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domingo, 6 de marzo de 2022

Máquinas trituradoras de reputación

 

Alex Ubago explica al mercenario influencer de Miami, Ota Ola, porqué renunció a ir a Cuba

Tomado de Mojito News

Por Felix López

Antes de que las redes sociales y ciertos «influencers» irrumpieran como máquinas destructoras de reputación, existían otros métodos más arcaicos para arruinar la imagen de las personas. Desde que el mundo existe, artistas, intelectuales, políticos, pillos e íconos de la farándula han sido blanco de ataques, campañas y difamaciones. Se les ha juzgado por su éxito, posturas políticas, preferencias sexuales, gustos personales y pertenencia a grupos sociales. Es una práctica tan antigua que el propio Víctor Hugo la conceptualizó: «Lo que de los hombre se dice, verdadero o falso, ocupa tanto lugar en su destino, y sobre todo en su vida, como lo que hacen».

jueves, 4 de diciembre de 2014

Crónica de una parodia anunciada (2) y (3)

justicia-medio-ciega1
Tomado del blog "Soy un espía, dice"
Por René González Sehwerert.




29 de noviembre de 2000.

La sesión comienza a las 8:45 con una discusión acerca de la toma de testimonios en Cuba. La defensa lo ha pedido, pero los fiscales se resisten y la jueza pide a cada parte que remita sus argumentos a la corte. El cuarto grupo de aspirantes a jurados hace su entrada a las 9:30.
En esta ocasión son 29. De ellos:

  • Uno no quiere saber de la policía.
  • Otro fue asaltado por un policía y los demás trataron de encubrirlo.
  • Uno no quiere saber de gobiernos: “El de Estados Unidos porque apoya a los palestinos y el de Cuba porque Castro fue aliado de Sadam Husein en la guerra del Golfo”. Combinación letal de ignorancia con islamofobia.
  • Una conoce a Marlene Alejandre, esposa de uno de los derribados el 24 de febrero de 1996.
  • Otro conoce a José Basulto.
El quinto panel entra en la tarde. Ahora me toca a mí, pues una antigua asociada del Movimiento Democracia es parte del grupo. Muy discretamente pide un “side bar” y explica el conflicto a la Jueza, que la deja ir. Sin terminar el cuestionario individual se cierra la sesión hasta el próximo día.

30 de noviembre de 2000.

Continúa el trabajo a las 9:15 con el grupo de la tarde anterior, del que son excusados 9 que se libran de ser jurados. Sumisión.

Terminadas las sesiones de preguntas preliminares se liberan los asientos de la parte opuesta, donde se sentaban los grupos de aspirantes a jurado,  y se produce una escena.

algo ridícula: Los fiscales se acercan con genuflexión a los familiares de los pilotos de Hermanos al Rescate y les ofrecen sentarse en la primera fila, junto a los oficiales del gobierno. Paul McKenna hace el mismo gesto a mi hermano y a la mamá de Antonio, pero los fiscales saltan como un resorte a impedirlo. Paul  protesta: Los familiares de ambas partes tienen derecho a un espacio en la sala.

Se produce un impasse algo embarazoso y tras discutirse el tema la jueza separa la primera fila para oficiales del gobierno y público en general. La segunda será para los familiares de los pilotos derribados y en la tercera dos asientos para mi hermano Roberto y Mirta, la mamá de Tony.

Comienza la segunda etapa. Cada jurado entrará solo a la sala para un interrogatorio más personalizado.

Sobra decir que nadie tiene simpatías por Cuba. Dos se declaran neutrales. Un señor da muestras de inteligencia por encima de la media: El juicio es un circo y si no fuera por los cubanos histéricos de Miami hace rato a los acusados los hubieran puesto en un avión de regreso a Cuba. “Ha habido otros casos de espías sin tanto jaleo en los Estados Unidos”.

El señor se libra de ir al jurado y nosotros perdemos la posibilidad de que alguien con cerebro y agallas -combinación milagrosa, descubriremos luego- forme parte del jurado.

Los fiscales se rebelan porque dicen que la jueza está pasando la escoba muy bajito, y conque alguien solo nos odie un poco no significa que se parcializará. Son insaciables y no se conforman con que no haya nadie que simpatice con nosotros. Necesitan llenar el grupo  final con gente que nos pida la cabeza para que tengamos que agotar todos nuestros retos perentorios y aun así no consigamos un sólo jurado con trazas de neutralidad.

La jueza capitula ante  las demandas de la fiscalía. No será tan exigente ante las personas que admitan prejuicios. Se acaba de decretar otra vuelta de tuerca en contra nuestra y con ella la última esperanza de que se haga justicia en el juicio.

Ahora la jueza comienza a admitir a quienes manifiestan prejuicios serios contra nosotros, y los retos perentorios a que tenemos derecho se van evaporando uno a uno. Una muchachita admite abiertamente su origen cubano y sus prejuicios contra los acusados, pero la jueza puja, repregunta, dirige, empuja. Gerardo se inspira con la siguiente caricatura:
Briganti
Al final la chica -Ileana Briganti- es admitida y se nos irá en ella otro reto perentorio.

