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sábado, 10 de octubre de 2015

Archivos de EEUU desvelan papel de Pinochet en asesinato de Letelier

Excanciller chileno Orlando Letelieren fue asesinado en Washington el 21 de septiembre de 1976 al explotar una bomba adosada a su auto.

Excanciller chileno Orlando Letelieren fue asesinado en Washington el 21 de septiembre de 1976 al explotar una bomba adosada a su auto.

Tomado de HispanTV

Documentos desclasificados por EE.UU. confirman que el dictador chileno Augusto Pinochet ordenó el asesinato del excanciller Orlando Letelier, en Washington en 1976.

El hijo del diplomático, el senador socialista Juan Pablo Letelier, ha asegurado este jueves que se trata de la primera vez que hay archivos que evidencian la participación de Pinochet en la muerte de su padre.
 
En uno de los documentos se ve una comunicación entre el secretario de Estado George Shultz (1982-1989) con la Presidencia, donde informa que hay un documento concluyente de la CIA sobre la responsabilidad de Pinochet, donde ordenó el asesinato de mi padre”, ha declarado Juan Pablo Letelier, hijo del excanciller asesinado Orlando Letelier.

En uno de los documentos se ve una comunicación entre el secretario de Estado George Shultz (1982-1989) con la Presidencia, donde informa que hay un documento concluyente de la CIA sobre la responsabilidad de Pinochet, donde ordenó el asesinato de mi padre”, ha declarado en una entrevista concedida al medio local Tele13 Radio.

Ha detallado que los desclasificados desvelan los intentos del exdictador para ocultar su vínculo con el crimen, incluso su presunto plan para eliminar físicamente al exdirector de su policía secreta-DINA- Manuel Contreras, quien fue condenado a siete años de prisión por lo ocurrido.

“Posiblemente surjan antecedentes de otros (involucrados) que aún están vivos en Chile y que hayan participado no de la orden ni ejecución del crimen sino que del encubrimiento”, ha apostillado Letelier.

El embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, quien fue ayudante de Orlando Letelier en 1976, ha considerado el asesinato como el primer atentado terrorista internacional cometido en Washington (capital estadounidense).

Los textos fueron entregados por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a la presidenta Michelle Bachelet en el marco de la conferencia internacional ‘Nuestro Océano’, celebrada el lunes y martes en Chile.

Según el ministro chileno de Exteriores, Heraldo Muñoz, el archivo que cuenta con alrededor de mil documentos relativos al caso de Letelier, fue entregado posteriormente a su hijo.

Orlando Letelier fue el canciller del derrocado mandatario socialista Salvador Allende (1970-1973). Fue asesinado en Washington el 21 de septiembre de 1976 al explotar una bomba adosada a su auto en el que también se encontraba su secretaria estadounidense, Ronni Moffit.

Pinochet, que murió en 2006, nunca fue enjuiciado por este caso, aunque la justicia sí logró procesarlo por algunas de las más de 3200 víctimas, entre muertos y desaparecidos, que dejó su régimen (1973-1990), así como por enriquecimiento ilícito.

msm/ktg/nal

miércoles, 21 de agosto de 2013

Vinculación de CIA con la Operación Cóndor.

Stella Calloni

Tomado de Contrainjerencia.

La periodista argentina Stella Calloni ofreció datos en torno a las investigaciones acerca de la participación directa de la CIA en la llamada Operación Cóndor, que generó torturados, desaparecidos y asesinados en todo el Cono Sur en época de dictaduras. Calloni fue entrevistada por la también periodista Ana Delicado.

 “Así como mataron a dos diplomáticos cubanos, asesinaron también aquí a expresidentes extranjeros”, sentencia la periodista argentina Stella Calloni. En una entrevista con Público, la reconocida investigadora y corresponsal explicó el contexto de los crímenes perpetrados por la CIA en un periodo en el que la Operación Cóndor comenzaba a articular su entramado de desapariciones en todo el Cono Sur.

“Automotores Orletti era un taller policial que se transformó en un centro clandestino de torturas. Por allí pasaron unas 500 personas en apenas unos meses”, cuenta Calloni. “Dos agentes de la CIA, el estadounidense Michael Townley (también miembro de la policía secreta chilena, la DINA) y el cubano Guillermo Novo Sampoll, viajaron a Buenos Aires para interrogar en Orletti a los diplomáticos cubanos. Lo confirmó Manuel Contreras, jefe de la DINA del ex dictador chileno Augusto Pinochet, a la jueza María Servini de Cubría [que ahora lleva la causa contra el franquismo abierta en Argentina]“.

