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sábado, 10 de diciembre de 2022

Francas negociaciones

 

Por Rosa Miriam Elizarde

Tomado de Isla Mía

Fuente original en La Jornada

En una sorprendente exhibición de sinceridad, el gobierno de Estados Unidos acaba de admitir que es Washington quien impide que Cuba acceda a Internet. El Departamento de Justicia ha recomendado a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) negar un permiso para que la Isla se enlace al cable submarino que interconecta a los países del Caribe con el continente americano.

El argumento es ridículo. Alega el supuesto peligro de las relaciones de Cuba con otros “adversarios extranjeros” como China o Rusia, que podrían usar la isla de pasarela para hackear la red estadounidense, lo que es tratar a los que lean estas recomendaciones como menores de edad, por decirlo suavemente.

miércoles, 13 de mayo de 2020

¿Quién bloquea sitios web en Cuba?


En los últimos 10 años, Cuba ha dado un salto importante en el acceso a Internet. Según el estudio independiente Informe Digital 2020, es del 63% de la población.

“Internet es ampliamente accesible en Cuba: ¿por qué EEUU insiste en que no lo es?”, es la pregunta que se hace el periodista Reese Erlich en un trabajo reciente para el medio Truthout.

Erlich considera viciado y obsoleto el último informe de la Freedom House, que asegura que Cuba es “uno de los entornos menos conectados y más represivos del mundo para las tecnologías de la comunicación”.

sábado, 28 de diciembre de 2019

¿Cómo Estados Unidos ha podido mantener su control unilateral sobre internet?

Tomado de La Pupila Insomne
Por Omar Pérez Salomón

Ya en la década de 1970 en diferentes eventos e investigaciones auspiciadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), se denunció el desbalance entre los países capitalistas desarrollados y los países del llamado Tercer Mundo en lo referido a la información y la comunicación.

martes, 11 de diciembre de 2018

El Task Force y la guerra en internet contra Cuba

Tomado de Cuba Sí
Por Manuel Henrique Lagarde.

El Grupo de Trabajo de Internet para Cuba (GTIC) o Task Force, sostuvo su segunda reunión pública este jueves para promover el fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

lunes, 26 de marzo de 2018

La batalla de ideas es el camino de la victoria


Tomado de Razones de Cuba
Por Anabel Madiedo Oropeza.

Nuestra pequeña pero heroica tierra ha dado grandes muestras de valor, y es reconocida internacionalmente como una nación de hombres y mujeres revolucionarios y antimperialistas. Los cubanos defendemos nuestro suelo y hemos sabido repartir amor, humanismo y solidaridad por el mundo.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Cuba avanza en la informatización de la sociedad

Wilfredo González, viceministro del Ministerio de las Comunicaciones
Wilfredo González, viceministro del Ministerio de las Comunicaciones
Tomado de CubaSí
Por Bertha Mojena y Daina Caballero.

La aprobación e implementación de una política para la informatización de la sociedad cubana, marcó sin dudas, la vida del país en el año que  concluye.

Máxime si en los últimos años se habían venido dando pasos para lograr un mayor acceso de los cubanos a Internet y un mayor uso de las nuevas tecnologías en general, en función de las necesidades básicas de la población.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Guerras cibernéticas: nuevas formas de guerra

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Tomado de Cubadebate

Conocemos las formas clásicas de guerra, primero entre ejércitos y después de Hitler (con su totaler Krieg = guerra total) de pueblos contra pueblos. Se inventaron bombas nucleares tan potentes que pueden destruir toda la vida. Se dice que son armas de disuasión. No importa. Quien tenga primero la iniciativa gana la guerra, que duraría pocos minutos. La cuestión es que son tan letales que pueden matar a todos, incluso a los primeros que las lanzaron. Se volvieron armas de horror. Pero cuidado, la seguridad nunca es total y no es imposible que algunas de ellas exploten bajo la acción de hackers, poniendo en riesgo a gran parte de la humanidad.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La política de la gobernanza de Internet: el imperialismo por otros medios

Conexiones de Internet en el mundo
Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.
Por Richard Hill. Presidente de la Association for Proper Internet Governance.

Estados Unidos se empeña en estructurar intencionalmente[1] la gobernanza de Internet de manera a garantizar la libertad corporativa sin restricciones y para favorecer su propio aparato de vigilancia en apoyo a su política exterior[2], bajo el pretexto de "combatir el terrorismo".  Por la misma razón, por lo general rechaza que ciertos servicios deben ser servicios públicos (o bienes públicos); y rechaza cualquier rol gubernamental en la supervisión, y sobre todo la regulación, de Internet.

sábado, 26 de agosto de 2017

Un espía global

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Tomado de ALAI. Agencia Latino Americana de Información.
Por Carlos E. Lippo.

Como es sabido por muchos, la empresa Google es una subsidiaria de la multinacional gringa Alphabet Inc., cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías. Su principal y más conocido producto es el motor de búsqueda de contenidos en Internet que lleva su mismo nombre, pero ofrece también muchos otros productos y servicios como el correo electrónico llamado Gmail, sus servicios de mapas Google Maps, Google Street View y Google Earth, el sitio web de vídeos YouTube y otras utilidades web como Google Libros o Google Noticias, el navegador web Google Chrome y la red social Google+, todos ellos de carácter gratuito, lo que les garantiza una inmensa cantidad de usuarios a nivel planetario.

jueves, 23 de marzo de 2017

Wikileaks y las Guerras de Cuarta Generación

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Foto: Andes
Tomado de ALAI. Agencia Latino Americana de Información.
Por Enrique Amestoy.

