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lunes, 23 de octubre de 2017

"Democracia" Capitalista


Por Pol Alcozar

Desde el refugio de un sofá que parece confortable y la sensación de control que proporciona el mando a distancia, nos hemos acostumbrado a la mentira. La mentira del progreso tecnológico que nos libera, de las instituciones democráticas que nos representan, de los derechos que el sistema nos garantiza, de la libertad que disfrutamos como ciudadanía. A través de la mentira nos gobiernan, nos explotan, nos roban. 

Sin embargo, la verdad siempre termina por golpearnos la cara. Es una verdad terrible y desagradable: la cruel realidad que nuestra sociedad es gobernada por el capital. Y para el capital, no hay naciones, no hay personas, no hay derechos, no hay democracia, no hay ninguna otra soberanía que la riqueza contable. El capital es un dictador sanguinario, sin escrúpulos ni humanidad, un psicópata criminal que tiene por rostro un logotipo simpático, por cerebro una junta de accionistas y por estómago un agujero negro insaciable. El capital no entiende de derechos ni de leyes, sólo de pérdidas y de beneficios, de fríos balances y grises hojas de cálculo. El capital no conoce más naciones que Barclays, Morgan Stanley y Goldman Sachs, ni reconoce ninguna otra institución que el FMI, la OTAN y el Banco Mundial.

Para el capital nuestra libertad se reduce a la elección entre Pepsi y Coca-Cola, entre Burguer o McDonalds, entre Windows o Mac. Para el capital, los parlamentos son charlatanerías, los gobiernos son mayordomos de lujo, la ciudadanía somos mano de obra esclava y clientela molesta. Para el capital, el debate político es un espectáculo minoritario de tertulias nocturnas, en el que un grupo de esforzados excéntricos intelectuales pierden el tiempo discutiendo con lameculos y cortesanos. El capital crea y desmenuza estados regularmente, ignora siempre la voluntad mayoritaria, aplasta los pueblos, somete las naciones, depreda los recursos, extermina. El capital es enemigo de la vida y de la humanidad. 

No podemos emanciparnos del patriarcado en la tiranía del capital. No puede haber emancipación cultural dentro del pensamiento único del capital. No puede haber salvación del medio natural dentro del modo de producción depredador del capital. No puede haber emancipación nacional y conquista de soberanías bajo el control del capital. No puede haber emancipación social mientras continúe la explotación del capital. Es ésta una realidad con la que topamos una y otra. 

Al final, de cada lucha siempre encontraremos al capital, plantado como un muro, protegiendo sus privilegios. Detrás de toda su fachada de luz y de color, tras su máscara de democracia, detrás de su mentira simpática de progreso tecnológico, encontraremos la realidad de una tiranía explotadora, de una fría dictadura, burocrática, criminal y deshumanizada.

Sólo hay una vía para todas las emancipaciones, sólo un camino, el socialismo, para conquistar la libertad de todos los individuos y de todas las naciones. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

“Amamos a Palestina más que a la vida”

La bandera palestina ondea sobre la ladera de Silwan.
La bandera palestina ondea sobre la ladera de Silwan (Foto: Maan News)
Tomado de Blog Palestina en el Corazón


Con Yawad Siyam, activista comunitario de Silwan (Jerusalén Este)

Por María Landi.

Conversar durante dos horas con este hombre es casi un milagro. Siempre está atendiendo llamados urgentes por un desalojo, una demolición o un ataque de colonos, o siendo interrogado en la comisaría de policía, donde entra y sale a cada rato. Vivir en el barrio más sensible y disputado de toda Jerusalén significa “dormir con un ojo abierto”, como él dice.  Después de muchas visitas a Silwan, finalmente pudimos conversar en su oficina (aun en medio de reiteradas interrupciones telefónicas o presenciales); después de todo, estamos en una tierra de milagros…

Limpieza étnica de baja intensidad

Desde la primera vez que pisé Silwan sentí una fuerte conexión con esta populosa zona, quizás porque es lo más parecido a una favela, un pueblo joven o cualquier barriada pobre recostada sobre el cerro de una ciudad latinoamericana. Las viviendas son precarias y hacinadas, los espacios libres inexistentes, la planta urbana desordenada, las calles sucias y rotas, y hay niños y adolescentes por todas partes. Lo que la hace diferente es las banderas israelíes que ondean sobre varias azoteas; es la señal de que los colonos han conquistado otra casa y hay una familia palestina menos viviendo allí.

Otra diferencia es que Silwan no está en la periferia, sino apenas unas cuadras al sur de las murallas de la Ciudad Vieja, en el corazón de la Jerusalén palestina, y a pocas cuadras de la parte judía (una ciudad del primer mundo).  Lo que hace un siglo era una aldea vecina a Jerusalén, con manantiales subterráneos y generosos olivares e higueras, hoy es una populosa zona compuesta por 12 barrios en los que viven 50.000 palestinos y palestinas y unos 400 colonos judíos protegidos por guardias privados, policía y cámaras de seguridad en cada esquina.