Ésta no era la primera vez que agentes de la CIA participaban en la Operación Cóndor. “Los tenemos registrados en varios operativos”, detalla la corresponsal del periódico mexicano La Jornada y autora de dos libros sobre el operativo Cóndor. “Los cubanos Ignacio Novo Sampoll, Alvin Ros Díaz, y Virgilio Paz fueron los que pusieron la bomba debajo del automóvil de Orlando Letelier, ex embajador de Chile del presidente Salvador Allende. Todo este grupo trabajó con la CIA y fue amparado por ella”.

Townley y Novo Sampoll hoy siguen libres. “Townley fue juzgado en Italia y condenado junto a Contreras por el asesinato de Letelier, pero la CIA lo tiene como testigo protegido. Novo Sampoll estuvo involucrado en el intento de asesinato a Fidel Castro en Panamá en el año 2000. Él, Posadas Carriles, y otros cinco, fueron arrestados justo antes del atentado, pero los liberaron”, narra Calloni.

Escalada de terror contra Cuba

Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández tenían 22 y 26 años cuando fueron secuestrados en agosto de 1976, apenas instaurada la dictadura argentina (1976-1983). Los dos eran funcionarios de la embajada cubana en Buenos Aires.

Los restos de Galañena Hernández fueron hallados en junio de 2012, cuando unos niños jugaban en una zona en obras en la provincia de Buenos Aires. “Vieron un tambor metálico que estaba roto por un lado y distinguieron unos huesos. La policía llegó y al poco descubrieron otros dos tanques, entre los que estaba una empleada de la embajada cubana”, precisa la periodista.

A Cejas Arias lo encontraron en mayo de este año en otro barril escondido en el mismo predio. “La Marina arrojaba los cuerpos al mar. Pero Orletti impuso su sello propio con los tambores”, añade Calloni. “En un reciente homenaje a los cubanos, un sobreviviente de Orletti dijo que había que pensar en la perversidad de doblar un cadáver para meterlo en un tanque, rellenarlo de cemento y tirarlo al río para que se hundiera. Así fue encontrado también el hijo del poeta argentino Juan Gelman. Desde este año se están haciendo excavaciones especiales para encontrar más barriles”.

“Gozar de la libertad del mundo occidental”

El hallazgo de los cubanos demostró que además de haber sido asesinados, los habían querido hacer pasar por desertores. A los días de su desaparición, la agencia AP recibió una carta, con las credenciales de los dos diplomáticos: “Nosotros, ambos cubanos, nos dirigimos a usted por este medio para comunicar que hemos desertado de la embajada para gozar de la libertad del mundo occidental”, decía el texto.

“Los grupos cubanos que trabajaron con la CIA se organizaron en torno a cinco organizaciones  y conformaron lo que se llamó ‘la guerra por los caminos del mundo’”, especifica la autora de Operación Cóndor y Los Años Del Lobo. “Cometieron unos 300 atentados sólo en Estados Unidos. En 1975 quisieron matar al embajador en Buenos Aires Emilio Aragonés disparando a su automóvil, e hicieron volar un consulado de México porque este país tenía mucha amistad con Cuba. Quisieron asesinar también al cónsul cubano en México, y mataron a Artagnán Díaz, empleado de ese consulado. Fueron los mismos que atacaron a Letelier en Washington, en un asesinato que gestionó el cubano Luis Posadas Carriles”.

Un documento prueba esto último. “Dice: ‘Nos salió bien lo de Orlando Letelier, ahora vamos por el avión de Cubana’. Y lo volaron en Barbados, matando a 33 personas. Los que investigamos Cóndor tenemos vinculado aquel atentado como parte de la Operación Cóndor”, razona Calloni.

‘Operación Cóndor en marcha’

En noviembre de 1975, por influencia de Pinochet, el jefe de la DINA invitó a las dictaduras del Cono Sur a trabajar en conjunto contra opositores influyentes. En Paraguay se encontró un documento clave firmado por los representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Un agente de la CÍA, Robert Scherer, explicó en qué consistía el acuerdo: en un operativo para perseguir, hacer seguimiento, controlar a los disidentes políticos que se fueran a países vecinos, secuestrarlos, apresarlos, devolverlos al país de origen, y hacer equipos conjuntos para asesinar a personalidades.

