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martes, 1 de noviembre de 2016

Golpes de Estado de nuevo tipo e involución democrática

Tomado de ALAI, Agencia Latino Americana de Información
Por Atilio Borón. Director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (PLED), Buenos Aires, Argentina. Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013. www.atilioboron.com.ar

Una de las infelices novedades de la época actual ha sido la emergencia de un nuevo tipo de golpe de Estado, claramente diferenciado de los que sufrieran durante gran parte del siglo veinte los países de América Latina y el Caribe.  En el pasado, cuando había un golpe de Estado se hablaba, con razón, de un “golpe militar”.  Toda la voluminosa literatura de la ciencia política y la sociología entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado está inundada de títulos de libros y artículos que llevan ese nombre: “golpe militar”.  Ya no más.

¿Significa esto que los golpes de estado han desaparecido de la escena latinoamericana, enterrados para siempre gracias a la vitalidad y/o consolidación de sus regímenes democráticos?  La respuesta es no; que lo que ha habido es una metamorfosis de los golpes de Estado en línea con las transformaciones que tuvieron lugar en la anatomía del poder social.  Los intelectuales del imperio hablan ahora del “poder blando” (“soft power”) y afirman que es más efectivo que su predecesor, basado más en la fuerza que en la manipulación de las conciencias.  En paralelo con esta transformación, el golpe de Estado también experimentó una mutación y las roídas bayonetas de los militares fueron sustituidas por el mortífero “ménage à trois” del terrorismo mediático, el expediente judicial y el informe parlamentario.  Todo esto en el marco de un acentuado proceso de involución política que ha convertido, en grados variables en los capitalismos avanzados tanto como en las turbulentas periferias del sistema, a las democracias burguesas en sórdidas plutocracias.  Pugna presidencial entre millonarios en Estados Unidos, desde hace años; Silvio Berlusconi como el zar de los medios que se devora a la política italiana; o el “rey del chocolate” Petro Poroshenko en Ucrania; Sebastián Piñera en Chile y Mauricio Macri en la Argentina son pruebas vivientes de esta deplorable involución.

Ahora bien, cuáles son las razones de la degradación de la vida democrática.  Refiriéndonos por ahora al caso de los países de América Latina diremos, en primer lugar, que la causa endógena profunda de la inestabilidad política en nuestros países ha sido la obstinación de las clases dominantes y sus aliados en desconocer que la democracia es algo que va mucho más allá de la fijación de un conjunto de reglas del juego que determinan como se accede a posiciones de poder.  Una democracia digna de ese nombre tiene que ser un eficaz instrumento para la construcción de una sociedad justa y, a la vez, una expresión de los avances logrados hacia la justicia social.  Tal como ha sido señalado por numerosos autores inscriptos en la tradición socialista, existe una irreconciliable contradicción entre capitalismo y democracia.[1]  El primero es por definición una estructura económica y social genéticamente anti-democrática toda vez que se constituye a partir de la escisión estructural entre propietarios y no propietarios de los medios de producción, condenando a los segundos a depender, para asegurar su sobrevivencia, de que los primeros consideren rentable contratar su fuerza de trabajo.  El resultado es una sociedad profundamente desigual, que sólo admite —y esto luego de largas y enconadas luchas— algunas enmiendas marginales a su injusticia original.  La democracia, en cambio es un régimen político y social basado en la igualdad; no sólo en la formal, que es importante, sino en la sustantiva, en la que hace a las condiciones de vida de la población.  Esto es así, no sólo para la tradición marxista, sino para el liberalismo conservador y aristocrático de un Alexis de Tocqueville: tanto para el marxismo como para la concepción tocquevilliana la democracia es la expresión política de una sociedad de iguales —o al menos de potencialmente iguales— o por lo menos orientada hacia la entronización de la igualdad social.  Por eso, le asiste la razón a Boaventura de Sousa Santos cuando al revisar el descendente itinerario histórico de la democracia concluyó que:
“La tensión entre capitalismo y democracia desapareció, porque la democracia empezó a ser un régimen que en vez de producir redistribución social la destruye […] Una democracia sin redistribución social no tiene ningún problema con el capitalismo; al contrario, es el otro lado del capitalismo, es la forma más legítima de un Estado débil.” [2]

Los golpes de Estado, ahora los de nuevo tipo, procuran corregir los “errores” de la masa plebeya que por su ignorancia y ofuscamiento y gracias al sufragio universal puede encumbrar a la primera magistratura a cualquier demagogo que le prometa el cielo en la tierra, olvidándose que, como lo recuerdan los políticos y publicistas de la burguesía, en la sociedad no existen los “almuerzos gratis”.

Injerencia externa

Aparte de estos factores endógenos que originan los golpes militares están los de carácter exógeno, aunque hay que aclarar sin más dilaciones que la distinción entre éstos y los de carácter endógeno es más analítica que real.  Una palabra sintetiza la naturaleza de estos factores, supuestamente “externos”: imperialismo.  Es decir, la continua injerencia de Estados Unidos a través de los más variados dispositivos —políticos, sociales, ideológicos, mediáticos, militares, policiales, económicos y financieros— en la vida de las sociedades latinoamericanas.  Agréguese también aquí el nefasto rol jugado por los mal llamados organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etcétera) que según uno de los más sofisticados intelectuales del imperio, Zbigniew Brzezinski, son meras extensiones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos; y el rol jugado por las grandes empresas transnacionales, respaldadas invariablemente por los gobiernos de los países en los cuales tienen sus casas matrices, y de ese modo se tendrá una somera visión de la enorme gravitación que estos agentes tienen en el desenvolvimiento de la vida política de los países del área.[3]  Un dato adicional que permite apreciar en sus justos términos la influencia estadounidense en la región —algo que es metódicamente subestimado, cuando no desechado por completo, por el saber convencional de las ciencias sociales— es lo que un estudioso norteamericano ha denominado “la presunción hegemónica” que los círculos dominantes de Estados Unidos comparten en relación a Latinoamérica.[4]  Esta presunción, profundamente arraigada inclusive en expresiones políticas relativamente progresistas en ese país, es que los que se sitúan al Sur del Río Bravo deben estar bajo la permanente tutela de la Casa Blanca.  Y esto no es nuevo.  Así lo expresó claramente el presidente Theodor Roosevelt en lo que pasó a ser conocido como el “Corolario Roosevelt”.  Corolario, tal como lo planteara sin ambages el presidente estadounidense, de la Doctrina Monroe (1823).  En su Discurso sobre el estado de la Unión ante el Congreso de Estados Unidos del 6 de Diciembre de 1904, dijo que:
“No es cierto que los Estados Unidos desee territorios o contemple proyectos con respecto a otras naciones del hemisferio occidental excepto los que sean para su bienestar. Todo lo que este país desea es ver a las naciones vecinas estables, en orden y prósperas. Toda nación cuyo pueblo se conduzca bien puede contar con nuestra cordial amistad. Si una nación muestra que sabe cómo actuar con eficiencia y decencia razonables en asuntos sociales y políticos, si mantiene el orden y paga sus obligaciones, no necesita temer la interferencia de los Estados Unidos. Un mal crónico, o una impotencia que resulta en el deterioro general de los lazos de una sociedad civilizada, puede en América, como en otras partes, requerir finalmente la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede forzar a los Estados Unidos, aun sea renuentemente, al ejercicio del poder de policía internacional en casos flagrantes de tal mal crónico o impotencia.” [5]