Sin duda alguna los medios masivos de comunicación tradicionales como los nuevos, basados en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, son herramientas claves e imprescindibles en las nuevas estrategias en la lucha por el control hegemónico y son la base de los nuevos modelos de guerras, basadas en desgastes, difusión de información falsa o generación de masa crítica tras la difusión de noticias falsas o tendenciosas más los ataques cibernéticos concretos.

Las guerras de cuarta generación requieren de la combinación de estrategias en las que el control de los medios de comunicación, las redes informáticas tanto físicas: fibra óptica, cables, computadores y dispositivos electrónicos para el tráfico y generación de información, como las redes sociales como nueva herramienta de difusión, son objetivos claves. Vimos surgir la llamada “Primavera Árabe” con la inmolación de Mohamed Bouazizi, informático desocupado, vendedor de frutas, en Túnez en diciembre de 2010. Allí se dispararon herramientas de información y contra información basadas casi en su totalidad en las nuevas Tecnologías de la Información (TIC). Varios gobiernos bloquearon el acceso a las redes debido al poder de convocatoria que tuvieron las redes sociales, llevando a millones de personas a la calle a manifestarse. También vimos a Microsoft apoyando el “lock-out” petrolero en Venezuela en 2012, dando acceso a los computadores vía sus sistemas operativos para bloquear la salida de hidrocarburos y poner al país al borde del Golpe de Estado.

La propiedad y el control de las fibras ópticas submarinas que comunican al mundo entero, está en manos de corporaciones que responden a los diferentes ejes de poder político centrales. Entre ellas Telefónica, Google, China Telecom, etc. Las mismas potencias centrales poseen, por ejemplo, submarinos no tripulados capaces de realizar ataques físicos (cortar los cables) en pocos minutos lo que incomunicaría parcial o totalmente a la humanidad entera: el equipamiento industrial o médico, por ejemplo, depende de computadores y conexión a internet, el sistema financiero va camino a abandonar el papel moneda y manejarse exclusivamente con “dinero electrónico” que no es otra cosa que millones de transacciones por redes informáticas, desde dispositivos electrónicos, dependiendo en forma exclusiva de las redes informáticas y software para ello.

El “no tengo nada que ocultar” que ha impuesto el sistema y que oímos decir todos los días tanto a amigos como a altos dirigentes políticos, ha llevado a que toda la información financiera, militar y civil esté almacenada en computadores centrales alojados ¿donde? en su mayoría, ¡oh casualidad! en EEUU, Alemania o China. Y todo está diseñado para que sea mas simple, de lindos colores, de tocar un botón y subir a “la nube” el documento de síntesis del Congreso del Partido, la contabilidad de todos y cada uno de nosotros o la foto del gato sentado al sol. Todo guardado en grandes computadoras sin NINGÚN CONTROL por parte de nosotros, los usuarios o los Estados!

El estado de bienestar basado en ese cúmulo de servicios “gratis” es aplaudido por la mayoría de los ciudadanos del mundo entero. Un par de clicks y todo parecería estar resuelto! ¿Acaso alguien se pregunta quién paga los millones de dólares que requiere Google, por ejemplo, para mantener sus mega centros de datos donde almacena en forma “gratuita” nuestra información? ¿Por qué nos aparecen “mágicamente” publicidad en redes y servicios de correo de las cosas sobre las que hemos estado buscando en la internet o incluso chateando o “whatsapeando”? ¿Por qué el WiFi gratis ofrecido en espacios públicos de Montevideo por la firma “UNO WiFi”, sugiere publicidad sensible al contexto y los intereses del usuario? ¿Quién hace esas magias? ¿Quien paga y quien gana, en tanto vivimos en capitalismo puro y duro? Los “filántropos” como George Soros o Mark Suckerberg se sacan fotos con Pepe Mujica y Dilma Rouseff y pocos se preguntan ¿para qué?

El sistema ha logrado centralizar la información de la población mundial. Y con la capacidad de cortar la conexión en muy pocas horas, lo que llevaría al caos mundial, o tal vez a cosas imprevisibles como que misiles se dispararan solos o si un ataque a sus propias computadoras lo haría. También hay información semi pública que da cuenta de los países centrales “juegan” a sacarse de órbita satélites de comunicación o espías o a controlar su equipamiento militar exclusivamente desde las redes. La Soberanía ha pasado a ser un concepto cada día mas abstracto: en lo particular el término recientemente acuñado: Soberanía Tecnológica.

El único país que venía “salvándose”, irónicamente gracias al bloqueo, era Cuba: no podía conectarse con los cables de fibra submarina que en su mayoría TODOS pasan a pocos kilómetros de la costa de la mayor de las Antillas. Sus computadoras, redes, software y demás estaban todos dentro y con una única salida “al mundo” vía satélite mas un cable de fibra que tendiera Venezuela gobernada por Chávez. En el pasado año se ha sabido de convenios Google-Cuba lo que no deja de preocupar y habla claramente de la intención, para nada velada, del gigante imperialista de conquistar ese gran mercado cuasi virgen pero fundamentalmente de entrar para poder agregar control a uno de los pocos puntos del mundo en donde aún no lo han logrado hacer.

Pero el mercado y el estado de bienestar nos hacen ver a cada instante de que somos dueños de nuestros dispositivos informáticos, al igual que el Estado lo es; que somos dueños de la tecnología y que la manejamos y utilizamos a nuestro total libre albedrío. La cruda realidad es que no somos mas que tristes dueños de un montón de fierritos, cables y chips, que por cierto nos los venden como si de oro en polvo se tratase. Pero en ningún caso somos dueños de la información y menos aún de los programas que corren “por debajo” de los que usamos a diario en nuestros dispositivos, que no los vemos ni sabemos que cosas hacen, no sabemos que existen, pero se ejecutan en nuestros computadores, consolas de juego o celulares para espiar, escuchar y controlar nuestro movimiento.

