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martes, 5 de marzo de 2019

Hugo Chávez Frías: cuando un amigo se va

Chávez era el pueblo venezolano, estaba entre ellos, había nacido de ellos y mantenía ese espíritu de cuna. 
Tomado de Granma.
Por 
Cuenta Ignacio Ramonet en el libro Mi primera vida, dedicado a Hugo Chávez: «Habíamos llegado la víspera al centro de los infinitos llanos venezolanos (…), alrededor, agrietada, endurecida la tierra, estaba salpicada de matas de color, espléndidos árboles gigantes y frutales en flor»; estaban en la tierra de Chávez, el niño que vendía dulces de lechosa, del hombre que encarnó las ansias de libertad de Venezuela y se propuso levantar a un continente insumiso y llevarlo al camino de su segunda independencia.

jueves, 8 de junio de 2017

Chavismo y Venezuela hoy

Hugo Chávez inventa para Venezuela y América Latina lo que podríamos llamar una “política de la liberación”, dice Ramonet.
Hugo Chávez inventa para Venezuela y América Latina lo que podríamos llamar una “política de la liberación”, dice Ramonet.
Tomado de Cubadebate
Por Ignacio Ramonet
Fuente original: Le Monde Diplomatique

De todas las instituciones estadounidenses que reflexionan sobre la política exterior, sin duda la más influyente es el Council on Foreign Relations, fundado en 1921, editor de la revista de mayor impacto mundial en materia de asuntos exteriores: Foreign Affairs (1). Su sede principal se encuentra en el corazón de Manhattan, en Nueva York, en una esquina de la muy elegante Park Avenue, y por ella han pasado, a lo largo de casi un siglo, algunas de las principales personalidades políticas que han marcado la historia contemporánea.
Con ocasión de la edición en inglés de mi libro Hugo Chávez: Mi primera vida (2), el Council on Foreign Relations decidió organizar una mesa redonda de reflexión y debate en torno al tema “Chavismo y Venezuela hoy”. Obviamente, esa decisión se tomó hace diez meses, en septiembre pasado, cuando nadie imaginaba que las cosas tomarían el cariz que tienen en estos momentos en Caracas. O sea que, cuando llegó el día del evento, el pasado 17 de mayo, en plena ola de manifestaciones y violencias en Venezuela, la atmósfera estaba bastante cargada de electricidad hasta en pleno Nueva York.
Me acompañaban en la mesa: Jennifer McCoy, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Georgia y, sobre todo, exdirectora del Centro Carter (fundado por el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter), que ha seguido muy de cerca todos los procesos electorales en Venezuela (3). Y Lisa Viscidi, especialista en temas de energía y petróleo, y autora habitual de la revista Foreign Affairs (4). El debate fue introducido por Romuald Sciora, ensayista, especialista del sistema de Naciones Unidas. Y estuvo moderado por Jonathan Tepperman, redactor jefe de Foreign Affairs.
El sentimiento que los demás ponentes, e incluso el moderador, trataron de instalar de inmediato fue que el “sistema chavista” se estaba derrumbando, que eso era una cuestión de días, a lo sumo de semanas, y que el debate, según ellos, debía centrarse sobre el tema “¿por qué se desmoronó el chavismo?”. Expresé mi desacuerdo. El chavismo, dije, no es sólo una corriente política, sino que es sobre todo una realidad sociológica mayoritaria en Venezuela. Pase lo que pase, el chavismo está, por largos decenios, instalado en el sentimiento de la población venezolana más humilde. Igual que el peronismo en Argentina.
Es lo que deseo explicar.
Como todas las revoluciones, la Revolución Bolivariana es una arquitectura en la que se conjugan una serie de fuerzas diversas importantes que, reunidas y fusionadas, conforman una dinámica política radicalmente innovadora. Como dice el presidente Nicolás Maduro“El chavismo es el encuentro de varios caminos abiertos por los Libertadores y el encuentro de varias búsquedas iniciadas por muchos soñadores sociales que convergen en un punto nodal: el pensamiento de Hugo Chávez”.
Cuando el Comandante Chávez llega al poder –en 1999– no posee un gran partido; llega a la cabeza de un movimiento popular extremadamente diverso que incluye a militares, a exguerrilleros y a unas izquierdas muy variopintas. Y consigue ganar el apoyo popular con un discurso de refundación: la refundación de Venezuela, que es la base misma del chavismo. Porque en el núcleo duro de la filosofía chavista nos encontramos con la recuperación del concepto de nación, y la restauración y la defensa de la identidad nacional.
Hugo Chávez inventa para Venezuela y América Latina lo que podríamos llamar una “política de la liberación”, como decimos que existe una “teología de la liberación”. Con una opción preferencial por el pueblo, los pobres y los humildes. Con su capacidad de pedagogía política, Chávez impulsa una politización popular masiva, y conceptualiza una política de la liberación del pueblo en la que el pueblo, dotado de conciencia política, es autor de su propio destino.
Chávez intuye que la época permite estrenar nuevos caminos nunca antes surcados. Y logra elaborar de ese modo y transmitir al pueblo venezolano desmoralizado un nuevo relato de esperanza. En ese sentido, el chavismo es una narrativa que explica a los venezolanos quiénes son, a qué pueden aspirar y cuáles son sus derechos. Es una explicación nueva que da respuesta a viejas preguntas: ¿qué es la sociedad venezolana?, ¿cuáles son sus problemas?, ¿quiénes son las víctimas?, ¿quiénes los culpables?, ¿qué soluciones? Y ese nuevo relato es narrado, día tras día, discurso tras discurso, con enorme eficacia comunicacional, por Hugo Chávez, que se convierte en referente intelectual y carismático.
De tal modo que el chavismo constituye una vía política latinoamericana innovadora que se libera y se emancipa de la eterna tutela conceptual europea y anglosajona. Una política que, por primera vez, es original, fuente, manantial, y no espejo o copia de lo que se ha hecho en otras partes.
En ese sentido también, el chavismo es una opción revolucionaria. Es el proyecto más innovador y más atrevido que ha tenido Venezuela desde Bolívar. Es el único proyecto de paz, desarrollo, justicia y prosperidad para el pueblo venezolano desde 1810.
Luego, ¿qué es ser chavista? Ser chavista es acercarse al pensamiento político de los fundadores de Venezuela. El “Árbol de las Tres Raíces” es un concepto capital del chavismo. Que Chávez definía de la siguiente manera:
“Primero está la raíz bolivariana por el planteamiento que hace Simón Bolívar de igualdad y libertad, y por su visión geopolítica de la integración de América Latina; luego la raíz zamorana, por Ezequiel Zamora, el general del pueblo soberano y de la unidad cívico-militar; y finalmente la raíz robinsoniana, por Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, el ‘Robinson’, el sabio de la educación popular, y de nuevo la libertad y la igualdad”.
Aunque a esas tres raíces, Chávez le va añadiendo otras: por ejemplo, Miranda y Sucre. Y más tarde otras más como José MartíChe Guevara y Fidel Castro… Pero ser chavista es también ser profundamente cristiano. El Comandante Chávez consideró siempre el cristianismo verdadero como parte de su vida, de su esencia y de sus valores.
Hugo Chávez fue un líder pragmático que supo adaptar las modalidades de su acción a las circunstancias históricas, que nunca olvidó los objetivos por alcanzar y que siempre mantuvo intangibles sus principios. Él estaba convencido de que si Venezuela pudo hacer gloriosas hazañas en el pasado, llegando a ser una las principales naciones de América Latina, fue porque estaba movilizada por un alto ideal hacia un destino común. Inversamente, Chávez sabía que los venezolanos tienen en permanencia la tentación de replegarse sobre sus querellas y divisiones internas (políticas, sociales, intelectuales), lo cual –según la visión chavista– les hace constantemente correr el riesgo de caer y deslizarse por el tobogán de la decadencia.
En consecuencia, para poder dar lo mejor de ella misma y ponerse al frente de las naciones latinoamericanas, Venezuela debe estar unificada por un líder histórico y un proyecto grandioso, y articulada (en un eficaz equilibrio de los poderes) por instituciones políticas, militares, económicas y sociales decididas a evitar las luchas intestinas.
Hay que insistir en el hecho de que, en el seno del chavismo, existe una filosofía patriótica del humanismo, heredera del cristianismo y de la teología de la liberación. El humanismo chavista es, a la vez, una finalidad de la grandeza de Venezuela, porque el mensaje que Venezuela dirige al mundo es profundamente humanista, y una consecuencia de la política de justicia social cuyo primer objetivo es cohesionar a la nación.