1 de diciembre de 2000.

Un día bien corto, pues la jueza sólo examina a 24 personas y de ellas ocho ya nos consideran culpables, por lo que son excusados a pesar de los respingos de los fiscales, a los que no basta que la jueza haya subido el pase de escoba. El último panelista del día no tiene relación con Cuba, pero su problema es que trabaja para el condado y allí en su trabajo lo mismo declaran el día de homenaje a Orlando Bosh que se aparece Nasario Sargén para la ponina que financiará la libertad de Cuba.

Así que David Cuevas, en síntesis, teme por su trabajo en el condado si se da un veredicto de no culpables. El problema es que no halla la forma de decirlo. (Va y si lo dice así, en plata, lo pierde antes). El recurso que el pobre hombre encuentra consiste en no entender ninguna pregunta. La jueza se afana porque entienda algo, pero el hombre ni a palos. A veces se queda lelo y parece que entenderá, pero casi siempre esta conducta es el preámbulo para que pida que le repitan la pregunta.

Poco a poco, laboriosamente, se va perfilando cual es el conflicto de Cuevas. Entre un sopor escuchamos a la jueza arrancar la confesión de que teme por su seguridad, pero aun falta que diga el cómo, el donde, el porqué y el cuándo. No basta con que todos lo sepamos en la sala. Tiene que decirlo el mismo Cuevas. La jueza encuentra las preguntas apropiadas:

-¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de culpables?
– No.
– ¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de no culpables?
– Sí.
Y el señor Cuevas abandona  la sala aliviado de no tener que servir en el jurado. Como es viernes nos tomaremos el fin de semana de descanso.

3 de diciembre de 2000.

Domingo. El edificio de la Corte está cerrado, pero las ruedas de la “justicia” están girando en el Ministerio de Propaganda de la Fiscalía.

El Nuevo Herald, en la pluma de Rui Ferreira, da la voz de alarma. “Los cubanoamericanos pudieran quedar fuera del jurado”, alerta a sus lectores. En pocas palabras: Están siendo demasiado honestos al admitir que no pueden ser imparciales. Pónganse las pilas y dejen a un lado los escrúpulos.

El resto del día transcurre en la normalidad, en lo que esperamos a ver qué sucede con el toque a degüello del vocero oficial de la fiscalía en Miami.

Crónica de una parodia anunciada (3)

4 de diciembre de 2000.
Ese lunes llegamos a la corte con la expectativa de si la alerta de El Nuevo Herald modificará la conducta de los potenciales jurados. No nos toma mucho tiempo para descubrir que nuestros peores vaticinios se han cumplido con creces. Anoto en mi diario:
“Se le pudiera llamar el desfile del odio. De las once personas que responden el cuestionario, ocho eran cubanas, cuya principal preocupación parece ser si ahorcarnos o ponernos en la silla eléctrica. Lo más curioso es que, por sus edades y su biografía, ni siquiera pueden recordar el barrio en que vivieron en Cuba, pero se saben al dedillo las lecciones que una y otra vez repite la radio “cubana” de Miami. La más original es una que dice que debían ponernos en una cárcel en Cuba. Por poco saltamos todos en nuestros asientos (¡Sí, sí, por favor señora jueza!). Otro infeliz dice temer por su familia en Cuba si se da un veredicto de culpabilidad. Otra: “All the way with the USA”. Más “American” que un McDonalds y habla de los cubanos como si fueran extraterrestres. En fin, un desastre. Para colmo entre los cuatro no cubanos, un venezolano parece querer tomar en nosotros la revancha contra Chávez, y una señora de Georgia estaba rodeada de cubanos. Por suerte quedan una señora de color que parece bastante justa y un filipino.
Lo peor del caso es que todos los cubanos parecen influidos por los artículos que escribió Rui Ferreira en El Miami Herald, para advertirles: “¡Cubanos, dejen la bobería o se quedan fuera del jurado!” Los aludidos comenzaron a hacer cierta una caricatura que se le ocurrió a Many días antes, y todos, con tremenda tranquilidad, “podían ser imparciales”. O sea que se cumplieron nuestras aprensiones.
Por su parte la jueza parece darles una ayudita. Una que tenía  tres tíos de la brigada 2506 y “podía ser imparcial” no es considerada excluible por causa. Sólo basta que alguien balbucee que sería justo y la exclusión por causa no tiene lugar.
La sesión termina a las 2:00 p.m. con un sabor bastante amargo, pues en sólo unas horas nos vemos sin apenas retos perentorios con qué contar, contra tanta gente que nunca será justa al juzgarnos. Pero nos retiramos a almorzar con la tranquilidad de siempre, en medio de bromas y con los mismos deseos de seguir luchando con que nos habíamos levantado  ese día”.
Gerardo se inspira y nace la siguiente caricatura. Recreación de la que él había creado cuando esta posibilidad era sólo una premonición, a propósito de la insinceridad de algunos de los primeros panelistas:
Algunos panelistas no fueron sinceros. Caricatura: Gerardo Hernández
En la tarde las cosas se arreglan un poco, pasada la resaca del toque a degüello en el Herald. El día termina con un grupo de veinte candidatos aprobados, incluyendo a los que por la mañana habían venido de soga y cuchillo a declararse “imparciales”.

