Mostrando entradas con la etiqueta Isla de la Juventud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isla de la Juventud. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de mayo de 2015

Por nuestra libertad no daremos ni un átomo de nuestro honor

Fidel, Raúl, Juan Almeida Bosque y otros moncadistas cuando salen de la prisión. Foto: Archivo
Tomado de Granma
Por

El domingo 15 de mayo de 1955 se hizo firme la ley de amnistía política para los 29 asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes que habían sido sancionados a cumplir largas condenas tras las rejas del Presidio de Hombres de Isla de Pinos. Ese día, sobre la una de la tarde, las puertas del penal se abrieron para dar salida al primer grupo de moncadistas. Media hora más tarde, salió el segundo grupo encabezado por Fidel, Raúl y Almeida. Minutos después, con la salida del tercer y último de los grupos, los combatientes de la Generación del Centenario abandonaron las áreas del recinto y marcharon para Nueva Gerona.

El indulto no fue un gesto generoso del régimen tiránico. La Ley de Amnistía General —firmada el 2 mayo de 1955 por la Cámara de Re­presentantes de la República de Cuba— don­de se incluía la excarcelación de Fidel Cas­tro y el resto de los moncadistas, fue fruto del poderoso movimiento popular pro-amnistía surgido a finales de 1954, cuando Ful­gencio Batista, impulsado por intereses electorales, conmutó las penas impuestas a sus opositores, exceptuando a los asaltantes de los cuar­teles Moncada y de Bayamo.

NO QUEREMOS AMNISTÍA AL PRECIO DE LA DESHONRA
 
Del mismo modo que la redacción del ma­ni­fiesto al pueblo de Cuba —publicado bajo el título Para Cuba que sufre— y la reconstrucción de su alegato de defensa en el juicio por el asalto al Moncada [La historia me absolverá] publicado y distribuido clandestinamente, sirvieron para romper la censura de prensa y la conjura de silencio sobre los crímenes de la dictadura batistiana; las cartas y los documentos que escribiera Fidel Castro en prisión fueron decisivos para gestar, impulsar y dirigir el incontenible movimiento de lucha cívica Pro Amnistía de los moncadistas.

Fidel, a través de sus cartas, denunció las ma­niobras electoralistas articuladas por Ba­tis­ta y arremetió contra las promesas de amnistía a cambio de cejar en la lucha. “No queremos amnistía al precio de la deshonra”, dijo desde la prisión en Isla de Pinos, aun a riesgo de su pro­pia vida.

NO PIDO NI PEDIRÉ JAMÁS AMNISTÍA
 
En un momento de la extensa carta que escribiera a Ñico López, el 1ro. de enero de 1955, Fi­del argumenta acerca de la connotación del presidio en la formación del grupo de combatientes que comparten el encierro junto a él:

“Demás está decirte que no considero que en la prisión se pierda inútilmente el tiempo. Por el contrario aquí estamos preparando ideo­lógica e intelectualmente la vanguardia y los jefes de nuestro movimiento. Somos jóvenes y nada nos apura. ¡Ojalá en vez de 29 tu­vié­semos aquí 80 compañeros! […] Se perdió una batalla pero se salvó el honor de Cuba; volveremos de nuevo a la lucha y solo podrán de­cir que nos han vencido cuando no quede en nuestras venas una gota de sangre; cuando hasta el último de nosotros haya muerto. Nos faltaron los recursos, pero nunca nos faltó la razón”.

Más adelante, conociendo los avances y el empuje del movimiento pro amnistía, Fidel le dice a Ñico:

“De ningún modo será ya mucho el tiempo que vamos a permanecer presos porque es mucha la presión pública a favor de nuestra libertad. Mas, si así no fuera, ¿qué nos importa estar presos el tiempo que sea necesario?”

Durante los meses de febrero y marzo de 1955, las manifestaciones a favor de la amnistía de los presos políticos centraron la opinión pública cubana. Mientras, desde su celda, Fi­del alertaba sobre las maniobras del gobierno dictatorial y aclaraba cuál era la posición de principio de los moncadistas ante el indulto que se anunciaba.

Así, el sábado 6 de marzo, Fidel envió un telegrama a unos jóvenes que organizaban un radio mitin en la Onda Hispano-Cubana en favor de la amnistía de los moncadistas. El texto decía:

“Nuestra profunda gratitud a usted y sus entusiastas compañeros que han hecho suya espontáneamente la causa de nuestra libertad. No es el propósito [la amnistía] lo que más apreciamos en este caso ya que la prisión con la frente en alto se puede sufrir, sino el gesto de cívica adhesión con que ustedes nos alientan. Serenos y firmes, sin impaciencia ni miedo, sufrimos nuestro destino de hoy. Mañana, nuestro primer abrazo será para los que en esta hora dura se acordaron de nosotros”.

Una semana más tarde, el domingo 13 de marzo, Fidel escribe una carta a su hermana Lidia en la cual le confiesa: “Por lo demás no pido ni pediré jamás amnistía. Tengo suficiente dignidad para pasarme aquí veinte años o morirme antes de rabia”.

