al hombre la llamada camisetilla bajo la camisa de mangas largas durante los tres primeros meses, y también la gorra. Las mujeres, además del chal, deben llevar sayuela, medias largas, quilla y turbante, todo lo cual va acompañado por los ilekes collares y los ildeses del orisha tutelar y de Orula.

Invocaciones en CUC

Una colega nacida entre canastilleros y elegguá me comentaba sobre ciertos motivos ilegítimos que se han abierto espacio en el mundo de la santería: la especulación, usado el término como sinónimo de ostentación, según la más reciente acepción dada al término por el diálogo cotidiano.

Como hacerse santo cuesta, y bastante, parece que algunos han elegido esa vertiente para pavonearse por lo abultado de sus billeteras. Y si hay quien ostentosamente proclama que solo usa «ropa de marca», estos imprimen la marca de su capital a lo fastuoso de sus ceremonias religiosas y prendas afines.

Junto a esos, tampoco puede olvidarse a quienes lo hacen simplemente como una moda más, y por tanto, lo hacen mal.

El profesor, crítico e investigador Aurelio Alonso Tejada, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2013, califica tales procederes como agentes de deslegitimación. Recuerda que a tenor con los impactos del mercado, las comunidades religiosas, como reacción legítima, acentúan sus lazos de solidaridad, internos y hacia el exterior.

«Pero la frontera oscura de la legitimidad se franquea cuando la capacidad de respuesta se convierte en un instrumento de influencia. (…) En la santería, la mercantilización da lugar a otra deformación: la de la iniciación precipitada, con fines de lucro, de ahijados en la emigración, lo que en todas partes se conoce ya como el negocio de los “diplobabalawos”».

Alonso subraya al respecto que «estos fenómenos de deformación mercantil (no rechazo aquí al mercado, sino a su extralimitación) introducen un efecto deslegitimador en la ética religiosa. Y la legitimidad ética es sustancial para que los valores que son defendidos como propios participen con efectividad en la reconstrucción del paradigma».

En el mismo caldero

Con sus sombras y luces, el mundo de la religión yoruba y todas las otras religiones de los cubanos sigue mereciendo renovados estudios en profundidad. Además de enriquecernos sobre sus aristas cualitativas, las más importantes, también informarían acerca del comportamiento cuantitativo de la religiosidad, lo cual no deja de resultar interesante, a pesar de que los números en este ámbito no siempre resultan buena brújula.

Emprender dichas indagaciones y dar a conocer sus resultados porque a todos y cada uno nos compete el tema por ser parte de la identidad nacional que conformamos permitiría ampliar lo que la doctora Maricela Perera Pérez, del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del CIPS, sentenciaba durante la Cuarta Conferencia de Estudios Sociorreligiosos, hace ya diez años: «Lo religioso se resignifica. Sus funciones como refugio o compensación, referente de significados alternativos, se potencian. En este sentido, pueden orientar la conducta de modo evasivo o exaltador del ser útil, con una proyección social. Conocer la dirección de estas tendencias es sin dudas una necesidad».

Probablemente, Yésica, al depositar su ofrenda junto a la ceiba, no lo diría así; tampoco Inés María ni los otros iyawó entrevistados para este trabajo. De todos modos, la voz de cada uno de ellos y también sus silencios, los de todos y todas, practicantes o no, son importantes para este tema, porque aquí el que no tiene de congo, tiene de carabalí, y como dice Adalberto Álvarez en su popular estribillo: «Yo voy a pedir pa’ ti lo mismo que tú pa’ mí».

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