La defensa pide ampliar en tres sus vetos perentorios en razón del aborrecible espectáculo de la mañana. Innecesario decir que la fiscalía se opone. Manteniendo las proporciones que dicta la ley la jueza nos da tres retos perentorios, de antemano quemados, y aumenta los de la fiscalía en dos, que los fiscales nunca necesitarán de todos modos.

Los fiscales introducen entonces un elemento que dará para algún espacio en estas líneas: El racismo.

Hay una negra que ha sido aprobada en el panel, pero ahora la fiscalía aduce que no puede servir de jurado porque ¡Toma pastillas para la migraña dos veces al mes! La Jueza obliga y los fiscales ya comenzarán el proceso de retos perentorios anulando la concesión que nos hiciera la jueza minutos antes. Como si les hiciera falta.

5 de diciembre de 2000.

Comienza la sesión matutina con diez panelistas, de los cuales cinco son aceptados para formar el grupo definitivo del que saldrá el jurado. Ya suman los cuarenta y nueve que se necesitan para que cada parte aplique sus retos perentorios y queden como residuo los doce jurados con los cuatro suplentes.

Pero antes de que vayamos al almuerzo saca otra vez la garra el racismo de la fiscalía: Otra señora negra, Bridgette Hanies, es objeto del encono de los fiscales porque “llegó tarde a la audiencia”. Esta vez la maniobra no prospera y los fiscales tendrán que usar uno de los retos perentorios que de todos modos les sobran para eliminar a la señora Hanies.

La sesión de la tarde se dedicará a la selección definitiva del jurado que nos juzgará. Reproduzco de mi diario:

“Este proceso es interesante y aunque parece que hay varias maneras de hacerlo, sólo conozco la que se aplicó en nuestro caso y que  te describo a continuación.

 La jueza va leyendo, uno a uno, los nombres de quienes quedan en la lista, y cada parte va diciendo si lo acepta o si lo veta, lo cual en el lenguaje oficial es un “reto perentorio” o una “recusación sin causa”. Las partes tienen la primera palabra alternativamente, de manera que si la defensa tiene la prioridad en cada nombre impar, la fiscalía lo tiene en cada par. Las personas que no son vetadas por alguna de las partes son las que quedan en el jurado y el proceso termina cuando se tienen las doce, repitiéndose entonces con los cuatro suplentes, respecto a los cuales cada parte tiene dos vetos perentorios.

Es un ejercicio de táctica y estrategia que sería divertido si no estuviera en juego el “pescuezo” propio. Porque cada parte prepara su lista de vetos; y también la de quienes le parecen peligrosos, para aplicarles el veto que quede a su disposición, en caso de que la otra parte haya ejercido ese derecho sobre algún nombre que, desde ya, hubiera estado en la lista propia, lo cual significa que la parte opuesta le ahorra un veto.

   Se decide que el gobierno ejerza primero con los impares y la defensa con los pares:

   El primer candidato, Gil Page, aceptado por ambas partes.
   El segundo candidato, David Bucker, aceptado por ambas partes.
   El tercer candidato, Steven Gair, vetado por la fiscalía.
   El cuarto candidato, María González, vetado por la defensa.
   El quinto candidato , Diana Barnes, aceptado por ambas partes.
   El sexto candidato, Marco Barahona, eliminado por la fiscalía.
   El séptimo candidato, Joseph Paolercio, eliminado por la fiscalía.
   El octavo candidato, Laverne Greene, eliminado por la fiscalía.
   El noveno candidato, Ileana Briganti, vetado por la defensa.
   El décimo candidato, John Gómez, vetado por la defensa.
   El onceno candidato, Sonia Portalatín, aceptado por ambas partes.
   El duodécimo candidato, Lázaro Barreiro, vetado por la defensa.
   El decimotercer candidato, Belkis Briceño, vetado por la defensa.
   El decimocuarto candidato, Omaira García, aceptado por ambas partes.
   El quinceavo candidato, Michelle Peterson, vetado por la fiscalía.
 El decimosexto candidato, Elthea Peeples, aceptado por ambas partes.
El decimoséptimo candidato, Louise Cromartie, vetado por la fiscalía.

Los abogados de la defensa se dan cuenta de que la fiscalía está  siguiendo un patrón racial, al tratar de eliminar a la mayor cantidad de negros; y McKenna, hablando en nombre de los cinco abogados, pide un aparte para conferenciar con ellos. Al parecer deciden no objetar por el momento, y esperar a ver si el patrón se mantiene.

El decimoctavo candidato, Wilfred Loperena, aceptado por ambas partes.
El decimonoveno candidato, Kenneth McCollum, vetado por la fiscalía.