Desgraciadamente, los politólogos formados en la tradición anglosajona ignoran esta clarísima advertencia formulada nada menos que por el primer Roosevelt y donde deja sentadas las bases ideológicas y morales justificativas de la intervención de la Casa Blanca en los países del área.  Por ejemplo, cuando Evo Morales recupera para Bolivia las riquezas hidrocarburíferas de ese país, está incurriendo en un acto claramente indecente, aparte de ineficiente, al igual que cuando Salvador Allende hizo lo propio con la nacionalización de las minas de cobre (“el sueldo de Chile”, decía el presidente mártir) o la reforma agraria; o cuando Hugo Chávez recuperó el petróleo venezolano o Rafael Correa ordenó el desalojo de la base de Manta y otorgó asilo diplomático a Julian Assange.  O, caso extremo, cuando la Revolución Cubana decidió acabar con la sujeción de la isla a los dictados de Washington, haciéndose pasible del mismo escarmiento.  En resumen: todas estas iniciativas, contrarias a todas luces a la “eficiencia y la decencia” que debe tener un gobierno no hicieron otra cosa que desatar la necesaria intervención correctiva de Estados Unidos, que así procede con la soberbia y la arbitrariedad de quien está convencido de tener la justicia y la moral de su lado.

El “golpe blando”

Sobre esta plataforma ideológica, hija del mesianismo heredado de sus primeros colonos y del “supremacismo” racial propio del Destino Manifiesto, se construye la parafernalia institucional y la estrategia política que conduce inevitablemente al “golpe blando”.  Por eso el presupuesto federal de Estados Unidos aprueba año tras año ingentes sumas de dinero específicamente destinadas a “reanimar la sociedad civil” allí donde Tío Sam la encuentra pasiva y desorganizada; para educar en las virtudes de la “buena gobernanza” a líderes políticos y sociales opuestos a los gobiernos progresistas y de izquierda; para enseñar “buenas prácticas” a jueces, fiscales y legisladores de los países en cuestión así como para entrenar periodistas en los últimos avances de la comunicación social y para gestar el clima destituyente que garantice el éxito de la operación.  Esto aparte de los dineros que con estos mismos fines aparecen camuflados en el presupuesto (bajo el rubro de “ayuda” administrada por la USAID) o simplemente, no aparecen, como el presupuesto de la CIA y otras agencias de inteligencia de Estados Unidos encargadas de abatir gobiernos desafectos.

Llegada la hora de los hornos, serán aquellos actores los que arremeterán contra los gobiernos adversarios para poner fin a políticas que el imperio considera contraria a sus intereses.  Todo este despliegue va acompañado, por supuesto, por una sostenida penetración de todo tipo —equipamiento, logística, cursos de instrucción, ejercicios conjuntos, etcétera— en las fuerzas armadas, garantes en última instancia de la eficacia del “golpe blando”.  Porque si bien este no requiere de los militares en la calle para destituir a un presidente de izquierda, sí los necesita para las labores de “limpieza política” que, conjuntamente con el paramilitarismo o los “grupos de tarea”, inexorablemente se pondrán en marcha a la hora de construir el nuevo orden.  En suma, toda una nueva metodología golpista en donde el derrocamiento de un gobierno indeseable es, en principio, indoloro e inaudible.  A diferencia de los golpes militares, cuyos preparativos eran indisimulables, la conspiración de los nuevos golpistas es silenciosa y casi imperceptible, salvo para unos pocos.  No tiene el estrépito del golpe militar pues se disfraza con ropajes legales e irreprochablemente republicanos.  Aparece como resultado del rodaje normal y previsible de las instituciones democráticas: una Cámara que denuncia, un Senado que juzga, unos jueces que condenan y una oligarquía mediática que dispone de la artillería necesaria para adormecer a la opinión pública y justificar la destitución del (o de la) presidente y la usurpación de su cargo.  Pero el “golpe blando” es una gigantesca estafa a la voluntad popular, al juego democrático y además es tan sanguinario como sus predecesores.  Los casos de Honduras y Paraguay demuestran taxativamente lo que estamos diciendo.


