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miércoles, 22 de agosto de 2012

Assange: ¿Se acordará EEUU de que dio asilo a Luis Posada Carriles en su embajada de Sierra Leona?

¿Se acordará EEUU de que dio asilo al terrorista Luis Posada Carriles en su embajada de la República de Sierra Leona cuando el viejo asesino “anticastrista” se dedicaba a una operación de tráfico de armas en esta nación africana?
 
Tomado de 3 Información.
Por Jean-Guy Allard.
 
Mientras Londres secuestra a Julian Assange al perseguirlo cobardemente por cuenta de Estados Unidos, en territorio norteamericano cientos de delincuentes políticos del mundo entero y en particular de América Latina reciben asilo de parte de un Departamento de Estado que observa un silencio total sobre su presencia y su historial de violadores de los derechos humanos.
 
El caso de Posada en Sierra Leone ilustra bien la doble moral de Washington cuando se trata de encubrir y proteger a sus servidores.
 
Radicado entonces en El Salvador donde había establecido su base terrorista a partir de la cual dirigía una campaña de atentados en La Habana, Posada hizo un viaje a África donde lo sorprendió un golpe de estado, el 25 de mayo de 1997.
 
Temiendo por su vida, el veterano agente de la CIA, supuestamente perseguido por sus crímenes, tanto como represor de la DISIP como terrorista “anticastrista”, tuvo que violar las consignas de seguridad y pidió asilo en la Embajada de Estados Unidos.
 
Posada no tuvo la menor dificultad en hacer reconocer y a obtener la protección durante vario días de parte de quienes hoy publican una “lista de países patrocinadores del terrorismo” donde inscriben las naciones que se desea denigrar.
 
En el falso pasaporte salvadoreño número 547378 a nombre de Franco Rodríguez Mena, usado por Posada, aparece la visa de Sierra Leona junto a cuños que demuestran su entrada por la vecina nación de Liberia.
 
Posada se jactó en varias oportunidades de sus amistades en la CIA y en el FBI y de la acogida que recibió de parte de los diplomáticos yanquis de este pequeño país, donde se comportaban como en su propia casa.
 
CIENTOS DE DELINCUENTES POLÍTICOS
 
La lista de los asesinos, torturadores, sicarios, esbirros de todos tipos que acogió EEUU al derrumbarse la dictadura cubana de Fulgencio Batista, en 1959, sería interminable. Son miles los matones del batistato que recibieron asilo instantáneo y permanente al presentarse en territorio norteamericano, presentando sus credenciales de los distintos cuerpos represivos de un gobierno mafioso orientado desde la embajada yanqui.
 
Desde el gangster Rolando Masferrer que terminará asesinado en Miami, hasta el terrorista Carlos Alberto Montaner, luego convertido en intelectual CIA y su socio Armando Valladares, todos recibieron la bienvenida del mismo Departamento de Estado que hoy habla del caso Assange evocando las sutilezas de convenios diplomáticos.
 
TIERRA DE ASILO DE CRAPULAS
 
EEUU es la tierra de asilo por excelencia de todas las crápulas, conocidas o anonimas, que asistieron el imperio en su expansión hegemónica. En el caso de América Latina, cuantos violadores de los derechos humanos reciben la protección del poder imperial y de sus mecanismos de policía y de inteligencia.
 
¿Pudiera explicar el Departamento de Estado como se justifica la presencia en EEUU del boliviano Alejandro Melgar, el cabecilla de la conspiración magnicida de Santa Cruz, que financió la creación de un comando terrorista conformado con mercenarios croatas que intento asesinar al presidente Evo Morales?
 
Y como explica el asilo formal o virtual otorgado a…
 
- Gonzalo “Goni” Sánchez de Losada, el ex mandatario boliviano responsable de la masacre de la Guerra del Gas que provocó más de 60 muertos y medio millar de heridos – junto con varios de sus ex ministros implicados en la matanza.
 
- Joaquim Chaffardet, ex directivo de la DISIP venezolana, cómplice de Luis Posada Carriles, en los años 70, en la tortura, la desaparición, el asesinato de cientos de jóvenes revolucionarios de Venezuela.
- José Antonio Colina, militar venezolano traidor, reclamado por atentados con explosivo C4 en representaciones diplomáticas de Caracas, junto con su cómplice Raúl Díaz Peña que se exhiben en asambleas públicas con la congresista Ileana Ros-Lehtinen.
- Patricia Poleo, cómplice del asesinato del fiscal venezolano Danilo Anderson, que calumnia desde Miami el Gobierno bolivariano de Venezuela y sus dirigentes.
- El ex agente DISIP Johan Peña que colocó la bomba que pulverizó a Anderson en su vehiculo – y su cómplice José Guevara.
- Carlos Vides Casanova, el ex jefe de la Guardia Nacional de El Salvador, torturador co-responsable del asesinato de monjas norteamericanas.
- Roberto Guillermo Bravo, el oficial argentino, culpable de la masacre de Trelew que le costó la vida a 16 jovenes revolucionarios que remató.
- Jaime Lusinchi, el ex presidente venezolano, reclamado por corrupción y su responsabilidad en la masacre de Yumare,
- Jaime García Covarrubias, un ex alto oficial represor del dictador chileno Augusto Pinochet, acusado de torturas y asesinatos, profesor en una academia del Pentágono, en Washington.
- Inocente Orlando Montano, este ex coronel savadoreño, cómplice del asesinato de Jesuitas.
- Ray David Charles, un ex jefe de misión militar en EEUU de la dictadura criminal de Pinochet.
- Jamil Mahuad, el ex mandatario ecuatoriano responsable por la muerte de decenas de sus compatriotas.
- Cesar Matamoros, el terrorista panameño cómplice de Posada Carriles hoy discretamente radicado en Miami.
- El ex dictador peruano Francisco Morales que reclama Argentina por secuestros.
- Carlos Yacamán, asesino del ex ministro hondureño de Vivienda de la administración Zelaya roland valenzuela, por haber identificado una colaboradora de la CIA involucrada en el golpe de estado, Jacqueline Foglia Sandoval que también se encuentra en Miami.
¿Será por amor a los derechos humanos que EEUU es la tierra de asilo de Michael Townley, Guillermo Novo, José Dionisio Suárez y Virgilio Paz, los asesinos del ex canciller chileno Letelier?

martes, 29 de mayo de 2012

Una historia de terrorismo y el miedo como pura comicidad

La Revolución cubana está llena de desafíos, desde que comenzó la lucha de los rebeldes en la Sierra Maestra y se divisara el fracaso del criminal gobierno Batistiano (apoyado y financiado por Estados Unidos).