El chavismo posee, pues, diversas dimensiones: histórica, filosófica y política. Desde el punto de vista ideológico, el chavismo recoge y sintetiza, como ya se dijo, la acción política de Hugo Chávez y también sus pensamientos políticos, o sea la doctrina que se deduce de sus discursos y de sus escritos.
Como acción política, el chavismo se caracteriza por los siguientes grandes lineamientos:
— soberanía e independencia nacional; rechazo de la dominación de cualquier superpotencia imperial, en particular Estados Unidos. Chávez decía: “No puede entender la Patria ni defenderla quien no sabe que su principal enemigo es el imperialismo norteamericano”;
— rechazo de cualquier pretendido superpoder económico y financiero (FMI, Banco Mundial, OMC). La independencia se defiende, no sólo en el campo político, sino también en los sectores económicos, geopolíticos, culturales, diplomáticos e incluso militares;
— instituciones estatales sólidas, como las de la V República instituidas por la Constitución de 1999;
— un Ejecutivo fuerte y cierta personalización de la política para oponerse a la impotencia del régimen de los partidos;
— un poder ejecutivo fuerte y estable que confiere al presidente de la República un papel primordial;
— una relación directa entre el líder y el pueblo que pasa por encima de los cuerpos intermediarios, gracias a una concepción “participativa” de la democracia, con recurso frecuente al referendo y a las elecciones, y al diálogo interactivo líder-pueblo mediante un uso singular de los medios de comunicación de masas;
— una articulación cívico-militar cuyo engranaje lo constituye el propio presidente, que coordina lo mejor de los movimientos progresistas civiles y la inteligencia patriótica de los aparatos militares; las Fuerzas Armadas están íntimamente asociadas al proyecto de desarrollo nacional en el marco de la unidad cívico-militar;
— la independencia nacional y la grandeza de Venezuela;
— la unión nacional de todos los venezolanos –más allá de las diferencias políticas o regionales tradicionales que fueron antaño causa de división y de decadencia–, en una relación directa entre el líder y el pueblo, cohesionada por las políticas sociales de inclusión y de justicia social;
— la prioridad de la política sobre otras consideraciones (económicas, administrativas, técnicas, burocráticas, etc.);
— respeto de la autoridad del Estado;
— voluntad profunda de justicia social;
— intervención del Estado en la economía;
— la reactivación de la OPEP y una coordinación de las políticas petroleras de los países productores y exportadores;
— la integración latinoamericana como horizonte constante e imperativo ideológico dictado por el propio Simón Bolívar; y creación de entidades concretas para la integración (ALBA, Unasur, Banco del Sur, Celac, Petrocaribe, TeleSUR);
— la concepción de un mundo multipolar sin hegemonías; lo cual exige derrotar el proyecto de hegemonía imperial unipolar para garantizar la paz planetaria y el “equilibrio del universo”. Impulsar un mundo multicéntrico y pluripolar. Chávez lo señaló como el cuarto gran objetivo histórico del “Plan de la Patria”, su programa de gobierno para el periodo 2013-2019;
— una diplomacia Sur-Sur con multiplicación de los lazos con los países del Sur a través del Movimiento de los no-alineados y de alianzas horizontales: América del Sur / África (ASA) y América del Sur / Países Árabes (ASPA). Chávez apoyó también al grupo BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y se planteó una alianza de Venezuela con ese grupo para consolidar un mundo multipolar;
— la solidaridad nacional entre los ciudadanos y los territorios; y la solidaridad latinoamericana;
— respeto de las naciones, que son entidades culturales esculpidas por la historia y baluartes de los pueblos contra los imperialismos;
— el rechazo de la doctrina del neoliberalismo económico, y la preferencia por una economía orientada por el Estado con vistas a un desarrollo voluntarista y estructurante (con ambiciosos proyectos públicos, nacionalización de los sectores estratégicos, soberanía alimentaria, etc.);
— construir un “Estado de las misiones” para responder más directamente a las diversas demandas sociales del pueblo;
— avanzar hacia la definición de un socialismo bolivariano y humanista, en democracia y en libertad, que además de otorgar a los trabajadores una protección social avanzada, los empodere dándoles acceso tanto a las decisiones de la empresa como a los beneficios de la misma.
Uno de los objetivos primordiales del chavismo es reconciliar a los venezolanos con la patria, hermanarlos y conseguir edificar un Estado con mayor soberanía, mayor eficacia administrativa, mayor justicia y mayor igualdad.
El chavismo aspira a reunir a hombres y mujeres de todos los orígenes políticos en torno a un gran proyecto de “país potencia” y a la acción voluntarista de un líder. Para alcanzar esos objetivos, el método del chavismo es el pragmatismo y el rechazo de los corsés ideológicos. Sus dos principales ejes: unidad interna al servicio de un ambicioso proyecto patriótico y social; e independencia y proyección de una “Venezuela potencia” en Latinoamérica y en el mundo.
El chavismo es, por consiguiente, un sistema “de pensamiento, de voluntad y de acción”. Parte de los hechos y de las circunstancias; no actúa predeterminado por una doctrina o una ideología. Voluntarismo contra fatalismo; acción contra la pasividad, contra el abandono y la renuncia.
Para Chávez, lo primero es Venezuela. Su actuar político consiste en crear las condiciones para que la patria pueda dar lo mejor de sí misma. Y esto sólo se consigue si el pueblo venezolano está unido en torno a un proyecto de progreso social definido por un líder carismático que lo propulsa hacia su gran ideal histórico.
El pensamiento chavista tiene como bases ideológicas varias raíces que se entremezclan entre sí para formar una nueva ideología progresista venezolana. La cual se caracteriza por la ausencia de dogmatismos, para diferenciarse de los experimentos socialistas fracasados en la Europa del siglo XX. Por eso, para distinguirlo del que fue rechazado por las clases populares en Polonia en 1980, o del que se derrumbó con el muro de Berlín en 1989, o del que implosionó en 1991 con la caída de la Unión Soviética, Chávez hablaba de “socialismo del siglo XXI”. Se trata de un socialismo surgido en América Latina, que debe ajustarse a nuestro tiempo, y por eso Chávez le añadió fundamentalmente tres dimensiones: la democracia participativa, el feminismo y el sentimiento ecologista.
Ese “socialismo del siglo XXI” se considera compatible con la propiedad privada, aunque alienta otras formas socialistas y solidarias de propiedad como la cooperativa y la cogestión. También se declara compatible con el nacionalismo económico. Chávez no dudó en nacionalizar las grandes empresas de sectores estratégicos en manos de capitales extranjeros.
El “socialismo del siglo XXI” es asimismo compatible, insisto en ello, con el cristianismo social. Chávez hace suya la vieja consigna de los sandinistas: “Cristianismo y revolución, no hay contradicción”. Partiendo del postulado según el cual la verdadera identidad del cristianismo es la que le confiere la teología de la liberación. No en vano, Chávez afirmaba que Jesucristo fue el primer socialista de la era moderna y que el “reino de Dios” había que construirlo aquí, en la Tierra.
Porque el chavismo es, esencialmente, un proyecto de democratización de la felicidad.
De todo esto se deduce que tiene vocación de ejercer naturalmente, en Venezuela, una hegemonía. Por su capacidad para llevar la dirección intelectual y moral de la sociedad. Y porque ha permitido la recuperación política de una democracia en la que deben participar Gobierno, Fuerzas Armadas y pueblo, unidos en la expansión de los derechos sociales y en la redistribución justa de las riquezas del país.
En la sala del Council on Foreign Relations, no todos los oyentes estuvieron de acuerdo con estas tesis. Normal. En el coloquio que siguió de intercambio entre público y ponentes, varias intervenciones defendieron, con pasión a veces acalorada, los argumentos de la oposición venezolana (5).
En la calle, un grupito de manifestantes partidarios de esa oposición denunciaba el principio mismo de este evento académico. Muy mala señal. La ética elemental de la democracia se fundamenta en una regla básica: escuchar al otro.