[1] El texto que elabora este argumento de modo exhaustivo es el libro de Ellen Meiksins Wood, Democracia contra capitalismo. Renovando el materialismo histórico (Buenos Aires: Siglo XXI, 1999). Una reflexión desde América Latina se encuentra en nuestro Aristóteles en Macondo. Notas sobre Democracia, Poder y Revolución en América Latina (Buenos Aires y Córdoba: Ediciones Luxemburg y Editorial Espartaco), 2014.
[2] Boaventura de Sousa Santos Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social. (Buenos Aires: CLACSO/Instituto Gino Germani: 2006). pg. 75
[3] Refiriéndose explícitamente al Banco Mundial y al FMI Brzezinski dice que: “…son instituciones fuertemente dominadas por los Estados Unidos”.  Lo mismo cabe decir del BID. Cf. Zbigniew Brzezinski, El Gran Tablero Mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos (Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 1998), p. 37.
[4]  El texto canónico sobre el tema lo escribió Abraham Lowenthal, “Two hundred years of American Foreign Policy. The United States and Latin America. Ending the hegemonic presumption”, en Foreign Affairs, Octubre 1976.
Hemos examinado en detalle sus implicaciones contemporáneas en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012), pp. 64-66.

martes, 6 de septiembre de 2016

Emotiva carta de Dilma Rousseff: “No desistan de la lucha”

Presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Foto: Globo.
Tomado de CubaDebate

Hoy, el Senado Federal tomó una decisión que entra en la historia de las grandes injusticias. Los senadores que votaron por el impeachment escogieron lastimar la Constitución Federal. Decidieron por la interrupción de un mandato de una presidente que no cometió crimen de responsabilidad. Condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario.
Con la aprobación de mi apartamiento definitivo, políticos que buscan desesperadamente escapar del brazo de la Justicia tomaron el poder unidos a los derrotados en las últimas cuatro elecciones. No llegan al Gobierno por el voto directo, como yo y Lula hicimos en 2002, 2006, 2010 y 2014. Se apropian del poder por medio de un golpe de Estado.
Es el segundo golpe de Estado que enfrento en mi vida. El primero, el golpe militar, apoyado en la truculencia de las armas, de la represión y la tortura, se me presentó cuando era una joven militante. El segundo golpe parlamentario, acontecido hoy, a través de una farsa legal, me derriba del cargo para el que fui elegida por el pueblo.
Se trata de una clara elección indirecta, en la que 61 senadores sustituyen la voluntad expresada por 54.500.000 votos. Es un fraude, contra el que todavía vamos a recurrir a todas las instancias posibles.
Sorprende que la mayor acción contra la corrupción de nuestra historia, como consecuencia de medidas adoptadas y las leyes promulgadas a partir 2003 y profundizadas en mi gobierno, lleven justamente al poder a un grupo de corruptos investigado.
El proyecto nacional progresista, incluyente y democrático que represento está siendo interrumpido por una poderosa fuerza conservadora y reaccionaria, con el apoyo de una prensa partidista y venal. Se capturarán las instituciones del Estado para ponerlas al servicio del más radical liberalismo económico y el retroceso social.
Acaban de derrumbar a la primera mujer presidente de Brasil, sin ninguna justificación constitucional para este juicio político.
Pero el golpe no se acaba de cometer contra mí y mi partido. Este fue sólo el comienzo. El golpe golpeará indistintamente cualquier organización política progresista y democrática.
El golpe está en contra de los movimientos sociales y sindicales y contra los que luchan por los derechos en todas sus acepciones: el derecho al trabajo y la protección de las leyes laborales; derecho a una jubilación justa; derecho a la vivienda y a la tierra; derecho a la educación, la salud y la cultura; derecho de la juventud a protagonizar su historia; derechos de los negros, los indígenas, la población LGBT, mujeres; derecho a hablar sin ser reprimido.
El golpe es contra el pueblo y contra la nación. El golpe es misógino. El golpe es homofóbico. El golpe es racista. Es la imposición de la cultura de intolerancia, los prejuicios, la violencia.
Les pido a Brasil y los brasileños que me oigan. Hablo a los más de 54 millones que votaron por mí en 2014. Hablo a los 110 millones, que apoyan la elección directa como forma de elección de presidentes. Hablo fundamentalmente a los brasileños que, durante mi gobierno, superaron la pobreza, alcanzaron el sueño de la casa, comenzaron a recibir atención médica, entraron en la universidad y dejaron de ser invisibles a los ojos de la nación, pasando a tener derechos que siempre les fueron negados.
La incredulidad y el dolor que nos golpean en momentos como éste son malos consejeros. No desistan de la lucha.
Oigan bien: creen que nos ganaron, pero están equivocados. Sé que todo el mundo va a luchar. Habrá contra ellos la oposición más firme, incansable y llena de energía que un gobierno golpista pueda tener.
Cuando el presidente Lula fue elegido por primera vez en 2003, llegamos al gobierno cantando juntos que nadie debía tener miedo de ser feliz. Por más de 13 años, llevamos adelante con éxito un proyecto que promovió la mayor inclusión social y reducción de las desigualdades de la historia de nuestro país.
Esta historia no termina así. Estoy segura de que la interrupción de este proceso por el golpe de Estado no es definitiva. Volveremos. Para continuar nuestro viaje hacia un Brasil donde el pueblo es soberano.
Espero que sepamos unirnos en defensa de las causas comunes para todos los progresistas, independientemente de su afiliación partidaria o posición política. Propongo que luchemos todos juntos contra el retroceso, en contra de la agenda conservadora, en contra de la extinción de los derechos, por la soberanía nacional y el pleno restablecimiento de la democracia.
Dejo la presidencia como entré: sin haber incurrido en ningún acto ilegal; sin haber traicionado ninguno de mis compromisos; con dignidad y llevando en el pecho el mismo amor y admiración por los hombres y las mujeres brasileñas y la misma voluntad de seguir luchando por Brasil.
Viví mi verdad. Di lo mejor de mi capacidad. No huí de mis responsabilidades. Me emocioné con el sufrimiento humano, me conmoví con la lucha contra la pobreza y el hambre, combatí la desigualdad.
Me embarqué en buenas peleas. Perdí algunas, gané muchas y, en este momento, me siento inspirada en Darcy Ribeiro para decir: no me gustaría estar en el lugar de aquellos que se consideran vencedores. La historia será implacable con ellos.
A las mujeres brasileñas, que me cubrieron con flores y afecto, les pido que crean que se puede. Las futuras generaciones de brasileñas sabrán que la primera vez que una mujer ocupó la Presidencia de Brasil, el machismo y la misoginia mostraron sus caras más feas. Hemos abierto un camino de una sola vía hacia la igualdad de género. Nada nos hará retroceder.
En este momento, no voy les voy a decir adiós. Estoy segura de que se puede decir “hasta dentro de poco”.
Concluyo compartiendo con ustedes una maravillosa inspiración del poeta ruso Maiakovski:
“No estamos contentos, por supuesto,
Pero ¿por qué razón deberíamos estar tristes?
El mar de la historia es agitado
Las amenazas y guerras, habremos de atravesarlas,
Las romperemos por la mitad,
Cortándolas como corta una quilla”
Un fuerte abrazo a todos los brasileños, que comparten conmigo la creencia en la democracia y el sueño de la justicia.
Jueves, 1 de Setiembre de 2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

#YoApoyoADilma #NoImpeacment #NoGolpesDeEstado



En 1964 tuvo lugar un Golpe de Estado contra el presidente João Goulart por militares brasileños con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos...