JAMÁS ACEPTAREMOS UNA AMNISTÍA MEDIANTE UN COMPROMISO INDIGNO

En su tentativa de imponer condiciones a los combatientes revolucionarios, uno de los voceros del régimen declaró públicamente: “habrá amnistía cuando haya paz, cuando los presos y exilados cejen en su actitud y cuando haya un compromiso tácito o expreso de acatamiento al gobierno.”

Con sus burdas manipulaciones, el gobierno intentaba frenar y sacar provecho de la especial situación política surgida en relación con el reclamo de amnistía para los moncadistas. El 19 de marzo de 1955, Fidel redacta un documento —que días más tarde publicaría la revista Bohemia del 27 de marzo de 1955, con el título Carta sobre la amnistía—, en el cual denunciaba los hechos:

“Se pretende desmoralizarnos ante el pueblo o encontrar un pretexto para dejarnos en prisión. No me interesa en absoluto demostrarle al régimen que debe dictar esa amnistía, ello me tiene sin cuidado alguno; lo que me interesa es demostrar la falsedad de sus planteamientos, la insinceridad de sus palabras, la maniobra ruin y cobarde que se está llevando a cabo con los hombres que están en prisión por combatirlo”.

Más adelante, el líder de la Generación del Centenario, reitera:

“Nuestra libertad personal es un derecho inalienable que nos corresponde como ciudadanos nacidos en una patria que no reconoce amos de ninguna clase; por la fuerza se nos puede privar de esos derechos y todos los de­más, pero jamás logrará nadie que aceptemos disfrutarlo mediante un compromiso in­digno. A cambio de nuestra libertad no daremos pues ni un átomo de nuestro honor. Quie­nes tienen que comprometerse a acatar y respetar las leyes de la República son ellos que la violaron ignominiosamente el 10 de mar­zo”.

En ese histórico documento —firmado por todos los moncadistas— Fidel rememoró la ejemplar conducta de los mambises que, en­ca­bezados por Antonio Maceo, se negaron a aceptar la paz sin libertad, y declaró enfáticamente: “Y no ya la amnistía, ni siquiera pediremos que nos mejoren el sistema de prisión por donde el régimen ha demostrado todo su odio y su saña hacia nosotros”.

SERÉ MÁS ÚTIL, CUANTO MENOS ME ATEN LAS EXIGENCIAS DE LA VIDA MATERIAL

Toda Cuba reclamaba la excarcelación de los moncadistas. Las elocuentes palabras del líder estudiantil José Antonio Echeverría —pu­blicadas en la edición del 27 de marzo de la revista Bohemia— son una muestra de ello:

“La amnistía general constituye un clamor de toda la ciudadanía, al que los estudiantes hemos brindado todo nuestro apoyo. No podemos permanecer indiferentes ante tantos compañeros que sufren en la actualidad los rigores del presidio político […] ¡Que no que­de en la cárcel uno solo de los dignos lu­cha­dores contra la dictadura! […] Todo intento de excluir a los combatientes del Moncada de la amnistía se en­con­traría con el más am­plio re­pu­dio de la opinión pública. […]¡ Que no quede preso ni un com­batiente contra la dic­ta­dura!”

El 2 de mayo de 1955, Fidel escribe una extensa carta en la que intenta convencer a sus hermanas de la inutilidad de los gastos que hacen ante su inminente excarcelación. En una de sus partes, Fidel le dice a Lidia:

“¿Por qué hacer sacrificios para comprarme guayabera, pantalón y demás cosas? De aquí voy a salir con mi traje gris de lana, desgastado por el uso, aunque estemos en pleno verano. ¿No devolví acaso el otro traje que yo no pedí ni necesité nunca? No vayas a pensar que soy un excéntrico o que me haya vuelto tal, es que el hábito hace al monje, y yo soy pobre, no tengo nada, no he robado nunca un centavo, no le he mendigado a nadie, mi carrera la he entregado a una causa. ¿Por qué tengo que estar obligado a ponerme guayaberas de hilo como si fuera rico, o fuera un funcionario o fuera un malversador? Si nada gano en estos instantes, lo que tenga me lo tendrán que dar, y yo no puedo, ni debo, ni aceptaré el menor gravamen de nadie. Mi mayor lucha ha sido desde que estoy aquí insistir y no cansarme nunca de insistir que no necesito absolutamente nada; libros sólo he necesitado y los libros los tengo considerados como bienes espirituales. No puedo pues dejar de preocuparme con todos los gastos que se están haciendo en ocasión de nuestra salida, y aun aquellos que son estrictamente necesarios me tienen muy preocupado porque todavía no se me ha ocurrido preguntarte cómo te las estás arreglando. […]

“Ustedes no pueden estar tranquilas si no demuestran de algún modo la preocupación y el cariño hacia nosotros, pero nosotros estamos fuertes como robles, insensibles ante las privaciones, menos necesitados de que ustedes se sacrifiquen, […]

“No exagero nada, hablo con la mayor franqueza del mundo. Valdré menos cada vez que me vaya acostumbrando a necesitar más co­sas para vivir, cuando olvide que es posible es­tar privado de todo sin sentirse infeliz. Así he aprendido a vivir y eso me hace tanto más te­mi­ble como apasionado defensor de un ideal que se ha reafirmado y fortalecido en el sacrificio. Podré predicar con el ejemplo que es la mejor elocuencia. Más independiente ser, más útil, cuanto menos me aten las exigencias de la vi­da material. […]”.