A pesar de que la población paga altos impuestos a la municipalidad, no recibe a cambio ni los mínimos servicios: la recolección de residuos y la vialidad son deficientes, las escuelas están superpobladas y llenas de carencias, no hay clínicas ni espacios recreativos para esa numerosa población joven.

Desde que Israel anexó Jerusalén Este en 1967, Silwan se convirtió en un botín codiciado para los afanes de judaización de la ciudad. Según el relato sionista, además, en Wadi Hilweh –el barrio más cercano a la Ciudad Vieja– estaba ubicado el palacio del bíblico rey David. Las excavaciones en la zona para encontrar vestigios de ese pasado judío llevan cinco décadas y han ocasionado serios daños a las viviendas, la infraestructura urbana y a la misma mezquita de Al Aqsa. Además, en los Noventa los colonos establecieron a la entrada del barrio el sitio arqueológico-turístico “Ciudad de David”, donde cuentan a los visitantes su versión de la historia exclusivamente judía  del lugar.

La población de Silwan vive bajo el acoso y la amenaza de la poderosa organización de colonos Elad, que cuenta con enormes recursos (enviados sobre todo por magnates judíos norteamericanos) y controla a la municipalidad y la policía de Jerusalén. Mediante artilugios legales, complicidades institucionales y la fuerza pública, lleva a cabo compras fraudulentas de viviendas[1], desalojos y demoliciones para sustituir a la población palestina por judíos provenientes de todo el mundo.

Silwan es uno de los ejemplos más visibles de la limpieza étnica silenciosa que Israel lleva a cabo en la ciudad. Un proceso que avanza –sin prisa y sin pausa– ante los ojos de una comunidad internacional que, al tiempo que se ha negado durante medio siglo a reconocer la soberanía israelí sobre Jerusalén, no hace nada para frenar el despojo.

Destruir el tejido social

No es necesario hacerle muchas preguntas para que Yawad hable extensamente sobre su pueblo.

– Yo nací en Silwan. Mi familia tiene por lo menos 130 años en este barrio, Wadi Hilweh. Éramos campesinos y agricultores, teníamos tierras. Pero las perdimos en el ’48, y más en el ‘67. Mi familia perdió 73.000 dunams[2] de tierra que fueron apropiadas para construir la colonia Mishor Adumim.

Este lugar tiene una antigüedad de más de 5000 años. Está muy cerca del “Monte del Templo”[3] y los judíos afirman que hace 3000 años estaba aquí el palacio del rey David. De ahí todas las excavaciones para encontrar vestigios. No han encontrado nada, pero supongamos que es cierto: antes y después de David hubo otras civilizaciones y pueblos[4]; pero para ellos lo que hubo antes o después no cuenta.

Con ese criterio, los italianos podrían reclamar toda Europa, porque era parte del imperio romano… O los árabes podríamos reclamar la península ibérica donde teníamos al-Andalus. ¿Por qué sólo es legítimo para los judíos reclamar el lugar donde vivían hace 3000 años?

Nuestra vida es muy especial. Aquí ni siquiera dormimos tranquilos. Mucha gente se queda despierta hasta la madrugada, esperando que lleguen los israelíes a atacarnos, a arrestar a los niños sacándolos de la cama, o los colonos a invadir propiedades… No sé si en Cisjordania hay lugares con tanta represión como Silwan… No nos dejan en paz, nos hostigan las 24 horas. Lidiamos con una organización todopoderosa como Elad, que tiene compradas a todas las autoridades. Controlan la zona y se están tomando casa tras casa. Los colonos incluso atropellan con sus coches a los niños que juegan en la calle… Hay muchos incidentes de esos. Y gozan de total impunidad: nunca han sido sancionados por nada.

Según relata Yawad, los israelíes también buscan sembrar divisiones y destruir el tejido social palestino introduciendo droga en la zona, al igual que en los barrios periféricos y campos de refugiados.  “También los colonos tratan de dividirnos; no tanto entre Fatah y Hamas, sino entre familias. Investigan las necesidades o debilidades de las familias y ofrecen, compran, extorsionan… o venden drogas. Tienen unidades especiales para eso”[5].

 

Existir es resistir

Yawad y su gente tratan de responder a estos desafíos a través de dos proyectos comunitarios: el Centro Madaa (‘Horizonte’ en árabe) y el Centro de Información de Wadi Hilweh (CIWH), que documenta y difunde las violaciones de derechos humanos, no sólo en Silwan sino en toda Jerusalén.

– El centro Madaa fue establecido en 2007. Fue un largo proceso de papeleos para conseguir los permisos, porque aquí en Silwan no nos dan permiso para hacer nada. Es un centro comunitario que ofrece actividades a niños, niñas y jóvenes: talleres de música, idiomas, computación, deporte, recreación…

En 2009 fundamos el CIWH como un programa del Madaa con el objetivo de contar nuestra historia por nosotros mismos. Elad habla en nombre de todos y nuestra voz no se escuchaba. Ellos controlan el espacio, el agua, las zonas arqueológicas, todo; también el relato. El CIWH fue una respuesta al sitio Ciudad de David y al relato que presenta a los visitantes.