En 2016 se ha llevado a cabo un Golpe Parlamentario contra Dilma Rousseff por parte de poderes políticos y jurídicos corruptos y el visto bueno desde el gobierno de los Estados Unidos...

En ambos, se asesinó a la democracia, se apaleó al pueblo y el derecho constitucional del pueblo fue pisoteado.

viernes, 2 de septiembre de 2016

La impudicia de los enemigos de la democracia

Tomado de ALAI, Agencia Latino Americana de Información
Por Fernando de la Cuadra.

Por dos veces vi de cerca la muerte: cuando fui torturada por días seguidos, sometida a vejaciones que nos hacen dudar de la humanidad y del propio sentido de la vida;
Y cuando una enfermedad grave y dolorosa podría haber abreviado mi existencia.
Hoy sólo temo la muerte de la democracia…
 Dilma Rousseff

Después de un largo, complejo y traumático proceso de nueve meses, finalmente fue consumado el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff. Ella se encuentra destituida definitivamente, pero probablemente por razones de “mala conciencia” fue rechazada la inhabilitación para ejercer cualquier cargo público por un periodo de ocho años. Los extenuantes y acalorados debates de los últimos días sólo dejan transparentar que independientemente de la razón, el ardor y la pasión con que eran pronunciados los discursos de cada senador, la decisión de los “honorables” ya estaba tomada.

Quienes eran a favor de la acusación de que la Jefa de Estado había cometido un crimen de responsabilidad contemplado en el ordenamiento jurídico, solamente reforzaron su posición de siempre, no encontrando en la defensa de la presidenta ningún argumento que les permitiera cambiar de opinión. Y aquellos que estaban en contra del proceso, reforzaron aún más la convicción de que la mandataria no cometió ningún delito, pues simplemente utilizó las herramientas administrativas que otorgaba la propia Constitución y las normativas de la política presupuestaria del país. Los decretos de recursos suplementarios y las llamadas “pedaladas” fiscales no representarían en hipótesis alguna una trasgresión susceptible de ser sancionada con la cesación en el cargo de la gobernante.

Pero esta constatación en realidad no explica nada, porque parece apuntar una obviedad que esconde precisamente el embrollo más problemático de la cuestión: la génesis del Golpe. Todos los indicios existentes permiten sostener que este golpe venía siendo urdido desde el mismo día en que Dilma Rousseff venció las elecciones de 2014. Faltaba encontrar la brecha que permitiera dar un envoltorio “jurídico” a la acusación constitucional. Otras tentativas habían fracasado, como por ejemplo, la pretensión de impugnar el resultado de las elecciones que daban como victoriosa a la candidata del Partido de los Trabajadores o la instauración de un proceso en el Tribunal Superior Electoral (TSE) para rechazar las cuentas de la campaña electoral de 2014.

Al final de cuentas es evidente que el juicio es político. La presidenta Dilma podrá haber cometido muchos errores durante su mandato, pero ninguno que justifique su destitución por medio de un recurso tan dudoso como este proceso impulsado y sentenciado por los parlamentarios. Son ellos quienes ciertamente serán juzgados por la historia y por la comunidad internacional, por el desprecio demostrado en la defensa de los valores y las reglas del juego democrático, que en una de sus cláusulas pétreas señala que aquellos partidos o conglomerados que son derrotados en una contienda electoral deberán esperar otra oportunidad en las próximas elecciones.

Ahora que se encuentra confirmado el alejamiento definitivo de la presidenta, el hasta ahora interino Michel Temer prepara con su equipo ministerial las medidas que aplicará hasta el final de su mandato. La mayoría de dichas medidas son orientadas por el principio de austeridad, como los cambios propuestos en el sistema previsional o los cortes que se aplicarán a las políticas sociales. La idea es “reconfigurar” hacia abajo por los menos cinco de los programas considerados emblemáticos de las administraciones petistas, tales como Bolsa Familia, Minha Casa Minha Vida, Ciencia sin Fronteras, Programa Nacional de Acceso a la Enseñanza Técnica y el Empleo (Pronatec) y la Transposición del Rio San Francisco.

Junto con ello el gobierno instalado deberá lanzar otros programas visiblemente impopulares, como la eliminación del Programa Nacional de Alfabetización, la disminución sustantiva de recursos para la educación media y universitaria (especialmente de becas para la enseñanza superior), la reducción del programas Más Médicos (fin de la contratación de médicos cubanos) o el recorte de recursos para la Reforma Agraria y las acciones de apoyo a la agricultura familiar. Lo anterior es una consecuencia inevitable del hecho de tener actualmente un presidente que no fue electo y que, por lo tanto, no propuso ninguna agenda para ser aprobada por los ciudadanos.

En este momento trágico para la historia del país en que la democracia ha sido herida de muerte, solo cabe esperar que los brasileños se rebelarán ante la displicencia mostrada por el congreso para proteger las conquistas y avances democráticos mantenidos con mucho esfuerzo a lo largo de las tres últimas décadas de vida republicana.

miércoles, 31 de agosto de 2016

La conciencia tranquila de Dilma. ¿Se puede decir lo mismo de sus verdugos?

(Foto: Lula Marques/AGPT)
Foto: Lula Marques/AGPT
Fuente original: Socialista Morena
Traducido por ALAI, Agencia Latino Americana de Información
Por Cynara Menezes.