…Otro negro más, en este caso un oficial de correcciones, de quien, en todo caso, se podía esperar que fuera preocupación de la defensa. McKenna explica a la jueza que la fiscalía está siguiendo un patrón racial, al haber sacado cuatro de seis negros, y pide que la fiscalía dé una explicación no racial de por qué ha excluido a los dos últimos: una señora mayor de credenciales impecables y un oficial de correcciones, también sin un elemento negativo para la fiscalía.

Los fiscales objetan, pero la jueza decide que se escuche la reclamación de McKenna, dando lugar a un conciliábulo bastante prolongado en la mesa de la fiscalía.

Tras mucho deliberar, explican que la señora Cromartie viajó a Cuba en los años 60, que no está de acuerdo con la política de inmigración de Estados Unidos que favorece a los cubanos por sobre otras etnias y que cuando respondió a los cuestionarios de la jueza se cruzó de brazos y no la miró de frente.

Paul responde diciendo que otros jurados con más fuertes objeciones a la política migratoria, como el señor Paolercio, no habían sido objetados por la fiscalía, pero la jueza encuentra que se han expuesto razones racialmente neutrales y excusa a la fiscalía.
Por su parte, la fiscalía explica el veto al señor McCollum diciendo que como era oficial de prisiones tenía relaciones con presos, por lo que no lo quería en el jurado.

Paul aduce que en los días anteriores, cuando un oficial de prisiones, que incluso había tenido contacto con nosotros, explicó esta relación, la fiscalía se había opuesto fuertemente a que se le excusara, lo cual contradecía lo que ahora estaba planteando contra McCollum. De todos modos, la jueza vuelve a excusar a la fiscalía y acepta su explicación como racialmente neutral.

Y sigue la puesta en escena…

El veintavo candidato, Morton Lucoff, vetado por la fiscalía.
El vigésimo primer candidato, Florentina McKain, vetado por la defensa.
El vigésimo segundo candidato, John McGlamery, vetado por la defensa.
El vigésimo tercer candidato,, Richard Campbell, aceptado.
El vigésimo cuarto candidato, Queen Lawyer, vetado por la fiscalía.

Otra persona negra y McKenna no perdona, se para y pide que la fiscalía dé una explicación racialmente neutral para el veto.

La fiscalía encuentra una razón algo más plausible en este caso: la señora tiene un sobrino que fue convicto, y no cree que fue tratado con justicia por el sistema legal. La jueza acepta la explicación y se prosigue:

El vigésimo quinto candidato, Jesse Lawhorn, vetado por la defensa.
El vigésimo sexto candidato, Bárbara Pereira, vetado por la defensa.
El vigésimo séptimo candidato, Angel de la O, vetado por la defensa.
El vigésimo octavo candidato, Lilliam López, vetado por la defensa.
El vigésimo noveno candidato, Juanito Millado, aceptado.
El trigésimo candidato, Migdalia Cento, aceptado.
El trigésimo primer candidato, Miguel Hernández, vetado por la defensa.
El trigésimo segundo candidato, Hugo Arroyo, vetado por el gobierno.
El trigésimo tercer candidato, Leilani Triana, vetado por la defensa.
El trigésimo cuarto candidato, Sergio Herrán, aceptado.
El trigésimo quinto candidato, Rosa Hernández, vetado por la defensa.

El trigésimo sexto candidato -una señora negra- es aceptado por la defensa; los fiscales piden un momento para deliberar, pero se dan cuenta de que se han quedado sin retos perentorios que ejercer: “Aceptamos a Ms. Vernon”. Y la señora Debra Vernon se convierte en el duodécimo miembro del jurado que nos juzgará, el cual es ratificado por las partes y la jueza. Ahora comienza la selección de los cuatro alternos:

El trigésimo séptimo candidato, Haydée Duarte, vetado por la defensa (ésta es la que tenía tres tíos que fueron a Playa Girón, pero aún así se declaraba imparcial).

El trigésimo octavo candidato, Wanda Thomas, vetado por la fiscalía.

McKenna al ataque. Otra persona negra ha sido vetada por la fiscalía y Paul pide que  se explique la razón. La fiscalía dice que la señora tenía los brazos cruzados durante el cuestionario y contestaba con monosílabos a las preguntas de la jueza; añade que nació en Panamá y que el acusado Antonio Guerrero tiene un hijo de mujer panameña. La jueza acepta la explicación de la fiscalía y Wanda Thomas es excluida del jurado por falta de locuacidad y por panameñismo.

Este es un fenómeno curioso y demuestra cómo subyace el racismo en esta sociedad. Todos saben en la sala que las motivaciones de la fiscalía son racistas, pero la jueza tiene que mantener un equilibrio y está en una situación comprometida. No es fácil exponer el juicio a tintes raciales, y aceptar lo que se esconde detrás de los vetos de la fiscalía; por otro lado, privar a cada una de las partes de un derecho como lo es el reto perentorio, llevaría al caos. Aunque sus decisiones en este caso pudieran ser en detrimento nuestro, me parece reconocer que tienen el salomónico motivo de evitar males mayores.

Seguimos eligiendo a los jurados alternos:

El trigésimo noveno candidato, Eugene Yagle, aceptado.

El cuadragésimo candidato, Luis Fernández, vetado por la defensa.