El trabajo comunitario que hacemos no es especial, se hace en todas partes del mundo; sólo que en Palestina no es normal, porque Israel nos prohíbe hacer actividades barriales; pero igual las hacemos, en medio de muchas dificultades y de permanente represión.

Aquí construimos el único parque infantil y recreativo que hay en todo Silwan, en un terreno (cedido por una familia palestina) que los colonos querían convertir en estacionamiento para sus coches. Lo hicimos sin permiso, siguiendo la política israelí de ‘crear hechos consumados’[6] .

Para nosotros es importante incluir en todas las actividades la cuestión de preservar la identidad y la historia de Silwan; porque los colonos quieren borrarlas. Tratamos de crear y recrear la vida para los niños, para las mujeres y los jóvenes… y eso no les gusta. Por eso estamos siempre bajo amenaza de los colonos y de la policía. El Centro tiene una orden de demolición desde 2009, trataron de cerrarlo… En 2012 demolieron el café cultural que estaba en la esquina. Pero no nos vamos a ir.

Biblioteca del Centro Madaa

Destruir la infancia

Silwan ostenta el triste récord de tener el mayor número de niños y adolescentes arrestados reiteradamente y desde temprana edad en Jerusalén. Las cifras son escalofriantes[7]. Incluso niños menores de 10 años han sido interrogados por la policía para extraerles información sobre familiares o vecinos. Los activistas adultos también son arrestados o deportados de Silwan o de la ciudad por períodos prolongados.

– Los niños son terriblemente afectados por la situación. Los israelíes los arrestan con 11, 12, 13 años y destruyen su vida. Apoyarlos es parte del trabajo que hacemos. Ni bien los arrestan, mandamos un abogado a la comisaría para tratar de que respeten sus derechos a que la familia esté presente en el interrogatorio, a tener defensor,  etc.[8] Porque Israel no respeta la ley cuando los niños son palestinos. La mayoría de las veces argumentan que ‘es un caso especial’ para no aplicar la ley; para ellos todos son casos especiales… Después que son liberados, tratamos de darles apoyo sicosocial, con ayuda de ONG palestinas o internacionales.

Habiendo sido testigo de las violentas batallas callejeras entre jóvenes y niños que lanzan piedras contra policías y soldados desplegando todo su arsenal represivo, le pregunto a Yawad qué piensa del futuro de esos jóvenes.

– Honestamente, a mí no me gusta que los niños tiren piedras y terminen en la cárcel; no quiero que estén tan dañados; quiero verlos crecer y terminar la escuela, quiero que vengan al Centro a aprender música… Aquí tratamos de sacarlos de la calle. Pero Israel no les deja opciones: no permite que haya escuelas suficientes, ni parques para jugar, ni centros comunitarios… nada. Los arrestan, los hostigan, les tiran gas lacrimógeno dentro de las escuelas. Por eso yo no voy a prohibirle a mi hijo luchar; ¡y no puedo hacerlo! 

Con sinceridad, yo creo que si nos dieran un poquito de derechos, tal vez mucha gente en Jerusalén dejaría de luchar, se resignaría a vivir bajo el yugo. Pero Israel es tan racista, tan fascista, que no nos deja otra salida más que luchar, por todos los medios posibles. Y tenemos derecho, incluso según la legislación internacional[9].

Banderas israelíes en casas de Silwan tomadas por los colonos.

Traicionados y abandonados a su suerte
Yawad Siyam no es un tipo fácil, y sus enemigos no están sólo del lado israelí. Pero cualquiera que conozca la realidad cotidiana de Silwan puede entender su bronca y su crítica implacable. Cuando le pido su opinión sobre la ANP, responde como la mayoría de los habitantes de Jerusalén.
– La ANP mató toda posibilidad de recuperar Jerusalén al firmar los Acuerdos de Oslo. Allí se pospuso la cuestión fundamental de Jerusalén y de las colonias. Eso significó decirle a Israel: sigan trayendo colonos, no vamos a ir a Jerusalén. Jerusalén fue vendida por la ANP a cambio de privilegios. Y no creo que vayamos a conseguir un solo metro de tierra a través de negociaciones.
Palestina fue robada por los sionistas y los poderes occidentales. Los europeos les dijeron: nosotros matamos a seis millones de judíos, y en compensación les vamos a regalar Palestina. Yo acuso a los gobiernos occidentales de habernos tratado como subhumanos, mientras tratan a Israel como a un país civilizado y moderno. Sólo cuando el mundo nos considere como seres humanos con plenos derechos, y mediante la lucha, podremos empezar a recuperar lo que nos han robado.
El activista no es menos crítico de los gobiernos árabes: “Fuimos traicionados por los países árabes, que son títeres de las potencias. Cuando viajamos, tenemos más problemas en los aeropuertos de los países árabes que en cualquiera de Europa, o en Turquía. Yo aprecio al movimiento BDS, porque muestra que la gente en Occidente nos entiende y nos apoya más que en muchos países árabes…”
“Soy optimista a largo plazo”
Yawad considera que la política internacional no va a cambiar en el corto plazo, e Israel continuará cometiendo sus crímenes cotidianamente.
El pueblo palestino va hacia otra intifada, con o sin líderes. La ANP no quiere otra intifada. Hamas tampoco. Yo veo que en Jerusalén los israelíes van por Al Aqsa, y ese va a ser el momento del ‘¡ya basta!’ palestino. Yo no soy religioso, pero creo que Jerusalén debería ser una ciudad abierta a todas las religiones y respetuosa de todos los credos. Israel en cambio pretende que sea una ciudad exclusivamente judía.
Pero soy optimista a largo plazo: un régimen tan racista y fascista no puede sobrevivir, tarde o temprano va a caer; se vio en la historia con el nazismo y tantos otros… Hitler hizo tantas leyes contra las minorías raciales, sexuales, religiosas… Israel está haciendo lo mismo ahora.
Le pregunto si no piensa que, de todos modos, hoy Israel está ganando.
– No son tan exitosos como se puede creer. Sí, es verdad que estamos perdiendo; y no porque no luchemos, sino porque la comunidad internacional eligió cerrar los ojos y dejarlos hacer lo que quieran. Pero habían planeado tener aquí una mayoría demográfica del 65% para 2012, y hoy sólo son 350 en todo Silwan. El plan era llegar al 90% para 2020, pero no van a lograrlo. Y no veo cómo podrían, porque está claro que los palestinos no vamos a cometer el mismo error de 1948 y 1967: no vamos a dejar nuestros hogares y tierras. Y además no hay adónde ir…  Somos tenaces y porfiados. Amamos a Palestina más que a la vida. Amamos mucho la vida, pero amamos más a nuestra patria. 
Jawad Siyam (foto sin crédito)