“Esto ya lo habían probado los chilenos en 1974, junto con la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), al asesinar al general chileno Carlos Prats y a su esposa Sofía Cuthbert”, recuerda Calloni. “En septiembre de 1975 fueron a Roma a intentar asesinar al chileno democristiano Bernardo Leighton y su esposa Ana Fresno, que hacían denuncias en el Vaticano contra la dictadura de Pinochet. Ellos quedaron discapacitados de por vida. Uno de los que atentó contra ellos era el cubano Virgilio Paz”.

La dictadura argentina mató también, con la colaboración de Bolivia, al ex presidente de ese país Juan José Torres, que apareció torturado. “También se secuestró a los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, que aparecieron en un automóvil asesinados y torturados. Creemos que también mataron aquí al ex mandatario brasileño Joao Goulart, con la colaboración de su país y de Uruguay. Ni el ex dictador argentino Jorge Videla ni el brasileño Ernesto Geisel permitieron su autopsia”, denuncia la periodista.

Un operativo de casi nueve años

En Argentina se está juzgando ahora la Operación Cóndor como un operativo que se extendió desde 1975 hasta 1984. El entramado institucional se creó con el Gobierno argentino de Isabel Martínez de Perón, pero se desarrolló institucionalmente durante la dictadura de Videla. “La Operación tuvo la característica de que se ocupaba de gente importante que podía tener influencia en el extranjero contra las dictaduras”, reflexiona la investigadora. “Con Cóndor demuestras lo que es terrorismo de Estado, lo que es la contrainsurgencia, lo que es la libertad de fronteras para entregar prisioneros políticos sin pasar por ningún juzgado, y lo que es la injerencia de Estados Unidos en la región. Kissinger tiene mucho que ver y también Bush padre, que siendo el jefe de la CIA , quiso encubrir el asesinato de Letelier diciendo que parecían ‘ser izquierdistas que se matan entre ellos’”.

La Operación Cóndor, que pudo quitar la vida de hasta 2.000 personas, según Calloni, funcionó como una guerra anticomunista. “Nuestras dictaduras seguían la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que en ese momento combatía contra la Unión Soviética. Nuestros ejércitos tenían que deshacerse de los izquierdistas, de los comunistas y de los curas de la doctrina de la liberación. Por eso hay tantos religiosos desaparecidos”.

Europa no se salva de su participación en la Operación Cóndor. Están involucrados los grupos fascistas italianos Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale, además de la Organización del Ejército Secreto francesa. “También sabemos que, en España, grupos franquistas los apoyaban cuando tenían que viajar a cualquier lado”.

A falta de más investigación que arroje luz sobre la colaboración europea con las dictaduras del Cono Sur, en Argentina comenzará en breve una segunda fase del juicio de la Operación Cóndor. “Cada causa involucra  mucha documentación y cruzarla es muy difícil”, reconoce Calloni. “Pero hemos pedido centros en los que puedan investigar jóvenes. Y Cóndor será ahora un trabajo que se hará desde dentro del Mercosur para que los países puedan colaborar unos con otros. La verdad se irá sabiendo, tarde o temprano”.

http://www.publico.es/463290/los-cubanos-que-la-cia-torturo-en-argentina-en-los-anos-70

miércoles, 31 de julio de 2013

Agentes de la CIA torturaron a diplomáticos cubanos en Argentina

Jesús Cejas Arias y Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, diplomáticos cubanos secuestrados y asesinados en Chile por la dictadura de Pinochet.

Dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) participaron en la tortura de dos diplomáticos cubanos durante la última dictadura militar en Argentina (1976-1983), según denuncia la agencia estatal de información jurídica, Infojus.

Tomado de RT Actualidad.



"En agosto de 1976 se ordenó el secuestro de los dos diplomáticos cubanos en Buenos Aires, para anotarse una estrella más en las acciones criminales contra la humanidad. No los querían muertos, los querían vivos. Los secuestraron y los llevaron a Orletti, donde los torturaron salvajemente. Vinieron a torturarlos, especialmente, un agente de la CIA que pertenecía a la DINA de Pinochet, Michael Townley, y otro agente de la CIA de origen cubano-americano, Guillermo Novo Sampol", ha comentado a Infojus la periodista y activista de derechos humanos Graciela Ramírez.