Uno de los grandes desafíos está dada por la beligerante posición adoptada por los esbirros batistianos anclados en territorio norteamericano (Ciudad de Miami, Florida), quienes han encontrado en los gobiernos norteamericanos y sus entidades (como la CIA) asesoramiento, financiación y amparo para llevar a cabo todas sus actividades de terrorismo y subversión contra la Isla.

Sin embargo, todo capítulo firmado por esta banda de confesados terroristas (con sus tristes consecuencias en muchos casos), también encierran risorios episodios de puro papelazos que intentan justificar con más mentiras para no dejar a entrever el miedo que realmente sienten de enfrentarse a los revolucionarios de la Isla.

Entre estos relatos de Michael Moore, falta detallar a las bandas de alzados que hubo en los primeros años de los 60, infiltrados en su mayoría por las costas cubanas desde EUA, que sólo se atrevían a amedrentar a los campesinos indefensos o a los maestros alfabetizadores que estaban en las zonas rurales. Muchas familias de campesinos sufrieron vejaciones, violaciones, robos o muertes por asesinatos que estos esbirros cometían; pero corrían despavoridos y abrigados por el miedo cuando chocaban con las fuerzas de los milicianos revolucionarios.

Ese mismo miedo llevó a estos testaferros a asesinar a Conrado Benitez y Manuel Ascunse Domenech (alfabetizadores de 19 y 16 años respectivamente), jóvenes revolucionarios que llevaban cultura a campesinos.
Conrado Benitez
Manuel Ascunse D.
Ese mismo terror es lo que delata a estos delincuentes amparados por EUA; que además de traer dolor a la historia de Cuba, también da risa que sean tan pendejos (como ha señalado Moore) para salir desbandados de Cuba y ladrar desde las aguas norteamericanas, sólo cuando sienten amparo por las fuerzas de ese país (que al final, nunca se han atrevido a dar la cara, tampoco).


Tomado del Blog Descubriendo Verdades.

Miami: Los “heroícos” combatientes por la libertad de Cuba.

Por Michael Moore

Alguna vez se preguntaron como ha hecho Fidel Castro para permanecer tanto tiempo en el poder? El hombre ha sobrevivido a ocho presidentes estadounidenses, diez Juegos Olímpicos, y el regreso del Cometa Halley. Y sin importar lo que el gobierno de Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene más vidas que «regresos» ha tenido Cher [1].

No es porque nuestros líderes (estadounidenses) no hayan hecho su mejor esfuerzo para derrocarlo. No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de Fulgencio Batista [2] (al que apoyaban los Estados Unidos y la Mafia) Washington ha probado una gran variedad de métodos para derrocarlo.

Estos han incluido intentos de asesinato pagados con el dinero de nuestros impuestos, invasiones, bloqueos, embargos, amenazas de aniquilación nuclear, desorganización interna, y guerra biológica (la CIA tiró manojo de gérmenes de Fiebre Porcina Africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar 500 mil cerdos). Y -algo que siempre me ha parecido extraño- ¡hay actualmente una base naval estadounidense en la isla de Cuba! [3]

Imaginen si nosotros los estadounidenses, luego de haber derrotado a los británicos en nuestra Revolución de Independencia, les hubiéramos dejado mantener unos miles de soldados y un puñado de acorazados en la bahía de Nueva York. ¡Increíble!

El presidente Kennedy, que siguió con el plan del Presidente Eisenhower para invadir Cuba en la Bahía de Cochinos, ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo, desde una lapicera rellena con tinta envenenada hasta un cigarro explosivo. (No, no estoy obteniendo mi información de Maxwell Smart [4]; está todo en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975). Por supuesto que nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y los Estados Unidos continuaron pasando vergüenza.

Cuba era visto como «el país que se nos escapó». Comenzó a ser una molestia para nosotros. Aquí tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo, excepto a «esos malditos cubanos». Se ve mal. Como cuando toda la familia sale a cenar y la oveja negra, el pequeño Billy, no se quiere quedar quieto en la silla y hacer lo que le dicen. Todos en el restaurante miran a los padres y se preguntan qué clase de educación le están dando. La apariencia de que no lo están disciplinando o controlando como se debe es la peor humillación.

Entonces comienzan a vapulear al pequeño Billy, el que -olvídenlo- no va a terminar su comida nunca. Así es cuán tontos lucimos al resto del mundo. Como si nos hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 90 millas de nuestras costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la humanidad, como la que significa el gobierno Chino. Aún así no podemos movernos más rápido para meternos en la cama con ellos. Washington gastó 23 años poniéndonos en contra de los chinos, y luego, repentinamente: ¡un día son nuestros amigos! Parece que los Republicanos y sus compinches empresarios no estaban realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que no los dejaban entrar a China para hacer dinero. Y ese fue, por supuesto, el error fatal de Castro.

Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios americanos y pateó a la mafia fuera de La Habana. Fue como si se sentara en la Falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 37 años. Y a pesar de eso Castro ha sobrevivido. Por ese sólo éxito, y a pesar de todos sus defectos ( discursos de cuatro horas y una tasa de alfabetismo del cien por ciento), hay que admirar al muchacho.

Pero: ¿Por qué continuamos peleando por las sobras de la Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse mirando no más lejos de una ciudad llamada Miami. Es desde allí que un puñado de exilados cubanos enloquecidos han controlado la política extranjera de los Estados Unidos hacia esta insignificante nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos servidores y amigos de Batista que vivían a todo trapo mientras esa pandilla asolaba el país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y huyeron a La Florida. Y desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura.

¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro país en las pasadas tres décadas (el asesinato de Kennedy, Watergate, el caso Irán Contras, la epidemia del abuso de drogas, y la lista sigue…) siempre encontramos a exilados cubanos presentes o implicados?

a.. Primero, fue la conexión de Lee Harvey Oswald con los cubanos de Nueva Orleáns. ¿O eran exilados cubanos actuando solos para matar a Kennedy, o Castro ordenando su asesinato porque se había aburrido que Kennedy intentara derrocarlo? En cualquiera de las teorías que usted suscriba, los cubanos están rondando por el barrio.

b.. Luego, en la noche del 17 de junio de 1972, tres cubanos, Bernard Barker, Eugenio Martínez, y Virgilio González (junto con los estadounidenses Frank Sturgis (que fue capitan de Batista) y James McCord Jr.) fueron atrapados entrando en las oficinas de campaña del Partido Demócrata en Watergate. Esta operación encubierta, eventualmente causó la renuncia de Richard Nixon, por lo que entreveo que hay gato encerrado en esa operación del exilio cubano en particular. Hoy, Barker y González son considerados héroes en la comunidad cubana de Miami. Martínez, perdonado más tarde por Ronald Reagan, es el único que se siente mal. «Yo no quise estar implicado en la caída del Presidente de los Estados Unidos», dijo. ¡Oh! ¡Que hermoso de su parte!


c.. Cuando Oliver North necesitó un grupo encubierto para entrar armas en Nicaragua con el objetivo de derrocar al gobierno sandinista: ¿a quién pudo recurrir sino a los cubanos de Miami? Los veteranos de Bahía de Cochinos Ramón Medina y Rafael Quintero eran los hombres clave en la compañía de transporte aéreo que entregaba las armas a los Contras. La guerra de los Contras, apoyada por Estados Unidos, fue responsable de la muerte de 30 mil nicaragüenses.

d.. Uno de los premios mayores que recogimos de nuestra inversión en estos exilados cubanos fue la ayuda que nos dieron introduciendo drogas ilegales en los Estados Unidos, destruyendo familias y barrios enteros de uestras ciudades. Comenzando a principios de los sesenta, una cantidad de cubanos (que también participaron en la invasión de Bahía de Cochinos) empezó a regentear los círculos mayores de los narcóticos en éste país. La DEA encontró poco apoyo dentro del gobierno federal para ir atrás de estos exilados cubanos, porque se habían organizado a sí mismos bajo la falsa bandera de «grupos de la libertad». De hecho, muchos no eran más que frentes de operaciones masivas de contrabando de drogas. Los mismos contrabandistas de drogas que ayudaron más tarde a contrabandear armas para los Contras nicaragüenses.

e.. Las organizaciones terroristas cubanas radicadas en los Estados Unidos han sido responsables por la colocación de más de 200 bombas y por lo menos un centenar de asesinatos desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo este capítulo. ¿Pero por que no estoy preocupado? Porque estos exiliados cubanos, con toda su alharaca y terrorismo, son realmente una tropa de pendejos. Eso: pendejos.

¿Quieren pruebas?

Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la fuerza (Revolución Americana, Revolución Francesa) o a través de medios pacíficos (Gandhi en India o Mandela en Sudáfrica). Pero lo que no se hace meter la cola entre las patas y correr, como hicieron estos cubanos. Imaginen si todos los colonos americanos hubieran huido al Canadá, y luego hubieran insistido en que los canadienses tenían la responsabilidad de echar a los británicos de América.

Los Sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza si hubieran estado todos sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero los cubanos ricos se pelaron a Miami… y se volvieron más ricos.

El noventa por ciento de estos exilados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62 por ciento) son negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba porque no tenían apoyo del pueblo.

Entonces vinieron aquí, esperando que nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos. No es que estos llorones no hayan tratado de ayudarse a sí mismos. Pero una rápida mirada a sus esfuerzos recuerda a las viejas películas cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido.

Tenía todos los elementos de una gran comedia cómica:

a.. barcos equivocados,

b.. playa equivocada,

c.. nadie los fue a esperar,

d.. y -finalmente- fueron dejados morir vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los choferes de sus limosinas -adivino- nunca los habían llevado allí en los viejos buenos tiempos).

Este fiasco fue tan monumental que el mundo todavía no ha parado de reírse, y los cubanos de Miami nunca han olvidado ni perdonado esto. Diga «Bahía de Cochinos» a alguno de ellos, y lo verán como a un dentista taladrándole el nervio de un diente.

Emblemas de los exiliados cubanos extremistas.

Uno pensaría que la derrota de Bahía de Cochinos les debería haber enseñado una lección, que hubieran dejado de insistir con esas cosas. No hizo eso esta pandilla. Desde 1962 numerosos grupos de exilados cubanos han intentado mas incursiones para «liberar» su patria. Veamos las más sobresalientes:

a.. En 1981, un grupo de cubanos exilados de Miami desembarcaron en la islita de Providenciales, en el Caribe, camino a invadir Cuba. Su barco, el único que llegó de cuatro que salieron del Río Miami (los otros tres fueron hechos volver por la Guardia Costera debido al mar picado, problemas de motor o falta de chaquetas salvavidas), tocó tierra en un arrecife cerca de Providenciales. Atascados en la isla sin comida ni abrigo, los cubanos de Miami comenzaron a pelearse entre ellos. Rogaron a la gente de Miami que los rescatara de la isla, y luego de tres semanas fueron devueltos a Florida vía aérea.

El único de ese grupo que llegó a aguas cubanas, Gerardo Fuentes, sufrió un ataque de apendicitis en el mar, y tuvo que ser evacuado por la Guardia Costera hacia Guantánamo.

b.. En 1968, un grupo de cubanos de Miami supieron que un barco polaco estaba amarrado en el puerto y que una delegación cubana podía estar a bordo del carguero. De acuerdo al St. Petersburg Times, los exilados cubanos dispararon con una bazooka casera e hicieron impacto en el casco del buque. Sólo le hicieron un abollón, y el líder del grupo, Orlando Bosch, fue apresado y sentenciado a diez años de prisión, pero fue liberado en 1972. Bosch explicó que habían esperado causar más daños al barco pero, se excusó: «¡Era un barco grande!» Bosch había estado arrestado antes por remolcar un torpedo a través de las calles de Miami a la hora de salida de las oficinas, y otra vez había sido capturado con 600 bombas aéreas cargadas con dinamita en el baúl de su Cadillac.

En 1990 la administración Bush lo sacó de la prisión, donde estaba nuevamente, cumpliendo una pena por violación de libertad condicional.

c.. De acuerdo al Washington Monthly, «Durante el verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar al régimen. La raquítica “quinta columna” en Cuba fue instruida para dejar las cocinas eléctricas encendidas , las planchas y las lamparas prendidas para gastar energía…

En 1962, según el San Francisco Chronicle, el exilado cubano José Basulto, en una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una lancha rápida contra el Hotel, cerca de la bahía de La Habana, esperando matar a Fidel Castro. El proyectil erró al blanco, y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina derramada, pegó la vuelta para Florida. “Uno de nuestros tanques de combustible, hecho de plástico, comenzó a gotear”», explicó Basulto más tarde. «El combustible se derramó sobre la cubierta. No sabíamos qué hacer».

d.. Años más tarde, Basulto formó «Hermanos Al Rescate», ungrupo de exilados que hace unos años estuvo haciendo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre las ciudades, tirando panfletos, y generalmente tratando de intimidar al gobierno cubano. En febrero de 1996, Castro aparentemente se aburrió de este acoso, y luego del 25avo incidente en un año de los «Hermanos» violando el espacio aéreo cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados.

