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miércoles, 14 de enero de 2015

Una afrenta contra la juventud

Tomado de Juventud Rebelde
Por Roilán Rodríguez Barbán.

La guerra cultural desatada por el imperialismo y los centros de poder que operan a escala global, es en esencia, contra la juventud. Es como una empresa invisible, glamorosa, embaucadora; que trata de impedir la construcción del pensamiento propio en respuesta al pensamiento único globalizado, que busca masificar las conciencias y someterlas a las pérdidas de las identidades culturales, al consumismo, a la falta de libertad, a ese pensamiento que se basa en la dominación y no en la liberación de los pueblos.

No es algo nuevo que nunca se haya pensado. Como revela Daniel Estulin, en su libro Los secretos del Club Bilderbeg, el objetivo final de esta pesadilla sería un futuro que transformará la Tierra en un planeta prisión mediante un mercado globalizado, controlado por un Gobierno Mundial Único, vigilado por un Ejército Mundial Unido, regulado económicamente por un Banco Mundial y habitado por una población controlada por microchips y cuyas necesidades vitales se habrán reducido al materialismo y a la supervivencia: trabajar, comprar, procrear, dormir; todo conectado a un ordenador global que supervisará cada uno de nuestros movimientos. En síntesis, convertirnos en «tontos, encarcelados y felices». Se trata de una guerra también de los modelos de vida, de los conceptos de felicidad, del modo de vida capitalista en el cual los objetos determinan el valor de las personas, reproduciendo en el imaginario social que cualquiera puede llegar a hacerse rico. A lo que aspira el imperialismo es a desideologizar nuestra propia vida, cambiar nuestras mentes y ganar la guerra cultural.

Es por ello que el mensaje dirigido a las nuevas generaciones «Claves para alcanzar la felicidad», del Doctor Armando Hart Dávalos, ejemplar combatiente revolucionario de la Generación del Centenario y personalidad indiscutible en el campo de la política y la cultura cubanas, resulta asidero por el valor moral que encierra el contenido de este encargo para la juventud ante la guerra cultural que se le trata de imponer, en la sutil campaña colonizadora de mentes humanas. Como ha señalado el eminente intelectual brasileño Frei Betto, en el contexto actual: “El primer deber del educador no es formar mano de obra especializada o calificada para el mercado de trabajo. Es formar seres humanos felices, dignos, dotados de conciencia crítica, participantes activos en el desafío permanente de perfeccionar el socialismo (…), nombre político del amor”.

Avanzar en este sentido implica superar el avasallador proceso neoliberal de “deshistorización de la historia”. Sin formación histórica no hay conciencia revolucionaria, ni proyectos políticos serios. Con la equívoca tesis del fin de la historia, los neoliberales pregonan que la humanidad ya alcanzó su nivel civilizatorio más alto, consustanciado en el sistema capitalista.

Para nadie es un secreto que en la estrategia subversiva contra Cuba, el imperialismo tiene entre sus objetivos priorizados a los jóvenes, en particular a los estudiantes, apostando a la inexperiencia y a la rebeldía natural de la juventud. Se desatinan obcecadamente en crear brechas entre las distintas generaciones que llevamos adelante el proceso revolucionario. La actividad enemiga busca frustrar el compromiso de los jóvenes cubanos con la Revolución, dañar el funcionamiento y liderazgo de la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones estudiantiles y los movimientos juveniles, penetrar en nuestros centros universitarios y de la enseñanza media superior, manipular el papel e influencia de la religión, manejar el acceso a las nuevas tecnologías e Internet en correspondencia con sus fines... y otros aspectos de la vida social, económica y política del país que inciden directamente en los jóvenes.

La posición de la juventud cubana quedó claramente definida en la clausura del IX Congreso de la UJC, en abril del 2010, en el que el compañero Raúl sentenció: «No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos el derecho a defendernos. Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios. Una vez más seremos firmes, serenos y pacientes. ¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!»

sábado, 12 de julio de 2014

Edward Bernays y la doctrina de la manipulación consciente e inteligente de las masas

Tomado de Revista Virtual El Búho

Era un escritor austríaco nacionalizado norteamericano, que con su obra más destacada, Propaganda, contribuyó con la manipulación de las masas a través del consumo y la idea de felicidad ficticia y de la fabricación del consentimiento. Política que sin lugar a dudas continúa siendo aplicada por gobiernos sutil y solapadamente opresores y/o demagogos y aquellos donde las grandes corporaciones necesitan del consentimiento de las masas para continuar erigiendo sus imperios y poder seguir manejando los títeres que juegan el papel de conductores de un país. El aporte de Edward Bernays es inestimable para los dueños de ese control. La manipulación del inconciente de las masas se ha logrado gracias a los pérfidos estudios que Bernays, eufemísticamente, llamó Relaciones Públicas. Estos estudios fueron realizados con la ayuda de su tío, el psicoanalista Sigmund Freud.