Con un discurso coherente y una postura nuevamente orgullosa, serena y digna ante los verdugos, la presidente Dilma Rousseff asegura un lugar en el panteón de las víctimas de la injusticia histórica. Si este golpe se concreta, y parece que lo hará, Dilma va a estar al lado de João Goulart, Salvador Allende, Juana de Arco, Sacco y Vanzetti y tantos otros grandes hombres y mujeres inmolados por las fuerzas reaccionarias "en nombre del pueblo". Al igual que ellos, la palabra "honor" se adapta como un guante a la biografía de Dilma. En el lado opuesto, en el de los cobardes y traidores, estarán los que la condenaron, y esto incluye a los lamentables medio de comunicación que dominan nuestro país.

"La historia se repite, la primera vez como tragedia y la segunda como farsa": la frase de Marx se hace eco en nuestras cabezas como una mala broma. Es imposible no comparar la presencia de Dilma en el plenario del Senado, cercada de las aves de rapiña de traje y corbata, con la famosa foto de la joven Dilma rodeada de los cuervos de verde oliva y los quepes del tribunal militar de la dictadura. Pero, por extraño que parezca, el ejército logró tener un mínimo de vergüenza en la cara y optó por ocultar los rostros del registro de la historia. Los golpistas de hoy ni ese pudor tienen y caminan con el rostro descubierto y todavía cazan, como moscas, a los reporteros de la televisión para que los exhiban frente a las cámaras.

La propia Dilma se encargó de recordar la semejanza trágica entre los dos episodios. "No cometí ningún delito de responsabilidad. Los cargos contra mí son injustos y poco razonables. Cesar definitivamente mi mandato es como someterme a una pena de muerte política. Este es el segundo juicio al que estoy sometida en el que la democracia tiene un asiento, conmigo, en el banquillo de los acusados", expresó.

"La primera vez, fui condenada por un tribunal especial. De aquella época, además de las marcas dolorosas de la tortura, quedó el registro, en una imagen, de mi presencia ante mis verdugos, en un momento en que los miraba de frente, ya que ocultaban sus rostros, por temor a ser reconocidos y juzgados por la historia. Hoy, cuatro décadas después, no hay detención ilegal, no hay tortura, mis jueces llegaron aquí con el mismo voto popular que me llevó a la Presidencia. Tengo para todos el mayor respeto, pero mantengo la cabeza erguida, mirando a los ojos de mis jueces".

La conciencia de Dilma brillaba en su voz, ahogada a veces, y en su mirada. ¿Quién allí, entre los que la juzgaban en aquella sala podría decir que también está con la conciencia tranquila? ¿Quién de los que dieron el veredicto anticipado de "culpable" a la presidenta, podría decir que duerme el sueño de los justos? ¿Quién entre los participantes de ese escenario tiene de hecho estatura moral para condenarla? ¿Y quién lejos de la Cámara del Senado, en la tranquilidad de sus hogares, puede afirmar con el corazón abierto que se está derrocando una presidenta honesta por el bien de nuestro país? La mentira es incompatible con el amor a la patria, a pesar de las camisetas verde amarillo de la selección con las que estas personas salieron a las calles para pedir la cabeza de una mujer inocente.

Yo y muchos brasileños, votantes o no de Dilma, vamos a seguir defendiendo su mandato hasta el final. No porque encontramos en su gobierno el mejor de los mundos; no porque estemos de acuerdo con todo lo que Dilma hizo en su cargo; sino por una cuestión de principios, porque esto es lo que hay que hacer. Personas verdaderamente honestas tienen principios y nunca renuncian a ellos. Sólo los corruptos renuncian a sus principios.

Vuelvo a Dilma: "A los casi setenta años de edad, no será ahora, después de ser madre y abuela, que vaya a abdicar de los principios que siempre me han guiado. Ejerciendo la presidencia he honrado el compromiso con mi país, con la democracia, con el estado de derecho. He sido inflexible en la defensa de la honestidad en la gestión de la cosa pública. Por lo tanto, antes de que las acusaciones contra mi sean expuestas en este proceso, no puedo dejar de sentir, en la boca, nuevamente, el sabor áspero y amargo de la injusticia y la arbitrariedad. Y por eso, como en el pasado, resisto. No esperen de mí el obsequioso silencio de los cobardes".

Es un principio básico de la democracia no condenar a los ciudadanos injustamente. Cuando esta premisa -fundamental en cualquier sociedad considerada "civilizada"- se viola, entramos en la barbarie. Cuando esta regla inquebrantable se rompe, todo puede estar permitido: que entren en nuestras casas en medio de la noche, que secuestren a nuestros hijos, padres, hermanos y hermanas, y arresten, torturen y maten a la gente sólo por manifestarse contra el autoritarismo. Esta película ya la vimos antes.

"No tengo ninguna duda de que, esta vez también, todos seremos juzgados por la historia. Dos veces vi de primera mano la cara de la muerte: Cuando fui torturada durante días seguidos, sometida a crueldades que nos hacen dudar de la humanidad y del propio sentido de la vida; y cuando una enfermedad grave y extremadamente dolorosa pudo haber abreviado mi existencia. Hoy en día sólo temo la muerte de la democracia, por la que muchos de nosotros, presentes aquí en esta Cámara, luchamos con el mejor de nuestros esfuerzos ", recordó Dilma.

Nunca olvide, presidenta: la historia está de su lado. No es sobre su cabeza que estará estampada la marca de golpista, de enemiga de la democracia, y mucho menos de corrupta. En cuanto a los que ahora la condenan, por desgracia, sabemos que poco les importa el juicio de la historia. No les preocupa ni les importa el sucio papel que están desempeñando frente a la nación e incluso frente a sus familias. Consumar este golpe les significará a los derrotados en las urnas lo que siempre persiguen: dinero y poder. ¿Qué representa tener una conciencia tranquila, frente a lo que para ellos es la verdadera razón de existir?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Persecución a Lula confirma que ya no hay democracia en Brasil

Tomado de ALAI, Agencia Latino Americana de Información
Por Emir Sader.