Atentados y sabotajes de los extremistas cubanos en La Habana

Aunque los «Hermanos al Rescate» violaban la ley estadounidense por volar dentro del espacio aéreo cubano, la administración Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un decretopara endurecer el embargo contra Cuba. Este embargo trajo la ira del resto del mundo contra nosotros. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó 117 a 3 a favor de condenar a los Estados Unidos por su violencia económica contra Cuba, tal y como ha sido en cada votación sobre el tema desde que el embargo fue impuesto.

La semana después de que los aviones fueran derribados, los exilados trataron de apurar a los Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de acción contra Castro. Anunciaron que al siguiente sábado llevarían una flotilla de barcos desde Florida hasta la costa cubana para protestar por el derribo de los dos aviones. Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza contra Cuba desde la Crisis de los Misiles, y envió

a.. un escuadrón de cazas F-15,

b.. once escampavías de la Guardia Costera,

c.. dos cruceros misilisticos de la Marina,

d.. una fragata de la Marina,

e.. dos aviones C 130,

f.. una bandada de Choppers,

g.. AWACs,

h.. y 600 guardiamarinas para apoyar a la flotilla.

Lo único que se olvidó de mandar fue remedio contra el mareo, que -alfinal- era lo único que los cubanos de Miami hubieran necesitado realmente. Sólo a 40 millas de Key West, los cubanos en los botes comenzaron a marearse, a vomitar y a rogar a sus pilotos que dieran vuelta los malditos yates y volvieran a Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia de prensa para explicar su retirada.

El portavoz estaba todavía un poco mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo ser cubiertos por un «Linda Blair Special» en cualquier momento… «Una terrible tormenta se levantó en el mar», dijo el líder de la huída cubana mientras palidecía rápidamente. «¡Las olas tenían más de diez pies de alto, y tuvimos que volver o perder nuestros barcos!» Mientras así hablaba, algún genio creativo en la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba.

El sol brillaba, el mar estaba calmo como un plato, y el viento soplaba gentilmente, si es que soplaba. Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de la CNN se fueron, las aguas se pusieron «bastante duras». Sí, seguro, era por las carcajadas de Fidel, que se estaba cagando de la risa…

Este artículo apareció originalmente en inglés el 10 de abril 2004.

(Traducción Libre Raúl Antonio Capote)

Cineasta y escritor estadounidense. Autor del libro “Estúpidos Hombres Blancos”, de varios documentales entre los cuales están los laureados “Bowling for Columbine” (Premio Oscar) y “Fahrenheit 9/11″ (Palma de Oro de Cannes).

[1] Actriz de cinema holywoodiano, famosa en los Estados Unidos, declaró varias veces retirarse del mundo artístico, para volver más tarde

[2] Último dictador cubano antes que Fidel Castro tome el poder.

[3] Se trata de la base de Guantánamo, los EE.UU. han enviado a los prisioneros talibanes y otros supuestos terroristas allí, donde aislados de toda legalidad, reciben malos tratos según fuentes de las organizaciones humanitarias que han condenado tales actos de la administración Bush.

[4] Espía cómico de una serie TV. norteamericana en los años 70′, conocido en América Latina bajo el nombre de Super Agente 86.

domingo, 29 de abril de 2012

Encuentro de emigrados en Washington: Patria

José Pertierra. Foto: Bill Hackwell

Palabras del abogado José Pertierra en el encuentro de emigrados cubanos celebrados en Washington DC, el 28 de abril de 2012.

Qué gusto estar en la patria. Y la llamo así no solamente porque este sagrado edificio que nosotros llamamos nuestra embajada -y los yankis llaman una “sección de intereses”–es territorio cubano. Más importante que eso, digo “Patria”, porque estoy rodeado de patriotas.

Patriotas que ahora residen lejos de la Isla: como mi amigo Mandy en Miami, Félíx en Chicago, Pancho en Denver, Raúl en San Juan, o Luisito en Washington.

También se encuentran entre nosotros, cumpliendo misión internacionalista aquí en nuestra embajada, patriotas como mis hermanos Jorge, Tomás, Patricia, Gretel, Robertico y la niña Yvette.
No los menciono a todos, porque no quiero tragarme un radio.

La patria, mis queridos hermanos, no está sostenida por un suelo, sino por un pueblo. Por los seres de carne y hueso que la aman y comparten un mundo particular de sentimientos, de recuerdos, de infancias, de olores, de sabores, y de respeto hacia los que han de conservar y engrandecer la memoria afectiva de un colectivo.

Bien sabemos nosotros que la patria no es un lugar donde se está, sino donde se vive. Nunca fue más cubano Heredia que cuando en 1824 le cantó al Niágara.

Nunca fue más cubano Martí que cuando en 1891 en un liceo en Tampa dijo: “¡Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas!”

Nunca fue más cubano Martínez Villena que cuando en 1930 desde Moscú le escribió a su querida Asela,

“Mi último dolor no es el de dejar la vida, sino dejarla de modo tan inútil para la Revolución… Hay que estudiar, hay que combatir alegremente por la Revolución, pase lo que pase, caiga quien caiga!”

Nunca fue más cubano Mella que cuando el 10 de enero de 1929 en México -herido mortalmente– respiró sus últimas palabras en los brazos de Tina Modotti: “Muero por la Revolución”.

La patria es la gente que respira patria. Donde quiera que estén. Los médicos internacionalistas cubanos trabajando para salvar vidas y combatir el cólera en Haití respiran patria. Los maestros internacionalistas cubanos combatiendo el analfabetismo en Bolivia respiran patria.

Los Cinco cubanos que arriesgaron sus vidas en Miami para defendernos del terrorismo respiran patria. A pesar de estar lejos del suelo cubano encarcelados en dispersas cárceles dentro de los Estados Unidos, viven y respiran patria. Juntos a Martí, Céspedes, Agramonte, Maceo, Mella y Camilo: son nuestros héroes. Nuestros hermanos.

Con su comportamiento desde sus oscuras y a veces heladas prisiones, estos Cinco Hermanos son ejemplos de cubanía. Nos hacen recordar las palabras de Bonifacio Byrne,

En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...

Como cubanos que somos, tenemos el deber de defender a estos Cinco Hermanos. Sus caminos son nuestros letreros de luz en la nieve. Y son, también, nuestra patria.