Gracias a las revelaciones, sobre vigilancia mundial de Edward Snowden en junio de 2013 se supo que, por ejemplo, la presidenta Dilma Rouseff así como la petrolera Petrobras, venían siendo espiadas por mucho tiempo. Objetivo político y económico en tanto Petrobras comenzaba las prospecciones petroleras que darían Soberanía Energética al “país continente”. Otros mandatarios han sido y son espiados todo el tiempo sin que tengan consciencia de ello. Pero también el “ciudadano común” en tanto el cruce de información analizado por imponentes sistemas informáticos hace que “cualquier monedita sirva” y que todos aportemos algo para ese gran sistema de control mundial. Se apunta a la agencia NSA como responsable de este espionaje.

Pero como indudablemente ha hecho mucho ruido mediático el pasado 7 de marzo de 2017 las filtraciones de WikiLeaks relacionadas a espionaje de la agencia norteamericana CIA, es bueno hacer una breve reseña de WikiLeaks, sus integrantes y el nivel de la información filtrada.

WikiLeaks (del inglés leak, «fuga», «goteo», «filtración [de información]») surge en el año 2006 es una organización mediática internacional sin ánimo de lucro, que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes. Se estima que su base de datos acumula 1,2 millones de documentos. Si bien no hay información pública de quienes son sus integrantes, se sabe que los hay periodistas, tecnólogos, científicos entre quienes aportan a la organización.

En términos técnicos es básicamente una Wiki, que utiliza el software de Wikipedia (Wikimedia) con algunas modificaciones y de acuerdo a los permisos de acceso que cada uno de los usuarios tiene, es el nivel de cosas que se pueden realizar, es decir: puede ser solamente un lector, un editor, corrector, manejador de las bases de datos, como habitualmente sucede con cualquier sistema informático, máxime cuando lo es colaborativo.

En el año 2010 surgen las primeras filtraciones de información que generaron impacto mundial. Entre ellas se destacan en el año 2007 cómo desde un helicóptero Apache se tirotea a un periodista de la agencia Reuters junto con otros civiles, ninguno de ellos en posición de ataque o amenaza contra la aeronave de guerra norteamericana. En relación con la Guerra de Afganistán iniciada en 2001, en julio de 2010 los periódicos The Guardian, The New York Times y Der Spiegel hicieron públicos un conjunto de unos 92.000 documentos sobre la Guerra de Afganistán entre los años 2004 y 2009. Estos les llegaron a través de WikiLeaks sin compensación económica a la página. Lo mismo ha sucedido con los casi 400.000 documentos filtrados de la guerra de Irak entre los años 2004 y 2009, revelados también en el año 2010.

Los mas de 250.000 cables o comunicaciones entre el Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas por todo el mundo, conocido como "Cablegate" y como la filtración de información de documentos de la historia, fue develado a fines del año 2010. A comienzos del 2012 Wikileaks realiza la filtración de archivos de correos electrónicos de la empresa Stratfor en 2012 y refiere a la publicación y difusión de correos electrónicos de carácter interno entre personal de la agencia de inteligencia privada y espionaje estadounidense Stratfor así como del personal de la empresa con sus clientes.

El pasado 7 de marzo de 2017, el portal Wikileaks aseguró haber obtenido los detalles de un programa de hackeo de teléfonos, ordenadores y televisores por parte del espionaje de Estados Unidos, y comenzó a filtrar miles de documentos relacionados que atribuye a la CIA. Incluyendo un programa llamado "Año Cero", que incluiría toda una serie de armas informáticas para poder hackear teléfonos y dispositivos producidos por compañías estadounidenses, como los iPhone de Apple, el sistema Android de Google, el Windows de Microsoft o los televisores Samsung con conexión a Internet, que se convertían en micrófonos encubiertos a través de los cuales espiar a sus usuarios.

Recordemos además que la cabeza visible de Wikileaks, Julian Assange, se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en Londres. Guillermo Lasso, candidato por la oposición que enfrentará a Lenin Moreno el próximo 2 de abril de 2017 en la segunda vuelta electoral, aseguró el pasado 17 de febrero y con motivos de la primer vuelta electoral que, de llegar al poder, le daría un mes al fundador de Wikileaks para salir de la embajada de su país en Londres.

Aparentemente de las nuevas filtraciones se desprendería, en forma primaria en tanto son miles los documentos revelados, que la agencia de inteligencia CIA maneja “agencias clandestinas” en su seno, igual o mas potente y aceitada que la NSA. Incluso se ha dicho que unos espían a otros.

En todos los casos, las revelaciones de los últimos siete años, dan cuenta de la importancia que le dan a los inmensos ejércitos informáticos en EEUU, China, Israel, Alemania, Irán, etc. Se recluta a la par soldados e informáticos, como Mamram o Unidad 8200 del ejército israelí.

Y hasta aquí usted podrá decir: Basta de relato!!, pese a notarse que habrían decenas de páginas para redactar respecto a filtraciones, espionaje, revelaciones,contraespionaje y pasar a preguntarnos: ¿Qué hacemos? Hemos escuchado a encumbradas figuras de nuestro gobierno decir “tenemos que hacer alianza con los EEUU” (y de allí, entre otras cosas, tal vez lo mas públicamente conocido ha sido el acuerdo del Plan Ceibal de Google, del que poco o nada se sabe hoy día).