Ahora la fiscalía a la riposta; todos los jurados de origen cubano han sido vetados por la defensa y la fiscalía quiere una explicación sobre la razón del veto a este joven, que apenas ha expresado tener opiniones sobre algo.

Blumenfield devuelve la jugada a la fiscalía y refiere que el muchacho expresó dudas sobre si creería a un testigo que fuera oficial del gobierno cubano o miembro del Partido Comunista. Y añadiendo ironía a la jugada, dice que el joven estaba usando una gorra de pelotero y se sentó jorobado, lo cual indicaba poca atención al caso.

McKenna agrega a su vez que ve un problema de credibilidad, pues, siendo de origen cubano, dice no tener ninguna opinión sobre Cuba, y eso le parece extraño.

La jueza termina aceptando las razones de la defensa.

Todos en la sala saben que, en efecto, los jurados de origen cubano han sido excluidos, porque han expresado abrumadoramente prejuicios en contra nuestra, y porque, además, la nacionalidad cubana desempeña realmente un rol específico en este caso, a diferencia de la raza. La jueza continúa:

   El cuadragésimo primer candidato, Odornia Homuska, vetado por la fiscalía. 

    Otra mujer negra y McKenna en pie una vez más. La fiscalía aduce razones de lenguaje y, de nuevo,  que la  señora es monosilábica. A decir verdad, creo que las razones de lenguaje son válidas. La jueza acepta y la señora Odornia se libra de servir en el jurado.

   Después de haber agotado cada parte sus vetos perentorios en el jurado alterno, los tres candidatos siguientes pasan al panel final. Son Miguel Torroba, Marjorie Hahn y Beverly Holland, quienes se convierten en alternos dos, tres y cuatro respectivamente.

   Es la 1:30 de la tarde cuando ya tenemos un jurado de verdad, como en las películas. La jueza da las gracias a todo el mundo por el esfuerzo realizado en los últimos largos días; menciona a los letrados de ambas partes, al personal de la sala, al taquígrafo y a las traductoras; en fin, a todo el mundo menos a los que más madrugamos, es decir los alguaciles federales y los defendidos, quienes nos marchamos de la sala compartiendo en fraternidad la desgracia común del olvido de la jueza. Aunque estamos exhaustos,  se nos informa que tenemos que esperar en las celdas-perreras hasta que venga la orden de la Corte. Nos dicen que mientras no localicen a las dieciséis personas del jurado no podemos irnos”.

De regreso a la corte nos enteramos de que hay problemas personales en dos de los jurados y se impone un ajuste. La jueza propone vaciar los dos espacios y dar un reto perentorio a cada parte, cosa que la defensa acepta. El problema es que la fiscalía tiene otro negro que linch…perdón, eliminar. Un señor de aspecto realmente respetable nombrado Louis Harrel. Como no hay acuerdo la jueza decide que se entrevistará con los jurados que tienen problemas antes de que comiencen los argumentos iniciales, y luego tomará una decisión.

Crónica de una parodia anunciada (4):
6 de diciembre de 2000. (Página 104).
Cumple de Elian. 27 de noviembre.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Por qué me enredo en la red

Rene Gonzalez computadora
Tomado del Blog: "Soy un espía, dice"
Blog de René González Sehwerert**

Este post constituye mi presentación en el mundo de la blogosfera. Para él he contado con la gentileza de personas que me han precedido en este campo. No todos comparten el mismo pensamiento, pero les une el deseo de una Cuba mejor y una honestidad intelectual que respeto. También les une el apoyo a la causa de los Cinco. En este punto representan a millones de personas tanto en Cuba como en el resto del mundo.

He querido que este cuestionario responda a algunas de las interrogantes de esos millones de personas. Aspiro a que con el desarrollo del blog vayan apareciendo más respuestas, incluso para muchos otros que no conocen del caso o que conociéndolo, por razones diversas, no están hoy del lado de los Cinco.

Creo sinceramente en la verdad como valor. Creo que acceder a ella beneficia a todos, aun los que se rehúsen a escucharla. Confío en que se abrirá paso a través de esta bitácora.

1. Por Acerca de Cuba y Blogs Cubanos:  Josephcalvet

Cuando se abre un blog se tiene presente por qué se hace, qué se desea compartir. En tu caso, René, qué pretendes con el blog. Mucha suerte y seguro que será muy bien acogido.

Obviamente, todo lo que me mueve tiene relación con la causa de mis hermanos presos. Espero que el blog sea una contribución a la ruptura del muro de silencio que se ha tendido sobre el caso. Se trata de un juicio largo y complejo, viciado por la venganza y fragmentariamente divulgado. En mis contactos con las personas me doy cuenta de que esa fragmentación se refleja en el conocimiento sobre sus pormenores.