Sin hacer ninguna concesión para lograr su li­be­ración, 13 días después de redactar esta carta, vistiendo su gastado traje de lana gris, Fidel salió de la cárcel decidido a continuar la lu­cha.

Nada ni nadie podría detener su batallar por Cuba. Predicando con su ejemplo de austeridad y entrega absoluta a la revolución, Fi­del en­ca­bezó la lucha contra la dictadura ba­tis­tia­na, por la soberanía e independencia de Cuba. Tres años, siete meses y 16 días después de abandonar la prisión, al frente del Ejér­cito Rebelde, entró Fidel en Santiago de Cu­ba el primero de enero de 1959. La Revolución había triunfado.

60 años después de la Prisión Fecunda

Salida de Fidel Castro y sus compañeros moncadistas del mal llamado Presidio Modelo, en la otrora Isla de Pinos, hoy en día Isla de la Juventud, gracias a la obra realizada por los jóvenes dentro del proceso revolucionario.
Tomado de Guajirita Soy
Por Jorge Wejebe Cobo

El 15 de mayo de 1955 el barco El Pinero, cual estampa que recordaba las naves del siglo XIX por el río Mississippi, salía del río Las Casas en la entonces Isla de Pinos para emprender la travesía hasta el puerto de Batabanó, en un viaje histórico al traer a Fidel Castro y los moncadistas liberados ese mismo día del reclusorio nacional, mediante una amnistía arrancada a la dictadura de Fulgencio Batista por la presión popular.

Tras salir de la cárcel, el líder histórico de la Revolución se reunió con las heroínas del Moncada Haydée Santamaría y Melba Hernández y ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Isla de Pinos, donde ratificó su decisión y la de sus compañeros de continuar la batalla, denunció los intentos del tirano de perpetuarse en el poder utilizando la oposición oficial y destacó el propósito de que la única salida a la situación del país era la lucha insurreccional.

Culminaba la prisión fecunda para ese grupo de jóvenes que  no se dejaron vencer y convirtieron la pesadilla que significaba aquel encierro diseñado para quebrar voluntades y desmoralizar a los hombres, en una etapa de preparación para las nuevas batallas.

Crearon la Academia Ideológica Abel Santamaría para impartir disímiles materias relacionadas con las ciencias sociales y las matemáticas, mientras Fidel- casi siempre aislado-, leía incansablemente acerca de procesos sociales, historia, las obras de José Martí y El Capital, de Carlos Marx, que un custodio dejó pasar al considerarlo un texto sobre las formas de hacer negocios.

Su obligada soledad le sirvió para reflexionar sobre la forma de reiniciar el combate y dirigir las acciones conspirativas. Enviaba mensajes escribiendo en ocasiones con zumo de limón entre líneas de cartas que los destinatarios sabían hacer visibles mediante el calor.

Pero también la cárcel sirvió de escenario de rebeldía y el propio  Batista fue repudiado cuando, invitado por la dirección del penal, acudió a la inauguración de una planta eléctrica y al pasar cerca del pabellón de los moncadistas, éstos entonaron el Himno del 26 de julio ante la cara de asombro y de ira del dictador.

Mientras, el movimiento de solidaridad y simpatía por los jóvenes  presos tomaba fuerza dentro del pueblo, la opinión pública y la prensa progresista que inició una campaña para su liberación en un contexto en que el régimen intentó una cobertura constitucional a la dictadura con  la farsa electoral  de 1954, con la cual se trataba de legitimar el golpe de Estado de 1952.

Presionado por el movimiento popular a favor de la amnistía, el gobierno trató de condicionarla a que los revolucionarios  abandonaran la lucha. Fidel lo rechazó desde la revista Bohemia “a cambio de nuestra libertad  no daremos, pues, ni un átomo de nuestro honor” y ante la intransigencia de los de los combatientes la dictadura cedió.

Cualquiera de estos hechos podían ser los recuerdos que embargaban a muchos de los excarcelados que partían en el viejo "Pinero", que era recorrido por Fidel de proa a popa para intercambiar remembranzas, ideas y sobre todos  planes con sus compañeros y colaboradores con quienes consultó poner el nombre de Movimiento 26 de Julio a la organización revolucionaria que fundaría en todo el país.

La energía y empecinamiento del líder esa noche de viaje en una carrera contra el tiempo para ganar los casi dos años de prisión, no parecían propios de un hombre que sufrió la caída en combate y el asesinato de muchos de sus seguidores y que salía de una cárcel donde afrontó el peligro de muerte cada día.