La obsesión de intentar sacar a Lula de la vida política brasileña, configurando una verdadera persecución política, confirma que Brasil se salió de la democracia y avanza peligrosamente hacia una dictadura, por medio de un golpe, de la acción o inacción de la Justicia y de las campañas sistemáticas de difamación llevadas a cabo por los medios.

Es lo que Lula denuncia, al afirmar que entramos en un Estado de excepción y lo que expresa en su documento a las Naciones Unidas, siguiendo el mismo camino de Julián Assange, amparado por el mismo abogado.

El escándalo político y jurídico de acusar a Lula sin ninguna prueba, por declaraciones sin fundamento hechas por un político confeso, alegando que Lula habría intentado interrumpir investigaciones sobre corrupción; el intento de tomarlo preso sin nada que lo justificara, configuran una persecución política que supera cualquier límite de los espacios democráticos. Cuando el Poder Judicial es cómplice de esa persecución, cuando los medios son los principales agentes que intentan culpabilizarlo en la opinión publica sin ninguna prueba, los marcos del Estado democrático de derecho han sido rebasados y sustituidos por la persecución pura y simple.

Intentar excluir de la vida política brasileña al único líder que tiene prestigio frente al pueblo es intentar imponer en última instancia un golpe en la legitimación de la política brasileña, para abrir espacio a aventureros golpistas y a los salvadores fascistas de la patria. Para ello es indispensable intentar invalidar el liderazgo político que ha rescatado la dignidad de Brasil y la autoestima de los brasileños. Es indispensable intentar medir con la misma vara a los golpistas y corruptos que asaltan al Estado brasileño y al líder popular que más ha contribuido para democratizar el país.

Si continúa existiendo un liderazgo como el de Lula en la plenitud del ejercicio de su liderazgo popular, esos aventureros no podrán continuar con la destrucción sistemática de la democracia que promueven, con la liquidación del patrimonio público, los derechos de los trabajadores, los recursos públicos que han servido para democratizar el acceso del pueblo a los derechos elementales garantizados por las políticas públicas.          

Lula es la última piedra en el zapato de esos vándalos que atacan a la democracia y asaltan al Estado brasileño. Están coaligados los más corruptos políticos y los que dicen combatir a la corrupción. La existencia de un liderazgo popular incuestionable como el de Lula desmiente la tesis de que los políticos son todos malos, de que la vida política brasileña está totalmente pervertida, de que no hay esperanza de rescate de Brasil y de que debemos entregarnos, arrodillados, al Imperio que ellos tanto adulan.

La obsesión de destruir la imagen pública de Lula solo puede concretarse por actos dictatoriales de violación de los derechos del expresidente y candidato favorito a volver a ser presidente de Brasil. Si ellos confían en las encuestas que ellos mismos fabrican, dejen que Lula sea derrotado por el pueblo en una competencia democrática. No habría más grande condena a Lula que la practicada por el pueblo, democráticamente.

Ocurre que ellos saben que sus encuestas son forjadas. Pongan a Lula y cualquier otro candidato en campaña, a ver lo que ocurre.  Los otros ni siquiera van a ser capaces de organizar los comicios, no se van a exponer públicamente a los escraches de la población. Cada vez que Lula se encuentra con el pueblo, en comicios, en reuniones, por las calles, los golpistas tiemblan y se dan cuenta de que solo mediante un golpe, la persecución jurídica y política, lo pueden sacar de la cancha. Pero al hacerlo, confirman que Brasil ya vive en una dictadura.

Si les incomoda el llamado de Lula a las Naciones Unidas, den la demostración de que Brasil aún vive en una democracia, dejando que el pueblo se pronuncie libremente sobre quien quiere que dirija al país. Abandonen definitivamente la persecución a Lula, renuncien a un gobierno golpista por la forma como accedió al poder y por la perversión de poner en práctica un programa opuesto con el que el golpista fue electo. 

No hay más democracia en Brasil si el más grande líder popular de la historia del país es perseguido sistemáticamente sin ninguna prueba en su contra e impedido de someterse a la decisión democrática del pueblo en las urnas. De nada sirven las protestas por las denuncias de Lula al mundo. Hasta hace poco la opinión pública internacional se dejaba llevar por lo que decían los medios golpistas brasileños. Pero cuando los medios internacionales vinieron a Brasil, se dieron cuenta de las mentiras que los medios locales propagaban y han desmoralizado a los medios brasileños en todo el mundo. Ahora han perdido toda credibilidad.  Al mismo tiempo que los medios internacionales han constatado que los corruptos están del lado de Michel Temer y de Eduardo Cunha, los golpistas, y no de Dilma y de Lula.

Ahora los medios internacionales reiteran las denuncias de Lula y la apreciación de que el criterio fundamental para juzgar si hay todavía democracia o no en Brasil es terminar de una vez por todas con las persecuciones a Lula y dejar en manos de los brasileños y no de los golpistas y corruptos, el destino de Brasil.

Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

jueves, 26 de mayo de 2016

Cintas grabadas revelan cómo tramaron golpe contra Dilma Rousseff

Foto: Tomada de elnacional.com.do
Foto: Tomada de elnacional.com.do
Tomado de CubaDebate