Otros mas osados, fuera de los ejes de decisión, se preguntan “¿Y si hacemos alianza con China, comunista, potencia, que tiene buscadores y tecnología iguales o mas sofisticada que los EEUU?” y quizá los mas tozudos decimos: no queremos cambiar control norteamericano por control chino o de quien fuera; sencillamente NO QUEREMOS SER CONTROLADOS. Pero allí surge el nudo mas grande: para lograrlo, debemos tener nuestro propio hardware soberano, saber cómo se fabrica (computadores, celulares, tabletas, tomógrafos o cualquier dispositivo electrónico utilizado hoy día), fibra óptica soberana y la capacidad de desarrollar y analizar nuestro software: programas de computadora y celulares, por ejemplo. En el caso de los programas, la única forma de lograr saber a ciencia cierta que es lo que hacen es utilizar Software Libre. Hacemos la analogía del término para denominar Hardware Libre a aquel capaz de ser analizado, modificado, compartido, cumpliendo las mismas premisas que el Software Libre.

Imposible pensar en el perimido concepto de Estado-Nación para resolver tan complejo asunto. Se requiere de cifras millonarias pero sobre todo de conocimiento acumulado durante mas de 20 años que ningún país por sí solo tiene, a excepción de las potencias centrales.

En la región se han hecho interesantísimas propuestas. Anillo de Fibra Óptica UNASUR, Centro de Datos regional y distribuido, MERCOSUR, Grupo de Seguridad Informática MERCOSUR más los intentos individuales de cada uno de los países: en Brasil todo el correo electrónico del Estado alojado en servidores y con programas controlados 100% por Brasil, diferentes leyes como la Ley de Software Libre en Uruguay, de Infogobierno en Venezuela, etc. Todas estas propuestas, lamentablemente, han sido “saludos a la bandera” pese a que TODAS ELLAS fueran realizadas en momentos de gobiernos progresistas o de izquierda lo que hacía aún mas alentador animarse a pensar en que algo de eso funcionaría. No ha sido así: ninguno de los gobiernos progresistas parece haberle dado importancia o las potencias tienen mas fuerza. Con el actual retroceso en las correlaciones de fuerza en nuestro continente, parece aún mas impensable.

Quizá la propuesta pueda ser la reactivación de esos macro proyectos regionales, la posibilidad de reclutar a nuestros propios ejércitos informáticos, capacitarnos a la par de quienes hoy detentan el control, pero comenzando por poner estos temas en agenda, darles visibilidad. A no quedarnos en que “solo es un tuit, lo que importa es salir a la calle, como el 8 de marzo donde eramos como 300.000” (recordemos, sin ir mas lejos, el impacto que generó en las pasadas elecciones de EEUU, la filtración de correos electrónicos de Hillary Clinton, según dicen un “gesto” de Rusia para apoyar a Trump, algo que, quien escribe, no logra terminar de comprender a cabalidad), a poner pienso, recursos humanos y financieros para comenzar a armar redes regionales para pensar juntos en las mejores estrategias para salirnos de la lógica sistémica e ir camino a la Soberanía Tecnológica que se enmarca, sin duda alguna, en nuestras históricas luchas y compromiso por la Liberación.

miércoles, 4 de enero de 2017

TICs, Internet, derechos humanos y ETNs

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Radio Habana Cuba
Tomado de ALAI, Agencia Latino Americana de Información
Por Richard Hill y Parminder Jeet Singh.

Hoy que las sociedades humanas se encuentran cada vez más sometidas al dominio corporativo, es quizás en el área digital donde encontramos la expresión más clara y contundente de esta tendencia preocupante.  No sólo que las empresas transnacionales (ETN) del sector digital están presentes en prácticamente todos los sistemas sociales, incluyendo los que ocupan los escalones más altos del poder, y en la organización de la vida personal de los individuos, sino que su forma es a menudo más monopólica y más global que en el caso de otros sectores.

Esto genera una situación peligrosa donde, a medida que las ETN digitales comienzan a controlar aspectos importantes de nuestras vidas sociales y económicas, se vuelven cada vez más difíciles de controlar a través de regímenes políticos basados en Estados nacionales.  Tienen la capacidad de llevar a cabo sus operaciones de forma remota y desplazar fluidamente sus sedes y sus bases de operaciones, como lo evidencia el nivel inédito de evasión fiscal por parte de estas empresas.

Por lo tanto, necesitamos, primero, un nuevo conjunto de principios mundiales de políticas que guíen el trabajo de las ETN digitales, dentro de los cuales los regímenes nacionales puedan armonizarse y trabajar eficazmente en cooperación.  Y segundo, de forma complementaria, necesitamos un nuevo instrumento global capaz de restringir los abusos de los DD.HH., tal como se describe en los principios globales ya planteados, pero aplicado al contexto de las ETN digitales.

A continuación, describimos brevemente el contexto digital de los DD.HH. en relación con las ETN digitales, refiriéndonos a algunos de los puntos[1] ofrecidos para su consideración por la Campaña Global para reivindicar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder de las Transnacionales y Poner Fin a la Impunidad.

1. Enfoque y alcance del Tratado sobre las ETN y otras empresas en relación a los DD.HH.

No está en cuestión que las leyes se apliquen tanto fuera de línea como online.  Por lo tanto, no debe haber ninguna duda de que todas las empresas deben respetar los DD.HH., tanto en línea como fuera de línea.  Y esto se aplica también a las empresas transnacionales activas en las tecnologías de información y comunicación –TICs– en general, y en Internet en particular.

Sin embargo, muchas empresas transnacionales de Internet parecen actuar como si estuviesen sujetas únicamente a las leyes del país en el que se han incorporado o, peor aún, como si las leyes nacionales vigentes no se aplicaran a ellas.  Consideremos, por ejemplo, Uber y AirBnB, cuyos modelos de negocio se basan en la premisa de que, respectivamente, las leyes laborales y de taxi y las leyes hoteleras, no se aplican a ellas.  Al negar la aplicación de las leyes nacionales, estas empresas intentan evitar el cumplimiento de ciertos DD.HH., en particular los derechos laborales.