Con las primeras luces del lunes 16 de mayo, la nave arribaba al puerto habanero de Batabanó donde esperaban a sus pasajeros centenares de gente de pueblo y periodistas interesados en las declaraciones de Fidel.

El traslado hacia La Habana en tren resultó impresionante. En más de una ocasión tuvo que parar en estaciones intermedias por la gran aglomeración de público y muestras de júbilo con los excarcelados.

La llegada de Fidel y sus compañeros a la Estación Central, en la capital, fue apoteósica y solo se puede comparar con su entrada a La Habana en enero de 1959, pero faltaban  todavía duros años de lucha para la victoria definitiva, aunque ya había comenzado la cuenta regresiva para la dictadura.

(Tomado de la Agencia Cubana de Noticias)

jueves, 29 de enero de 2015

Los jóvenes pineros machan para rememorar al Apóstol

Enviado por el ICAP isla de la Juventud

Con la convicción de que en cada joven cubano hay un Fidel, desfilaron en la noche del 27 los jóvenes pineros guiados por los máximos dirigentes de las organizaciones de masas, instituciones y las fuerzas del MININT y las FAR.

Consignas; que llevaban la fuerza de las ideas de ese hombre que nació hace 162 años, Nuestro José Martí; acompañaron a los jóvenes que tienen hoy la tarea de mantener las conquistas deseadas por Martí y hechas realidad por la Generación del Centenario, teniendo en cuenta que no podemos ceder antes los cantos de sirenas (monstruo) que disfraza sus entrañas. Así celebramos hoy el 162 aniversario de Nuestro Héroe Nacional.   
http://periodicovictoria.cu/images/Fotos_Web/Actos/Marcha_Antorchas_2015/MARCHA-2015-8.jpg 
http://periodicovictoria.cu/images/Fotos_Web/Actos/Marcha_Antorchas_2015/MARCHA-2015-4.jpg 
Fotos: Sitio web Periódico Victoria 

jueves, 9 de octubre de 2014

Reconoce ONU esfuerzos de Cuba en energía renovable

Segunda planta de biomasa forestal con capacidad inicial para 500 MW, dando continuidad al Programa de Desarrollo Integral (2012-2020), en la Isla de la Juventud, Cuba. 14 de abril de 2014. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Segunda planta de biomasa forestal con capacidad inicial para 500 MW, dando continuidad al Programa de Desarrollo Integral (2012-2020), en la Isla de la Juventud, Cuba. 14 de abril de 2014. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Tomado de Cuba Sí
Información de la AIN



Mirta Kaulard, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, reconoció hoy los esfuerzos del gobierno de la Isla en el desarrollo de infraestructuras para el uso de las energías renovables.

Durante la primera sesión del Taller Internacional Energía Renovable para el Desarrollo Sostenible: el caso de la gasificación de Biomasa, con sede en el  Palacio de Convenciones de esta ciudad, la funcionaria refirió que esa voluntad debe extenderse a muchos países en vías de desarrollo.

La planta creada con ese fin en la Isla de la Juventud, dijo, demuestra que el trabajo conjunto y responsable da buenos resultados, y ayuda a reincorporar e impulsar el desarrollo económico de los territorios que asumen la iniciativa.

Este proyecto, concentrado mayormente en el municipio especial, podrá aportar en una primera etapa de funcionamiento 0,5 megawatt/hora, y se prevé que duplique la cifra en próximos meses.

Cuba no solo está apostando por desarrollar el uso de las energías renovables debido a los beneficios financieros, sino porque es una vía de aprovechamiento de sus recursos ideales para la gasificación de Biomasa.

Se trata de un proceso termo-químico en el que la biomasa, normalmente de origen leñoso, es transformada en un gas combustible, con el cual se agrega mayor valor a la generación energética.

El gas combustible obtenido puede ser aprovechado de diversas maneras, a través de procesos de combustión para producir electricidad y/o energía térmica, o como gas de síntesis transformándose en productos de mayor valor añadido.

Gran parte del territorio cubano se ve afectado actualmente por variedades de especies invasoras como el marabú, el cual puede constituir una fuente abundante de insumos para plantas como la instalada en la Isla de la Juventud.

jueves, 1 de mayo de 2014

Tembló la tierra en la Isla de la Juventud este Primero de Mayo

Más de 60 mil pineros hicieron vibrar las calles y plazas hoy
Tomado de El Pinero
Por Sergio Rivero Carrasco


Fotos: Odalys Mompié.
Un gran movimiento de telúrico de 8 grados,  se hizo sentir hoy en la Isla de la Juventud con la conmemoración del Primero de Mayo en las principales arterias de Nueva Gerona, la ciudad capital, y en los principales poblados, caseríos y hasta el último rincón donde se agrupan varias familias. Es la celebración por la UNIDAD, la SOBERANÍA NACIONAL y la PRODUCTIVIDAD.


Desde hace varios días en los colectivos laborales y cuadras se apreciaba el hervidero de los trabajadores y vecinos elaborando carteles, pegando banderitas, concibiendo las consignas, en fin haciendo hasta lo imposible para aportar el brillo que demandaba esta conmemoración.