Casi 15 días después de que la presidenta Dilma Rousseff fuera suspendida de su cargo para iniciar un proceso de impeachment (destitución política) por un supuesto delito de corrupcióncomienzan a conocerse pactos secretos detrás de su salida.
Se dio a conocer una grabación del nuevo ministro de Planificación de BrasilRomero Juca que propone una alianza para frenar las investigaciones de corrupción en Petrobras.
La grabación entre Juca y uno de los investigados por desvíos en Petrobras, Sergio Machado, sugiere que el proceso para separar a Rousseff del poder y sustituirla por el vicrepresidente, Micher Temer, conduciría a una unión entre políticos y la Corte Suprema para delimitar las investigaciones.
Rousseff no tiene una sola investigación por corrupción ycontrario a otros presidentesfue la única que promovió las investigaciones por este delito.
“El diálogo no deja dudas, muestra a un pretendiente a ser ministro del golpe conversando con una persona que es investigada, y ellos traman para usar el impeachment como forma de frenar las investigaciones de los crímenes practicados”, señaló Ricardo Berzoini hasta hace poco ministro jefe de la Secretaría de Gobierno de Brasil.
Tiene que haber impeachmentno hay otra salida”, afirmaba en marzo Romero Juca, en diálogo con Sergio Machado, actual funcionario del gobierno interino de Michel Temer.
Ambos están investigados por el juez Sergio Moro por participar supuestamente de sobornos en Petrobras.
La escucha, que forma parte de la causa, fue difundida por el diario Folha de Sao Paulo y revela que el juicio político contra la presidenta brasileña Dilma Rousseff fue abierto con apoyo del entonces vicepresidente Temer y de la oposición al Partido de los Trabajadores como un pacto para frenar la investigación por corrupción.
Juca, que ya renunció, está investigado por supuesta corrupción en obras del sector energético y es uno de los ministros más fuertes de Temer y hombre clave del sector conservador del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). Machado fue colocado por el PMDB como presidente de Transpetro, subsidiaria de la petrolera estatal Petrobras.
En la conversación, Juca también menciona al senador y excandidato presidencial Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Aecio Neves y al actual canciller interinoJosé Serra.
La transcripción del audio también revela que Juca conversó sobre cómo frenar la operación “Lava Jato” sobre sobornos en torno a Petrobras y empresas estatales con miembros del Supremo Tribunal Federal y con comandantes militares en torno a un gobierno que en marzo imaginaba como de “unidad nacional” en reemplazo de Rousseff.
Ayer conversé con ministros de la corteEllos dicen que sólo existen condiciones sin ella (Dilma). Si ella sigue ahí, la prensa, hay gente que quiere sacarla porque esta mierda no se detendrá nunca. Entonces estoy hablando con los generales,comandantes militares. Está todo tranquilo, dicen que van a dar garantíasEstán monitoreando al MST (Movimiento campesino Sin Tierra) para que no perturben”, dice el ministro Juca.
Machado, quien era del PSDB y trabajó en campañas con Neves y luego se pasó al PMDB, le sugirió a Juca buscar una salida política por temor a que él fuera detenido por el juez Moro y supuestamente revelar vinculaciones con la cúpula del partido de Temer y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, suspendido en sus funciones por la Corte a raíz de que está procesado por corrupción.
Dice Machado en la escucha: “Creo que la salida de Dilma debe darse por licencia o por renuncia. La licencia es más suave. Michel forma un gobierno de unión nacional, hace un gran acuerdo, protege a Lula, protege a todos. Este país vuelve a calmarse porque nadie aguanta más. Esta cagada de estos fiscales de San Pablo (que pidieron la prisión de Lula) ayudó mucho”.
Por su parte, el actual ministro de Planificación, uno de los autores del ajuste que debe anunciar Temer en las próximas horas para enfrentar el déficit en las cuentas públicas, lamentó no conocer al juez de la Corte que lleva el caso Petrobras para personas con fueros, Teor Zavazcki.
El ministro le recomienda a Machado que hable de su situación con el ex presidente José Sarney (1985-1990), cacique del PMDB, con Cunha y con el titular del Senado, Renán Calheiros, a quien acusaba de “no entender nada” por oponerse, en un principio, al juicio político a Rousseff.
“Vos tenés que ver con tu abogado cómo te podemos ayudar -le dice Juca a Machado-. Tiene que haber política. Hay que resolver esta mierda, hay que cambiar el gobierno para poder estancar esta sangría”, revela el evidente golpe blando contra Rousseff.
(Tomado de misionesonline.net)
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viernes, 20 de mayo de 2016

Estados Unidos y el perfil bajo sobre Brasil

Estados Unidos y el perfil bajo sobre Brasil (por Silvina M. Romano)
Tomado de CELAG Centro Estratégico latinoamericano de Geopolítica
Por Silvina M. Romano