El blog ofrece una oportunidad de que la historia sea abordada directamente por nosotros Cinco, utilizando un formato que permite el diálogo personal, fluido y permanente con quienes deseen aproximarse a ella. Aspiro a una contraposición respetuosa de los diversos abordajes al caso y a través de ella a esclarecer los puntos oscuros del mismo. Espero que este formato sirva para extender el conocimiento del tema a audiencias que si bien no tienen que ser de izquierda, por un sentido de justicia elemental pudieran rechazar la burda revancha que motivó a los fiscales. Este rechazo desde fuera de la izquierda ya se ha dado, y si no se ha replicado más es precisamente debido a la poca exposición de las personas al proceso.

En ese sentido, el blog será también un repositorio de documentación original sobre el juicio y su zaga, de modo que el que lo desee pueda usarlo como referencia y –al decir de un amigo- “sacar sus propias conclusiones”.

2. Por La Joven Cuba: Harold, Osmany y Roberto.

En el proceso de cambios que atraviesa el país la blogosfera cubana participa activamente, según su opinión: ¿Resulta legítimo que medios alternativos como los blogs cubran los silencios que deja la prensa nacional? ¿Existen límites para la crítica en un bloguero revolucionario?

Creo que lo que legitima a un blog es el ser una manifestación de un derecho natural: El derecho a expresarse. Es normal y legítimo que si la prensa deja silencios estos sean llenados por otras manifestaciones de la expresión, y los blogs serán una de ellas; pero aun cuando se invente la prensa sin silencios –y este blog busca precisamente llenar uno de los más ensordecedores que pueda concebirse, erigido alrededor del caso de los Cinco- las personas seguirán ejerciendo el derecho legítimo a expresarse ya sea a través de blogs o de cualquier otra manera. Claro, luego estará la opinión del lector en cuanto a la legitimidad o no de lo que expresa el blog, pero eso es otra historia.

Yo pienso que el límite a la crítica en un bloguero revolucionario debe de ser autoimpuesto a partir de su sentido de la responsabilidad; lo que plantea sobre ese bloguero un reto más elevado que el que enfrentaría otro bloguero no comprometido con los fenómenos sociales. Las aseveraciones tienen impacto en el mundo real; y ese impacto debe de ser medido en todo lo posible por quien las va a emitir desde el compromiso con la suerte de sus semejantes. La verdad, la objetividad y el rigor son valores intrínsecamente revolucionarios y límite suficiente para el ejercicio de la crítica por quien lo sea.

3. Por La Pupila Insomne: Iroel Sánchez.

Desde que leí en la prensa fragmentos del diario que escribiste durante el juicio contra ti y tus compañeros, me impresionó tu facilidad para redactar de manera atractiva, con una gran capacidad de síntesis, aguda observación y el empleo hábil de recursos como la ironía. Pero hace alrededor de un año, en un encuentro con blogueros cubanos, en que evidenciaste un conocimiento profundo del fenómeno de los blogs en Cuba, dijiste “la blogosfera es una vocación, yo no tengo esa vocación” ¿Qué ha cambiado en ti, o en las circunstancias, para que te hayas decidido a dar este paso y abrir un blog? 

Gracias por los elogios, que espero merecer. En realidad lo único que cambió fue que me reuní con ustedes. Todo lo demás sigue igual.

Desde luego, compartía con ustedes el concepto de que hay que ir dando la batalla también en las redes, y de que es un campo como cualquier otro que no hay por qué ceder al adversario. Sólo que ustedes me convencieron de que yo debía de participar personalmente en él y eso fue lo que hice.

No sé si algún día desarrollaré la vocación por la blogosfera. Entre mis vocaciones está la de revolucionario, y como tal la del ejercicio del debate. Por lo pronto lo que me impulsa es la lealtad hacia mis tres hermanos injustamente presos y la urgencia de hacer algo para poner fin a tal injusticia. Entretanto, me alegra que haya tantos cubanos talentosos que tengan esa disposición. Ellos son los precursores de una blogosfera que espero algún día, bajo mejores condiciones, pueda aportar un rico y profundo contenido a unas redes que bien lo necesitan.

4- Por Paquito el de Cuba: Francisco Rodríguez Cruz.

Todavía retenido en los Estados Unidos después de salir de prisión, nos sorprendiste con tu apoyo a quienes en Cuba hacemos activismo por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y trans, y fue tu participación en la Jornada Cubana contra la Homofobia una de tus primeras actividades públicas al regresar de manera definitiva a tu patria. ¿Cómo la blogosfera te permitió estar al tanto de las nuevas luchas revolucionarias en nuestro país y en qué medida piensas que este nuevo blog tuyo pueda contribuir a combinar la justa causa de la libertad de los Cinco con otras tantas aspiraciones de nuestra juventud y nuestro pueblo?

Aún en prisión pudimos tener cierto contacto con la blogosfera a través de los compañeros de la Sección de Intereses en Washington, que nos proveyeron sistemáticamente de contenidos diversos generados en ella. Así entramos en contacto con una pluralidad de opiniones que no habíamos experimentado en la época en que vivíamos en la isla. Luego aprovechamos la libertad supervisada para conectarnos y palpar “en vivo” esa pluralidad; reflejo natural de una realidad que demanda cambios más profundos de los que demandábamos entonces.