Los deseos más recónditos del ser humano podían ser satisfechos si la propaganda los manipulaba e incitaba. Así el consumo masivo podía dispararse a alturas insospechadas. Y Bernays lo logró. El blanco de esta manipulación sería el Yo. Lo que en otras palabras se describe como la parte individualista, egoísta que existe en todo ser humano y que viene aflorando en cada generación que recibe estas enseñanzas desde la cuna, facilitando así su aprehensión ante la acción constante de los agentes manipuladores. En buena medida a él se le deben las políticas que desde hace décadas viene aplicando Estados Unidos en materia de guerras al intentar fabricar el consentimiento y lograr el apoyo de las masas en cada uno de sus asaltos genocidas, enmascarándolos de campañas humanitarias o de restauración o fortalecimiento de las democracias en el mundo, cuando en realidad solo sirven a los intereses de las mismas corporaciones que empujan y azuzan para conseguir sus cometidos ulteriores que siempre están íntimamente ligados a intereses económicos, como ser ventas de armas que son utilizadas en las contiendas bélicas que ellos mismos azuzaron o la consecución de beneficios económicos, como ser el petróleo.

Como ejemplo cabal tenemos a Bush junior, quien inició su campaña para invadir Irak erigiendo la bandera de la democracia y defendiendo la integridad cristiana de occidente contra los ‘enemigos de turbantes’ que fueron convertidos en verdaderos demonios que ‘atentan’ contra la moral democrática. Pronto se sabría la verdad: el petróleo era su meta. Pero una buena parte de este lado del mundo había dado su consentimiento a la invasión.

Las teorías de Bernays aplicadas desde hace décadas por el sistema capitalista, empezando por Estados Unidos y siguiendo por el resto del mundo, son un engranaje fundamental de la maquinaria que representa. Las técnicas de Control de masas y la fabricación del consentimiento encontraron en el inconciente humano la solución para perpetuarse: el individualismo. Elemento inherente al ser humano por su calidad de ser racional pero principalmente individual, paradójicamente un ser pensante por cuenta propia pero fácilmente manipulable.

Gracias a su misántropo aporte (porque una persona que crea este tipo de herramientas no puede sentir amor por nada más que por el dinero), su amado billete corre debajo del puente del sistema, al que apuntala con mayor facilidad de asimilación por parte de los seres humanos apelando, a través de la manipulación psicológica, al individualismo que le es tan propio y hasta ciertamente conciente una vez que se manifiesta.

Sinópsis del libro "Propaganda", de Edward Bernays, en sus propias palabras.

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar.” [Información cedida por la editorial Melusina]

“En consecuencia, se intenta sin descanso y con todo el ahínco capturar nuestras mentes en beneficio de alguna política, artículo o idea”.
 
“La propaganda es el brazo ejecutor del gobierno invisible”.
 
“Soy conciente de que la palabra ‘propaganda’ puede despertar connotaciones desagradables en muchos oídos. Y sin embargo, que la propaganda sea buena o mala dependerá en cualquier caso del mérito de la causa que se alienta y de la exactitud de la información publicada”
 
“La propaganda moderna es el intento consecuente y duradero de crear o dar forma a los acontecimientos con el objetivo de influir sobre las relaciones del público con una empresa, idea o grupo”.
 
“La nueva propaganda no sólo se ocupa del individuo o de la mente colectiva, sino también y especialmente de la anatomía de la sociedad, con sus formaciones y lealtades de grupos entrelazadas”.
 
“Si consideramos la constitución de la sociedad como un todo, más a menudo de lo que se pueda pensar, la nueva propaganda sirve para focalizar y satisfacer los deseos de las masas”.
 
“Las industrias, las empresas de servicios públicos, los movimientos educativos, en efecto, cualquier grupo que represente una idea o u producto sólo logra sus propósitos si cuenta con la aprobación de la opinión pública”.

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