 

 


 
Acerca de María Landi: Es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén).
 

NOTAS

[1] Elad se vale de intermediarios palestinos cooptados para comprar propiedades a las familias necesitadas, que las venden sin saber que serán entregadas a colonos.
[2] Un dunam (unidad de medida usada desde el imperio otomano hasta hoy) equivale a unos 1000 metros cuadrados.
[3] Nombre que los judíos le dan a la explanada donde se encuentran la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca.
[4] Cananeos, asirios, babilonios, egipcios, griegos, romanos y musulmanes (que gobernaron durante 1300 años).
[5] Leer aquí un breve artículo sobre la introducción y el tráfico de drogas en Silwan.
[6] Las autoridades israelíes niegan sistemáticamente permisos de construcción a la población palestina, en Cisjordania y especialmente en Jerusalén Este. Es por eso que la gente tiene que construir sin permiso y arriesgarse a que su propiedad sea demolida por ‘construcción ilegal’. Recibir una orden de demolición significa que el propietario tiene que destruir su propia casa; si no lo hace, la municipalidad le cobrará una suma cuantiosa por efectuar la demolición con sus equipos y personal. Al momento de publicarse esta entrevista, las autoridades israelíes ordenaron la demolición de la mezquita Al-Qaaqaa de Silwan y del parque de recreación construido por el centro Madaa.
[7] La información sobre el tema abunda. Ver por ejemplo: IPS; Al Jazeera; DCI-Palestine; MECA.
[8] Los niños palestinos de Jerusalén, a diferencia de Cisjordania (donde son juzgados por tribunales militares), en teoría son juzgados según la legislación civil israelí; pero en la mayoría de los casos Israel aplica excepciones para no hacerlo.
[9] La Resolución 3101 de la Asamblea General de la ONU (12/12/73) establece: “La lucha de los pueblos bajo dominación colonial y extranjera o regímenes racistas por su derecho a la libre determinación y la independencia es legítima y de plena conformidad con los principios del derecho internacional”.
Video de la ONG israelí Paz Ahora donde se ve a unos 70 colonos protegidos por la policía israelí ocupar un edificio palestino de 5 pisos en el barrio Batan al-Hawa de Silwan, el 26/8/15. Los colonos pasaron de ser 10 familias viviendo en 2 casas a ser 25 familias viviendo en 6 casas de ese barrio.
FOTOS: Salvo un par de excepciones, la fotos son del servicio informativo del CIWH (Silwanic) y de María Landi.
Entrevista realizada en Wadi Hilweh, Silwan, en la primavera de 2015. Leer también en este blog:
Silwan: Una geografía de la ocupación en Jerusalén Este.
– En la ciudad de la furia.
Video de Vice News sobre Silwan: “A City Divided: Jerusalem’s Most Contested Neighborhood” (inglés, 16’):

lunes, 8 de junio de 2015

Policía israelí desaloja a palestinos para demoler sus casas

Foto: Tomada de www.laestrellapalestina.info
Tomado de CubaDebate

La ONG palestina-israelí Alternative Information Center (AIC) publicó videos que evidencian el brutal desalojo de familias palestinas de sus casas en los territorios ocupados por Israel.

Los casos de demoliciones de viviendas palestinas construidas sin permisos oficiales en Jerusalén Este son comunes, ya que obtener dichos permisos es casi imposible para los palestinos, informa el portal The Electronic Intifada.

El primer video registró la llegada de la policía israelí la madrugada del martes pasado para realizar una demolición.