Fueron condenados a largas e injustas sentencias por haberse atrevido a combatir el odio que rebosa en Miami. A protegernos del terrorismo que proviene desde Washington y Miami. Un terrorismo que le cobró la vida no solamente a miles de cubanos en Cuba, sino también:

A Carlos Múñiz Varela que hoy cumple 33 años de haber sido asesinado en San Juan a los 26 años de edad.

A Eulalio Negrín asesinado en Nueva York el 25 de noviembre de 1979.

A Félix García Rodríguez asesinado en Nueva York el 11 de septiembre de 1980.

A Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias asesinados en Buenos Aires el 9 de agosto de 1976.

A Orlando Letelier asesinado el 21 de septiembre de 1976, a pocas cuadras de aquí donde estamos reunidos en Washington.

A Fabio Di Celmo en el Hotel Copacabana en La Habana el 4 de septiembre de 1997.

Y no podemos olvidar del asesinato a sangre fría el 6 de octubre de 1976 de los 73 pasajeros a bordo CU-455 sobre las aguas de Barbados. 57 de esos pasajeros eran cubanos, incluyendo a 24 miembros del equipo juvenil de esgrima-ganadores de las medallas de oro, plata y bronce en los juegos Panamericanos en Caracas. Los que los vieron abordar la nave ese día cuentan que en sus pechos colgaban las medallas que habían ganado. Una de las víctimas en ese avión era una niñita de 9 años llamada Sabrina. Una de las dos bombas que los terroristas detonaron en el avión la descuartizó.

Los autores intelectuales de esos asesinatos gozan de una plena impunidad en los Estados Unidos. En vez de extraditar a Posada Carriles, Washington lo protege. El terrorista marcha libremente en Miami a favor de las Damas de Blanco y se reúne con algunos de los politiqueros miamenses como el Congresista David Rivera en los restaurantes de la saguecera para pedirle al supuesto exilio que “afilen sus machetes” contra Cuba.

Como dijo Martí, “por lo invisible de la vida corren magníficas leyes”. Estas leyes regulan nuestra conducta: en la paz, y especialmente en la guerra. Discrepancias políticas se debiesen combatir pacíficamente o (si es necesario) en el campo de honor. No con bombas en los hoteles y restaurantes. No atacando a civiles, a niños y a mujeres indefensas.

Podemos decir del terrorismo de Miami y de Washington durante las últimas cinco décadas lo que José de la Luz y Caballero afirmó acerca de la esclavitud en Cuba en el Siglo XIX: que es un problema ético, un pecado colectivo, un cáncer social.

Esta noche a las 6 de la tarde en (where else?) Miami una tal “Junta Patriótica Cubana” celebrará un homenaje al terrorista Orlando Bosch-cómplice de Posada Carriles en la voladura del avión cubano–con motivo de cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento.

No conozco a esa “Junta Patriótica” que quiere homenajear a un terrorista, pero les puedo afirmar que sobre la ausencia de ética, la insensibilidad colectiva y el vicio moral no se puede sustentar una idea de patria.

Nunca sentí yo tanto odio a mi alrededor que cuando me pasé cuatro meses y medio en El Paso, en el mismo hotel que Luis Posada Carriles, sus secuaces y su abogado Arturo Hernández, quien en ausencia de cubanía, insistía que lo llamaran Art Jernandes.

Sentí a mi alrededor un odio tan pero tan grande, que comprendí por primera vez qué mueve a un ser humano cuando se dispone a asesinar a otros cubanos, simplemente porque piensan diferente. Un odio que desafortunadamente han heredado muchos de los hijos de los cubanos que llegaron a Miami a principio de los 60. Una vez en el ascensor del hotel les dije, “Oigan, no soy yo el terrorista”.

El primer día que llegué a El Paso para el caso de Luis Posada Carriles, uno de sus seguidores-Sergio Díaz-vinculado a Alpha 66 me amenazó de muerte. Lo miré cuando me amenazó. Sus ojos chispeaban del odio que brotaba desde sus entrañas. Hice lo que aconsejan ante esas amenazas. Lo reporté al FBI y a los medios. Al otro día, un joven jornalero mexicano me reconoció mientras caminaba hacia la corte a dos cuadras del hotel.

“¿No es usted el cubano que los terroristas amenazaron aquí en El Paso anoche? Le respondí que sí. “Fíjese”, me dijo, “vivo con unos amigos no muy lejos de acá. Si quiere, puede hospedarse con nosotros”. Y añadió, “Nos gustaría ayudarlo. Queremos mucho a la Revolución cubana y al Presidente Chávez de Venezuela”. Le di las gracias, pero por principio decidir seguir en el mismo hotel.

Ese odio miamense nutre la solidaridad de los demás con nosotros y fortalece nuestra propia cubanía. Dondequiera que estemos. Nada hace más visible al bien que la maldad.

Fue un odio feroz a la Revolución lo que precipitó las condenas contra nuestros Cinco Hermanos en Miami. Fue ese odio el que impulsó a la jueza a sancionarlos a largas sentencias carcelarias por el simple hecho de tratar de protegernos de los terroristas; de unos traidores que los Estados Unidos inspiraron, armaron y desencadenaron contra Cuba. Unos terroristas que Washington viene protegiendo hace ya más de cincuenta años.

Pero por cada cubano que el odio miamense asesina nacen mil patriotas. Por cada ley injerencista norteamericana diseñada por Washington para apoderarse de Cuba, se fortalece el sentido de Patria cubana, que nos toca defender. Y nadie lo hará por nosotros, hermanos.

Nos toca defender a los Cinco. Nos toca, y asumimos esa defensa con honor y cubanía. Nos toca defender a Cuba ante los yankis y los pitiyankis en Miami que quieren convertir a nuestra nación en una colonia como Puerto Rico.

Que Washington nos escuche; que sepa que nosotros los cubanos que residimos en el exterior estamos orgullosos de nuestra cubanía; que tenemos un profundo sentido de Patria; que condenamos el bloqueo; que condenamos la política injerencista norteamericana. No es nada más que una moderna Enmienda Platt. Exigimos la inmediata suspensión del programa de “cambio de régimen” engendrado por George W. Bush y ahora continuado por Barack Obama.

Cuba no es de Washington, ni de Miami. Es de los cubanos que la defienden y la respiran.

No descansaremos hasta que liberen a nuestros Cinco Hermanos.

jueves, 5 de abril de 2012

La disidencia: sin opinión propia y haciéndole el juego al enemigo de Cuba.