A las siete y treinta de la mañana, justo cuando se producía en todo el país de forma simultánea, los cubanos "HICIMOS TEMBLAR LA TIERRA", como nos lo pidió el General de Ejército Raúl Castro Ruz en la clausura del histórico XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), realizado en el mes de marzo.


Con las palabras de Leonardo Pérez Porvén, Secretario General de la CTC  en esta insular tierra cubanana,  inició la fiesta de los trabajadores.  “Motivaciones como el 65 Aniversario de la Organización de los trabajadores nos convocan a este desfile en el que se patentiza la unidad histórica y combativa del pueblo cubano, en necesaria respuesta a nuestro sistema social”, dijo el dirigente al inaugurar el Desfile.


“Los trabajadores –continuó Pérez Porvén- tenemos razones inmensas paras sentirnos orgullosos pues acompañamos a nuestra Revolución en las actuales transformaciones, las cuales no fueran posible sin el concurso del movimiento obrero.”


Compartieron esta festividad con el pueblo pinero dirigentes del Partido, el Gobierno y la Organización de los trabajadores en la figura de Miguel Mario Cabrera, Miembro del Comité Central del Partido y Vice Jefe del Departamento de Organización y Cuadros, Mari Blanca Ortega, Ministra de Comercio Interior y Manuel Ferradas Pérez, Funcionario de la CTC nacional.
 
 
 
 
 

jueves, 13 de marzo de 2014

13 de marzo de 1925:"¡Viva Isla de Pinos CUBANA!"

Tomado de El Pinero
Por Sergio Rivero Carrasco

Los ojos del yanqui estuvieron bien puestos en la otrora Isla de Pinos desde que el primero de agosto de 1898 comenzara el bloqueo naval en los alrededores de este ínsula. Comidita fresca y productiva para calmar las ansias del hambre maligna del imperio.
Vencida España por las tropas de ocupación estadounidenses se vio obligada a firmar el Tratado de Paz, en París, el 10 de diciembre de 1898, aunque la manera en que fueron redactados los artículos I y II, desde el punto de vista técnico- jurídico, se convirtió de hecho en el fundamento “legal” para la reclamación del territorio pinero por mucho tiempo, por parte de los intereses norteamericanos. No se puede destacar, por otra parte, la intención inicial de dicho país, manifiesta en las exploraciones realizadas por naves de guerra, en la zona de la Siguanea, con la finalidad de evaluar sus posibilidades como futura base naval y de ahí, el verdadero objetivo del bloqueo. 
Gonzalo de Quesada  y Aróstegui, un camagüeyano rellollo, letrado, por demás, fue el que represantó al gobierno cubano en Washington para las negociaciones y la firma del Tratado mediante el cual la Isla de Pinos, que los artículos III y VI de la Enmienda Plat, habían dejado a la Isla de Pinos fuera del territorio nacional cubano, como presa llena de bondades para las apetencias norteamericanas. Cuba trató de firmar cuatro veces el dichoso Tratado y le fueron negadas argumentando banales argumentos.
Las acciones de los pineros se unieron en un solo frente nacional, donde se crearon organizaciones de carácter nacionalista como la Columna de Defensa Nacional de Isla de Pinos y el Comité Patriótico Pro- Isla de Pinos. Al movimiento se integraron destacados intelectuales, científicos y personalidades del país. La juventud cubana también jugó un papel protagónico en esta lucha encabezada por Julio Antonio Mella, quien rechazó con particular fuerza el servilismo oficial que le hacía el juego a las pretensiones yanquis. 

Fue el creciente movimiento popular nacido en la Isla de Pinos y crecida al resto el país lo que obligó al Semado de Estados Unidos a firmar el Tratado el 13 de marzo de 1925, después de 21 años de dura lucha.  Constituye esta una memorable fecha para el pueblo pinero que a partir de ese momento recuperó la ansiada soberanía y su condición de CUBANA.
Júbilo popular causó el acontecimiento. Después las celebraciones tomaban la fecha como rederencia, incluso, la elección de la Señorita 13 de Marzo, destinada a presidir los festejos, tanto en la sociedad de blancos, como en la de negros y mulatos. Fue así que se fue sembrando la semila del cariño y el amor por el terruño, el sentido de pertenencia por esta tierra sagrada que guarda una rica y fecunda historia de laboriosidad, sentimiento independentista y antiimperialista.
Cada 13 de marzo, el pueblo recuerda el momento en que llegó la noticia por un cable telegráfico en el que se informaba de la firma del tratado y cómo Juan Blanco, quien era el operador del telégrafo partió a correr calle Martí abajo anunciando el acontecimiento en que entre otras cosas gritaba: "¡Viva Isla de Pinos cubana!"

domingo, 23 de febrero de 2014

La Revolución de Paco en la Isla de la Juventud, Cuba.


Por Marlen Villavicencio
Delegada ICAP, Isla de la Juventud.