Un futuro tratado sobre las ETN debe ser claro y plenamente aplicable a las empresas que operan en el mundo en línea y debe preservar el derecho democrático de los pueblos a tomar las decisiones de política pública.  Dado que las ETN digitales pueden operar desde cualquier Estado y trasladarse con facilidad de un Estado a otro, un tratado de este tipo debe reconocer que son entidades globales, que deben estar sujetas a normas globales, lo que exige contar con un mecanismo para hacer cumplir estas normas globales.

2. Obligaciones extraterritoriales de los Gobiernos en relación a las ETN y a los DD.HH.

Muchos de los productos y servicios TIC más populares son proporcionados por las ETN, particularmente en el caso de Internet, que está dominado por unas pocas empresas.  Los gobiernos deberían tener la obligación de asegurar que las ETN con sede u operaciones en su territorio respeten los DD.HH. a nivel mundial.

Dichos derechos incluyen el derecho a la privacidad.  Sin embargo, ese derecho particular se viola regularmente, al obligar a los usuarios a renunciar a sus derechos mediante la aceptación, con un simple clic, de contratos de adhesión, si desean utilizar los llamados servicios ‘gratuitos’ ofrecidos por las empresas dominantes de Internet.

Los servicios en cuestión no son para nada gratuitos: son pagados con los datos que los usuarios proporcionan.  Esos datos son valiosos y son monetizados por las empresas de Internet, principalmente en forma de publicidad dirigida.[2]

Si bien los Estados tienen el deber de proteger los DD.HH., lo que vemos en la práctica con respecto a las transnacionales digitales es que son capaces de cooptar al Estado donde tienen su sede (en particular Estados Unidos), a tal punto que el Estado ya no cumple con su deber.  Las negociaciones de TPP, TPIP y TISA son un ejemplo: Estados Unidos (y otros Estados) impulsan acuerdos comerciales que reducirían la capacidad de otros Estados para proteger la privacidad y otros derechos ciudadanos.

3. Un instrumento de cumplimiento en relación con la aplicación del Tratado

Se ha propuesto la creación de un Tribunal Internacional sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos, que funcionaría como complemento a los mecanismos nacionales, regionales y universales y garantizaría el acceso a un foro judicial independiente para que las personas y comunidades afectadas obtengan justicia por las violaciones a sus derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales.

Un tal Tribunal es particularmente necesario en el campo de las TIC, incluyendo Internet, debido a la naturaleza global del campo y a las dificultades para obligar a las ETN dominantes a cumplir las leyes nacionales.

Además, se necesitan tratados especiales para cuestiones específicas de las TIC e Internet, por ejemplo en lo que concierne a nombres de dominio y direcciones de Internet, privacidad, vigilancia, cifrado, uso de datos personales, uso de algoritmos, etc., porque las leyes nacionales no los tratan adecuadamente.  En particular, hay grandes divergencias entre las jurisdicciones, pero las TIC en general, e Internet en particular, son fenómenos globales que deben ser gobernados globalmente.  La situación con relación a los nombres de dominio y las direcciones de Internet es particularmente clara, dado que una entidad estadounidense, la ICANN, sujeta a la ley estadounidense, ahora tiene un control total sobre ellos, al menos nominalmente.

En ausencia de tratados específicos y de un Tribunal Internacional, en la práctica son las empresas privadas dominantes que crean y hacen cumplir sus propias leyes, mediante contratos de adhesión impuestos a sus usuarios.

4. Gobernanza democrática

Como ya se ha señalado, gran parte del campo de las TIC está dominado por unas pocas ETN.  Es importante reclamar el derecho soberano de los Estados a regular esas empresas, en particular para proteger los DD.HH. y colocar la democracia por encima del poder corporativo.

Se ha puesto de moda, en particular en el ámbito de Internet, el elogio a lo que se llama un modelo de gobernanza "multi-stakeholder" (multisectorial, o de las múltiples partes interesadas).  Si bien hay consenso que es importante consultar a todas las partes interesadas para tomar decisiones, algunos de los proponentes de ese modelo afirman que todos los interesados deben tener iguales derechos de toma de decisiones.  Esto implica dar poder de veto a las empresas privadas, impidiendo que los gobiernos puedan implementar políticas públicas que sean de interés para toda la ciudadanía.

No se discute que la democracia sea un derecho humano fundamental.  Por lo tanto, el Tratado sobre las ETN debe garantizar que se utilicen mecanismos[3] democráticos para tomar decisiones de política pública en relación con las TIC en general, e Internet en particular.  Todas las personas deben ser capaces de influir en las decisiones que afectan su uso de las TIC e Internet, y tienen derecho a un acceso asequible y no discriminatorio, libre de censura y vigilancia.

En particular, el tratado debe abordar una cuestión que surge en la práctica: cuando un ciudadano de un país cuestiona algún aspecto de su relación con una ETN digital, la empresa responde a menudo que la relación no está sujeta a la ley o jurisdicción del país del ciudadano, sino más bien a la ley y jurisdicción del país de origen de la ETN, a menudo EE.UU.  Esto hace muy difícil que los ciudadanos puedan proteger sus derechos.

Por ejemplo, ¿qué recurso efectivo tiene un ciudadano cuando su proveedor de servicios en la nube, basado en EE.UU, cambia unilateralmente sus términos y condiciones, o cierra su negocio perdiendo todos los datos del ciudadano?