Ramírez, que vive en Cuba desde 1994, en su momento fue encargada de recoger testimonios para la Comisión Nacional de Argentina sobre la Desaparición de Personas. Detalla que para participar en la tortura, Novo Sampol llegó desde Miami y Townley lo hizo desde Santiago de Chile porque pertenecía a la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), la temible policía secreta de Augusto Pinochet. Según Ramírez, los datos sobre la involucración de los agentes de la CIA en la tortura de los dos cubanos están en los testimonios del chileno Juan Manuel Contreras Sepúlveda de la DINA, corroborados ante la juez argentina María Servini de Cubría, que los tiene registrados.

Los cubanos Jesús Cejas Arias y Crescencio Nicomedes Galañena Hernández llegaron a Buenos Aires en 1975 para desempeñar funciones en la embajada de su país. En agosto de 1976 fueron secuestrados en las inmediaciones de la sede diplomática. Tenían 23 y 26 años, respectivamente. Fueron trasladados al centro clandestino de detención Automotores Orletti, donde fueron torturados y asesinados. El secuestro de los cubanos fue realizado en el marco del llamado Plan Cóndor, en el que cooperaron las dictaduras de Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay para perseguir y eliminar a opositores políticos durante las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado. Solo en Argentina el número de desaparecidos durante la última dictadura ronda alrededor de las 30.000 personas.

En junio de 2012 en Virreyes, a orillas del Río de la Plata, fue encontrado un barril metálico con los restos de Galañena. Un año después, en la misma zona hallaron los restos de Cejas. Por el secuestro y desaparición de los dos cubanos la justicia argentina dictó condenas carcelarias a cuatro represores, entre ellos al general retirado Rodolfo Cabanillas quien había administrado Orletti. Sin embargo, los dos agentes de la CIA que abandonaron Argentina una vez terminaron con las torturas jamás comparecieron ante la justicia.

martes, 7 de agosto de 2012

¿Será “patrocinador del terrorismo”? EEUU prestó sus sicarios a Pinochet.

El excanciller chileno Orlando Letelier, asesinado en Washington en 1976 por sicarios bajo las órdenes de Augusto Pinochet.
Tomado de Contrainjerencia.

Por JEAN-GUY ALLARD

Siniestra casualidad. Mientras Estados Unidos promociona a través de su red mediática su lista anual de países “patrocinadores del terrorismo”, en Chile se desclasifican los archivos de la DINA, la gestapo de Pinochet, donde se confirma la presencia en Chile, en los años del Plan Condor, de sicarios y terroristas cubanoamericanos formados por la CIA y “facilitados” a la dictadura chilena para sus operaciones más sucias.

Los nuevos elementos que documentan esta colaboración mortífera surgen con la publicación de un intercambio de comunicaciones entre la fiscalía norteamericana, el FBI y altos cargos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) durante el año 1977.

Joya de estos archivos de la DINA, el telex dirigido a la cancillería chilena por Eugene Propper, el fiscal que investigó la muerte del excanciller Orlando Letelier en Washington, solicita información sobre la entrada o salida de Chile de Guillermo Novo, Orlando Bosch y Alvin Ross Díaz.

Está hoy documentado que Guillermo Novo Sampoll – este mismo terrorista que fue encarcelado con Luis Posada Carriles en Panamá en el 2000 – había sido contratado por la DINA, con Ross Díaz junto a otros dos asesinos cubanoamericanos, José Dionisio Suárez y Virgilio Paz, para matar a Letelier.

El excanciller fue asesinado el 21 de septiembre de 1976 en el barrio diplomático de la capital estadounidense, con su colaboradora Ronni Moffit,

El ministro de Relaciones Exteriores, Patricio Carvajal, pidió entonces al jefe de la DINA, Manuel Contreras, que busque la fecha de entrada y de salida de Chile de Novo, Bosch y Ross-Díaz.

En respuesta, la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), la policía secreta del régimen pinochetista, remitió un informe con datos no solo sobre Novo y Bosch sino sobre otros dos matones cubanoamericanos presentes en Chile, José Dionisio Suárez y Rolando Otero Hernández.

En un proceso judicial adaptado a los terroristas del imperio, los “anticastristas” fueron más tarde sentenciados a penas de prisión… que luego se disolvieron por la magia de los poderes ocultos de la inteligencia imperial. Gracias a jueces cómplices en el caso de Novo y Ross… y del propio presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, en el caso de Suárez y Paz.