El pasado 18 de febrero visitó la Isla de la Juventud una representación del Proyecto de Paco Bernal, encabezada por Rosa Bernal, Presidenta de la Asociación  de Amistad "Camilo Cienfuegos" de Denia, Alicante, España.
 
En su estancia en el territorio participaron en una marcha convocada por la FEU por la jornada Por aquí pasó Chávez, presentaron el documental "La Revolución de Paco",  en la universidad "Jesús Montané Oropesa" y dejaron inaugurado en la sede de la Delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una gigantografía con una pintura de Paco dedicada a la causa de los Cinco Héroes.
 

 

martes, 14 de enero de 2014

CIB "el Colony_Isla de la Juventud

Desconozco a detalles el por qué la política del MINTUR no se ha proyectado en potencializar el destino turístico de la Isla de la Juventud, muy a pesar de haber trabajado en este centro por cerca de 5 años y después en la Empresa Integral Turística de la Isla por cerca de 2 años más.

De todas maneras, creo que las riquezas naturales del territorio siguen sin llegar al los mercados como una valerosa alternativa de Cuba.

Por los años que trabajé allí, entre compañeras y compañeros excelentes, con momentos que pasaron por todos los estados anímicos... pero principalmente contento de haber estado allí, haber aportado todo lo que estuvo a mi alcance y haber aprendido muchísimo del sector, lo cual aproveché para también contribuir con mi labor en la Marina de Cayo Largo (2006-2007).

Sin más, intentaré contribuir, aun en la distancia, a dar a conocer este rinconcito de naturaleza que guarda muchísimas veldades para disfrutar.

A este bello destino, se suma toda una fantástica historia local que recorre entre leyendas de piratas hasta las realidades que conllevaron a las conquistas sociales alcanzadas con la Revolución cubana... ¡Se sorprendería de lo mucho que hay para encontrar! 

Pero por el mommento, los dejo con este emblemático centro turístico... y al ritmo de La Combinación, un grupo musical de la localidad.

Centro Internacional de Buceo "el Colony", ubicado en la ensenada de Siguanea, al suroeste de la Isla. Cuenta con 77 habitaciones en el edificio principal y 21 bungalows; marina y centro de buceo con 56 punto de inmersiones.

Un destino turístico muy atractivo, donde una de las imágenes más reveladoras, al final del día, son los atardeceres en Playa Roja.

Un equipo de instructores, donde entre ellos se encontraban varios miembros del equipo de seguridad de Deborah Andollo, recordista mundial de inmersión libre.

viernes, 10 de enero de 2014

Una Isla rosario de nombres, foco de leyendas novelescas de piratería y la realidad de un pueblo: Isla de la Juventud.



Esta Isla no fue descubierta por Cristóbal Colón en 1493, en su segundo viaje a las Américas (repetido “ingenuamente” aún por aquellos con mentalidad colonizada); porque en realidad ya estaba habitada por aborígenes que poblaron sus costas, principalmente. La huella de sus primeros pobladores quedó acreditada por los hallazgos de utensilios elaborados de caracol Strombus Gijas (pertenecientes a los Guayabo Blanco) (1), de barro o por la rúbrica de singulares pictografías, al sureste del territorio. Esto último, un bellísimo motivo para que el científico, geógrafo, arqueólogo y espeleólogo cubano, Antonio Nuñez Jiménez, llamara a las cuevas rubricadas con dichas “escrituras”, como la capilla Sixtina del Arte Rupestre.


Casi se puede decir que aquí nacieron las leyendas del Caribe, la luz de sorprendentes historias que flamean desde hace siglos, entre el miedo a las tempestades marinas y la ilusión de los enterrados tesoros piráticos; una silueta sobre las aguas que aún hoy en día cautiva, tanto por encima como por debajo de la cota cero.


Un pedacito de tierra bautizado por muchos nombres a través de los siglos. Sigüanea, Ahao, Camaraco y Guanaja fueron las denominaciones dadas por los precolombinos. A partir del siglo XV, recibió otros nombres como La Evangelista (dado por Cristóbal Colón), Santiago (dado por el primer gobernador de Cuba, Diego Velázquez Cuéllar, 1511), Santa María, San Pauli, Colonia Reina Amalia (en honor a la segunda esposa de Fernando VII, de España) e Isla de los Deportados. Este último nombre fue por ser territorio de confinamiento para delincuentes comunes e “indeseados” independentistas contra la Corona española. Gracias a esto, fue un lugar de paso para nuestro Héroe José Martí (1871), antes de ser deportado a España, donde estuvo brevemente reponiéndose de los maltratos recibidos en las canteras de San Lázaro, en La Habana.


Otro de los famosos nombres fue isla de los Piratas, por ser cobijo de forajidos del mar, como Jean Francois La Roque, Van Caerden, John Oxman, Van Vyn Enrique, Pieter Pieterzon Hayn (Pata de Palo), Cornelius Cornelizoon Hol, Francis “El Olonés”, Henry Morgan, Bartolomé (El Portugués), Pierre Franquesnay, Bartolomé Sharper, William Dampier (quien posteriormente se convirtió en escritor al narrar sus propias aventuras), Charles Gran, Bartolomé Valadón, Jhon Rackman (conocido por Calico Jack) y el cubano Pepe “el Mallorquín” (siendo uno de los últimos piratas que se logró adueñar de la islita).