5. Derechos de las personas afectadas

Como ha afirmado la Coalición Just Net[4]:

“Internet se ha convertido en una infraestructura social de vital importancia que tiene un profundo impacto en nuestras sociedades.  Somos todos ciudadanos y ciudadanas de un mundo mediado por Internet, ya seamos la minoría que lo utiliza o la mayoría que no lo hace.  En nuestro mundo, Internet debe contribuir al avance de los DD.HH. y la justicia social. La gobernanza de Internet debe ser verdaderamente democrática.  (…)

“Las oportunidades para que las mayorías puedan participar en los beneficios reales de Internet y materializar plenamente su enorme potencial, se frustran debido al creciente control de Internet por quienes tienen poder: las grandes corporaciones y algunos gobiernos nacionales. Ellos usan sus posiciones centrales de influencia para consolidar el poder y establecer un nuevo régimen global de control y explotación; y bajo el pretexto de favorecer la liberalización, en realidad refuerzan el dominio y la rentabilidad de las grandes empresas en detrimento del interés público, e imponen la posición predominante de ciertos intereses nacionales en detrimento de los intereses y bienestar globales.

“El orden existente de gobernanza global de Internet es inadecuado.  Carece de democracia; se caracteriza por la ausencia de legitimidad, de rendición de cuentas y transparencia; por una excesiva influencia de las corporaciones que se traduce en subordinar las instancias regulatorias; y da muy pocas oportunidades para la participación efectiva de las personas, especialmente de los países en desarrollo.  Esta situación sólo puede remediarse a través de cambios fundamentales en los mecanismos actuales de gobernanza”.

Un tratado sobre las ETN con respecto a los DD.HH. será un paso importante hacia los cambios fundamentales que requerimos.

(Traducción ALAI).

Richard Hill es Presidente de la Association for Proper Internet Governance.
Parminder Jeet Singh es integrante de IT for Change, India.
Ambos son miembros de la Coalición Just Net.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Hacia un Foro Social de Internet: Por qué el futuro de Internet necesita movimientos de justicia social

Tomado de ALAI. Agencia de Latino América de Información.
Por Colectivo Promotor del FSI.

  • 1. Introducción

Al igual que los cambios tecnológicos anteriores, Internet y la revolución de la conectividad electrónica en redes ofrecen la promesa de un mundo mejor y más equitativo para todos y todas. Sin embargo, es cada vez más evidente que algunas élites están utilizando los beneficios de estos progresos en su provecho, consolidando de esa manera sus posiciones generales de control. Las corporaciones globales, a menudo en asociación con los gobiernos, están enmarcando y construyendo esta nueva sociedad para responder a sus propios intereses en detrimento de un interés público más amplio.

Varios sectores centrales de los países ricos, en vías de desarrollo y menos desarrollados ya están sufriendo perjuicios y transformaciones importantes; por ejemplo la venta minorista es afectada por Amazon, los medios de comunicación por Facebook, la hotelería por AirBnB y los taxis por Uber. Además, Google y Apple están muy avanzados en la valorización y la mercantilización digitales de los aspectos más ínfimos de nuestras vidas personales y sociales. Con una mirada superficial, muchos de los nuevos servicios y modelos de prestación parecen benignos e incluso positivos, y de hecho aportan beneficios tangibles a algunas personas e instituciones, hasta el punto que muchos están dispuestos a renunciar voluntariamente a la protección de los datos personales y la privacidad.

Sin embargo, un análisis más profundo revela cambios por debajo del nivel de detección del radar que provocan alteraciones sociales fundamentales, generan nuevas formas de desigualdad y profundizan las divisiones sociales existentes. Sin un debido control, estos cambios podrían ser precursores de dinámicas institucionales y de modelos empresariales autorizados digitalmente que socavarán seriamente los derechos arduamente adquiridos por trabajadores/trabajadoras y ciudadanos/ciudadanas y erosionarán significativamente los regímenes de bienestar social y, en última instancia, las instituciones democráticas. Se requieren rigor analítico y una militancia comprometida para combatir estos modelos sociales y empresariales emergentes y desarrollar alternativas apropiadas que promuevan activamente la justicia social.

Esto es particularmente válido en lo que respecta la transformación interna de los distintos sectores, facilitada por la agregación y el análisis de microdatos a nivel global. En consecuencia los macrodatos (“Big data”) están creando nuevos paradigmas en numerosas áreas. Por ejemplo, el concepto de “ciudades inteligentes” es presentado como un nuevo modelo de gobernanza basado en datos que podría reemplazar a los procesos políticos y democráticos. Sin embargo, a diferencia de las transformaciones a nivel del consumo, estos cambios son en gran medida invisibles y están transformando los términos y las condiciones de empleo y trabajo, los conocimientos a los que podemos acceder, las relaciones básicas de poder económico y, en última instancia, los derechos personales. La implementación de estos paradigmas afectará a todos, ya que su influencia se extenderá a través de los diferentes sectores sociales y económicos y se convertirán en la corriente dominante en todos los países y en todas las clases socioeconómicas.

Es fundamental y urgente oponerse a estas dinámicas mientras se esté atravesando el rápido período formativo de un nuevo paradigma social, en el cual casi todas las instituciones sociales de la era industrial están siendo socavadas por la fuerza transformadora de una revolución de redes y datos. Es ahora, durante esta “fase de diseño”, que el compromiso de los movimientos sociales progresistas será más fructífero.

Sin embargo, mientras que los actores dominantes se organizan en redes electrónicas consolidadas y están en camino de configurar la sociedad digital para satisfacer sus propios intereses, las fuerzas progresistas recién están transitando las primeras etapas en las que se definen e identifican los problemas, por lo general alrededor de un tema específico. Hasta el momento es muy poco lo que se avanzó en la creación de redes, el desarrollo de colaboraciones y alternativas apropiadas, la elaboración de estrategias y la adopción de medidas a un nivel más amplio.