En la imagen se puede ver cómo dos policías retiran de una casa palestina a un hombre mayor, lo agreden, le dan golpes en la cabeza y lo patean. Otro hombre que fue filmado está tumbado, al parecer herido.

Según el portal, los miembros de la familia se encerraron dentro de su casa y resultaron agredidos por policías que llegaron a aplicar gas pimienta contra ellos.

Un miembro de la familia de 22 años de edad sufrió lesiones en la cabeza y pese a ello fue arrestado. Otros familiares, entre ellos algunos mayores, también resultaron lesionados.

Otro video captado el mismo martes graba el testimonio de una mujer que afirma que la planta alta de la casa de su hijo fue demolida, también en Jerusalén Este.

Según ella, la casa era habitada por la familia de su hijo, incluyendo a 7 nietos suyos.

La policía llegó a las seis de la mañana y forzó a la familia a abandonar el lugar, según la agencia palestina Maan. “No tienen adónde ir”, reclama la mujer.

El año pasado Israel derribó 51 casas palestinas en Jerusalén, dejando a 167 personas, incluyendo 77 menores de edad, sin techo, informa el portal.

En total, Israel destruyó deliberadamente 2 000 casas palestinas desde la ocupación de Jerusalén Este en 1967, según la ONG The Council for European Palestinian Relations (CEPR).

Unas 20 000 órdenes de demolición están pendientes, afirma Electronic Intifada.

(Con información de las agencias)




sábado, 18 de abril de 2015

¿Cuándo el capitalismo no es salvaje?_ ¡Nunca!

Por Gustavo de la Torre Morales.


Primero, revisemos la historia.

Los sistemas políticos se constituyen e instauran para responder a determinadas clases sociales. Ha sido así desde el inicio de los tiempos.

Aunque en la Era Primitiva no existía una conformación política a través de luchas de clases, pero sí una estructuración social que establecía jerarquías; pero mayoritariamente todos gozaban de similares privilegios dentro de la tribu o comunidad.

En la era medieval, la decadencia de las instituciones estatales de ciudades fue sustituida por autoridades locales (“nobles” y eclesiásticos) poseedores de castillos o monasterios, cuyas tierras prometían “seguridad” a los más débiles contra asaltos de bandidos y conquistadores, pero el pago era el fruto del trabajo.

El capitalismo no es menos en cuanto a expolio se trata. Este sistema político fue el resultado del incremento del comercio, impulsado con las llamadas cruzadas y el descubrimiento del “Nuevo Mundo” (el expansionismo condenó a comunidades indígenas y pueblos a ser exterminados o subyugados en nombre del “desarrollo”); así como por los cambios drásticos generados por los movimientos del Renacimiento y el Protestantismo, que devinieron en la llamada Revolución Industrial. El capitalismo, como sistema generador de beneficios para la satisfacción individual, establece la propiedad privada como principal relación sobre los medios de producción, priorizando la generación de necesidades para el impulso del consumismo por sobre la prestación de servicios básicos para el desarrollo social, y donde se establece la fragmentación de la sociedad en clases: aunque la clase obrera y campesina las quieren mostrar como personas libres (aparentemente), se ven en la obligación de vender su trabajo para poder tener un sustento. Finalmente, y sin derechos a alternativas, la disciplina del hambre les obliga a aceptar el trabajo que sea y subordinarse a cualquier explotador. 

En el capitalismo, el mismo afán de creación de riquezas, promueve los grandes volúmenes de producciones y con ello la intensificación de la explotación de la masa trabajadora. Aunque en dicho sistema, a la producción se le quiere dar un carácter social, el propio capitalismo entra en contradicción por establecer la apropiación del producto del trabajo por manos privadas.

Las medidas políticas y económicas que sus gobiernos proclaman, se encaminan a la creación de mayores riquezas por una minoría social, dueña de los medios de producción, sea por la producción o los servicios, y donde el desarrollo de la automatización y la robótica van desplazando la mano de obra humana por la presencia tecnológica. El sistema, junto a su propio desarrollo, crea abismales desigualdades, donde la masa trabajadora se limita a la dependencia económica e, irremediablemente, se vea obligada a la enajenante aceptación de un obvio despojo de sus derechos.

Karl Marx pone de manifiesto el carácter explotador al dar a conocer la Ley Fundamental del Capitalismo: "La finalidad constante de la producción capitalista consiste en crear el máximo de plusvalía o de plusproducto con el mínimo de capital desembolsado".

La fase superior del capitalismo, el imperialismo, se caracteriza por la fusión del capital bancario con el industrial, creando los llamados monopolios y donde los mismos se fusionan con el aparato del Estado para sustituir sus funciones de regulación económica y política. Este último queda a merced de los centros de poder del capital. 

Sin embargo, el crecimiento de los grandes monopolios aumenta la necesidad de adquisición de nuevos recursos (naturales y humanos en forma de mano de obra barata), los cuales se expropian de otros pueblos a través de las transnacionales. Los intereses geopolíticos que surgen entre las grandes compañías o monopolios generan que se confieran a sí mismos el “derecho” de la repartición territorial del mundo; dominación que imponen a través del poderío económico y el militar también. ¿Alguien no sabe que la Primera Guerra Mundial fue el resultado de la ambición  de potencias capitalistas por convertirse en hegemonías?