Notas

(1) https://www.foreignaffairs.com/ 
(2) Ignacio Ramonet, Hugo Chávez: My First Life, Verso, Londres, 2016.
(3) Léase, por ejemplo, Jennifer McCoy (con Francisco Díez), International Mediation in Venezuela, United States Inst of Peace Edit., Washington DC, 2011.
(4) Léase, por ejemplo, Lisa Viscidi, “Venezuela on the Brink. How the State Wrecked the Oil Sector and How to Save it”, Foreign Affairs, Nueva York, septiembre-octubre de 2016.

martes, 28 de marzo de 2017

Ramonet: “Ahora tengo ojos cubanos”. #Cuba

Tomado de Mi Cuba por Siempre

Por Patricio Montesinos
Los presidentes  Fidel Castro y Hugo Chávez  dieron a la humanidad uno de los más grandes  regalos, la “Operación Milagro”, que le ha devuelto la visión y atendido a más de tres millones de ciudadanos  en el mundo, aseguró el prestigioso escritor e intelectual Ignacio Ramonet.
En una entrevista al conocido programa “Mesa Redonda”, de la Televisión Cubana,  Ramonet  resaltó  el humanismo de los  líderes históricos de las revoluciones de Cuba, y bolivariana de Venezuela, creadores de ese proyecto médico dirigido especialmente a los más desposeídos de Nuestra América, y de otras regiones del planeta tierra.
El  autor de “Cien horas con Fidel” rememoró varias anécdotas de cuando  le realizó las entrevistas a su interlocutor  para su afamado y excelente libro, publicado y reeditado en numerosos países, y en diversos idiomas.
Recordó que entonces él (Ramonet) usaba gafas (espejuelos) porque era miope, y fue el Comandante en Jefe de la Revolución de la mayor de las Antillas quien lo convenció para que se operara en La Habana.
El además sociólogo, periodista y analista político de origen español radicado en Francia contó seguidamente que tomó en serio el consejo de Fidel, y se sometió a una intervención quirúrgica en el reconocido hospital Ramón Pando Ferrer, donde le hicieron recuperar la visión y quitarse definitivamente los lentes.
A partir de ese momento, dijo, “tengo ojos cubanos”, como muchos hombres, mujeres, ancianos y niños de la Patria Grande y del mundo,  y ello gracias a ese enorme regalo solidario de Fidel y Chávez, y por supuesto de los pueblos de Cuba y Venezuela.
Ramonet tuvo palabras de elogios para la medicina de la nación caribeña, para sus galenos y muy particularmente para el Instituto Oftalmológico  habanero Ramón Pando Ferrer, en el que diariamente sus doctores y personal asistencial hacen una colosal labor humana, aseguró.
El autor de relevantes libros, entre ellos “Mi primera vida” sobre Chávez   “, recordó con especial admiración al líder bolivariano y a Fidel, quienes se convirtieron en dos de sus mejores amigos.
Pero, al menos a mi juicio, lo que más sobresalió de las afirmaciones  del intelectual español  fue que las hizo como si ambos aún nos acompañaran  físicamente, en presente, igual que lo hacen, claro,  millones de agradecidos que reconocen la obra y la valentía de esos gigantes de Nuestra América.
Y ciertamente, es que Fidel y Chávez nacieron para vivir eternamente… ¡Chapó! para Ramonet. 