La ubicación estratégica del territorio fue de interés para otras potencias colonizadoras europeas como Inglaterra, la cual también merodeó por las aguas de los alrededores, con el objetivo de apoderarse de la isla. Según algunas referencias históricas, la primera batalla naval en el continente Americano se llevó a cabo en la ensenada de Siguanea (1596), al suroeste de la Isla, donde la flota del español Bernardino Delgadillo y Avellaneda (General de la Armada de Las Indias) se enfrentó y derrotó a la flota inglesa al mando del Almirante Thomas Baskerville.


La capital, fundada en 1830, recibió el nombre de Nueva Gerona, en consideración al Gobernador de Cuba Francisco Dionisio Vives y Planes (1823-1832), quien durante la Guerra de Independencia Española contra la agresión napoleónica, defendió la ciudad de Girona (1808), Cataluña (según fuentes cubanas). Aunque debo señalar que los verdaderos méritos se le deberían señalar al General y Gobernador Militar de Girona, Mariano Álvarez de Castro, quien al mando de 5600 soldados, sostuvo a la ciudad por casi 7 meses contra las embestidas de las tropas francesas, las cuales disponían de más de 18000 efectivos. En esa localidad catalana, hay un monumento (“El Lleò”), en reconocimiento a Álvarez de Castro y los héroes que le acompañaron en aquella contienda defensiva.


El exuberante y salvaje paisaje, sus aguas cristalinas y los constantes deseos de asedio y posesión de piratas, corsarios y conquistadores, levantaron las ilusiones literarias para inspirar al novelista, poeta y ensayista escocés Robert Louis Balfour Stevenson en su famosa obra, la cual también le dio nombre al territorio: Isla del Tesoro.


Isla de las Cotorras, La Isla Olvidada o La Siberia de Cuba fueron otros seudónimos que aludían al terruño en obras literarias; aunque uno de los más impactantes fue “La Isla de los 500 Asesinatos”, obra del escritor y periodista cubano, Pablo de la Torriente Brau, la cual le sirvió para la posterior creación literaria: “Presidio Modelo”; donde denunció los abominables crímenes cometidos por el Capitán Pedro Abraham Castells, director de ese infierno de prisión. Un  centro penitenciario, copiado de otro ubicado en Julliet, Estado de Illinois, Estados Unidos, antro de crímenes, acopio de presos alemanes y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial y reclusorio de los asaltantes del Moncada.
Vista aérea del Presidio Modelo

Los intereses de poderío geoestratégicos del imperialismo se encontraban en primera línea de la agenda y la Isla poseía una ubicación bien valorada para tenerla como posesión (2); por eso pujaron en las famosas conversaciones con España en el denominado Tratado de Paris (Diciembre de 1898), dando por sentado el dejar fuera a este territorio de la jurisdicción de Cuba y así finalmente anexarlo a Estados Unidos. 


La mancha en la Constitución cubana, la llamada Enmienda Platt, daba la cobertura al engendro de separación y anexión; y, además, de implantar un complejo militar en la Isla, el cual sirviera para cualquier necesaria intervención, tanto en Cuba como en otro país latinoamericano. Afortunadamente, el arraigo del pueblo a seguir siendo cubano, forzó a que Estados Unidos reconociera la jurisdicción de Cuba sobre la Isla (en marzo de 1925); aunque esto conllevó a usurpar otro territorio cubano en Guantánamo.


Retomando el tema, el nombre registrado como Isla de Pinos, fue el que más tiempo le quedó para reconocer a este territorio que levantaba “eruptivas” emociones, enverdecido por sus altos y abundantes pinares.
Fidel y compañeros del M-26 en la embarcación El Pinero, a la salida de la Isla de Pinos, después de haber sido liberados de Presidio Modelo, en marzo de 1955

El 1 de enero de 1959 trajo significativos cambios al deprimente panorama dibujado por la época neocolonial. El triunfo revolucionario frenó el propósito gansteril del Motel El Colony, un proyecto batistiano que abarcaba la posterior construcción de un embarcadero para yates de lujo, un reparto residencial y un fastuoso hotel (allí están los pilares del cimiento) sobre las elevaciones de Siguanea para el juego, la prostitución, el lavado de dinero y el exclusivo apartado vacacional de ricachones de la dictadura y extranjeros.


Uno de los propósitos de la dirección de la Revolución era cambiar el entorno socio-económico de la Isla, lo cual expresó el propio Comandante Fidel Castro en una visita realizada el 7 de junio de 1959, al dirigirse a los pobladores de la Isla, en un acto realizado frente al antiguo Ayuntamiento (hoy Museo Municipal, ubicado frente al Parque Lacret).