Llegado a este punto donde queda definido el capitalismo, llamo la atención sobre un comentario que surgió en la cuenta de facebook de Fidelista por Siempre, quien compartió un debate sostenido con el Sr. Fernando Fabian Montero Palacios (Modelazzo), al parecer de nacionalidad mejicana, el cual a través de una imagen muy burdamente manipulada, intentó restarle créditos a la obra revolucionaria del socialismo cubano para aplaudir (al estilo morsa de circo) los “beneplácitos y abundancias” del capitalismo.

Aún cuando la respuesta dada por Fidelista por Siempre en su muro de FB es contundente, me gustaría abundar un poco más sobre la referente “benevolencia” del sistema capitalista que ha intentado dar el Sr. Fernando Fabian.

Primero que todo, es de reconocer que cada cual puede identificarse con el sistema político que vaya mejor con su identificación ideológica; pero lo que es inmoral es esbozar argumentos basados en la mentira o la manipulación intencionada, con el único fin de justificar crímenes… muchos más aquellos que se dicen que se cometen “en nombre de la democracia”.

En opinión del Sr. Fernando Fabian, el socialismo es un sistema “salvaje”; lo cual coloca al capitalismo como es sistema “angelical” que brinda abundancia y prosperidad (sólo hay que ver el montaje de su instantánea).
Imagen del Sr. Fernando Fabian, colgada por Fidelista por Siempre en su muro de FB para abrir un debate al respecto en las redes sociales.
Es realmente incongruente, sádico e irónico plantear tan hipótesis.
Demos un pequeño vistazo a lo que puede generar en el interior de la sociedad:
  • El capitalismo ha conllevado al expansionismo, el cual facturó el exterminio de comunidades autóctonas o la subyugación de pueblos enteros.
  • El capitalismo en su hegemonía promueve guerras de rapiña por intereses geopolíticos y adueñarse de recursos naturales de otros pueblos; provocando muerte, desplazamientos forzosos de poblaciones, la pérdida de cientos de miles de vidas humanas y ocasiona millonarios daños materiales y económicos a los países invadidos. 
  • El capitalismo pone las riquezas en manos de las grandes empresas, posibilitando que sólo unos pocos acaparen millones en cuentas bancarias, mayoritariamente, en paraísos fiscales, mientras millones de personas en el mundo pasan hambruna o muriendo por inanición.
Lo más curioso, quienes critican al socialismo, es que no reparan u omiten deliberadamente que las mismas organizaciones internacionales como la UNICEF, FAO, etc., reconocen el Cuba que no hay analfabetismo, no hay desnutrición infantil, que no hay niños trabajando y que cumple con los requisitos expuestos por la ONU para el nuevo milenio.
  • El capitalismo ahoga los servicios públicos con recortes económicos, depauperándolos para que sirva como excusa su privatización,  favoreciendo el bolsillo de grandes corporaciones; como el caso de la sanidad, imponiendo que la vida dependa de un seguro médico inalcanzable.
  • El capitalismo busca soluciones en aquellos problemas enfocados a favorecer las grandes fortunas, socializando la deuda privada como medio de salvar bancos, grandes empresas, consorcios, etc., dejando a las nuevas generaciones en condiciones de vulnerabilidad, engrosando las filas del desempleo o la emigración juvenil. Las organizaciones al servicio del Estado para la atención de la sociedad, van desapareciendo de la misma manera que se reducen las inversiones públicas para los programas sociales.
Ninguno de estos niños pertenecen al Socialismo cubano.

  • El capitalismo se rige por las normas que dictan los centros económicos de poder: la Bolsa, el FMI, el Banco Mundial, el famoso Grupo Bilderberg o las bancas; mientras cientos de miles de familias son desahuciadas de sus casas por no tener cómo afrontar la hipoteca o los pequeños empresarios son despojados de sus negocios por no tener capital suficiente para competir con las grandes corporaciones. La manera más clara del refrán: “Devoras o eres devorado”.
  • El capitalismo posibilita que los bancos sean los dueños de tu salario, o que el dueño de la empresa sea el dueño de tu tiempo y esfuerzo, lo cual siempre proveerá de leyes a las empresas que faciliten el despido, la precariedad del salario o que el mercado laboral, sin más opciones y sin derechos a reclamar, se resigne a contratos basura.
  • El capitalismo genera el racismo, la xenofobia, la homofobia y la violencia de género (tanto de sexo como de clase social) como medio de segregación y poder.
Cuando la seguridad ciudadana no sea a través de la compra-venta de armas que causan muertes innecesarias en la ciudadanía (cínicamente amparándose en la enmienda de la constitución hecha por los tatarabuelos en un contexto histórico bien diferente al actual) o sin aplicar el abuso impulsado por el racismo, lo cual aún causa muertes. Recordemos la escuela de Newtown (Connecticut) en diciembre 2012 que causó la muerte de 20 niños y seis adultos o la masacre en Kenia con el asesinato de 148 personas en la Universidad de Garissa.
Ahora demos otro pequeñito a lo que puede generar a nivel internacional:
  • En el capitalismo se “defiende” la apertura a un “mundo libre” y se vanagloria con el derrumbe del Muro de Berlín, mientras levanta otros centenares de muros que truncan la búsqueda del famoso “sueño americano” o “las oportunidades” del llamado Primer Mundo desarrollado.