jueves, 11 de agosto de 2016

GRACIAS POR SU EJEMPLO, FIDEL



Tomado de RED en Defensa de la Humanidad.

Mensaje de la Red en Defensa de la Humanidad.

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz
Presente


Querido Comandante: 

En ocasión de su nonagésimo cumpleaños, los miembros de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad, queremos hacerle llegar nuestra más sincera felicitación y, sobre todo, nuestro más profundo agradecimiento por todo lo que usted ha hecho por los pueblos de Nuestra América y por los del resto del mundo.

Su figura ha sido permanente fuente de inspiración no sólo cuando, impulsados por la marea ascendente de las luchas populares, dábamos pasos firmes en dirección del socialismo, sino también en los recurrentes momentos en que nuestros avances se detenían como consecuencia de la ferocidad de la reacción del imperialismo y sus aliados locales.

Si en las fases de ascenso su ejemplo nos obligaba a no darnos jamás por satisfechos ni satisfechas y, como buenos revolucionarios y revolucionarias, a proseguir con renovados bríos nuestra marcha; cuando debíamos afrontar las adversidades o la contraofensiva del enemigo, el recuerdo de su actitud después del Moncada o el ataque del imperialismo en Playa Girón, fortalecía nuestros espíritus y nos convencía de que la voluntad inquebrantable de luchar por nuestros ideales era el seguro camino hacia la victoria. Usted nos señaló ese rumbo en incontables ocasiones, y podemos asegurarle que esa enseñanza, que nos reiterara en su reunión con los intelectuales el 10 de febrero del 2012, cuando dijo que “aunque nos dijeran que al mundo le quedan pocas semanas de vida nuestro deber sería luchar, seguir luchando hasta el fin”, ha calado muy hondo y ya es una marca indeleble en millones de latinoamericanos y caribeños que saben, como otros muchos que luchan en otras partes del mundo, que ese será nuestro destino: luchar hasta el fin, conscientes de que las clases dominantes y el imperialismo jamás se darán por vencidos.

La convicción de que nuestras ideas y nuestros valores son infinitamente superiores a los de nuestros enemigos fue y es un alimento esencial de nuestra militancia revolucionaria. De usted aprendimos que su defensa exige la más absoluta intransigencia. Como cuando, con virtuosa obstinación, usted se negara a arriar las banderas del socialismo en momentos en que se desintegraba la Unión Soviética y desaparecía el campo socialista.

Gracias a su inquebrantable convicción, la Revolución Cubana pudo seguir su marcha y, con su heroico ejemplo, abrió un sendero que pocos años después comenzarían a recorrer numerosos países de Nuestra América luego del triunfo de Hugo Chávez Frías en las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre del 1998. Si usted se hubiese dejado convencer por quienes le aconsejaban abandonar para siempre el proyecto socialista y Cuba se hubiera arrojado a los brazos del capitalismo, el luminoso período abierto desde finales del siglo pasado hasta nuestros días, con la derrota del ALCA, la creación del ALBA, de la UNASUR, de la CELAC, de Petrocaribe, del Banco del Sur, de Telesur, de la propia Red En Defensa de la Humanidad, jamás habría tenido lugar. La potente luz que irradiaba el faro de la Revolución Cubana fue decisiva para impulsar a nuestros pueblos a dejar atrás la larga noche neoliberal de los años noventa y retomar el camino hacia nuestra Segunda y Definitiva Independencia.

Por eso nuestra deuda, la deuda de nuestros pueblos con usted, Comandante, es inconmensurable, y de ahí nuestra profunda gratitud por su integridad revolucionaria, por haber sido fiel a aquella maravillosa definición de “revolución” que expresara en su discurso del 1º de Mayo del 2000, en uno de cuyos pasajes señaló que Revolución “es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo.” A lo largo de su fecunda vida usted ha sido fiel a estas ideas, que vivirán eternamente en el alma de los revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo, de todos aquellos que saben que otro mundo es posible y necesario, y que si se lucha con la constancia y coherencia que usted ha demostrado durante tantos años, la victoria será inevitable.

¡Felices noventa años, Fidel! Gracias por su ejemplo. Puede usted estar seguro de que seremos fieles a sus enseñanzas hasta la victoria final. 

En nombre de la Red En Defensa de la Humanidad, su Secretaría Ejecutiva, integrada por:

Carmen Bohórquez (Coordinadora General de la REDH) 
Alicia Jrapko (REDH EEUU) 
Ángel Guerra (REDH Cuba/México) 
Ariana López (REDH Cuba) 
Atilio Borón (REDH Argentina) 
David Comssiong (REDH Del Caribe) 
Fredy Ñáñez (REDH Venezuela) 
Hugo Moldiz (REDH Bolivia) 
Juan Manuel Karg (REDH Argentina) 
Katu Arkonada (REDH País Vasco/Bolivia) 
Luciano Vasapollo (REDH Italia) 
Marilia Guimaraes (REDH Brasil) 
Nayar López Castellanos (REDH México) 
Omar González (REDH Cuba) 
Roger Landa (REDH Venezuela) 

Email para otras adhesiones: redh.celebra90aniversariofidel@gmail.com

Written Message by  the Network in Defense of Humanity

Commander in Chief Fidel Castro Ruz 

Dear Comandante, 

On the occasion of your 90th birthday the members of the Network of Intellectuals, Artists, and Social Movements in Defense of Humanity want to extend our most sincere congratulations and above all our deepest gratitude for everything you have done for the peoples of Our America and the rest of the world.