El Foro Social de Internet (FSI), a través de sus diversos eventos y acciones, ofrecerá una respuesta a estos problemas centrada en las disputas reales de quienes luchan por la justicia social. El FSI plantea construir un espacio dinámico y productivo para el diálogo y la acción en los diferentes sectores sociales y grupos de interés con el fin de sensibilizar, informar, educar y movilizar a la sociedad civil global para promover un cambio político. Desde este espacio buscaremos e implementaremos activamente alternativas concretas y coherentes que guiarán y energizarán a los movimientos sociales innovadores emergentes y conducirán hacia una vía de desarrollo más sostenible que consolide los derechos humanos y los logros en el ámbito de la justicia social.

La idea de lanzar un FSI surgió inicialmente como un legado de los logros de la sociedad civil durante las dos Cumbres Mundiales sobre la Sociedad de la Información (CMSI) patrocinadas por la ONU en 2003 y 2005. No obstante, después de un análisis retrospectivo, los miembros del colectivo FSI piensan que estos logros se centraron demasiado en las preocupaciones relacionadas con Internet y las TIC y no lo suficiente en la forma en la que estos factores podían transformar la vida cultural, política, social y económica, como de hecho lo están haciendo ahora. 

En su carácter de Foro temático del Foro Social Mundial y en la aplicación de sus principios, el FSI se inspira en la máxima que afirma que “Otro mundo es posible”. El proceso del FSI está aún en sus albores, pero la maquinaria ideológica que anuncia un nuevo orden normal ya está funcionando. Ya se le está vendiendo al público un futuro utópico: un mundo de servicios gratuitos y comodidad y ocio crecientes. Esta visión del futuro debe ser radicalmente criticada y denunciada por lo que realmente es: la ola más reciente de acumulación de capital promovida por la tecnología. Esta ola es particularmente peligrosa debido al potencial de transformación de estos cambios tecnológicos y a su aparición en una época en la que el neoliberalismo, a pesar de haber sufrido un descrédito teórico y práctico, sigue impulsando firmemente la agenda global.

A medida que el desafío de responder a preocupaciones sociales mucho más amplias adquiere mayor importancia y que el riesgo de perder derechos arduamente adquiridos en distintos ámbitos de la justicia social (salud, educación, medio ambiente, igualdad de género, desarrollo económico, etc.) aumenta, el grupo de facilitación del FSI convoca a los movimientos de justicia social de todo el mundo, así como a otras personas y organizaciones interesadas, a comprometerse con el proceso del FSI.

  • 2. Tendencias mundiales preocupantes

La sociedad global se encuentra a punto de sufrir un cambio profundo impulsado por el dominio rápidamente emergente de una nueva especie de entidades corporativas transnacionales y neoliberales que utilizan el argumento persuasivo que sostiene que la industria privada no sólo debería desempeñar un papel en la solución de muchos de los problemas más graves y urgentes de la sociedad sino también liderar este proceso. Las preocupaciones acerca de la forma en la que la evolución de Internet está afectando el entorno social y económico, incluyendo las nuevas áreas de riesgo como la minería de datos y la vigilancia, pierden significancia frente a las alarmantes posibilidades que se abren a medida que este nuevo paradigma de macrodatos ocupa un lugar cada vez mayor en la trama y la estructuración formativa de la corriente dominante en los ámbitos económico, social y cultural.

La primera generación de corporaciones transnacionales basadas en Internet y en los medios de comunicación social ha sido acusada, no sin razón, de debilitar la identidad colectiva, conspirar contra el sentimiento de privacidad y reducir la capacidad de acción del ciudadano o incluso del consumidor. Otros actores corporativos, desde la industria agroquímica hasta la hostelería, muchos de ellos nuevos, se vuelcan hacia la creación de modelos de negocio basados en redes y datos y están dispuestos a explotar plenamente esta “nueva normalidad”, transformando un sector social y económico tras otro en máquinas de generar ganancias, muchas veces en detrimento de los servicios y espacios públicos y de los derechos y las libertades trabajosamente adquiridos a través de varias generaciones.

Además, los algoritmos informáticos y la inteligencia artificial desempeñan un papel creciente no sólo en la vigilancia, sino también en el accionar de las fuerzas del orden, el otorgamiento de créditos financieros, la educación, el empleo, la salud y muchas otras áreas, incluso en el sector público. Existe un riesgo creciente de heredar y convalidar el sesgo de los datos recopilados por las instituciones y que ello conduzca a una agravación de la discriminación racista, sexista, étnica, clasista o etaria. Los militantes y los movimientos por la justicia social de todo el mundo deben preocuparse por estas cuestiones de fundamental importancia. Mediante una acción concertada, los militantes por la justicia social también serán esenciales para frenar la marea de estas inquietantes tendencias y desarrollar perspectivas y opciones alternativas.

En el contexto mundial, las estructuras de gobernanza de Internet actuales se encuentran en gran medida bajo el control de las corporaciones y de sus amigos en los principales gobiernos. Estas alianzas estratégicas buscan remodelar las estructuras de gobernanza global de manera que estén más alineadas con los intereses corporativos y del capital que con el interés público general, aun cuando parezcan incorporar a todas las “partes interesadas” como socios en la toma de decisiones. En última instancia esta estrategia forma parte, al menos en los hechos, de una agenda implícita más amplia cuya intención consiste en reemplazar las estructuras de gobernanza global democráticas (aún con todos sus defectos), por una gobernanza aún más opaca y vertical (“top-down”) por parte de las corporaciones. Esta situación determinará que los gobiernos nacionales, aun cuando representen genuinamente el interés público, y los procesos democráticos “participativos” de abajo hacia arriba, sean cada vez más impotentes frente a las fuerzas corporativas.