  • El capitalismo, hoy en día, sostiene en gran por ciento su economía en la industria militar, promoviendo empresas privadas para actividades mercenarias, organizaciones que denominan de “Defensa Regional” (como el caso de la OTAN) y se abogan el derecho a la intervención militar en cualquier país que dictaminen de “enemigo o peligroso”.
  • El capitalismo de Estado (como el imperialismo Yanqui) crea organizaciones con fines de espionaje, pero que prestan servicios para la creación de conflictos bélicos, el asesoramiento a grupos paramilitares y de oposición, complotar asesinatos a dirigentes políticos; así como generar convenientes trances diplomáticos entre países, agresivas operaciones de guerra fría o agresiones militares.
Para cada guerra llevada a cabo por el capitalismo se montan una mentira bien orquestada.
George W. Bush anunció al país desde la Casa Blanca que la guerra era para "desarmar Irak, liberar a su pueblo y defender al mundo del peligro grave"... ¿De cuáles armas, liberarlo de qué, de cuál peligro? ¡Si hoy Irak, Libia o Siria viven en la destrucción, en el constante caos por enfrentamientos internos y con economías depauperadas! Lo mismo buscan hoy hacer en Venezuela.
  • El capitalismo dice defender el respeto a la “democracia”, pero aplaude o asesora golpes de Estado, tanto los suaves como los duros; financia a la oposición de gobiernos constitucionales (sin importar si son mercenarios) o utiliza como argumento (siendo el caso del imperialismo Yanqui) acusatorio de que esos gobiernos son “antiestadounidenses” o los declara un peligro para sus intereses.
  • El capitalismo se aboga el derecho de crear organizaciones que convenientemente en un momento determinado cataloga como terrorista para justificar una invasión, decreta a un gobierno enemigo porque no sigue las reglas de los mercados o de las potencias hegemónicas, incorpora países a una lista de patrocinadores del terrorismo aún cuando no hay pruebas de ello o simplemente acusa a un gobierno de la tenencia de “armas nucleares” (cuando EEUU e Israel tienen cientos de ojivas nucleares y armas químicas; pero además, se han dedicado a la guerra).
  • El capitalismo le adjudica la autoridad a “un Presidente” (como es el caso de Barack Obama, “Premio Nobel de la Paz”) para firmar un decreto que aprueba el asesinato selectivo a miles de kilómetros de distancia y en país ajeno, o a la invasión militar de un país soberano bajo una excusa que alude ser una cuestión de “Defensa Nacional” o por la instauración de la “democracia”.
Desde el capitalismo se reclama “respeto” por los Derechos Humanos; sin embargo, se vuelve muy contradictorio, cuando son los países capitalistas quienes imponen bloqueos económicos, trama sutiles complots para sabotear las relaciones comerciales, crear conflictos bajo burdas rencillas o ejecutan sabotajes a infraestructuras económicas en otros países (y de estos ataques, Cuba ha sufrido bastante y también quieren poner a prueba a Venezuela).

Pero si hablamos de “libertad de expresión”, otro de los grandes reclamos del capitalismo para diabolizar a quienes no siguen sus dictados; se tiene que tener en cuenta que en el capitalismo, la llamada prensa libre, los grandes monopolios de la información, los Mass Medias, ponen sus servicios a merced de los intereses de los grandes capitales, los mismos que sustentan al capitalismo como sistema y han llevado a cabo cientos de años de barbarie.

Esa prensa, realmente, deja de ser “libre” cuando sus servicios están disponibles para sectores privilegiados, para inculcar la enajenación y la resignación en la población, cuando manipulan o tergiversan las realidades de diversos países para justificar sus atrocidades, cuando engañan y mienten descaradamente para apoyar así intereses “estratégicos” de los círculos de poder.

El pluripartidismo que se enarbola como sistema democrático “idílico”, sólo justifica la división de la sociedad en clases. 

Bajo el pretexto de promover “igualdad de oportunidades”, se disponen de millonarios gastos en campañas publicitarias o electorales; mientras que la segmentación le proporciona a los sectores del poder manejar con facilidad la confrontación de luchas de clases, debilitando a los sectores menos favorecidos y evitando la unidad social para la transformación del sistema en otro que permita la construcción de un mundo mejor. 

Las crisis económicas generadas en el capitalismo, donde la especulación se eleva en promesas electorales incumplibles, lleva a millones de personas a sufrir penurias ¿No sería más correcto verter ese capital derrochado en campañas electorales de egos clasistas, en crear y generar bienes o servicios sociales?

Entonces, cabe preguntarse ¿Cuándo el capitalismo no es salvaje?