Your presence has been a permanent source of inspiration, not only when the ascending tide of the popular struggles were making firm steps towards socialism, but also in the recurrent moments when our advances have been stopped due to the ferocity of the reaction of imperialism and their local allies.

In the phases of uprising your example forced us to never be satisfied and like good revolutionaries we pursued with renewed vigor our march especially when we needed to confront adversities or the counter-offensive of the enemy. The memory of your attitude after the Moncada or the attack of imperialism in Playa Giron strengthened our spirits and convinced us that the unyielding will to fight for our ideals was the sure path to victory. You showed us that path on countless occasions, and we can assure you that all that teaching reiterated to us in your meeting with intellectuals on February 10, 2012, when you said that "Even if we heard that in a few weeks the world will come to an end, our duty would be to fight, to continue fighting until the end", will never be forgotten. This thinking of yours has ingrained a very deep and indelible brand in millions of people in Latin America and the Caribbean who, like many others in other parts of the world, know that this will be our destiny; fighting to the end knowing that the dominant class and imperialism will never just give up.

These convictions that our ideas and the values we hold are infinitely superior to those of the enemy and are an essential ingredient of our revolutionary militancy. From you we learned that defending our values demands from us the most absolute intransigency. We learned this again when with virtuous obstinacy you opposed the herding of the flags of socialism while the Soviet Union and the Socialist camp disappeared. Thanks to your unwavering conviction the Cuban revolution could continue on its march, and by your heroic example, you opened a path that a few years later would start growing in numerous countries of our America after the electoral victory of the presidency of Hugo Chávez in Venezuela in December of 1998. If you had been convinced by those who advised you to leave forever the Socialist project and throw Cuba into the arms of capitalism that bright period that opened from the end of the last century until now, with the defeat of the FTAA, the creation of ALBA, of UNASUR, of CELAC, of Petrocaribe, of the Bank of the South, of Telesur and of this Network in Defense of Humanity would never have taken place. The powerful light that radiated in the lighthouse of the Cuban Revolution was decisive in pushing our people to leave behind that long neoliberal night of the 1990s and return to the path of our Second and Definitive Independence.

That is why our debt, the debt of our people to you, Comandante, is immeasurable and hence our deep gratitude for your revolutionary integrity, for being faithful to that wonderful definition of "revolution". You expressed it so well in your speech on May 1, 2000, when you pointed out that revolution "is to defend the values in which we believe at the cost of any sacrifice; it is modesty, selflessness, altruism, solidarity and heroism; it is fighting with audacity, intelligence and realism." Throughout your prolific life you have been faithful to these ideas, that will live eternally in the soul of all the revolutionaries around the world, in all of those who know that another world is possible and necessary, and that if we continue to struggle with constancy and consistency as you have shown for so many years, the victory is inevitable.

Happy 90 years, Fidel! Thanks for your example. You can be sure that we will be faithful to you teachings until the final victory. 
On behalf of the Executive Secretariat of the Network in Defense of Humanity, (REDH) 

sábado, 6 de agosto de 2016

Fidel, bolivariano y martiano (I a III Parte final)

Foto: Roberto Chile
Tomado de La Jornada
Por Ángel Guerra Cabrera

Primera Parte:

Dentro de un mes y días Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, Holguín, Cuba, 13/8/ 1926) cumplirá 90 años. Imposible en este espacio ni siquiera enumerar la diversidad de disciplinas e importantes epopeyas revolucionarias en que ha descollado. Por eso, aunque lejos de agotar el tema, me centraré en su pensamiento latinoamericanista, su irreductible solidaridad con la liberación de América Latina y el Caribe y con el logro de su unidad e integración.
A los 21 años, Fidel, miembro del Comité Universitario pro Liberación de Santo Domingo, tomó parte en la frustrada expedición antitrujillista de Cayo Confites (1947). Un año después, en el bogotazo, se puso, arma en mano, al lado de los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán. Estaba a la sazón en la capital colombiana entregado a la organización de un congreso estudiantil continental, que se pronunciaría por la independencia de Puerto Rico, la devolución a Panamá por Estados Unidos de la zona del canal, la reintegración de Las Malvinas a Argentina y contra las dictaduras militares al sur del río Bravo, especialmente contra la de Trujillo en República Dominicana. El joven cubano había ganado el liderazgo del comité organizador de la reunión estudiantil, contrapuesta a la IX Conferencia Panamericana, que crearía la nefasta OEA y adoptaría instrumentos de subordinación al vecino del norte para lo que contaría, entre otras, con la complicidad incondicional de los representantes de los gobiernos dictatoriales que había impuesto en la región.
Hecho simbólico, la OEA, bajo enormes presiones y otras mañas de Washington, expulsó de su seno a la Cuba revolucionaria (Punta del Este, Uruguay, 1962) y, al paso de unas décadas, el clamor unánime de los gobiernos latino-caribeños (San Pedro Sula, Honduras, 2009), hizo revertir esa medida.
La Habana ha reiterado que no regresará a la OEA –sería un despropósito–, pero ello no niega la gran carga política de reconocimiento a la dignidad de Cuba, encabezada por Fidel, entrañada en aquella decisión.
Fue precisamente la exclusión de la isla del organismo la que dio pie a que el entonces primer ministro sometiera la Segunda Declaración de La Habana (1962) a la aprobación –clamorosa– de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba. Un documento esencial en la historia de nuestros pueblos, que da continuidad a la Carta de Jamaica (1815), de Simón Bolívar y al ensayo Nuestra América (1891), de José Martí.
Allí se postula: Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero.
Discípulo dedicado y consecuente de Bolívar y Martí, ese concepto de fraternidad y unión nuestroamericana ha formado parte del núcleo principal del pensamiento político de Fidel desde aquellos tempranos días de Cayo Confites y el bogotazo.
La revolución cubana, cuya honda repercusión planetaria es indiscutible, desencadenó un ciclo de luchas populares, revolucionarias y por la unidad e integración de América Latina y el Caribe que no ha concluido, ni concluirá en el futuro previsible. Cuando hablamos de humanidad pensamos, en primer término, en nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, a los que no olvidamos nunca, y después, el resto de esa humanidad que habita nuestro planeta, ha dicho el comandante. Inspirada por él, Cuba ha sido siempre solidaria con las luchas de todos los pueblos de la Tierra y, en particular, con las de nuestra región.
En ella apoyó las luchas de masas y, cuando fue menester, dio, a quienes escogieron la vía armada, toda su solidaridad y la sangre de algunos de sus mejores hijos. Extendió su mano amiga a los militares patriotas, desde Turcios Lima en Guatemala, pasando por Caamaño en la resistencia dominicana contra la invasión yanqui, al gobierno nacionalista de Velasco Alvarado en Perú y a la lucha de los panameños, con Omar Torrijos al frente, por la devolución del canal.
Desafiando al descomunal plan de Washington para derrocarlo, Fidel y toda Cuba brindaron un respaldo extraordinario al gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, amigo entrañable, en el primer experimento de liberación nacional y socialista por vía política en nuestra América.
De aquella experiencia concluiría: ni pueblo sin armas, ni armas sin pueblo.
Segunda Parte:

Primero el sabio escritor y político dominicano Juan Bosch nos dijo: América Latina ha dado tres genios políticos: “Toussaint Louverture, Simón Bolívar y Fidel Castro, y debo decir que es mucho dar… Humboldt había previsto parte de eso cuando… después de un recorrido por América, comentó que los dos lugares más politizados eran Caracas y La Habana, es decir Venezuela y Cuba”.
Louverture, ninguneado o disminuido en su grandeza por la cultura hegemónica, que nos ofrece a Bolívar como un soñador cuyas ideas son muy hermosas, pero inalcanzables. Fidel, a quien ya casi nadie se atreve a negarle un sitial en la historia con mayúscula, pero la misma izquierda, que lo ha reconocido explícitamente como el gran estratega de la revolución cubana, con frecuencia no se ha dado cuenta de lo obvio: su condición de relevante teórico de la revolución –y de la reforma social– en los países de América Latina y el Tercer Mundo.
Menciono ahora revolución y reforma, deliberadamente, porque en el pensamiento de Martí –de quien me extraña que Bosch no incluyera en su selecta galería de genios políticos– y en el de Fidel, la reforma puede conducir a la revolución más radical en su momento, mediante la solución de tareas anticoloniales relativas a la independencia, la soberanía y la liberación nacional, imprescindibles en nuestra región y en muchos países de África y Asia sin que forzosamente haya que plantearse de entrada el asalto del cielo.
El hecho de que Cuba atravesara sin solución de continuidad de impulsar aquellas tareas al socialismo, no significa que en todos los casos deba ser así. No debemos perder nunca de vista el objetivo socialista, pero tampoco desaprovechar toda posibilidad de avanzar hacia la liberación nacional y la descolonización.
Fidel, por sólo poner otro ejemplo trascendental y muy vigente, aportó a la teoría revolucionaria universal, como lo expone al hacer la definición de pueblo en La historia me absolverá (1953), luego complementada en la Segunda Declaración de la Habana (1962), la concepción de un muy amplio sujeto de la revolución o el cambio social, que reconoce las condiciones revolucionarias de los minoritarios destacamentos obreros de América Latina y el Caribe, pero al mismo tiempo otorga un papel fundamental a la luchas de indígenas, negros y campesinos. Reconoce un papel orientador a los intelectuales revolucionarios.
No es solo el proletariado, como lo concibieron Marx y Engels en la Europa del siglo XIX; se extiende a todas y todos los explotados y excluidos –incluyendo a los desempleados y, de modo enfático, a las mujeres–, así como a los militares patriotas, a sectores de las clases medias, que por razones patrióticas y morales pueden tornarse sujetos transformadores, en una región donde la explotación capitalista no puede liquidarse sin suprimir casi simultánea, o sucesivamente, el humillante yugo imperialista. En La historia… es donde por primera vez el líder de la revolución cubana argumenta por qué Martí es el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada.
Años después de la valoración sobre Fidel escrita por Juan Bosch, otro gran latinocaribeño, Hugo Chávez, auténtico Bolívar redivivo, cuya misma trayectoria, junto a otros importantes acontecimientos en nuestra América, estaban contribuyendo ya de modo superlativo a demostrar la certeza de muy tempranos vaticinios del guía de la revolución cubana, recordaría: “Fidel decía –terminando los 80– que una nueva oleada revolucionaria, de cambios, una nueva oleada de pueblos, se desataría en el continente cuando parecía –como algunos ilusos lo señalaban– que habíamos llegado al fin de la historia, que la historia estaba petrificada y que ya no habría más caminos ni alternativas…
A unos meses de la desaparición física de quien había pronunciado esas palabras, Fidel expresaría, en frase para la historia: “Hoy guardo un especial recuerdo del mejor amigo que tuve en mis años de político activo –quien muy humilde y pobre se fraguó en el Ejército Bolivariano de Venezuela–, Hugo Chávez Frías”.
Fidel y Chávez multiplicaron, mediante insólitos programas sociales las energías revolucionarias y los recursos humanos y materiales de sus dos pueblos y del gran movimiento de masas contra el neoliberalismo gestado en nuestra América entonces, que no ha amainado. Pero de eso hablaré en la próxima y última entrega de este texto.
PD: Black Lives Matter; Washington cierra el cerco financiero contra Venezuela y el chavismo contrataca.

Tercera Parte:

Fidel recibió cálidamente en Cuba a Hugo Chávez, nueve meses después de salir del presidio político y cuatro años antes de que llegara a la presidencia de Venezuela, ocasión en que impresionó muy favorablemente al líder cubano, quien así lo ha expresado. El ascenso de Chávez a la jefatura del Ejecutivo (1999) ha quedado como un símbolo del retroceso que experimentarían las políticas neoliberales en varios países de nuestra América y del ímpetu que tomaría su marcha hacia la unidad e integración en la época que se abría.
La prolongada resistencia de Cuba al bloqueo redoblado y al terrorismo después del desplome de la URSS, con el lúcido liderazgo de Fidel y Raúl, hizo posible que al asumir Chávez el gobierno pudieran juntarse en apretado haz los recursos humanos, políticos y materiales de ambos países. A las enormes energías revolucionarias que acumulaba ya el chavismo, al petróleo venezolano, convertido ahora en fuente de justicia social interna, de solidaridad internacionalista y posicionamiento geopolítico, se sumó el desarrollo de la medicina y la educación y la experiencia antimperialista y socialista de Cuba, unidos al genio estratégico y táctico de Fidel y Chávez, lo que haría posible dar un gran impulso a los procesos de cambio que comenzarían a operarse en breve en varios países latino-caribeños.
Desde su primer encuentro en Cuba, el intercambio de opiniones, los proyectos conjuntos, los primeros logros alcanzados por las empresas emprendidas entre los dos hombres fueron forjando la estrecha y sólida amistad que ya ha sido constatada en este trabajo en las precisas palabras del jefe de la revolución cubana.
Chávez había sido el único jefe de Estado que manifestó su rechazo al ALCA en la Cumbre de las Américas de Quebec, Canadá (2001), razón suficiente, aunque había otras y muy poderosas, para que Estados Unidos alentara el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
Las sugerencias y acciones de Fidel, cuando todavía Chávez estaba en Miraflores y no se había entregado a los golpistas, y en las horas posteriores, fueron muy importantes para la derrota fulminante del golpe, junto a la valentía y verticalidad del venezolano y sus colaboradores y la decisiva y contundente respuesta de masas y militar bolivariana. Estas a su vez, propiciaron la extensión y profundización de los programas sociales lanzados por la revolución bolivariana con el concurso de decenas de miles de médicos y profesionales cubanos en educación y otras especialidades.
Recuerdo nítidamente el entusiasmo con que Fidel nos mostró a este cronista y a un grupo de amigos mexicanos los primeros casetes del método de alfabetización cubano Yo sí puedo destinados a Venezuela, con el que se erradicó el analfabetismo en ese país y en Bolivia, Nicaragua, grandes zonas de Ecuador y se continúa aplicando en otros como México, Argentina, varios países de África y Nueva Zelanda. Sin imaginar entonces que el método sería premiado por la Unesco en 2006, el comandante nos habló con ensoñación de las enormes potencialidades de la alfabetización en la transformación del ser humano.
El Yo sí puedo dio pie a la Operación Milagro, mediante la cual, con el esfuerzo conjunto de Cuba y Venezuela, se han operado de la vista cerca de 4 millones de personas de bajos recursos de América Latina y el Caribe.
En 2004 Fidel y Chávez constituyeron el ALBA, que comenzó por Cuba y Venezuela y hoy agrupa a 12 estados. En 2005 fue derrotado el ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata mediante una estrecha coordinación entre Kirchner, Chávez y Lula, con el aliento y el apoyo de Fidel desde los preparativos de aquella batalla.
Evo Morales no había llegado aún a la presidencia y participó, junto a Maradona y a otros líderes sociales de la gran movilización de calle. Un año después su elección estremeció al orden insostenible impuesto por Estados Unidos, al decir del líder cubano.
La instalación de gobiernos de izquierda y progresistas en Uruguay, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Paraguay y El Salvador, al calor de las luchas populares que Fidel había vaticinado, impulsaron el surgimiento de inéditos empeños integracionistas como Unasur y la Celac, de inspiración bolivariana, sanmartiniana y martiana.
Todo ello subraya el decisivo papel desempeñado por la resistencia de Cuba y el liderazgo, no solo nacional, sino latinoamericano e internacional de Fidel, que siempre ha abogado por el desarrollo independiente, el antimperialismo y la unidad de nuestra América.

jueves, 28 de julio de 2016

Felicidades Titán Bolivariano en tu aniversario 62 de tu natalicio

Tomado de FB
Por Gustavo de la Torre Morales


Hablar de Hugo Chávez se hace difícil, por su inmensidad.

Chávez fue una semilla abonada con el martirologio de Nuestra América, que germinó en un árbol gigante: una Ceiba, un árbol sagrado, al menos para l@s cuban@s. El tronco de Chávez se fortificó con todo ese amor de pueblo que lo abrigó. Un pueblo que puso la confianza en el Cmdte Bolivariano, por el amor que él también entregó.

Esa Ceiba se volvió frondosa con los principios que defendió, con la obra que construyó junto al pueblo, con el ejemplo desplegado en cada uno de sus actos, por todo el ideario que ha dejado como legado para las presentes y futuras generaciones.

Esa Ceiba, Chávez, dio grandes y profundas raíces, porque se sembró en el corazón de l@s latinoamerican@s y en el de otros pueblos del mundo.

Su árbol ha dado fruto: la Revolución Bolivariana, la soberanía de Venezuela, la solidaridad cómo columna vertebral de tantos programas sociales, el humanismo de ese proceso revolucionario que cristalizó junto a Cuba y otros países en el proyecto de la ALBA.

Hugo Chávez, como he planteado en otras ocasiones, se convirtió en el Titán Bolivariano de Nuestra América.

Felicidades Comandante, camarada y amigo... eterno.


miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Chávez fue asesinado por el jefe de la guardia presidencial?

“La enfermedad cancerosa de la que Chávez sufrió fue inusualmente agresiva y sospechosa, y cada día se convierte más en una evidencia de que es posible que Chávez fue asesinado”, escribe Golinger en su blog para RT.
Tomado de Adversario Cubano
Fuente Real Russia Today Actualidad
Por Raúl Capote