LA CIA/CORU AL SERVICIO DE LA OPERACIÓN CONDOR

El 11 de junio de 1976, en Bonao, República Dominicana, Orlando Bosch Avila, creó – bajo orientaciones precisas de la CIA y en un entorno proveído por la agencia – la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) que reunió los elementos más peligrosos del terrorismo cubanoamericano de aquella época, empezando por individuos tales como Luis Posada Carriles, agente de la CIA entonces oficial de la DISIP – la policía secreta venezolana.

El general chileno Manuel Contreras, exjefe de la DINA, reveló hace unos años que en Bonao, estaba presente su agente Michael Townley, personaje clave del atentado contra Letelier. Pronto, la CORU se asociará a la Operación Cóndor promovida por Pinochet, y convendrá acuerdos secretos con la DINA chilena.

Posada vinculará los servicios especiales venezolanos a las acciones terroristas de la Operación Cóndor. Según el afamado autor cubano José Luis Méndez Méndez, “el recluta a Otero Hernández, quien había colocado bombas contra intereses norteamericanos en Florida y se había refugiado en Venezuela y lo envía a Chile para penetrar y conocer los planes que estaba desarrollando la DINA”.

Se sabe que en Chile, Otero Hernández se vinculó con el oficial DINA Michael Townley,

Townley es ahora un protegido de la ley norteamericana, bajo el programa de protección de testigos, y vive tranquilamente en la ciudad de Miami, santuario del terrorismo continental.

BOSCH EN CHILE DURANTE MESES

El documento especifica que Orlando Bosch entró a Chile el 3 de diciembre de 1974 con el nombre de Pedro Antonio Peña, con nacionalidad dominicana, y se quedó hasta agosto del año siguiente.

Entró junto a Novo Sampoll que viajaba bajo su propio nombre y con pasaporte norteamericano legitimo.

Bosch regresó a Chile en diciembre de ese año, en esa ocasión con pasaporte chileno con nombre falso, prueba material de la estrecha colaboración de Chile con el jefe de la CORU.

Bosch, fallecido en 2011 en Miami, ordenó y orientó con Luis Posada Carriles, el atentado de 1976 contra un avión civil cubano en el que fallecieron 73 personas. “La Operación Cóndor y la CORU actúan en alianza cuando el 21 de septiembre de 1976 es asesinado Letelier y el 6 de octubre estalla en pleno vuelo el avión de Cubana, a menos de 15 días de diferencia”, subraya Méndez, autor de Las Alas del Condor.

LA DINA SATISFECHA

Según los documentos desclasificados, tanto en el caso de Novo Sampoll como de José Dionisio Suárez, la DINA aseguró irónicamente que no existían “antecedentes negativos” sobre su estancia en Chile.

Lo mismo opinaba la DINA de Rolando Otero Hernández.

En otro documento, el entonces director del FBI, Clarence M. Kelley, agradece al jefe de la DINA “sus esfuerzos por facilitar el arresto de Rolando Otero Hernández”, a quien califica de “fugitivo de la justicia americana”…

Especialistas atribuyen a Otero Hernández, el atentado “nunca explicado” que provocó la muerte de 29 personas en el Aeropuerto Internacional La Guardia, en Nueva York, el 29 de diciembre de 1975. Cuando el FBI ya sabía de la responsabilidad del terrorista en atentados ocurridos apenas 28 días antes en Miami contra edificios federales, incluyendo las oficinas del FBI.

En julio de 1980, el candidato presidencial Ronald Reagan, en una conversación con el periodista Brian Crozier, expresó que era “bueno que botaron a Letelier fuera…”. En el momento del asesinato de Letelier, el candidato a la vicepresidencia de Reagan, George HW Bush, era el director de la CIA.

Todos los sobrevivientes de esta colaboración entre la CORU, una criatura de la CIA, y la DINA, viven hoy tranquilamente en Miami. Sin problema alguno. Bajo la protección del Estado norteamericano, con muchos otros terroristas, asesinos, torturadores, mercenarios que vendieron sus servicios a su patria imperial.

La que inscribe en su “lista” de patrocinadores del terror a los países que rechazan su poder hegemónico y que se niegan a arrodillarse ante su voluntad de dominar.

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