Cuando las relaciones de los países capitalistas con el resto que sostengan sociedades diferentes o sean menos desarrollados, se establezcan bajo principio de respeto, solidaridad, cooperación en igualdad de condiciones, sin injerencias ni posiciones hegemónicas; entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando las potencias capitalistas, que para alcanzar el desarrollo del que gozan hoy en día lo alcanzaron a través de la colonización, la explotación y el expolio en los países que hoy día son pobres o menos desarrollados, devuelvan todo lo que han robado y paguen por todas las comunidades que han masacrado para cumplir sus objetivos de poderío; sólo entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando los países capitalistas reclamen respeto por los Derechos Humanos, pero sin imponer bloqueos económicos a otros países, sin sabotear las relaciones comerciales, sin crear conflictos bajo rencillas o sin haber llevado a cabo sabotajes a infraestructuras económicas en otros países (y de ataques, Cuba ha sufrido bastante)… y las diferencias se resuelvan sin presiones económicas o militares sobre los países más desfavorecidos… entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando gobierno norteamericano y de aquellos países pertenecientes a la OTAN o serviles al imperialismo, en vez de enviar tropas, marines, portaviones, aviones cazas o grupúsculos mercenarios, sea personal médico o cultural a países pobres para prestar ayuda sin intereses ni condiciones políticas o económicas… cuando ese personal no sea sólo para hacerse la foto para la prensa y se marchen sin más; entonces, puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Al parecer el Sr. Fernando Fabian, no se ha percatado que México, bajo un sistema capitalista, padece de desapariciones forzosas, de linchamientos y fosas clandestinas de asesinatos cometidos por el cartel de la droga que en ese país campea por su casa, de la corrupción que abunda en la clase política burguesa o de la gran pobreza que cunde en gran parte de la población a causa de las desigualdades sociales existentes.

El Sr. Fernando Fabian no ha reparado, o no le interesa hacerlo, en que el capitalismo es un sistema que promueve el individualismo, el sectarismo, la desigualdad social, el egoísmo; donde al individuo se valora por lo que posee como capital y no por su valor moral; donde su gran prensa y algunos secuaces, que también prestan sus servicios, manejan la información según los intereses de los sectores económicos en el poder, demonizando alternativas diferentes para que sean ejemplos donde buscar esperanzas.

Sr. Fernando Fabian, no siempre una imagen vale más que mil palabras… y menos cuando esa imagen se utiliza para manipular la realidad. La verdad se hace más explícita si se explica; pero se confirma con los hechos de la realidad que se vive y esto es imposible manipularlo con subversivas imágenes.

Por todo lo anterior, modestamente expuesto, confirmo que la respuesta a la pregunta cabecera es ¡Nunca!

A nuestros países, como el caso de Cuba, la pueden “acusar” de carencias materiales y de afrontar dificultades económicas_ en altísimo grado por culpa del genocida bloqueo impuesto hace más de medio siglo contra nuestro pueblo_ o a Venezuela por no tener provisiones para dar a su población_ con altísimo grado de culpabilidad de los grandes almacenes en manos de propietarios privados que siguen el juego imperial de crear carencias en la población para culpar al gobierno de falta de gestión_ pero de lo que sí nos podemos declarar a nosotros mismos y de los que nunca se nos podrá acusar, como muy bien explicó en su muro de Facebook, Fidelista por Siempre:

Nos declaramos inocentes de:


Lanzar bombas atómicas contra ciudades y objetivos civiles.

Apoyar dictaduras militares que hicieron *”torturar, asesinar o” desaparecer a miles y miles de mujeres y hombres en el mundo entero. *agregado por el editor del este blog.

De tener cárceles secretas en el mundo entero, de espiar a toda la humanidad, incluyendo a los dirigentes de países aliados. 


De imprimir 8 de cada 10 dólares sin respaldo alguno, sometiendo al mundo a la bancarrota inevitable, violando los acuerdos de Bretton Woods.


De mantener relaciones con el régimen criminal neo nazi sionista de Israel.


Nos declaramos culpables de:


Haber alfabetizado nuestro país y mucho más allá de nuestras fronteras.


De participar decididamente en la liberación de muchos países africanos y de encauzar el fin del régimen del apartheid sudafricano y la liberación de Mandela. (*Mientras los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido apoyaron abiertamente al Apartheid Sudafricano y fue la CIA la que ayudó a la captura y encarcelación del líder africano, también conocido como “Madiba”). *agregado por el editor del este blog.

De enviar 50.000 personal de la salud, principalmente médicos, a luchar por la salud de millones de personas en países pobres.


De combatir el Ébola mientras otros seguían en los grandes discursos.


De ser solidarios hasta más allá de lo posible, porque siendo internacionalistas saldaremos nuestra propia deuda con la humanidad.


Por estos motivos muy sencillos, prefiero el socialismo cubano.

Como bien dijo Fidelista por Siempre, me suscribo a sus palabras:

¡¡¡Condenadnos, no importa, la historia nos ha absuelto!!!

¡¡¡Viva Cuba libre y revolucionaria!!!

Pero además, agrego:

¡Viva la solidaridad entre los pueblos!
¡No a la injerencia en nuestros países!
¡Somos anticapitalistas y antiimperialistas! ¡Siempre!

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