La abogada, escritora e investigadora Eva Golinger ha cuestionado repetidamente las circunstancias sospechosas que rodean la muerte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. “La enfermedad cancerosa de la que Chávez sufrió fue inusualmente agresiva y sospechosa, y cada día se convierte más en una evidencia de que es posible que Chávez fue asesinado”, escribe Golinger en su blog para RT. “Todo lo que Washington estaba tratando de lograr durante el gobierno de Hugo Chávez hoy en día se está realizado en su ausencia”, añade, refiriéndose a los posibles autores de la muerte del líder bolivariano.
La periodista también presta atención a una de las personas más cercanas a Chávez, el jefe de la guardia presidencial, Leamsy Villafaña Salazar, y sus posibles vínculos con la muerte del mandatario, que se hacen más y más evidente con “solo saber que uno de sus edecanes más cercanos durante años, quien estuvo a solas con él y quien le llevaba su comida, su café, su agua, hoy es un testigo protegido en Estados Unidos”. “Las acciones ocultas de Leamsy Salazar y su íntima colaboración con las agencias de inteligencia de Washington pronto se darán a conocer”, afirma la investigadora.
Mientras tanto, en su artículo para la Fundación de la Cultura Estratégica el periodista y escritor Nil Nikandrov se ha adentrado en el tema de la relación entre la inteligencia estadounidense y exguardia de alto rango venezolano y su rol en la muerte de Chávez.
Datos escasos sobre la vida y el servicio del exguardia
El periodista señala que el nombre del jefe de la guardia de Hugo Chávez fue rara vez mencionado en los medios de comunicación, mientras que el presidente estaba vivo. Debido a la naturaleza de su trabajo Leamsy Villafaña Salazar evitaba la publicidad, no le gustaba ser fotografiado y siempre trataba de permanecer en las sombras. Chávez lo consideraba un agente confiable, incorruptible y un oficial bolivariano profesionalmente entrenado.
Por extraño que parezca, se sabe muy poco acerca de la figura de Salazar, y los datos disponibles en su mayoría provienen de las fuentes estadounidenses. De acuerdo con ellas, el exmilitar nació en 1974 en la capital venezolana. Después de la secundaria ingresó en la academia naval, de donde se graduó en 1998. En 1999, Salazar fue elegido para ser un guardia de honor presidencial, luego Salazar se convirtió en un asistente personal de Chávez. Después del intento del golpe de Estado del 2002, Salazar fue inesperadamente mandado a una base naval en la provincia de Punto Fijo (Estado Falcón), pero en 2006 Chávez ordenó su regreso a sus antiguas funciones en el equipo de seguridad.
Tras la muerte de Chávez, Salazar proporcionaba seguridad al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. No obstante, el debate sobre las causas de la muerte del mandatario y sobre los personajes que podrían estar involucrados en el caso hizo a Cabello dudar de su persona y pedir al Ministro de Defensa transferirlo a otro puesto.
La fuga a EE.UU.
En algún momento durante este período Salazar se casó con su segunda esposa, Anabel Linares Leal, graduada de la academia militar del país. Durante un tiempo Anabel trabajó con las cuentas financieras de las Fuerzas Armadas de Venezuela en el Banco Bicentenario, que sugiere que ella tenía acceso a información secreta sobre las compras de armas en el extranjero. Los recién casados ​​solicitaron a las autoridades venezolanas el permiso para viajar a la República Dominicana para su luna de miel. No obstante, desde la capital dominicana, Santo Domingo, la pareja de improviso se dirigió a España de donde un avión especial que pertenece a la Administración estadounidense para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) llevó a Salazar y su familia a EE.UU.
Narrando la historia de Salazar, los medios internacionales, por su parte, aseguran que mientras Chávez estaba vivo, él fue un fiel “comprometido bolivariano”, pero después de su muerte Salazar había decidido romper con el “régimen”, por lo que había llevado a cabo negociaciones secretas con la DEA durante 13 meses, no solo para organizar su fuga, sino también para obtener ciertas promesas con respecto a su propia seguridad, así como la de su esposa e hijos. Cabe señalar que ninguna fuente menciona la participación de la CIA en el caso, solo la de la DEA. La razón de ello, de acuerdo con Nikandrov, es muy clara: la CIA es una agencia de espionaje, y cualquier indicador de posibles lazos secretos de muchos años con esta “oficina de sicarios” podía poner en peligro la vida de Salazar, sabiendo que el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) investigaría la posibilidad de su participación en el asesinato de Chávez.
Colaboración con la inteligencia de EE.UU.
Ahora la pareja vive en EE.UU. bajo protección federal, y da testimonios en una amplia gama de temas, principalmente en la supuesta “participación” de varias figuras del gobierno bolivariano en el tráfico de drogas, incluidos los líderes militares. El periodista señala que mucho antes de que Salazar realizara su fuga de Venezuela, las agencias de inteligencia estadounidenses habían comenzado a plantar información falsa en los medios de comunicación acerca de la existencia de un denominado Cártel de los Soles, que supuestamente era dirigido por Diosdado Cabello y un grupo de generales venezolanos. El político, por su parte, fue comprometido como medida preventiva, ya que las agencias de inteligencia estadounidenses lo vieron como el más probable sucesor de Chávez. Así, inmediatamente después de su fuga, Salazar fue reclutado en esta campaña de difamación contra Cabello.
Mientras tanto, los medios de comunicación proestadounidenses hacen todo lo posible para pasar por alto las preguntas que inevitablemente surgen acerca de la participación de Salazar en los preparativos para el asesinato de Chávez, afirmando que no puede haber ninguna duda de que fue un fiel servidor de la República Bolivariana e idolatraba a Chávez hasta que se enteró de los supuestos vínculos de los altos cargos del país con el tráfico de drogas.
Sin embargo, la investigación realizada por el SEBIN plantea dudas acerca de la ‘rectitud impecable’ de Salazar. Incluso su madre ha admitido que el trabajo en la guardia presidencial pesaba sobre él, pero su hijo no tenía ninguna prisa en distanciarse de Chávez, porque el principal empleador de Salazar era otra persona que insistió estrictamente en seguir ejerciendo sus funciones.
Intentos de EE.UU. para cubrir las huellas
El experto señala que el ‘zumbido’ de los informes en los medios proestadounidenses sobre “tráfico de drogas” de los líderes de Venezuela se hace cada vez más fuerte. De acuerdo con Nikandrov, el plan ideado por la inteligencia de EE.UU. es claramente evidente: distraer a la opinión pública mundial del hecho de que Salazar es el candidato más probable para haber matado a Chávez. Mientras tanto, las agencias oficiales (y no oficiales) en Venezuela están recolectando evidencia de las actividades criminales de Salazar, sus encuentros clandestinos con representantes de la CIA y la DEA, y la posibilidad de que él dio la información a los estadounidenses sobre los itinerarios de viajes del presidente, así como el material biológico que pertenecía a Chávez.
Los estadounidenses, por su parte, están haciendo todo lo posible para impedir este trabajo, asegura Nikandrov. Así, por ejemplo, la oficina de la CIA en Madrid (España) ha fabricado un escándalo que rodea al personal de la Oficina del Agregado de Defensa de Venezuela, acusándolo de espionaje a miembros de la oposición. Pero, por supuesto, de acuerdo con el periodista, su problema real es muy distinto: la amenaza de revelaciones escabrosas sobre el asesinato de Chávez.
Mientras tanto, las autoridades venezolanas han decidido ofrecer una recompensa económica para cualquier información específica acerca de las personas que pudieron coordinar y ejecutar el asesinato del líder bolivariano.
(Tomado de RT)

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