Un día antes de que la Asamblea Nacional Venezolana asumiera sus funciones, el 5 de enero de 2016, el Departamento de Estado emitió un comunicado llamando a que se respetara “la independencia, la autoridad y las prerrogativas constitucionales” en Venezuela. En dicha ocasión, ya advertíamos que era nada menos que curioso que el Departamento de Estado se apresurara a hacer declaraciones con respecto a Venezuela, pero que no se pronunciara sobre lo que estaba ocurriendo en Brasil[1]. A su vez, en el transcurso de la semana pasada, el vicepresidente estadounidense Biden volvió a recordarnos su “preocupación” sobre lo que ocurre en Venezuela por lo que él considera “violaciones a los Derechos Humanos”[2] y hace un mes, Obama “renovó” por un año más el decreto que declara a Venezuela como amenaza para la seguridad en EEUU[3].
Sin embargo, sobre Brasil hay un sospechoso perfil bajo por parte del gobierno estadounidense. Sólo se conoce lo publicado por el vocero de la Casa Blanca John Earnest: “Obama confía en la fortaleza de las instituciones brasileñas para soportar lo que está sucediendo”[4]. Lo que se conoce menos es que Michel Temer, quien quedó como sustituto de Dilma Rousseff, es un ex informante de la CIA; y que la embajadora estadounidense en Brasil Liliana Ayalde, cumplía esa misma función en Paraguay en vísperas del “golpe institucional” a Fernando Lugo[5]. Este vínculo se extiende además al ámbito de los negocios, sabiendo que la derecha brasileña tiene una histórica y fluida relación con las elites estadounidenses.
Durante el gobierno de Joao Goulart a inicios de los ‘60, los mecanismos de desestabilización previos al Golpe se nutrieron de campañas de prensa que buscaban mostrar al mundo un Brasil en caos, perdido, además de la aplicación de presión económica de todo tipo. Un elemento clave de aquel proceso fue la estrecha relación entre empresarios brasileños y el gobierno estadounidense. Tal como lo muestran documentos desclasificados, el gobierno estadounidense envió a Brasil algunos funcionarios que se reunieron con grupos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Río de Janeiro y San Pablo, y con buena parte de los hombres de negocios y banqueros importantes de Brasil y Estados Unidos; asimismo, tuvieron la oportunidad de intercambiar opiniones con los gerentes de la American Foreign Power y la Brazilian Light and Power, que constituían uno de los objetivos del programa de nacionalización del gobierno de Goulart[6]. El Departamento de Estado destacaba en aquel momento la necesidad de “mantener un clima favorable en Brasil para las inversiones estadounidenses y para asegurar la máxima participación de capital norteamericano en los programas de la Alianza para el Progreso implementados en Brasil”[7]. Goulart fue derrocado por un golpe cívico-militar en 1964, inaugurando una “nueva modalidad” de Golpe, según funcionarios de EEUU[8].
El periodista estadounidense Glenn Greenwald, desde Brasil, es uno de los que vincula la situación actual con lo sucedido en 1964: “soy testigo del modo en que se está desmantelando la democracia –que es lo que está sucediendo– por parte de la gente más rica y poderosa de la sociedad, que utiliza los medios masivos para hacer propaganda a favor de una minoría de familias extremadamente ricas, muchas de las cuales apoyaron el Golpe militar [de 1964], da realmente miedo”[9].
La diferencia es que en la actualidad son los políticos Brasileños los que se toman la molestia de viajar a EEUU, pero los intereses que se resguardan parecen ser los mismos. Aunque poco trascendió en la prensa, al día siguiente del impeachment en la Cámara Baja, el Senador Aloysio Nunes del PSDB (principal partido opositor) fue a EEUU por tres días. Es fundamental señalar que gente del PSDB como Nunes apoyó con su presencia las primeras manifestaciones en Sao Paulo contra el resultado a favor de Dilma Rousseff en las Urnas, elecciones en las que Nunes se candidateaba como vicepresidente, manifestaciones que fueron catalogadas en su momento como golpistas. Además, entre los fundadores del PSDB encontramos a Franco Montoro, Sérgio Motta y José Serra[10]. Serra acaba de ser nombrado Canciller del nuevo gobierno de “transición” de Temer y es conocido por su acérrima oposición al gobierno venezolano[11].
Volviendo al viaje de Aloysio Nunes, apenas llegó a Washington un grupo de brasileños se acercó a preguntarle por qué estaba apoyando un golpe en Brasil[12]. Pasado ese mal rato, se ocupó de lo importante: se entrevistó con funcionarios, lobistas y gente cercana a Clinton. Se reunión con Bob Corker y Ben Cardin del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. También se hizo un tiempito para ver al ex embajador de EEUU en Brasil, Thomas Shannon y comer con el lobby del grupo empresarial Albright Stonebridge, dirigido por la ex secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Allbright y por Carlos Gutiérrez, ex secretario de comercio de Bush y ex CEO de Kellogg[13]. Conociendo estos detalles, surge la pregunta de qué tipo de “negocios” fue a realizar Nunes a EEUU.
Un indicio nos lo proporciona el tipo de gente con la que se reunió Nunes, como Thomas Shannon. Shannon es actualmente Subsecretario de Estado del Departamento de Estado para Asuntos Políticos. Se desempeñó como embajador en Brasil hasta septiembre de 2015, fue Secretario Asistente del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental (2005-2009); fue asesor especial del presidente Bush ante el Consejo de Seguridad Nacional y Director de Asuntos Inter-Americanos en el mismo Consejo entre 1999 y 2000; también estuvo de “consejero” en la embajada de EEUU en Caracas, desde 1996 hasta 1999[14]. Shannon fue un acérrimo defensor de los TLCs y de las políticas neoliberales de Chile y México, en el contexto en el que surgían y se consolidaban otras propuestas de integración a nivel regional[15].
Otro dato es que en ocasión de las elecciones de la Asamblea Nacional en Venezuela (diciembre 2015) un grupo de legisladores de América Latina y EEUU pidieron al presidente Maduro permitir la presencia de Observadores Electorales –porque en aquella ocasión en lugar de la OEA la observadora fue la UNASUR, la cual aparentemente no era “fiable” para los solicitantes– y que diera fin a los procesos penales de los “presos políticos” de la oposición. Curiosamente, los que encabezaron la lista de los 157 firmantes fueron Ben Cardin y Aloysio Nunes[16], de modo que la relación entre ambos ya viene aceitada desde su lucha contra la democracia en Venezuela.
Teniendo como guía los procesos históricos y datos contundentes como el hecho de que Temer es ex informante de la CIA, es difícil sostener que no hay vínculo alguno entre lo que está sucediendo en Brasil y el gobierno estadounidense. El perfil bajo mostrado hacia Brasil parece ser una estrategia de legitimación de lo que está sucediendo en ese país.
[1] http://www.celag.org/?s=we+are+watching
[2] http://www.telesurtv.net/news/Vicepresidente-de-EE.UU.-ataca-nuevamente-a-Venezuela-20160511-0062.html
[3] http://www.infobae.com/2016/03/03/1794593-barack-obama-renovo-la-declaracion-emergencia-venezuela
[4] http://www.voanews.com/content/police-protesters-clash-in-brazil-ahead-of-impeachment-vote/3326907.html
[5] http://www.publico.es/internacional/wikileaks-revela-presidente-interino-brasil.html
[6] United States Department of Sate. Foreign Relations, 1961-1963. Vol. XII. Doc. 227
[7] United States Department of Sate. Foreign Relations, 1961-1963. Vol. XII. Doc. 233
[8] United States Department of State. Foreign Relations. 1964-1968. Vol. XXXI Doc. 208
[9] http://www.democracynow.org/2016/5/10/glenn_greenwald_on_brazil_goal_of
[10] http://www.conversaafiada.com.br/brasil/2014/11/27/carta-o-psdb-e-a-extrema-direita
[11] http://elestimulo.com/blog/nuevo-canciller-de-brasil-es-un-duro-contra-la-dictadura-venezolana/
[12]http://www.revistaforum.com.br/2016/04/19/senador-aloysio-nunes-psdb-sp-e-confrontado-em-washington-eua/
[13] https://theintercept.com/2016/04/18/after-vote-to-remove-brazils-president-key-opposition-figure-holds-meetings-in-washington/
[14] http://www.state.gov/r/pa/ei/biog/55306.htm
[15] http://archives.uruguay.usembassy.gov/usaweb/2008/08-401EN.shtml
[16] http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKCN0T02JA20151111

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