La causa de los Cinco y las aspiraciones de nuestra juventud y de nuestro pueblo están ligadas por su justicia inherente, más allá de la existencia de este blog. Nuestro pueblo y sus jóvenes nos manifiestan un cariño que sólo puede ser respondido por la adhesión con que nosotros decidimos un día arriesgarlo todo por ellos, y por el compromiso hacia todos en que ese cariño nos pone en lo adelante. Tan justo es luchar por la libertad de los Cinco como por la construcción de esa sociedad con todos y para el bien de todos que aspiramos heredar a nuestros hijos. No se pueden separar ambas causas.

Creo que esa comunión se manifestará espontáneamente en los intercambios que se produzcan en el blog; y aunque no debo de pecar de presuntuoso sería bueno si en alguna medida tales intercambios contribuyen al debate abierto y plural que necesitamos en el camino a la materialización de esas aspiraciones a que haces referencia.

5- Por Yadira Escobar:  Yadira Escobar:

René González, usted nació en los Estados Unidos, pero por razones particulares se vio en la necesidad de renunciar a su ciudadanía. También se relacionó e hizo amigos dentro de la comunidad cubano-americana. Es una comunidad donde viven muchos que rechazan el terrorismo, y que aunque no comparten los valores de la Revolución cubana, conservan lazos sentimentales con su país de origen ¿Cree usted que a pesar de las diferencias ideológicas vale la pena una gestión de acercamiento cultural con vistas a una reconciliación entre cubanos en el área política? 

Como bien dices dejé buenos amigos en la comunidad cubano-americana. También una familia que se portó muy bien conmigo, y que puso a un lado sus preferencias políticas para apoyarme cuando más lo necesité. Cada uno ha respetado los criterios políticos del otro sin necesidad de que intervenga un proceso de reconciliación, dado que nunca medió un conflicto personal entre nosotros.

Por eso me pregunto si el quid de la solución a nuestras separaciones radica en verdad en una reconciliación, o si es que reside en el fin de la política de agresiones contra Cuba desde el gobierno norteamericano. ¿Qué pasará cuando todos a ambos lados del Estrecho de la Florida dejemos de ser rehenes de tal política? Quizá en lugar de reconciliación lo que veremos será, en la inmensa mayoría de los casos, un reencuentro. Al menos eso es lo que ha demostrado la práctica. Por lo pronto, esa política sigue condicionando actitudes y conductas en ambas orillas que me atrevería a decir son impuestas por esa circunstancia, pero no resistirían la normalización de relaciones entre los dos países. Son comportamientos que se irían desvaneciendo porque hemos sido forzados por una política deliberada a sostenerlos.

Por el mismo hecho de ser anormales, las circunstancias actuales tienen que desaparecer. Quienes se resisten a ese inevitable ven un peligro en el intercambio cultural, y lo combaten como pueden. Los que queremos que esas condiciones desaparezcan creemos que es válido el intercambio, y pensamos que es un buen paso en la consecución de la normalización de relaciones. Una vez levantado ese obstáculo se producirá ese proceso que –repito- en mi opinión para la abrumadora suma de los cubanos en ambas orillas será no una reconciliación sino un reencuentro. Claro, habrá casos particulares de rencores –justificados o no- y también quienes con más o menos razón se sienten victimizados por eventos desarrollados en estos años, pero estamos hablando del impacto que para el cubano promedio tendría en ambas orillas un cambio en la situación.

Desde luego, se refinarán las mañas del gobierno norteamericano para conquistarnos mediante otras formas bajo las nuevas circunstancias. No se puede ser ingenuo en eso, y quienes defendemos el proyecto revolucionario tenemos que lograr que sea ese proyecto el que defina las condiciones de tal reencuentro. Pero esto no significa que haya que rehuir el reto. Yo apuesto por la normalización, y creo que el intercambio cultural tiene un papel positivo que jugar en ella. De hecho lo está jugando, a juzgar por las reacciones de quienes se le oponen.

6- Por El Adversario CubanoRaul Capote.

¿Cómo piensas se inserte tu bitácora en la blogosfera cubana en medio del debate de ideas que generan los cambios en el modelo económico cubano?

Aunque no es el propósito primario de esta bitácora el insertarse en un debate de ideas de naturaleza más amplia que la idea que la anima, por lógica es de esperar que la participación de los foristas haga derivar ciertos intercambios hacia el tema. Quizá uno que otro post se aventure al abordaje de los cambios en el modelo económico, por las implicaciones que tiene para todos y el lógico interés que para cualquier revolucionario despiertan.

No se puede obviar que alrededor de esos cambios se gestan también proyectos de restauración capitalista. La gama de posiciones tanto desde la Revolución como desde la contrarrevolución es muy amplia. Es imposible que un blog comprometido con la construcción del socialismo se pueda sustraer a la discusión de dichos temas.

Dando eso por descontado, lo que resta es tratar de que el blog juegue un papel constructivo en relación a la realidad en que se insertarán mis tres hermanos presos una vez que hayamos logrado traerlos de vuelta a casa.

7- Por Cartas desde Cuba: Fernando Ravsberg.