En esencia, estamos asistiendo a un ataque, de desarrollo lento pero inexorable, que amenaza numerosos frentes y sobre todo la noción misma de justicia social. Si esta estrategia resulta exitosa reducirá significativamente la importancia de las estructuras democráticas participativas como objetivos fundamentales y legítimos de la sociedad.

Para poder comprender plenamente los riesgos que conllevan estas tendencias preocupantes, construir una estrategia para oponerse a ellas y diseñar y crear alternativas eficaces, debemos iniciar y continuar un proceso de exploración profunda de estas dinámicas combinado con un compromiso a largo plazo de participación en acciones centradas en el cambio sistémico.

  • 3. Construir alternativas juntos a través del FSI

Los intereses neoliberales estratégicamente interconectados de todo el mundo están dispuestos a apoderarse de estas tecnologías para consolidar su dominación. La alternativa no solo consiste en ralentizar, o incluso detener, este proceso, sino en recuperar estas tecnologías para promover y fomentar la justicia social.

A pesar de que la tecnología digital está relacionada con la justicia social a través de su impacto sobre sectores específicos (gobernanza y democracia, educación, salud, derechos laborales, servicios públicos incluyendo el bienestar social, igualdad de género, medio ambiente, etc.) no puede ser concebida ni enfocada desde cada uno de estos ámbitos en forma aislada. Además de una comprensión y una respuesta específicas para cada sector, es importante abordar el fenómeno como un meta nivel o como un elemento infraestructural, dado que abarca estructuras sociales y dinámicas nuevas y emergentes en su conjunto. La mayor parte de las respuestas sectoriales se ha centrado en aplicaciones prácticas (o, en el mejor de los casos, en efectos adversos específicos) del fenómeno digital y no en sus construcciones y direcciones estructurales, las cuales de todos modos son difíciles de articular y abordar desde cualquier sector. Sin embargo, por su propia esencia y por la naturaleza de sus efectos, la revolución digital exige una respuesta holística e intersectorial.

Se necesita un espacio que facilite y fomente el aprendizaje y el accionar reflexivos orientados hacia la justicia social para comprender el significado de estos factores y actuar de la mejor manera para modificarlos. Esta es la razón por la que el FSI intenta comprometerse con aquellas y aquellos ya implicados en las luchas por la justicia social dentro de un amplio espectro de cuestiones y de sectores. El análisis exhaustivo y crítico, así como las experiencias de intervención positiva, revelarán la forma en la que estas mismas tecnologías pueden ser redirigidas hacia la justicia social y el cumplimiento de los objetivos democráticos. 

Algunos de los interrogantes que deben ser planteados son los siguientes:
  • ¿Qué significa justicia social en el contexto de las transformaciones inducidas digitalmente en diferentes problemas y sectores (medioambiente, seguridad pública, educación, transporte, salud pública, seguridad nacional, inmigración, etc.)?
  • ¿De qué manera estas tendencias digitales ya están afectando los movimientos de justicia social en todo el mundo?
  • ¿De qué manera se pueden analizar, criticar y modificar eficazmente las nuevas prácticas empresariales que dominan la era digital?
  • ¿Cuáles son las implicaciones de estas tendencias en la gobernanza global de Internet y en las estructuras de gobernanza en un sentido más amplio, así como también en la gobernanza y la democracia en general?

El colectivo FSI puede descubrir, documentar y apoyar alternativas prometedoras como las mencionadas en la siguiente lista ilustrativa:
  • Formas en las que el mundo de Internet, los “macrodatos” y la “inteligencia artificial” pueden contribuir al bienestar social y las estructuras de gobernanza necesarias para lograrlo.
  • Medios de comunicación de la sociedad civil y de los movimientos sociales que se pueden utilizar para educar, informar y fomentar la participación en las respuestas y acciones, tanto a nivel local como a nivel global.
  • Sistemas tecnológicos de propiedad comunitaria que sirven como alternativas a las infraestructuras digitales controladas por el gobierno o las corporaciones.
  • Proyectos de commoning en todo el mundo (open sourceopen knowledge, etc.) y el movimiento de la economía solidaria.
  • Herramientas de Internet para apoyar los movimientos de justicia social y la forma de vincularse con activistas de Internet para construirlos.
  • Ejemplos de activismo efectivo de las partes interesadas (por ejemplo, avances en el terreno de los derechos en Internet y de la privacidad, movimientos que promueven la neutralidad de la red o se oponen a la tasa cero (“zero-rating”), activismo de los accionistas orientado hacia la justicia social en los distintos sectores de la industria).
  • Lucha contra la vigilancia promoviendo la seguridad basada en la afirmación de los derechos fundamentales del usuario final mediante tecnologías sólidas de encriptación y de protección de la privacidad como alternativas al discurso de seguridad informática proclamado por las corporaciones y los gobiernos. 
  • Ejemplos exitosos en los ámbitos de la equidad de género y los derechos de la mujer en la formulación de políticas de TIC.
  • Perspectivas y enfoques específicos que pueden aportar los jóvenes en tanto que “nativos digitales”, dado que son los blancos principales de las estrategias corporativas digitales y a la vez representan uno de los grupos constructores de alternativas más articulados y creativos.

Octubre 2016

El colectivo promotor del FSI alienta a las personas y a los grupos interesados a ponerse en contacto con nosotros a escribirnos a la siguiente dirección: secretariat@internetsocialforum.net

ISF Secretariat: 393, 17th Main 35th Cross, Jayanagar 4th T Block, Bengaluru  India 560 041
Local ISF Organiser: Swecha, Sy. No. 91, Greenlands colony, Hyderabad India 500032 

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