“La tiranía ha sido derrocada (…).
No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil. Quizás en lo adelante todo sea más difícil.”
Fidel Castro

La Revolución cubana logró su triunfo con el sacrificio de más de un siglo de luchas: la insurreccional, con un ejército de hombres que no distinguían el color de la piel para cabalgar juntos en la manigua con el machete en la mano; y la rebelde, inmersos entre el clandestinaje de la ciudad y la maleza del campo, contra un ejército apertrechado y asesorado desde Estados Unidos, teniendo como cuna de batallas a la Sierra Maestra.

Enero de 1959 significó un giro en lo económico, en lo político, en lo social y en lo cultural, contundentemente esperado por los cubanos en ansias de libertad. Duras han sido estas cinco décadas para el pueblo cubano; para alcanzar, desarrollar y mantener las conquistas logradas entre tantos obstáculos impuestos por el enemigo de la Revolución socialista cubana.

La lucha por la independencia nacional no fue solamente contra un ejército tiránico, sino también contra toda una maquinaria movida por hilos directos desde los intereses imperiales del gobierno de los Estados Unidos y la participación de otros gobiernos lacayos de América Latina, que se plegaron a las directivas del imperio.

Uno de los ejemplos de “servidores” al gobierno de los Estados Unidos fue Rafael Leónidas Trujillo, dictador dominicano, alma gemela de Fulgencio Batista, quien prestó gran interés al derrocamiento de la Revolución cubana, con el objetivo de que ésta no fuera incentivo para revueltas en su país, involucrándose en un complot para llevar a cabo una invasión a Cuba con mercenarios (Operación Pluto), la cual, por suerte, fue tirada por tierra gracias al trabajo de la seguridad cubana y la inteligencia de Fidel Castro, destruyendo todos los planes conspirativos de Trujillo, los batistianos en el exilio, los traidores dentro de la Isla y la propia CIA.

Otro de los ejemplos fue Anastasio Somoza García, dictador nicaragüense que prestó su territorio para el asentamiento de bases militares con el objetivo de entrenar a los mercenarios que posteriormente se aventuraron en la invasión por Playa Girón (fallida intentona por la valiente y decidida respuesta de un pueblo a defender su soberanía e independencia). Incluso, este señor se atrevió, con gran desfachatez, a solicitarles a los mercenarios, como trofeo de guerra, "un pelo de la barba de Fidel".

El expediente de agresiones abierto contra Cuba no sólo contaba con las incursiones de invasión mencionadas, sino que se adosó con nuevas intentonas y estratagemas más complejas, como la aprobada por Kennedy el 30 de noviembre de 1961, denominada “Proyecto Cuba” u “Operación Mangosta”, la cual consistía en actividades subversivas, atentados a objetivos económicos del país, propaganda “anticastrista” y la creación y financiamiento de diferentes organizaciones contrarrevolucionarias dentro y fuera de las fronteras cubanas (llegando a sumar casi 300 de éstas que no agrupaban más de una docena de miembros en cada una), para dar la sensación publicitaria de que el pueblo cubano se “estaba rebelando contra el propio gobierno de Castro”.

Dentro del listado de organizaciones financiadas, dirigidas y amparadas por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos se encuentran: CORU, Alpha 66, Omega 7, RECE, Movimiento Nacionalista Cubano, Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria, Movimiento Demócrata Cristiano, Consejo Revolucionario Cubano, Poder Cubano y Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), entre muchas otras.

Además, aparecieron otras acciones dentro de la amalgama de maquinaciones, como la “Operación 40” o el proyecto que Richard Bissell instruyó a William King Harvey (quien comandó operaciones contra Cuba): “ZR/Rifle”; el mismo era un plan de la CIA definido como “un amplio espectro de acciones para eliminar la efectividad de líderes extranjeros, con el asesinato como la acción más extrema”, según se lee en el Informe del Comité Church sobre los complots de la CIA (1975). El líder Fidel Castro fue uno de esos objetivos a eliminar, que hasta la fecha suman más de 600 intentonas de asesinatos contra su vida. Se creían que la eliminación física del líder era la vía más eficaz de acabar con la Revolución cubana, ya que entendían que él era el único con la capacidad de mantener aglutinados y unidos al pueblo y las instituciones revolucionarias del gobierno cubano.

La explosión del buque francés La Coubre, el incendio en los “Almacenes Ultras” o la tienda “Encanto”, los atentados a los centrales de caña y sus cosechas, las incursiones aéreas con ametrallamiento a la población (como la que llevó a cabo el traidor Pedro Luis Díaz Lans en La Habana en octubre de 1959), el lanzamiento de octavillas contrarrevolucionarias desde el aire, ataques piratas a poblados costeros, atentados contra las embarcaciones pesqueras o el asedio a dirigentes del Estado, fueron algunos métodos “humanistas” que ha tenido que enfrentar la Revolución por parte de toda la red terrorista amparada y financiada desde Estados Unidos.

Sin embargo, el vandalismo de estas organizaciones comandadas por la CIA tomaron sus andadas de terrorismo “Por los caminos del mundo”, según denominación que adoptaron para seguir asediando al proceso político-social cubano: bombas en embajadas e instalaciones cubanas en el exterior, secuestros a embarcaciones pesqueras que laboraban en aguas internacionales, el secuestro a embarcaciones mercantes cubanas por parte de las fuerzas navales norteamericanas, amenazas de secuestro a personal diplomático en la ONU y otras delegaciones en el exterior, envío de cartas explosivas y puesta de artefactos explosivos en vehículos diplomáticos, entre otros tipos de acciones más. Entre las sedes diplomáticas afectadas con ataques están las de España, Perú, Canadá, México, Jamaica, Francia y Argentina.

El asesinato se encontraba como parte del fanático menú anticubano. Ejemplos de éstos se pueden citar a Félix García, diplomático cubano que fue baleado en New York; a Carlos Muñiz Varela, joven dirigente de la Brigada Antonio Maceo, en 1979; Artañan Díaz, acompañante del Cónsul cubano en Mérida (1976) y la desaparición física de 73 pasajeros de un avión comercial de cubana, 1976; de los cuales, todos estos crímenes aún están impunes.

Hasta los mafiosos de EUA estuvieron en contubernio con Batista, Trujillo y grupos contrarrevolucionarios; donde estos últimos pidieron a Meyer Lansky (reconocido mafioso) su intervención en la solución de la eliminación de Fidel; tarea para la cual fue enviado el gánster Richard Caín bajo las órdenes del capo de Chicago: Sam Giancana. Aunque como ya se sabe, fracasaron.