El paso del ciclón Alma, en junio de 1966, aceleró todo el programa de transformación. Ya el Comandante en Jefe Fidel Castro había convocado a los jóvenes de todo el país a conformar las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionario para apoyar en la recuperación económica de diversos territorios del país, entre ellos la Isla de Pinos. Frente a la adversidad meteorológica y al llamado de Fidel, la Unión de Jóvenes Comunistas, en su III Pleno Nacional respondió convocando a formar las Columnas Juveniles Agropecuarias para apoyar el trabajo agrícola.


A la isla, primero llegaron los integrantes de la columna Luis Ramírez López (nombre del combatiente de Guardafronteras asesinado en la Base Naval de Guantánamo, el 21 de mayo de 1966, y quien guardaba en su carnet militar una hoja con la siguiente frase: “Lucharemos hasta el final”) y posteriormente arribaron las siguientes: Columna Juvenil del Centenario, las Marianas, los seguidores de Camilo-Che, el EJT y otros miles que se volcaron en las tareas agrícolas (entre ellas el cítrico), industriales, de construcción, de servicios y de educación.

Ernesto Che Guevara en la inauguración de la fábrica de Kaolin Julius Fusic

Un año después, el 12 de agosto, durante la inauguración del embalse Vietnam Heroico, en otra visita que Fidel hizo al territorio pinero, los jóvenes le propusieron cambiarle el nombre a la Isla, con el objetivo de terminar de romper con cadenas coloniales del pasado. El líder de la Revolución, en su discurso de ese día, respondió: “... propongámonos no solo revolucionar la naturaleza, sino revolucionar aquí también las mentes, revolucionar la sociedad, puesto que aquí se presentan condiciones objetivas que hacen factible eso, por ser una región muy poco poblada, por ser una región que adquirirá un tremendo desarrollo técnico, por ser una región donde se reúne para trabajar y para crear un numeroso contingente de entre los más entusiastas de nuestros jóvenes.”


El desarrollo citrícola alcanzado tanto por estas columnas juveniles como por el trabajo realizado por estudiantes nacionales y extranjeros en las escuelas al campo, trajo otro sobrenombre: Isla de las Toronjas. 


El 2 de agosto de 1978, el territorio fue subsede del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Cuba. En esta fecha se dio reconocimiento a la epopeya de todos los jóvenes, los que pasaron y a los muchos que echaron raíces, convirtiendo al terruño en su propia casa. En las palabras del compañero Raúl Roa (el Canciller de la dignidad), se dio a conocer que el territorio asumía su nuevo nombre oficial: Isla de la Juventud.
Fidel junto a estudiantes de la Escuela Cuba-Corea
Fidel junto a estudiantes Saharauis
Sin embargo, en un institucionalizado ejercicio de consulta con el pueblo para valorar si se asumía un nuevo gentilicio, el pueblo de la Isla continuó asumiendo para sí el de pineros.


La Isla de la Juventud es una Isla rosario de nombres, foco de leyendas novelescas de piratería y la realidad de un pueblo en constante lucha por defender su soberanía, sus conquistas.


Esta isla ha transitado por los siglos, transformándose como crisálida dentro de nuestro archipiélago cubano. Ha escrito en la historia numerosas páginas llenas de sortilegio aborigen y dolor colonizador, de numerosas aventuras marinas de corsarios y piratas y un florecido sentimiento independentista que levantó su población en armas un 26 de julio de 1896. Creó su propio ritmo con la sapiencia guajira y se ilustró culturalmente con los sueños anclados de caimaneros y jamaicanos. 

Aun cuando hubo bestias que quisieron convertirla en el abismo del silencio y el olvido, dio las fuerzas necesarias a los hijos de Cuba para que se aferraran a la libertad y se rompieran los barrotes del encierro con el himno de combate de un movimiento rebelde, que se alzó en la Sierra Maestra e hizo la Revolución.  


Tuvo un párroco que creyó más generoso lucir la sotana verde olivo para servir mejor a su país y dio hijos tan generosos y dignos como su mayor exponente: Jesús Montané Oropesa. Acogió con generosidad solidaria a hijos de otras tierras lejanas para forjar en ellos mujeres y hombres nuevos.

Esta Isla que envuelve con sus paisajes y peculios, engalanó su gran salón azul para una danza entre delfines y Déborah Andollo, esa coronada sirena que con su brío dio génesis a la inmortalidad de sus duelos.


La Isla se atilda nuevamente. Sus calles florecen con nuevos colores y formas. Renace con el amor que le profesan y sigue latiendo en el pecho de todos los que la conocieron, la sintieron y la viven como si fuese su más preciada criatura.


Sólo hay que tocarla y abrirá sus cálidos pétalos a todos los que la quieran admirar y hacerla suya.






(1)    El Strombus gigas es conocido comúnmente como Caracol Strombus, Caracol rosado o Caracol reina. El género Strombus contempla a moluscos gasterópodos marinos de la familia Strombidae, los cuales reciben el conocido nombre de caracolas. Es un caracol comestible de gran tamaño y en muy extrañas ocasiones puede desarrolla una perla en su interior.

(2)    Documentos publicados en el New York Times sobre la anexión de la Isla.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...