La distancia a veces nos engaña y tendemos a idealizar lo que amamos. Al llegar a Cuba te habrás encontrado con corrupción, ineficiencia, falta de productividad, una burocracia de fábula y un duro bloqueo interno. ¿Cómo fue tu choque con la realidad?

Bueno, la distancia desde Miami tiene otra connotación. Allí engaña la prensa para hacerte creer que lo que amamos dejó de existir. De hecho, se requiere de un considerable esfuerzo para encontrar esa realidad aprisionada entre la idealización que te  acompaña y la propaganda perversa de los medios.

Tanto los familiares en sus visitas a la cárcel, como los compañeros de la Sección de Intereses en Washington, me fueron revelando no solo la realidad cubana sino también la diversidad de interpretaciones que de ella han derivado. De modo que yo no utilizaría la palabra “choque”. Tal vez mejor decir que un abordaje. No he encontrado muchas cosas que me sorprendan, de lo que me alegro.

Aplicando una perspectiva dialéctica y acudiendo a Lenin, la historia avanza dos pasos y retrocede uno. No se puede ignorar lo que significó para Cuba la humillante rendición incondicional de los soviéticos. Casi se puede decir que el mundo retrocedió dos pasos. Falta por ver si logramos avanzar tres. Por lo pronto, regresamos a un universo en que prima la corrupción –comenzando por la de los más elementales valores-, en que la productividad y la eficiencia de un polo se erigen sobre la miseria de otro, en que la burocracia ya había sentado cátedra y el bloqueo yanqui se ha extremado. Aspirar a que el mundo sufriera esa reversión y esta pequeña islita siguiera siendo igual era ilusorio. No se puede construir el socialismo en una burbuja.

Yo creo que al final es una etapa interesante para estar en Cuba y participar de su proceso político. En la cárcel aprendes que se puede crecer a la sombra de las peores circunstancias, y eso también es aplicable a un pueblo que despierta a un entorno nuevo y más agresivo, aun cuando ese cambio ha inducido retrocesos. También ha promovido avances como la superación de dogmas, una pluralidad de visiones que es saludable y un debate que vale la pena estimular.

Ahora se trata -parafraseando ese aforismo que algunos atribuyen a la madre África- de encontrar el valor para cambiar lo que puede ser cambiado, la serenidad para aceptar lo que no puede ser cambiado, y la sabiduría para distinguir entre ambas cosas.

Con ese espíritu asumo este abordaje de la situación cubana.

7- Por La isla Desconocida: Enrique Ubieta.

René, los superhéroes norteamericanos (ya sean del “tipo” de Superman o de Rambo) son inimitables y expresan un poder superior. Elpidio Valdés, en cambio, se apoya en la valentía, la inteligencia y la picardía. ¿Esas construcciones se corresponden con un concepto y un paradigma de héroes que se asocia, respectivamente, a cada proyecto de nación? ¿Cómo describirías el paradigma cubano del héroe?

Obviamente no es lo  mismo construir un imperio que levantar sobre una nación de la periferia neocolonial un proyecto de estado soberano. Los héroes ficticios –y los ejemplos que pones tanto de uno como de otro proyecto lo son- al final terminan representando lo que cada uno de esos diseños ha tomado de su historia real para representar al héroe; a lo que se suma en el caso del establishment norteamericano el extravío histórico como herramienta de alienación y adormecimiento. Sería mucho pedirles que asumieran como héroes a hombres como Nat Turner o John Brown. Para ellos es más eficaz glorificar a Custer o a Roosevelt, cuya heroicidad en la vida real tiene tanto de ficticio como la humanidad de los paradigmas suyos a que haces referencia. Al final los héroes son construidos –o seleccionados- a imagen y semejanza de quienes rigen la comunidad que representan. Es difícil imaginarse una sociedad en que el presidente pueda hacer el ridículo que hizo Bush al aterrizar en un portaaviones para proclamar la supuesta victoria en un conflicto, sin que hubiera consecuencias políticas. Hay algo de alienación colectiva en eso que requiere de un “trabajo de mesa” multigeneracional; incluyendo la narrativa de la que resultan caricaturas como Supermán o como Rambo.

Elpidio Valdés representa a ese sencillo mambí que hasta que la guerra se lo impuso probablemente era ajeno a su propia valentía. Fue ese cubano, lo mismo soldado como general, que terminada la guerra se regresaba a su conuco y seguía labrando la tierra. Es el mismo guajiro que luego protagonizara en la Sierra una hazaña militar asombrosa; pero también el cubano que en la paz se fue a alfabetizar o se movilizaba buena parte del año hacia la zafra. A diferencia del ciudadano común que observa boquiabierto cómo Spiderman le resuelve el problema con “los malos” nuestro héroe es el ciudadano común mismo, escribiendo la historia como protagonista de un proceso de emancipación colectiva, pero también individual en cada miembro de ese colectivo.

Ese es mi paradigma de héroe: El ciudadano común, consciente de su mortalidad y de la vulnerabilidad de su condición humana para quien la conducta que lo enaltece implica un sacrificio, pero sin otras pretensiones lo acepta como costo por hacer sencillamente lo correcto.

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