Los objetivos reales del imperialismo se pusieron de manifiesto en los documentos desclasificados con referencia al Plan de Benjamin Herry (que circuló en los años 60, debido a los rumores que llegaron al gobierno norteamericano de un posible derrocamiento del gobierno revolucionario de La Habana por acciones de organizaciones “anticomunistas” cubanas). Dicho documento apareció en el “Landsdale memorándum, Subject: US Contigency Plan 2. Cuba”, el cual enunciaba: “Los Estados Unidos apoyarán y sostendrán la rebelión en Cuba con todos los recursos, incluyendo el uso de la fuerza militar para garantizar la sustitución del régimen comunista por un nuevo gobierno adecuado para los Estados Unidos (…).

“Todavía no conocíamos bien sus procedimientos; todavía no sabíamos lo que era la Agencia Central de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos; todavía no habíamos tenido la oportunidad de ir comprobando, día a día, sus actividades criminales contra nuestro pueblo y nuestra Revolución”
Fidel Castro

Por tanto, era necesario acabar de una u otra forma con la Revolución cubana. Pero los preparativos para todas estas operaciones necesitaban anclajes que les permitiera manipular la opinión pública, creando con mentiras y tergiversaciones “las adecuadas excusas” para buscar la aceptación de la “imperiosa obligación” de derrocar al gobierno de la Isla porque había adoptado el “nefasto camino del comunismo”.

La puesta en marcha de campañas propagandísticas anticubanas y tergiversadoras de la realidad sobre los cambios que se comenzaban a dar en el incipiente proceso social cubano fue el instrumento perfecto para justificar toda acción de vandalismo contra la Isla. Para esto, se apoyaron en diferentes medios “informativos” radicados en diferentes países de la región, que dirigieron sus trasmisiones al mundo y hacia la Isla para confundir, principalmente a la población cubana, mintiendo sobre las verdaderas intensiones de la Revolución.

“Gracias” a las infortunadas patrañas puestas a rodar a través de estos medios y la contrarrevolución interna de la Isla, se intimidó a las familias cubanas sobre la presunta pérdida de la “Patria Potestad” sobre los hijos y se puso en práctica la llamada “Operación Peter Pan”, llevada a cabo por la CIA en contubernio con la jerarquía católica de la Isla; donde más de 15 mil niños se enviaron a EUA, de los cuales muchos nunca más se llegaron a reunir nuevamente con sus padres, sufriendo en muchos casos los maltratos y vejaciones de los centros de acogida en suelo del llamado “país de la libertad”.

En las propias palabra de Fidel se desenmascaró las intensiones imperiales: “Los imperialistas cortaron los viajes totalmente y ni los padres podían irse, ni lo hijos regresar, esa fue la política de los Estados Unidos, que por una parte promueve las salidas clandestinas, y por otra estimula las acciones contrarrevolucionarias por parte de los cientos de miles de personas que se habían quedado en Cuba con los pasaportes listos. No somos nosotros los que nos oponemos a que los que se quieran marchar, se marchen, sino los imperialistas (…)

Las medidas extremistas adoptadas por los gobiernos norteamericanos en referencia al manejo del “problema migratorio” siempre fueron aparejos de manipulación, utilizado para intentar desacreditar a los dirigentes y a la Revolución, dando a entender a la opinión pública internacional de que era el gobierno de La Habana el que anteponía trabas; sin embargo, callaban burdamente que eran parte de las operaciones utilizadas para manipular las noticias de la emigración cubana. La Ley de Ajuste Cubano (aprobada en 1966) es otro claro ejemplo, la cual ha conducido a delincuentes e individuos de bajo talaje a realizar secuestros de embarcaciones y aeronaves, poniendo en peligro vidas humanas, para alcanzar finalmente como objetivo ser recibidos como “héroes” en territorio norteamericano y por las autoridades de ese país, amparándose en la modalidad que Clinton le dio a esta ley y que se le denominó: pies secos-pies mojados, que ha conllevado el coste de un alto por ciento de vidas humanas ahogadas o desaparecidas innecesariamente. Aunque, convenientemente, los mass media nunca han hablado de las desigualdades y discriminaciones que esta ley provoca.

La manipulación de la información y tergiversación de la realidad cubana es procreada en laboratorios como la Human Right, American Watch, Freedom House, National Endowment for Democracy, Reporteros Sin Fronteras o Stratfor, sin contar con todo el aparato de proliferación de subterfugios basificado en Miami: la Radio y Televisión que mancillan el nombre de José Martí.

Medios de diversos países se prestan a las campañas de difamaciones sobre la Revolución, sus conquistas sociales y sus dirigentes; entre ellos se pueden encontrar los casos españoles de El País, ABC de Sevilla, La Vanguardia, TV Española, La Sexta, Intereconomía o Telecinco; BBC Mundo o The Guardian, de Inglaterra; The New York Times, La CNN, Forbes o El Nuevo Herald, de Estados Unidos; Al-Jazeera, de Quatar; entre otros tantos.

La manipulación de diversos temas, como persecución religiosa, emigración cubana, libertad de expresión, derechos humanos, homofobia y tantos otros son cultivados, alimentados y proyectados según los intereses imperialistas. El objetivo es influir en actitudes, conductas, opiniones, emociones, razonamientos o motivaciones, las cuales conlleven a crear un rechazo hacia el proceso social de la Revolución cubana.

Las sucesivas derrotas sufridas por el imperialismo en sus intentos por derrocar la Revolución o denigrar a sus dirigentes, han replanteado la estrategia de proporcionarle a la contrarrevolución interna un papel más “activo” en las campañas orientadas desde Estados Unidos y los círculos de presión del exilio. La intensión es llevar a la opinión internacional un inexistente “descontento de la población cubana con respecto al gobierno socialista”.

Para esto han entrado a jugar un papel importante algunas embajadas extranjeras radicadas en La Habana, orquestadas desde la Oficina de Intereses de Estados Unidos en la Isla (USINT, según siglas en inglés; pero mayormente conocida como SINA). Desde donde, fundamentalmente, le llega el financiamiento, orientaciones y asesoramiento tecnológico a la disidencia interna; la cual, reconocido por sus patrocinadores y publicado por Wikileaks, no tiene ninguna fuerza ni arraigo en la población cubana, por no “ser un conjunto coherente”, ni poseer una agenda o línea de trabajo definida que se identifique con la sociedad cubana; por eso “tienen poca resonancia en los cubanos de a pie” y “no ofrecen una alternativa política al gobierno de Cuba”, lo cual los ubica en que “no son ampliamente reconocidos en Cuba fuera del cuerpo diplomático y los periodistas” extranjeros.

Aun así, se siguen destinando cuantiosos fondos a través de empresas tapaderas. Fondos que son entregados a través de los funcionarios de la SINA, rebajados por el imperialismo a ser usados como puros correos, para mantener el trabajo subversivo de la disidencia interna: “Las Damas de Blanco”, Elizardo Sánchez (El Camaján), Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Gorki Águila, Guillermo Fariñas, Orlando Luís Pardo, Reinaldo Escobar o la contradictoria Yoani Sánchez, entre otros más.

¿Por qué la disidencia no se gana la gracia del pueblo cubano? Es simple: no responden a las necesidades reales del pueblo que dicen defender, responden sólo a los dictados e intereses foráneos y todos sus actos son producto del interés de recibir una contribución monetaria por los mismos y por los “futuros” beneficios que puedan derivarse en caso de un posible cambio hacia el capitalismo en Cuba. Además, los argumentos que todos ellos mascullan son parte del mismo archi-iterativo discursillo escrito a 90 millas al norte de la Isla; lo cual demuestra cada día que la disidencia no tiene criterio propio y le hace el juego al enemigo de Cuba.

Para desgracia de este minúsculo fardo de oportunistas, los órganos de seguridad cubana los han podido penetrar y desenmascarar públicamente.

Con estos grupúsculos es que la CIA intenta realizar el trabajo de subversión, desinformación y divisionismo en la sociedad cubana y, además, intentan acoger la simpatía de la opinión internacional, que los grandes monopolios mediáticos manipulan a través de sus medios.

La disidencia actual es heredera de muchos de los personeros del mercenarismo, apoyados por Estados Unidos y que sirvieron de “asesores” en diferentes cuerpo represivos de policías en Latinoamérica, integrantes de ejércitos en las diversas guerras emprendidas por el imperialismo en otras latitudes o altísimos empresarios dentro de la industria de la droga y el tráfico de armas (recordemos Watergate, Irán-Contras, etc.).

Sin embargo, muy a pesar de los favorecidos premios internacionales otorgados a algunos de estos fariseos de la disidencia, sustentados por grandes medios y prestados organismos internacionales, siguen siendo un ente sin vínculo con la realidad que vive Cuba. Lo que sí se puede señalar, son los estrechos vínculos sostenidos con la mafia de Miami; incluso, con dudas pero involuntariamente, reflejando los mismos deseos barbáricos como los declarados por uno de sus portadores, el contrarrevolucionario Agustín Tamargo, “una licencia de tres días para matar a los comunistas de la Isla”. Algo muy similar dejó a entrever la afamada Yoani Sánchez en su blog, en 2009: “esperando, con el palo o la navaja bajo la cama para un día poder usarlos. …Hay tantos aguardando por un posible caos que les dé el tiempo necesario para la venganza , que desearía no haber nacido en esta época, donde sólo se puede ser víctima o victimario, donde tantos añoran la noche de los cuchillos largos.

Por tanto, el no ser victima presupone que no eres comunista; entonces te conviertes en victimario, lo mismo sería convertirse en un asesino con la disposición de hacer uso de la ansiada licencia para disponer de la vida de otros. Sin términos medios, o eres asesinado por sostener los principios ideológicos de la Revolución o te conviertes por obligación en homicida. Hay que reconocer que esta filosofía se parece mucho a la sostenida por Adolf Hitler: o eres ario para sobrevivir como raza pura o eres judío que terminas en las cámaras de gas; también la que lleva a cabo el imperialismo, que sólo acepta países subordinados a sus mandatos o de lo contrario, los enlista como “terroristas”, les aplica sanciones extraterritoriales o les monta una guerra de rapiña en nombre de la “libertad y la democracia”.

Otra de las perlas que se les escapa a estos “diplomáticos” de la política imperial son las “alternativas” que manejan para los cambios en Cuba, como las mencionadas por Reinaldo Escobar: “Revuelta popular”, "Invasión extranjera”, “Golpe de Estado” o “un profundo cambio desde dentro, según modelo español”. Aunque en su oscuro y anquilosado cerebro sabe que la primera alternativa no ocurrirá por el fuerte engranaje existente entre Pueblo-Revolución-Estado Socialista. Por tanto, escuda su desfase en no dejar un posible descarte que “se produzca una combinación de las mismas”. Para ser un “digno” encasillado del servilismo, pone entre las alternativas una muy ansiada por muchos personajes de la mafia Miamense o de quienes han integrado o forman parte, hoy día, de los gobiernos de Estados Unidos: la invasión militar. También reclamada por el bloguero cubano residente en Barcelona, Ernesto Hernández Busto (Pájaro Tieso), quien reclama “justicia” para Cuba, irónicamente apoyado en los hombros del ex-presidente George W. Bush.

Pero el desacierto de Escobar no llega al límite, siempre deja espacio para más. ¿Alternativa al estilo Modelo Español? ¿Cuál estilo? ¿El de Franco? ¿Al estilo de un partido eufemísticamente llamado “socialista”, el cual ha conllevado a que muchos indecisos hayan olvidado la historia de la derecha popular franquista-falangista o aquellos confundidos, y les dieron la victoria con el voto al partido de Aznar? ¿Al estilo de medidas capitalistas adoptadas en el Estado español, las cuales han dado al traste con el surgimiento de una inmensa marea de indignados, por vivir la violación constante de sus derechos y ver favorecidos a sus bancarios explotadores? ¿Al estilo que pone como “democrático” que la única alternativa válida está en el poder político dual de los partidos mayoritarios y que es un fiel reflejo de lo que se vive en Estados Unidos entre Republicanos y Demócratas?

En realidad no desean ningún estilo, es simplemente seguirle el juego al imperialismo; porque saben que la Revolución está firme; teniendo claro eso, saben que su negocio está montado: ellos difaman y tergiversan de Cuba y la “Yuma” paga los contratos. Están claros que si la Revolución se viene abajo, se les acabaría el chanchullito de su kiosko blogueril de disidencia.

“Roma paga a los traidores, pero los desprecia.”

Además sugiero:


Leer: John Ellison: “Psy War on Cuba. The Desclassified History of US Anti-Castro Propaganda. Ocean Press, 1999.
Disidencia en Cuba: http://www.radiocubana.cu/index.php/disidencia-y-campana-mediatica-contra-cuba

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